LIBROS

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jueves, 2 de mayo de 2013

El final de todos los inviernos. David Arrabal Carrión. 2012. Reseña




 
     David Arrabal Carrión, un catalán de origen andaluz residente en Andorra desde hace una década, es una de esas sorpresas que de vez en cuando uno se lleva en el mundo literario. Y digo esto porque su primera novela, la cual os presento aquí, ha logrado mantenerme en vilo hasta el final. Y eso, escrito por alguien como yo, a quien la novela fantástica no le atrae nada, ya es mucho. Os preguntaréis entonces cómo decidí leer "El final de todos los inviernos". Pues muy fácil: David es compañero de editorial, un chico cercano y atento, organizó el stand de (In) Dependientes de ti en Sant Jordi y nos intercambiamos nuestros libros.
 
     Estamos ante una novela muy bien documentada, estructurada y narrada que plantea un desafío ideológico de primer orden. En ella, Dios y Lucifer intercambian sus papeles. Lucifer no es que sea bueno, no, pero Dios aparece como un tirano que engaña y utiliza a su antojo a los ángeles para imponer su Ley tanto en el Cielo como en la Tierra. En definitiva, David ha creado una trama muy atractiva.
 
     Araziel, el protagonista, es un ángel de la guarda que comete el mayor pecado posible: enamorarse de Batshemesh, la chica a la cual debe proteger. Por ello, ambos son castigados por Dios. Él se convierte en un ángel caído que debe vagar por el Infierno. Ella será sometida a continuas reencarnaciones hasta el fin de los tiempos, con la particularidad de que en cada una de sus vidas ha de ser más y más desgraciada.
 
     Encontramos en el desarrollo de la trama dos historias paralelas: la de Araziel, que decide escapar del Infierno para buscar a su amada y quedarse con ella para siempre, y la de Irene, la chica en quien a día de hoy está reencarnada Batshemesh. Sin embargo, llegar hasta ella no será nada sencillo. Uriel, uno de los cuatro arcángeles, es su nuevo ángel, un ángel terrible que cumple el Mandato Divino de hacer de ella una auténtica desgraciada.
 
     Los que un día fueron hermanos de Araziel pretenden ahora devolverlo al Abismo, mientras que su antiguo enemigo, Lucifer, quien liberó a los Hombres y fue también cruelmente castigado por ello, se convertirá en una pieza clave en sus planes. Ángeles, demonios y humanos conviven en el Universo creado como escenario de la novela.
 
     "El final de todos los inviernos" es un libro de ficción fantástica y romántica que nos presenta una serie de interrogantes que golpean nuestros sentidos. ¿Existen los ángeles? ¿Puede existir amor entre ángeles y humanos? ¿Puede un amor tan fuerte hacer frente a los designios del Todopoderoso? ¿Es el camino de Dios el correcto?
 
     La historia de David Arrabal es un relato de Amor con mayúsculas, un alegato de la superación personal, de afrontar nuestros miedos, de esforzarnos para alcanzar nuestros sueños, de no rendirse jamás aunque todo pinte negro, muy negro. Y también una invitación a dudar hasta de nuestras propias sombras.
 
     En resumen, Arrabal nos presenta una novela que revisa crudamente la mitología cristiana sobre ángeles y demonios y nos presenta de forma original la relación de amor-odio existente entre los hombres y Dios. Que yo afirme que se me ha hecho corta debe ser tomado como una realidad (son sólo 180 páginas) pero también como un halago. En numerosas ocasiones ese número de páginas se puede convertir en un auténtico suplicio. No ha sido este el caso... 
 
 
 
                      
 

lunes, 29 de abril de 2013

La tabla esmeralda. Carla Montero. Plaza & Janés. 2012. Reseña





     Tras ganar el premio Círculo de Lectores con "Una dama en juego", Carla Montero regresó el pasado año a la primera línea editorial con la obra que a continuación paso a reseñar. En ella encontramos un par de historias relacionadas entre sí y desarrolladas con setenta años de diferencia: una en el París ocupado por los nazis y otra a caballo entre el Madrid actual y, nuevamente, la ciudad de la luz. 
 
     El tema del expolio nazi de obras de arte está de moda en los últimos tiempos. En este mismo blog reseñé hace tiempo "La frontera dormida", de José Luis Galar, novela desarrollada en Canfranc. Y actualmente triunfa "The monuments men", de Robert M. Edsel, la cual verá la luz en su versión cinematográfica estas navidades de la mano de George Clooney. Si en la obra de Galar el cuadro protagonista de la trama es "El alquimista", pintura ficticia de Vermeer, en "La tabla esmeralda" lo es "El astrólogo", de Giorgione.
 
     El cuadro, del siglo XV, supuestamente encierra un gran secreto: las claves para interpretar con éxito la tabla esmeralda, texto breve, críptico, atribuido al mítico Hermes Trismegisto, en el cual está condensado o resumido todo el arte de la Gran Obra, objetivo principal de la alquimia. La codidia por poseer el cuadro y resolver los misterios que éste encierra lo convertirá en maldito a través del tiempo.
 
     La primera historia que encontramos en la trama de Montero es la que protagonizan en el París de 1942-44 Sarah Bauer, joven judía poseedora del cuadro; Jacob, un sirviente del clan de los Bauer que ayuda a Sarah a huir a la capital francesa al ser detenida toda su familia; y George Von Bergheim, un comandante de las SS al servicio personal de Himmler que busca la pintura de Giorgione a toda costa. Las acciones se nos cuentan mediante la técnica del narrador omnisciente en tercera persona.
 
     La historia actual la protagonizan Ana García-Brest, historiadora del arte que trabaja en el Museo del Prado; Konrad Koller, un rico empresario alemán coleccionista de obras de arte; y Alain Arnoux, un doctor en arte de la Universidad de La Sorbona especialista en la recuperación de obras expoliadas por los nazis en Francia. La propia Ana, en primera persona, es quien nos va contando esta parte de la trama.
 
     Cómo ambas líneas argumentales se acaban entrelazando es algo que, obviamente, no debo desvelar. Será el lector quien lo descubra según vaya avanzando la lectura de esta gran novela. No obstante, sí creo conveniente puntualizar algunas cosas sobre ella. A saber: en las dos partes argumentales hay sendas relaciones de amor (dos triángulos amorosos, para ser más exactos). Una de ellas mucho más sorprendente y atrayente que la otra. Y también una de ellas más esperada desde bastante pronto; quizás demasiado. Es decir, una historia sorprendente y bella y otra menos atractiva pues su desenlace es bastante obvio desde al menos unas tres cientas páginas antes.
 
     Respecto a los protagonistas principales he de reconocer que, pese a que son Sarah y Ana las más importantes, el personaje que más me ha impactado, con diferencia, ha sido George Von Bergheim. Sarah es una jovencita luchadora y enamoradiza que deberá buscar su camino tras perder a su familia a causa de "El astrólogo", el maldito astrólogo. Ana, en cambio, está totalmente supeditada a su novio, no tiene personalidad propia y vive al antojo de aquél, el cual hasta le dice cómo ha de vestir y peinarse. Sin embargo, Von Bergheim tiene una personalidad mucho más atractiva: debe decidir entre seguir sus propias convicciones políticas, lo que conlleva cumplir las órdenes de Himmler y Hitler, y sus valores como persona, lo cual está reñido con lo anterior y le llevará a tener que afrontar el dilema de elegir su bando en la guerra. ¿Debe entregar a Sarah o quizás protegerla y dejar que el rastro del cuadro se pierda para siempre?
 
     Temáticamente, "La tabla esmeralda" es una novela difícil de encuadrar. Puede ser una novela histórica al narrar los acontecimientos acaecidos en el París ocupado por los alemanes (sección muy bien documentada, por cierto). También puede ser un thriller al contar con elementos como la intriga o la violencia física en determinados momentos. Incluso puede calificarse como una novela romántica pues cuenta dos historias (quizás una solamente) cuyos protagonistas han de vencer sus propios temores para poder estar juntos. Y, finalmente, se puede etiquetar como metanovela al constar de dos líneas argumentales perfectamente delimitadas (por más que ambas acaben encontrándose finalmente).
 
     Etiquetas al margen, estamos ante una trama muy atractiva que creo puede gustar a todo tipo de lectores. Sin duda, una novela cuya lectura recomiendo abiertamente. Pese a sus setecientas páginas tiene aspectos que le hacen atrapar al lector e interesarle en las distintas historias que la conforman. Una lectura pues que no defraudará a aquellos lectores que se atrevan a buscar el secreto encerrado en un cuadro del siglo XV...
 
      

viernes, 26 de abril de 2013

Mi primer Sant Jordi en Barcelona

 
 


     23 de abril de 2013. Sin duda, una fecha para no olvidar en mi vida. Sant Jordi. Barcelona. Día del Libro. Día de la rosa. Una locura, una riada de gente, una marea humana en busca de un libro y una rosa para regalar a algún ser querido. Stands flamantemente decorados para la ocasión. Una ocasión que, desde luego, lo requiere.
 
     Llegué al Passeig de Gràcia a las doce del mediodía después de un viajecito en el Euromed. Y lo primero que encontré fue la marabunta: un mega stand de casi cincuenta metros de largo en el que firmaban algunos de los grandes escritores de este país. Las colas para conseguir un ejemplar firmado eran de hora y media. Recorrer esos cincuenta metros me costó diez minutos. No había visto tal aglomeración de gente desde mi último concierto de Bruce Springsteen (precisamente, en Barcelona).
 
     Mi primer Sant Jordi. Y no como visitante, sino como participante. No en vano, iba a firmar ejemplares de mis dos novelas. Una histórica y otra costumbrista. Una en el stand de Ediciones Hades y otra en el de (In) Dependientes de ti, donde más de cuarenta autores (la mayoría de la Editorial Círculo Rojo), nos íbamos a reunir para tratar de dar a conocer nuestras obras autopublicadas.
 
     Ambos stands estaban ubicados en posiciones estratégicas más que interesantes. Barcelona tiene múltiples lugares donde perderse. El Passeig de Gràcia es uno de ellos, sin duda. El de Ediciones Hades estaba situado a pocos metros de la Casa Milà, más conocida como "La Pedrera". El de (In) Dependientes de ti, frente a la Casa Batllò. Ambas casas forman parte de la gran multitud de magnas obras del arquitecto Antonio Gaudí. Decidí que al día siguiente las visitaría antes de retornar a Gandia. Así lo hice. Y me maravillé. Pero eso ya lo contaré otro día.
 
     En mi visita al stand de Ediciones Hades puede saludar a compañeros literarios a los que sólo conocía a través de las redes sociales: el bilbaíno Asier Triguero ("Hijos del amanecer"), con el que tuve el gusto de compartir nuestra hora de firmas; Mamen Fernández ("Quiénes sois") y Andrés Hernández ("El camino de Don Fernando"), quienes venían de bastante más cerca; y Rosy Martínez ("El final de la historia: gigantes del sueño"), que vino desde Gijón. Pasé con todos ellos unas tres horas muy agradables. Y, por supuesto, pese a la dura competencia, firmé varios ejemplares de "El Círculo de las Bondades". 

 
 


     Sin solución de continuidad me desplacé al stand de (In) Dependientes de ti, donde iba a tener lugar la firma de ejemplares de "Almas Suspendidas", mi segunda novela. Allí ocurrió más o menos lo mismo. Pude saludar y conversar con compañeros y compañeras de aventuras literarias como Encarnación Alcalde Brotons ("Lo que el corazón esconde") y David Arrabal ("El final de todos los inviernos"), a los cuales he de agradecer públicamente el enorme trabajo realizado para hacer posible la reunión de todos los autores que allí estuvimos. Cabe recordar que nuestro stand fue el único de autores independientes en la Barcelona santjordiana de 2013.
 
     Con ellos acabé de pasar un día magnífico, cena incluida. También llegados desde distintos puntos de la geografía española, desde la propia Barcelona hasta Melilla, tuvimos ocasión de conversar sobre todo lo ocurrido durante esas diez horas que habíamos pasado juntos. Hubo tiempo para anécdotas, confesiones y hasta futuros proyectos colaborativos. Como curiosidad, coincidimos en lo lamentable que nos parece a todos el hecho de que la gente haga una hora y media de cola para que le firme un libro alguien que no es el autor. Todos sabemos de la existencia de los "negros", aquellos escritores que se dedican a escribir libros que luego firman celebridades televisivas que apenas saben hablar y, por tanto, no están capacitados para hacer algo más que dedicar y firmar el resultado final del trabajo remunerado al verdadero escritor, el que cobra por su trabajo y se queda a la sombra.
 
     Si he de poner una pega a la festividad de Sant Jordi es la imposibilidad de saludar a todos los compañeros que allí se dan cita. La concentración de todos los actos en apenas diez horas impide poder estar con todos aquellos "juntaletras" (dicho esto con todo el respeto, por supuesto) con los que uno quisiera. No obstante, es este hecho lo que le confiere ese carácter a Sant Jordi. Muchas personas, muchas rosas y muchos libros. Todos juntos. Hombro con hombro. Cara a cara. Libro a libro. Sant Jordi es algo único e irrepetible. No tiene nada que ver con las distintas Ferias que se desarrollan por la geografía nacional. Todo en un día: libro y rosa; rosa y libro. Literatura... Mi primer Sant Jordi. Y, ojalá, no sea el último.
 
    

lunes, 15 de abril de 2013

Historia de un Estado clandestino. Jan Karski. Acantilado. 2011. Reseña




     En 1944 Jan Koziolewski, más conocido por Jan Karski, el nombre que utilizó como miembro de la Resistencia polaca durante la II Guerra Mundial, escribió su historia, la de uno de los primeros hombres en anunciar y denunciar las atrocidades nazis en su Polonia natal. La obra fue rescatada en España por la Editorial Acantilado. Ahora, está disponible para todo el mundo lector a través de una nueva edición del Círculo de Lectores.
 
     Karski fue preso por los soviéticos y llevado a un campo de Siberia pocos días después de que los nazis primero y los propios soviéticos después invadieran Polonia. Merced al pacto Ribbentrop-Molotov, accedió a un intercambio de prisioneros con los alemanes. Su intención: huir a toda costa para poder regresar a Varsovia y unirse a la Resistencia. Lo consiguió. No obstante, los resistentes tenían para él un plan bien diferente: informar al gobierno en el exilio londinense del curso de los acontecimientos.
 
     Atravesó toda Europa para poder llegar a Inglaterra, donde informó al general Sikorski. De allí, saltó a los Estados Unidos, donde también se reunió con algunas de las máximas autoridades norteamericanas. No obstante, debido a sus estudios diplomáticos y a su experiencia anterior, se decidió que debía retornar a Varsovia para seguir informando mediante un complejo sistema de comunicaciones clandestinas.
 
     En su retorno a su país natal encontró una nación cuya situación había empeorado notablemente. Resultó herido varias veces y estuvo a punto de fallecer. Se involucró al máximo con los resistentes y se interesó por la complicada existencia judía. Cambió de identidad tantas veces y se refugió en tantos lugares tan diferentes que no recuerda todos sus nombres falsos ni los lugares de sus numerosos escondites.
 
     Trabajó elaborando prensa clandestina, publicando propaganda antialemana y tratando de animar a sus compañeros resistentes. No obstante, su tarea principal consistió siempre en tener lo mejor informado posible al gobierno polaco residente en Londres. En el libro desmenuza muchos de los métodos empleados por la Resistencia y los apoyos recibidos desde las islas británicas. El Estado clandestino funcionó de forma fantástica, no aceptando jamás el poder nazi sobre su país ni permitiendo a ningún ciudadano polaco connivir con los opresores. E, incluso, fomentando y ayudando a crear un Parlamento en Polonia y numerosas escuelas clandestinas que desafiaron a la Gestapo y a las SS. Fue el único caso en todo el continente en el que un gobierno nacional continuó con sus funciones, aunque fuera desde más allá de sus fronteras.
 
     Sin duda, estamos ante un documento de primer nivel para estudiar y comprender la mentalidad de unos ciudadanos polacos que defendieron a capa y espada un Estado que era "mantenido" desde miles de kilómetros de distancia y que era sostenido a través de una compleja red de informadores, conspiradores y agentes de enlace secretos que se jugaban la vida a cada minuto. Evidentemente, muchos de ellos perecieron en su intento. 
 
     Los grandes objetivos del Estado clandestino, y de su informador Jan Karski, entre muchos otros, fueron reconstituir la democracia en su país tras la guerra (aspecto no conseguido debido al poder comunista establecido una vez finalizada la contienda) y dar a conocer el exterminio judío por parte nazi. Karski visitó algunos campos de concentración, como el de Belzec, y el gueto de Varsovia. Se horrorizó con todo lo que allí pudo ver con sus propios ojos. Todo ello le sirvió para informar de primera mano a los gobiernos de Londres y Washington, donde fue recibido por el mismísimo presidente Roosevelt.
 
     Así, pudo dar testimonio ante el mundo del horror nazi en Polonia. Sin embargo, pese a sus esfuerzos, no le creyeron. O, quizás, simplemente no quisieron creerle. La cuestión es que sus sobrecogedores relatos no sirvieron para que los aliados intervinieran en el asunto, permitiendo unas matanzas que se podrían haber evitado en caso de haber reaccionado con una mayor presteza.
 
     La obra de Karski es más que recomendable para todos aquellos interesados en conocer de cerca el funcionamiento del gobierno polaco en el exilio, del movimiento clandestino de la Resistencia polaca y, cómo no, la historia de un ser humano anónimo que trató de cambiar el rumbo de los acontecimientos contando, con pelos y señales, lo que estaba ocurriendo en su país bajo la ocupación alemana. Si bien no consiguió algunos de sus objetivos, su testimonio debe servir a la Humanidad como ejemplo de la importancia de una colaboración más cerrada entre todas y cada una de las naciones democráticas del mundo para preservar la justicia, la libertad y los derechos humanos. 

      

jueves, 4 de abril de 2013

David Bowie. The next day. El retorno del Camaleón tras una década


 
 
     Cuando el pasado 8 de enero, fecha del 66º aniversario de David Robert Jones, éste anunció el inminente lanzamiento de un nuevo trabajo discográfico una década después de "Reality", el mundo musical se detuvo sorprendido. En plena era digital, en la que guardar un secreto es imposible a todas luces, Bowie consiguió mantener su gran noticia a salvo de los grandes medios mundiales. Y, además, nos regaló el primer sencillo del mismo, "Where are we know?", un tema que anunciaba un disco melancólico y nostálgico. El clip de presentación, con un Bowie notablemente envejecido, pausado y lánguido, al borde la catarsis personal, reforzaba la tesis de una especie de aceptación de la edad por parte del artista.

     El lanzamiento del CD se produjo el 8 de marzo, sólo dos meses después de su anuncio. Para entonces ya se conocía el segundo adelanto de "The next day", titulado "The stars (are out tonight)", canción que recuerda al Duque Blanco en los principios de los ochenta, cuando aparecía siempre tan bien trajeado. Tema bailongo y pasional que recuerda a su conocido "Let´s dance". En definitiva, un Bowie diametralmente opuesto al presentado en "Where are we know?". ¿Qué nos depara este disco pues? 
 
     He esperado tres semanas a escribir sobre él porque los trabajos de este genio londinense necesitan de muchas escuchas para hacerse una idea más aproximada de todos y cada uno de sus contenidos. "The next day" es el vigésimo cuarto disco de estudio de El gnomo sonriente, como también se le conoce. Lanzado por Columbia Records y grabado con el productor Tony Visconti durante diversas sesiones repartidas entre 2011 y 1012 (¡todo ello en extremo secreto!), presenta 14 canciones con una duración total de 53 minutos. La portada, obra de Jonathan Barnbrook, superpone un recuadro blanco sobre la original carátula de "Heroes", de 1977, y con el título antiguo tachado. Lo pretendido con ella se ha conseguido: "sacudir a la gente".
 
     "The next day", homónimo al disco, abre la lista de temas de una forma demoledora. Su potencia arrolla desde el principio al oyente. Tanto que hasta le asusta. Sus palabras "Aquí estoy / no del todo moribundo" anuncian que quiere dar todavía mucha guerra. Y vaya si lo consigue desde su primera nota. Canción potente, con profusión de voces y percusión trotona y unas guitarras crudas y directas. Tema setentero que recuerda a su época glam berlinesa. "Dirty boys" es una canción con un saxo retorcido y amenazante que sorprende e hipnotiza.
 
     Le siguen "The stars (are out tonight)", "Love is lost", que vuelve a recordar a la época berlinesa mediante un teclado catedralicio y unas guitarras punzantes e hirientes, "Where are we know?" y "Valentine´s day", en la que predominan las guitarras a lo "Ziggy stardust" al principio y los coros a lo Arcade Fire durante el resto de sus minutos, constituyendo un medio tiempo típico de Bowie. "If you can see me" pone el punto final a lo que sería la cara A de la versión cassette. Se trata de una canción ochentera total, plena de psicodelia y vanguardismo. Caótica e inquietante.
 
     La segunda parte del CD se abre con "I´d rather be high", dominada por unas poderosas guitarras y un marcado ritmo de batería, "Boss of me", tema rockero setentero con una simbiosis perfecta entre la línea rítmica y el saxo y con la voz de David sonando poderosa, y "Dancing out in the space", probablemente la menos buena de las canciones que componen el retorno del Camaleón, en la que la guitarra hormiguea de fondo bajo la voz del cantante. 
 
     "How does the grass grow", histriónica y genuinamente Bowie, recuerda a "Space oddity" en algunos momentos. Es un duro alegato contra la guerra acompañado por unos coros que llaman poderosamente la atención ya desde la primera escucha. "(You will) set the world on fire" es un zarpazo hard-rock con estribillo totalmente Arcade Fire y unas guitarras nuevamente poderosas. "You feel so lonely you could die" es una balada dramática, solemne, casi de homilía, que expresa un sentimiento colectivo de desamparo y soledad, algo muy común en estos tiempos que corren. "Heat" cierra este disco con un preocupante y misterioso "yo soy el profeta / pero soy el mentiroso" en el que la voz del artista suena dramática.
 
     Como conclusión: 53 minutos de un Bowie que parecía sosegado y calmado, melancólico y nostálgico en su primer single de promoción pero que, al escucharle con atención, nos vuelve a sorprender con un disco rockero como hace años (y no sólo diez) no había hecho. Quizás desde 1980, con el inmortal "Scary monsters". Un trabajo que creo no va a defraudar ni a los que forman la legión de críticos del artista del ojo de cristal. Si es su despedida definitiva o el comienzo de algo más en su ya dilatada carrera es algo que el tiempo se encargará de demostrar. Lo que está claro es que ha vuelto. Y lo ha hecho con un disco que sólo él es capaz de hacer, lo que, por sí solo, ya es motivo de alegría para fans y no fans.
 
      

martes, 2 de abril de 2013

Julio Anguita. Combates de este tiempo. Editorial El Páramo. 2012




     Decir que Julio Anguita es uno de los referentes políticos de nuestro país durante los últimos treinta años es de perogrullo. El libro que reseño a continuación es un resumen de cartas, disertaciones, conferencias, comparecencias en el Congreso de los Diputados, cartas abiertas y escritos internos de IU del que fuera líder del PCE y del referido partido izquierdista. Un compendio de su pensamiento político en su sentido más amplio. En definitiva, un repaso a los temas más controvertidos de las últimas cuatro décadas en España, Europa y el mundo. Una lectura obligada para todos los ciudadanos: mayores y jóvenes, de "izquierdas" y de "derechas", conservadores y revolucionarios, activos y pasivos.
 
     A lo largo de sus más de trescientas páginas analiza pormenorizadamente los asuntos de mayor actualidad de las distintas épocas. Y lo hace de forma clara, concisa y sin demasiadas florituras. Tal y como es él, vamos. Evidentemente, resulta imposible tratar tal diversidad temática en una reseña, por lo que daré breves pinceladas sobre ella.
 
     Respecto a la política mundial destaca su visión global, en la que cuestiona la legitimidad de la hegemonía de los USA en el mundo. Incluso califica algunas de sus acciones gubernamentales como de "terrorismo internacional de Estado" (por ejemplo, en sus intervenciones en Irak o Yugoslavia), incumpliendo la Carta Fundacional de la ONU y amparándose en la OTAN para imponer su liderazgo en Europa, algo que engloba a su vez en lo que él denomina "dictadura del mercado", una nueva etapa de la lucha de clases en la que los políticos están subordinados a los mercados que les imponen su preeminencia a costa de recortes sociales amplios y contrarios a la Declaración de los Derechos Humanos. Es decir, que vivimos en una Democracia sólo aparente pero cada vez menos consistente. Todo ello, a nivel planetario.
 
     Para Anguita, la ONU y la OTAN (la cual suplanta a la anterior en demasiadas ocasiones) y, por añadidura el mundo occidental, están en manos de la gran potencia mundial, la cual no duda en agredir y torturar a poblaciones civiles, utilizar armas de destrucción masiva (con bombas de racimo y de uranio empobrecido en muchos de los casos) y repartirse el botín en los distintos países invadidos por el (supuesto) bien de la comunidad internacional, incluso contraviniendo a las organizaciones referidas con anterioridad. A su líder actual, Barack Obama, lo califica como un "producto de la mercadotecnia", del márketing y del espectáculo, al más puro estilo deportivo, en que se ha convertido la política mundial. De él, dado que todo permanece inmutable en Guantánamo, Cuba, Palestina o Afganistán, dice que no merece en absoluto el Premio Nobel de la Paz con el que fue injustamente distinguido. El cambio político por él prometido se ha quedado en agua de borrajas, como sucedió en su día con Clinton o Kennedy, reduciéndose su papel a mero servidor del fundamentalismo del mercado. 
    
     Respecto a Europa y la Unión Europea también es muy crítico el otrora líder comunista español. Para él, está total y absolutamente plegada a los mandatos de los USA, algo que entra en una absoluta y completa contradicción respecto a parte de sus principales principios teóricos. La bajísima participación de la población española en los comicios europeos (que ha llegado a alcanzar casi el 80% de abstención en alguna ocasión) responde al neoliberalismo practicado por los gobiernos europeos, tanto de "derechas" como de "izquierdas" y a la destrucción del Estado de Bienestar (a manos de los mercados) que tanto costó de alcanzar en las décadas anteriores, lo cual ha generado una indiferencia común en los ciudadanos, quienes no ven, además, alternativa a todo lo anterior. En España, esto es todavía más grave, por lo que la Constitución Europea que se pretende instaurar entra en clara contradicción con muchos de los puntos de la propia Constitución Española de 1978, situación que, como Anguita anticipó, iba a traer a nuestro país paro, resignación, frustración y pérdida de confianza en los políticos. Todo ello, añado yo, ayudado por los flagrantes casos de corrupción de los que muchos de ellos son protagonistas desde hace ya demasiados años.
 
     Sin embargo, la mayoría de las críticas de Anguita se refieren a nuestra España. Así, se centra en la diferente vara de medir que tienen los políticos a la hora de establecer alianzas que llevan a investir a alcaldes y presidentes y en la imperiosa necesidad de acabar con la Ley d´Hont como fórmula para asignar escaños (haciendo especial hincapié en las negativas de PP y PSOE respecto a las repetidas peticiones de IU en el Congreso) ya que falsea la voluntad popular. Para él, la política española necesita una regeneración democrática que se ponga a disposición de la justicia y luche contra la corrupción. En este sentido, critica la no desclasificación de los documentos sobre los GAL. Asimismo, aboga por la separación de Iglesia y Estado y por la laicidad y modernidad del Estado español. E, incluso, llega a deslegitimar a la monarquía española y a Juan Carlos I.
 
     Mención aparte merece su condena de la alianza entre PP (Aznar-Rajoy) y PSOE (González-Zapatero), quienes se alternan en el poder para que, en realidad, nada cambie, pues su máximo interés es que campen a sus anchas el inmovilismo y la manipulación mediante unos medios de comunicación afines a ellos. Añade, además, la constante vulneración de la Constitución Española por parte de ambos en base a Maastricht y a la razón de Estado. A este respecto, llega a criticar a González por su falta de valores al intentar hacer disminuir las cifras del paro a costa de presionar a los ayuntamientos para que licitaran construcciones urbanísticamente ilegales, contraviniendo la Ley del Suelo en 1985. Al propio líder socialista lo acusa de "perder su ideología ante sus ansias de gobernar a cualquier precio, incluso apartándose de la calle y cambiando de bando", cuestión ésta que acabó con Aznar en La Moncloa tras la negativa de IU a pactar con el PSOE en 1996. Nadie ha perjudicado más los interes de España como los gobiernos del PP y el PSOE. De la misma manera que en el País Vasco nadie lo ha hecho tanto como ETA, a la que califica de "réplica del fascismo al que combate".
 
     Respecto a su propia formación, IU, afirma que el Programa y el diálogo son lo más importante en política. En relación a ésto, conviene en que se puede pactar con cualquier formación, de signo que sea, siempre que del diálogo salga un consenso sobre un Programa político válido para el ciudadano. El discurso de IU es rojo, verde y violeta; es decir, comunista, ecológico y republicano. En uno de los escritos del presente libro habla de propuestas para refundar su partido (2008).
 
     La presente crisis también está presente en "Combates de este tiempo". Para él, derivará en una ocasión de futuro que desembocará en una regeneración política y en un rearme moral que será capaz de vencer a la somnolencia, el pasotismo y la resignación en que estamos instalados ahora. Así, el 15M es un movimiento con vocación de mayoría cívica que acabará apartando a la otra mayoría, a la que traga y connive, cómplice del mercado. La realidad de este país ahora mismo no está, pues, en los medios de comunicación (la gran mayoría de ellos, mediatizados por el poder bipartidista), sino en las calles y las plazas de España, donde se defienden la rebeldía bien entendida, los derechos humanos, la igualdad, la solidaridad, la libertad, la justicia, la información, la austeridad, la sobriedad, la paz, la movilización, la concienciación, el pensamiento y la cultura. Y, todo ello, en aras de alcanzar la independencia y la libertad misma.
 
     Creedme, simpaticéis más o menos con el que fuera alcalde de Córdoba y líder del PCE e IU, la lectura de esta obra es indispensable para conocer de primera mano el pensamiento político de un personaje de gran calado. Yo no me he arrepentido. Es más, llega a impresionar la capacidad de este señor a la hora de vaticinar y adelantar muchas de las cosas que en la actualidad estamos viviendo. Sus mensajes, aunque puedan llegar a tener hasta treinta años de antigüedad, permanecen tan actuales, tan vigentes, que incluso asustan en ocasiones. Leer este tipo de libros abre mucho la mente. Y falta nos hace ahora mismo en España.
 
                

martes, 26 de marzo de 2013

Don Fernando. La eterna unión. María del Pino. JM Ediciones. 2012




     Tras "Más de un mañana" y "Artemis. El origen del mal", la joven pero prometedora escritora cordobesa María del Pino pone punto y final a su "Trilogía del Amor en Córdoba" con esta última entrega, "Don Fernando. La eterna unión", en la cual recorre las diferentes etapas de la vida de Don Fernando, protagonista principal de ella y punto de unión de la trilogía.
 
     En pleno siglo XIII, tras la Reconquista cristiana de Córdoba, cristianos, judíos y musulmanes conviven en una ciudad que debe adaptarse rápidamente a su nueva situación, algo nada fácil. La novela que nos ocupa retrata muy bien las relaciones entre estas tres confesiones religiosas, los problemas suscitados por las guerras, rencores y tragedias pasadas vividas por miembros de todas ellas y los esfuerzos de Don Fernando y lo que queda de su familia, básicamente masacrada años atrás, por conseguir la eterna unión entre todos los pobladores de Córdoba.
 
     Épicas batallas, tragedias familiares, el amor más puro y verdadero (en ocasiones hasta superar unas barreras casi inalcanzables a priori) y la búsqueda incansable de la paz y la armonía entre todas las gentes de la ciudad son los puntos fuertes de una historia que no le deja a uno dejar de lado el libro más allá de lo más estrictamente necesario. Y María lo hace de manera sorprendente.
 
     La narrativa de la autora es ágil, sincera y directa. Sin demasiadas concesiones descriptivas. Y el uso de varios narradores, los cuales llegan a describir las mismas escenas desde su particular punto de vista (a veces muy diferente de los restantes), otorga una visión de conjunto a la historia que envuelve al lector de manera fabulosa. Y todo ello sin adelantar más de lo necesario, sabiendo mantener la intriga, los temores y las dudas de los mismos.
 
     Además, la originalidad se completa con el uso del presente en la inmensa mayoría de las escenas que componen la historia, algo no muy común en una literatura donde abunda el uso de tiempos pretéritos. Lo cual me congratula, pues yo mismo utilicé el referido tiempo en mi primera novela, dejando de lado lo que era más corriente y común en la mayoría de libros por mí leídos.
 
     Sin duda, María del Pino demuestra saber ponerse en la piel de todos y cada uno de los personajes, algo muy significativo tratándose de una escritora de sólo 25 años de edad. Que sepa describir a los femeninos puede tener un pase. Que lo haga igual de bien con los masculinos, a tan temprana edad, resulta realmente sorprendente. Al menos para quien escribe esta reseña. Psicología le sobra a la autora, vamos.
 
     Anteriormente he comentado lo referente a las tensas relaciones entre musulmanes, judíos y cristianos en una época tan convulsa para todos ellos. Sin embargo, la obra que nos ocupa viene a dar aire fresco a los aspectos más farragosos de dichas interrelaciones. El amor puede surgir en cualquier momento y en cualquier lugar, pero también sin respetar las religiones de las personas. Y "Don Fernando. La eterna unión" demuestra que es posible encontrar el amor verdadero hasta en la más desolada realidad.
 
     Para finalizar, me gustaría ensalzar un aspecto que me parece muy importante. La trilogía se cierra con este libro. No obstante, en mi caso, es el primero que leo de ella. Y el hecho de haber podido seguir la trama sin ningún problema pese a no haber leído todavía sus dos primeras partes es otro punto a favor de la obra. En ningún momento he sentido haberme perdido nada, algo que debo resaltar aquí.
 
     En definitiva, como afirma el editor Julio Merino, "María del Pino es una novelista de oro, impresionante, sorprendente y apasionante. Será un "boom" de las letras españolas en cuanto la fiche y la lance una de las Grandes Editoriales que dominan el mercado literario". Personalmente, no dudo en absoluto que será así. Y a lo mejor no tarda demasiado tiempo en suceder. ¡Mi más sincera enhorabuena, María!
 
 

miércoles, 20 de marzo de 2013

Argo. Ben Affleck. Un nuevo ejemplo de propaganda de Hollywood




     Basada en hechos reales, la oscarizada película dirigida por Ben Affleck narra los acontecimientos acaecidos en Teherán (capital de Irán) durante la revolución iraní encabezada por el Ayatolá Jomeini. En noviembre de 1979 un grupo de seguidores del Ayatolá asaltaron la embajada de los EE.UU. y tomaron a 54 rehenes, todos ellos trabajadores de la citada embajada. Otros seis escaparon y fueron escondidos por el embajador de Canadá, Ken Taylor, durante tres meses. No salieron de la casa de Taylor ni un solo minuto en todo ese tiempo.
 
     La causa de tal situación fue la negativa estadounidense a extraditar al Sha de Persia a Irán para que fuera juzgado por el nuevo gobierno iraní. La respuesta de la CIA: organizar una misión casi-suicida a cargo del rescatador Tony Méndez para hacer pasar a sus seis compatriotas por miembros de un equipo de cinematógrafos canadienses que buscaban localizar exteriores para filmar una película de ciencia-ficción denominada "Argo". A tal fin, la diplomacia canadiense expidió falsos documentos a los seis norteamericanos.
 
     El film de Affleck es una gran película, sin duda. Muy bien ambientada, con una documentación amplia, un vestuario fiel reflejo del ochentero y una puesta en escena magnífica. Su nominación como mejor película de 2012 es muy merecida. No obstante, sin duda alguna, yo se lo habría dado a "Los Miserables". "Argo" es un film magnífico. "Los Miserables" una obra maestra que todos recordaremos por siempre jamás. A los norteamericanos la Revolución Francesa les queda muy lejos. Ellos prefieren ser los mejores del mundo. Siempre.
 
     Sin embargo, como suele suceder en la gran mayoría de productos hollywoodienses, no es oro todo lo que reluce. El propio embajador canadiense, Ken Taylor, ha manifestado que al ver la peli se dijo: "ojalá hubiera estado allí". Taylor entiende que Hollywood ha minimizado el papel jugado por la diplomacia canadiense (él mismo hizo mucho más que servir vino y abrir y cerrar la puerta de su casa) para otorgar todo el protagonismo al experimentado rescatador de la CIA. El embajador convenció a Ottawa para expedir los pasaportes falsos y proporcionó a la CIA una ingente cantidad de informaciones de inteligencia que fueron muy útiles a la agencia estadounidense a la hora de preparar el rescate.
 
     Además, Patricia, la esposa de Taylor, asegura también que "la película es un gran entretenimiento, pero si distorsiona tanto la realidad, me pregunto qué sabrán las generaciones venideras de lo que ocurrió realmente allí". Su esposo añade que "disfruté trabajando con Tony Méndez. Era un hombre muy inteligente y valiente. Pero estuvo en Irán un día y medio y nosotros vivimos con los diplomáticos estadounidenses tres meses". Pese a ello, Affleck no les consultó a ellos nada hasta que la película estuvo terminada. Curioso, ¿verdad? 
 
     Cuando "Argo" fue estrenada en el festival de Toronto, Taylor y su esposa no fueron invitados. Además, al embajador no le gustó que la cinta sugiriera que al ser una operación de alto secreto Canadá se llevó el mérito que en realidad correspondía a la CIA. Como compensación, el director le permitió escribir uno de los títulos de crédito que aparecen al final de la película: "La participación de la CIA completó los esfuerzos de la embajada canadiense para liberar a los seis estadounidenses retenidos en Teherán. Hasta la fecha la historia permanece como un ejemplo de cooperación internacional entre gobiernos". Por si todo ello fuera poco, Patricia lamenta la imagen que del pueblo iraní da la cinta de Affleck: "No son tan fanáticos como refleja la película y sin ellos hubiera tenido muchas dificultades".
 
     Todos sabemos que el aparato de propaganda estadounidense es el mejor del mundo. Si a todo lo anterior unimos que las relaciones USA-Irán no son las mejores en la actualidad tendremos el caldo de cultivo que ha propiciado la filmación de esta película. La respuesta iraní ha sido clara: el gobierno de Ahmadinejad ya ha anunciado que demandará a Affleck al entender, como la esposa del embajador canadiense, que la imagen que se da del pueblo iraní es "poco realista y muy violento". Y ha añadido que "supone una violación de las normas internacionales culturales" y que "la concesión del Óscar es un ataque propagandístico contra nuestra nación y contra toda la humanidad".
 
     En conclusión: basada en hechos reales, sí; pero con tal distorsión de la realidad pura y dura y en un contexto como el presente, sólo deja contentos a los de siempre: a los estadounidenses. Una vez más, ellos son los héroes y los demás los que les ayudan o los radicales. Gran película, sí; pero también un nuevo ejemplo de propaganda yankee hollywoodiense en el momento más indicado. Aún así: debe verla todo el mundo. Aunque sólo sea como un mero entretenimiento sin más pretensiones históricas...
 
       

miércoles, 13 de marzo de 2013

Ira Dei. La ira de Dios. Mariano Gambín. RocaBolsillo. 2012




     Licenciado en Derecho y Doctor en Historia por la Universidad de La Laguna Mariano Gambín nos presenta la primera parte de la trilogía de La Laguna ("Ira Dei"), "La ira de Dios", la cual tiene ya continuidad con "El círculo platónico" y "La casa Lercaro". En esta primera entrega nos encontramos ante el descubrimiento de una cripta subterránea repleta de cadáveres amontonados que presentan una característica común: a todos se les ha cortado la cabellera.
 
     Los sucesos, acaecidos hace 250 años, se entrelazan con otras desapariciones ocurridas en la década de los 40 en la ciudad y, lo que es más inquietante, con una serie de asesinatos recientes. Todas las víctimas de las tres épocas presentan los mismos patrones, lo que hace que las investigaciones se bifurquen hasta en tres líneas diferentes a la vez, con las dificultades que ello conlleva para los policías y demás colaboradores.
 
     De entre todos los personajes de la trama son cuatro los que sobresalen sobre el resto. A saber: Antonio Galán, inspector de policía, licenciado en derecho y en historia (¿quizás estamos ante el alter ego del propio autor?) y valiente a la hora de enfrentarse a los peligros que haga falta con tal de perseguir a los criminales; Marta Herrero, arqueóloga tenaz con una determinación que le hará meterse en demasiados problemas; Luis Ariosto, inspector de Hacienda en excedencia y humanista reconvertido en empresario cuya vida social le permite mantener multitud de contactos con personas de amplios ámbitos y especialidades; y Sandra Clavijo, joven periodista, intrépida donde las haya, que, haciendo gala de una gran profesionalidad, es capaz de sacar información hasta al mismísimo demonio.
 
     Los cuatro protagonistas principales, y también los interesantes e importantísimos secundarios, irán tejiendo una tela de araña sobre los sospechosos de los asesinatos, a la vez que establecerán entre ellos unas relaciones personales que, aunque menos capital en la trama, la enriquece notablemente. Sobre todo porque éstas nos son nada forzadas. Al contrario, se nos aparecen muy humanas y perfectamente creíbles. Algo no siempre fácil de conseguir.
 
     Todos ellos, sin aparente relación a priori, descubrirán que tienen mucho más en común de lo que en un principio parecía y, lo que me ha parecido más llamativo, deberán confiar los unos en los otros y apoyarse en la búsqueda de soluciones a los problemas que se les van presentando a lo largo de la historia.
 
     Presente y pasado se entrelazarán hasta confluir en un determinado momento y lugar para atrapar al lector a través de una serie de capítulos cortos, bien narrados, directos y muy atrayentes. Construir un buen thriller no es nada sencillo. Por eso, cuando uno tiene ocasión de leer uno de ellos, aprovecha para disfrutarlo al máximo. Eso es lo que he hecho yo con esta novela.
 
     Además, los últimos capítulos provocan una tensión que en determinados momentos se convierten en agobiantes y claustrofóbicos. Por un lado, el lector quiere que todo se resuelva para poder relajarse. Por otra parte, no quiere que termine porque está atrapado por una historia muy atractiva que, como es lógico, debe llegar a su fin. Debo reconocer que el hecho de saber que la historia continúa con otros dos libros contribuye a llevar mejor éste último aspecto.
 
     En conclusión, una muy grata sorpresa literaria de parte de un escritor que, en mi modesta opinión, debería ser seguido desde ya mismo por los amantes del género referido. Mariano Gambín me ha demostrado que nada ha de envidiar a maestros españoles como, por ejemplo, Lorenzo Silva. Sus buenas descripciones (de ambientes, escenas y personajes), una magnífica narrativa y un gran dominio de los ritmos y los diálogos le avalan, sin duda. "El círculo platónico" y "La casa Lercaro" esperan ya...
  

domingo, 10 de marzo de 2013

Al otro lado. Paco Gómez Escribano. Editorial Ledoria. 2012




     Como ya hiciera en "El círculo alquímico", su primera novela publicada, Paco Gómez Escribano nos sumerge en una historia que trata sobre el Císter, los templarios, las intrigas vaticanas y los viajes alquímicos. En ella vuelve a reunir, utilizando una fórmula muy similar a la de su anterior obra, a personajes de muy diversa índole que, no obstante, irán descubriendo que tienen mucho que ver entre sí. Y sí, vuelve a ser una novela no apta para quienes estén intentando dejar el tabaco o el café.
 
     Carmen Cifuentes, periodista que desea adentrarse en el complicado pero magnífico mundo de la literatura, busca información para su primer trabajo, que debía versar sobre un campo de prisioneros franceses, el de Vernet, donde estuvo preso su propio abuelo, destinado a ser el protagonista principal de la historia. Sin embargo, por azares del destino (o eso cree ella en un principio), el tema de su debut literario variará radicalmente a causa de la existencia de un antiguo manuscrito escrito entre el siglo XIII (por Jacques de Molay, supuestamente el último Gran Maestre de la Orden del Temple) y el XIV (terminado por su sucesor, Juan Marcos Larmenius) y que había sido custodiado en la abadía de Seary (condado de Cork, Irlanda), donde llegó de la mano del sucesor de Larmenius, Tibaldo de Alejandría.
 
     El caso es que la existencia del manuscrito indica claramente que la Orden del Temple continúa existiendo en la actualidad aunque sea en la clandestinidad. Y Carmen, junto a su inseparable amigo, el medievalista Juan Carlos Checa, viajará a Burgos y a Seary para encontrarlo y tener el material indispensable con el que documentar la que promete ser una novela best-seller desde el principio.
 
     En dichos viajes conocerán a la abadesa del monasterio de Santa María la Real de las Huelgas, Teresa Migueláñez; al abad del monasterio de Seary, Sean O´Donnell; a un matrimonio de historiadores especialistas en el Císter, Antonio Valera y María Benavides; y a otros personajes más o menos enigmáticos que acabarán ayudando a Carmen, de una u otra forma, a escribir su primer libro.
 
     El manuscrito en cuestión es ambicionado por otros personajes, también más o menos siniestros, e incluso por el propio Vaticano. La acción acaba retornando a una extraña casa del centro de Madrid, más concretamente en la calle Serrano, donde se seguirán una serie de sucesos que podríamos caracterizar como fantásticos pero muy interesantes, lo que creará la circunstancia que todo escritor anhela en sus libros: intrigas, tramas y ambientes que le otorguen misterio, suspense e interés de cara al lector. Sin duda, objetivo bien conseguido por Paco.
 
     Para aquellos que crean en los viajes iniciáticos o la alquimia y estén interesados en todo lo referente a lo esotérico y al mundo templario, sin duda, será una novela más que interesante. Pero también para los que no se sientan atraídos por estas temáticas. La forma de narrar y describir escenarios y ambientes del autor harán que su lectura sea atractiva. Y, por supuesto, el interés de saber cómo acaba la historia. Algo que, por otra parte, me ha encantado. Sí, como en todo buen libro, el final sorprenderá a quien llegue a terminar las 450 páginas que conforman "Al otro lado".
 
     Como en su primera novela, Escribano nos presenta una minuciosa descripción de elementos artísticos y arquitectónicos que harán las delicias de los entendidos en las materias. Además, nos introduce algunos de los platos típicos de los distintos escenarios de la historia contada (por ejemplo, las fabes asturianas) y nos enseña que, en ocasiones, la realidad que nos rodea es muy diferente a la que nosotros vemos con nuestros propios ojos. En definitiva, nos aclara que todo se ve diferente desde "el otro lado".
 
     Al margen de las innegables similitudes existentes entre ambas novelas ("El círculo alquímico" y "Al otro lado") Paco demuestra haber crecido como escritor, algo que todos los que nos dedicamos a contar historias (con mayor o menor éxito) perseguimos con cada una de nuestras obras. La segunda es también más sorprendente, sobre todo al final, y sus páginas desprenden más fantasía.
 
     Y para finalizar, un dato que no debe pasar por alto nadie: la editorial Ledoria trata muy bien a sus lectores. Al menos en este libro. Sus letras grandes y en negrita permiten disfrutar, más si cabe, de su amena lectura. Detalle éste muy de agradecer en estos tiempos que corren. Felicidades a ambos, editorial y autor.
 
          

domingo, 3 de marzo de 2013

Quiero ser novelista. Ramón Cerdá. 2012




     El escritor de Ontinyent Ramón Cerdá revisó y amplió su ensayo "Quiero ser novelista", de 2010, el pasado mes de diciembre de 2012. Lo hizo en un formato de pequeño tamaño, bBrick, que, para mí, ha sido todo un descubrimiento. En sus más de cien páginas recorre todos los aspectos que han de tenerse en cuenta a la hora de documentar, escribir, corregir, publicar y promocionar una novela.
 
     Habida cuenta de que el autor ya suma una docena de novelas publicadas hasta la fecha el ensayo tiene su interés tanto para los que quieren escribir novelas como para aquellos lectores que estén interesados en conocer de primera mano todo lo que forma parte del proceso creativo de las mismas. Personalmente, he encontrado coincidencias y, por supuesto, diferencias respecto a mi propia experiencia.
 
     Como el propio Ramón reconoce en varias ocasiones a lo largo de "Quiero ser novelista" no debe tomarse al pie de la letra lo que él aconseja. No obstante, puede ser una guía muy interesante para quienes todavía somos o nos consideramos autores noveles. Quiero, a continuación, reseñar los aspectos más atractivos que trata Cerdá en su ensayo.
 
     Comienza con un breve decálogo de consejos para escritores, el cual es el origen, la semilla, de este curioso libro de autoayuda para novelistas. Leer mucho, tener paciencia, ser constante, no abandonar jamás la escritura, ser directo en el lenguaje, saber aceptar las críticas de los lectores (sin obsesionarse con ellas), promocionar las obras por su cuenta pese a contar con una editorial detrás, aceptar las respuestas negativas de las editoriales sin hundirse por ello, presentar los escritos a premios literarios y trabajar bien los personajes y la trama son los más destacables. 
 
     Todo lo referido ocupa la primera mitad de este libro de experiencias de escritor, en total tres capítulos. En la segunda parte, otros tres capítulos, se ocupa de otros aspectos también importantes: portada, título, sinopsis, editoriales, reseñas, etc. Además, aborda las etapas del proceso creativo, desde la documentación hasta la corrección final, desde la necesidad de un método que limite las palabras a escribir por día de trabajo hasta las distintas herramientas a utilizar durante la escritura.
 
     Incluso, trata sobre el entorno de escritura (dónde escribir), la conveniencia de escribir todos los días (incluidos festivos y fines de semana en la medida de lo posible) para no alejarse de la trama, la amplia diversidad temática de las novelas, cómo contar la historia, cómo describir personajes y desarrollar los diálogos, la escritura como terapia, lo aconsejable de dividir la obra en capítulos más cortos (con subcapítulos si es necesario) o la importancia relativa de la gramática y la ortografía (teniendo en cuenta que la obra ha de ser revisada y corregida también por la propia editorial antes de lanzarla al mercado).
 
     En el último capítulo Ramón afronta lo complicado que es hoy en día poder publicar una novela. Se detiene en el hecho, no siempre entendido por todo el mundo, de que crítica y ventas no tienen por qué ir de la mano, aconseja no dejar jamás de leer y escribir, "aunque sólo sea por sentirse vivo", y recomienda también no estar pendiente sólo del futuro, algo que puede conducirnos a no disfrutar de nuestro presente. Es decir: disfrutar de cada criatura nueva que vea la luz en forma de novela y del viaje más que del destino.
 
     En definitiva, una atractiva lectura de la que, por supuesto, se pueden extraer enseñanzas de parte de un experimentado novelista que trata de crecer en cada una de sus trabajos. No en vano, de eso pienso yo también que se trata: de que cada obra escrita sea un poco mejor que la anterior. Siempre es buen momento para mejorar. Eso sí, querer escribir sin leer (y mucho) no es ni congruente ni posible. Así pues, ensayo muy recomendable para todo tipo de público, escritores y no escritores...novelistas y no novelistas...
 
 
 
 
                 

miércoles, 27 de febrero de 2013

El día que U2 dijo NO a la guerra



     El 28 de febrero de 1983, hace treinta años, los cuatro componentes del grupo de rock irlandés U2 "explotaron" contra la guerra con su tercer álbum de estudio, grabado entre mayo y agosto de 1982 en los Windmill Lane Studios de su Dublín natal de la mano de Island Records, su discográfica, y Steve Lillywhite, su productor. Mucho ha llovido en estas tres últimas décadas.
 
     El título de este nuevo trabajo estuvo acorde a la época en que fue concebido. En plena Guerra Fría y con conflictos como los de Oriente Medio, las Malvinas y, cómo no, el irlandés. De hecho, "Sunday Bloody Sunday", el mítico tema que abre el disco, hace referencia a los terribles sucesos acaecidos en la ciudad de Derry el domingo 30 de enero de 1972. Murieron trece personas y fueron heridos una treintena de manifestantes pacíficos que protestaban contra el "internment", medida por la cual se podía encarcelar, sin juicio, a cualquier sospechoso de pertenecer al IRA (Ejército Republicano Irlandés).
 
     En la portada del disco aparece nuevamente Peter Rowan, el mismo niño que ya fuera portada de su primer trabajo, "Boy". Sin embargo, el menor ya ha crecido y presenta una mirada mucho menos inocente y más endurecida. Una brecha en su labio inferior hace referencia al estado de las cosas en 1983. Como fondo, un cielo ennegrecido de guerra evidencia, más si cabe, la situación bélica vivida.
 
     El trabajo alcanzó el número 1 en UK y el 12 en EE. UU.. Los especialistas coincidieron en que "War" era un gran disco de rock en el que la voz de Bono y las letras de las canciones, más políticas y comprometidas, colocaron al grupo en un nivel superior. Fue la confirmación mundial de U2, más a nivel de crítica que de ventas, es cierto, pero colocó a los irlandeses en una posición muy privilegiada, hecho acentuado con la edición de "Under a blood red sky", cd y vídeo de su legendario concierto en Denver, en el verano de 1983, en un escenario y en un ambiente que hicieron de ese un momento mítico en la historia del grupo y del rock en general: U2 en estado puro y luchando contra los elementos.
 
     Las 10 canciones de "War" le dieron una duración total de 43 minutos. Los temas son éstos. Cara A:
 
1- Sunday Bloody Sunday: probablemente, la canción más conocida y aclamada de la banda. Pese a la demoledora batería, que parece una declaración de guerra, se trata de una respuesta emocional a todo lo que estaba sucediendo en Irlanda del Norte en esos momentos. Bono, pese a ser republicano y querer una Irlanda unida, no estaba de acuerdo en imponer las ideas por la fuerza de las armas. La bandera blanca que comenzó a sacar en cada concierto al tocar esta canción se convirtió en una de las imágenes más conocidas de la banda en aquella época. Fue el primer single de "War".
2- Seconds: la guitarra de The Edge marca el comienzo del tema, aunque pronto es Adam, al bajo, el que cobra mayor protagonismo. The Edge canta por primera vez un tema, algo que haría en un par de ocasiones más a lo largo de la historia del grupo ("Numb" (Zooropa, 1993) y "Van Diemen´s Land" (Rattle & Hum, 1988)). La canción habla de la inminencia de una catástrofe nuclear, tema muy de moda en 1983. En la parte central hay como un intermedio, en el que se escucha de fondo una pequeña parte del documental "Soldier Girls", en el que unas chicas realizan una rutina de entrenamiento que resulta realmente perturbadora.
3- New Year´s Day: otro de los clásicos más celebrados en la historia del grupo. Segundo single de "War". Poca gente sabe que la canción nació de la situación política vivida en esos momentos en un país tan lejano de Irlanda como Polonia. Es una canción de amor, que habla de separación y nostalgia, directamente relacionada con la situación de Lech Walesa (líder del Movimiento Solidaridad), encerrado y sin poder recibir la visita de su mujer. El "Día de Año Nuevo" se declaró en Polonia la ley marcial. Sorprendente, ¿verdad?
4- Like A Song...: canción protesta contra los discos pop aparecidos en su época y contra los que no les consideraban una verdadera banda de rock and roll. Su fuerza y su profundidad sirven para que U2 se identifique con el egoísmo que se muestra en la actitud del rock and roll.
5- Drowing Man: uno de los temas más sofisticados de U2 hasta la fecha. Adam y Larry lo bordan rítmicamente y consiguen unas actuaciones formidables. The Edge está perfecto, como siempre, y Bono canta como pocas veces antes (y después), abrazando un amor superior, sexual y espiritual. Dios, sin duda, es un ser bondadoso.      
   
Cara B:
 
6- The Refugee: tema producido por Bill Whelan que consigue que U2 no suene como U2. Surge del interés de Bono por acercarse a minorías étnicas en EE. UU.: afro-americanos, italianos, cubanos, etc. Larry Mullen aportó una base tribal a modo de tambores y sus tres compañeros pusieron el resto mediante cantos primitivos.
7- Two hearts Beat As One: tercer single de "War", es un tema nacido del reciente matrimonio de Bono con su novia desde la época del instituto, Ali Stewart. Fusión punk-rock para una canción de amor y, a la vez, disculpa ante su mujer por no prestarle la atención debida durante su luna de miel. U2 se la jugaba en su tercer disco y no había tiempo que perder.
8- Red Light: corte originado por la turbación que sintió Bono al visitar Ámsterdam y ver a las prostitutas vendiéndose en los escaparates, iluminadas por una luz roja. Cabe recordar la sociedad extremadamente conservadora en la Irlanda de aquel momento, elemento que provocó en el cantante sensaciones encontradas. Canción ambigua que hace referencia a las chicas del Distrito Rojo, a la salvación del alma de Adam (el más juerguista de los componentes del grupo) y a la visión de una de las prostitutas, que observa cómo los "clientes" van y vienen por la calle. 
9- Surrender: tema que narra la situación de Sadie, una chica que vive en New York y debe hacer cualquier cosa por sobrevivir allí. Canción espiritual que cuenta cómo, en un momento dado, la chica sube a la planta 48 de su edificio con la idea de saltar. Sin duda, a veces, hay que morir para seguir con tu vida de otra manera... 
10- 40: cuarto y último single de "War", es un himno que pone fin al disco y a muchos de los conciertos de la banda, incluso en épocas más actuales. La canción se grabó a las seis de la mañana de un día en el que los estudios debían ser ocupados por otra banda que los tenía reservados. Era la canción que ponía punto y final al trabajo y se grabó muy rápidamente. Pero la voz de Bono sonó diferente y se consiguió un ambiente óptimo para el tema de cierre del álbum. Se convirtió en un corte simple, pero muy adecuado como canción de cuna y cierre de los conciertos de su posterior gira. Larry se quedaba solo en el escenario marcando el ritmo con su batería mientras los fans cantaban el estribillo hasta cansarse. La mayor parte de la letra viene del salmo 40 de David, añadiendo nuevamente el "how long to sing this song" de Sunday Bloody Sunday a modo de plegaria. No hay fan de U2 que no ame esta canción.
 
     Treinta años dan para mucho. Por supuesto, U2 los ha aprovechado para auparse como los grandes monstruos del rock and roll que son. Por ello, repasar sus primeros discos con la perspectiva actual es un ejercicio maravilloso. A mí me ha encantado. Y me encanta "War", el primero de los grandes discos de esta mítica banda que arrasó en los 80 y los 90. Os dejo con el vídeo-clip de New Year´s Day con la esperanza de que las cosas cambien, aunque no sea el día de año nuevo... 
 
 
       
 
                 

martes, 19 de febrero de 2013

El Espíritu del Lince. Javier Pellicer. Pàmies. 2012. Reseña




     Ganador y finalista de varios premios literarios, escritor, reseñador, entrevistador y colaborador en múltiples antologías de relatos históricos y fantásticos, el valenciano de Benigánim Javier Pellicer rinde, en su primera novela publicada (que no escrita), un sentido homenaje a los primigenios habitantes de su querida tierra valenciana: los íberos. Y, ya de entrada, he de rendirme a la evidencia: sin duda, ha escrito una magnífica novela basada en hechos reales (perfectamente documentados a través de diversos estudios, lecturas y visitas a distintos museos y a los escenarios de su historia) y en personajes reales y también ficticios.
 
     La acción de "El Espíritu del Lince" nos sitúa en uno de esos momentos grandes de la Historia: la llegada de los ejércitos cartagineses de Amílcar y Aníbal Barca a tierras levantinas para hacerse con unas riquezas que les permitan continuar su lucha sin cuartel contra la todopoderosa Roma. Icorbeles, el Elegido, cuyo nacimiento fue tomado como una señal de los Antepasados, se propone unificar las diferentes tribus íberas para hacer frente a un enemigo común que amenaza su presente y futuro. 
 
     Sin embargo, la realidad es diferente a los deseos de Icorbeles, su familia y sus acompañantes. Y la guerra y su alto sentido de la responsabilidad hacia los designios que le han marcado como "El hijo de Iberia" pondrán en peligro todo aquello que ama desde lo más profundo de su corazón. Por supuesto, es muy complicado entender los designios de los dioses y ello hace que la vida del protagonista de la historia sea angustiosa en muchos momentos ya que debe priorizar la razón ante el corazón.
 
     La novela nos ilustra a la perfección cómo vivían los íberos y cómo se enfrentaron al hecho de que la guerra entre Cartago y Roma se trasladara a sus tierras. También la independencia entre cada uno de los distintos reinos, que conformaban un mural de colores bien variados. A través de sus páginas conoceremos sus formas de vida y sus creencias. Y podremos contraponerlas a las de los cartagineses. Alorco y Nistan, hijos de un comerciante cartaginés que refugia a su familia en Etemiltir, en la casa de Icorbeles, provocarán en éste sentimientos encontrados a lo largo de la historia. Sin embargo, la crianza conjunta provocará un hermanamiento y un amor jamás conocidos por ninguno de ellos en sus vidas.
 
     Por desgracia, la llegada de la guerra a territorio íbero hará que Icorbeles haya de hacer frente a su propio corazón, llegando a luchar contra el ejército en el que su "hermano" Alorco presta sus servicios a la familia Barca, benefactora de la suya. Incluso llegarán a coincidir cara a cara en alguna de las batallas tan magistralmente narradas por Javier. Es por ello que "El Espíritu del Lince" proporciona momentos de máxima tensión y emotividad que no dejarán a nadie indiferente, le introducirán de lleno en las escenas y situaciones y le harán tomar partido por uno u otro bando y hasta no estar de acuerdo con las decisiones tomadas por sus protagonistas. En definitiva: el lector se verá obligado a devorar las páginas para conocer el desenlace de la historia.
 
     En ella hay lugar para aprender sobre geografía (pues aparecen asentamientos tan conocidos en la actualidad como las ciudades de Arse (Sagunto), Saití (Xátiva) y Edeta (Llíria) o pequeños caseríos fortificados como Etemiltir (Castellet de Bernabé)), sobre las características personalidades de los generales cartagineses (Amílcar y Aníbal Barca o Asdrúbal Janto), sobre el amor, la lealtad, el honor y la amistad sin condiciones (la cual protagonizan personajes como los referidos anteriormente e incluso, entre otros,  Azarbaal o Sifag, respectivamente servidores de las familias de Icorbeles y de Alorco y Nistan) e incluso sobre el íntimo respeto y hasta admiración recíproca que pueden llegar a sentir dos enemigos tan acérrimos como Aníbal e Icorbeles. 
 
     Uno de los puntos fuertes de una novela a la que no le he encontrado débiles es el hecho de colocar a multitud de sus protagonistas ante dilemas morales y éticos que hacen estremecer y emocionarse al lector, llevándole de la alegría a la tristeza, de la esperanza a la desesperanza, de la ternura más exquisita a las ansias por que un personaje llegue a matar a otro de la manera más cruel posible, del amor al odio. Es decir, que estamos ante una historia que hace sentir al lector parte de la trama: sufrirá, reirá, llorará, disfrutará y hasta se entristecerá al acabar su lectura. Por cierto, con un desenlace final realmente sorprendente.
 
     Y eso es, para mí, lo más grande de "El Espíritu del Lince": que hará sentir pena al lector al llegar a su finalización. Es por esto que uno agradece, y mucho, la iniciativa de Javier Pellicer de poner a disposición de cualquier persona contenidos extra en la web del libro. La antología de relatos "Las crónicas perdidas"  debe ser leída tras la novela, jamás antes, pues nos acerca a aspectos no profundizados en la novela, los cuales nos ayudan a completar un maravilloso puzzle. Sin duda, una buena guinda para este magnífico pastel que es la lectura de "El Espíritu del Lince".


Booktrailer de la novela
 
           

lunes, 18 de febrero de 2013

El 23 de los Bulls cumple 50 años



     "He fallado más de 9.000 tiros en mi carrera. He perdido casi 300 partidos. 26 veces han confiado en mí para lanzar el tiro que ganaba el encuentro y lo he fallado. He fallado una y otra, y otra vez en mi vida. Pero nunca me he dado por vencido. Y es por eso que he tenido éxito en la vida". Éstas palabras de Michael Jordan (MJ) resumen perfectamente el carácter de luchador y ganador de "Air", "su majestad de los aires".
 
     Michael Jeffrey Jordan nació en Brooklyn el 17 de febrero de 1963, hace exactamente 50 años. No es mi intención dar cifras y más cifras que aburran a quien lea estas líneas. Sin embargo, son necesarias algunas para comprender lo que significó MJ en su época como jugador de baloncesto: lideró a los Chicago Bulls en sus seis anillos promediando más de 30 puntos por encuentro durante toda su carrera, consiguió 10 títulos de máximo anotador de la NBA, fue designado MVP de la temporada (jugador más valioso de la liga) en cinco ocasiones y MVP de las Finales en seis (las mismas en que se hizo con el anillo), fue nombrado en el mejor quinteto de la NBA 10 veces y en el mejor defensivo otras 9 (mejor defensor del año en 1988) y robó más balones que nadie durante tres temporadas. Además, fue 14 veces All-Star y ganó el oro olímpico en Los Ángeles 84 y Barcelona 92.
 
     En 1982, con 19 años, anotó la canasta decisiva que dió a North Carolina el título en la NCAA (Liga Universitaria de los EE.UU.). En 1984, tras conseguir el oro olímpico en Los Ángeles ante la España de Díaz-Miguel, llegó a la NBA con el número 3 del draft (Chicago Bulls) por detrás de Hakeem Olajuwon y Sam Bowie. En Houston y, sobre todo, en Portland todavía no se han recuperado de la decepción de ver cómo dejaron escapar al mejor jugador de todos los tiempos, decisión que cambió el futuro de la NBA y de las tres franquicias implicadas.
 
     En la temporada 1985-6 se rompió el pie y sólo disputó 18 partidos de la temporada regular. Durante la rehabilitación terminó sus estudios de Geografía. Volvió justo a tiempo para jugar los play-offs. En el Boston Garden, ante los Celtics de Larry Bird, anotó 63 puntos. Fue el famoso día en que Bird afirmó, todavía alucinado, aquello de que "Dios se ha disfrazado esta noche de jugador de baloncesto". Aún así, tras dos prórrogas, Chicago perdió por 135-131.
 
     En 1989 consiguió una de sus más conocidas canastas (The Shot), la que permitió a su equipo eliminar a Cleveland de los play-offs justo sobre la bocina tras un lanzamiento acrobático ante la gran defensa de Craig Ehlo. En 1990 los Cavaliers volvieron a padecerle. MJ anotó 69 puntos, su mejor marca histórica. Además, otras tres veces superó los 60 puntos y pasó de 50 hasta en 31 ocasiones.
 
     El 6 de octubre de 1993 MJ anunció su retirada tras el asesinato de su padre. Había ganado tres anillos (91-92-93). Se dedicó a jugar al béisbol. Pero el 18 de marzo de 1995 volvió a la NBA, de nuevo con los Bulls, y ganó otros tres anillos (96-97-98). A los diez días de su retorno, en el Madison Square Garden, logró 55 puntos para apabullar a los New York Knicks.
 
     En las Finales de 1997, ante los Utah Jazz de Stockton y Malone, con 2-2 en la serie, MJ jugó con 39 de fiebre. Anotó 38 puntos para vencer 87-90 en Utah. Exhausto, dejó la cancha sujetado por su escudero y amigo Scottie Pippen. Los Bulls ganaron el sexto en casa y lograron el anillo. "Es lo más difícil que he hecho jamás", dijo tras el partido, que pasó a la historia como el Flu Game (Partido de la Fiebre).
 
     En 1998 jugó su último partido con los Bulls. De nuevo en Utah, MJ se convirtió en el gran protagonista al anotar los últimos 6 puntos de su equipo, robar el balón decisivo a Malone, hacer caer a su defensor y anotar la canasta de su sexto anillo mientras dibujaba una pose que supuso multitud de pósters para la historia. Se retiró por segunda vez.
 
     En 2001, con 38 años de edad, decidió volver a la NBA. El elegido: Washington Wizards. Tras 866 partidos anotando más de 10 puntos, se quedó en 6 ante Indiana en diciembre de 2001. En el siguiente encuentro se fue hasta los 51 ante Charlotte, convirtiéndose en el jugador de más edad en llegar a 50 puntos. Tenía 39 años menos unos pocos días. Cuatro días antes de cumplir 40 años, anotó 43 puntos ante los Nets. En 2003, en Philadelphia, jugó su último encuentro. Anotó 15 puntos y el público le aplaudió durante tres minutos al ser sustituido a un minuto de la finalización del partido.
 
     Desde 1994 una de las puertas de acceso al United Center, pabellón donde juegan los Chicago Bulls, luce una enorme estatua del mítico 23 cuya placa reza así: "El mejor que hubo. El mejor que habrá".  Más allá de todas las cifras MJ fue un jugador de equipo. Pese a conseguir anotaciones de escándalo, siempre tenía listo un pase para que un compañero mejor situado y desmarcado lograra la canasta decisiva, tal y como ocurrió con las victoriosas cestas de John Paxon ante Seattle y Steve Kerr ante Utah. Siempre tenía unas palabras y unos gestos de apoyo para sus compañeros. Si Jordan es el mejor de todos los tiempos es porque siempre creyó que el baloncesto, más allá de las actuaciones personales, es un deporte de equipo. Para muestra, sus mejores 10 asistencias.