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jueves, 2 de enero de 2014

Resumen literario del 2013. Lista de títulos y autores favoritos





     El 2013 terminó y es hora de hacer balance literario del mismo. Hablaré de mis propios proyectos y también de esos títulos y autores preferidos del año. A nivel personal estoy contento en líneas generales. Los primeros meses de 2013 los dediqué a la ardua tarea de dar a conocer a la gente mi segunda novela, publicada a finales de 2012, Almas Suspendidas. Como siempre, recorrí diversas localidades, con distinta fortuna, reencontrándome con amistades gestadas con El Círculo de las Bondades y conociendo a gente nueva por la cual merece la pena dedicarse a esto de escribir y lanzarse a la carretera en busca de lectores.

     Mi segunda novela ha recibido a lo largo del año numerosas críticas. Casi todas positivas, aunque también ha habido tres o cuatro no tan satisfactorias para mí. Como curiosidad, cabe reseñar que ha recibido mejores críticas que su antecesora a pesar de que las ventas hayan sido menores. Casi todo el mundo ha coincidido en que el texto ha estado mejor escrito que el primero, algo que me reconforta pues ese es precisamente mi objetivo: que cada novela sea mejor que la anterior. 

     Porque lo que es obvio es que no todas son igualmente vendibles. Está claro que una historia real, con personajes reales y hechos verídicos es mucho más fácilmente comercializable que una obra más costumbrista e inspirada en la actual crisis económica y de valores. Por ello, me doy con un canto en los dientes con las críticas recibidas. Vivir de esto es cada vez más utópico, así que me conformo con comentarios como "vas progresando en cada novela" o "parece mentira que las dos novelas hayan sido escritas por la misma persona en menos de un año de diferencia".

     Pienso firmemente que todo escritor debe, antes de escribir, ponerse a leer, leer y leer. Y, básicamente, eso he hecho durante este año extinguido. Entre lo leído abunda material a nivel de documentación (para la segunda y definitiva parte de El Círculo de las Bondades). Sin embargo, la mayoría de lecturas han sido por puro placer. Así las cosas, puedo catalogar este 2013 como un año de transición, documentación y sosiego tras tres años de escribir más que leer. Necesitaba un parón antes de volver a la escritura con energías renovadas y horizontes más amplios.

     A continuación os detallo mis diez lecturas preferidas del año. Ojo: que estén entre las favoritas del 2013 no significa que hayan sido publicadas durante el referido año. Es más, la mayoría son anteriores, como es lógico y normal. Ahí va la lista:

10. La tabla esmeralda, de Carla Montero. Plaza & Janés, 2012. Dos historias de amor separadas en el tiempo pero unidas por el misterio de un cuadro del siglo XV desaparecido: El astrólogo, de Giorgione. La protagonista revive el pasado del París ocupado por los nazis y conoce la saga familiar de los Bauer, encargados de velar el secreto que oculta esa obra a lo largo de los siglos.

9. Holocausto Manhattan, de Bruno Nievas. Ediciones B, 2013. Como la anterior, enlaza dos escenarios diferentes (el campo de Auschwitz en 1944 y la Manhattan del décimo aniversario de los atentados del 11-S) pero interconectados por algo misterioso. ¿Conocéis las ondas binaurales y su enorme poder? Leed esta novela y os quedaréis sin respiración.

8. Dime quien soy, de Julia Navarro. Plaza & Janés, 2010. Un viaje épico y muy interesante por la Europa (y Sudamérica) de la primera mitad del siglo XX a través de la investigación de la vida de una mujer adictiva que abandonó a su marido y a su hijo justo antes de la Guerra Civil Española. Para aprender mucha historia y emocionarse con la gran Amelia Garayoa.

7. Canadá, de Richard Ford. Anagrama, 2013. La dramática historia de un chaval de quince años de la América profunda que debe huir a Canadá tras ser detenidos sus padres por atracar un banco. Una bellísima y profunda novela sobre la pérdida de la inocencia, sobre los lazos familiares y sobre el camino que uno recorre para alcanzar la madurez.

6. La elegancia del erizo, de Muriel Barbery. Seix Barral, 2010. Ni la portera de la finca ni una niña de doce años residente allí son lo que la sociedad dicta que deberían ser. Una novela exquisita en la que dos personas muy diferentes pero también parecidas (he ahí el misterio) harán que nos emocionemos en cada página con sus vidas y sus reflexiones. Maravillosamente bien escrita.

5. Butcher´s Crossing, de John Williams. Lumen, 2013. Un western en el pleno sentido de la palabra. Una aventura en la naturaleza más acogedora pero también hostil. Una lucha por la supervivencia. Pero, sobre todo, un viaje hacia las profundidades del alma y de la razón humana, con todo lo positivo y lo negativo, lo bueno y lo malo, que conlleva. 

4. La ridícula idea de no volver a verte, de Rosa Montero. Seix Barral, 2013. Marie Curie y Rosa Montero juntas en un libro que nadie debería dejar de leer. Una narración emotiva e intensa de las vicisitudes de la vida de la doble Premio Nobel que atrapa desde la primera página hasta la última. Amor, sexo, lucha, superación y vitalidad en estado puro.

3. Stoner, de John Williams. Baile del Sol, 2012. Para mí, el gran descubrimiento del año. Stoner es un hombre tan humano que cualquiera puede empatizar con él. Es una novela sobre la integridad y la renuncia; una historia que consigue que te impliques, que comprendas, que disculpes y admires en la misma medida el estoicismo y las debilidades de este entrañable, justo y digno profesor universitario.

2. El espíritu del lince, de Javier Pellicer. Pàmies, 2012. Extraordinaria novela sobre nuestros antepasados los íberos de la mano de Icorbeles, un personaje que ya forma parte de mi vida literaria. Una historia emocionante de la que se aprende historia y valores, algo de lo que no vamos sobrados tantos siglos después de los íberos. ¡Qué bien escribes, Javier Pellicer!

1. La justicia de los errantes, de Jorge Díaz. Plaza & Janés, 2012. Durruti y Ascaso, dirigentes anarquistas del primer tercio del siglo XX, son los grandes protagonistas de esta novela histórica. Su hondo calado histórico y su narración directa y magistral la han convertido en mi lectura preferida del año. He aprendido sobre la historia de España, sobre el anarquismo y, sobre todo, sobre cómo utilizar una novela para ayudarse a uno mismo a escribir mucho mejor que antes.

     Feliz 2014 a todos. Que sea mucho mejor que el 2013. En lo literario será difícil, pero en lo social y lo económico no tanto. Y si no es mejor, ¡siempre nos quedará el placer de la lectura! 





viernes, 8 de noviembre de 2013

Gravity. Alfonso Cuarón. 2013. Reseña





     El director y productor mexicano Alfonso Cuarón ("Y tu mamá también", "El laberinto del fauno" y "Harry Potter y el prisionero de Azkabán", entre otras) ha dado un paso más en su carrera en el mundo del celuloide con "Gravity", una película de ciencia ficción y suspense cuyo guión también ha sido escrito por el propio Alfonso junto a su hermano Jonás.

     La doctora Ryan Scott (Sandra Bullock) se encuentra reparando el telescopio Hubble en su primera misión espacial. La acompaña, entre otros, el veterano comandante Matt Kowalsky (George Clooney). Una lluvia de basura espacial provocada por un accidente en uno de los satélites rusos (caemos nuevamente en el tópico de que siempre son los rusos los culpables de todos los males del mundo, como si todavía no hubiera terminado la guerra fría) provoca la destrucción de su nave, la muerte del resto de su tripulación y el aislamiento, tanto personal como a nivel de comunicación, de los dos protagonistas.

     Ambos quedan solos, flotando a seiscientos kilómetros de altura respecto a la Tierra y con la urgencia de regresar de inmediato a casa ya que su oxígeno se va a agotar en un espacio de tiempo bastante corto y la tormenta espacial se repetirá cada hora y media aproximadamente. Kowalsky, gracias a su contrastada experiencia y su sangre fría, ayudará a Scott a tranquilizarse y buscar una solución al problema surgido.

     El proyecto, abandonado por Universal Pictures tras varios años de infructuosos intentos, fue comprado por Warner Bros en diciembre de 2010. En mayo de 2011 comenzó a rodarse en los estudios Shepperton de Londres. El rodaje fue largo y estuvo repleto de problemas. La post-producción resultó muy costosa ya que hubo que pasar el material grabado del formato digital al 3D. El director James Cameron aconsejó a Cuarón sobre la utilización de nuevas tecnologías digitales para crear el film. Al visionar la cinta ya finalizada afirmó que "es la mejor película del espacio que jamás se ha hecho". En su presentación, en el festival de Venecia, Cuarón aseguró que su objetivo era "que tú sientas que eres ese astronauta perdido en el espacio".

     Sin duda, el resultado final nos asegura que ha cumplido con creces sus pretensiones iniciales. "Gravity" es un todo festín para los sentidos. Personalmente, jamás he alucinado en un cine como visionando el film de Cuarón. Nunca antes se había descrito tan fielmente una nave Soyuz o la ISS (estación espacial internacional). Ni tampoco el interior de las mismas. Las sucesivas explosiones y accidentes en los diferentes satélites son de lo más espectacular que servidor ha visto hasta ahora. Y los planos y secuencias, en ocasiones de varios minutos de duración, me parecen sublimes. Y muy difíciles de conseguir del tirón.

     Pero, como siempre sucede, hay varios gazapos o errores en la película. Los podéis leer en mayor extensión (y precisión) en estos artículos de Daniel Marin  (astrofisico español) y de Neil de Grasse Tysson (famoso astrofísico y divulgador científico estadounidense). Pero os avanzo los más fácilmente identificables. A saber: el pelo de Sandra Bullock no flota libremente sobre su cabeza; los satélites orbitan la Tierra de oeste a este pero la basura espacial de la película lo hace de este a oeste; el telescopio lo debería arreglar un técnico y no un médico (Ryan Scott, es decir, Sandra Bullock); el Hubble, la ISS y la estación espacial china se ven en el mismo plano visual cuando, en realidad, hay doscientos kilómetros de altura de diferencia entre ellas; la ISS está desierta cuando llega a ella la doctora (¿dónde están en realidad los astronautas que faltan?); y el propulsor que utiliza Matt Kowalsky (George Clooney) para moverse por el espacio no se usa desde hace más de veinte años.

     No obstante, los firmantes de los artículos referidos no dudan en afirmar que estamos ante una gran película, bastante cercana a la realidad de cómo se trabaja allá arriba, tan lejos de la Tierra, con elementos tan convincentes como el silencio, las dinámicas y realistas vistas de la Tierra (con auroras boreales, puestas y salidas de sol, luces de las ciudades y reflejos del sol en los océanos) y multitud de escenas que despiertan nuestros sentidos y hasta nuestras conciencias.

     En definitiva, pienso que todo el mundo debería ver este film. Tanto los amantes del género espacial como los no tan seguidores del mismo (entre los cuales me encuentro yo mismo). Desde luego, la recomiendo a todo el mundo. "Gravity" me ha impresionado y emocionado, haciéndome sentir como si estuviera realmente a seiscientos kilómetros de altura respecto a la Tierra. Me ha sorprendido y sobrecogido, incluso hipnotizado, gracias a una forma de hacer cine que creo que marcará el camino a seguir en lo que será el cine del futuro.




          

martes, 7 de mayo de 2013

Rod Stewart. Time. 2013. Los viejos rockeros nunca mueren





     Tras 12 años de discos de versiones de grandes temas de la historia del rock, del soul y hasta de canciones navideñas, Rod Stewart lanza hoy, 7 de mayo de 2013, un disco con canciones suyas nuevas. El primero desde 2001 ("Human"). Mucho ha llovido desde entonces. En las próximas líneas pretendo contaros cómo nos encontramos ante una prueba más de que "los viejos rockeros nunca mueren". 
 
     Compuesto y producido por el propio Stewart, "Time" recoge 12 temas (más 3 bonus tracks) y tiene una duración total de 61 minutos. Capitol Records se encarga de su distribución a nivel mundial. Se grabó entre fines de 2011 y comienzos de 2013, tiempo que demuestra que ha sido un trabajo realizado a conciencia.
 
     Su antiguo colaborador Jim Cregan está detrás de un disco que comenzó a gestarse a finales de 2011, cuando retó a Stewart a componer algún tema nuevo después de 10 años. El artista se mostró reacio al principio pero acabó aceptando un reto de cuyo resultado final hoy nos congratulamos (y disfrutamos) todos. El propio cantante ha afirmado recientemente que: "De repente se apilaban en mi cabeza ideas para letras. Lo siguiente en ocurrir fue que tenía un tema llamado 'It's Over' sobre el divorcio y la separación. Me levantaba a medianoche buscando un bolígrafo para plasmar las ideas; algo que nunca me había pasado. Terminé siete u ocho canciones y todavía quedaban más. Suficientes para un disco completo. Algo totalmente insólito en mí".
 
     La revista Billboard habla así del nuevo disco: “Rod Stewart triunfa de nuevo. Una cuidada producción que goza de abundantes temas up-tempo y un núcleo sonoro donde predominan las guitarras. Su inimitable y cálida voz suena con más fuerza que nunca”. Algo que, tras una decena de escuchas, puedo confirmar a través de este escrito. A sus 68 años de edad ha conseguido un trabajo redondo que recuerda a sus mejores trabajos (sin duda, en los 80´s).
 
     Se da la circunstancia de que artista y compañía han elegido dos singles de presentación distintos en EE.UU. y Europa. En el viejo continente el tema que comenzó a sonar primero fue "It´s over". En Norteamérica, sin embargo, arrasó "She makes me happy". Junto a "Can´t stop me now" son los tres temas más característicos del trabajo. Dado que son 15 las canciones que conforman "Time" es imposible hablar de cada una de ellas en este artículo. Me centraré, pues, en las que más han llamado mi atención. Si se escuchan todas con atención, con los ojos cerrados, parece que estés repasando viejos discos de los ochenta, como si el tiempo se hubiera detenido hace tres décadas. 
 
     Que Sir Roderick David Stewart es capaz de componer las más emotivas canciones de amor es de sobra conocido. En este disco se constata nuevamente, por ejemplo en las que abren y cierran "Time": "She makes me happy", "Pure love" y "Love has no pride" (bonus track). En la primera, el compositor afirma que: "ella me hace feliz y voy a gritar... nunca pensé que pudiera establecerse pero conocí a una mujer que ha cambiado mi mundo... yo quiero bailar... me dan ganas de cantar, cantar, cantar". ¡Y vaya si lo hace! En la segunda, susurra que: "te he amado desde el minuto en que naciste... muchas veces nos hemos reído y llorado... veo que ahora llenas mi corazón de orgullo... el amor puede doler pero vale la pena el riesgo... voy a estar a tu lado... siempre serás una parte de mí". En la última, una típica balada del rubio londinense, se traga su orgullo y canta: "el amor no tiene orgullo cuando grito tu nombre... el amor no tiene orgullo cuando no hay nadie a quien culpar... y yo daría cualquier cosa por verte de nuevo... pero si quieres que te ruegue me pondré de rodillas... pidiéndote que vuelvas y rogándote que vuelvas".
 
     En "It´s over" el protagonista de la canción se lamenta ante su expareja de que sus planes de vida en común hayan fracasado y le pide conversación y no olvidar que está en juego el futuro de sus hijos, los cuales no deben sufrir. Un tema que, de haberse escrito un año antes, podría perfectamente haber formado parte de la banda sonora de "Almas Suspendidas". Ya sabéis por qué. En "Can´t stop me now" canta y agradece: "nacido para divagar... nacido para cantar... mujer en particular... siento que mi corazón va a llorar... y si tengo mi canción... gracias por la fe, la paciencia, la mano ayudante, el amor, la orientación y la charla y el orgullo". 
 
     Que Rod es un hombre al que le va el sexo también es harto conocido. Y la canción de "Time" que más va en esta honda es, sin duda, "Sexual religion", en la cual confiesa a una mujer que: "díme cómo haces lo que me haces... una y otra vez... hipnotizado por tu religión sexual... y no siento ninguna vergüenza... soy un desastre indefenso en el templo del amor... un esclavo del placer y del dolor... no puedo dormir ni comer pero voy a estar bien".

     Por todo lo anteriormente reseñado, "Time" es un discazo muy en la línea ochentera de un Rod Stewart por quien parecen no pasar los años. Un trabajo muy bailable, juntos o por separado, con letras más o menos alegres y "picantes" que harán las delicias de sus incondicionales (y también de quienes simplemente deseen recordar lo vivido hace ya una treintena de años). En definitiva, un nuevo CD que, desde aquí, recomiendo a todo el mundo. Sin duda. Porque "los viejos rockeros nunca mueren...".


     

                

jueves, 4 de abril de 2013

David Bowie. The next day. El retorno del Camaleón tras una década


 
 
     Cuando el pasado 8 de enero, fecha del 66º aniversario de David Robert Jones, éste anunció el inminente lanzamiento de un nuevo trabajo discográfico una década después de "Reality", el mundo musical se detuvo sorprendido. En plena era digital, en la que guardar un secreto es imposible a todas luces, Bowie consiguió mantener su gran noticia a salvo de los grandes medios mundiales. Y, además, nos regaló el primer sencillo del mismo, "Where are we know?", un tema que anunciaba un disco melancólico y nostálgico. El clip de presentación, con un Bowie notablemente envejecido, pausado y lánguido, al borde la catarsis personal, reforzaba la tesis de una especie de aceptación de la edad por parte del artista.

     El lanzamiento del CD se produjo el 8 de marzo, sólo dos meses después de su anuncio. Para entonces ya se conocía el segundo adelanto de "The next day", titulado "The stars (are out tonight)", canción que recuerda al Duque Blanco en los principios de los ochenta, cuando aparecía siempre tan bien trajeado. Tema bailongo y pasional que recuerda a su conocido "Let´s dance". En definitiva, un Bowie diametralmente opuesto al presentado en "Where are we know?". ¿Qué nos depara este disco pues? 
 
     He esperado tres semanas a escribir sobre él porque los trabajos de este genio londinense necesitan de muchas escuchas para hacerse una idea más aproximada de todos y cada uno de sus contenidos. "The next day" es el vigésimo cuarto disco de estudio de El gnomo sonriente, como también se le conoce. Lanzado por Columbia Records y grabado con el productor Tony Visconti durante diversas sesiones repartidas entre 2011 y 1012 (¡todo ello en extremo secreto!), presenta 14 canciones con una duración total de 53 minutos. La portada, obra de Jonathan Barnbrook, superpone un recuadro blanco sobre la original carátula de "Heroes", de 1977, y con el título antiguo tachado. Lo pretendido con ella se ha conseguido: "sacudir a la gente".
 
     "The next day", homónimo al disco, abre la lista de temas de una forma demoledora. Su potencia arrolla desde el principio al oyente. Tanto que hasta le asusta. Sus palabras "Aquí estoy / no del todo moribundo" anuncian que quiere dar todavía mucha guerra. Y vaya si lo consigue desde su primera nota. Canción potente, con profusión de voces y percusión trotona y unas guitarras crudas y directas. Tema setentero que recuerda a su época glam berlinesa. "Dirty boys" es una canción con un saxo retorcido y amenazante que sorprende e hipnotiza.
 
     Le siguen "The stars (are out tonight)", "Love is lost", que vuelve a recordar a la época berlinesa mediante un teclado catedralicio y unas guitarras punzantes e hirientes, "Where are we know?" y "Valentine´s day", en la que predominan las guitarras a lo "Ziggy stardust" al principio y los coros a lo Arcade Fire durante el resto de sus minutos, constituyendo un medio tiempo típico de Bowie. "If you can see me" pone el punto final a lo que sería la cara A de la versión cassette. Se trata de una canción ochentera total, plena de psicodelia y vanguardismo. Caótica e inquietante.
 
     La segunda parte del CD se abre con "I´d rather be high", dominada por unas poderosas guitarras y un marcado ritmo de batería, "Boss of me", tema rockero setentero con una simbiosis perfecta entre la línea rítmica y el saxo y con la voz de David sonando poderosa, y "Dancing out in the space", probablemente la menos buena de las canciones que componen el retorno del Camaleón, en la que la guitarra hormiguea de fondo bajo la voz del cantante. 
 
     "How does the grass grow", histriónica y genuinamente Bowie, recuerda a "Space oddity" en algunos momentos. Es un duro alegato contra la guerra acompañado por unos coros que llaman poderosamente la atención ya desde la primera escucha. "(You will) set the world on fire" es un zarpazo hard-rock con estribillo totalmente Arcade Fire y unas guitarras nuevamente poderosas. "You feel so lonely you could die" es una balada dramática, solemne, casi de homilía, que expresa un sentimiento colectivo de desamparo y soledad, algo muy común en estos tiempos que corren. "Heat" cierra este disco con un preocupante y misterioso "yo soy el profeta / pero soy el mentiroso" en el que la voz del artista suena dramática.
 
     Como conclusión: 53 minutos de un Bowie que parecía sosegado y calmado, melancólico y nostálgico en su primer single de promoción pero que, al escucharle con atención, nos vuelve a sorprender con un disco rockero como hace años (y no sólo diez) no había hecho. Quizás desde 1980, con el inmortal "Scary monsters". Un trabajo que creo no va a defraudar ni a los que forman la legión de críticos del artista del ojo de cristal. Si es su despedida definitiva o el comienzo de algo más en su ya dilatada carrera es algo que el tiempo se encargará de demostrar. Lo que está claro es que ha vuelto. Y lo ha hecho con un disco que sólo él es capaz de hacer, lo que, por sí solo, ya es motivo de alegría para fans y no fans.