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jueves, 30 de junio de 2016

Recomendaciones veraniegas del 2016. Mis próximos proyectos literarios para el mes de septiembre y el 2017



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     Como cada año, justo antes de las esperadísimas vacaciones estivales --afortunado quien las tenga--, aprovecho para recomendar a los lectores de este blog las lecturas que más me han gustado en estos primeros seis meses del año. Como siempre, incluyo libros que no son precisamente novedades literarias. Simplemente, forman parte de la lista los que más han llamado mi atención. Aunque algunas de las obras tengan más de medio siglo --o más incluso--. Esta es la lista:

10. Recuerdos. Ramón Cerdá. El escritor de Ontinyent, especializado en el género negro o thriller, también ha escrito un par de novelas eróticas. Esta es una de ellas. Ideal para una mañana o una tarde suelta, se lee del tirón y es corta pero divertida. 

9. La torre de los siete jorobados. Emilio Carrere. Una de esas rarezas desconocidas que cae en tus manos por una recomendación que intuyes has de seguir. No defrauda en absoluto. Aventuras, ciencia ficción y altas dosis de emoción de la mano del que fuera considerado el Julio Verne español

8. Firmin. Sam Savage. Me encantan los libros que buscan fomentar el amor por la lectura. Firmin es una ratita de librería muy entrañable y también una extraordinaria lectora. Referencias continuas a los grandes clásicos de todos los tiempos amenizan la trágica historia y vida de una protagonista muy original.

7. La mediadora. Jesús Sánchez Adalid. Cuando un escritor se sale de su ámbito temático y lo borda de nuevo debe recibir un gran aplauso. Este monstruo de la novela histórica medieval y moderna nos presenta aquí una figura --la de la mediadora-- cada vez más importante en los tiempos que corren.

6. La tierra que pisamos. Jesús Carrasco. La segunda novela de este extremeño afincado en Sevilla, pese a no alcanzar las altísimas cotas de su primera obra, vuelve a emocionarnos con una historia sobre un desarrapado que entra en la vida de una mujer incapaz de apartarlo a pesar a sus múltiples extrañezas.

5. El peso de los muertos. Víctor del Árbol. La primera obra de un escritor plenamente consolidado en el panorama español y europeo. Publicada hace diez años por Castalia y reeditada ¡por fin! hace muy pocas semanas por Alrevés Editorial, anticipaba lo que estaba por venir: un fenómeno literario de alto voltaje.

4. Lo que el hielo atrapa. Bruno Nievas. El escritor almeriense cambia también de registro para ofrecernos la escalofriante pero muy humana historia de Ernest Shackleton, uno de los primeros expedicionarios del continente helado. Te puedo asegurar una cosa: pasarás frío aunque la leas en pleno verano.

3. El tambor de hojalata. Günter Grass. Un clásico de un escritor inmortal. Una obra maestra del siglo XX. Una historia imprescindible para conocer la Alemania y la Polonia de antes, durante y después de la II Guerra Mundial. Un lujo que nadie debería perderse. Su protagonista te irritará y te conmoverá por igual. 

2. La víspera de casi todo. Víctor del Árbol. La confirmación definitiva de uno de los grandes escritores españoles contemporáneos. Desgarradora novela sobre el dolor no superado que le valió el Premio Nadal. No supera a su antecesora, Un millón de gotas, ni falta que le hace. Y es que lo imposible es imposible.

1. Tengo en mí todos los sueños del mundo. Jorge Díaz. El guionista y escritor alicantino-portugués nos sumerge --nunca mejor dicho-- en algunas de las intra-historias de la verdadera historia --valga la redundancia-- del buque tristemente conocido como el Titanic español, hundido hace un siglo frente a las costas brasileñas. Altamente recomendable. Eso sí: ¡ni se te ocurra leerla si vas a ir de crucero!


     Jungleland se despide de sus seguidores hasta septiembre. Un mes muy importante para mí, ya que lanzaré, por fin, mi tercera novela. Titulada Primera mujer, primer amor, trata sobre el amor primerizo, el psicoanálisis, las ansias por alcanzar una vida mejor, la capacidad de sufrimiento de las personas y la lealtad hacia aquellos que nos procuran el bien por encima de cualquier otra cosa. En septiembre, a la vuelta del descanso veraniego, os informaré sobre todo lo que tenga que ver con esta nueva novela: presentaciones, clubs de lectura y demás actos promocionales. 

      Además, para enero tengo previsto sacar una nueva recopilación de artículos de este blog --como ya hice en 2014 con Jungleland 2011-2013-- que llevará el original y sugerente título --nótese el tono irónico, por supuesto-- de Jungleland 2014-2016. De nuevo, será una edición super-limitada de tan solo cincuenta ejemplares. Así que, si lo queréis, deberéis estar muy atentos.

     Para acabar, en algún momento de 2017, si Dios quiere y me manda unas altas dosis de inspiración, tranquilidad y salud, espero tener lista la esperada --por vosotros y también por mí, no lo dudéis-- segunda parte de El Círculo de las Bondades. En ella, por fin, podréis saber cómo acaban las increíbles andanzas de la trabajadora social Irena Sendler en el gueto de Varsovia.

     Todo esto ya vendrá cuando haya de venir. De momento, felices vacaciones y mejores lecturas... 


lunes, 6 de junio de 2016

Recuerdos. Ramón Cerdá. Ediciones Sobrepunto. 2009. Reseña





     En el año 2000 Ramón Cerdá escribió su primera novela erótica. La dejó reposar nueve largos años y, en 2009, se decidió a buscar una editorial que la publicase. Ediciones Sobrepunto se encargó de ello finalmente. Recuerdos es un conjunto de relatos que componen en definitiva las memorias de un anciano de 78 años de nombre Camilo que de repente comienza a escribir sus recuerdos, sobre todo de tipo sexual. Encerrado, como él mismo define a su situación, en una residencia de ancianos donde sabe que vivirá hasta el fin de sus días escribir se convierte en su único divertimento y en el mejor de los pasatiempos posibles.

     Camilo es un señor que ha conocido tres esposas a lo largo de su vida. Y a las tres las ha perdido en circunstancias extrañas  y trágicas. Sus escritos no están ordenados cronológicamente sino que son resultado de impulsos atolondrados, por lo que van hacia adelante y hacia atrás en el tiempo, según sus recuerdos vienen a visitar a su, en apariencia, todavía lúcida mente. A lo largo de las 111 páginas de la novela Camilo explica diversos acontecimientos de su existencia.

     De familia rica, el viejo no ha tenido necesidad de trabajar. Simplemente se ha dedicado a despilfarrar la herencia de sus abuelos. Y, claro, el aburrimiento hace que las personas tomen caminos no siempre sanos. Así, las drogas, el alcohol y su adicción al sexo provocarán que a menudo se vea metido en situaciones que a ojos de los demás pueden parecer perversas: orgías, fiestas eróticas, aventuras en lugares y situaciones insospechadas, etc. Todo por calmar sus más bajas pasiones.

     Su primera mujer, Marta, que también procede de una familia adinerada pero tremendamente religiosa y de tendencias sexuales puritanas, acabará con el tiempo prestándose a todos los depravados instintos de su marido. Tanto que será la mujer a la que más ha querido Camilo, quien guarda muy buenos recuerdos de ella incluso cincuenta años después. Su trágica muerte le acompañará hasta el fin de su vida. Con María, su segunda esposa, vivirá su matrimonio más aburrido e infeliz. Pese a ello, es la única mujer que no ha compartido con otro hombre. Su muerte, mientras dormía, será la más normal de las tres esposas del protagonista.

     Cristina, su tercera y última esposa, cuarenta y cinco años más joven que él, le proporcionará sus mejores momentos sexuales. Pero como mirón, es decir, como mero espectador de sus relaciones con otros hombres. Y es que, con setenta años y a causa de unas extrañas fiebres, Camilo ya no podía mantener ningún tipo de relación sexual. A través de un gran armario - en realidad, un escondite a través del cual podía mirar y deleitarse con las aventuras de su joven mujer -, Camilo no perderá detalle de nada de lo que en su habitación acontece. Incluso será espectador del asesinato de Cristina. Hecho que tampoco podrá olvidar jamás.

     Además de narrar en sus memorias las aventuras y escarceos que va recordando sobre la marcha, Camilo cuenta aspectos del día a día en la residencia. No encaja allí, claro. Acostumbrado a no seguir horarios y a hacer lo que le viniera en gana siempre no se acopla a la vida entre aquellas cuatro paredes. Tampoco al hecho de convivir con enfermos terminales y con viejos y viejas que padecen parkinson, alzheimer y demás dolencias degenerativas e incurables. Por eso, se refugia en sus escritos.

     Lo que más puede extrañar al lector son los contrastes entre las escenas de depravación, masoquismo y degradación personal de muchas de las situaciones -descritas con gran crudeza por parte del protagonista- y los razonamientos tiernos, sensibles y enamoradizos del mismo -Camilo cree estar enamorado de Casilda, una mujer de 66 años que vive también en la residencia-. Tanto es así que, aún a sabiendas de su perversidad, el anciano llega a conmovernos y nos hace sentir impotentes ante su trágico destino: morir solo y abandonado por sus amigos, familiares, etc. 

     Camilo es plenamente consciente de su impotencia sexual. Lo acepta sin remordimientos. Algo muy difícil de comprender. Se limita a recordar sus excesos y a escribir unas memorias a través de las cuales pretende, quizás, expiar sus pecados. Unos pecados que a cualquier otra persona podrían provocarle no poder seguir con su vida pero que a él no parecen importarle demasiado. Máxime cuando su filosofía de vida es que es mejor vivir cincuenta años sin privaciones que jodido durante ochenta.        

     Como buen escritor de thrillers que es Ramón Cerdá, también en Recuerdos llegamos a un desenlace inesperado que nos deja con la boca abierta. Porque con un autor como él las apariencias engañan y a veces las cosas no son como en un principio parecen. Pero para saber la verdad, por supuesto, hay que llegar hasta el final de una novela que, debido a su longitud, se puede leer perfectamente en una mañana o en una tarde.   

         
                

jueves, 29 de octubre de 2015

Rumbo hacia la perdición. Ramón Cerdá. El fantasma de los sueños. 2014. Reseña





     Que el escritor de Ontinyent Ramón Cerdá es muy prolífico es algo que quienes le conocemos tenemos muy claro. Que a menudo sorprende a sus lectores con novelas de temas algo diferentes a lo que viene siendo habitual en su ya dilatada carrera literaria -es decir, thrillers-, también. Y buena prueba de ello es este relato erótico -el segundo que escribe en su vida, tras Recuerdos (2000)- en el que el sexo, sus perversiones y las consecuencias de las mismas juegan un papel principal en la trama. 

     A través de su propia editorial independiente, El fantasma de los sueños, lanzó el año pasado esta novela corta -de 132 páginas- en la que el narrador y principal protagonista, Carlos, un cuarentón que lleva veinte años casado con Cristina, cuenta su particular camino hacia la perdición. Su amigo íntimo desde la adolescencia, Raúl, le conduce por la senda equivocada después de proponerle un intercambio de parejas con sus respectivas esposas. Algo a lo que en un principio se opone el protagonista, a sabiendas de que Cristina jamás aceptaría tal propuesta.

     Para acabar de instalar a Carlos en un círculo vicioso del que le será imposible escapar, Pablo, otro amigo que regenta un restaurante venido a menos en el cual se reúnen los amigos para cenar casi todas las semanas, les mete de lleno en el mundo de las drogas y la prostitución. Las tediosas vidas de casado de Carlos y Raúl -Pablo, apodado Noquiero por sus reticencias a compartir su vida con ninguna mujer, pues prefiere estar con la que guste en cuanto lo estime oportuno, es un hombre libre-, mezcladas con el alcohol y las drogas y el acceso fácil a Carmela, una prostituta que acostumbra a quedar con sus clientes en el local, harán el resto.

     Los tres amigos participan en orgías con Carmela en el propio restaurante. Además, desestimada Cristina para los intercambios de pareja, Clara, la esposa de Raúl, convencerá a su marido y al propio Carlos para hacer tríos en su propia casa. Así, Carlos, atraído tanto por Carmela como por Clara, se verá metido en una vorágine de sexo y perversión que ni siquiera su alto sentimiento de culpa podrá detener pese a sus intentos. Unos intentos, por otra parte, escasos y carentes realmente de voluntad. 

     La actitud de Cristina, que castiga a su marido con largos períodos sin sexo cuando tienen alguna discusión o disputa, no contribuye precisamente a otorgar a Carlos el valor necesario como para tratar de salir de esa senda que le llevará directo a la perdición. Un último y desesperado intento, que aparentemente tiene un cierto éxito y que puede permitir al protagonista recuperar las distancias perdidas con su esposa, acabará convirtiéndose en la antesala del mayor de los desastres. Porque Cerdá no lo puede negar: le encantan los finales imprevisibles. Y, para muestra, este botón.

     El estudio psicológico de Carlos está muy bien trabajado a lo largo de toda la historia. Ama a su esposa, aunque el paso de los años, el aburrimiento y la falta de comunicación entre ellos -como ocurre en tantas y tantas parejas- serán el resquicio por el que se colarán una serie de acontecimientos -a perro flaco, todo son pulgas- que le llevarán a perder el control sobre su vida y sus actos. A partir de ahí comienza a ser difícil que todo tenga un final feliz. Y más en una historia en la que no todo es lo que parece y en la que los comportamientos de los distintos personajes en ocasiones responden a hechos que el lector desconoce por completo.

     La novela está estructurada en dos partes divididas en cinco y seis capítulos respectivamente. Está narrada en un lenguaje sencillo y coloquial, de la calle, por el propio Carlos, quien nos oculta deliberadamente parte de la información mientras, como contrapartida, nos adelanta hechos que están por venir, lo cual nos mantiene en vilo durante la lectura de la obra, que se puede hacer del tirón en unas tres horas. Tres horas entretenidas, amenas y reflexivas.

     En definitiva, en Rumbo hacia la perdición encontramos un poco de todo: altas dosis de sexo y erotismo; imprescindibles toques de intriga y misterio; algo de psicología; drogas y alcohol; y hasta acciones que dibujarán una sonrisa en los labios de los lectores -sobre todo en la primera parte, durante la introducción de la historia, justo antes de que todo se complique y nos pongamos serios-. Una novela de desconexión que se lee de una sola sentada.                

      

lunes, 29 de junio de 2015

Mis diez libros preferidos de la primera mitad del 2015





     Como cada año por estas fechas Jungleland se toma un par de meses de vacaciones veraniegas. Pero antes, como también es costumbre, se despide con la lista de los diez libros preferidos de lo que llevamos de año. Y, siguiendo la tradición, aviso de que se tratan de libros leídos este año, lo cual no quiere decir que sean novedades. Y es que no solo de novedades vive el lector. Esta es la lista de mis diez libros preferidos de estos últimos seis meses: 

10. El corazón de las tinieblas. Joseph Conrad. Uno de esos clásicos contemporáneos e inolvidables. Un viaje al Congo, pero, ante todo, al interior del ser humano alejado de la civilización. Un ser humano capaz de cometer atrocidades impropias de su especie. Todo por el poder y la gloria tras su viaje de retorno a su país de origen. Un horror colonial que todos debemos conocer para evitar su repetición en el futuro.

09. Sultana. Jean Sasson. Una trilogía que también todo el mundo debería leer y conocer. Una historia verídica a través de la cual se llega a odiar y amar a la vez a una sociedad tan diferente de la nuestra - y, sin embargo, ni mejor ni peor -. Los tres libros tratan sobre la lucha por la libertad y contra la opresión de una princesa saudí que no duda en contar su historia para llevar a todo el mundo su triste realidad.

08. Como una novela. Daniel Pennac. Ensayo que se lee, como su título indica, como una novela. Es un monólogo alegre, entusiasta y desenfadado que busca resaltar el placer por la lectura sin condiciones. Para su autor, la lectura no es una obligación sino un derecho irrenunciable del ser humano. Y desgrana las excusas argüidas por los no lectores para explicar el por qué de su actitud acerca de los libros y la cultura. 

07. Once minutos. Paulo Coelho. Una desgarradora historia sobre los sueños rotos, la adaptación de las personas a las nuevas circunstancias, el amor sagrado (espiritual), el sexo, la prostitución, el sadomasoquismo y la vida en general. Como siempre, una historia que invita a la reflexión sobre diversos aspectos de nuestra vida cotidiana. Coelho en estado puro.

06. Los girasoles ciegos. Alberto Méndez. A su autor le bastó esta novela o recopilación de cuatro relatos para dejar huella en la literatura española contemporánea. Se trata de cuatro historias de vencidos, pero no derrotados, que dejan testimonio de algunos de los capítulos más olvidados - y a la vez dignos de ser recordados - de la Guerra Civil Española.

05. La Ropavejera, el génesis del mal. Ramón Cerdá. Un estudio pormenorizado y muy documentado sobre la figura de Enriqueta Martí, más conocida como la Vampira del Raval de Barcelona. Una novela negra que trata de explicar lo inexplicable: cómo es posible que una persona en apariencia normal pueda convertirse en una de las más grandes criminales de la historia de nuestro país.

04. La gente feliz lee y toma café. Agnès Martin-Lugand. Novela adictiva, original y ágil de cuyos personajes resulta difícil despedirse al terminar sus líneas. Un viaje iniciático al interior del ser humano. Una constatación más de que el amor se abre siempre camino en nuestras vidas, a pesar de los pesares. Porque siempre vale la pena vivir la vida. 

03. El último judío. Noah Gordon. Novela histórica y de aventuras que mantiene en vilo al lector durante cada una de sus páginas. Uno de los capítulos más oscuros de la historia de España. Un retrato fiel de la España de los siglos XV y XVI, dominada por la corrupción, el robo y tráfico de reliquias de santos, la superstición, una brutal represión y una intolerancia bárbara. Yoel Toledano es todo un héroe, sin duda.  

02. El héroe discreto. Mario Vargas Llosa. Retrato fidedigno del Perú actual, con sus atrasos y su prosperidad. Conjunto de historias protagonizadas por hombres de recta moral y gran afán de lucha y superación que deberán hacer frente a lo peor de las personas: la avaricia, la traición y la maldad. Una narración fluida y amena que entrelaza varias historias a la vez, algo solo al alcance de un genio como este. 

01. Un verano en la casa azul. David Casado Aguilera. Si El grito del silencio fue en su día la revelación del año (2012), esta novela es la gran confirmación de un autor que debería ser mucho más conocido y reconocido. Personajes entrañables, situaciones reales como la vida misma y una narración cuidada y gratamente disfrutable hacen de este obra y de su autor lo mejor que servidor ha leído en estos primeros seis meses de 2015. Ampliamente recomendable, ¡sin duda alguna!  


lunes, 16 de marzo de 2015

La Ropavejera, el génesis del mal. Ramón Cerdá. El fantasma de los sueños. 2014. Reseña





     La Ropavejera, la génesis del mal, última novela del ontinyentí Ramón Cerdá, forma parte de un ambicioso proyecto completado con el corto, de idéntico título, dirigido por Nacho Ruipérez. Sin embargo, a diferencia del film, abarca toda la vida de la protagonista de la historia, Enriqueta Martí, más conocida como La Ropavejerala Vampira del Raval de Barcelona. Personaje real, la prostituta, proxeneta, secuestradora de niños y asesina en serie natal de Sant Felíu de Llobregat, estuvo a punto de poner en jaque a la alta burguesía barcelonesa de principios del siglo XX. De ahí, quizás, su polémica muerte en la prisión de mujeres Reina Amalia de la ciudad condal.

     La historia de La Ropavejera es un conjunto de situaciones que explican unas a partir de otras. Y es que en la psique humana nada sucede por casualidad. Probablemente Enriqueta no hubiera sido como fue si su padre, alcohólico y maltratador, no hubiera abusado de ella desde temprana edad. Ante las repetidas vejaciones sufridas, la protagonista de la novela hubo de huir de casa y buscarse la vida en la capital catalana de finales del XIX y principios del XX. Y lo hizo como pudo: prostituyéndose en la calle y en burdeles y utilizando a los hombres dejando que éstos pensaran que era realmente al revés. 

     Enriqueta fue un monstruo cruel, despiadado y sin ningún tipo de escrúpulos. Su inteligencia y su frialdad, altamente elevadas, hicieron el resto. Siempre tuvo claro cuáles eran sus propósitos y los métodos para alcanzarlos. Consciente de que algunos hombres gustan de los placeres sexuales con jovencitas y niños, dedicó su vida a conseguir regentar un burdel de alto standing para la gente rica de la ciudad. Su dinero le serviría para alcanzar la libertad tan anhelada desde su infausta niñez. Y no escatimó gastos ni depravadas acciones.

     En su lujoso meublé de la calle Ponent La Ropavejera supo ofrecer a la alta burguesía barcelonesa de la época todo aquello que fuera capaz de proporcionarle placer: sexo con mujeres, sexo con niños / as y toda clase de ungüentos y elixires elaborados con la sangre y la grasa de los niños de la casa. Quizás lo más llamativo de esta asesina en serie sea que estaba convencida de que los niños eran más felices con ella en esa casa que en la calle. Y es que la mayoría de niños que ofrecía a sus adinerados y pervertidos clientes habían sido previamente recogidos e incluso secuestrados y adoctrinados.

     Pero todo ello no habría sido posible sin que la madame de la casa, ¡que llegaba a vender la virginidad de los niños y niñas hasta por cien pesetas de hace más de un siglo!, tuviera una ayudante fiel y dispuesta a todo. Y esa era Angelita. La joven era, en realidad, hija de la cuñada de Enriqueta, quien se la robó nada más nacer con la ayuda de otra mujer tan poco escrupulosa como ella. Angelita fue educada como hija de Enriqueta, quien siempre pensó en ella como su heredera en el negocio del meublé. La Ropavejera, sin duda, lo tenía todo muy bien pensado. Angelita era una pieza básica tanto en el engranaje de adoctrinamiento de los rapaces como en el propio funcionamiento de la casa.

     En previsión de futuros problemas, Enriqueta llevaba registro, en un diario personal, de todo cuanto acontecía en la casa. Todo aparecía en él: nombres de clientes, servicios prestados a ellos, elixires y ungüentos vendidos, etc. Todo ello podía servirles a ella y a su hija en caso de ser detenidas algún día. Esperaba que, en caso de extrema necesidad, sus clientes les echaran una mano, aunque solo fuera para salvar sus identidades y escapar de cualquier acusación por parte de la justicia. No obstante, como suele ocurrir, hasta en los mejores planes siempre falla algo. Y Enriqueta acabó con sus huesos en la cárcel en 1912. Y allí falleció, en muy extrañas circunstancias, en 1913. Probablemente, a esos burgueses clientes suyos no les interesó que la causa llegara a juicio.

     La novela atrapa al lector desde el principio, algo ya acostumbrado en Ramón Cerdá, autor ya conocido por los seguidores de este blog. Con un lenguaje directo, sin artificios y con las descripciones justas, Cerdá desgrana la historia de manera original, empleando hasta tres narradores diferentes a lo largo de la narración: el clásico omnisciente en tercera persona, la propia Enriqueta en primera persona (lo que otorga a la obra una mayor dosis de verosimilitud) y Angelita, también en primera persona, que aclara en última instancia un final sorprendente.  

     Y he dejado para el final el retrato psicológico de la protagonista porque me parece lo más acertado de una novela ya de por sí magnífica. Cerdá pinta un retrato profundamente realista de La Vampira del Raval. Tanto es así que llegamos a comprender - ¡nunca a justificar ni a compartir, por supuesto! - sus acciones. Y en ocasiones, hasta a admirarla. No evidentemente sus crímenes, pero sí su tenacidad, su confianza en sí misma y su capacidad para conseguir todo aquello que se propone. Tengamos en cuenta que le tocó vivir una época (finales de siglo XIX y principios del XX) y una sociedad (la revolucionaria barcelonesa) en que las mujeres, sobre todo las de origen modesto, estaban destinadas a mendigar y a malvivir. Enriqueta, en cambio, llegó a codearse con la alta burguesía. 

     Lástima que todo ello no fuera usado para hacer el bien a la sociedad, sino para servir a una clase social (políticos, comerciantes, banqueros, etc) corrupta, enferma y despreciable. Porque los verdaderos monstruos de la historia tan bien llevada por Cerdá son precisamente ellos: unos seres depravados que usaron su poder para vivir por encima de la ley a la que en ocasiones representaban en su actividad diaria. Quizás algún día se haga justicia con ellos y aparezca el diario de Enriqueta. Más de uno de aquellos ricos y famosos personajes, cuyas identidades se desconocen todavía a día de hoy, pasen a ser conocidos por motivos bien diferentes a los de la actualidad...        

         

lunes, 30 de junio de 2014

Resumen literario de enero a junio de 2014





     Llegan las vacaciones estivales y es el mejor momento para resumir lo que llevamos de año en lo que al mundo literario se refiere. Como siempre, hablaré primero de mis propios proyectos y pasaré después a enumerar mis diez mejores lecturas a modo de recomendación como lecturas veraniegas. Lo que llevamos de 2014 está siendo muy atractivo en todos los sentidos.

     A nivel personal ha habido dos novedades importantes. En primer lugar, en marzo, vio la luz Jungleland. Las 50 mejores entradas (2011-2013). Se trata de una recopilación de los 50 mejores artículos publicados en mi blog personal. En ella podréis encontrar reseñas de libros leídos durante esos tres años de actividad bloggera, críticas de películas y música, algunos escritos sobre deporte y artículos sobre los temas más interesantes en cuanto a política (nacional e internacional) se refiere. El libro está disponible en versión digital a un precio de 0,89 euros y en papel, por solo 4,94 euros. 




     La otra novedad apareció a renglón seguido. Con motivo del Día del Libro o Sant Jordi, y una vez finalizado el contrato editorial que me unía a Ediciones Hades, publiqué la segunda edición de El Círculo de las Bondades, novela que rinde homenaje a Irena Sendler, salvadora de 2500 niños judíos del gueto de Varsovia durante la Segunda Guerra Mundial. Es una edición reescrita, corregida y mejorada que ya está haciendo las delicias de quienes se han hecho con un ejemplar. Mejor escrita y presentada, con papel y tamaño de letra más atractivos e incluso más barata que la anterior pese a ser de mayor formato.

     La novela sigue funcionando bien tanto en formato digital, a un precio de 2,68 euros, como en papel, por 19 euros. Sus 540 páginas narran las vicisitudes que hubieron de pasar Irena y sus compañeros de aventura (muy peligrosa aventura, por cierto) para salvar a todos esos niños, corazones tiernos condenados a muerte por el III Reich, así como las formas de vida de los judíos encerrados entre ese atroz muro que los apiñó en espera de ser asesinados allí mismo o en los campos de concentración y exterminio.

     La aparición tanto de Jungleland. Las 50 mejores entradas (2011-2013) como de El Círculo de las Bondades ha retrasado el que sigue siendo mi proyecto más inmediato: terminar de contar la historia de Irena en un segundo libro que está todavía algo retrasado. Pero, como siempre se dice, las prisas nunca son buenas consejeras, por lo que me lo estoy tomando con mucha paciencia. Algo de lo que ya os habréis dado cuenta. Tranquilos: sé que estoy en deuda con muchos de vosotros y mi propósito es saldarla en forma de una novela que ha de ser la mejor de las escritas por mí hasta ahora.

     


     Y, ahora sí, en la segunda parte de esta entrada, paso a hablar de mis diez lecturas preferidas de lo que llevamos de año. Como siempre digo, se trata de los libros que más han gustado de los leídos hasta la fecha, lo cual no quiere decir que todos ellos sean novedades. Como veréis, en la lista hay algún que otro clásico. No solo de novedades vive el lector, claro.

10: El síndrome del delfín. Ramón Cerdá. El fantasma de los sueños. 2013.
09: Quedaos en la trinchera y luego corred. John Boyne. Nube de tinta. 2013.  
08: El hereje. Miguel Delibes. Círculo de Lectores. 2013.
07: Lo que encontré bajo el sofá. Eloy Moreno. Espasa. 2013.
06: Intemperie. Jesús Carrasco. Seix Barral. 2013.
05: El sueño del celta. Mario Vargas Llosa. Alfaguara. 2010.
04: El mundo de Sofía. Jostein Gaarder. Siruela. 1991.

     En el número 3 de la lista he colocado a La ladrona de libros. Markus Zusak. Lumen. 2007. La novela se ha puesto de actualidad hace unos meses gracias a la película, de mismo título, basada en ella. Una historia conmovedora, costumbrista y dramática a partes iguales digna de aparecer en el pódium de esta lista.

     En el número 2 se sitúa la recientemente publicada Cartas a Palacio. Jorge Díaz. Plaza & Janés. 2014. El autor hispano-portugués se convierte así en un referente para quien os escribe. La justicia de los errantes (2012) ya fue mi lectura preferida de 2013. Un escritor a seguir muy de cerca. Una auténtica delicia.

     Y en el número 1, otra de mis debilidades en los últimos años. Si en 2012 ya arrasó con La leyenda del ladrón, ha vuelto con más fuerza si cabe en este 2014. El paciente. Juan Gómez-Jurado. Planeta. 2014. Una historia que me robó muchas horas de sueño pocas semanas después de su publicación. Si te gustan las emociones fuertes, este es tu libro.


  

     Y esto es todo por el momento. Como sabéis, Jungleland también se toma unas merecidas vacaciones estivales. Pasadlo bien y leed mucho. Feliz verano. Nos leemos, si Dios quiere, en septiembre...



viernes, 2 de mayo de 2014

Aldea. Ramón Cerdá. Ediciones Sobrepunto. 2009. Reseña





     En el año 2000 Ramón Cerdá publicó su segunda novela (la primera, Vendeyta, fruto de un experimento de juventud - como el propio autor reconoce siempre -, no ha visto la luz nunca). En 2009 Ediciones Sobrepunto la reeditó para disfrute de sus seguidores. En ella, pese a ser en algunos aspectos algo diferente de las siguientes, se advierten características que más adelante desarrollaría con el resto de sus obras.     

     En Aldea asistimos al fenómeno del despoblamiento de aldeas y pequeños pueblos cuyos pobladores son engullidos por ciudades de alrededor que aglutinan todo aquello que hace más fácil y cómoda la vida de las personas. El abandono del campo en favor de la ciudad provoca que de la antigua población  de esta aldea gallega sólo queden un par de familias como residentes habituales de la misma. La soledad, la nostalgia y el sentimiento de pérdida constante son notas comunes en los personajes que todavía conviven allí.

     Salvando las distancias no creo que sea osado percibir en esta obra ciertos aspectos de obras como Los santos inocentes, del genio vallisoletano Miguel Delibes (1981), o de Intemperie, del extremeño Jesús Carrasco (2013). La España profunda cobra vida de nuevo en Aldea. El personaje de Tadeo, uno de los protagonistas de la historia, bien podría haber salido de obras del estilo de las anteriormente citadas. Borracho, mal trabajador, mujeriego y maltratador de su esposa, el padre de familia se dedica a vivir la vida de la mejor manera posible (de paso que arruina las de quienes le rodean: esposa e hijo).

     María, su sufridora mujer, se debate entre abandonar la aldea aprovechando una de las salidas de su marido o armarse de paciencia y soportar cualquiera de las humillaciones y vejaciones a las que éste la somete. Incapaz de tomar una decisión, incluso piensa en quitarse la vida. Sin embargo, el amor que siente por su hijo de doce años, Lito, la arma de valor para continuar aguantando los maltratos.

     Lito, un adolescente que comienza a descubrir aspectos de la vida como la sexualidad, el placer de la lectura o el amor por los animales que lo rodean, es un amante de su madre. Vive con ella, aunque cuando su padre aparece (después de varios días de sexo y alcohol), sale corriendo a la cabaña en la que vive su venerado abuelo materno. El abuelo, viudo desde hace ya tiempo, asiste impotente a la progresiva degradación de su propia vida, aunque lo que más le duele es que ocurra lo mismo con las de su hija y nieto.

     Y qué decir de Feroz. Es un perro nacido de un cruce lobo-perra que nos ayuda a entender mejor la historia ya que tiene también su parte importante en la acción de la misma al incorporar Cerdá su perspectiva y puntos de vista diferentes según se desarrolla la trama de la novela. Y es que Feroz, que de ello tiene únicamente el nombre, no sólo observa sino que interpreta todo lo que a su alrededor ocurre.

     Pese a ser su primera novela, en ella encontramos elementos que se repetirán a lo largo de la futura obra de Cerdá: personajes solitarios, problemas con el alcohol, intrigas, asesinatos, violencia, clubs nocturnos, sexo y (aunque en este caso concreto, algo más sencilla) una trama compleja y bien elaborada. Con su característico lenguaje directo y claro, el bueno de Ramón crea una ficción que perfectamente podría ser realidad. Una novela que entretiene y distrae durante unas horas. Sus cerca de doscientas páginas permiten una lectura rápida, siendo una de esas novelas que pueden leerse y disfrutarse en una sola tarde.

     Como colofón (y también como aspecto diferencial del resto de su obra) Aldea tiene también una parte sentimental y romántica. Una historia de amor de juventud que parecía terminada para siempre pero que emerge con energías renovadas para dar un toque nuevo a la novela. Y hasta aquí puedo escribir. Como siempre, lo mejor es leerla y disfrutarla...     
    

lunes, 3 de marzo de 2014

El síndrome del delfín. Ramón Cerdá. El fantasma de los sueños. 2013. Reseña





     Ramón Cerdá define su nueva novela como "la más negra que he escrito hasta la fecha". Detalle que se observa ya desde la propia portada. Tal y como explica el autor en la novela, no existe una definición de "síndrome del delfín". No obstante, el título define a la perfección la patología del personaje principal de la historia, un insomne total, puesto que los delfines son los únicos animales que no duermen absolutamente nada ya que siempre tienen un ojo abierto y medio cerebro activo ya que necesitan respirar. Su respiración no es automática, por lo que, de dormirse por completo, se ahogarían.

     Hilario, un viudo solitario que casi no sale de casa ni se relaciona con los demás vecinos, lleva seis semanas sin dormir, lo cual afecta a su vida cotidiana, provocándole pérdidas de memoria y momentos de desesperación extrema ante la falta de descanso. Presiente que a raíz de sus problemas con el sueño es capaz de ver y entender los pensamientos de los demás. Pero, ¿es eso cierto...o es que se está volviendo loco de remate?

     Las alucinaciones, de todo tipo, que sufre le provocan sensaciones de irrealidad realmente angustiosas. Tanto que, después de probar toda clase de remedios para inducir el sueño y ver cómo todos ellos fracasan, llega a la conclusión de que su problema de insomnio no tiene cura, por lo que incluso piensa en quitarse la vida para acabar de una vez con una situación tan horrible.

     Una serie de asesinatos ocurridos a su alrededor por esas fechas, sobre todo el de su vecina Edurne, le hace pensar que tal vez él mismo tenga relación con ellos. Pero no recuerda haberlos cometido y jamás se había visto a sí mismo como un asesino. Está hecho un lío y no sabe qué hacer. Además, un comisario de policía que parece haberla tomado con él ya desde años atrás (en un par de antiguos casos de fraude Pablo ya había tenido la sensación de que Hilario se le había escapado por los pelos) está decidido a demostrar que sí es el asesino en serie responsable de todos los crímenes. 

     Con el lenguaje accesible, reflexivo y directo de siempre, Cerdá define y caracteriza a los personajes de una manera sublime, presentándonoslos como reales en todos los sentidos, con sus contradicciones y sus dudas, humanizándolos de manera que nos sumergimos en sus vidas haciéndolas nuestras. Incluso vivimos sus problemas como si fueran nuestros. Deseamos que todo se solucione de la mejor manera posible. Y eso es todo un logro por parte del autor.

     Las historias de cada personaje se entremezclan entre sí, tejiendo un puzzle que parece imposible de ordenar. Sin embargo, Ramón consigue hacerlo de forma admirable. El lector - por lo menos a mí me ha ocurrido así - no puede dejar de leer porque está ansioso por saber qué ocurre. Es uno de esos libros que engancha, quizás no desde la primera página (el único pero que se le observa a la novela es un arranque un poco lento, recreándose demasiado en la enfermedad que sufre Hilario) pero sí desde que la acción comienza a desarrollarse unas pocas páginas más adelante.

     Otro aspecto de la obra a destacar es la crítica social que subyace de ella: recortes de todo tipo, incluso en los bancos (Hilario es un pre-jubilado con 55 años de una entidad bancaria donde predominan más los cajeros automáticos que los humanos, para variar) y un sistema policial falto de los recursos económicos y humanos necesarios para asegurar las vidas de los ciudadanos a los cuales debe proteger. Esta contextualización nos aproxima todavía más a la acción descrita en la novela. Incluso, nos adentra en temas como el couchsurfing y la hipnosis policial.

     De las cinco o seis obras del autor que he leído hasta la fecha El síndrome del delfín me parece la mejor escrita y cuidada. Sin duda, ha sido todo un placer (y también una angustia, aunque esto último únicamente por la temática y desarrollo propios de la historia) leerla. Por ello, debo felicitar a Ramón Cerdá y recomendar su lectura a cualquier lector de esta reseña. Nadie se arrepentirá.


         

      

jueves, 3 de octubre de 2013

Tierra de libélulas. El desentierro. Ramón Cerdá y Nacho Ruipérez. Pre-edición limitada. 2013. Reseña





     Escribir un guión cinematográfico a partir de una novela es la manera habitual de hacer las cosas. O, al menos, la conocida. Pero a Ramón Cerdá le gusta innovar. Tanto que, junto al director Nacho Ruipérez, ha puesto en funcionamiento un novedoso proyecto consistente en novelar un guión cinematográfico de un film todavía no rodado. En efecto, Cerdá adapta a novela, bajo el título de "Tierra de libélulas", el guión original de "El desentierro", de Ruipérez, director de "La victoria de Úrsula" y "La ropavejera".
 
     La adaptación incluye el cambio en el título, que, eso sí, conserva como subtítulo el original de Ruipérez. Sin embargo, no todo queda ahí. En la pre-edición que acaba de presentar (la edición definitiva saldrá en octubre de 2014, justamente en un año), incluye la reproducción de las primeras páginas del guión original, fotografías de algunas de las localizaciones del film proyectado y hasta tres finales diferentes de la historia. Como es de esperar, la edición del año próximo contendrá un único final.
 
     Según el novelista y el director, ambos han disfrutado al máximo de esta experiencia única y hasta ahora desconocida. El escritor ha recibido del director total libertad de creación, con lo que los personajes y la historia han crecido y madurado, hasta el punto de evolucionar hasta un final diferente al inicialmente previsto por Ruipérez.
 
     El título, "Tierra de libélulas", encierra una de las diferencias principales entre el guión y la novela, y viene de la afición de Cerdá por titular sus obras con nombres de animales (mariposas, moscas, abejas, hormigas, etc). No obstante, las libélulas adquieren gran importancia en la obra reseñada.
 
     El argumento sí es común en ambos proyectos: Jordi regresa a su pueblo de nacimiento veinte años después de su partida tras recibir la angustiada llamada de su primo Diego. Su padre acaba de fallecer y su madre se encuentra en un coma irreversible a causa de un fatal accidente de tráfico. La tragedia actual recuerda en cierta medida a otra acaecida dos décadas antes. No obstante, ambas podrían estar relacionadas.
 
     Cuando ya se disponía a volver a Barcelona Jordi decide quedarse en el pueblo e investigar la muerte de su propio padre. Unas extrañas libélulas, un club de carretera abandonado y un mendigo que lo habita en la actualidad le hacen retornar junto a su primo y tratar de averiguar la verdad sobre su padre. "Tierra de libélulas. El desentierro" es una historia de negocios fraudulentos, manipulaciones, corrupción, pasiones desenfrenadas y personajes enigmáticos. Como en todos los thrillers, la verdad es diferente a lo que tenemos ante nuestras narices y el paso de las páginas nos traerá diversas sorpresas, no todas agradables precisamente.
 
     Jordi y Diego desenterrarán algo más que sus propios recuerdos, descubriendo aspectos de sus vidas y las de sus padres que quizás habrían preferido no llegar a conocer jamás. Sin embargo, una vez han comenzado a andar por ese camino ya no hay marcha atrás, por lo que deberán vencer a sus propios fantasmas y a otros rivales mucho más peligrosos, los cuales pondrán en serio riesgo sus vidas.
 
       La inclusión de los tres finales a partir de un común momento divisorio (al más puro estilo Stephen King) me parece una idea que, no siendo novedosa, podría comenzar a utilizarse de manera más continuada. ¿A quién no le gustaría poder elegir el final que crea más conveniente para cada historia? A mí sí. Si el autor te hace disfrutar con la lectura de su obra y, además, te prepara varios finales diferentes, dándote la opción de elegir, te puedes sentir incluso más cercano al escritor y a los personajes de la historia en cuestión. Esta cuestión sería objeto de un interesante debate, sin duda, pero será en otra entrada bloguera. De momento, leed esta pre-edición de "Tierra de libélulas". No os defraudará.
 
 

lunes, 3 de junio de 2013

El encantador de abejas. Ramón Cerdá. Edición especial décimo aniversario. 2013. Reseña




     El escritor ontinyentí Ramón Cerdá ha revisado y reescrito, con motivo del décimo aniversario de su primer lanzamiento, su novela más sangrienta hasta la fecha, "El encantador de abejas". Una historia que se centra en la figura del conocido asesino londinense Jack el Destripador. ¿Puede ser que todavía esté entre nosotros? ¿Cómo es posible que esto llegue a suceder de verdad? 
 
     La novela discurre en torno a cuatro épocas y ambientes diferentes: en el año 0, en Belén, un centurión romano se enfrenta a un ejército de abejas y sale victorioso justo antes de matar, por orden de Herodes, a una gran cantidad de niños inocentes; en 1888, en Londres, Jack el Destripador asesina y descuartiza a cinco mujeres y desaparece sin dejar huella alguna que indique a Scotland Yard su verdadera identidad; en 1962, en Valencia, María es asesinada en su casa mediante métodos que recuerdan al famoso asesino de la capital inglesa; en el 2003 (fecha de escritura original de la obra ahora revisada), también en Valencia, un nuevo asesino se dispone a actuar. ¿Qué relación pueden tener entre sí estos cuatro hechos?
 
     Los protagonistas principales de la narración son de distintos orígenes y condiciones sociales. Alberto es un parapléjico que se esconde de la sociedad junto a su madre, enferma de alzheimer y parkinson, y cuyo único contacto con el exterior se da a través de internet. Por este canal, gracias a un chat, conoce virtualmente a "Ripper", nick de un funcionario de correos a punto de jubilarse que, curiosamente, está relacionado con el asesinato de una tal María, suceso acaecido, precisamente, en la casa en la que viven ahora Alberto y su madre.
 
     Juana y María son dos hermanas que, pese a llevarse un año, son casi idénticas. La primera es jueza; la segunda tiene extraños sueños y, firme seguidora de la teoría de la reencarnación, hasta recuerda diversos pasajes de sus vidas pasadas. Consuelo, protagonista secundario de varios títulos del mismo autor, es un espiritista que pasa de los sesenta y tiene una gran capacidad de comunicación espiritual.
 
     Mary Jane Kelly es la última de las cinco víctimas atribuidas a Jack el Destripador. Florence Elizabeth Chandler (Maybrick de casada) fue la primera mujer norteamericana condenada a la horca por asesinar a su esposo, James Maybrick, todavía a día de hoy, principal sospechoso de ser el asesino Jack el Destripador, aunque esto no es algo probado.
 
     Como he comentado al principio, las cuatro historias se irán entrelazando a lo largo de la narración de Cerdá. Una narración fluida, directa y sencilla que, a base de veintiún cortos capítulos, describen con todo lujo de detalles los sucesos más escalofriantes vividos en los tres escenarios diferentes. El propio autor reconoce que esta es su obra más sangrienta. Y, desde luego, razones para afirmarlo le sobran.
 
     En esta novela de terror y ficción histórica aparecen escenas de canibalismo al más puro estilo Hannibal Lecter, una larga lista de asesinatos realmente escabrosos y tienen cabida, al margen de los protagonistas ya descritos, otros históricos como John Merrick, más conocido como "El hombre elefante", y María y José, un matrimonio que se hizo famoso en el Belén del año 0...
 
     "El encantador de abejas" es un libro que narra la historia de un odio que ha perdurado durante más de dos mil años y cuyo destino parece condenado a repetirse una y otra vez a lo largo de la Historia de la humanidad, siempre con fatales consecuencias. Una novela en la que una misma víctima puede llegar a ser asesinada, descuartizada y hasta comida varias veces en épocas y lugares diferentes. ¿Puede seguir vivo Jack el Destripador? ¿Crees en la reencarnación?
            

domingo, 3 de marzo de 2013

Quiero ser novelista. Ramón Cerdá. 2012




     El escritor de Ontinyent Ramón Cerdá revisó y amplió su ensayo "Quiero ser novelista", de 2010, el pasado mes de diciembre de 2012. Lo hizo en un formato de pequeño tamaño, bBrick, que, para mí, ha sido todo un descubrimiento. En sus más de cien páginas recorre todos los aspectos que han de tenerse en cuenta a la hora de documentar, escribir, corregir, publicar y promocionar una novela.
 
     Habida cuenta de que el autor ya suma una docena de novelas publicadas hasta la fecha el ensayo tiene su interés tanto para los que quieren escribir novelas como para aquellos lectores que estén interesados en conocer de primera mano todo lo que forma parte del proceso creativo de las mismas. Personalmente, he encontrado coincidencias y, por supuesto, diferencias respecto a mi propia experiencia.
 
     Como el propio Ramón reconoce en varias ocasiones a lo largo de "Quiero ser novelista" no debe tomarse al pie de la letra lo que él aconseja. No obstante, puede ser una guía muy interesante para quienes todavía somos o nos consideramos autores noveles. Quiero, a continuación, reseñar los aspectos más atractivos que trata Cerdá en su ensayo.
 
     Comienza con un breve decálogo de consejos para escritores, el cual es el origen, la semilla, de este curioso libro de autoayuda para novelistas. Leer mucho, tener paciencia, ser constante, no abandonar jamás la escritura, ser directo en el lenguaje, saber aceptar las críticas de los lectores (sin obsesionarse con ellas), promocionar las obras por su cuenta pese a contar con una editorial detrás, aceptar las respuestas negativas de las editoriales sin hundirse por ello, presentar los escritos a premios literarios y trabajar bien los personajes y la trama son los más destacables. 
 
     Todo lo referido ocupa la primera mitad de este libro de experiencias de escritor, en total tres capítulos. En la segunda parte, otros tres capítulos, se ocupa de otros aspectos también importantes: portada, título, sinopsis, editoriales, reseñas, etc. Además, aborda las etapas del proceso creativo, desde la documentación hasta la corrección final, desde la necesidad de un método que limite las palabras a escribir por día de trabajo hasta las distintas herramientas a utilizar durante la escritura.
 
     Incluso, trata sobre el entorno de escritura (dónde escribir), la conveniencia de escribir todos los días (incluidos festivos y fines de semana en la medida de lo posible) para no alejarse de la trama, la amplia diversidad temática de las novelas, cómo contar la historia, cómo describir personajes y desarrollar los diálogos, la escritura como terapia, lo aconsejable de dividir la obra en capítulos más cortos (con subcapítulos si es necesario) o la importancia relativa de la gramática y la ortografía (teniendo en cuenta que la obra ha de ser revisada y corregida también por la propia editorial antes de lanzarla al mercado).
 
     En el último capítulo Ramón afronta lo complicado que es hoy en día poder publicar una novela. Se detiene en el hecho, no siempre entendido por todo el mundo, de que crítica y ventas no tienen por qué ir de la mano, aconseja no dejar jamás de leer y escribir, "aunque sólo sea por sentirse vivo", y recomienda también no estar pendiente sólo del futuro, algo que puede conducirnos a no disfrutar de nuestro presente. Es decir: disfrutar de cada criatura nueva que vea la luz en forma de novela y del viaje más que del destino.
 
     En definitiva, una atractiva lectura de la que, por supuesto, se pueden extraer enseñanzas de parte de un experimentado novelista que trata de crecer en cada una de sus trabajos. No en vano, de eso pienso yo también que se trata: de que cada obra escrita sea un poco mejor que la anterior. Siempre es buen momento para mejorar. Eso sí, querer escribir sin leer (y mucho) no es ni congruente ni posible. Así pues, ensayo muy recomendable para todo tipo de público, escritores y no escritores...novelistas y no novelistas...
 
 
 
 
                 

viernes, 28 de diciembre de 2012

Resumen literario del 2012. Por un autor novel



     Un año da para mucho. Tanto para leer como para escribir. En el presente artículo pretendo recordar lo mejor del 2012. Siempre desde el punto de vista literario. Analizaré lo que he leído y también lo que he escrito.
 
     Porque 2012 será un año que siempre recordaré con cariño pese a la situación político-económica. Ha sido el año de la publicación de mis dos primeras novelas, nacidas, precisamente, de esa coyuntura tan desagradable que vive el país. Comencé estos 365 días presentando en sociedad "El Círculo de las Bondades" , la historia novelada de Irena Sendler, aquella luchadora y bondadosa trabajadora social polaca que ayudó a salvar a más de dos mil quinientos niños judíos del gueto de Varsovia durante la ocupación nazi en plena Segunda Guerra Mundial.
 
     Gracias a esta primera incursión en el mundillo literario recorrí distintas ciudades, tratando de hacerme un hueco en él, algo que también os conté de forma pormenorizada. Y, así, llegué incluso a la Feria del Libro de Madrid , donde pude conocer a algunos de los grandes escritores de este país: Juan Gómez-Jurado, Paco Gómez Escribano, Jorge Díaz, Víctor Fernández Correas y Eloi Moreno. Fue allí donde pude también volver a ver a amigos y amigas que residen en la capital y a los cuales hacía ya demasiado tiempo que no veía. Una experiencia, sin duda, imposible de olvidar.
 
     Ir a la gran Feria del libro estatal me puso las pilas de tal manera que, nada más regresar a casa, me puse a escribir una nueva novela, tal y como también os informé. El título de la misma, en un principio, iba a ser "Medianoche en el número 10". Sin embargo, como ya sabéis, acabé cambiándolo por "Almas Suspendidas". La presenté hace una semana escasa en un acto que me pareció muy íntimo y personal, apoyándome en la música de que de ella forma parte, de la cual también os he escrito  en este blog. De esta manera, acabo el año igual que como lo comencé: con un libro en la mano. 
 
     Al igual que ocurrió con "El Círculo de las Bondades", "Almas Suspendidas" me llevará a distintos lugares a lo largo del 2013. Aspecto éste que me permitirá volver a ver en persona a gente que de otra manera no podría haber conocido jamás, algo que ya de por sí me enorgullece y hace pensar que ha valido la pena "meterme" en el mundo literario. Evidentemente, vender libros es algo muy complicado en nuestro país, sobre todo por tres motivos: el número de lectores habituales, digan lo que digan, no es demasiado elevado; la competencia es durísima ya que el nivel de los escritores españoles (y de lengua castellana) es muy alto; la crisis económica no permite demasiadas alegrías a nuestros maltrechos bolsillos.
 
     Un escritor no puede pretender ser medianamente bueno sin leer, y mucho. 2012 es el segundo año de mi vida en que más libros he leído (2011 será muy difícil de superar, aunque lo voy a intentar en 2013 ya que soy plenamente consciente de que todo escritor necesita y debe mejorar en cada una de sus novelas). Y, curiosamente, todo lo leído en estos dos últimos años ha sido novela escrita por colegas españoles o hispano-americanos, es decir, en lengua castellana. Ya sabéis que sólo reseño las novelas que me gustan - Dios me libre de criticar públicamente un libro, especialmente si no es un best-seller - o que me aportan algo positivo en determinados campos.
 
     De todo lo leído en este 2012 os dejo mis cinco libros preferidos (ojo: esto no quiere decir que todos ellos hayan sido publicados este año):
 
 
 
 
 
 
     Como podéis observar, leo tanto en papel como en ebook. Y es que otro de los aspectos por los que pasará a la historia este 2012 que ya nos abandona es la revolución del mercado literario digital, liderado por Amazon a través de sus famosos lectores Kindle. Sobre ello sólo puedo deciros una cosa: no entiendo de polémicas. Lo importante es que la gente lea. El formato es lo de menos. Elegir papel o ebook depende de cada uno, lo cual nos da todavía más libertad y, lo mejor de todo, hace más accesible la cultura. Feliz fin de año y que el 2013 se porte lo mejor posible con todos nosotros: escritores y lectores.
 
 

viernes, 5 de octubre de 2012

Las voces de las hormigas. Ramón Cerdá. 2012. Reseña



     La denuncia del concepto judicial de prisión provisional es uno de los puntos de partida de "Las voces de las hormigas", la nueva novela de Ramón Cerdá recientemente editada por la editorial independiente El fantasma de los sueños. Ciertamente, opino como él: la solución lógica para estos casos es que la justicia sea más rápida y agil; no privar de libertad a alguien todavía no juzgado. Pero vamos a la novela.
 
     Alfonso Santianes, un hombre de casi sesenta años de edad, acaba condenado a veinte años de prisión por asesinato. Aunque es inocente, un tribunal popular dictamina su culpabilidad tras una falsa denuncia y una serie de pruebas circunstanciales aceptadas por un juez adicto a las drogas que le impone, además, la máxima condena. Alberto, un recién divorciado y joven juez incapaz de estudiar medicina contra la voluntad de su padre, decide dejar su cargo en Valencia para pedir el traslado a un pueblo pequeño y tranquilo de provincias. Su sentido de culpabilidad y su descontrolado consumo de metanfetaminas están detrás de tan extraña decisión. Caprichos del destino, y consciente del error judicial, es destinado al pueblo del sentenciado a cárcel.
 
     Antonio, un policía corrupto relacionado con negocios de prostitución, y también consumidor de drogas, es quien proporciona el contacto que suministra dichas sustancias al juez protagonista de la novela. Roberto, un contable que dedica su tiempo libre y hasta su propio dinero a ejercer como periodista en su pequeño periódico local, recibe de forma anónima una cinta grabada en el juzgado de Alberto en la que se escucha una psicofonía en la que el propio asesinado dice que Alfonso Santianes es inocente y que el culpable de su muerte es otro vecino del mismo pueblo. La psicofonía cambiará el presente y el futuro de todos los protagonistas de este libro. En algunos casos para mejor; en otros claramente para amargar sus vidas.
 
     Estamos, sin duda, ante un psico-thriller con toques de novela negra muy bien construido y estructurado. Bien narrado y descrito. Magníficamente bien ambientado. Y con un estudio psicológico de las personalidades, miedos y temores de los protagonistas realmente magistral. Algo imprescindible a la hora de conseguir que el lector simpatice u odie a cada uno de ellos, tomando parte de unos u otros en según que situaciones.
 
     Otros puntos fuertes de esta novedad en la ya dilatada carrera de este ontinyentí son las investigaciones que llevan a cabo algunos de los personajes de la novela (sobre toda la del periodista Roberto) y la conjunción de una serie de temas que siempre llaman la atención de quien lee: misterio, sucesos paranormales, sexo y relaciones matrimoniales fracasadas. Todos estos temas, bien mezclados, conforman un libro que debe ser leído por los amantes de cualquier de estos temas. Como en todas las buenas novelas de este género, casi nada es lo que parece y sólo pasando páginas llegaremos a averiguar si nuestros razonamientos son o no los adecuados.
 
     A través de esta novela podemos corroborar diversas enseñanzas y aprendizajes de las que todos hemos oído hablar muy a menudo. A saber: el asesino nunca puede estar tranquilo; jamás debemos cejar en el empeño si queremos alcanzar un sueño; las drogas perjudican a quienes las toman y también a los que están a su alrededor; los fantasmas existen; las cosas no siempre terminan como pensamos que van a acabar; y las personas somos capaces de lo mejor y de lo peor.
 
     Cuando leí en la contraportada del libro la frase "una de las novelas de Cerdá más originales y sorprendentes que no puede ser leída sin más; tiene que ser necesariamente devorada" pensé que era un tanto pretenciosa y exagerada. Es el lector quien debe juzgar la obra y afirmar cosas como éstas. Pues bien, finalizada su lectura no puedo dejar de dar la razón al autor. Eso mismo es lo que he hecho yo con "Las voces de las hormigas": devorarla.