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martes, 7 de mayo de 2013

Rod Stewart. Time. 2013. Los viejos rockeros nunca mueren





     Tras 12 años de discos de versiones de grandes temas de la historia del rock, del soul y hasta de canciones navideñas, Rod Stewart lanza hoy, 7 de mayo de 2013, un disco con canciones suyas nuevas. El primero desde 2001 ("Human"). Mucho ha llovido desde entonces. En las próximas líneas pretendo contaros cómo nos encontramos ante una prueba más de que "los viejos rockeros nunca mueren". 
 
     Compuesto y producido por el propio Stewart, "Time" recoge 12 temas (más 3 bonus tracks) y tiene una duración total de 61 minutos. Capitol Records se encarga de su distribución a nivel mundial. Se grabó entre fines de 2011 y comienzos de 2013, tiempo que demuestra que ha sido un trabajo realizado a conciencia.
 
     Su antiguo colaborador Jim Cregan está detrás de un disco que comenzó a gestarse a finales de 2011, cuando retó a Stewart a componer algún tema nuevo después de 10 años. El artista se mostró reacio al principio pero acabó aceptando un reto de cuyo resultado final hoy nos congratulamos (y disfrutamos) todos. El propio cantante ha afirmado recientemente que: "De repente se apilaban en mi cabeza ideas para letras. Lo siguiente en ocurrir fue que tenía un tema llamado 'It's Over' sobre el divorcio y la separación. Me levantaba a medianoche buscando un bolígrafo para plasmar las ideas; algo que nunca me había pasado. Terminé siete u ocho canciones y todavía quedaban más. Suficientes para un disco completo. Algo totalmente insólito en mí".
 
     La revista Billboard habla así del nuevo disco: “Rod Stewart triunfa de nuevo. Una cuidada producción que goza de abundantes temas up-tempo y un núcleo sonoro donde predominan las guitarras. Su inimitable y cálida voz suena con más fuerza que nunca”. Algo que, tras una decena de escuchas, puedo confirmar a través de este escrito. A sus 68 años de edad ha conseguido un trabajo redondo que recuerda a sus mejores trabajos (sin duda, en los 80´s).
 
     Se da la circunstancia de que artista y compañía han elegido dos singles de presentación distintos en EE.UU. y Europa. En el viejo continente el tema que comenzó a sonar primero fue "It´s over". En Norteamérica, sin embargo, arrasó "She makes me happy". Junto a "Can´t stop me now" son los tres temas más característicos del trabajo. Dado que son 15 las canciones que conforman "Time" es imposible hablar de cada una de ellas en este artículo. Me centraré, pues, en las que más han llamado mi atención. Si se escuchan todas con atención, con los ojos cerrados, parece que estés repasando viejos discos de los ochenta, como si el tiempo se hubiera detenido hace tres décadas. 
 
     Que Sir Roderick David Stewart es capaz de componer las más emotivas canciones de amor es de sobra conocido. En este disco se constata nuevamente, por ejemplo en las que abren y cierran "Time": "She makes me happy", "Pure love" y "Love has no pride" (bonus track). En la primera, el compositor afirma que: "ella me hace feliz y voy a gritar... nunca pensé que pudiera establecerse pero conocí a una mujer que ha cambiado mi mundo... yo quiero bailar... me dan ganas de cantar, cantar, cantar". ¡Y vaya si lo hace! En la segunda, susurra que: "te he amado desde el minuto en que naciste... muchas veces nos hemos reído y llorado... veo que ahora llenas mi corazón de orgullo... el amor puede doler pero vale la pena el riesgo... voy a estar a tu lado... siempre serás una parte de mí". En la última, una típica balada del rubio londinense, se traga su orgullo y canta: "el amor no tiene orgullo cuando grito tu nombre... el amor no tiene orgullo cuando no hay nadie a quien culpar... y yo daría cualquier cosa por verte de nuevo... pero si quieres que te ruegue me pondré de rodillas... pidiéndote que vuelvas y rogándote que vuelvas".
 
     En "It´s over" el protagonista de la canción se lamenta ante su expareja de que sus planes de vida en común hayan fracasado y le pide conversación y no olvidar que está en juego el futuro de sus hijos, los cuales no deben sufrir. Un tema que, de haberse escrito un año antes, podría perfectamente haber formado parte de la banda sonora de "Almas Suspendidas". Ya sabéis por qué. En "Can´t stop me now" canta y agradece: "nacido para divagar... nacido para cantar... mujer en particular... siento que mi corazón va a llorar... y si tengo mi canción... gracias por la fe, la paciencia, la mano ayudante, el amor, la orientación y la charla y el orgullo". 
 
     Que Rod es un hombre al que le va el sexo también es harto conocido. Y la canción de "Time" que más va en esta honda es, sin duda, "Sexual religion", en la cual confiesa a una mujer que: "díme cómo haces lo que me haces... una y otra vez... hipnotizado por tu religión sexual... y no siento ninguna vergüenza... soy un desastre indefenso en el templo del amor... un esclavo del placer y del dolor... no puedo dormir ni comer pero voy a estar bien".

     Por todo lo anteriormente reseñado, "Time" es un discazo muy en la línea ochentera de un Rod Stewart por quien parecen no pasar los años. Un trabajo muy bailable, juntos o por separado, con letras más o menos alegres y "picantes" que harán las delicias de sus incondicionales (y también de quienes simplemente deseen recordar lo vivido hace ya una treintena de años). En definitiva, un nuevo CD que, desde aquí, recomiendo a todo el mundo. Sin duda. Porque "los viejos rockeros nunca mueren...".


     

                

lunes, 21 de febrero de 2011

U2, ¿en estado puro?



     Incesantes rumores corren a través de internet estos últimos días. Según parece, en mayo habrá nuevo disco de U2. Todo el mundo está expectante. Como siempre, se espera con muchas ganas el nuevo material de una de las más grandes bandas de rock and roll de todos los tiempos. U2 en estado puro.

     No voy a decir que yo no soy uno de esos millones de personas que estará en mayo escuchando con suma atención ese disco. Sin embargo, muchas cosas han cambiado. Para explicarlo, me remito al mes de julio del año 1987. Un mocoso de 12 años de edad monta un pollo a sus padres, quienes le niegan, por supuesto, ir a ver a U2 a Madrid, al estadio Santiago Bernabéu. El chiquillo maldice a sus padres y se queda en casa con los dientes arañando el suelo por no poder ir a ver a los cuatro irlandeses. Pocos días después, Informe Semanal se hace eco del espectáculo. Hubo 114 mil personas en el estadio esa noche. Todo fue apoteósico. Bono, alucinado por el ambiente vivido en la capital española, promete volver a nuestro país lo más pronto posible, preguntándose en voz alta por qué no habían venido a España hasta entonces. El mocoso se promete a sí mismo que, antes o después, verá a su grupo favorito. ¡Donde sea y como sea! 

     Han pasado 24 años. Aquel mocoso tiene casi 36 años, mide 1,95 cms, luce barba y no pelo, y tiene un hijo maravilloso. Por suerte, ha visto en dos ocasiones a su grupo favorito (Barcelona ´97 y Madrid ´05) e incluso ha viajado hasta su Dublín natal. Pero U2 han venido a nuestro país más de 20 veces. ¿Qué ha pasado en estos 24 años para que el chico solamente haya ido a dos conciertos? Por partes.

     U2 ya no están tan activos. Ya no publican tantos discos, ni tampoco tan buenos. En los ochenta publicaron hasta seis trabajos de estudio. En los noventa, tres. En la última década, otros tres. El grupo está apoltronado, montado en el dólar, y ya no se toma con tanta seriedad la música. Ha pasado de ser una máquina de hacer buen rock and roll a fabricar discos que vendan millones y millones de copias por doquier. Son mercaderes que han desechado parte de su carga de pasión inicial.

     Bono está mucho más pendiente de cuestiones políticas, de las cuales no puedo decir nada negativo en absoluto porque está demostrando ser un personaje muy activo e importante, ganándose a pulso un par de nominaciones a los premios Nobel de la Paz (y mereciéndolo mucho más que algunos de los premiados incluso, por cierto).

     Y, lo peor de todo, sus directos se han convertido en espectáculos circenses, con escenarios de varios kilómetros cuadrados, macro pantallas gigantes, arañas gaudinianas, luces casi cegadoras y algunos sonidos pre-grabados, restando importancia a lo que debería ser lo principal en un concierto: la música. Eso por no hablar de los "gallitos" de Bono, cuyos problemas de voz se han agravado hasta no poder ser disimulados. Quizás debido a ello, deben recurrir a los efectos de artificiosidad antes señalados.

     Por todo ello, el mocoso que luego fue chico y ahora es padre ha dejado pasar muchas ocasiones de ver en directo al que todavía sigue siendo su grupo favorito. Porque U2, pese a todas las críticas expuestas anteriormente, todavía son el mejor grupo de la actualidad. Sin ninguna duda. The Edge ha tomado las riendas del grupo, haciendo sonar su guitarra de forma inconfundiblemente maravillosa, la banda sigue marcando muchas de las tendencias musicales de la actualidad y los mensajes que nos muestran sus letras tienen calado en la sociedad de nuestro tiempo. De ahí que en mayo, como millones de personas en todo el mundo, volverá a estar pendiente de la salida del nuevo trabajo, alegrándose de que llegue a número uno en todas las listas de éxitos. 

     "Quien tuvo, retuvo" es un viejo dicho que en el caso de U2 encuentra un nuevo ejemplo. Aún sin la pasión y la contundencia de los ochenta U2 son U2. Eso sí, para la gente que de verdad aprecia el mejor rock and roll de la historia, que escuche los discos de la banda irlandesa de los ochenta. ¡Aquello sí que era U2 en estado puro!