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martes, 30 de abril de 2024

Nadie lo conoce. Mari Jungstedt. Maeva. 2010. Reseña

 




    Mari Jungstedt (Estocolmo, 1962) es una de las escritoras más populares de novela negra nórdica. Entre sus obras destacan las quince novelas --hasta hoy-- que componen la denominada serie Gotland. Todas ellas se desarrollan en la isla de Gotland, de cuyas playas de arena se enamoró la autora desde la primera vez que la visitó, a los nueve años de edad. La propia Jungstedt asegura que se trata de un lugar idílico, casi paradisíaco, apartado, hermético, cerrado, casi inhóspito durante la mayor parte del año. Un ambiente que, inspirador, ventoso, llano y con múltiples zonas boscosas, resulta ideal para escribir novela negra. Y con una Historia muy interesante, pues la isla fue un importante enclave vikingo entre Rusia y el resto del continente europeo, además de contar con casi un centenar de iglesias, numerosos sitios arqueológicos y varias ciudades medievales amuralladas como Visby. En definitiva, una ambientación ideal para albergar una serie de novelas.

    A través de cada una de las novelas se recorren las vidas de sus protagonistas principales. Así pues, aunque lo recomendable es ir leyéndolas por orden cronológico, también se pueden leer de forma alternativa sin que por ello sea más difícil seguir cada una de las tramas presentadas, pues estas son diferentes en cada una de ellas, Yo, por ejemplo, he comenzado la lectura directamente por esta tercera entrega, y he podido seguir perfectamente las vicisitudes de las vidas del comisario Anders Knutas, el periodista Johan Berg y el resto de personajes. Esto es así porque la historia aparece salpicada de pequeños flashbacks de lo ocurrido con anterioridad, lo que refresca la memoria de quienes han leído las historias precedentes y sitúa en contexto a quienes no lo han hecho. Un gran mérito de la autora, por cierto. Nadie lo conoce (2010) fue, como ya he indicado, la tercera de las historias que componen la serie Gotland. Y en las siguientes líneas paso a reseñarla.

    Nadie lo conoce es la historia de una suma de robos en yacimientos arqueológicos, decapitaciones de caballos, extraños rituales que parecen invocar a las antiguas divinidades del lugar y, sobre todo, asesinatos en serie que amenazan las tranquilas vacaciones de los turistas de Gotland. Unos turistas que solo aparecen por la isla con el buen tiempo, puesto que durante la mayor parte del año se trata de un lugar frío, ventoso y desapacible. Una historia de intriga, celos, desapariciones y violencia que va aumentando la velocidad de sus acontecimientos y su tensión hasta un clímax final de aquellos que dejan al lector en vilo durante una noche entera. Un lector que asiste a los hechos sin poder dejar el libro aunque tenga que madrugar a la mañana siguiente. Como mandan los cánones de una buena novela negra bien tramada, escrita y presentada en una atmósfera turbia y nebulosa acompañada de una sensación opresiva que hace intuir que habrá más muertes y más misterios en las siguientes páginas. 

    La historia comienza con el descubrimiento de un caballo decapitado, con el hecho añadido de la macabra desaparición de su cabeza. ¿Quién haría algo así? ¿Por qué? Cuando el comisario Anders Knutas y el periodista Johan Berg intentan responder a estas preguntas, la alegre y turística Gotland se sobresalta con la desaparición y posterior muerte de Martina Flochten, una joven y entusiasta arqueóloga que participaba, junto a otros jóvenes de medio mundo, en una excavación de un antiguo yacimiento arqueológico vikingo. Su cuerpo, encontrado colgado de un árbol, presenta, además, mutilaciones y marcas rituales que hacen pensar a los investigadores que alguien está convocando a las antiguas divinidades de Gotland. A todo ello cabe añadir otro misterio más: la joven parecía estar teniendo una relación sentimental con alguien de la isla. Un hombre cuya identidad nadie conoce. El comisario, por un lado, y el periodista, por otro, comienzan a investigar los hechos.

    La novela presenta las investigaciones de los dos protagonistas de la historia. Son paralelas, pero obviamente por separado. Y, como suele ocurrir, el periodista lo tendrá mucho más complicado que el policía, puesto que desde el cuerpo policial tratan de mantener bajo secreto los detalles más escabrosos de los asesinatos. Por no entorpecer los avances de la investigación y por no alarmar más si cabe a la población de la isla. Así las cosas, Berg ha de buscar vías alternativas para desentrañar los misterios de la intriga. Ayudado por su situación sentimental, pues está iniciando una relación con una enfermera local, está más animado que nunca. Ha pasado de ser un hombre solitario a apostar por una mujer que no se quita de la cabeza y con quien desea vivir el resto de su vida. Más todavía cuando esta le anuncia que está embarazada. De esta forma, incluso adelanta en sus pesquisas a un Knutas que está tocado tras su último caso --el de la anterior novela de la saga-- y que solo ansía poder tomarse unas vacaciones.

    Según avanzan las pesquisas del comisario el director de las excavaciones, el profesor de arqueología Staffan Mellgren, conocido por su círculo por despertar los celos de su esposa manteniendo relaciones extramatrimoniales con algunas de sus alumnas, parece ser el hombre con el que Martina tenía una relación secreta en el momento de su desaparición y posterior asesinato. Knutas cree haber resuelto el crimen a la primera, pero todo salta por los aires cuando Mellgren recibe la cabeza de otro caballo decapitado en lo que se antoja como una amenaza. Una amenaza que se cumple cuando el profesor y jefe de las excavaciones aparece asesinado mediante el mismo método que su alumna. Un viejo ritual vikingo denominado la triple muerte, consistente en la defunción de la persona en cuestión a causa del ahogamiento, el desangramiento y la asfixia. No solo el caso no se resuelve, sino que se complica aún más. Sobre todo porque todo hace prever más asesinatos todavía.

    Paralelamente a los asesinatos, el periodista investiga también una serie de robos de los almacenes de los yacimientos arqueológicos de la isla. Mientras que la universidad no otorga gran importancia al hecho de estas sustracciones y la policía parece no avanzar en sus indagaciones respecto a este tema, más que nada por falta de interés verdadero en él, el periodista va descubriendo que la cuestión es mucho más honda, oscura y seria de lo que en un principio pudiera parecer. Alguien parece estar enriqueciéndose vendiendo a precios desorbitados en el mercado negro todo tipo de objetos de la época del asentamiento vikingo en Gotland. Berg ve cómo su curiosidad y su incredulidad crecen mientras va adelantando en su proceso de indagación. Una indagación que lo llevará a enfrentarse a unos peligros que tampoco podía prever. Ambas investigaciones, la de los asesinatos en serie y la de los robos de joyas arqueológicas, acabarán confluyendo en un punto avanzado de la trama de la novela.

    En Nadie lo conoce Mari Jungstedt aúna en una misma historia viejos rituales vikingos, asesinatos en serie, la Historia de la isla de Gotland, los métodos arqueológicos, el robo y contrabando de objetos y joyas, las vidas personales de sus protagonistas y los efectos que una infancia familiar destructiva --la del asesino-- pueden tener --y tienen-- en esos futuros adultos inadaptados que tan peligrosos pueden resultar para sus vecinos y vecinas. En definitiva, un cóctel molotov que, agitado con la maestría de Jungstedt, desencadena una historia que atrapa a un lector que no puede dejar de leer hasta llegar a la resolución de la novela. Una novela de una saga ya muy larga que conviene ir descubriendo poco a poco en el futuro. Será un placer leer más vicisitudes de las vidas de Anders Knutas y Johan Berg.                               

  

lunes, 23 de octubre de 2023

Novela de ajedrez. Stefan Zweig. Acantilado. 2002. Reseña

 




    Novela de ajedrez fue la última obra escrita por Stefan Zweig. Lo hizo en su exilio brasileño a finales de 1941, escasos meses antes de su suicidio, el 22 de febrero de 1942. Considerada por todo el mundo una de sus obras cumbre --si es que un autor tan sobresaliente puede tener alguna que no lo sea--, se publicó de forma póstuma en Argentina, no llegando a la Europa libre (la no ocupada por los nazis) hasta 1943. El escritor austríaco critica en ella el nazismo y los métodos demoníacos de la Gestapo. De gran crudeza en muchos de sus pasajes, describe, sin una palabra de más pero con toda su significación, aspectos tan relevantes como la deshumanización, el aislamiento, la incomunicación y el exilio forzoso a que fueron sometidas millones de personas durante los años inmediatamente anteriores a la Segunda Guerra Mundial y, especialmente, durante la contienda. Hechos que provocaron que el bueno de Zweig decidiera poner fin a su vida.

    Todas las novelas cortas de Zweig --en este mismo blog ya han sido reseñadas un gran número de ellas-- comparten una serie de características, las cuales también se hacen presentes en la que nos ocupa. En primer lugar, se funden con gran maestría la realidad del momento de escritura de la obra en cuestión --en este caso, obviamente, la feroz expansión del nazismo, que amenazaba con hacerse dueño de toda Europa--, una buena idea del autor --llevar a un tablero de ajedrez toda la angustia que la realidad le causaba-- y su inagotable capacidad para crear una gran obra de ficción a partir de todo ello. En segundo lugar, la utilización de la obra en sí para denunciar una situación tremenda e injusta --la ya descrita--. Y, en tercer lugar, en las novelas de Zweig aparecen muy pocos personajes pero, eso sí, magistralmente presentados, descritos y psicoanalizados --descuartizados en espíritu--. Mención especial, en este sentido, para Czentovicz y el señor B.. Sobre todo en el caso del segundo.

    En Novela de ajedrez, la tranquilidad de un viaje en barco desde Buenos Aires hasta Nueva York puede saltar por los aires por un simple juego. Un juego que acabará enfrentando a todo un campeón del mundo con un enigmático vienés que huye del nazismo. Un contrincante que lleva más de veinte años sin jugar a ese juego, pero que es capaz de poner contra la cuerdas al vigente campeón mundial. Dos seres absolutamente antagónicos, en todos los sentidos, que dirimen sus diferencias sobre un tablero de ajedrez. Que han de hacer frente a una extraordinaria presión. Una presión para la que, tal vez, no están preparados. Todo ello descrito de una manera magistral por una pluma mágica, la de Zweig, que provoca que también el lector lea la historia con una tensión y unos nervios que le impiden cerrar el libro hasta que llega el final. Habiendo de resistirse a la tentación de echarse una partidita. Algo que yo mismo hice nada más terminar la lectura.

    Por supuesto, otro componente de las obras de Zweig es la intriga, el misterio. No son sus obras thrillers ni novelas policíacas, ni falta que les hace, claro, pero sí saben mantener en vilo al lector ante situaciones que, lejos de la artificialidad y la desconexión con la realidad cotidiana, podrían sucederle a cualquiera. Un tanto más que anotar en el casillero de uno de los mejores autores del siglo XX. En Novela de ajedrez, el misterio viene de la mano del señor B., de quien nada sabemos más allá de que lleva veinte años sin sentarse ante un tablero y es capaz de enfrentarse al actual campeón de campeones. ¿Cómo puede ser eso posible? ¿Cómo aprendió a jugar así? ¿Por qué lleva tantos años apartado de algo para lo que, sin duda, es tan válido? ¿Cómo puede ser que un hombre así sea un completo desconocido en el mundillo del juego? Y, sobre todo, ¿por qué se comporta de esa manera tan particularmente desconectada del mundo y de la realidad?

    La información que el lector necesita para comprender la historia se nos va dando a su debido tiempo. A Czentovicz, en cambio, nos lo presenta el narrador desde las primeras páginas de la novela como un hombre incapaz en su vida privada de escribir una frase en el idioma que fuese sin faltas de ortografía. Como un ser perezoso, silencioso y apático que no hacía nada que no se le ordenara de manera explícita, es decir, con una absoluta falta de iniciativa. Como un chico cuya incultura era igualmente universal en todas las materias. Cuyo cerebro tardo no tenía la capacidad de retener hasta los conceptos más elementales. Y, sin embargo, todo ello no le impide labrarse una asombrosa carrera. A los diecisiete años había ganado ya una docena de premios, a los dieciocho el campeonato húngaro, y a los veinte, finalmente, el del mundo. De todas formas, en cuanto se levantaba de una mesa de ajedrez se convertía sin remedio en una figura cómica, casi grotesca. 

    Así, lo único que comparten ambos contendientes es su pasión por el ajedrez --al que el narrador califica como juego de reyes; juego entre los juegos; el único ideado por el hombre que escapa soberanamente a cualquier tiranía del azar, y otorga los laureles de la victoria exclusivamente al espíritu, o mejor aún, a una forma característica de agudeza mental; el único juego que pertenece a todos los pueblos y a todas las épocas y del que nadie sabe qué dios lo legó a la tierra para matar el hastío, aguzar los sentidos y estimular el espíritu-- y su aislamiento respecto a los demás ciudadanos del mundo. Pero por causas bien diferenciadas. Czentovicz, para ocultar su monomanía y su monocordia intelectual, denotando una gran habilidad de no mostrar nunca sus puntos flacos. Alguien que conoce su desidia intelectual absoluta --que posee una sola veta de oro entre quintales de roca estéril-- y que apenas detecta la presencia de una persona instruida, se encierra en su cocha como un caracol. 

    El señor B., en cambio, se esconde de los nazis. Arrastra, desde hace más de dos décadas, una carga demasiado pesada: un año de encierro e interrogatorios a cargo de la Gestapo que acabaron por volverlo prácticamente loco. Algo que evitó, solo en parte, gracias a que la fortuna quiso poner en sus manos un libro con las jugadas maestras de los grandes genios del ajedrez mundial. Un libro que fue toda su compañía durante su largo encierro. Un libro que se sabía ya de memoria y que lo mantuvo con vida y lo alejó de la locura completa pero no de una cierta locura. Una locura que había mantenido a raya durante casi veinticinco años. Hasta que, paseando tranquilamente por el barco que lo lleva hasta Nueva York, asiste a una partida cuyos contrincantes --un rico, caprichoso y despreocupado noble británico y un hombre introvertido que resulta ser todo un campeón del ajedrez-- van a poner a prueba, con gran tensión, su capacidad de resistencia y de resiliencia.

   Por sus escenas de mayor crudeza, básicamente las que describe el señor B. al narrar su encierro y los interrogatorios que sufrió a manos de la Gestapo, Novela de ajedrez recuerda al célebre ensayo El hombre en busca de sentido, del también afamado autor austríaco Viktor Frankl, que fue escrito por el psicólogo y filósofo en 1946. Aspecto este que habla, para muy bien, de la obra reseñada. Si Zweig siempre describe psicológicamente a sus personajes de forma magnífica, en esta obra concreta lo hace más admirablemente todavía. Tras leerla resulta imposible no empatizar con sus personajes, sobre todo con el señor B., cuya angustia y casi locura son irremediablemente compartidas por el lector. Un lector que tampoco puede resistirse a echar una partidita, aunque sea contra el ordenador. A ello voy de nuevo. ¡Gracias, maestro!        

     

    

viernes, 23 de noviembre de 2018

Reina roja. Juan Gómez-Jurado. Ediciones B. 2018. Reseña





     Hace quince días salió al mercado la séptima novela del escritor madrileño Juan Gómez-Jurado. Que es un autor que atrapa a sus lectores de principio a fin es algo que todos nosotros sabemos. Que la intriga no es su única aliada pues a ella suma el carácter aventurero de sus historias y unas altas dosis de psicología para describir a sus personajes, obvio. Y que reseñar una obra suya es una labor harto complicada ya que uno siempre corre el riesgo de deslizar algún que otro spoiler sin ser siquiera consciente de ello --a mí mismo me ocurrió con su anterior trabajo, ¡qué se le va a hacer!--, también. Sin embargo, después de reflexionar y santiguarme, lo voy a intentar. 

     Reina roja es un nuevo thriller --como todas sus novelas con la única excepción de La leyenda del ladrón, hasta ahora su mejor obra en mi modesta opinión-- en la que nos encontramos a dos personajes muy interesantes. La protagonista principal, la Reina roja, Antonia Scott, es una mujer de inteligencia superdotada, lo cual es un don pero también, en numerosas ocasiones, una piedra en el camino de su vida. Colaboradora de la policía en casos especialmente difíciles de resolver, ha salvado no pocas vidas y ha hallado la solución a trabajos muy controvertidos. En el último de ellos lo perdió todo, y vive recluida durante los últimos tres años en un piso del barrio de Lavapiés.

     Un piso del que no tiene intención ninguna de salir. A no ser para pasar las noches en el hospital velando a su esposo, quien se debate entre la vida y la muerte en estado vegetativo por culpa suya. A Antonia no le interesa en absoluto nada de cuanto acontezca fuera de ese piso vacío --porque ha eliminado cualquier vestigio de su existencia en común con su marido e hija para ahorrarse el sufrimiento que ello supone-- o en la referida habitación de hospital. Su estado mental corre, pues, grave peligro. Tanto que piensa a diario en el suicidio como forma de librarse de un dolor cada día más insoportable. 

     El inspector bilbaino Jon Gutiérrez es el protagonista masculino de la historia. Buena persona y mejor policía, se ha visto envuelto sin embargo en un grave caso de corrupción, por el cual ha sido suspendido de empleo y sueldo por el cuerpo de policía. Solitario, homosexual y muy sensible, piensa sobre todo en su madre y en acompañarla al bingo, única distracción de la pobre anciana. Con muy poco que perder, dada su situación, acepta una tarea a priori fácil: convencer a Antonia para que vuelva a su anterior trabajo. Su misión, no obstante, pronto se le antojará prácticamente imposible de cumplir. Pero se implica al cien por cien, porque, a cambio, un enigmático personaje lo ayudará a limpiar su nombre e imagen. 

     El desconocido y misterioso nexo de unión entre Antonia y Jon se hace llamar Mentor, y es el descubridor del gran don de la mujer. Jefe del operativo de tareas especiales en España de una red a nivel europeo, se dedica a mover los hilos necesarios para que ambos puedan realizar sus gestiones sin levantar sospechas ni susceptibilidades. A menudo cruzando líneas muy finas entre lo correcto y lo que no lo es. Y este caso, especialmente, requiere traspasar muchas líneas. Porque un tal Ezequiel ha asesinado al hijo de la banquera más importante de Europa y ha secuestrado a la hija del mayor empresario del continente.

     Y lo más perturbador de todo es que el móvil de ambos casos no es, como se podría pensar en un principio, el económico. No, Ezequiel no ha pedido rescate alguno, sino algo que los padres de ambos jóvenes no pueden cumplir aunque quieran y esté en sus manos. Y es ese intrigante misterio y el conjunto de aventuras que deben correr Antonia y Jon para cerrar los casos los que mantienen en vilo al lector hasta que todo se resuelve --¡con sorpresón incluido!-- en la última de las más de 560 páginas de que consta la novela. Una novela que llegará a introducirnos de lleno en el hasta ahora desconocido subsuelo de la capital de nuestro país.

     Gómez-Jurado repite la fórmula que le está dando tantos y tantos éxitos. A saber: intriga a raudales, peleas, persecuciones y explosiones, hondas reflexiones psicológicas y vitales, grandes dosis de humor y una narración de alto ritmo que no deja descansar al lector. Un lector que, al terminar un capítulo, no puede evitar la tentación de pasar página y continuar leyendo para ir esclareciendo los casos que se nos presentan. Algo que jamás logra, por cierto. Porque solo una mente como la de este autor --y unos pocos más en el resto del mundo-- es capaz de crear estas tramas. Una redes tejidas con la precisión de las más audaces de las arañas.

     En definitiva: Reina roja es otro novelón de Juan Gómez-Jurado que, aunque no llega al nivel de La leyenda del ladrón o El paciente, sí se sitúa en el podio de sus mejores obras al mismo nivel que Cicatriz o El emblema del traidor. Lo cual ya es mucho, muchísimo, tratándose del autor de thriller de mayor trayectoria en nuestro país (y en parte del extranjero). Eso sí: espero que no la lean Ana Botín o Amancio Ortega... Esperando la próxima...                      

                

lunes, 14 de abril de 2014

El mundo de Sofía. Jostein Gaarder. Siruela. 1991. Reseña





     Jostein Gaarder es un escritor (y antiguo profesor de Filosofía y de Historia de las Ideas durante once años en la ciudad de Bergen) nacido y residente en Noruega. Ganador de varios premios de literatura juvenil, se encumbró a nivel mundial con El mundo de Sofía. Tras la lectura de esta obra he llegado a la conclusión de que las aulas perdieron a un gran docente pero la literatura ha ganado un gran escritor.

     Pocas veces escribir una reseña literaria cuesta tanto como en este caso. Terminé de leer esta novela y me pregunté qué escribiría sobre ella. Dos mil quinientos años de historia de la filosofía condensados en apenas seiscientas páginas, un cuento dentro de otro cuento, misterio, intriga y reflexión, mucha reflexión. A priori parece demasiado contenido para tan pocas páginas. Hay que leerla para entender cómo Gaarder lo hizo posible hace ya más de veinte años.

     ¿Quién eres? ¿Cuál es el origen del mundo? Estas dos preguntas son el punto de arranque de un apasionante viaje por la historia de la filosofía occidental (con puntuales inclusiones en la oriental), desde la Grecia clásica hasta el siglo XX. Alberto Knox, un enigmático profesor de filosofía, es el autor de las preguntas. La destinataria es Sofia Amundsen, una jovencita que está a punto de cumplir los quince años. La relación entre ambos crecerá de forma paralela al discurrir del viaje. 

     Varios aspectos me han llamado la atención a lo largo de la lectura de la obra. Trataré de explicarme. La primera es el rigor con el que se tratan los distintos temas y pensadores de cada época y, sobre todo, las explicaciones y los múltiples ejemplos y reflexiones que aparecen en cada página. A partir de preguntas iniciales que nos sitúan al principio del camino a recorrer posteriormente, Alberto Knox nos ilustra de forma magistral sobre los aspectos necesarios para seguir recorriendo el camino emprendido. No siempre se dan respuestas a las preguntas pero, como bien dice el profesor, lo importante es saber hacerse preguntas.

     Me ha entusiasmado el paralelismo que establece Gaarder entre los filósofos y los niños: ambos tienen en común la capacidad de asombrarse e interrogarse sobre los enigmas de la vida y del mundo. Visión que comparto en su totalidad. De la misma manera que también entiendo perfectamente lo que se dice de esta novela, es decir, que enseñó a pensar a toda una generación. Cualquier pedagogo también lo haría. ¿Por qué no se utiliza este libro - o como mínimo fragmentos del mismo - en las aulas de secundaria? En mi opinión, debería ser de lectura obligatoria. 

     La lectura es a la par instructiva y amena en la primera parte. No obstante, justo a mitad de la historia la trama da un vuelco y todo se confunde, de manera que no sabemos lo que es realidad y lo que es ficción. E incluso, cada parte de ella parece ser realidad y ficción a la vez. Como he escrito al inicio, encontramos dos cuentos paralelos pero que a la vez se encuentran en determinados momentos. Como es de esperar, la existencia o no de Dios es uno de los temas abordados. Y más de un personaje se erige en el Dios particular de la misma. El misterio y la intriga se amplifican de tal manera que nos atan a las páginas del libro. ¡Como si de un buen thriller se tratara!

     Otro aspecto que no puedo dejar pasar por alto es el que hace referencia a cómo ha avanzado la filosofía a lo largo de la historia. Los distintos puntos previos de cada época sirven de inicio a la siguiente. Y la aceptación o crítica del pensamiento de los viejos filósofos componen una diversidad de opiniones y planteamientos tan variados y ricos que llegan incluso al extremo de recuperar antiguos supuestos y a fundirlos con otros más modernos que parecían a años luz de los anteriores. No en pocas ocasiones, lo simple se convierte en complejo y la realidad, que parecía tan cercana, parece huir a la carrera ante nuestros ojos. Y es que resulta tan fácil hoy en día echar por tierra los supuestos de pensadores de hace varios siglos. Nos cuesta tanto entender que sus pensamientos no se pueden disociar de las sociedades a las que pertenecieron... 

      Y lo más fascinante de todo es cómo la historia de la filosofía y las historias de Sofía y Alberto y de Hilde y Albert (los otros grandes protagonistas de El mundo de Sofía) se mezclan para componer una auténtica simbiosis en la que, además, nada es lo que parece y depende de con qué ojos se mire. Si ya me parece un enorme trabajo resumir dos mil quinientos años de la historia de la filosofía occidental, ¿qué decir del telar compuesto por el autor en torno a las diferentes - pero conectadas entre sí - historias que componen la novela? ¡De cerebro privilegiado, vamos!
     
     El objetivo de Jostein Gaarder de acercar la filosofía a los jóvenes a través de una novela se ha cumplido con creces. Pero es que esta obra ha sobrepasado los mismos principios que la fundamentaron. Sin duda, estamos ante una obra maestra. Sobre todo para el público adulto. Debería leerla todo el mundo. La vida no se entiende sin la filosofía. Incluso quienes opinan que es un rollo se han hecho infinidad de veces las mismas preguntas que aparecen en este libro. Lo único que necesitamos es acercarnos al extremo de los finos pelillos (de la piel del conejo blanco) para mirar a los ojos del gran prestidigitador (que lo ha sacado del sombrero de copa) para desvelar su gran misterio...


jueves, 3 de mayo de 2012

Confieso. Ramón Cerdá. 2000. Reseña



     Una de las cosas más interesantes de intentar introducirse en el intrincado mundo editorial es conocer en persona a otros escritores. El último al que he tenido el gusto de encontrar es Ramón Cerdá, un ontinyentí amante de las letras, atento y muy agradable que ha publicado ya diez novelas de todo tipo aunque, como él mismo me comentó, se dedica sobre todo a la novela negra o de intriga. Confieso fue una de sus primeras publicaciones en ver la luz, allá por el año 2000.

     Se trata además de una de sus novelas más leídas, puesto que la revista TIEMPO distribuyó y vendió 67 mil ejemplares hace unos años. En la actualidad se presenta en Italia tras la traducción a uno de los idiomas hermanos del castellano. Sin duda, estamos ante una novela fresca, fácil de leer, con lenguaje muy directo y que cautiva al lector al estar perfectamente estructurada y montada.

     Héctor Ramos, un ex-abogado y afamado aunque tardío escritor, decide escribir una polémica auto-biografía en la que enlazará partes reales e inventadas para despertar el interés de los lectores. Sin embargo, deberá obviar determinados acontecimientos pasados por el bien suyo y de quienes le rodean, entre ellos su propia esposa, Eloísa, su amante, Inés, y su más íntimo amigo, Tasio, un detective colaborador suyo que le pasa diversos informes sobre sus investigaciones que servirán a Héctor a la hora de crear las tramas de sus novelas.

     El matrimonio entre Héctor y Eloísa es muy liberal. Hasta el punto de llegar a decidir que ambas partes pueden tener relaciones extramatrimoniales, algo que, lejos de debilitar a la pareja, la hace más fuerte. Veinticinco años de matrimonio dan buena fe de ello. Pese a dichas relaciones Héctor y Eloísa se aman. Él escribe y ella le ayuda con las correcciones, las tramas y los giros de sus novelas. El escritor sabe que sin su esposa no habría tenido éxito jamás.

     Aunque la idea inicial de poder tener experiencias ajenas al matrimonio partió de él es ella quien más las disfruta ya que no se enamora nunca de sus partenaires. No obstante, como es de esperar, el triángulo amoroso Eloísa-Héctor-Inés no puede acabar nada bien. Héctor sí está enamorado de ambas mujeres, las cuales llegan a luchar por defender sus respectivos territorios.

     Por si esto fuera poco, la dominación del escritor por parte de su esposa irá acrecentándose con el paso del tiempo, haciendo de él lo que le place. Algo que, por otra parte, cuenta con el total beneplácito de él. Pero Héctor teme que las disputas entre "sus" mujeres pueda acabar mal, por lo que encarga a Tasio seguir a su esposa y tenerle informado mientras él, como ya es habitual, se recluye en Segovia para terminar de escribir su última novela.

     En los días en que el escritor está ausente de Valencia los acontecimientos se precipitan y derivan hacia una situación de no retorno. Celos, intrigas, amores y relaciones sexuales formarán parte de la trama de una novela aconsejable a todas luces y que sorprenderá al lector según vaya pasando páginas. Al final algunas cosas resultan no ser como parecían, causando sensaciones encontradas en quien está leyendo.

     Los giros finales de Confieso son dignos de un muy buen escritor al que he tenido la suerte de encontrar hace apenas unos días. En fin, eso es lo que tiene moverse por estos mundos literarios de Dios...

jueves, 16 de febrero de 2012

El manuscrito I - El secreto. Blanca Miosi. B de Books. Reseña


     Pocas veces en la vida lectora uno tiene la ocasión de leer tres novelas en una. La escritora peruana, afincada en Venezuela, Blanca Miosi, entrelaza en la primera novela de una nueva saga tres historias diferentes: la del escritor Nicholas Blohm, la de Dante Contini-Masera y una tercera común, en la que ambos personajes se ven envueltos en una aventura que me ha parecido muy original.

     Blanca Miosi ha publicado dos novelas en España: "La búsqueda", Roca Editorial, y "El legado", Editorial Viceversa. Sin embargo, sus deseos de llegar a más gente en el resto del mundo la llevaron a publicar, en formato digital, todas sus obras. Es así como, a través de Amazon, ¡y por menos de un euro!, multitud de lectores hemos podido acceder a esta y otras de sus novelas. La autora es muy activa en las redes sociales. A través de ellas pude entrar en contacto con esta autora.

     Nicholas Blohm, un escritor de Nueva Jersey que no consigue dar con una historia que le haga conocido, recibe un manuscrito anónimo de un personaje misterioso, vendedor de libros usados, que desaparece a los pocos minutos del Prospect Park. La historia que comienza a leer le atrapa desde el inicio: una fórmula que parece asegurar la eterna juventud es encontrada en Armenia por el conde italiano Claudio Contini-Masera. No obstante, sus iniciales pretensiones de apropiarse de la historia se van al traste al desaparecer ante sus ojos las letras del manuscrito. Al abrirlo de nuevo, una historia completamente diferente aparece ante él.

     Movido por el interés y la curiosidad, decide buscar, a través de internet, información sobre los personajes de la desaparecida historia. Para su sorpresa, descubre que todos ellos son reales y que, además, ¡todo está sucediendo en ese preciso momento! Así, decide viajar hasta Roma para encontrarse con Dante, sobrino del recientemente fallecido Claudio Contini-Masera y heredero tanto de su fortuna como del secreto que se ha llevado a la tumba.

     Es así como Nicholas y Dante se conocen y se ven metidos en una aventura en la que nada es lo que parece en un principio. La acción nos llevará a visitar bibliotecas inglesas, catacumbas armenias, la isla de Capri, Nueva York y la imperial ciudad de Roma. Y, por si todo lo anterior fuera poco, Blanca nos narra algunas investigaciones llevadas a cabo por Jozef Mengele en los campos de concentración centroeuropeos durante la Segunda Guerra Mundial. Todo ello mediante una estructura compleja pero totalmente novedosa y diferente a lo habitual.

      De esta manera, encontramos varios narradores según la parte de la historia contada: Nicholas narra en tercera persona, mientras que Dante lo hace en primera persona. La intercalación de los distintos pasajes de la novela mantienen el interés en todo momento, deseando seguir con la lectura para saber qué va a ocurrir a continuación. Y lo digo yo, un lector no muy amante de las obras de misterio e intriga.

     En definitiva, nos encontramos ante una saga que comienza con esta novela y que, a buen seguro, continuará con alguna / s más, algo que queda claro con el título de la misma. Precisamente, este hecho constituye, en mi opinión, el único defecto del libro. Personalmente, no me gusta leer sabiendo que la historia va a continuar más allá de la novela que tengo ante mí en ese momento. Sin embargo, no dejo de reconocer que tiene mucho mérito el hecho de que me haya entretenido a mí, un seguidor de un género bien diferente: la novela histórica. Sin duda, recomendada para los amantes del thriller.

     Para terminar, recalcar un hecho del que me alegro mucho: el éxito de esta novela en la plataforma AMAZON ha llevado a B de Books a publicarla, en formato papel, dentro de unos meses, junto a las obras "Realidad Aumentada" y "El Enigma de los Vencidos", también reseñadas en este blog, de Bruno Nievas y Armando Rodera. ¡Felicidades a los tres!