LIBROS

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lunes, 21 de septiembre de 2026

Amazonas. Las reinas guerreras. Javier Pellicer. Edhasa. 2026. Reseña

 




    Las novelas históricas de Javier Pellicer tienen un alto componente de mitología y religión. La Historia de la Humanidad no se entiende sin ellas, y el autor de Benigánim (Valencia) lo tiene muy claro. El espíritu del lince (2012), Leones de Aníbal (2018), Lerna. El legado del Minotauro (2021), El tesoro de La Girona (2023) y Amazonas. Las reinas guerreras (2026) así lo atestiguan. En el caso que nos ocupa en su más reciente obra es el denominado cinturón de Hipólita, un objeto mágico que simbolizaba el poder de las reinas amazonas según la mitología griega, el que da pie al autor a desarrollar una novela histórica y de aventuras que atrapa, entretiene y nos ilustra sobre Historia, mitología y religión griega. Poco más se le puede pedir a un libro. Sobre todo cuando la historia que nos relata está ampliamente documentada, algo que Pellicer siempre cuida hasta el más mínimo detalle y que es digno de agradecimiento por parte de los lectores.

    Cuenta la mitología que el cinturón de Hipólita fue un regalo de Ares, dios de la guerra, a su hija Hipólita. Y que Admete, hija del rey Euristeo de Micenas, lo ansiaba. Tanto que envió a Alcides -conocido más tarde como Heracles y Hércules- para arrebatárselo. La reina guerrera trató de evitar la guerra y pretendió entregarle el cinturón para proteger a su pueblo, pero Alcides, preso de la locura, causó una cruel batalla en la que dio muerte a Hipólita y a varias guerreras más. Ese es precisamente el punto de partida de la novela. Una novela que se documenta directamente de Amazonas. Guerreras del mundo antiguo, estudio realizado por la historiadora clásica estadounidense Adrienne Mayor que explica la historicidad de las guerreras amazonas de la mitología griega. Y que demuestra que las amazonas no eran meras fantasías. Así, analiza excavaciones arqueológicas actuales que demuestran que hubo guerreas reales en las estepas de Escitia -en las actuales Ucrania y Rusia-, y que combatían a caballo, usaban arcos, tenían tatuajes y eran enterradas con sus armas. Los griegos crearon mitos como el de Heracles e Hipólita basados en sus encuentros reales con estas culturas nómadas.            

    La documentación de Pellicer lo llevó hasta un punto óptimo. Su futura historia lo tenía todo -personajes carismáticos como Alcides (Heracles), Teseo (uno de los héroes más importantes de la mitología griega, conocido como el gran rey de Atenas que unificó la región del Ática y derrotó a monstruos terribles), Hipólita (la reina guerrera, esposa de Targitao), Melanipa (instructora militar de las amazonas), Oritía (la futura reina, una guerrera fiera y sin piedad) y Antíope (hermana de Hipólita y Oritía, gran amazona aunque más pacífica y reflexiva que su hermana); grandes batallas (las de Temiscira, residencia de las amezán, y Atenas, la gran capital aquea); una gran aventura (la de la captura y posterior fuga de las amezán supervivientes); una gran expedición (la de las amezán y sus aliados hasta Atenas); y una tragedia final al más puro estilo griego- y solo faltaba desarrollarla con su ya inconfundible estilo: capítulos cortos que enlazan las tramas y subtramas, descripciones psicológicas magistrales, una gran dosis de verosimilitud y explicaciones sobre Historia, mitos y religiones.

    De entre todos los personajes de la trama emerge la figura de Teseo, el gran rey aqueo. Amigo fiel de Alcides, el gran campeón tebano, y conocedor de su extremada crueldad, que va aumentando con el paso de los años y de las batallas, lo acompaña al mando de la expedición con la finalidad de tratar de minimizar al máximo el número de víctimas. Así, busca de forma diplomática que Hipólita entregue de forma pacífica su cinto de oro a Alcides. Desafortunadamente, aunque esta acepta finalmente, Alcides tiene otros planes: no solo ansía el cinto de oro para Admete, sino que pretende masacrar al pueblo amezán y llevarse como parte del botín al mayor número posible de guerreras para él y sus hombres. En uno de sus legendarios arrebatos, desencadena una batalla en la que da muerte a la reina Hipólita, a la instructora de amazonas Melanipa y a varias guerreras más. Teseo no puede evitar la masacre y, cargando con la culpa tras lo sucedido, rompe relaciones con su ya ex amigo y busca proteger a las amezán supervivientes. Incluso ayuda a escapar a todas ellas. Excepto a Antíope, por la que siente una gran atracción. Se a lleva con él a Atenas y la hace concubina suya.

    Amazonas. Las reinas guerreras nos muestra los estilos de vida de las distintas ciudades y pueblos de la época. Desde la gran Atenas de Teseo, más machista y pacífica aunque con intrigas de poder, hasta la Temiscira amezán, más guerrera y feminista pero también mucho más unida en la búsqueda de beneficios comunes. Desde la Micenas de Euristeo hasta la Troya de Laomedonte y Príamo. Desde la Cnosos del Minos hasta la isla de Esciros, lugar de exilio de un Teseo ya apartado del poder de Atenas. La novela refleja, pues, el ambiente de la época, marcada por la unión de pueblos como los amezán, tauros, tracios, sindos, dandarios, agros, arrecos o meotes contra los grandes poderosos, los atenienses, un conjunto de pueblos unidos y hermanados por el héroe mitológico. Dos mundos contrapuestos que luchan por la preponderancia y/o la venganza y el ajuste de cuentas. Como las amezán de Oritía, nueva reina tras el desastre de Temiscira, que sabe buscar aliados en sus ansias por rendir cuentas a Teseo por la tragedia acaecida.            

    Oritía lucha por y para la venganza. Y, para ello, no duda en aliarse con los cimerios de Panaságoro y con todos y cada uno de los pueblos con los que contacta. Su hermana Antíope, por contra, vive solo por la libertad. Como un Teseo que busca ser dueño de su propio destino. Que sueña con apartarse de las responsabilidades que suponen ser el rey de Atenas. Que, en cuanto puede, cede casi voluntariamente ante el ímpetu de Menesteo, ansioso por usurpar el poder de Atenas. Que se retira a la isla de Esciros para ser libre a su manera, como rey en el exilio. Allí recibe a su lugarteniente Pirítoo, con quien recuerda la historia que se nos narra en la novela. Su matrimonio con Fedra, hija del Minos de Cnosos. Su relación con el gran amor de su vida, Antíope, convertida en su concubina, que no esclava. Su ruptura con Alcides y Yolao, el fiel escudero de este, tras lo ocurrido con el pueblo amezán. Su reclamación a Náucrato -más conocido como Dédalos-, maestro artesano de Atenas, para que ilustre a Antíope, a quien enseña a leer y a construir objetos e inventos más o menos útiles para ella y para la ciudad.

    Amazonas. Las reinas guerreras es, en definitiva, una novela histórica, mitológica y de aventuras que muestra, como todas las anteriores obras de Javier Pellicer, los múltiples recovecos del alma humana. Así, en ella encontramos personajes ambiciosos y sin escrúpulos -como Alcides (Heracles), el campeón tebano, o Panaságoro, el rey de los cimerios-, servidores fieles a ultranza -como Pirítoo (de Teseo) y Yolao (de Alcides)-, traidores -como Menesteo, usurpador del poder de Atenas-, grandes sabios -como Náucrato (Dédalo), el famoso creador del laberinto de Creta-, mujeres tradicionales y convencionales -como Fedra, la esposa de Teseo- y otras hechas para la guerra -como Melanipa u Oritía- o para la paz y la diplomacia - como Antíope, quien en ocasiones también se muestra un tanto ingenua-. Y luego está Teseo, paradójicamente, el gran protagonista de esta novela de guerreras. Un personaje que lucha sobre todo contra sí mismo en busca de purgar sus errores y expiar sus culpas. Como hace cualquiera de nosotros en el mundo real más de tres mil trescientos años después del nacimiento de su mito.        

     

viernes, 4 de septiembre de 2026

Matamonstruos. Jon Bilbao. Impedimenta. 2024. Reseña

 




    Justo antes de ver la luz la más reciente publicación de Jon Bilbao, Esta es tu casa, el autor asturiano concluyó en 2024 la trilogía sobre John Dunbar con Matamonstruos. Tras Basilisco (2020), Araña (2023) y la novela corta Los extraños (2021), todas ellas ya reseñadas en este blog, el ingeniero de minas y licenciado en Filología Inglesa dio por finalizada la famosa saga con una novela épica y redonda, confrontando de nuevo realidad y ficción. Una realidad, la del Jon Bilbao escritor, que comparte lugares y situaciones con un Jon Bilbao ficticio que se convierte en un personaje más de sus novelas, al igual que ocurre con John Dunbar, el Basilisco, y el resto de personajes ficticios que desfilan por las páginas de esta maravillosa saga de novelas que mezclan de forma magistral historias de nuestro tiempo y geografía -Ribadesella, San Francisco, Virginia- e historias del Lejano Oeste -que componen una serie de westerns que poco tienen que envidiar al mismísimo John Ford-. Un conjunto de historias independientes, inconexas que, sin embargo, convergen de alguna manera según son desarrolladas.

    El esquema de la novela responde al mismo patrón que las anteriores de la trilogía. Se entrelazan capítulos, algunos más breves, otros más extensos, correspondientes a las historias narradas sobre el Jon escritor, el Jon personaje y el Basilisco y el resto de protagonistas de la historia central, que es el western que nos cuenta la historia de John Dunbar, un famoso pistolero que a su vez también ha sido convertido en personaje de una larga serie de libros escritos por James Bramble. En Matamonstruos John Dunbar trata de dejar atrás un pasado errante y repleto de episodios brutales y, tras un breve y convulso paso por Virginia City, se asienta en el inhóspito Valle de las Rocas, en pleno territorio navajo, junto a su esposa, Lucrecia Grouard, y su hija, Felicidad. Ha conseguido formar una familia, algo que jamás pensó que lograría, y está dispuesto a todo con tal de preservarla. Regenta una especie de almacén de víveres y utensilios a través del cual comercia con los navajos de la zona. La familia vive tranquila y en paz con sus vecinos.

    La economía familiar se sostiene, además, gracias a los negocios que Lucrecia tiene en San Francisco. Unos negocios heredados de su familia y cuyo mantenimiento hace necesario que Lucrecia viaje hasta la ciudad californiana varias veces al año. Quien se ocupa de sus negocios allí es el banquero Ambrose Katcher, quien desconoce la identidad del marido de su clienta. Una clienta por la que siente fijación. Casado y con hijos, el banquero intenta seducirla en cada uno de sus viajes mientras ella se deja querer y hasta contesta las cartas que él le envía a su apartada casa. Jon duda del amor de su esposa. Algo para lo que su vida anterior como pistolero no le había preparado. Lucrecia lo quiere, pero también ansía una vida un poco más social. Recela de los indios y busca un colegio en San Francisco para Felicidad. Mientras, John debe hacer frente a la persecución de nuevos enemigos que planean matarlo y hacerse con su negocio y su familia. Unos enemigos, unos monstruos que parecen no ser de este mundo y que no solo amenazan su vida sino también su salud mental.

    En paralelo a la historia de Dunbar transcurren las del Jon escritor y las del Jon personaje. Como curiosidad, la novela comienza y termina con sendas escenas transcurridas en dos salas de proyección: la del cine Divino Argüelles de Ribadesella, allá por 1980, donde el Jon escritor se traumatizó al ver el tráiler de la película Tarántula, de donde vienen algunos de sus personajes, a sus tiernos siete u ocho años de edad, y la de la sala de variedades de la calle Divisadero de San Francisco, en la que un John Dunbar de ochenta años se prepara para asistir a su primera proyección cinematográfica junto a su esposa e hija, hacia finales de siglo XIX. Un ejemplo que explica de forma clara la manera de hilar las historias que utiliza Jon Bilbao en sus novelas. Un Jon Bilbao para quien la ficción es vista como una auténtica fortaleza. Un Jon Bilbao que viaja y cuenta sus viajes en sus novelas. No solo los fundamentados en la investigación de cara a sus obras literarias, sino también los que realiza por placer junto a su madre y sus hijos.        

    Jon vuelve a su pueblo natal, divorciados sus padres, y se propone rehabilitar la vieja casa familiar en lo alto de la colina, frente a la ciudad de Ribadesella. Lo acompañan su padre y sus hijos. Una tarde, cuando se proponen botar la vieja lancha arreglada por padre e hijo, la familia recibe la inesperada visita de Virginia, una persona de su pasado que a punto estuvo de arruinarle la vida y que de nuevo trata de conseguirlo. Así, tanto Jon como John deben hacer frente a grandes dificultades. Cada uno en su lugar y época. Hasta que sus vidas se aproximan tanto que por momentos casi se confunden. Y es que el juego de espejos desplegado por Jon Bilbao es magistral a lo largo de todas las novelas de la saga. Evidentemente, los problemas de uno y otro no son los mismos, puesto que se trata de distintas épocas y lugares, pero lo que cuenta al final es cómo deciden hacer frente a sus diferentes problemáticas, traumas y miedos. Porque también John Dunbar, el mismísimo Basilisco, los tiene. Y debe resolverlos como sea. 

    La novela discurre entre los viajes de Jon -a Virginia, para documentarse, lo cual lo lleva a su vez al área 51; y a la isla de Samos, junto a su madre y su hija, descubriendo el famoso túnel de Eupalino-; los extraños correos electrónicos recibidos de Markel, el extraño y misterioso acompañante de Virginia en el pasado; el regreso a Ribadesella para rehabilitar la casa familiar, la propuesta de compra de la misma por parte de Virginia y su esposo, Percy Blake, y el inmediato rechazo de la oferta por Jon y su padre; la breve y tormentosa estancia de John y Lucrecia en Virginia; el negocio en el Valle de las Rocas y el de Lucrecia en San Francisco; la vida familiar junto a los navajos; la relación de Lucrecia y Ambrose Katcher en San Francisco; las revueltas en San Francisco y los incendios en Chinatown; la lucha de Dunbar contra todos los monstruos habidos y por haber; y el traslado de la familia Dunbar a San Francisco tras ceder su negocio en el Valle de las Rocas a Pipa Colorada, una de las navajos.

    En resumen: Matamonstruos es un cierre portentoso y épico de una saga que ya forma parte de la Historia de la literatura española. Una saga cuyos principales protagonistas también deben ser reconocidos y exaltados por los lectores. Especialmente un John Dunbar que nos recuerda a los mejores westerns, con sus fortalezas y debilidades, pero también con sus impulsos, deseos, miedos y capacidad de tomar decisiones. Un hombre de gatillo fácil y pocos escrúpulos que decide cambiar de vida gracias al amor de Lucrecia. Un amor que deberá defender y rescatar con todas sus fuerzas. Venciendo no solo las dificultades que se le presentan, sino, primero que nada, matando al Basilisco que lo domina a él mismo desde dentro hacia afuera. Así pues, Basilisco, Araña, Matamonstruos y la novela corta Los extraños crean un universo único e irrepetible que debería ser conocido, apreciado y disfrutado por todo tipo de lectores.