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jueves, 16 de mayo de 2019

#PonLosVerdes el 26M en Gandia





     El próximo domingo 26 de mayo los gandienses decidirán cuál ha de ser su gobierno durante los cuatro años que están por venir. Habrá ocho candidaturas --cuatro de derechas (el PP del imputado Víctor Soler, Ciudadanos y su escisión Demòcrates Valencians y el partido ultraderechista Vox) y otras cuatro de izquierdas (PSOE, Compromís Més Gandia Unida, Podemos y Els Verds)--, entre las cuales los ciudadanos deberán elegir a los veinticinco concejales que conformarán el nuevo ayuntamiento. Els Verds de Gandia han apostado por una candidatura abierta a la ciudadanía en la que encontramos a candidatos que representan a muchos de los diferentes sectores de la ciudad.  

     Joan Francesc Peris será su candidato a la alcaldía. Otra vez Peris, se ha criticado desde algunos de los restantes partidos que concurren a los comicios. Otros partidos en los que, por cierto, hay varios candidatos que llevan en el ayuntamiento entre veinte y treinta años. Muchos más que el candidato ecologista. Además, estos partidos olvidan que son los miembros de cada partido --y no los competidores o rivales-- quienes eligen a su máximo representante con total libertad e independencia. Faltaría más, ¿verdad? 

     También se le ha criticado a la dirección del partido el hecho de no ser unitarios, en referencia a su no inclusión en la candidatura formada por Compromís, Esquerra Unida y Esquerra Republicana de Catalunya. Una coalición en la que tampoco está Podemos y a la que nunca se invitó a entrar a Els Verds, ni hace cuatro años ni ahora. Además, varios de los partidos que la conforman no se han dirigido a los ecologistas durante estos cuatro años y realmente no ha habido ninguna propuesta concreta para integrar en ella a Els Verds. Sobre el PSOE debo decir una cosa: que critique a alguien por no ser unitario es digno de ser respondido con una amplia sonrisa. Como mínimo. Ellos, que no ofrecen nada a nadie y que pretenden que los demás batallen para luego investir a su candidato/a, olvidando por completo aquello de que la tierra es de quien la trabaja

     Els Verds, en cambio, saben que entrar ahora en una coalición que se formó hace cuatro años significa dar por buenos todos los actos realizados por esta durante dicho período de tiempo. Máxime cuando ha formado parte muy activa del gobierno de la ciudad. Lo cual supone, por tanto, un silencio cómplice ante temas tan importantes como las injusticias sociales, las carencias políticas o los incumplimientos de anteriores promesas electorales. Algo a lo que alguien honesto y digno jamás se prestaría. Por contra, Els Verds se muestran muy críticos con el actual gobierno gandiense.

     Los ecologistas, acompañados por los animalistas --la número dos de la lista es la profesora Rosa Tormos--, uno de los sectores más perjudicados por el gobierno de los últimos cuatro años, ven incomprensible que la gestión de recogida de animales abandonados haya sido adjudicada a una empresa privada en detrimento de SPAMA, la protectora comarcal. Asimismo, critican que no se haya encontrado una solución para la playa-can, servicio del que finalmente carecerá la playa gandiense durante la próxima temporada estival, con el perjuicio turístico consiguiente. La propia falta de dinamización turística y económica es otro de los aspectos que cabe mejorar a partir del 26M.

     Els Verds denuncian que la tarifa del agua potable no haya bajado en 8 euros mensuales desde el 2015, tal y como correspondía. El aumento de la tarifa era en principio transitoria durante diez años (2005-2015) con la finalidad de pagar las dos plantas potabilizadoras que garantizan que la ciudad cuente con una de las mejores aguas potables del país. Los 55 millones del canon recibidos por el ayuntamiento en el momento de la concesión no se gastaron, además, en lo que se debía --mejora de la red de distribución del agua, disminución de las pérdidas, eliminación del fibrocemento o finalización de los depósitos contra inundaciones en la playa--, sino en la cuenta general. Es decir, en el funesto crucero del quinto centenario y en demás dudosas partidas.

     La urbanización de los terrenos de Sancho Llop --donde se ubica el nuevo hospital comarcal-- constituye, para Els Verds, un auténtico escándalo. Tras años y años de agónico y doloroso proceso urbanizador para los propietarios de la zona, este ha sido recuperado por el ayuntamiento, sin que haya quedado claro en absoluto qué va a pasar, cómo se va a solucionar el problema o qué responsabilidades se van a pedir a la empresa urbanizadora apartada del proceso y al resto de los agentes implicados (incluido el propio ayuntamiento).

     Otro de los grandes escándalos de los últimos cuatro años es el de la zona azul (ORA). Esta ha sido casi duplicada, su horario ampliado y su precio subido sin ni siquiera modificarse su Ordenanza fiscal. Así, se han pintado de azul calles sin justificación y no se han borrado otras que ya no requieren de esta medida (como la zona comprendida alrededor del viejo hospital). Además, no se han cumplido las promesas gubernamentales de febrero de 2018 respecto a las bonificaciones en el precio a los residentes de dichas zonas.

     Pese a la más que gravosa carga impositiva a la que el gobierno saliente ha sometido a la ciudadanía --entre la que encontramos a siete mil parados (la mitad de ellos sin cobrar ningún subsidio ni ayuda, por cierto)--, todavía no se han iniciado las necesarias obras ni rehabilitaciones de colegios e institutos públicos de la ciudad. Tampoco se ha visto al gobierno muy interesado en crear empleo, apoyar al maltrecho sector agrícola y exigir mejoras como el tren Gandia-Denia, la duplicación de la vía en el tramo Gandia-Cullera o la desaparición del peaje de la autopista AP-7. 

     Por no hablar de otras promesas incumplidas: Gandia no ha sido reintegrada en la Mancomunidad de Municipios de La Safor, de la que es capital; en los terrenos del viejo hospital no se va a ubicar finalmente un Hospital de Crónicos; de la reforma de la Carta de Participación Ciudadana no se sabe nada de nada; tampoco del cumplimiento del artículo 103 de la Constitución de mérito y capacidad, que garantizaría la no profesionalización de los cargos públicos y la no creación de muchos puestos de trabajo de designación directamente partidista (los conocidos enchufados, para mejor comprensión). 

     Por todo ello, Els Verds no ven que Gandia brille ni funcione como debería. Más bien al contrario. Así, piden a la ciudadanía una honda reflexión a la hora de acudir a votar el 26M, dejando de lado los pretendidos votos útiles, que muy a menudo acaban siendo estériles, y valorando los programas de los partidos, sus hechos --tanto por acción (lo hecho durante estos cuatro últimos años por el gobierno y la oposición) como por omisión (promesas incumplidas)-- y sus propuestas. Así que: si eres ecologista, progresista y animalista y te interesan temas como la justicia social, la economía sostenible, el fomento del turismo o el correcto funcionamiento interno del ayuntamiento, esta es tu papeleta para las elecciones municipales del 26M... #PonLosVerdes.  
                         
                                  



miércoles, 14 de septiembre de 2011

El merecido descrédito de Obama


     El primer presidente afroamericano de la historia de los EE. UU. y Premio Nobel de la Paz, Barack Obama, vive uno de sus peores momentos desde que es el máximo mandatario del país hegemónico mundial. La incertidumbre económica, el aumento del desempleo, las guerras libertarias en defensa de la paz y la seguridad mundiales y las demasiadas promesas electorales incumplidas en los casi tres años de su mandato están provocando que buena parte de quienes le llevaron a la Casa Blanca en enero de 2008 estén reconsiderando seriamente volver a hacerlo en las próximas elecciones presidenciales de noviembre de 2012.

     Recientemente, el presidente ha comunicado que invertirá 300 mil millones de dólares para desarrollar políticas de creación de empleo. La tasa de paro en su país se acerca peligrosamente al 10 por cien de la población activa, cifras no conocidas en los últimos años. La incapacidad de los congresistas a la hora de acordar un plan para reducir el déficit y luchar contra la deuda, que casi alcanza el 100% del PIB nacional, le han llevado a tomar medidas desesperadas para que su índice de popularidad no caiga en picado a 14 meses escasos de las elecciones. El pasado mes de agosto fue degradada la nota de la deuda federal, sin duda, un duro golpe que había de conllevar dichas medidas de urgencia.

     Curiosamente, una de sus promesas electorales incumplidas habría supuesto generar miles de puestos de trabajo para sus conciudadanos. Efectivamente, una de sus propuestas más firmes fue la reducción de emisiones de gases contaminantes. En la campaña llegó a afirmar que iba a invertir 15 mil millones de dólares anuales para promover el uso de energías más limpias, lo cual habría supuesto la creación de multitud de nuevos puestos de trabajo en el sector energético norteamericano. Y, de paso, podría haber significado un gran impulso en relación al tema del cambio climático. Sin embargo, de lo prometido, nada de nada.

     Por todos es sabido que EE. UU. es uno de los países con mayor inmigración en el mundo. Pues bien, otra de sus promesas incumplidas, que le valió numerosos votos en las pasadas elecciones, fue la aprobación de la reforma migratoria, la cual iba a permitir la residencia permanente en territorio norteamericano a millones de indocumentados. No obstante, la realidad ha sido bien distinta, produciéndose deportaciones masivas fuera de las fronteras del país.

     La Ley de la reforma de la salud se presentó como un gran paso adelante en la búsqueda de una mayor protección de los derechos sanitarios de los estadounidenses. Y lo fue realmente. Pero el hecho de que se debatiera a puerta cerrada hace pensar que el peso de las grandes empresas farmacéuticas mundiales se dejó notar en la toma de deciones final, dejando el efecto de dicha reforma muy por debajo de lo buscado en un principio.

     No obstante, las dos grandes causas de su descrédito (no solo en EE. UU. sino en el resto del mundo occidental) han sido, sin duda, las guerras y el campo de Guantánamo. El campo de detención ubicado en una base norteamericana de Cuba iba a ser cerrado en un año a más tardar. O eso prometió Obama en 2008. Pero en lugar de su cierre, el presidente promovió nuevos juicios militares contra prisioneros considerados sospechosos de atentar contra la seguridad y los intereses de los estadounidenses. Así, continúa la flagrante violación de los derechos humanos, como diversas ONG´s (sobre todo Amnistía Internacional) se han cansado de denunciar sistemáticamente.

     La rápida retirada de los soldados estadounidenses de Irak y Afganistán fue otro de los pilares de la campaña electoral demócrata. Curiosamente, también en un plazo de un año, Irak iba a estar preparado para afrontar su presente y futuro sin necesidad de presencia de tropas extranjeras. Un año después, continuaban las tropas norteamericanas, aunque descendiendo en número (de 140 mil a 111 mil soldados).

     No poca gente criticó el hecho de que el presidente recibiera el Premio Nobel de la Paz en 2009, apenas un año después de llegar a la presidencia. Paradójicamente, una de sus primeras medidas posteriores a la aceptación de este galardón fue doblar la presencia de sus tropas en Afganistán (de 35 mil a 70 mil soldados). Curioso hecho, ¿verdad? Pues bien, esto se completa con otros datos igualmente curiosos. El bloqueo económico, comercial y financiero de Cuba, el más prolongado de la historia de la humanidad, continúa bajo el mandato de Obama. Así, el 11 de marzo del presente año, mientras el mundo miraba horrorizado los desastres naturales acaecidos en Japón, el presidente pedía al Congreso aumentar el presupuesto para realizar acciones contra la vecina isla. Y, en mayo, se impedía que los cubanos compraran fármacos para tratar a niños con problemas cardíacos. ¿Es así como debe actuar un personaje premiado con un Nobel de la Paz?

     Si a todo lo anterior añadimos la supuesta, y más larga de lo previsto, guerra humanitaria-petrolífera de Libia para acabar con el asesino Gadafi y los escándalos destapados por Wikileaks acerca de las atrocidades cometidas por los soldados norteamericanos en Irak, que llevaron a la cárcel al soldado Bradley Manning (tratado como un auténtico animal en las prisiones militares a las que ha sido llevado sucesivamente), tenemos suficientes elementos de juicio como para tener bien claro que Obama, si quiere aspirar a renovar su mandato en noviembre de 2012, debe rezar mucho...como nunca...