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lunes, 29 de diciembre de 2025

Lunar Park. Bret Easton Ellis. Random House Mondadori. 2006. Reseña

 




    El considerado como l´enfant terrible y máximo exponente de la Generación X de la literatura contemporánea estadounidense, Bret Easton Ellis (1964), publicó su sexta novela hace exactamente veinte años, aunque llegó a España de la mano de Random House Mondadori ya en 2006. Lunar Park fue presentada tras los éxitos de Menos que cero (una primera novela que lo hizo millonario ya en 1988, cuando todavía era un estudiante universitario), Las leyes de la atracción (1990), American Psycho (que lo confirmó definitivamente a nivel mundial en 1992), Los confidentes (1994) y Glamourama (1999). De todas ellas nos habla el protagonista de Lunar Park, el propio autor, en las primeras páginas de la obra. En una especie de biografía que mezcla realidad y ficción, Ellis disecciona su vida pública y privada antes de adentrarse en la acción de una novela que comienza de forma humana -describiendo la vida de alguien que no puede alejarse de las drogas, el alcohol y el sexo desenfrenado- para dar paso a un universo de horror y terror del que ni siquiera el lector es capaz de escapar.

    El personaje Bret Easton Ellis, en realidad un anti héroe, un villano, un paria pese a ser un hombre millonario, nos narra en primera persona cómo el hijo escritor de un padre maltratador y abusador consigue un repentino éxito profesional que paradójicamente lo aboca al fracaso personal. En efecto, la publicación y posterior conversión en best seller de su primera novela, Menos que cero, que le dio la independencia económica respecto de su padre por un lado, pero que por otro lo lanzó en manos del alcohol, las drogas y el sexo, pasando quizás de libertad a libertinaje en un tiempo récord, es el punto central de la ficción -entendiendo que Lunar Park es una biografía con parte de ficción o directamente una biografía ficticia o inventada-. Una ficción en la que la vida otorga al protagonista una segunda oportunidad. Una ocasión única en la que puede convertirse en marido -de la conocidísima actriz Jayne Dennis- y en padre de familia -de Robby (hijo común) y de Sarah (hija de su esposa)-. ¿De verdad es posible redimirse tras tantos años de excesos?

    Ellis lo intenta con todas sus fuerzas. Sin embargo, la huida hacia adelante comenzada años atrás a base de todo tipo de drogas lo lleva a tocar fondo. Un fondo del que trata de salir gracias al amor y la fortaleza de su esposa. Jayne Dennis ansía lograr la felicidad conyugal y familiar con un Bret al que obliga a acudir semanalmente a la consulta de una terapeuta. Una terapeuta que busca que su paciente supere el narcisismo situacional adquirido, un trastorno que se refiere a patrones de comportamiento -la grandiosidad, la necesidad de sentirse admirado o la falta de empatía- que surgen o se identifican en respuesta a situaciones específicas como el éxito, el poder o una crianza que solo validó la apariencia. Todo ello agravado, por supuesto, por el abuso de bebidas alcohólicas y de las drogas. En su despacho no faltan nunca las botellas de todo tipo de alcohol ni las papelinas. Y en su vida siempre aparece alguna mujer, normalmente joven. Como Aimee Light, una estudiante universitaria que prepara su tesis doctoral precisamente sobre la obra literaria de Ellis. Un cóctel explosivo que puede estallar en cualquier momento.

    En la acción de la novela Ellis lleva cuatro meses viviendo en una zona residencial de clase alta junto a su esposa, su hijo y su hijastra. Intenta en vano adaptarse a una situación que nada tiene que ver con la que ha sido hasta entonces la suya. Su matrimonio hace aguas, su relación con su hijo es casi inexistente y su hijastra pasa de él. Poco a poco vuelve a consumir todo tipo de sustancias nocivas, se toma su terapia como un incordio y busca a todas horas a Aimee Light con la única finalidad de llevársela a la cama. Lucha entre dos mundos que son antitéticos. Las responsabilidades conyugales y familiares pesan demasiado para un hombre dado al placer y a la huida. Lo intenta. Se esfuerza. Patalea. Llora. Pero sucumbe. Una y otra vez. No obstante, lo peor no es eso. Lo peor es que a raíz de la fiesta de Halloween comienzan a ocurrir sucesos extraños. Unos sucesos que amenazan no solo al protagonista sino al resto de la familia. Ellis intenta preservar a su familia de los peligros que se ciernen sobre ella. Pero ni su mujer, ni su terapeuta ni la policía le creen. Y todos le echan la culpa al alcohol y a las drogas.  

    ¿Cuáles son esos sucesos? A saber: la casa comienza a sufrir extrañas transformaciones, los muebles de su despacho se cambian de sitio ellos solos, las luces del pasillo titilean solo a su paso y la fachada se descascarilla; el Terby, un muñeco que le regaló a Sarah, parece cobrar vida propia y resulta amenazante; comienza a recibir e-mails misteriosos; aparece un personaje perturbador que se parece demasiado al protagonista de American Psycho -Patrick Bateman-, a la vez que se desata una oleada de horribles crímenes que recuerdan a los perpetrados por él en la novela; comienzan a sucederse desapariciones de niños a lo ancho y largo de la ciudad; y Aimee Light desaparece de la noche al día, sin dejar ni rastro ni responder a sus llamadas. La narración resulta por momentos agónica. La sucesión de los hechos demuestra que lo que Bret nos cuenta es real. No obstante, nadie lo cree. Y tanto el narrador como el lector llegan a pensar que en realidad todo son alucinaciones provocadas por las sustancias.            

    Lunar Park es una novela que se podría calificar, más que como meta literatura, como psycho ficción. Se mezclan la realidad y la ficción del Ellis persona con la realidad y la ficción del Ellis protagonista. También las alucinaciones con la sabiduría. El amor con la pérdida. La seguridad con el sentido de culpa. La casi-locura con los sucesos paranormales. En definitiva, es una novela adictiva, humana, entretenida y también fantasmagórica. Una novela que comienza con algo humano y hasta mundano y que acaba con algo que no es de este mundo. Con un terror que muy bien podría firmar el mismísimo Stephen King. Un terror que también podría ser cinematográfico. ¿Por qué no, si ya se adaptaron a la gran pantalla sus obras Menos que cero (1987), American Psycho (2000), Las reglas del juego (2002) o Los confidentes (2009)? No será, Dios mediante, lo último que lea de este autor. Un autor irreverente, escabroso, polémico y que, desde luego y leído lo leído, entiendo que no deje a nadie indiferente.    

    

lunes, 11 de noviembre de 2019

10-N. Del "con Rivera NO" al "con Iglesias SÍ"


     El pueblo español está harto de sus políticos. También de ir a votar para nada. Más de dos millones de personas que sí votaron en abril han decidido no hacerlo este 10-N. Así, de los 26.361.000 (75,75% de participación) de españoles que depositaron su voto hace siete meses, solo 24.359.863 han repetido (69,87%). Existe una regla no escrita que afirma que cuando los índices de participación decrecen (y lo han hecho nada más y nada menos que en un 5,88%), la izquierda se resiente. Y así ha sido de nuevo en esta ocasión. Y era de esperar, claro. O no tanto. Porque Sánchez y el PSOE buscaron estos nuevos comicios con la intención de fortalecer su posición y facilitar la formación de un gobierno. Cálculos erróneos, visto lo visto.

     El PSOE ha perdido en siete meses casi 730.000 votantes (0,7 puntos) y tres escaños, pasando de 123 a 120. Exhumar a Franco del Valle de los Caídos solo quince días antes de los comicios no ha favorecido a los socialistas, sino a VOX. Si el propósito de Ferraz era frenar a la extrema derecha parece claro que ha fracasado de forma estrepitosa. El endurecimiento del discurso de Sánchez respecto a los independentistas durante la campaña, asegurando que controla a la fiscalía y que se compromete a traer de vuelta a Puigdemont y los ex consellers para que respondan ante la justicia tampoco ha favorecido a su partido, sino a los independentistas catalanes y, por añadidura, a los nacionalistas vascos.

     La futura gobernabilidad del país queda en peor situación que tras las elecciones del 28-A. Entonces, había dos posibilidades: un pacto con Cs, que habría dado una mayoría absoluta de 180 diputados, u otro con Unidas Podemos, que habría impedido el feliz descanso del presidente Sánchez. Ahora, el líder socialista deberá elegir qué le produce más insomnio, si la presencia de algunos ministros de Unidas Podemos en su gobierno o la amenaza de unas terceras elecciones que podrían acabar aupando a la ultra derecha al poder de nuestra nación. La elección parece bastante sencilla. Pero no sería de extrañar que las presiones de las empresas del Ibex 35, la CEOE, otros poderes fácticos y sus propios barones acabaran por imponerse. La pelota, no cabe duda, está en su tejado.

     Vox ha sido el gran vencedor de esta nueva llamada a las urnas. Ha logrado 3.639.000 votos (casi un millón más que hace siete meses), lo que se traduce en el 15,1% de los votos (4,9% más) y 52 escaños (28 más que en abril). La errática estrategia socialista y el radical viraje hacia postulados extremistas de PP y Cs en sus políticas y discursos han provocado que el esperado crecimiento de los de Casado (soñaban con llegar a los cien y se han quedado en 88) se viera frenado por los de Abascal, quienes además se han llevado por delante a la formación naranja. Si VOX ha crecido 28 escaños y el PP 22, los de Rivera ha perdido 47, pasando de 57 a tan solo 10. Cuestión esta que pone de manifiesto que apoyarse en la extrema derecha solo beneficia a esta.

     El PP ha conseguido 650.000 votos más (llegando a los cinco millones de sufragios), un 20,8% del total, y 88 escaños. Lejos de ese centenar de sillones que ansiaba. Algo sobre lo que reflexionar y decidir. ¿Seguirán los de la calle Génova apoyándose en VOX aún a riesgo de ser engullidos también ellos mismos? Porque eso es exactamente lo que le ha ocurrido a Cs. No se puede explicar de otra manera el hecho de pasar en tan solo siete meses de 4.136.000 votos (15,8%) a apenas 1.637.000 (6,79%). De aquellos 57 escaños que auparon a los de Rivera a la tercera posición nacional han pasado a únicamente 10, siendo superados incluso por la ERC de Rufián. Sorprendente y, sin duda, humillante. Y Rivera parece que no piensa en dimitir pese a semejante tsunami. ¡Ver para creer!

     Si el otro objetivo socialista en este 10-N era acabar definitivamente con Unidas Podemos, también ha fracasado en esta cuestión. Si bien es cierto que los de Iglesias han perdido 600.000 votos (curiosamente, Más País, el nuevo partido de Errejón, ha obtenido 579.000 votos, logrando 3 escaños), continúan confiando en ellos más de tres millones de ciudadanos (el 12,84% de los votantes) y se constituye como la única alternativa de Sánchez para la constitución del próximo gobierno habida cuenta de la eliminación de Cs. La política no suele dar dos oportunidades. En este caso, Sánchez podrá tratar de repetir --más bien, podrá ponerse manos a la obra de una vez-- su intento de configurar un gobierno progresista estable.

     Los independentistas y los nacionalistas también salen fortalecidos y serán claves en las negociaciones de cara a formar ese nuevo gobierno. ERC, pese a perder 150.000 votos, ha sido el ganador de las elecciones en Cataluña. Pasa de 15 a 13 escaños, en parte por la irrupción, por primera vez, de las CUP, que han obtenido doble representación en el Congreso. Además, Junts per Catalunya, el partido de Puigdemont, pasa de 7 a 8 escaños. Y en el País Vasco, tanto el PNV como EH Bildu también han conseguido reforzar sus posiciones. Los primeros pasan de 6 a 7 escaños; los segundos, de 4 a 5. Entre ambos, suman más de 650.000 sufragios. Cifra a tener muy en cuenta. Otro fracaso más del PSOE de Sánchez en este 10-N.

     Si la frase de la noche electoral del 28-A fue la de "con Rivera NO", la de anoche fue "con Iglesias SÍ". La militancia socialista parece tener claro cuál ha de ser el camino a seguir por sus dirigentes. El lema de campaña de su partido para estos comicios ha sido "Ahora SÍ". Es de esperar pues que, ahora sí, los líderes de Ferraz escuchen a quienes los sostienen de verdad y se pongan desde ya mismo a negociar un gobierno de coalición con Unidas Podemos. Porque Sánchez, pese a que parece tener una flor en el culo, no haría bien en tentar a la suerte nuevamente. Anoche, Errejón habló de esta inesperada segunda ocasión y de la necesidad de no dejarla pasar. Iglesias, por su parte, afirmó que si en abril hubo una oportunidad histórica, ahora hay una urgencia histórica. Si, de verdad, el PSOE pretende acabar con el avance de la extrema derecha, no debe desaprovechar este momento para, urgentemente, ponerse manos a la obra. O el hartazgo de la ciudadanía se incrementará todavía más...