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miércoles, 13 de marzo de 2013

Ira Dei. La ira de Dios. Mariano Gambín. RocaBolsillo. 2012




     Licenciado en Derecho y Doctor en Historia por la Universidad de La Laguna Mariano Gambín nos presenta la primera parte de la trilogía de La Laguna ("Ira Dei"), "La ira de Dios", la cual tiene ya continuidad con "El círculo platónico" y "La casa Lercaro". En esta primera entrega nos encontramos ante el descubrimiento de una cripta subterránea repleta de cadáveres amontonados que presentan una característica común: a todos se les ha cortado la cabellera.
 
     Los sucesos, acaecidos hace 250 años, se entrelazan con otras desapariciones ocurridas en la década de los 40 en la ciudad y, lo que es más inquietante, con una serie de asesinatos recientes. Todas las víctimas de las tres épocas presentan los mismos patrones, lo que hace que las investigaciones se bifurquen hasta en tres líneas diferentes a la vez, con las dificultades que ello conlleva para los policías y demás colaboradores.
 
     De entre todos los personajes de la trama son cuatro los que sobresalen sobre el resto. A saber: Antonio Galán, inspector de policía, licenciado en derecho y en historia (¿quizás estamos ante el alter ego del propio autor?) y valiente a la hora de enfrentarse a los peligros que haga falta con tal de perseguir a los criminales; Marta Herrero, arqueóloga tenaz con una determinación que le hará meterse en demasiados problemas; Luis Ariosto, inspector de Hacienda en excedencia y humanista reconvertido en empresario cuya vida social le permite mantener multitud de contactos con personas de amplios ámbitos y especialidades; y Sandra Clavijo, joven periodista, intrépida donde las haya, que, haciendo gala de una gran profesionalidad, es capaz de sacar información hasta al mismísimo demonio.
 
     Los cuatro protagonistas principales, y también los interesantes e importantísimos secundarios, irán tejiendo una tela de araña sobre los sospechosos de los asesinatos, a la vez que establecerán entre ellos unas relaciones personales que, aunque menos capital en la trama, la enriquece notablemente. Sobre todo porque éstas nos son nada forzadas. Al contrario, se nos aparecen muy humanas y perfectamente creíbles. Algo no siempre fácil de conseguir.
 
     Todos ellos, sin aparente relación a priori, descubrirán que tienen mucho más en común de lo que en un principio parecía y, lo que me ha parecido más llamativo, deberán confiar los unos en los otros y apoyarse en la búsqueda de soluciones a los problemas que se les van presentando a lo largo de la historia.
 
     Presente y pasado se entrelazarán hasta confluir en un determinado momento y lugar para atrapar al lector a través de una serie de capítulos cortos, bien narrados, directos y muy atrayentes. Construir un buen thriller no es nada sencillo. Por eso, cuando uno tiene ocasión de leer uno de ellos, aprovecha para disfrutarlo al máximo. Eso es lo que he hecho yo con esta novela.
 
     Además, los últimos capítulos provocan una tensión que en determinados momentos se convierten en agobiantes y claustrofóbicos. Por un lado, el lector quiere que todo se resuelva para poder relajarse. Por otra parte, no quiere que termine porque está atrapado por una historia muy atractiva que, como es lógico, debe llegar a su fin. Debo reconocer que el hecho de saber que la historia continúa con otros dos libros contribuye a llevar mejor éste último aspecto.
 
     En conclusión, una muy grata sorpresa literaria de parte de un escritor que, en mi modesta opinión, debería ser seguido desde ya mismo por los amantes del género referido. Mariano Gambín me ha demostrado que nada ha de envidiar a maestros españoles como, por ejemplo, Lorenzo Silva. Sus buenas descripciones (de ambientes, escenas y personajes), una magnífica narrativa y un gran dominio de los ritmos y los diálogos le avalan, sin duda. "El círculo platónico" y "La casa Lercaro" esperan ya...
  

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