LIBROS

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domingo, 10 de marzo de 2013

Al otro lado. Paco Gómez Escribano. Editorial Ledoria. 2012




     Como ya hiciera en "El círculo alquímico", su primera novela publicada, Paco Gómez Escribano nos sumerge en una historia que trata sobre el Císter, los templarios, las intrigas vaticanas y los viajes alquímicos. En ella vuelve a reunir, utilizando una fórmula muy similar a la de su anterior obra, a personajes de muy diversa índole que, no obstante, irán descubriendo que tienen mucho que ver entre sí. Y sí, vuelve a ser una novela no apta para quienes estén intentando dejar el tabaco o el café.
 
     Carmen Cifuentes, periodista que desea adentrarse en el complicado pero magnífico mundo de la literatura, busca información para su primer trabajo, que debía versar sobre un campo de prisioneros franceses, el de Vernet, donde estuvo preso su propio abuelo, destinado a ser el protagonista principal de la historia. Sin embargo, por azares del destino (o eso cree ella en un principio), el tema de su debut literario variará radicalmente a causa de la existencia de un antiguo manuscrito escrito entre el siglo XIII (por Jacques de Molay, supuestamente el último Gran Maestre de la Orden del Temple) y el XIV (terminado por su sucesor, Juan Marcos Larmenius) y que había sido custodiado en la abadía de Seary (condado de Cork, Irlanda), donde llegó de la mano del sucesor de Larmenius, Tibaldo de Alejandría.
 
     El caso es que la existencia del manuscrito indica claramente que la Orden del Temple continúa existiendo en la actualidad aunque sea en la clandestinidad. Y Carmen, junto a su inseparable amigo, el medievalista Juan Carlos Checa, viajará a Burgos y a Seary para encontrarlo y tener el material indispensable con el que documentar la que promete ser una novela best-seller desde el principio.
 
     En dichos viajes conocerán a la abadesa del monasterio de Santa María la Real de las Huelgas, Teresa Migueláñez; al abad del monasterio de Seary, Sean O´Donnell; a un matrimonio de historiadores especialistas en el Císter, Antonio Valera y María Benavides; y a otros personajes más o menos enigmáticos que acabarán ayudando a Carmen, de una u otra forma, a escribir su primer libro.
 
     El manuscrito en cuestión es ambicionado por otros personajes, también más o menos siniestros, e incluso por el propio Vaticano. La acción acaba retornando a una extraña casa del centro de Madrid, más concretamente en la calle Serrano, donde se seguirán una serie de sucesos que podríamos caracterizar como fantásticos pero muy interesantes, lo que creará la circunstancia que todo escritor anhela en sus libros: intrigas, tramas y ambientes que le otorguen misterio, suspense e interés de cara al lector. Sin duda, objetivo bien conseguido por Paco.
 
     Para aquellos que crean en los viajes iniciáticos o la alquimia y estén interesados en todo lo referente a lo esotérico y al mundo templario, sin duda, será una novela más que interesante. Pero también para los que no se sientan atraídos por estas temáticas. La forma de narrar y describir escenarios y ambientes del autor harán que su lectura sea atractiva. Y, por supuesto, el interés de saber cómo acaba la historia. Algo que, por otra parte, me ha encantado. Sí, como en todo buen libro, el final sorprenderá a quien llegue a terminar las 450 páginas que conforman "Al otro lado".
 
     Como en su primera novela, Escribano nos presenta una minuciosa descripción de elementos artísticos y arquitectónicos que harán las delicias de los entendidos en las materias. Además, nos introduce algunos de los platos típicos de los distintos escenarios de la historia contada (por ejemplo, las fabes asturianas) y nos enseña que, en ocasiones, la realidad que nos rodea es muy diferente a la que nosotros vemos con nuestros propios ojos. En definitiva, nos aclara que todo se ve diferente desde "el otro lado".
 
     Al margen de las innegables similitudes existentes entre ambas novelas ("El círculo alquímico" y "Al otro lado") Paco demuestra haber crecido como escritor, algo que todos los que nos dedicamos a contar historias (con mayor o menor éxito) perseguimos con cada una de nuestras obras. La segunda es también más sorprendente, sobre todo al final, y sus páginas desprenden más fantasía.
 
     Y para finalizar, un dato que no debe pasar por alto nadie: la editorial Ledoria trata muy bien a sus lectores. Al menos en este libro. Sus letras grandes y en negrita permiten disfrutar, más si cabe, de su amena lectura. Detalle éste muy de agradecer en estos tiempos que corren. Felicidades a ambos, editorial y autor.
 
          

domingo, 3 de marzo de 2013

Quiero ser novelista. Ramón Cerdá. 2012




     El escritor de Ontinyent Ramón Cerdá revisó y amplió su ensayo "Quiero ser novelista", de 2010, el pasado mes de diciembre de 2012. Lo hizo en un formato de pequeño tamaño, bBrick, que, para mí, ha sido todo un descubrimiento. En sus más de cien páginas recorre todos los aspectos que han de tenerse en cuenta a la hora de documentar, escribir, corregir, publicar y promocionar una novela.
 
     Habida cuenta de que el autor ya suma una docena de novelas publicadas hasta la fecha el ensayo tiene su interés tanto para los que quieren escribir novelas como para aquellos lectores que estén interesados en conocer de primera mano todo lo que forma parte del proceso creativo de las mismas. Personalmente, he encontrado coincidencias y, por supuesto, diferencias respecto a mi propia experiencia.
 
     Como el propio Ramón reconoce en varias ocasiones a lo largo de "Quiero ser novelista" no debe tomarse al pie de la letra lo que él aconseja. No obstante, puede ser una guía muy interesante para quienes todavía somos o nos consideramos autores noveles. Quiero, a continuación, reseñar los aspectos más atractivos que trata Cerdá en su ensayo.
 
     Comienza con un breve decálogo de consejos para escritores, el cual es el origen, la semilla, de este curioso libro de autoayuda para novelistas. Leer mucho, tener paciencia, ser constante, no abandonar jamás la escritura, ser directo en el lenguaje, saber aceptar las críticas de los lectores (sin obsesionarse con ellas), promocionar las obras por su cuenta pese a contar con una editorial detrás, aceptar las respuestas negativas de las editoriales sin hundirse por ello, presentar los escritos a premios literarios y trabajar bien los personajes y la trama son los más destacables. 
 
     Todo lo referido ocupa la primera mitad de este libro de experiencias de escritor, en total tres capítulos. En la segunda parte, otros tres capítulos, se ocupa de otros aspectos también importantes: portada, título, sinopsis, editoriales, reseñas, etc. Además, aborda las etapas del proceso creativo, desde la documentación hasta la corrección final, desde la necesidad de un método que limite las palabras a escribir por día de trabajo hasta las distintas herramientas a utilizar durante la escritura.
 
     Incluso, trata sobre el entorno de escritura (dónde escribir), la conveniencia de escribir todos los días (incluidos festivos y fines de semana en la medida de lo posible) para no alejarse de la trama, la amplia diversidad temática de las novelas, cómo contar la historia, cómo describir personajes y desarrollar los diálogos, la escritura como terapia, lo aconsejable de dividir la obra en capítulos más cortos (con subcapítulos si es necesario) o la importancia relativa de la gramática y la ortografía (teniendo en cuenta que la obra ha de ser revisada y corregida también por la propia editorial antes de lanzarla al mercado).
 
     En el último capítulo Ramón afronta lo complicado que es hoy en día poder publicar una novela. Se detiene en el hecho, no siempre entendido por todo el mundo, de que crítica y ventas no tienen por qué ir de la mano, aconseja no dejar jamás de leer y escribir, "aunque sólo sea por sentirse vivo", y recomienda también no estar pendiente sólo del futuro, algo que puede conducirnos a no disfrutar de nuestro presente. Es decir: disfrutar de cada criatura nueva que vea la luz en forma de novela y del viaje más que del destino.
 
     En definitiva, una atractiva lectura de la que, por supuesto, se pueden extraer enseñanzas de parte de un experimentado novelista que trata de crecer en cada una de sus trabajos. No en vano, de eso pienso yo también que se trata: de que cada obra escrita sea un poco mejor que la anterior. Siempre es buen momento para mejorar. Eso sí, querer escribir sin leer (y mucho) no es ni congruente ni posible. Así pues, ensayo muy recomendable para todo tipo de público, escritores y no escritores...novelistas y no novelistas...
 
 
 
 
                 

miércoles, 27 de febrero de 2013

El día que U2 dijo NO a la guerra



     El 28 de febrero de 1983, hace treinta años, los cuatro componentes del grupo de rock irlandés U2 "explotaron" contra la guerra con su tercer álbum de estudio, grabado entre mayo y agosto de 1982 en los Windmill Lane Studios de su Dublín natal de la mano de Island Records, su discográfica, y Steve Lillywhite, su productor. Mucho ha llovido en estas tres últimas décadas.
 
     El título de este nuevo trabajo estuvo acorde a la época en que fue concebido. En plena Guerra Fría y con conflictos como los de Oriente Medio, las Malvinas y, cómo no, el irlandés. De hecho, "Sunday Bloody Sunday", el mítico tema que abre el disco, hace referencia a los terribles sucesos acaecidos en la ciudad de Derry el domingo 30 de enero de 1972. Murieron trece personas y fueron heridos una treintena de manifestantes pacíficos que protestaban contra el "internment", medida por la cual se podía encarcelar, sin juicio, a cualquier sospechoso de pertenecer al IRA (Ejército Republicano Irlandés).
 
     En la portada del disco aparece nuevamente Peter Rowan, el mismo niño que ya fuera portada de su primer trabajo, "Boy". Sin embargo, el menor ya ha crecido y presenta una mirada mucho menos inocente y más endurecida. Una brecha en su labio inferior hace referencia al estado de las cosas en 1983. Como fondo, un cielo ennegrecido de guerra evidencia, más si cabe, la situación bélica vivida.
 
     El trabajo alcanzó el número 1 en UK y el 12 en EE. UU.. Los especialistas coincidieron en que "War" era un gran disco de rock en el que la voz de Bono y las letras de las canciones, más políticas y comprometidas, colocaron al grupo en un nivel superior. Fue la confirmación mundial de U2, más a nivel de crítica que de ventas, es cierto, pero colocó a los irlandeses en una posición muy privilegiada, hecho acentuado con la edición de "Under a blood red sky", cd y vídeo de su legendario concierto en Denver, en el verano de 1983, en un escenario y en un ambiente que hicieron de ese un momento mítico en la historia del grupo y del rock en general: U2 en estado puro y luchando contra los elementos.
 
     Las 10 canciones de "War" le dieron una duración total de 43 minutos. Los temas son éstos. Cara A:
 
1- Sunday Bloody Sunday: probablemente, la canción más conocida y aclamada de la banda. Pese a la demoledora batería, que parece una declaración de guerra, se trata de una respuesta emocional a todo lo que estaba sucediendo en Irlanda del Norte en esos momentos. Bono, pese a ser republicano y querer una Irlanda unida, no estaba de acuerdo en imponer las ideas por la fuerza de las armas. La bandera blanca que comenzó a sacar en cada concierto al tocar esta canción se convirtió en una de las imágenes más conocidas de la banda en aquella época. Fue el primer single de "War".
2- Seconds: la guitarra de The Edge marca el comienzo del tema, aunque pronto es Adam, al bajo, el que cobra mayor protagonismo. The Edge canta por primera vez un tema, algo que haría en un par de ocasiones más a lo largo de la historia del grupo ("Numb" (Zooropa, 1993) y "Van Diemen´s Land" (Rattle & Hum, 1988)). La canción habla de la inminencia de una catástrofe nuclear, tema muy de moda en 1983. En la parte central hay como un intermedio, en el que se escucha de fondo una pequeña parte del documental "Soldier Girls", en el que unas chicas realizan una rutina de entrenamiento que resulta realmente perturbadora.
3- New Year´s Day: otro de los clásicos más celebrados en la historia del grupo. Segundo single de "War". Poca gente sabe que la canción nació de la situación política vivida en esos momentos en un país tan lejano de Irlanda como Polonia. Es una canción de amor, que habla de separación y nostalgia, directamente relacionada con la situación de Lech Walesa (líder del Movimiento Solidaridad), encerrado y sin poder recibir la visita de su mujer. El "Día de Año Nuevo" se declaró en Polonia la ley marcial. Sorprendente, ¿verdad?
4- Like A Song...: canción protesta contra los discos pop aparecidos en su época y contra los que no les consideraban una verdadera banda de rock and roll. Su fuerza y su profundidad sirven para que U2 se identifique con el egoísmo que se muestra en la actitud del rock and roll.
5- Drowing Man: uno de los temas más sofisticados de U2 hasta la fecha. Adam y Larry lo bordan rítmicamente y consiguen unas actuaciones formidables. The Edge está perfecto, como siempre, y Bono canta como pocas veces antes (y después), abrazando un amor superior, sexual y espiritual. Dios, sin duda, es un ser bondadoso.      
   
Cara B:
 
6- The Refugee: tema producido por Bill Whelan que consigue que U2 no suene como U2. Surge del interés de Bono por acercarse a minorías étnicas en EE. UU.: afro-americanos, italianos, cubanos, etc. Larry Mullen aportó una base tribal a modo de tambores y sus tres compañeros pusieron el resto mediante cantos primitivos.
7- Two hearts Beat As One: tercer single de "War", es un tema nacido del reciente matrimonio de Bono con su novia desde la época del instituto, Ali Stewart. Fusión punk-rock para una canción de amor y, a la vez, disculpa ante su mujer por no prestarle la atención debida durante su luna de miel. U2 se la jugaba en su tercer disco y no había tiempo que perder.
8- Red Light: corte originado por la turbación que sintió Bono al visitar Ámsterdam y ver a las prostitutas vendiéndose en los escaparates, iluminadas por una luz roja. Cabe recordar la sociedad extremadamente conservadora en la Irlanda de aquel momento, elemento que provocó en el cantante sensaciones encontradas. Canción ambigua que hace referencia a las chicas del Distrito Rojo, a la salvación del alma de Adam (el más juerguista de los componentes del grupo) y a la visión de una de las prostitutas, que observa cómo los "clientes" van y vienen por la calle. 
9- Surrender: tema que narra la situación de Sadie, una chica que vive en New York y debe hacer cualquier cosa por sobrevivir allí. Canción espiritual que cuenta cómo, en un momento dado, la chica sube a la planta 48 de su edificio con la idea de saltar. Sin duda, a veces, hay que morir para seguir con tu vida de otra manera... 
10- 40: cuarto y último single de "War", es un himno que pone fin al disco y a muchos de los conciertos de la banda, incluso en épocas más actuales. La canción se grabó a las seis de la mañana de un día en el que los estudios debían ser ocupados por otra banda que los tenía reservados. Era la canción que ponía punto y final al trabajo y se grabó muy rápidamente. Pero la voz de Bono sonó diferente y se consiguió un ambiente óptimo para el tema de cierre del álbum. Se convirtió en un corte simple, pero muy adecuado como canción de cuna y cierre de los conciertos de su posterior gira. Larry se quedaba solo en el escenario marcando el ritmo con su batería mientras los fans cantaban el estribillo hasta cansarse. La mayor parte de la letra viene del salmo 40 de David, añadiendo nuevamente el "how long to sing this song" de Sunday Bloody Sunday a modo de plegaria. No hay fan de U2 que no ame esta canción.
 
     Treinta años dan para mucho. Por supuesto, U2 los ha aprovechado para auparse como los grandes monstruos del rock and roll que son. Por ello, repasar sus primeros discos con la perspectiva actual es un ejercicio maravilloso. A mí me ha encantado. Y me encanta "War", el primero de los grandes discos de esta mítica banda que arrasó en los 80 y los 90. Os dejo con el vídeo-clip de New Year´s Day con la esperanza de que las cosas cambien, aunque no sea el día de año nuevo... 
 
 
       
 
                 

martes, 19 de febrero de 2013

El Espíritu del Lince. Javier Pellicer. Pàmies. 2012. Reseña




     Ganador y finalista de varios premios literarios, escritor, reseñador, entrevistador y colaborador en múltiples antologías de relatos históricos y fantásticos, el valenciano de Benigánim Javier Pellicer rinde, en su primera novela publicada (que no escrita), un sentido homenaje a los primigenios habitantes de su querida tierra valenciana: los íberos. Y, ya de entrada, he de rendirme a la evidencia: sin duda, ha escrito una magnífica novela basada en hechos reales (perfectamente documentados a través de diversos estudios, lecturas y visitas a distintos museos y a los escenarios de su historia) y en personajes reales y también ficticios.
 
     La acción de "El Espíritu del Lince" nos sitúa en uno de esos momentos grandes de la Historia: la llegada de los ejércitos cartagineses de Amílcar y Aníbal Barca a tierras levantinas para hacerse con unas riquezas que les permitan continuar su lucha sin cuartel contra la todopoderosa Roma. Icorbeles, el Elegido, cuyo nacimiento fue tomado como una señal de los Antepasados, se propone unificar las diferentes tribus íberas para hacer frente a un enemigo común que amenaza su presente y futuro. 
 
     Sin embargo, la realidad es diferente a los deseos de Icorbeles, su familia y sus acompañantes. Y la guerra y su alto sentido de la responsabilidad hacia los designios que le han marcado como "El hijo de Iberia" pondrán en peligro todo aquello que ama desde lo más profundo de su corazón. Por supuesto, es muy complicado entender los designios de los dioses y ello hace que la vida del protagonista de la historia sea angustiosa en muchos momentos ya que debe priorizar la razón ante el corazón.
 
     La novela nos ilustra a la perfección cómo vivían los íberos y cómo se enfrentaron al hecho de que la guerra entre Cartago y Roma se trasladara a sus tierras. También la independencia entre cada uno de los distintos reinos, que conformaban un mural de colores bien variados. A través de sus páginas conoceremos sus formas de vida y sus creencias. Y podremos contraponerlas a las de los cartagineses. Alorco y Nistan, hijos de un comerciante cartaginés que refugia a su familia en Etemiltir, en la casa de Icorbeles, provocarán en éste sentimientos encontrados a lo largo de la historia. Sin embargo, la crianza conjunta provocará un hermanamiento y un amor jamás conocidos por ninguno de ellos en sus vidas.
 
     Por desgracia, la llegada de la guerra a territorio íbero hará que Icorbeles haya de hacer frente a su propio corazón, llegando a luchar contra el ejército en el que su "hermano" Alorco presta sus servicios a la familia Barca, benefactora de la suya. Incluso llegarán a coincidir cara a cara en alguna de las batallas tan magistralmente narradas por Javier. Es por ello que "El Espíritu del Lince" proporciona momentos de máxima tensión y emotividad que no dejarán a nadie indiferente, le introducirán de lleno en las escenas y situaciones y le harán tomar partido por uno u otro bando y hasta no estar de acuerdo con las decisiones tomadas por sus protagonistas. En definitiva: el lector se verá obligado a devorar las páginas para conocer el desenlace de la historia.
 
     En ella hay lugar para aprender sobre geografía (pues aparecen asentamientos tan conocidos en la actualidad como las ciudades de Arse (Sagunto), Saití (Xátiva) y Edeta (Llíria) o pequeños caseríos fortificados como Etemiltir (Castellet de Bernabé)), sobre las características personalidades de los generales cartagineses (Amílcar y Aníbal Barca o Asdrúbal Janto), sobre el amor, la lealtad, el honor y la amistad sin condiciones (la cual protagonizan personajes como los referidos anteriormente e incluso, entre otros,  Azarbaal o Sifag, respectivamente servidores de las familias de Icorbeles y de Alorco y Nistan) e incluso sobre el íntimo respeto y hasta admiración recíproca que pueden llegar a sentir dos enemigos tan acérrimos como Aníbal e Icorbeles. 
 
     Uno de los puntos fuertes de una novela a la que no le he encontrado débiles es el hecho de colocar a multitud de sus protagonistas ante dilemas morales y éticos que hacen estremecer y emocionarse al lector, llevándole de la alegría a la tristeza, de la esperanza a la desesperanza, de la ternura más exquisita a las ansias por que un personaje llegue a matar a otro de la manera más cruel posible, del amor al odio. Es decir, que estamos ante una historia que hace sentir al lector parte de la trama: sufrirá, reirá, llorará, disfrutará y hasta se entristecerá al acabar su lectura. Por cierto, con un desenlace final realmente sorprendente.
 
     Y eso es, para mí, lo más grande de "El Espíritu del Lince": que hará sentir pena al lector al llegar a su finalización. Es por esto que uno agradece, y mucho, la iniciativa de Javier Pellicer de poner a disposición de cualquier persona contenidos extra en la web del libro. La antología de relatos "Las crónicas perdidas"  debe ser leída tras la novela, jamás antes, pues nos acerca a aspectos no profundizados en la novela, los cuales nos ayudan a completar un maravilloso puzzle. Sin duda, una buena guinda para este magnífico pastel que es la lectura de "El Espíritu del Lince".


Booktrailer de la novela
 
           

lunes, 18 de febrero de 2013

El 23 de los Bulls cumple 50 años



     "He fallado más de 9.000 tiros en mi carrera. He perdido casi 300 partidos. 26 veces han confiado en mí para lanzar el tiro que ganaba el encuentro y lo he fallado. He fallado una y otra, y otra vez en mi vida. Pero nunca me he dado por vencido. Y es por eso que he tenido éxito en la vida". Éstas palabras de Michael Jordan (MJ) resumen perfectamente el carácter de luchador y ganador de "Air", "su majestad de los aires".
 
     Michael Jeffrey Jordan nació en Brooklyn el 17 de febrero de 1963, hace exactamente 50 años. No es mi intención dar cifras y más cifras que aburran a quien lea estas líneas. Sin embargo, son necesarias algunas para comprender lo que significó MJ en su época como jugador de baloncesto: lideró a los Chicago Bulls en sus seis anillos promediando más de 30 puntos por encuentro durante toda su carrera, consiguió 10 títulos de máximo anotador de la NBA, fue designado MVP de la temporada (jugador más valioso de la liga) en cinco ocasiones y MVP de las Finales en seis (las mismas en que se hizo con el anillo), fue nombrado en el mejor quinteto de la NBA 10 veces y en el mejor defensivo otras 9 (mejor defensor del año en 1988) y robó más balones que nadie durante tres temporadas. Además, fue 14 veces All-Star y ganó el oro olímpico en Los Ángeles 84 y Barcelona 92.
 
     En 1982, con 19 años, anotó la canasta decisiva que dió a North Carolina el título en la NCAA (Liga Universitaria de los EE.UU.). En 1984, tras conseguir el oro olímpico en Los Ángeles ante la España de Díaz-Miguel, llegó a la NBA con el número 3 del draft (Chicago Bulls) por detrás de Hakeem Olajuwon y Sam Bowie. En Houston y, sobre todo, en Portland todavía no se han recuperado de la decepción de ver cómo dejaron escapar al mejor jugador de todos los tiempos, decisión que cambió el futuro de la NBA y de las tres franquicias implicadas.
 
     En la temporada 1985-6 se rompió el pie y sólo disputó 18 partidos de la temporada regular. Durante la rehabilitación terminó sus estudios de Geografía. Volvió justo a tiempo para jugar los play-offs. En el Boston Garden, ante los Celtics de Larry Bird, anotó 63 puntos. Fue el famoso día en que Bird afirmó, todavía alucinado, aquello de que "Dios se ha disfrazado esta noche de jugador de baloncesto". Aún así, tras dos prórrogas, Chicago perdió por 135-131.
 
     En 1989 consiguió una de sus más conocidas canastas (The Shot), la que permitió a su equipo eliminar a Cleveland de los play-offs justo sobre la bocina tras un lanzamiento acrobático ante la gran defensa de Craig Ehlo. En 1990 los Cavaliers volvieron a padecerle. MJ anotó 69 puntos, su mejor marca histórica. Además, otras tres veces superó los 60 puntos y pasó de 50 hasta en 31 ocasiones.
 
     El 6 de octubre de 1993 MJ anunció su retirada tras el asesinato de su padre. Había ganado tres anillos (91-92-93). Se dedicó a jugar al béisbol. Pero el 18 de marzo de 1995 volvió a la NBA, de nuevo con los Bulls, y ganó otros tres anillos (96-97-98). A los diez días de su retorno, en el Madison Square Garden, logró 55 puntos para apabullar a los New York Knicks.
 
     En las Finales de 1997, ante los Utah Jazz de Stockton y Malone, con 2-2 en la serie, MJ jugó con 39 de fiebre. Anotó 38 puntos para vencer 87-90 en Utah. Exhausto, dejó la cancha sujetado por su escudero y amigo Scottie Pippen. Los Bulls ganaron el sexto en casa y lograron el anillo. "Es lo más difícil que he hecho jamás", dijo tras el partido, que pasó a la historia como el Flu Game (Partido de la Fiebre).
 
     En 1998 jugó su último partido con los Bulls. De nuevo en Utah, MJ se convirtió en el gran protagonista al anotar los últimos 6 puntos de su equipo, robar el balón decisivo a Malone, hacer caer a su defensor y anotar la canasta de su sexto anillo mientras dibujaba una pose que supuso multitud de pósters para la historia. Se retiró por segunda vez.
 
     En 2001, con 38 años de edad, decidió volver a la NBA. El elegido: Washington Wizards. Tras 866 partidos anotando más de 10 puntos, se quedó en 6 ante Indiana en diciembre de 2001. En el siguiente encuentro se fue hasta los 51 ante Charlotte, convirtiéndose en el jugador de más edad en llegar a 50 puntos. Tenía 39 años menos unos pocos días. Cuatro días antes de cumplir 40 años, anotó 43 puntos ante los Nets. En 2003, en Philadelphia, jugó su último encuentro. Anotó 15 puntos y el público le aplaudió durante tres minutos al ser sustituido a un minuto de la finalización del partido.
 
     Desde 1994 una de las puertas de acceso al United Center, pabellón donde juegan los Chicago Bulls, luce una enorme estatua del mítico 23 cuya placa reza así: "El mejor que hubo. El mejor que habrá".  Más allá de todas las cifras MJ fue un jugador de equipo. Pese a conseguir anotaciones de escándalo, siempre tenía listo un pase para que un compañero mejor situado y desmarcado lograra la canasta decisiva, tal y como ocurrió con las victoriosas cestas de John Paxon ante Seattle y Steve Kerr ante Utah. Siempre tenía unas palabras y unos gestos de apoyo para sus compañeros. Si Jordan es el mejor de todos los tiempos es porque siempre creyó que el baloncesto, más allá de las actuaciones personales, es un deporte de equipo. Para muestra, sus mejores 10 asistencias.
 
 
 

martes, 12 de febrero de 2013

La Justicia de los Errantes. Jorge Díaz. Plaza & Janés. 2012. Reseña



     Me había quedado sin un clavo cuando llegué a la caseta en la que Jorge Díaz firmaba ejemplares de esta novela en la Feria del Libro de Madrid el verano pasado. Pero sabía que estaba allí y quise pasar a saludarle por lo menos. Acabé juntando los restos míos y de mi acompañante para poder llegar a comprar "La Justicia de los Errantes". Me lo llevé con una dedicatoria que me llamó la atención mucho. Muchísimo. Hablaba de "una historia de hombres íntegros". Jamás me arrepentiré de volver a Valencia con el dinero exacto para comerme un bocata en el viaje de vuelta. Es lo que tiene ser un escritor novel que no vende ejemplares ni para cubrir gastos.
 
     Lo primero que me ha impactado de este libro es que está narrado en presente, algo que también yo hice en mi primera novela. Algo muy poco habitual pero creo que necesario en determinadas ocasiones. Lo siguiente que debo destacar - y confesar que me atrapó desde la primera página (sí, ya sé que es un tópico, pero en este caso concreto os aseguro que ha sido así) - es la forma de narrar de Jorge: clara, directa, sin artificios, con las descripciones justas y necesarias para situar a los personajes en el escenario. Simplemente os diré que hay un par de escenas claves para la historia en la que se suceden, en apenas página y media, una serie de acontecimientos a modo de flashes y fogonazos que te dejan sin pestañear para no perderte nada de lo que ocurre ante tus ojos.
 
     Si a todo ello le unimos el hecho de que la historia que nos cuenta su autor, siendo ficción, está basada en hechos y personajes reales tenemos los ingredientes necesarios para crear una trama que pienso ha de gustar a cualquier tipo de lector. Un libro en el que a cada giro de página sucede algo importante o interesante ha de ser leído por todo el mundo.
 
     "La Justicia de los Errantes" cuenta la historia de algunos de los más famosos anarquistas españoles de los años veinte y treinta: Buenaventura Durruti, Francisco Ascaso y Joan García Oliver. La novela comienza en España. Sin embargo, pronto se traslada la acción a Sudamérica y París, donde huyen de la cada vez más radical persecución a la que fueron sometidos los cenetistas. Oliver se queda en París. Ascaso y Durruti buscan al otro lado del charco conseguir dinero para su organización.
 
     En efecto, tras asesinar al cardenal arzobispo de Zaragoza y atracar el banco de Gijón, entre otros golpes, la pareja de amigos y militantes ha de huir del inspector Valenzuela (personaje ficticio), un policía de poca moral y mucha desvergüenza que se empeña en querer acabar con ellos sea como sea y caiga quien caiga (aunque éste sea un pobre inocente). Entre todos, cenetistas e inspector, van dejando un rastro de sangre allá por donde pasan: Cuba, México, Argentina o Uruguay.
 
     En Sudamérica, Durruti y Ascaso conocerán a otros anarquistas, algunos de ellos italianos que han huido del fascismo de Mussolini, con los que aprenderán cosas nuevas (y harán que éstos aprendan mucho también de ellos). Y he aquí el sentido de la palabra "integridad" a la que hace referencia su autor en su dedicatoria: viven como pordioseros pese a tener sacos de dinero bajo su cama. No obstante, ese dinero no es para ellos sino para su organización. En cada lugar nuevo al que llegan buscan trabajo para vivir y comer pues el dinero obtenido con los atracos y demás golpes es para enviarlo a España o a París para que sus compañeros financien otras acciones contra los capitalistas burgueses que no dejan de aprovecharse de sus "compañeros" obreros. Es más, ellos mismos se consideran obreros. Y como tales viven. 
 
     Durruti y Ascaso van impartiendo su particular visión de la justicia en toda Sudamérica, pasando de denominarse "Los Solidarios" a adoptar en su peregrinaje el pseudónimo de "Los Errantes". Es por ello que la novela se puede catalogar, a la vez, como novela histórica (por basarse en hechos reales) y novela negra (por todo lo que conlleva el periplo iberoamericano de los militantes anarquistas: tiros, persecuciones, asesinatos, etc). Incluso, puestos a divagar, podría parecerse a un western tipo "Bonnie & Clyde".
 
     En definitiva: una novela que considero necesaria para entender mejor los años anteriores a la Guerra Civil Española y conocer a unos personajes que el autor nos presenta de manera que hasta nos hace compartir por momentos su forma de vida y su ideología. Quién sabe: a lo mejor su lectura sirve para ver que noventa años después este país sigue a merced de un capitalismo burgués que explota a los obreros...
 

viernes, 1 de febrero de 2013

La conspiración de Yuste. Víctor Fernández Correas. 2008. Reseña




     Un relato de tan sólo ocho folios ("Epílogo imperial", premiado en el Primer Certámen de Relato Corto Princesa Jaraiz en 2001) acabó convertido, siete años después, en una novela de 765 páginas publicada por La esfera de los libros. Víctor Fernández Correas, periodista y escritor, debutó con una obra extensa y rica en abundantes descripciones. Cuatro años más tarde publicó su segundo trabajo, "La tribu maldita", la cual también reseñé en este humilde blog.
 
     "La conspiración de Yuste. Hay que matar a Carlos V" es una novela histórica perfectamente documentada en cuanto a escenarios (monasterio de Yuste, Valladolid, Garganta la Olla, Quacos, Medina del Campo o Valverde de la Vera) y personajes (desde el propio Carlos V hasta Jeromín, su hijo bastardo, que se convertirá en Don Juan de Austria en el futuro, pasando por todos los que acompañaron al Emperador en sus últimos tres años en el monasterio, así como distintos personajes relacionados con la nobleza, la Inquisición y las altas esferas de Castilla).
 
     En su parte de ficción, que también la hay, por supuesto, sorprende el hecho de que los principales personajes de la trama, Bertrand de Brugge (Capitán de los Ejércitos Imperiales de Carlos V y encargado de su custodia en Yuste), Rodrigo Cifuentes (curtidor de Valladolid y luterano) y Martín Sanjuan (aprendiz y fiel seguidor del anterior) están igual o incluso mejor caracterizados que los reales, lo que demuestra un perfecto dominio de la realidad de la época, algo sin lo cual habría resultado imposible crear ficción a partir de ella.
 
     Merced al magnífico trabajo de investigación desarrollado por su autor, la acción nos transportará a cualquier rincón de la majestuosa Valladolid del siglo XVI, a las callejuelas de cualquier villa de los alrededores del monasterio de Yuste, a la zona cercana al puerto de Brujas o incluso a la mismísima cámara imperial de Carlos V. Y todo ello con amplias y detalladas descripciones (en ocasiones hasta demasiadas, siendo ésta la única crítica que se le puede hacer a la novela), las cuales aportan gran realismo a cada una de las escenas.
 
     En efecto, los últimos meses de la vida del Emperador fueron una lenta agonía a causa de la gota y otras enfermedades que fueron apagando su existencia. Pero, además, un hecho añadido convirtió dicho mal trago en algo mucho más trágico y dramático para Carlos V: las noticias que le llegaban desde Valladolid, donde fue descubierto un enorme foco luterano que inquietó sobremanera al ya de por sí debilitado monarca.
 
     La novela narra, milimétricamente, cómo es descubierto el núcleo luterano vallisoletano, las acciones inquisitoriales para hacerle frente, los esfuerzos por dominarlo a cualquier precio y cómo algunos de los protestantes consiguieron huir hacia otros lugares. Entre ellos, el curtidor y su aprendiz. La figura de El Agrandao (Rodrigo Cifuentes) hace honor a su apodo y se convertirá en alguien capaz de poner en jaque a la Inquisición y al propio Emperador. Siempre con la inestimable ayuda de Martín Sanjuan. Ambos decidirán dar muerte al hombre más poderoso del mundo tras la tragedia sufrida por la madre del curtidor a manos de un fraile de la Inquisición que los persigue con la firme convicción de regresar a Valladolid con ellos.
 
     Bertrand de Brugge es otro de los personajes que a todo el mundo caerá genial. Militar, sí, pero, a la vez, muy humano. Nada que ver con la típica imagen de capitanes y soldados bárbaros sedientos de sangre. Él y su sempiterno acompañante Ángel Dávila, soldado extremeño de los Ejércitos Imperiales, conocerán el valor de la amistad hasta la última escena de la novela, provocando en el lector altas dosis de emoción contenida en diversas escenas y situaciones. Lo mismo que ocurre con la relación existente entre Cifuentes y Sanjuan.
 
     He de confesar que durante el primer tercio de "La conspiración de Yuste" me costó avanzar en su lectura debido a las numerosas y profusas descripciones tanto de personajes como de lugares. Ello la hace hasta pesada en ocasiones (algo que me pasó a mí mismo con mi primera novela, "El Círculo de las Bondades", por lo que no seré yo quien tire la primera piedra contra un compañero literario). Sin embargo, desde ese momento, la he devorado hasta el final, terminándola con un sentimiento de pena por acabar un libro que ha sido merecido objeto de mi aprecio.
 
     En definitiva, un más que correcto debut literario de un escritor que, en "La tribu maldita", ha terminado de demostrar que debe ser tenido muy en cuenta a partir de ahora. Sin duda, la progresión alcanzada con su segunda novela le coloca como uno de los referentes a seguir. Al menos para mí.
 
 

miércoles, 23 de enero de 2013

El hijo de Yuri Gagarin. Santiago Sanchis Mullor. TXTO Editorial. 2012. Reseña



     Santiago Sanchis Mullor nos presenta una historia real como la vida misma. El director de El Periòdic d´Ontinyent (Valencia) debutó en el mundo literario con su novela "Memoria del traidor", inspirada en la figura de Judas (editada por Slovento en 2010). Ahora, con sello editorial propio (TXTO Editorial) nos conmueve tratando el tema de las adopciones desde un punto de vista diferente al habitual, es decir, el de los padres, presentándonos a un niño que en el transcurso de la novela irá creciendo y dándose perfecta cuenta de todo lo que sucede en la casa-cuna siberiana en la que vive desde poco después de nacer.
 
     Max Z (Maximilian Zionov Sergeievich) tiene catorce meses y, debido a una misteriosa enfermedad, no puede articular palabra pese a que, a diferencia de sus compañeros de residencia, capta a la perfección todos los mensajes, hablados y gestualizados, de éstos y de sus cuidadoras, pediatras, etc. Vive, pues, en un mundo interior en el que miles de preguntas, miedos, dudas y preocupaciones se agolpan en su cerebro para hacerle entender un mundo al que no puede hablar ni explicar sus cavilaciones. 
 
     Max Z, a través de la narración, reflexiona y nos hace reflexionar sobre el particular funcionamiento de la sala en la que convive con el resto de criaturas, las cuales tienen, como máxima meta, alcanzar la libertad, en forma de padres adoptivos, que los rescate de la invisibilidad en la que viven en una especie de isla blanca en una inhóspita región siberiana a varios kilómetros de la humanidad que todos ellos desconocen pero, sin embargo, anhelan.
 
     Unos horarios rutinarios, una cuidadoras en su mayoría insulsas que no viven su trabajo como debieran y una legislación caduca y lenta que hace que padres e hijos no puedan estar juntos ni de la forma deseada ni el tiempo deseable, conforman un universo agobiante del que todos los niños quieren escapar como sea. Al menos el protagonista de la trama.
 
     El gran juego del rescate (consistente en hacerse visibles ante el mundo en forma de encontrar Papá y Mamá) tiene sus rígidas reglas: comer sin dar problemas; sentarse a su hora en el wc para hacer sus necesidades; dormir sin molestar a sus compañeros (ni a sus cuidadoras, por supuesto); sonreír y "camelarse" a las parejas visitantes que pueden convertirse en sus futuros padres; hablar, bailar y demostrar ante ellos todas sus mejores dotes para conseguir encandilarlos; dejar de ser niños, en definitiva, para convertirse en actores de primera categoría en busca no de un Óscar sino de un Papá y una Mamá.
 
     Su historia personal se va cruzando con las de la directora, la pediatra, las Insulsas (cuidadoras para las que sería genial que los niños fueran, además de invisibles, inexistentes), la Bruja (la peor de todas ellas con diferencia) y la Tierna (única que los colma de besos, abrazos y consoladores susurros en el inmundo mundo en el que conviven todos los invisibles con ansias de visibilidad). Y, por supuesto, Yuri Gagarin, cosmonauta ruso, héroe del pueblo, cuyo póster decora el pasillo de acceso a su sala.
 
     La historia que nos cuenta Santiago está tan magníficamente documentada y tan bellamente contada que nos llega a entristecer, alegrar e indignar según las escenas narradas. Éstas se leen con gran rapidez ya que los capítulos parecen realmente entradas de diario (de una extensión máxima de cuatro páginas) en las que se van desarrollando todos los acontecimientos acaecidos en el interior de la casa-cuna.
 
     Un libro que, sin duda, conmoverá a todos los lectores en general y, más particularmente, a aquellos que hayan adoptado o piensen adoptar a un niño próximamente. Una novela altamente recomendable que nos habla de esa mochila que todos los niños (futuros adultos) llevan sobre sus espaldas durante buena parte (o toda) su existencia en este mundo. Una historia tan realista como dramática y actual. Como la vida misma.       
    

domingo, 20 de enero de 2013

Relatos profanos. María del Pino. JM Ediciones. 2012. Reseña




     María del Pino es una joven cordobesa que, con 25 años, tiene ya cinco libros publicados. Uno de ellos es este conjunto de relatos que no definen para nada lo que es su autora. Sin duda, basta la lectura de este libro para saber que, pese a su juventud, no es profana en esto de la literatura. Más bien, la frescura de sus narraciones nos adentra en un seguido de historias, de duración muy variable (desde una sola página hasta cuarenta), que demuestran una calidad que, sin duda, le es innata.
 
     En "Relatos profanos" encontramos una variedad temática que nos habla de la diversidad de registros de su autora. Desde el amor hasta los sucesos paranormales, pasando por los zombies, las anécdotas más o menos personales o las historias con mensajes moralizantes o de valores, María nos sumerge en unos escritos que, además, van dedicados a diversas personas cercanas a ella a las que homenajea en cada una de ellos.
 
     Por si ello fuera poco, al final de casi todos los relatos que componen el libro María nos obsequia también visualmente con dibujos realizados por ella misma. Todo un detalle muy de agradecer por el lector que nos presenta, por añadidura, a una artista realmente polifacética. De hecho, acaba de ser presentada en su Córdoba natal la Colección Albolafia, proyecto de JM Ediciones consistente en cuentos para niños en los que encontraremos también ilustraciones obra de la propia María del Pino.
 
     Obviamente, reseñar un libro de relatos es complicado, máxime cuando presenta tal variedad temática. Sin embargo, me centreré en algunos de ellos, los cuales me han llamado la atención sobre el conjunto. Son varios los que tratan el tema del amor ("Amor profano", "Me voy contigo", "El barquero y el río" o "Tu mirada") desde puntos de vista tan diferentes como interesantes. La familia también es algo muy importante en la vida de las personas, tal y como refleja María en "Si no estuvieras aquí", donde advierte también aquello de "cuidado con lo que deseas", y en "Carta a los Reyes Magos", con un mensaje final totalmente certero que reza así: "uno de los deseos más importantes es el de tener y mantener a tus seres queridos siempre cerca".
             
     Dos de los sentimientos antagónicos que todo el mundo protagoniza en numerosas ocasiones a lo largo de su vida son la depresión y el sentido del humor. Ambos son tratados en este libro mediante los relatos "Las sombras" y "Vivencias de un fontanero". "Ausencia", en cambio, trata de enseñarnos que uno debe aprender a vivir a pesar del dolor causado por ella.
 
     Queda claro en el conjunto del libro (e intuyo que en toda la obra de la autora) que María ama con toda su alma a la Córdoba que la vio nacer y crecer , como demuestra en "Sentimiento natal", y que es una firme defensora del papel de la mujer en nuestra sociedad, algo que queda patente en "Mujer". Y hay sitio también para los agradecimientos y los homenajes personales ("Nervios en la parada", ¿quizás una narración de un hecho real?), la tragedia y el desgarro ("Las lágrimas de un definitivo adiós") y la imaginación ("Vestidos de zombies" y "Los besos del Demonio (El aviso)").
 
     "Vestidos de zombies" es una historia repleta de sucesos que nos llevarán a reir pero también a instalarnos en el nerviosismo. Ciencia ficción y zombies se juntan en un relato que consigue arrancarnos algún que otro escalofrío. Aunque, para escalofríos, los que tendremos en el que cierra el libro, "Los besos del Demonio (El aviso)", un relato muy interesante y con el que más me he identificado de todos. Quizás porque en mi segunda novela, "Almas Suspendidas", suceden una serie de hechos paranormales que tienen una similitud tan alta con los narrados por María que me he llegado a inquietar por momentos.
 
     En definitiva, un libro de relatos que me ha sorprendido y que, por tanto, recomiendo a todo el que lea esta reseña. Estoy seguro de que nadie se arrepentirá de ello. Habrá que seguir a esta talentosa cordobesa de un cuarto de siglo de vida...
              

miércoles, 16 de enero de 2013

Ricardo Ten: vivir superando límites





     Ricardo Ten ha estado esta mañana en el colegio de mi hijo para dar una charla, titulada "Vivir superando límites. A 1:36:61 del sueño", a los chicos y chicas de tercer ciclo dentro de una jornada que el centro ha denominado de "motivación y superación personal". El nadador de Benimamet tiene en su currículum 11 campeonatos europeos, 5 mundiales y 3 paralímpicos, además de ser récord-man europeo (su récord mundial de 1:36:61, conseguido en Pekín 2008, le fue arrebatado en la reciente cita londinense).
 
     A los ocho años de edad tocó un cable de alta tensión, se quemó el 70% de su cuerpo, y sufrió la amputación de sus dos brazos y de su pierna izquierda. "Mi máxima preocupación durante los largos nueve meses que permanecí ingresado en el hospital era saber si podría seguir montando en bicicleta", ha asegurado en el acto. Sin embargo, ha añadido, "mi vida cambió, ni para mejor ni para peor, y gracias al apoyo de mi familia y al deporte hoy llevo una vida muy feliz y completa. He viajado por todo el mundo, conocí a mi mujer, Sonia, con quien llevo diez años casado, y he formado una familia. Educar a mis dos hijos es el principal reto que tengo en la actualidad. Creo que no cambiaría nada de mi vida. Y todo se lo debo al deporte".
 
     Ricardo, que ha confesado, para sorpresa de todos, que "antes de mi accidente no me gustaba la natación", ha disputado cuatro Juegos Paralímpicos (Atlanta 96, Sidney 2000, Pekín 2008 y Londres 2012), en los que ha logrado un total de seis medallas: 3 oros, una plata y 2 bronces. Buena parte de sus logros se fundamentaron, desde hace ya años, en el hecho de que su familia "me trató como a uno más, no como a un chico diferente ni especial. Eso me ayudó a desenvolverme con soltura en la vida cotidiana y a superar mi discapacidad. Se lo debo todo y siempre hay que saber dar las gracias a quienes nos ayudan y hacerles partícipes de nuestros éxitos".

     "En el 2002 hubo un impás en el que decidí tomarme un descanso en la natación y la aparqué. Me dediqué a la bicicleta de montaña y al esquí. Llegué a participar en un campeonato de Europa y en un mundial. Pero debía viajar mucho a los Pirineos y al final volví a la natación y, como soy muy competitivo, pronto me puse a entrenar duro y me puse en forma de nuevo y conseguí ir a Pekín". Allí fue donde logró su mejor participación paralímpica: oro y récord mundial en los 100 metros braza, su gran especialidad.

     La frase "el que no se prepara se está preparando para el fracaso", de Benjamin Franklin, siempre ha estado bien presente en la mente de este nadador. "A veces llego a entrenar unas siete horas diarias: cuatro mil metros por la mañana y otros cuatro mil por la tarde, con un par de horas de gimnasio a mediodía". Y "querer es poder" es otra de sus máximas. No en vano, según ha explicado, "al tercer intento me permitieron examinarme del carnet de conducir tras hacer una prueba en un circuito cerrado. Conduzco hace quince o veinte años y, toco madera, todavía no he tenido ningún accidente".

     Respecto a su vida laboral, Ricardo ha explicado a unos entusiastas alumnos (y profesores y padres) sus trabajos como monitor de natación, auxiliar administrativo, administrativo y contable. "Me levanto temprano para estar a las siete en la piscina, me ducho rápido para llegar a las nueve al trabajo, como rápido y mal para ir al gimnasio y vuelvo a la piscina después de trabajar por las tardes. Compaginar todo esto es complicado pero cuando a uno le gusta algo lo hace".

     Sus últimas palabras en el acto han sido las siguientes: "esta vida no es fácil, pero con una actitud positiva se puede disfrutar mucho de ella. Os deseo que hagáis todo lo posible por conseguir vuestros sueños, aunque para ello tengáis que vivir superando límites". Sin duda, todo un ejemplo de motivación y superación personal. 

     Y es que, medallas aparte, Ricardo Ten nos ha demostrado a todos los asistentes - padres, maestros y alumnos - que existen cosas mucho más importantes en la vida y que, en ellas, también es un gran campeón...                  
 

miércoles, 9 de enero de 2013

Los Miserables. Tom Hooper. 2012. Reseña





 
     Adaptar a la gran pantalla un musical exitoso que se ha representado en 42 países y en 21 idiomas diferentes a lo largo de los últimos 27 años es cuanto menos arriesgado. Para ello es necesario contar con lo mejor de lo mejor. Y así se ha hecho con "Los Miserables". Tom Hooper (ganador del Óscar por "El discurso del rey") dirige a un gran elenco de estrellas (Hugh Jackman, Russell Crowe, Anne Hathaway, Helena Bonham Carter o Sacha Baron Cohen) para conseguir un film arrollador desde la primera escena.
 
     Sobre la épica historia que escribió Victor Hugo no voy a añadir nada pues es una novela que todo el mundo debería leer y conocer. Sólo reseñar que es un alegato sobre multitud de valores humanos que en nuestra sociedad (y en la que vivió también su autor) cada vez cuestan más de encontrar. Un motivo más para leerla, escucharla o verla.
 
     No es fácil plasmar más de mil páginas en una película de dos horas y media. Y, sin embargo, estoy firmemente convencido de que se ha logrado. Sin duda, varios factores ayudan a alcanzar tan magno logro. El fin de este artículo es, precisamente, abordar los puntos fuertes de esta super-producción: guión, música, escenografía-maquillaje, letras de canciones, etc.
 
     William Nicholson ("Tierras de penumbra", "Búho gris" y "Gladiator") es el encargado del guión de la película. Eso sí, con la colaboración de Alain Boublil (productor del musical de la obra), Claude-Michel Schonberg (compositor de los temas musicales del montaje teatral) y Herbert Kretzmer (letrista de los temas del musical, trabajo que le valió el Tony y el Grammy en 1987). Es decir, Tom Hooper se ha rodeado de los creadores del musical y ha sabido juntar sus experiencias en los teatros para crear un maravilloso espectáculo visual y sonoro.
 
     Si a todo ello sumamos una puesta en escena sublime, unos escenarios grandilocuentes mimados hasta el más mínimo detalle (sólo ver la última escena provoca conmoción en el espectador), un maquillaje fantástico (reconocer a Hugh Jackman en las primeras escenas llega a costar Dios y ayuda) y un tratamiento musical que pone los pelos de punta durante todo el metraje llegamos a la conclusión de que la versión cinematográfica del musical es realmente excepcional. ¡Y qué decir de Cameron McKintosh! El productor de "El fantasma de la ópera", "Cats" y "Los miserables", los tres musicales que más tiempo han permanecido en cartel en toda la historia, vuelve a estar magistral.
 
     Sin duda, lo que más ha llamado mi atención de esta película es cómo se rodó y grabó. Las interpretaciones de los actores son emocionantes hasta la médula, cantando directamente a la cámara, la cual les sigue durante planos que llegan a durar varios minutos seguidos. Sólo este hecho habla de la extremada dificultad de rodar todos estas secuencias. Y, además, cantando con un poderío al que no están acostumbrados actores que no se dedican a los musicales en su trabajo habitual. Las escenas en las que Jackman (Jean Valjean) y Hathaway (Fantine) cantan y lloran a la vez son realmente conmovedoras hasta poner los pelos de punta.
 
     Respecto a los actores lo más sorprendente ha sido la gran actuación de Hugh Jackman, actor al que yo no consideraba top hasta ver su interpretación en este film y ante cuyos dotes he de rendirme pues me ha convencido total y absolutamente. El cásting, desde luego, es soberbio. Incluidos los mesoneros Thénardier, encarnados por Helena Bonham Carter y Sacha Baron Cohen (magistrales ambos en unos papeles oscuros y surrealistas como pocos), Cosette y Marius (Amanda Seyfried y Eddie Redmayne, quizás, este último, el que menos me ha convencido en su papel) y Eponine (Samantha Barks, para mí, la gran revelación de la película).
 
     En definitiva, una película recomendable para todo el mundo, incluso para quienes no sean amantes de los musicales. Y lo escribe alguien que en el primer cuarto de hora se asustó al comprobar que era tan musical que apenas incorporaba unos pocos diálogos (no cantados). Al final, sin embargo, hasta se hace corta pese a sus dos horas y media de metraje. Sin duda, estamos ante una obra de arte mayúscula: de lo mejor que he visto en cine en muchísimo tiempo. Unas de esas joyas por las que uno no vería con malos ojos volver a pagar una entrada de cine para visionarla de nuevo antes de su retirada de cartel.
 
     La obra de Victor Hugo termina con la frase "mientras haya en la tierra ignorancia y miseria, libros como éste podrían no ser inútiles". No puedo estar más de acuerdo. Y añado también el musical reseñado. Aún más por el hecho de subtitular las letras, dejando escuchar las voces de los actores.  
 

Greetings from Asbury Park, NJ - Bruce Springsteen. 40º aniversario

  
     El 5 de enero de 1973 Columbia Records, John Hammond, Mike Appel y el propio Bruce Springsteen nos regalaron, cuales "Reyes Magos de Occidente", un disco que cambiaría la vida de todos ellos, la de millones de personas en todo el mundo, e incluso la historia del rock and roll. Sin embargo, como suele suceder, todo comenzó a gestarse mucho tiempo atrás. No, no voy a retroceder aquí al 23 de septiembre de 1949, fecha de nacimiento del Boss, pero sí al 2 de mayo de 1972, día en que Bruce y Mike Appel, su mánager, se plantaron ante John Hammond, descubridor de Bob Dylan, para una audición.
 
     Ante la atónita mirada del joven músico novel, su mánager le dijo al directivo de la CBS una de esas frases para la historia: "Eres el tipo que descubrió a Dylan, ¿verdad? Bien, veamos si fue sólo suerte o si tienes de verdad oído". Fueron quince minutos. Y Bruce no los desaprovechó. Tocó "Growin´ up", "Mary Queen of Arkansas" y "It´s hard to be a saint in the city". A partir de ahí todo sucedió muy rápidamente: Hammond quedó maravillado, preparó una nueva audición para esa misma noche en un club de NY al cual acudieron otros directivos, redactó el contrato y puso al músico manos a la obra para sacar un LP, el primer disco de un joven que se convertiría en leyenda. Sólo le puso una condición: quería un par de temas que sonaran más comerciales en dicho trabajo. En unos días Bruce compuso "Spirit in the night" y "Blinded by the light". 
 
     Durante los meses de junio y julio Bruce se encerró en los 914 Sound Studios junto a Appel y sus músicos: Gary Tallent (bajo y cuerno), Clarence Clemons (saxofón y coros), David Sancious (órgano, piano, teclados y saxofón) y Vini "Mag Dog" López (batería, corno inglés y coros). Además, colaborarían Richard Davis (bajo y contrabajo) y Harold Wheeler (piano). El disco quedó registrado y listo para grabarse y arreglarse, tarea de la que se ocuparon Jim Cretecos (productor) y Louis Lehav (ingeniero de sonido).
 
     "Blinded by the light" y "Spirit in the night" fueron los singles de promoción elegidos por Columbia Records. La portada, realmente característica, fue sacada de una postal del paseo marítimo de la ciudad (la cual, por cierto, decora una de las paredes interiores del conocido club "Stone Pony"). Todo estaba listo para el lanzamiento del primer trabajo de Springsteen. No obstante, la compañía quiso presentarlo como "el nuevo Dylan", a lo cual se opuso radicalmente Bruce, demostrando que la juventud no está reñida con la personalidad y el carácter.
 
     "Greetings from Asbury Park, NJ"" es un verdadero torrente de voces, coros, sentimientos y sonidos musicales tan diversos que no hay acuerdo generalizado para enmarcarlo plenamente en ningún estilo musical. En él encontramos rock, por supuesto, pero abundan numerosos rasgos soul y, sobre todo, folk. Ante todo, géneros aparte, estamos ante una joya. Una joya poco pulida, pues presenta una producción austera que le da un sonido que hace pensar, sin errar en tal apreciación, que fue grabado básicamente en directo y con bastante rapidez (que no precipitación). Y eso es lo que, en mi humilde opinión, lo hace tan grande. 
 
     CARA A: Blinded by the light (unas efusivas guitarras inician el disco para dar paso a continuación a ritmos tan diferentes como variopintos: desde R and B hasta latinos. Mientras, Bruce canta con rapidez, salpicando el tema de una poesía rica y asombrosa. Primer single de la historia del Boss), Growin´up (carismático himno callejero para todos sus fans desde siempre, es una canción con cambios de ritmo, subidas y bajadas, genialmente narrada por Bruce y acompañado de una guitarra y una batería colosales), Mary Queen of Arkansas (la canción que maravilló a Hammond es una balada acústica folk que realza más si cabe la maestría del joven Springsteen y sus magníficas letras), Does this bus stop at 82nd street? (tema demasiado corto que, en cambio, marcaría ese camino a seguir que todavía buscaba el Boss a sus escasos 24 años de edad) y Lost in the flood (una de las joyas más preciadas del debut springsteeniano: un tema arrollador en cuanto a letra y música que navega desde la dulzura de su piano hasta las graves modulaciones de voz del cantante). 
 
     CARA B: The angel (sólo piano y voz para una magnífica pieza curiosa que nos sirve para reponernos del tema anterior), For you (sin duda, una de las mejores baladas escritas jamás por el genio de Freehold residente en Asbury Park. Una canción que conmueve hasta a aquellos que carecen de corazón. Todo un temazo que todo el mundo debería escuchar, muy atentamente, como mínimo una vez en su vida), Spirit in the night (probablemente una de las canciones de Bruce que más éxito tendrían en un karaoke. Un tema sensual que recorre las noches de cualquier ciudad estadounidense de los setenta) y It´s hard to be a saint in the city (una tormenta eléctrica para dejarnos con ganas de escuchar más y de volver a darle al play). 
 
     El disco vendió sólo veinte mil copias, lo que hizo dudar a Bruce y a la CBS acerca del camino a seguir a continuación. Bruce experimentó también en su siguiente disco (también genuino y tremendamente excepcional). Hasta que encontró su verdadero patrón a seguir con el tercero. Pero eso es otra historia mucho más conocida...
 



 

viernes, 28 de diciembre de 2012

Resumen literario del 2012. Por un autor novel



     Un año da para mucho. Tanto para leer como para escribir. En el presente artículo pretendo recordar lo mejor del 2012. Siempre desde el punto de vista literario. Analizaré lo que he leído y también lo que he escrito.
 
     Porque 2012 será un año que siempre recordaré con cariño pese a la situación político-económica. Ha sido el año de la publicación de mis dos primeras novelas, nacidas, precisamente, de esa coyuntura tan desagradable que vive el país. Comencé estos 365 días presentando en sociedad "El Círculo de las Bondades" , la historia novelada de Irena Sendler, aquella luchadora y bondadosa trabajadora social polaca que ayudó a salvar a más de dos mil quinientos niños judíos del gueto de Varsovia durante la ocupación nazi en plena Segunda Guerra Mundial.
 
     Gracias a esta primera incursión en el mundillo literario recorrí distintas ciudades, tratando de hacerme un hueco en él, algo que también os conté de forma pormenorizada. Y, así, llegué incluso a la Feria del Libro de Madrid , donde pude conocer a algunos de los grandes escritores de este país: Juan Gómez-Jurado, Paco Gómez Escribano, Jorge Díaz, Víctor Fernández Correas y Eloi Moreno. Fue allí donde pude también volver a ver a amigos y amigas que residen en la capital y a los cuales hacía ya demasiado tiempo que no veía. Una experiencia, sin duda, imposible de olvidar.
 
     Ir a la gran Feria del libro estatal me puso las pilas de tal manera que, nada más regresar a casa, me puse a escribir una nueva novela, tal y como también os informé. El título de la misma, en un principio, iba a ser "Medianoche en el número 10". Sin embargo, como ya sabéis, acabé cambiándolo por "Almas Suspendidas". La presenté hace una semana escasa en un acto que me pareció muy íntimo y personal, apoyándome en la música de que de ella forma parte, de la cual también os he escrito  en este blog. De esta manera, acabo el año igual que como lo comencé: con un libro en la mano. 
 
     Al igual que ocurrió con "El Círculo de las Bondades", "Almas Suspendidas" me llevará a distintos lugares a lo largo del 2013. Aspecto éste que me permitirá volver a ver en persona a gente que de otra manera no podría haber conocido jamás, algo que ya de por sí me enorgullece y hace pensar que ha valido la pena "meterme" en el mundo literario. Evidentemente, vender libros es algo muy complicado en nuestro país, sobre todo por tres motivos: el número de lectores habituales, digan lo que digan, no es demasiado elevado; la competencia es durísima ya que el nivel de los escritores españoles (y de lengua castellana) es muy alto; la crisis económica no permite demasiadas alegrías a nuestros maltrechos bolsillos.
 
     Un escritor no puede pretender ser medianamente bueno sin leer, y mucho. 2012 es el segundo año de mi vida en que más libros he leído (2011 será muy difícil de superar, aunque lo voy a intentar en 2013 ya que soy plenamente consciente de que todo escritor necesita y debe mejorar en cada una de sus novelas). Y, curiosamente, todo lo leído en estos dos últimos años ha sido novela escrita por colegas españoles o hispano-americanos, es decir, en lengua castellana. Ya sabéis que sólo reseño las novelas que me gustan - Dios me libre de criticar públicamente un libro, especialmente si no es un best-seller - o que me aportan algo positivo en determinados campos.
 
     De todo lo leído en este 2012 os dejo mis cinco libros preferidos (ojo: esto no quiere decir que todos ellos hayan sido publicados este año):
 
 
 
 
 
 
     Como podéis observar, leo tanto en papel como en ebook. Y es que otro de los aspectos por los que pasará a la historia este 2012 que ya nos abandona es la revolución del mercado literario digital, liderado por Amazon a través de sus famosos lectores Kindle. Sobre ello sólo puedo deciros una cosa: no entiendo de polémicas. Lo importante es que la gente lea. El formato es lo de menos. Elegir papel o ebook depende de cada uno, lo cual nos da todavía más libertad y, lo mejor de todo, hace más accesible la cultura. Feliz fin de año y que el 2013 se porte lo mejor posible con todos nosotros: escritores y lectores.
 
 

jueves, 20 de diciembre de 2012

La música de "Almas Suspendidas"



     Estos días previos a la presentación de mi segundo libro me están preguntando a través de diversas entrevistas y demás medios por la importancia que en ella tiene la música. Y siempre estoy respondiendo lo mismo: sin ella, la novela no sería la misma. Como bien es sabido, hay una parte de la misma que es autobiográfica. Como a Jaime, el protagonista de "Almas Suspendidas", la música me sirvió de terapia en los primeros meses después de divorciarme. Todos los cantautores cuyas letras aparecen en mi nuevo trabajo formaron parte de mi vida - y siguen haciéndolo, por supuesto, aunque ya de otra manera - en mi peor momento.
 
     Las canciones que aparecen en este libro lo hacen principalmente por tres motivos: el ya aludido a modo de terapia pura y dura (creedme: es cierto aquella afirmación de que "la música puede cambiar el mundo"); porque ilustran perfectamente cómo se siente Jaime en las diversas escenas y situaciones que describe la historia narrada; y porque es una manera simbólica de devolver a estos cantautores el favor que, a lo mejor sin saberlo, me hicieron en una situación tan angustiosa como la vivida por mí en primera persona y por Jaime en la novela.
 
     La mayoría de los temas aparecen en el momento idóneo de la trama de la novela. Y digo trama porque a partir de una base autobiográfica, como es lógico, he debido trazar diferentes historias paralelas en torno a Jaime. Como comprenderéis, es imposible escribir una novela que trate únicamente de la relación entre un padre recién divorciado y su hijo de escasos meses de edad. El resto de situaciones narradas son ficticias o están convenientemente disfrazadas respecto a la realidad. Como he repetido en numerosas ocasiones, se trataba de escribir una novela, no una auto-biografía ni mis memorias. 
 
     Seguidamente, paso a enumerar los músicos que han tenido a bien autorizarme a incluir fragmentos de sus canciones en "Almas Suspendidas":
 
- Luis Eduardo Aute: en mi opinión, sin ninguna duda, el mejor cantautor que ha dado nuestro país en los últimos cuarenta años. Un genio en el pleno sentido de la palabra. Su variedad temática y su manera de cantar, tanto por la textura de su voz como por cómo recita sus propias poesías - porque, entre otras genialidades, Aute es un gran poeta - lo convierten en un auténtico placer para los sentidos (no sólo para el oído). En el libro aparecen dos temas bien diferentes en cuanto a temática: "Abrázame" y "Mojándolo todo".
 
- Tontxu: el cantante vasco afincado desde hace años en la capital de España me acompañó, de la mano de su maravilloso disco "En el nombre del padre", en los referidos tiempos de desguace (como diría Aute) en que mi nuevo hogar de alquiler se me venía encima. Antes he aludido a la música como terapia. Pues bien, el disco de Tontxu fue, literalmente, la banda sonora de mi vida durante bastantes meses. Aparecen en la novela sus temas "Marinero madrileño", "Monedita de mamá", "Te amaré mejor", "Dejar de quererte" y "Corazón de mudanza".  
 
- Andrés Suárez: uno de los grandes descubrimientos de los últimos años. En aquella época, una promesa. Hoy, toda una realidad. Estamos, seguro, ante otro auténtico genio. Y cuando digo auténtico me refiero a que este gallego de Pantín (El Ferrol) es un tipo así: auténtico. Todo carácter a veces, todo ternura cuando la ocasión lo requiere. Tiene ante sí una carrera musical larga y muy fructífera, comenzando por un disco en vivo que ya está grabando. En "Almas Suspendidas" he introducido fragmentos de sus canciones "A oscuras", "Marinero" y "Números cardinales", todas ellas de su primer trabajo, titulado "Maneras de romper una ola".
 
- Luis Ramiro: el madrileño es otro de los cantautores que dominarán el panorama musical de los próximos años. En la novela aparecen sus canciones "Romper", "La distancia", "La sirena" y "El tiovivo". Todas pertenecen a sus dos primeros trabajos (salvo la última, que sólo es interpretada en vivo). Está grabando ya su cuarto disco. Las letras de sus temas son básicos en la novela por razones que no debo desvelar pero que descubrirá el lector según avance en la lectura.
 
- Alfredo González: músico asturiano que participa en la novela con sus temas "Golfo" y "Piernas de marioneta", de su álbum "Dudas y precipicios". Su aparición en el libro es también importante porque hace reflexionar a Jaime y a su hermano Manolo acerca de sus respectivas vidas.
 
- Manolo Tarancón: paisano mío, es un enorme ejemplo de lucha y tenacidad. Su disco "Imperfectos" también sonó en multitud de ocasiones en mi piso de alquiler. "Alfama", "Con la magia a otro lugar" y "Cómo me acuerdo de ti" son los tres temas elegidos para formar parte de esta novela-homenaje. Su ya dilatada carrera parece que, por fin, está devolviéndole todo lo que él merece.
 
- Celtas Cortos: grupo que a estas alturas no necesita ninguna presentación. Con las referencias a sus temas "Skaparate nacional" y "Lluvia en soledad" ilustro perfectamente el contexto en que viven los personajes de nuestra historia, así como los sentimientos de su principal protagonista.
 
- Pedro Guerra: para mí, el que más se acerca a la genialidad de Luis Eduardo Aute. Sus canciones "5.000 años", "Alma mía", "Cuando Pedro llegó", "El aire en que no estás", "El marido de la peluquera" y "Casas antiguas" van ilustrando, a modo de cita (sin incluir fragmentos de las letras), muchas de las escenas de la novela. No poder incluir dichas letras ha supuesto la espina clavada en mi corazón de este libro. 
 
- Bruce Springsteen: los que me conocéis ya sabéis mi fanatismo - eso sí, sano - que tengo por el Boss. Pese a no ser español debía aparecer en esta novela. Ha sido mi banda sonora desde que lo conocí - musicalmente hablando, claro - con sólo doce años, allá por 1987. Su presencia en esta historia viene dada por la asistencia de Jaime y compañía a un concierto suyo en Benidorm en 2009. Si "Almas Suspendidas" es un homenaje a mis músicos favoritos el Boss debía tener cabida de forma obligatoria. Aparecen citadas en ella sus obras maestras "Land of hope and dreams", "Waitin´ on a sunny day" y "Jungleland".
 
     "Almas Suspendidas" es un libro con banda sonora, lo cual no quiere decir que incluya un CD con las canciones que forman parte de ella. Pero para quien quiera entretenerse y conocer a cada uno de los músicos con mayor profundidad sólo debe visitar el apartado "banda sonora" del blog de la novela. Que la disfruten...
 

viernes, 14 de diciembre de 2012

Arrugas. Ignacio Ferreras y Paco Roca. 2012. Reseña



     Paco Roca (diseñador, autor del cómic y coguionista), Ignacio Ferreras (director y coguionista) y Nani García (compositor) han construido, sin lugar a dudas, una de las mejores películas del 2012. Una de esas historias que, más allá de su calidad técnica y artística (fantástica por otra parte), consigue emocionar, conmover, y hacer reflexionar a cada uno de los espectadores. Un largometraje de animación que, junto a "Las aventuras de Tadeo Jones", colocan a nuestro país en la vanguardia de este género del séptimo arte.
 
     Sus nominaciones y premios (incluidos los Goya a mejor película de animación y mejor guión adaptado) avalan un trabajo realmente impactante. Basada en el cómic del valenciano Paco Roca de idéntico título - Premio Nacional de Cómic 2008 -, narra las relaciones existentes entre los ancianos y las ancianas de un geriátrico. Emilio, un ex-director de banco jubilado y en un estado inicial de Alzheimer, es ingresado en la residencia, donde compartirá habitación con Miguel, un argentino solitario y de vuelta de todo en la vida que sobrevive gracias a sus grandes dotes de "pillastre" y una extraordinaria lucidez mental.
 
      Según avanza la enfermedad de Emilio, Miguel tratará de ayudarlo para evitar su traslado a la planta superior de la residencia, adonde son llevados aquellos internos que ya no se pueden valer por sí solos y necesitan asistencia de forma continuada. El plan del argentino hace de la película un contínuo vaivén de situaciones cómicas y tiernas que provocan en los espectadores un sinfín de sentimientos de todo tipo, desde la carcajada hasta las lágrimas.
 
     Mientras los más jovenes pueden pensar que la vida de los ancianos residentes en un geriátrico ya ha acabado, para éstos, sin embrago, puede estar comenzando una nueva etapa que puede ser muy atractiva, dependiendo del estado de cada uno de ellos y de las ganas de vivir (o de morir) que éstos tengan. La solidaridad o la soledad, palabras de igual raíz pero de significado contrario, son claves en esa nueva vida de reclusión.
 
     Los personajes principales de la historia - Emilio y Miguel - están perfectamente caracterizados desde el principio, aunque ambos irán evolucionando según avanzan los días. El primero se resiste en un inicio a reconocer su enfermedad. Sin embargo, llega un momento que hasta a sus ojos se hace evidente su regresivo estado. Miguel, timador de primera que vive por y para él, también evolucionará a través de la amistad establecida con Emilio. Tanto que acabará redimido de algunas de sus vivencias pasadas.
 
     Y para describir a estos personajes y las diferentes escenas y situaciones con semejante realismo es imprescindible una composición musical que lleve a los espectadores de la mano a través de la historia narrada. El gallego Nani García toma la batuta para acompañarnos en tan agradable y, sin embargo, amargo y cruel viaje. La música, en efecto, es uno de los bastiones sobre los que el director Ignacio Ferreras y el autor del cómic, Paco Roca, sostienen esta maravillosa historia.
 
     La película, rodada durante la segunda parte de 2010 y la primera mitad de 2011, se estrenó en los cines españoles en enero del presente año 2012, conquistando por igual al público y a la crítica cinematográfica más variada, lo que habla de la grandeza de una historia "dedicada a todos, ancianos de hoy, ancianos de mañana". Sin duda, su mensaje nos llega a todos ante la certidumbre de que, antes o después, todos llegaremos a vivir experiencias similares. O, en el peor de los casos - quizás en el mejor, según las distintas situaciones -, no.