LIBROS

LIBROS

viernes, 28 de marzo de 2014

Guardianas nazis. El lado femenino del mal. Mónica G. Álvarez. Edaf. 2012. Reseña





     La periodista vallisoletana afincada en Barcelona Mónica González Álvarez debutó como escritora con Guardianas nazis. El lado femenino del mal en 2012. La obra nos sumerge en uno de los aspectos menos tratados del Holocausto, las guardianas femeninas de los campos y prisiones nazis. Sin duda, un tema atractivo para todos los públicos, especialmente para estudiosos del tema y curiosos que quieran saber cómo una mujer puede convertirse en diablesa y superar incluso las atrocidades perpetradas por sus compañeros masculinos.

     De entrada debemos alabar el enorme trabajo de investigación necesario para poder elaborar esta recopilación de datos, hechos, tratos vejatorios y asesinatos en masa. A buen seguro, la autora habrá pasado mucho más tiempo investigando los hechos que escribiendo el libro. Eso sí, el resultado final bien ha valido la pena.

     Durante más de 350 páginas Mónica nos narra los repugnables actos de hasta diecinueve guardianas nazis, a las cuales divide en dos categorías: los siete arcángeles del terror (seres "venerados" por su régimen que se encontraban entre Hitler (la divina providencia) y los SS (los principados)); y las doce apóstoles del Reich (propagadoras y evangelizadoras de la doctrina aria). Todas ellas compartían algo: eran unas bestias que carecían totalmente de valores, lo cual imposibilita diagnosticarles cualquier tipo de trastorno de personalidad. Todas tenían esa semilla de maldad en su interior y trabajar en los campos y prisiones y ver que tenían el poder sobre las vidas ajenas despertó sus peores instintos.

     Resulta abominable y estremecedor leer las acciones de los siete arcángeles del terror. Especialmente los relatos referentes a Ilse Koch, La zorra de Buchenwald, quien ordenó extirpar la piel tatuada de los judíos para fabricar pantallas para lámparas decorativas; o incluso disecar y encoger las cabezas de los presos para exponerlos en su salón a modo de trofeo. Podría seguir narrando más y más hechos horrendos pero considero que, quien lo desee, debe leer el libro. En estas líneas no debo desentrañar nada más sobre estas "mujeres".

     Una de las preguntas clave de la cuestión es: ¿por qué estas mujeres, la mayoría jóvenes, en plena flor de la vida, decidieron engrosar la lista de guardianas nazis? Por raro que parezca, la respuesta más clara es que lo hicieron por dinero. La situación económica en la Alemania posterior al Tratado de Versalles no era la mejor. La gente pasaba hambre e inscribirse como guardiana suponía ingresar hasta cuatro veces más que trabajando en una fábrica, fregando suelos o sirviendo en casa de gente bien. Además, permitía introducirse en un régimen que, según parecía, iba a dominar el mundo entero, lo cual prometía un gran futuro para ellas.

     Llama poderosamente la atención una serie de hechos que también son compartidos por todas ellas. La mayoría venían de familias humildes, eran prácticamente analfabetas y habían trabajado para otros con anterioridad. Hacerse guardianas era una salida muy fácil y atractiva dadas las circunstancias. Una vez dentro del sistema, todas compitieron por hacerse un sitio y un nombre entre el Reich y sus gerifaltes. Y esa competición y ansias de agradar las llevó a perpetrar crímenes cada vez mayores. El premio era un ascenso o un traslado a campos de mayor renombre. Lo que para ellas era granjearse un futuro para cualquier ser humano no pervertido era ser un criminal de guerra.

     Estas bestias de matar disfrutaban con sus "trabajos". Humillar, pegar, lanzar perros y matar eran acciones tan cotidianas para ellas como el comer. Eso sí, sus presos no comían prácticamente. Y lo peor de todo es que las acciones de una de ellas espoleaban a las demás, que buscaban inventar nuevos métodos de tortura para superar a sus compañeras. Ravensbruck, el campo donde eran adoctrinadas antes de pasar a desempeñar sus funciones, fue el nido de arpías más infame conocido por la Humanidad a lo largo de su historia.                    

     Mónica G. Álvarez nos narra todas estas atrocidades con un lenguaje claro y sencillo, el mejor para que cualquier lector se haga cargo de todo lo que ocurrió en los campos de la muerte. Es un libro riguroso y exhaustivo que refleja a la perfección las acciones de estas diecinueve maltratadoras, vejadoras y sádicas. Aunque la lectura de la obra no es muy placentera debido a la inhumanidad contada considero que es muy importante leerla. Conocer la historia es la mejor manera de evitar que se repita en el futuro. O quizás no.

     

domingo, 23 de marzo de 2014

Adolfo Suárez González (1932-2014): hasta siempre, Presidente





     Sonriente, tranquilo y acompañado de sus hijos, nietos y resto de familiares y amigos más íntimos. Así nos ha dejado el primer Presidente del Gobierno de España (1976-1981) posterior a la dictadura franquista. Desde hace años no recordaba que había sido el hombre encargado de liderar la transición democrática de nuestro país. Da igual. Nosotros, el pueblo, lo haremos por él. Y digo nosotros porque prefiero excluir de todo ello a tantos y tantos periodistas y políticos que ahora, tras su muerte, se suben al barco de la defensa de la figura del que fuera Presidente. Sin duda, existe un alzheimer periodístico y político que causa, si cabe, males mayores que el alzheimer como enfermedad degenerativa.

     Retirado de la escena pública desde 2003 a causa de la enfermedad neurológica que finalmente se lo ha llevado, por sus servicios al país, le fue concedido el ducado de Suárez, con grandeza de España (1981), y fue nombrado caballero de la insigne Orden del Toisón de Oro (2007), además de ser reconocido con el Premio Príncipe de Asturias de la Concordia (1996) por su importante contribución a la transición democrática española, de la que se le considera el gran artífice.

     No fue un buen estudiante. Le costó Dios y ayuda licenciarse en Derecho por la Universidad de Salamanca, doctorándose finalmente por la Complutense de Madrid. Vinculado al Opus Dei y a FET y de las JONS, ascendió en el Movimiento de la mano del falangista Herrero Tejedor, quien le nombró Vicesecretario General del Movimiento (1975). Meses después, la muerte en accidente de tráfico del propio Herrero Tejedor, le llevó a la Secretaría.

     En 1976 el Rey Juan Carlos I le encargó formar un gobierno que desmontara las estructuras franquistas. Suárez aglutinó en él a liberales, socialdemócratas, democristianos y falangistas conversos (como él mismo se autodenominaba). Además, se ganó la complicidad de los dos grandes perseguidos por el franquismo: el PSOE y el PCE. El mismísimo Santiago Carrillo le calificó de anticomunista inteligente tras la legalización de su partido en abril de 1977. La concordia, el respeto a los ideales diferentes y el diálogo fueron siempre sus señas de identidad como político. La colaboración del Teniente General Manuel Gutiérrez Mellado, a quien Suárez se empeñó en nombrar vice Presidente, fue clave para aplacar a las altas esferas militares proclives al régimen franquista.

     En las primeras elecciones generales democráticas españolas desde 1936, celebradas en junio de 1977, venció la UCD (Unión de Centro Democrático), lo que le encumbró por fin como Presidente electo por el pueblo, tal y como él siempre pensó que debía ser elegido el Presidente de un gobierno democrático. Las Cortes emanadas de dicho proceso electoral prepararon el texto de la todavía vigente Constitución Española de 1978, refrendada el 6 de diciembre por sus conciudadanos. Sin embargo, en las nuevas elecciones generales, celebradas en marzo de 1979, pese al nuevo triunfo de la UCD, las cosas se torcieron para él debido a la victoria de la izquierda en las municipales - PSOE y PCE se aliaron para hacerse con la mayoría de las grandes alcaldías del país - y a la traición de muchos de sus compañeros de partido - quienes ya viraban hacia la derecha representada por la Alianza Popular de Fraga Iribarne.

     El incremento de la presión de las fuerzas militares - había incesantes rumores que hablaban de un posible golpe de Estado - y la cada vez más deteriorada sintonía con el Rey Juan Carlos I - quién lo habría dicho en 1976 - provocó, junto a lo anteriormente referido, la dimisión del Presidente (enero de 1981). El intento de golpe de Estado de febrero de 1981, durante la investidura de Leopoldo Calvo Sotelo como sucesor de Suárez, nos dio la oportunidad de asistir quizás a la imagen más recordada por todos nosotros: aquella en la que él y Gutiérrez Mellado se negaron a echarse al suelo ante Tejero y sus compañeros golpistas. Suárez hizo gala, hasta el último momento, de cuál debe ser el comportamiento de un Presidente de gobierno ante un intento de destruir una democracia recientemente implantada.

     Ocupó su escaño de diputado en las Cortes hasta 1991, año en que dimitió como Presidente del CDS (Centro Democrático y Social), partido que él mismo había fundado tras su salida del gobierno en 1981. Los cada vez peores resultados electorales de esta nueva formación provocaron su definitiva retirada de la política. Luego llegarían los malos momentos familiares - las muertes a causa del cáncer de su esposa (2001) y su hija Marian (2004) y las dolencias, también de cáncer, de otra de sus hijas, Sonsoles - y su propio deterioro a causa del alzheimer (desde 2003).

     Adolfo Suárez se ha ido en un fin de semana de grandes noticias: las Marchas por la Dignidad de ayer sábado y el Clásico Madrid-Barça de esta noche dominical. Como no queriendo hacer ruido. Como queriendo pasar desapercibido. No obstante, la noticia, por muy esperada que fuera desde hace años - más todavía desde el pasado viernes -, no ha quedado ensombrecida por todo ello. El Rey Juan Carlos I le ha definido como un leal amigo y un excepcional colaborador. Sería en un principio, porque en los ochenta la situación cambió, vaya usted a saber por qué... Rajoy ha afirmado que Suárez es un ejemplo a seguir para todos los políticos que quieren lo mejor para su país. A ver si es cierto y hace lo mejor para España y dimite de una vez... Y Rubalcaba, miembro del PSOE desde 1974, ha hablado de él como el padre de la democracia española, pareciendo olvidar que su partido presentó una moción de censura contra él en 1980, tan sólo dos años después de aprobarse la Constitución Española. En fin, volvemos al alzheimer político del que hablaba en un principio. Pero ahí lo dejo. Más que nada porque no vale la pena hacer un mayor hincapié. 

     Su conocida frase puedo prometer y prometo se ha convertido en una de las más famosas de la escena política nacional de todos los tiempos. Y su persona ya es historia de nuestro país. Y es que, más allá de ideologías y del evidente fracaso - visto lo visto en la actualidad - de la mal llamada transición democrática, Adolfo Suárez González será recordado siempre por su integridad, su gran sentido de la responsabilidad, su enorme carisma, su sencilla honestidad y su sensata elocuencia. Además, claro está, por ser uno de los pocos políticos capaces de dimitir por el bien de España. Algo que, en estos tiempos que corren, es digno de admirar. Por todo ello, desde aquí, gracias, DEP y hasta siempre, Presidente.    
         


lunes, 17 de marzo de 2014

Quedaos en la trinchera y luego corred. John Boyne. Nube de tinta. 2013. Reseña





     Como ya ocurriera con El niño con el pijama de rayas (2006) el irlandés John Boyne vuelve a cautivarnos con una historia que mezcla los dos mayores poderes conocidos: el amor y el odio. Y lo hace mediante una historia sencilla, con un lenguaje llano y unos personajes que se convierten en entrañables según vamos conociéndolos al ir leyendo su historia. ¿Para qué cambiar una fórmula que convirtió en best-seller a aquella maravillosa obra contextualizada en la Segunda Guerra Mundial?

     En  Quedaos en la trinchera y luego corred Boyne nos vuelve a llevar a una época de guerra, en este caso la Gran Guerra, conocida por todos nosotros como la Primera Guerra Mundial. Una conflagración que conoció los primeros grandes horrores de destrucción en el pleno sentido de la palabra. Una época que en esta novela queda muy bien reflejada. Del contexto me quedo con cuatro aspectos a destacar. 

     El autor describe a la perfección el odio hacia el extranjero en el Londres de 1914-19. Tema magníficamente reflejado en las figuras del señor Janacek y su hija Kalena. El padre, nacido en Praga (en pleno Imperio Austro-húngaro), lleva muchos años afincado en la capital del Imperio británico; la hija, plenamente inglesa, nacida en la misma Londres. Ambos son conducidos a la isla de Man al poco de iniciarse el conflicto bélico.  

     También aparece en la novela el inicio de la lucha de las mujeres por alcanzar el derecho al voto. El movimiento sufragista europeo comenzó en la época retratada. En el libro se llega a observar el deseo de Kalena, la mejor amiga de Alfie (el gran protagonista, del cual hablaré a continuación), de llegar a ser algún día Primera Ministra. Nada más y nada menos.

     En torno al conflicto se desarrolló también el movimiento objetor de conciencia, es decir, el tomado por un sector de la población que no quería matar a un enemigo invisible al que ni siquiera conocía; el que pensaba que la violencia no era el mejor modo de resolver los problemas del momento. Joe Patience, el mejor amigo de Georgie Summerfield, el padre de Alfie, representa esta tendencia. El pobre Joe sufrirá la constante humillación de una población que entendía que el deber de todo hombre en edad y estado óptimos era defender a su bandera por encima de su propia ideología.

     Las enfermedades mentales como consecuencia de las atrocidades vividas por los jóvenes en el frente es otro aspecto que me gustaría destacar. Algo que se entendería mejor mucho más tarde, en guerras como la II Guerra Mundial, Vietnam, Corea o Irak, todavía no entraba en la cabeza de las gentes de hace un siglo. Para ellas, se trataba, más bien, de una excusa para no volver a la lucha y defender a su país. En definitiva, como un acto de cobardía y traición. Y todo ello, para desesperación de los doctores de la época, impotentes e incapaces de hacer ver a sus gobernantes y conciudadanos la magnitud de tales males, conocidos como neurosis de guerra.

     Como he dicho con anterioridad los personajes se nos hacen entrañables. Sobre todo Alfie y sus padres, Georgie y Margie. El pequeño recuerda su quinto cumpleaños, no celebrado al coincidir con el día de la declaración de guerra. Sin embargo, irá creciendo y tomando responsabilidades, incluso económicas, para ayudar a su madre a mantener la casa en que viven mientras Georgie está en el frente. Su historia de maduración acelerada y forzada conmueve al lector, repitiendo el patrón de El niño con el pijama de rayas. Su amor hacia sus progenitores es una de las bases de esta historia, sin duda. Y su trabajo como limpiabotas, que es duro y divertido a la par, le permitirá, por accidente, averiguar la verdad sobre la situación que vive su padre.

     Margie debe redoblar sus esfuerzos en todos los sentidos. Por un lado, trabaja como una mula para poder llevar adelante su casa (gracias también a la abuela Summerfield, su suegra) y a su hijo Alfie. Además, debe llevar oculta la realidad de la situación por el bien de su hijo: su papá está en una misión secreta y no puede volver ni escribirles por el momento. ¿Y Georgie? El padre de Alfie es un claro ejemplo de responsabilidad, tanto individual como colectiva. Antepone el bien común al personal y se alista como voluntario el primer día de la guerra. Su relación con su hijo constituye otro de los puntos álgidos de la novela.    

     Si bien el libro no emociona tanto como la obra anteriormente reseñada del mismo autor sí consigue conmover y conmocionar al lector. Sobre todo con un final repleto de sinceridad y amor. Uno de esos finales que te dejan con un nudo en el estómago y que te invitan a dejar caer alguna lágrima. Una novela, en definitiva, para disfrutarla hasta su última página...y más allá.

          

lunes, 10 de marzo de 2014

La victoria del ghetto. Marc Dvorjetski. Editorial Euros. 1974. Reseña





     Marc Dvorjetski fue uno de los ochenta mil judíos que poblaban la ciudad de Vilna, Lituania, en 1941. La denominada "Jerusalén lituana", auténtica metròpolis del judaísmo europeo, fue tomada por los nazis en junio de 1941. Como en multitud de ciudades polacas y del este de Europa la población judía fue confinada en un gueto. 

     La victoria del ghetto es el resultado de un juramento realizado por muchos judíos en aquella época: los que sobrevivieran a la barbarie nazi contarían todo lo ocurrido para que las generaciones venideras no volvieran a repetir semejantes atrocidades. Evidentemente, el título es simbólico, pues poco pudieron hacer los allí confinados para hacer frente a los alemanes. Sin embargo, a lo largo de los hechos reseñados por Dvorjetski subyace un ferviente mensaje de fe, esperanza y lucha.

     Médico de profesión, se ocupó de hacer algo más llevadera la vida de cuantos conciudadanos pudo atender durante los más de dos años que duró el hacinamiento en un entorno mugriento, gris y sucio. No obstante, lo descrito supone, en palabras de René Cassin, premio Nobel de Literatura, en el prefacio del libro, "un himno triunfal para la celebración mística de una epopeya gloriosa". 

     Aunque el gueto más conocido de la época (el de Varsovia) es bastante conocido gracias a multitud de novelas, ensayos y hasta películas merece la pena leer lo acaecido en otros recintos amurallados similares. Encontramos en este relato múltiples similitudes respecto a la capital polaca. Pero también aspectos diferentes que amplían nuestros horizontes y nos permiten ver cómo los judíos no reaccionaron de igual manera en todos los lugares que sufrieron las atrocidades nazis.

     Pese a que no hubo una sublevación como la de Varsovia sí encontramos en el relato de Dvorjetski las mil y una maneras de hacer frente a los alemanes. Figuras como Abba Kovner, Tenenbaum-Tamarov, Yehiel Scheinbaum, Glasmann o Wittenberg, líderes del movimiento resistente de Vilna, reciben aquí su particular homenaje, al igual que las mujeres participantes en los correos clandestinos gracias a los cuales la mayoría de los guetos de Centroeuropa estuvieron en permanente comunicación a lo largo de la guerra: Frumka Plotnitzki, Liona Kazibrodska y Tamara Schneidermann, entre otras muchas. 

     El bosque de Ponar, situado a escasos siete kilómetros de la ciudad de Vilna, uno de los lugares más hermosos de la zona, fue utilizado por los alemanes para fusilar y enterrar a multitud de judíos procedentes de la "Jerusalén judía" y de otros lugares de Europa. Precisamente en los bosques de los alrededores, muchos otros se unieron para luchar contra el gran enemigo. Incluso se constituyeron auténticas colonias judías clandestinas en ellos. El más conocido, el de los hermanos Bielski, llegó a contar con más de mil doscientas personas. El magnífico film "Resistencia", dirigido por Edward Zwick e interpretado por Daniel Craig y Liev Schreiber, cuenta la historia de este grupo comandado por Tuvya Bielski.

     Una particularidad tiene este aspecto de la lucha en el bosque: en la parte final de la guerra, cuando ya se veía que el poder alemán iba a caer con estrépito, soviéticos, polacos, lituanos y ucranianos también se echaron encima de los judíos refugiados en plena naturaleza. Su objetivo era muy simple: acabar con ellos definitivamente y, de paso, hacerse con los territorios hasta entonces ocupados por los nazis. Comenzó, así, otra guerra, totalmente desconocida por el gran público, en busca de poseer los territorios que iban a quedar libres de las huestes de Hitler. Y, nuevamente, los judíos iban a ser las víctimas inocentes de ella.

     En 1961 Dvorjetski declaró como testigo en el proceso de Adolf Eichmann, acusado de crímenes contra la Humanidad. Gracias a su testimonio (y el de otros testigos presenciales) fue declarado culpable y condenado a muerte. El nazi, que se declaró inocente porque "simplemente me ocupé de cumplir las órdenes de mis superiores", fue ejecutado en la prisión de Ramla en 1962.  

     La destrucción del gueto de Vilna, y del resto de los guetos europeos, hizo posible la edificación de la nación de Israel gracias a la voluntad de unos hombres que convirtieron la derrota y la muerte en el terreno de cultivo de una gran victoria histórica demandada durante años y años por todos los judíos del mundo. Eso sí, también fue el germen de una nueva guerra con el pueblo palestino, poniendo de manifiesto, una vez más, la terrible injusticia cometida por la comunidad internacional encarnada por la ONU. Pero esa es otra historia...                   


lunes, 3 de marzo de 2014

El síndrome del delfín. Ramón Cerdá. El fantasma de los sueños. 2013. Reseña





     Ramón Cerdá define su nueva novela como "la más negra que he escrito hasta la fecha". Detalle que se observa ya desde la propia portada. Tal y como explica el autor en la novela, no existe una definición de "síndrome del delfín". No obstante, el título define a la perfección la patología del personaje principal de la historia, un insomne total, puesto que los delfines son los únicos animales que no duermen absolutamente nada ya que siempre tienen un ojo abierto y medio cerebro activo ya que necesitan respirar. Su respiración no es automática, por lo que, de dormirse por completo, se ahogarían.

     Hilario, un viudo solitario que casi no sale de casa ni se relaciona con los demás vecinos, lleva seis semanas sin dormir, lo cual afecta a su vida cotidiana, provocándole pérdidas de memoria y momentos de desesperación extrema ante la falta de descanso. Presiente que a raíz de sus problemas con el sueño es capaz de ver y entender los pensamientos de los demás. Pero, ¿es eso cierto...o es que se está volviendo loco de remate?

     Las alucinaciones, de todo tipo, que sufre le provocan sensaciones de irrealidad realmente angustiosas. Tanto que, después de probar toda clase de remedios para inducir el sueño y ver cómo todos ellos fracasan, llega a la conclusión de que su problema de insomnio no tiene cura, por lo que incluso piensa en quitarse la vida para acabar de una vez con una situación tan horrible.

     Una serie de asesinatos ocurridos a su alrededor por esas fechas, sobre todo el de su vecina Edurne, le hace pensar que tal vez él mismo tenga relación con ellos. Pero no recuerda haberlos cometido y jamás se había visto a sí mismo como un asesino. Está hecho un lío y no sabe qué hacer. Además, un comisario de policía que parece haberla tomado con él ya desde años atrás (en un par de antiguos casos de fraude Pablo ya había tenido la sensación de que Hilario se le había escapado por los pelos) está decidido a demostrar que sí es el asesino en serie responsable de todos los crímenes. 

     Con el lenguaje accesible, reflexivo y directo de siempre, Cerdá define y caracteriza a los personajes de una manera sublime, presentándonoslos como reales en todos los sentidos, con sus contradicciones y sus dudas, humanizándolos de manera que nos sumergimos en sus vidas haciéndolas nuestras. Incluso vivimos sus problemas como si fueran nuestros. Deseamos que todo se solucione de la mejor manera posible. Y eso es todo un logro por parte del autor.

     Las historias de cada personaje se entremezclan entre sí, tejiendo un puzzle que parece imposible de ordenar. Sin embargo, Ramón consigue hacerlo de forma admirable. El lector - por lo menos a mí me ha ocurrido así - no puede dejar de leer porque está ansioso por saber qué ocurre. Es uno de esos libros que engancha, quizás no desde la primera página (el único pero que se le observa a la novela es un arranque un poco lento, recreándose demasiado en la enfermedad que sufre Hilario) pero sí desde que la acción comienza a desarrollarse unas pocas páginas más adelante.

     Otro aspecto de la obra a destacar es la crítica social que subyace de ella: recortes de todo tipo, incluso en los bancos (Hilario es un pre-jubilado con 55 años de una entidad bancaria donde predominan más los cajeros automáticos que los humanos, para variar) y un sistema policial falto de los recursos económicos y humanos necesarios para asegurar las vidas de los ciudadanos a los cuales debe proteger. Esta contextualización nos aproxima todavía más a la acción descrita en la novela. Incluso, nos adentra en temas como el couchsurfing y la hipnosis policial.

     De las cinco o seis obras del autor que he leído hasta la fecha El síndrome del delfín me parece la mejor escrita y cuidada. Sin duda, ha sido todo un placer (y también una angustia, aunque esto último únicamente por la temática y desarrollo propios de la historia) leerla. Por ello, debo felicitar a Ramón Cerdá y recomendar su lectura a cualquier lector de esta reseña. Nadie se arrepentirá.


         

      

lunes, 24 de febrero de 2014

La estación espía. Ramón Javier Campo. Península. 2006. Reseña






     La estación internacional de Canfranc, inaugurada en 1928 por Alfonso XIII (también acudió Francisco Franco como general director de la Academia General Militar de Zaragoza, cargo que acababa de estrenar unos meses antes), situada a sólo cuatro kilómetros de Canfranc pueblo, vivió su época de mayor movimiento durante la Segunda Guerra Mundial. Hasta noviembre de 1942 fue un enclave estratégico para las redes de espionaje de los aliados. La Resistencia Francesa y los servicios de inteligencia británicos utilizaron la frontera para pasar mensajes en clave con la finalidad de acabar con el poder nazi.

     En esa fecha la situación empeoró con la ocupación alemana de la Francia hasta entonces libre y de la frontera con España. Los nazis se establecieron en la estación aragonesa, aunque eso nunca detuvo a quienes lucharon por salvar el continente de su barbarie. Multitud de judíos, soldados aliados y franceses que huían de su país ocupado utilizaron también el paso fronterizo para ponerse a salvo y tratar de llegar al norte de África (vía Zaragoza y Madrid) o a Portugal (donde embarcaban rumbo al continente americano en busca de la ansiada libertad).

     La estación espía es un relato construido a partir de una investigación histórica realmente digna de alabar que recrea cómo era la vida en la estación, el pueblo y sus alrededores en una de las épocas más convulsas de la historia de la humanidad. Su autor, Ramón Javier Campo, periodista de El Heraldo de Aragón desde 1991, sigue el camino emprendido en El oro de Canfranc (2001). Oscense de nacimiento, no pudo negarse a investigar la gran cantidad de sucesos acaecidos tan cerca de su lugar de residencia, algo nada difícil de entender cuando uno ha leído las páginas de sus estudios.

     La estación fue también el lugar en el que los regímenes de Franco y Hitler intercambiaron mercancías de alto valor energético (wolframio y hierro) y económico (lingotes de oro y obras de arte). Pese a la neutralidad española a nadie escapa la intensa colaboración que hubo entre los dos dirigentes fascistas, en estrecha unión también con Salazar y Mussolini. El relato muestra, sin embargo, cómo los españoles fueron paulatinamente virando en su política exterior según el signo de la guerra fue cambiando en favor de los aliados.

     En el libro se tratan las varias y variadas redes de espionaje establecidas en la zona (de la Resistencia Francesa y de los republicanos españoles asentados en tierras vecinas), los asentamientos de maquis españoles en los montes de la parte francesa de la frontera e incluso de policías y guardias civiles españoles que trataban de impedir a toda costa que sus amigos los nazis vieran cómo sus expectativas de dominio europeo se vinieran abajo.            

     Dentro de la gran historia de la contienda militar hay multitud de historias o micro-historias que no por desconocidas son menos importantes. Y es gracias a obras como la reseñada que el lector puede asistir a escenas realmente conmovedoras en algunos casos y estremecedoras en otros. La lectura de La estación espía resulta muy agradable en cuanto a forma de escritura y también en cuanto a la vasta información aportada por su autor.

     A buen seguro este libro se convertirá - si no lo es ya - en fuente de información y documentación de primera mano tanto para historiadores y demás estudiosos como para escritores. De todo lo que ocurrió en la imponente y majestuosa estación modernista de Canfranc saldrán tesis, libros, artículos y novelas de gran interés. El tema da para mucho y no está demasiado tratado, por lo que lo que nos presenta Ramón Javier Campo es todo un filón que habrá que explotar. Y servidor, que ha paseado por tan magno edificio, puede asegurar que simplemente imaginar en el lugar a miembros de la Gestapo, espías de todo tipo, huidos de toda índole, vagones y vagones de lingotes de oro y obras de arte, etc produce una sensación realmente emocionante. 

     En definitiva, nos encontramos ante un documento de indudable interés para estudiosos pero también para curiosos y ávidos de adquirir nuevos conocimientos. Una lectura que nos hará reflexionar, más si cabe, sobre la época en que Canfranc vivió su época de mayor esplendor. Muy recomendable su lectura, al igual que la visita tanto al pueblo como a la estación misma y su entorno. Un entorno cambiante según la época del año, desde el extremo frío invernal hasta los calores del crudo verano. 


lunes, 17 de febrero de 2014

The Monuments Men. Robert M. Edsel. Destino. 2012. Reseña





     Casi todo el mundo ha escuchado o leído informaciones sobre el expolio cultural europeo perpetrado por la Alemania nazi durante la Segunda Guerra Mundial. Sin embargo, lo que casi nadie sabe (o sabía) es que hubo una serie de hombres (también denominados "soldados del arte") que, sin fusiles, ni tanques, ni bombas, pero sí con su conocimiento, su sigilo y su astucia lograron salvar el patrimonio artístico de la codicia de Hitler y sus gerifaltes pero también del poder ampliamente destructivo de los ejércitos contendientes. Uno de los temas menos conocidos de la Segunda Guerra Mundial es tratado en este ensayo divulgativo con gran detenimiento.

     Robert M. Edsel creó en 2007 la fundación Monuments Men buscando sensibilizar a la opinión pública sobre la conveniencia de proteger durante los conflictos el legado artístico de cada país. Además, dicha fundación informa sobre gran número de obras robadas, escondidas, deterioradas, o que, simplemente, se perdieron para siempre.

     Empresario dedicado al gas y al petróleo, ha invertido buena parte de sus ganancias en estudiar y documentar la vida y la actividad de personas que durante la Segunda Guerra Mundial consagraron sus vidas y sus esfuerzos a proteger y preservar las obras de arte europeas del expolio nazi. "The monuments men" es el resultado de trece años de investigación exhaustiva sobre una aventura tan fascinante como poco conocida del peor conflicto bélico que ha vivido la humanidad hasta la fecha. 

     En la misión participaron en total unos trecientos hombres y mujeres, aunque sólo una decena de ellos estuvieron en primera línea de combate (algo necesario para poder ponerse manos a la obra nada más reconquistar territorios y, así, evitar mayores problemas en forma de saqueo, destrucción o pérdida). La práctica totalidad de ellos eran británicos y estadounidenses y pertenecían a la "flor y nata" de oficios relacionados con la conservación, restauración y labores museísticas. Un par de ellos, por desgracia, murieron durante el conflicto.     
     Hitler y sus secuaces robaron obras de arte de todo el continente. Su intención, aparte de lucrarse, era construir el mayor museo del mundo (el Fürhermuseum) para mayor gloria del III Reich. Linz, ciudad austriaca origen del Fürher, sería el nuevo centro artístico mundial, desplazando en importancia a la Florencia renacentista. La maqueta del proyecto acompañó a Hitler en su búnker de Berlín hasta sus últimos momentos.

     Sin embargo, tras el desembarco de Normandía y la batalla de Stalingrado el curso de la guerra cambió progresivamente y los nazis comenzaron a transportar a Alemania las grandes obras de arte (como, por ejemplo, la Madonna de Brujas, de Miguel Ángel, o el retablo de Gante, más conocido como "la Adoración del Cordero Místico", de los hermanos van Eyck). Los lugares de destino fueron minas de carbón o de sal excavadas en las montañas más escondidas (Altaussee o Merkers) y palacios y grandes almacenes convertidos en depósitos de arte (castillo de Neuschwanstein, Siegen o Heilbronn).

     No obstante, lo peor llegó en los últimos meses del nazismo con el Decreto Nerón de Hitler, por el cual debían destruirse todas las infraestructuras alemanas (puentes, vías férreas, fábricas, almacenes, etc) para impedir el avance aliado. Durante las últimas semanas del conflicto en Europa, con Hitler refugiado en su búnker o ya muerto, se creó un vacío de poder que hizo que algunos pensaran en destruir también las obras de arte para que no volvieran a caer manos del enemigo. Algunas obras se perdieron para siempre.

     El ideólogo de los "Monuments Men" fue el teniente George Stout. Como oficial de campo fue el referente del resto de miembros del cuerpo de Museos: J. Rorimer, R. Posey, L. Kirstein, W. Huchthausen, W. Hancock, H. Ettlinger, R. Balfour, etc. Buena parte de la información manejada por todos ellos en su búsqueda de obras de arte por toda Europa provino de Jacques Jaujard, director de los museos nacionales de Francia, y Rose Valland, conservadora temporal del Jeu de Pomme, adyacente al Louvre, durante la ocupación alemana.

     Tomando como base la obra de Edsel el actor George Clooney ha producido, co-escrito y dirigido un film de idéntico título en el que participan, entre otros, el propio Clooney (en el papel de George Stout), Matt Damon (J. Rorimer) y Cate Blanchet (Rose Valland). Habrá que ver si Hollywood hace justicia con estos hombres o si, como es habitual, entrega la gloria a invenciones subjetivas carentes de interés histórico.
     

lunes, 10 de febrero de 2014

El Paciente. Juan Gómez-Jurado. Planeta. 2014. Reseña





     Voy a ser sincero. Cuando supe el argumento de esta novela no me llamó para nada. Una nueva novela sobre conspiraciones o planes para matar al presidente de los EE. UU.. Libros así hay a patadas, pensé en un principio. Sin embargo, le di una oportunidad por su autor. He leído (y reseñado, en este mismo blog) sus cuatro novelas anteriores. Y en todas me sorprendió positivamente. Así que me puse a leer, sin mucha convicción pero deseando ver cómo se las arreglaba Juan para volver a enredarme (dicho esto en el mejor sentido de la palabra) en sus historias.

     ¿Se habrá dado un batacazo en esta novela? Todos los escritores, por buenos que sean, escriben de vez en cuando alguna obra en la que la pifian. Esta tenía toda la pinta en mi opinión. Demasiado arriesgado apostar por una temática tan cansina por recurrente. ¡Qué le vamos a hacer! Quizás tuviera que bajar del altar en que tenía subido al bueno de Gómez-Jurado.

     Me equivoqué. Totalmente. Desde el prólogo (apenas una página) me enganché. Como me pasó con sus obras anteriores, sobre todo con "La leyenda del ladrón". Me van más las novelas históricas que los thrillers. Cuestión de gustos, claro. De hecho, creo que ello sirve para afirmar que el autor es un grande. Que yo haya leído cuatro thrillers es un milagro. No habré leído más de una veintena de ellos en los últimos años.

     Pero vayamos con "El Paciente". ¿Qué os puedo contar de la novela sin desvelar nada básico de su contenido? Varias cosas. En primer lugar, la acción te atrapa desde el principio. En cada página ocurre algo de importancia para la historia. No es que no haya descripciones. Las hay. Las justas, sin florituras ni alardes innecesarios. Al leer sus escenas escuchas los sonidos de tu corazón. Estás en vilo en todo momento.

     La trama, a diferencia de muchos thrillers, es absolutamente creíble. Está planteada al mínimo detalle y parece tan real como la vida misma. Los personajes exactamente igual. El doctor Evans, uno de los mejores neurocirujanos del mundo, se ve acorralado entre el principio hipocrático, su responsabilidad para con sus conciudadanos y su deber como padre. Y el drama personal que arrastra, por desgracia, es compartido por demasiadas personas en el mundo. Su hija es lo único que le queda y el hecho de estar cerca de perderla le hace reaccionar de una manera muy humana y comprensible: si hace falta, matará al paciente, nada más y nada menos que el presidente de los EE. UU..

     Kate, su cuñada, también es un personaje que resulta muy veraz desde el principio. Su historia de amor y sus celos y resquemores la ponen en una tesitura complicada. Debe decidir entre su bien profesional y lo que su corazón le dicta. Y el malvado White es un psicópata de la talla de aquellos que han pasado a la historia de la literatura y del cine.

     Otro aspecto que me ha llamado la atención es la manera de contar la historia. El doctor Evans narra en primera persona la mayor parte de la novela. De hecho, se presenta como un diario personal en el que cuenta los hechos cronológicamente. Sin embargo, las acciones de Kate, White y el resto de personajes aparecen narrados por el narrador omnisciente clásico. Este contraste le da un toque especial a la novela.

     Como lector, he disfrutado a la vez que sufrido. Lo primero, por deleitarme literariamente. Lo segundo, por lo agobiante que resulta la acción en determinados momentos. La incertidumbre y la angustia son difíciles de transmitir, aunque Gómez-Jurado lo ha conseguido de forma magistral. Y, en parte, ello se debe también a la veracidad de los ambientes y de los términos médicos empleados. Washington y sus alrededores están descritos a la perfección, de la misma manera que los vocablos médicos están explicados al detalle. Ambos aspectos son muy de agradecer como lector.

     Que una novela que se lee en unas doce horas te tenga en vilo dos noches seguidas para terminar leyéndola en apenas 24 horas dice mucho de la calidad de la misma. Por culpa de Juan he estado dos noches casi en vela, con la consiguiente rojez de ojos y dolor de cabeza. Pero la historia vale la pena. Y el desenlace, más todavía. Que un lector básicamente de novela histórica pierda horas de sueño por un thriller lo dice todo. De nuevo, el autor me ha sorprendido gratamente. Y esta vez era la más difícil sin duda. "El Paciente" es una novela altamente recomendable. Aprenderás, disfrutarás, sufrirás y te involucrarás en la historia de tal manera que hasta desearás la muerte del presidente de los EE. UU.. 

     Por cierto, os dejo con el book-trailer de la novela. Pronto, el trailer de la película. Antes de salir a la venta los derechos de "El Paciente" fueron comprados para ser llevada a la gran pantalla. Ahí es nada...


      

     

jueves, 6 de febrero de 2014

El médico. Philipp Stölzl. 2013.





     De entrada debo confesar que no pude con la novela. Sé que es un best-seller, sé que la han leído más de veinte millones de personas en todo el mundo. Pero son cosas que pasan. No pude pasar de la página 90. Lo mismo me ocurrió con "La bodega", otra obra del escritor Noah Gordon. Por tanto, aclaro que el presente artículo se ciñe únicamente a la película dirigida por Philipp Stölzl, dejando de lado la polémica sobre si está o no bien adaptada la novela en esta versión para la gran pantalla.

     El director alemán ("El último testigo" o "Goethe!") se apoya en el guión adaptado por Jan Berger ("Somos la noche" y "En busca de la piedra mágica") para acercarnos a la aventura épica que originó la medicina casi tal y como la conocemos a día de hoy. El personaje de Rob Cole, soberbiamente interpretado por un desconocido, Tom Payne, nos arrastra merced a sus ansias de conocer los secretos de la medicina. 

     Todo comienza a sus siete años de edad, a raíz de la muerte de su madre y a su instinto de supervivencia, lo que le llevará a conseguir que le acoja un viejo barbero inglés, también muy bien interpretado por el actor sueco Stellan Skarsgard ("El indomable Will Hunting" o "Mamma mía!"). Con él comenzará a aprender pequeños aspectos de la por entonces primitiva medicina británica. El gran cambio, sin embargo, se dará al asistir a cómo un joven judío cura la ceguera del barbero. Su interés le llevará a preguntar. Y de esa pregunta surgirán un lugar (Ispahan, Persia) y un nombre (Ibn Siná, más conocido por todos nosotros como Avicena).

     Tras no conseguir convencer a su acompañante para viajar hasta allí emprenderá el viaje en solitario. Un año de penurias. Pero también un año que cambiaría su vida. En ese viaje conocerá al amor de su vida, una joven judía española que viaja hasta Ispahan para casarse con un conocido mercader local. Emma Rigby, bellísima actriz inglesa también prácticamente desconocida, borda su personaje.

     Al llegar a tierras persas logrará ser admitido por Ibn Siná, el más gran sabio de su tiempo, magistralmente interpretado por el inglés Ben Kingsley ("La invención de Hugo", "Oliver Twist"), de la mano de quien aprenderá los mil y un secretos de la medicina oriental, la verdadera medicina en aquella época. Merced a su relación con el sabio, llegará a trabar amistadv personal con el Sha de Persia, encarnado por el francés Olivier Martínez ("Infiel", "Antes que anochezca").

     En la madraza de Ibn Siná se relacionará con estudiantes árabes y judíos por igual. Pero deberá guardar su gran secreto: obviamente, es cristiano. Se esforzará en aprender los ritos judíos para conseguir su gran propósito: convertirse en un gran médico. La película nos va ilustrando con sus progresos médicos, además de situarnos en el ambiente de gran intolerancia religiosa (cristiana, judía y musulmana) y de enseñarnos cómo su relación con la joven judía española se va estrechando más y más.

     Todo ello con un vestuario, una ambientación, una escenografía, una fotografía (Hagen Bondanski) y una música (Ingo Frenzel) que deleitan nuestros sentidos de inicio a fin. Y es que, pese a durar dos horas y media, el film no se hace largo ni pesado, sino que es fácil de ver y de digerir dada la belleza de sus imágenes y su colorido. Ciertamente, no es nada que no se haya visto antes (es más, recuerda ese cine de Hollywood de los años cincuenta o sesenta - nada que ver, por ejemplo, con "El reino de los cielos" y demás atrocidades cometidas en la actualidad -), pero uno se va a casa muy contento y satisfecho.

     De todo lo anterior surge una reflexión en forma de pregunta: ¿por qué se ha tardado 27 años en llevar esta historia al cine? La explicación más plausible es que la novela fue un éxito en todo el mundo, sobre todo en Europa, pero no en EE. UU.. De ahí que Hollywood no se haya lanzado nunca a la aventura. El dinero manda, como siempre. Por esa razón ha habido que esperar a que un director alemán y este maravilloso elenco de actores (europeos todos) se decidieran a dar el paso hacia adelante.   
                           
     En definitiva, y repitiendo que debo dejar de lado las críticas acerca del escaso acierto a la hora de adaptar la novela de Gordon al cine, debo aconsejar a todo el mundo ver esta magnífica película. No creo que nadie se arrepienta de pasar dos horas y media visionando una historia dramática pero épica desarrollada en el siglo XI, una época que, visto lo visto, no fue tan oscura. No en vano, alumbró las bases de la civilización moderna.


lunes, 3 de febrero de 2014

Luis Aragonés (1938-2014). Genio y figura...





     Recordar a Luis Aragonés únicamente por haber llevado a la selección española a vencer en la Eurocopa de 2008 es realmente injusto. El Sabio de Hortaleza ha significado para el fútbol español mucho, muchísimo más. Los triunfos no vienen de la nada. Nunca. Para conseguirlos hace falta un cambio de mentalidad, una nueva manera de ver las cosas y una nueva forma de afrontar las distintas situaciones. Luis hizo que la selección se convirtiera en un equipo, y que de la conocida Furia Española se pasara a jugar al fútbol con más cabeza que corazón.

     No obstante, Aragonés comenzó a gestar su leyenda hace muchos años. Cuando el fútbol era en blanco y negro, cuando la selección española optaba a todo para no ganar nunca nada. Y, sobre todo, cuando vestía los colores rojiblancos y lucía sus conocidos zapatones. Porque, más allá de sus éxitos con La Roja, Luis Aragonés siempre tuvo el corazón rojiblanco. 

     Llegó a la ribera del Manzanares a los 26 años de edad y lució la elástica colchonera durante diez temporadas, en las que consiguió 3 Ligas (66, 70 y 73), 2 Copas (65 y 72) y un subcampeonato de Europa (1974, tras marcar un gol de falta que pudo significar la primera Copa de Europa para su equipo). Pese a ser centrocampista, en 1970 ganó el trofeo Pichichi como máximo goleador de la Liga. El Atlético de Madrid le marcó tanto que nada más retirarse se puso a entrenar a sus ex-compañeros. Se sentó en el banquillo del Calderón durante 15 temporadas (hasta en cuatro épocas diferentes), consiguiendo 1 Liga (77), 3 Copas (76, 85 y 92), 1 Supercopa de España (85), 1 Copa Intercontinental (74) y la Liga de Segunda División (2002), con la que volvió a situar a su equipo en la Primera División.

     Además, logró la Copa del Rey del 88 con el F. C. Barcelona, el Premio Don Balón al mejor entrenador de la Liga en el 77 y la Medalla de Oro de la Real Orden del Mérito Deportivo en 2001. Luego, ya con la selección española, llegaron la Eurocopa del 2008, el trofeo al mejor entrenador según la IFFHS en el 2008 y el Premio Príncipe de Asturias de los Deportes en 2010 (junto al resto de los componentes de la selección española de fútbol).   

     Entrenó a otros siete equipos españoles de Primera División y hasta al Fenerbahce turco en la temporada 2008-9. Fue el último equipo al que entrenó (y el único fuera de nuestras fronteras), aunque no anunció su retirada hasta diciembre de 2013, ya enfermo de leucemia. Una enfermedad que mantuvo en silencio hasta el final. Porque, si algo tuvo siempre El Abuelo, fue el sentimiento de querer estar en un segundo plano. Sus jugadores recuerdan que siempre decía que cuando el equipo ganaba "lo hacía por sus jugadores" y que cuando perdía "era por culpa del entrenador". En las celebraciones se mantenía apartado de sus pupilos, cediéndoles todo el protagonismo. Y en las derrotas, salía a dar la cara por ellos y "a recibir las hostias se hacía falta".

     Indudablemente, Don Luis no fue ningún santo. Le gustaba disfrutar al máximo de la vida. Fumador incansable, bebedor un poco más que ocasional y jugador nato de quinielas (en más de una ocasión llegó a ser agraciado con algún que otro premio), primitivas y casinos (los trabajadores del Casino Monte Picayo de Valencia, ciudad en la que entrenó entre los años 95 y 97 pueden dar buena fe de ello), tenía un carácter muy marcado. En más de una ocasión tuvo alguna salida de tono bastante desafortunada. Pero siempre, siempre iba de cara hacia la persona que tenía enfrente.

     Sin embargo, todos sus jugadores hablan maravillas de él. Incluso hombres como Samuel Eto´o, camerunés al que empujó contra el banquillo del Mallorca tras una protesta del jugador posterior a un cambio; Raúl González, mítico jugador del Real Madrid al que "jubiló" de La Roja; o Paolo Futre, capitán atlético con el que tuvo en algunas ocasiones sus más y sus menos. Todos ellos han hablado de su míster como alguien sin el cual el fútbol - y ellos mismos - no serían como es en la actualidad. ¿Y quién no recuerda sus discusiones con presidentes de clubes (por ejemplo, con Jesús Gil, de quien fue amigo pese a defender posiciones diferentes en no pocas situaciones)?

     Ganador nato (para él, el fútbol era "ganar, ganar, ganar y volver a ganar"), pidió a los médicos que le atendieron de su corta pero demoledora enfermedad mortal que no hicieran público su estado. "Se marchó", en palabras de Pedro Guillén, su médico y colaborador en muchos de los clubes en los que militó como entrenador, "en silencio; sin hablar. Como el deportista que medita y se concentra antes de saltar al terreno de juego. En el anonimato de quien se va mirando de frente a la muerte". Genio y figura...  

     Don Luis se ha ido. Pero su leyenda, su carácter, su genio y su particular forma de ver y de vivir la vida y el fútbol permanecerán en todos los que pudimos disfrutar de él en vida. Sea desde la parcela que sea. Descanse En Paz, míster. 

    

viernes, 24 de enero de 2014

Sandro Rosell: el listo más tonto del país





     Sandro Rosell llegó a la presidencia del F. C. Barcelona en junio de 2010 tras arrasar en las elecciones (obteniendo más del 61% de los votos, más que ningún otro presidente en la historia del club). Sin embargo, sus dos primeras decisiones ya anticiparon que su presidencia iba a ser polémica y convulsa: retiró la presidencia de honor del club a Johan Cruyff y denunció judicialmente las cuentas económicas del club entre 2009 y 2010.

     Rosell fue vice-presidente de Joan Laporta entre 2003 y 2005 (aunque ya había "entrado" en el club en los noventa, cuando era el responsable de márketing de Nike en la Península Ibérica). De ser su escudero pasó a enfrentarse con él de forma airada. En 2005 dimitió y en 2008 presentó una moción de censura contra él. Fracasó, de la  misma manera que no llegó a ningún sitio su denuncia contra su "enemigo íntimo" en 2010. Desacreditar a Laporta fue la piedra angular de su proyecto. Mal inicio, ¿verdad? 

     Pero no todo acabó ahí. La mala relación con el entrenador, Pep Guardiola, conllevó la marcha del técnico más laureado de la historia del club en junio de 2012. No hace falta decir que la salida de Pep no fue la que este merecía tras una trayectoria tan exitosa. Las mentiras se generalizaron y su crédito fue menguando a una velocidad digna de reflexión.

     Mentiras ha dicho muchas. Demasiadas. Las que más llaman la atención son las referidas a los casos de Eric Abidal y de Pete Mickeal. Con ambos el club trató de dar una imagen que ensalzara los valores del barcelonismo. El futbolista francés, enfermo de cáncer de hígado, fue invitado a abandonar el club pese a que el club dijo en todo momento que contaba con él cuando se recuperase. Abidal actualmente juega en el Mónaco y en la selección francesa y no ha vuelto a tener problemas físicos. El jugador de baloncesto estadounidense, con tromboembolismo pulmonar, también hubo de dejar el club tras recuperarse de sus dolencias. Ahora, Mickeal ha fichado por el Murcia y tampoco parece tener problema alguno. Ambos salieron del F. C. Barcelona por la puerta de atrás después de casi dejarse la vida defendiendo sus colores. Pocos valores los demostrados por los directivos de nuevo.

     No obstante, lo que ha provocado la dimisión de Rosell ha sido el escándalo del caso Neymar. Jordi Cases, farmacéutico de Olesa de Montserrat (supuestamente relacionado con Cruyff y Laporta), socio del club y militante de la plataforma "GoBarça", demandó a Rosell ante la Audiencia Nacional por "apropiación indebida en su modalidad de distracción de dinero" tras pedir a la directiva la explicación pública de las cuentas del fichaje del jugador brasileño. 

     El 24 de diciembre, como regalo de Navidad, el club envió al socio un burofax en el que se le amenzaba con pedirle una indemnización en el caso de que el contrato del jugador fuera publicado. Además, el Barça solicitó que la demanda no fuera admitida a trámite por la Audiencia Nacional. Todo estalló el 20 de enero, día en que el diario ElMundo publicó que el fichaje del brasileño había costado 95 milllones de euros y no los 57 que se creía. De inmediato, la fiscalía instó al juez Pablo Ruz a admitir la querella por existir contratos "simulados".

     Rosell, acorralado, hubo de rectificar y pedir públicamente que "el señor juez admita la querella y me llame a declarar". Dicho y hecho. La querella fue admitida y el presidente decidió dimitir por no dañar la imagen del club. Bartomeu, su vice-presidente, se hará cargo del club hasta finalizar el mandato en 2016. Su defensa siempre se ha apoyado en amenazas y ataques hacia él y a su familia, en la desesperación y la envidia de sus enemigos (deportivos y extra-deportivos) y en la confidencialidad del contrato firmado con Neymar.   

     La pregunta clave es: ¿por qué se miente en las cifras del contrato del jugador? Hay varias respuestas a ella. Cada cual que elija la / s conveniente / s:

1- Que Messi no se enterase de cuánto iba a cobrar el brasileño y evitar, así, que el argentino pidiera un aumento de su nómina. Algo que ahora seguro que sí ocurrirá.
2- Sacar pecho ante un supuesto barcelonismo de Neymar, que prefería jugar en el Barcelona a mitad de precio (en su día, el propio Florentino afirmó que había decidido no fichar al brasileño "porque nos costaba casi 150 millones de euros"). De ahí que determinados sectores del barcelonismo quieran ver detrás de la querella la mano del conjunto merengue, olvidando que parte de un socio barcelonista. En fin, el FCB sufre de madriditis, algo muy grave, sobre todo en una época en la que su equipo ha sido el mejor del mundo con diferencia.
3- Defender de los valores del barcelonismo, es decir, no despilfarrar el dinero. Gareth Bale le costó cien millones al eterno rival, lo que fue criticado en todo el país, el Barça incluido. Por tanto, no podían dar las cifras reales y ponerse a la altura del Real Madrid. El FCB, más que un club, tiene valores diferentes. ¿Los mismos utilizados por su directiva con Eric Abidal o Pete Mickeal?
4- Estafar, robar, "chorizar" al Estado y a Hacienda, que somos todos: culés y no culés; futboleros y no futboleros.

     En los tres primeros casos los pecados de Rosell serían la soberbia, la chulería y la mentira. En el cuarto, mucho peor como resulta obvio a todas luces, si se demuestran todas las acusaciones, Rosell se convertiría, además, en un delincuente, y podría llegar a ir a prisión (hasta un máximo de seis años). De todo ello extraigo dos conclusiones básicas:

a) El fichaje de Neymar ha resultado caro, muy caro, carísimo. Sobre todo para el ya ex-presidente.
b) Rosell ha demostrado ser el listo más tonto del país. 


jueves, 16 de enero de 2014

La ladrona de libros. Markus Zusak. Lumen. 2007. Reseña





     El nazismo y la Alemania de la Segunda Guerra Mundial son aspectos de sobra conocidos y temas bastante recurrentes tanto en el mundo literario como en el del cine. Sin embargo, de vez en cuando aparecen pequeñas historias dentro de la gran historia de ese período histórico que logran emocionarnos y sobrecogernos. Sin ir más lejos, a mí mismo me ocurrió con Irena Sendler. Y me llamó tanto la atención que acabé escribiendo un libro (estoy con el segundo y definitivo) sobre su bondadosa gesta en el gueto de Varsovia.

     Novelas que traten el nazismo hay muchas. Buenas, bastantes menos. Excepcionales, poquitas. Magistrales, una entre un millón. La obra de Markus Zusak, en mi modesta opinión, debería encuadrarse a caballo entre las excepcionales y las magistrales. Y si no la ubico directamente entre las últimas es porque me costó entrar en la acción.

     No obstante, dudo de si la "culpa" de ello es del autor o mía. Porque me chocó, y mucho, que la narradora fuera la muerte. Me descolocó tanto que me costó ubicarme en la historia. Reconozco que tardé en reaccionar ante este hecho. Lo cual pudo originar mi demora a la hora de instalarme en las páginas de una novela que, por otra parte, va claramente de menos a más según transcurren sus diez capítulos.

     Y asevero que va in crescendo por varios motivos. Los personajes van progresivamente cambiando, desarrollando unos rasgos psicológicos, y hasta físicos (en los casos de Liesel Meminger y Rudy Steiner), que provocan simpatía o antipatía, aceptación o rechazo, según determinados capítulos. Es el caso de secundarios, como frau Hermann o frau Holtzapfel, pero también de algún principal, como ocurre con la madre de acogida de Liesel, Rosa Hubermann.        

     Los personajes están descritos casi al mínimo detalle (muchos de estos detalles van encajando poco a poco en el puzzle perfectamente diseñado por el autor para mostrarnos tan fantástica historia). He de confesar que Liesel, Rudy, Hans (el padre de acogida de Liesel) y Max Vandenburg son personajes que me va a costar olvidar. 

     Los ambientes (el sótano del 33 de Himmelstrasse o la biblioteca del 8 de Grandestrasse) y la ciudad de Molchning (las calles Himmel, Grande o München) rozan la perfección. Y la narradora, la muerte, está soberbia durante toda la novela, adelantando temas importantes, detallando las escenas más interesantes y reflexionando en voz alta sobre el régimen nazi e incluso sobre las bondades y las miserias de la condición humana. 

     Sin embargo, no puedo dejar de comentar la idea que, para mí, es la clave de esta novela: el poder de las palabras. La propia Liesel llega a odiar y a querer a la vez la biblioteca de la mujer del alcalde. ¿La razón? Está repleta de palabras. Y esas palabras son culpables tanto de las desgracias derivadas de la guerra (una guerra provocada por la - no debemos dejar de tenerlo claro nunca - lúcida retórica del siniestro Hitler) como de que, pese a todo lo horrible acaecido en ella, la protagonista considere ese período de su vida como el mejor. Y todo ello, gracias a los libros.

     Ese amor a los libros y a la lectura son los responsables de que la novela de Zusak exista. Porque, sin él, no habría creado jamás a personajes como Liesel, Hans Hubermann, Max Vandenburg o frau Hermann, auténticas almas de "La ladrona de libros". No en vano, alguien dijo que los libros no pueden cambiar el mundo, pero sí hacer más llevaderas nuestras vidas en él. 

     Actualmente está en los cines españoles la película de mismo título, dirigida por Brian Percival bajo guión de Michael Petroni, y protagonizada por Sophie Nélisse ("Profesor Lazhar"), Geoffrey Rush ("Piratas del Caribe" o "El discurso del rey") y Emily Watson ("Las cenizas de Ángela" o "The boxer"). Habrá que ver cómo han adaptado la historia a la gran pantalla. La novela, desde luego, es altamente recomendable.         

                  

martes, 14 de enero de 2014

High Hopes y la polémica en torno al Boss





     El décimo-octavo disco de estudio de Springsteen llega al mercado hoy. Y lo hace, como nunca antes, envuelto de polémicas más o menos justificadas en torno a su lanzamiento. Fanatismos al margen (tanto por parte de sus acérrimos seguidores como por sus detractores, que los tiene también, por supuesto), un nuevo trabajo del Boss siempre ocupa espacio en los grandes medios internacionales de todo tipo. 

     Aparte de desgranar los doce temas que componen "High Hopes", el presente artículo abordará las cuatro grandes polémicas que se ciernen sobre el lanzamiento del disco: Amazon y su inexplicable filtración, la inclusión de Tom Morello tanto en el disco como en la gira, la nueva forma de grabación del mismo, y la selección de canciones que forman parte del CD.

     Parece increíble que en pleno siglo XXI una plataforma tan seria como Amazon cometiera el mayúsculo error de "filtrar" los audios de los doce temas del disco. ¿Error o campaña de márketing? Esa es la pregunta que muchos se han hecho durante los días previos a la salida al mercado del CD. Desde luego, alguien debería haber dado mayores explicaciones sobre tan farragoso asunto. No me atrevo a pronunciarme sobre este tema, aunque tampoco pondría la mano en el fuego por nadie. Sobre todo viendo cómo funciona la publicidad en estos tiempos que nos han tocado vivir (o sufrir).

     Durante la pasada gira australiana uno de los guitarristas de la mítica E Street Band, Steven Van Zandt, causó baja temporal al encontrarse grabando la segunda temporada de la serie de televisión noruega "Lilyhammer" (algo nada nuevo, pues hace años ya participó en la mítica "Los Soprano"). El Boss decidió que Tom Morello (Rage Against The Machine y Audioslave) le sustituyera. En 2008 ya tocaron juntos una versión eléctrica (precisamente la que se recupera en este álbum) de "The Ghost Of Tom Joad". Aunque ya se comentaba que Bruce y Tom estaban preparando un trabajo juntos, lo que es indiscutible es que la influencia de Morello ha sido más que destacable en el resultado del disco. El propio Bruce ha afirmado que "no estoy seguro de que este disco existiera sin su influencia".

     Morello participa en ocho de las doce canciones de "High Hopes", dando un toque al resultado final que ha hecho las delicias de algunos pero no de otros. Para gustos, colores. El enfado de sus detractores se ha acrecentado al anunciarse que el guitarrista formará parte de la gira 2014, incluso aunque participe Van Zandt. Algo que, para algunos, no cuadra: Nils, Steven, Bruce y Morello. ¿Serán demasiadas guitarras sonando a la vez sobre un mismo escenario?

     Sea como sea, la inclusión de Tom me parece acertada en un principio. Aunque Bruce deberá hilar muy fino para que todos sus guitarristas estén contentos. Es decir, que todos deberán tener sus momentos de gloria y también de sombras a lo largo de una gira tan larga como la que se presenta este año. Personalmente, espero presenciar in situ el solo de Morello en "The Ghost Of Tom Joad". Eso sí, también miraré el gesto de Nils cuando este hecho se produzca. 

     A diferencia de lo que suele ser habitual en Springsteen y en la mayoría de músicos, el disco se ha grabado durante la gira "Wrecking Ball" de 2013. USA, Europa y Australia han asistido a la grabación del nuevo trabajo. Y todo ello con Ron Aniello, principal productor del mismo (también participa Brendan O´Brien en las cuatro canciones antiguas), escuchando todo el material vía internet. Una forma un tanto extraña, sin duda.

     No obstante, las críticas se han centrado sobre todo en la composición del álbum. En el mismo encontramos, junto a los temas nuevos ("Heaven´ s Wall", "Frankie Fell In Love", y "This Is Your Sword"), covers ("High Hopes", "Just Like Fire Would" y "Dream Baby Dream"), nuevas versiones de temas ya conocidos ("American Skin (41 Shots)" y "The Ghost Of Tom Joad") y descartes de discos anteriores ("Harry´s Place", "Down In The Hole", "Hunter Of Invisible Game" y "The Wall"). Una fórmula que rompe con la norma habitual del genio de Asbury Park. Personalmente, prefiero que los discos contengan material nuevo, aunque se puedan incluir viejos descartes de discos anteriores. Lo de los covers y las versiones distintas de temas ya conocidos me parece perfectamente prescindible. Sobre todo en el caso que nos ocupa: un compositor nato como Springsteen.

     Polémicas al margen, estas son las doce canciones de "High Hopes":

1- High Hopes: cover del tema de The Havalinas (1990) ya grabado por Springsteen y la E Street Band en 1995 para su EP titulado "Blood Brothers". La versión actual goza de una más amplia y rica instrumentación, con un gran Roy Bittan al piano y unos vientos y una percusión realmente potentes. ¡Hasta 19 músicos participan en el tema que abre el disco! La nueva versión fue sugerida por Tom Morello.
2- Harry´s Place: descarte del aclamado "The Rising" (2002) por cuestiones temáticas. Sus protagonistas parecen socios de la familia Soprano. Se trata de una historia de gangsteres, engaños, poder y secretos de pueblo pequeño. Clarence Clemons aparece tocando el saxo como nuevo homenaje póstumo de la banda a uno de sus sempiternos componentes (fallecido en 2011). 
3- American Skin (41 Shots): nueva versión de la canción de 2000, sin apenas cambios respecto a la original. Enorme poder instrumental y vocal, con un buen solo de guitarra de Morello. Tema polémico desde su composición (denuncia del caso de Amadou Diallo, vendedor callejero guineano acribillado (41 disparos) por hacer "un movimiento sospechoso" en 2000). Se recupera, para alegría de los fans y enfado de los medios policiales, a causa del asesinato de Trayvon Martin, chico de color, a manos de un vigilante amateur en Florida (2013). 
4- Just Like Fire Would: cover del tema de The Saints, uno de los grupos pioneros del punk australiano y, además, una de las bandas favoritas del Boss. Muy parecida a la versión original, con remembranzas claras del sonido de The Beatles.  
5- Down In The Hole: otro descarte de "The Rising" en el que alcanza gran importancia Patti Scialfa (y en la que aparecen, en los coros, los tres hijos del matrimonio Springsteen). Recuerda a algunos pasajes del álbum "Tunnel Of Love" por su poder evocador e inquietante. Aparece un solo de órgano de Danny Federici, componente de la E Street Band fallecido en 2008.
6- Heaven´s Wall: tema gospel al más puro estilo "Shackled And Drawn" y "Rocky Ground", ambos del "Wrecking Ball", con repetitivas letras bíblicas, aunque más marchoso y con un espectacular diálogo guitarrero Bruce-Tom en la parte final. 

7- Frankie Fell In Love: una de las canciones más lúdicas del álbum, muy en la honda de la Seeger Sessions Band. Suelta e informal, muestra al Springsteen más desenfadado y ronco.
8- This Is Your Sword: tradicional pieza gaélica muy del gusto de Springsteen en los últimos tiempos. Un banjo y varias gaitas acompañan el ritmo de esta balada de voz fuerte y potente musicalización.
9- Hunter Of Invisible Game: suave balada a medio tiempo, es una alegoría llena de imágenes bíblicas sobre viajeros en el desierto. Fue uno de los descartes del "Workin´ On A Dream" (2009). 
10- The Ghost Of Tom Joad: grabada en solitario y en acústico en 1995 en el álbum de idéntico título, se recupera la versión eléctrica con banda que ha hecho las delicias de los fans durante años. Supuso, como ya se ha reseñado, la primera colaboración Springsteen-Morello en 2008. Por tanto, se podría decir que fue el germen del actual trabajo. Morello incluso canta parte importante del tema en este disco. ¡Guitarras afiladas como nunca antes!
11- The Wall: grabada en 1998, recuerda a antiguos compañeros y músicos de Nueva Jersey que fueron a Vietnam y ya no regresaron (Walter Cichon, por ejemplo). Canción muy solemne con una magistral trompeta llevando el ritmo del tema en su parte final. 
12- Dream Baby Dream: cover del tema de los neoyorkinos Suicide con el cual Springsteen ya cerró sus conciertos de la gira "Devils & Dust" en 2005. Una cinta de bucles y un armonio transforman la oscuridad original en una balada clásica y cordial. La versión actual está más limpia y pulida que la interpretada en vivo en 2005. 

     El presente trabajo supone, visto lo visto, la certificación de un cambio en el rumbo de Springsteen durante los últimos años: generalización de programaciones, colchones ambientales, efectos de sonido, trucos de estudio y manipulaciones tímbricas de los instrumentos. Sin embargo, lo que todos tenemos claro es que el fuerte del Boss siempre ha sido, es y será su sonido en vivo, sus conciertos. Por todo ello, el 2014 comienza , para todos sus fans, con "grandes esperanzas".

  

jueves, 9 de enero de 2014

Intemperie. Jesús Carrasco. Seix Barral. 2013. Reseña





     Un par de personajes y una buena historia. Son las únicas cosas necesarias para escribir una gran novela. Parece fácil, ¿verdad? Y, sin embargo, no lo es. En absoluto. Si lo fuera, todo el mundo sería escritor. No, la realidad es mucho más complicada que todo esto. Lo que se necesita, ante todo, es ser un buen "juntaletras", un buen "expresador" de sentimientos, un buen descriptor de personajes, ambientes y objetos. Un gran escritor, vamos.

     Y, aún así, sigue siendo harto difícil conseguir construir una gran novela. Para ello, se requiere poseer un basto bagaje cultural y léxico, una maestría para saber cambiar el ritmo y el tono de la narración en cada escena, en cada situación. Señoras y señores: ante ustedes, Jesús Carrasco, escritor extremeño (Badajoz, 1972) afincado en Sevilla que, con "Intemperie", su primera novela, ha hecho que servidor se emocione leyendo una historia sencilla pero magníficamente construida y magistralmente escrita.

     Elena Ramírez, de Seix Barral, dice de él en la solapa interior de la novela, entre otras cosas, que tiene "la riqueza de Miguel Delibes". Estas palabras podrían entenderse como una  forma de márketing, de querer vender bien a un escritor hasta ahora desconocido. Pero yo, que nada tengo que ver con la editorial ni con el autor, no puedo estar más de acuerdo con las palabras de Ramírez. "Intemperie" bebe directamente de "Los santos inocentes" del genio vallisoletano. 

     Su riqueza léxica (recomiendo leer la novela con un diccionario a mano), sus grandes dosis de realismo, su alto valor descriptivo (de personajes, ambientes y objetos) y el hecho de que los diálogos entre los personajes sean los justos otorgan a la obra una originalidad extraordinaria en los tiempos que corren. Por todo ello, esta genialidad merece, desde ya mismo, ser elevada a la categoría de clásico de la literatura nacional.

     Y, por si todo lo anteriormente reseñado fuera poco, "Intemperie" constituye todo un manual de supervivencia en el campo y el desierto y del oficio del pastoreo; un compendio de, a la vez, todo el esplendor y la peligrosidad de una naturaleza cambiante que emociona pero que también puede matar; y una honda reflexión sobre la condición humana, de las buenas y de las malas personas.

     Una novela atemporal y ageográfica en la que no conocemos los nombres de los lugares ni de los personajes pero sí su naturaleza, su modo de vivir la vida y cómo se relacionan con el medio que los rodea. Que combina la violencia con la solidaridad, la codicia con la bondad, la malicia con la entrega a los demás. Un cruce de caminos entre dos personajes muy diferentes, pero a la vez parecidos, cuyas vidas ya no serán igual. 

     Una historia emocionante, íntima y psicológica. Dura, muy dura. Un fiel relato de la "España profunda" (¿probablemente de principios del sigo pasado?), con interesantes flash-backs que hacen entendibles los comportamientos de los personajes (sobre todo, del joven y del alguacil) y con algunos cambios de ritmo que nos hacen vibrar y no nos dejan cerrar el libro.

     Y, dentro de ese ambiente agobiante, tanto por el medio hostil como por la situación que viven el cabrero y el joven ante la persecución del alguacil y sus hombres, un sentimiento cristiano que no deja de asombrarnos. Entierros, cruces, promesas y un intento de evitar que los cadáveres sean pasto de los carroñeros.

     Parece fácil, pero no lo es. Y si Jesús Carrasco ha logrado esta obra maestra en su debut literario, ¿qué podemos esperar de él en el futuro? El tiempo lo dirá. Pero es un autor a seguir muy de cerca. Sin duda.      

         

jueves, 2 de enero de 2014

Resumen literario del 2013. Lista de títulos y autores favoritos





     El 2013 terminó y es hora de hacer balance literario del mismo. Hablaré de mis propios proyectos y también de esos títulos y autores preferidos del año. A nivel personal estoy contento en líneas generales. Los primeros meses de 2013 los dediqué a la ardua tarea de dar a conocer a la gente mi segunda novela, publicada a finales de 2012, Almas Suspendidas. Como siempre, recorrí diversas localidades, con distinta fortuna, reencontrándome con amistades gestadas con El Círculo de las Bondades y conociendo a gente nueva por la cual merece la pena dedicarse a esto de escribir y lanzarse a la carretera en busca de lectores.

     Mi segunda novela ha recibido a lo largo del año numerosas críticas. Casi todas positivas, aunque también ha habido tres o cuatro no tan satisfactorias para mí. Como curiosidad, cabe reseñar que ha recibido mejores críticas que su antecesora a pesar de que las ventas hayan sido menores. Casi todo el mundo ha coincidido en que el texto ha estado mejor escrito que el primero, algo que me reconforta pues ese es precisamente mi objetivo: que cada novela sea mejor que la anterior. 

     Porque lo que es obvio es que no todas son igualmente vendibles. Está claro que una historia real, con personajes reales y hechos verídicos es mucho más fácilmente comercializable que una obra más costumbrista e inspirada en la actual crisis económica y de valores. Por ello, me doy con un canto en los dientes con las críticas recibidas. Vivir de esto es cada vez más utópico, así que me conformo con comentarios como "vas progresando en cada novela" o "parece mentira que las dos novelas hayan sido escritas por la misma persona en menos de un año de diferencia".

     Pienso firmemente que todo escritor debe, antes de escribir, ponerse a leer, leer y leer. Y, básicamente, eso he hecho durante este año extinguido. Entre lo leído abunda material a nivel de documentación (para la segunda y definitiva parte de El Círculo de las Bondades). Sin embargo, la mayoría de lecturas han sido por puro placer. Así las cosas, puedo catalogar este 2013 como un año de transición, documentación y sosiego tras tres años de escribir más que leer. Necesitaba un parón antes de volver a la escritura con energías renovadas y horizontes más amplios.

     A continuación os detallo mis diez lecturas preferidas del año. Ojo: que estén entre las favoritas del 2013 no significa que hayan sido publicadas durante el referido año. Es más, la mayoría son anteriores, como es lógico y normal. Ahí va la lista:

10. La tabla esmeralda, de Carla Montero. Plaza & Janés, 2012. Dos historias de amor separadas en el tiempo pero unidas por el misterio de un cuadro del siglo XV desaparecido: El astrólogo, de Giorgione. La protagonista revive el pasado del París ocupado por los nazis y conoce la saga familiar de los Bauer, encargados de velar el secreto que oculta esa obra a lo largo de los siglos.

9. Holocausto Manhattan, de Bruno Nievas. Ediciones B, 2013. Como la anterior, enlaza dos escenarios diferentes (el campo de Auschwitz en 1944 y la Manhattan del décimo aniversario de los atentados del 11-S) pero interconectados por algo misterioso. ¿Conocéis las ondas binaurales y su enorme poder? Leed esta novela y os quedaréis sin respiración.

8. Dime quien soy, de Julia Navarro. Plaza & Janés, 2010. Un viaje épico y muy interesante por la Europa (y Sudamérica) de la primera mitad del siglo XX a través de la investigación de la vida de una mujer adictiva que abandonó a su marido y a su hijo justo antes de la Guerra Civil Española. Para aprender mucha historia y emocionarse con la gran Amelia Garayoa.

7. Canadá, de Richard Ford. Anagrama, 2013. La dramática historia de un chaval de quince años de la América profunda que debe huir a Canadá tras ser detenidos sus padres por atracar un banco. Una bellísima y profunda novela sobre la pérdida de la inocencia, sobre los lazos familiares y sobre el camino que uno recorre para alcanzar la madurez.

6. La elegancia del erizo, de Muriel Barbery. Seix Barral, 2010. Ni la portera de la finca ni una niña de doce años residente allí son lo que la sociedad dicta que deberían ser. Una novela exquisita en la que dos personas muy diferentes pero también parecidas (he ahí el misterio) harán que nos emocionemos en cada página con sus vidas y sus reflexiones. Maravillosamente bien escrita.

5. Butcher´s Crossing, de John Williams. Lumen, 2013. Un western en el pleno sentido de la palabra. Una aventura en la naturaleza más acogedora pero también hostil. Una lucha por la supervivencia. Pero, sobre todo, un viaje hacia las profundidades del alma y de la razón humana, con todo lo positivo y lo negativo, lo bueno y lo malo, que conlleva. 

4. La ridícula idea de no volver a verte, de Rosa Montero. Seix Barral, 2013. Marie Curie y Rosa Montero juntas en un libro que nadie debería dejar de leer. Una narración emotiva e intensa de las vicisitudes de la vida de la doble Premio Nobel que atrapa desde la primera página hasta la última. Amor, sexo, lucha, superación y vitalidad en estado puro.

3. Stoner, de John Williams. Baile del Sol, 2012. Para mí, el gran descubrimiento del año. Stoner es un hombre tan humano que cualquiera puede empatizar con él. Es una novela sobre la integridad y la renuncia; una historia que consigue que te impliques, que comprendas, que disculpes y admires en la misma medida el estoicismo y las debilidades de este entrañable, justo y digno profesor universitario.

2. El espíritu del lince, de Javier Pellicer. Pàmies, 2012. Extraordinaria novela sobre nuestros antepasados los íberos de la mano de Icorbeles, un personaje que ya forma parte de mi vida literaria. Una historia emocionante de la que se aprende historia y valores, algo de lo que no vamos sobrados tantos siglos después de los íberos. ¡Qué bien escribes, Javier Pellicer!

1. La justicia de los errantes, de Jorge Díaz. Plaza & Janés, 2012. Durruti y Ascaso, dirigentes anarquistas del primer tercio del siglo XX, son los grandes protagonistas de esta novela histórica. Su hondo calado histórico y su narración directa y magistral la han convertido en mi lectura preferida del año. He aprendido sobre la historia de España, sobre el anarquismo y, sobre todo, sobre cómo utilizar una novela para ayudarse a uno mismo a escribir mucho mejor que antes.

     Feliz 2014 a todos. Que sea mucho mejor que el 2013. En lo literario será difícil, pero en lo social y lo económico no tanto. Y si no es mejor, ¡siempre nos quedará el placer de la lectura!