LIBROS

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lunes, 24 de febrero de 2014

La estación espía. Ramón Javier Campo. Península. 2006. Reseña






     La estación internacional de Canfranc, inaugurada en 1928 por Alfonso XIII (también acudió Francisco Franco como general director de la Academia General Militar de Zaragoza, cargo que acababa de estrenar unos meses antes), situada a sólo cuatro kilómetros de Canfranc pueblo, vivió su época de mayor movimiento durante la Segunda Guerra Mundial. Hasta noviembre de 1942 fue un enclave estratégico para las redes de espionaje de los aliados. La Resistencia Francesa y los servicios de inteligencia británicos utilizaron la frontera para pasar mensajes en clave con la finalidad de acabar con el poder nazi.

     En esa fecha la situación empeoró con la ocupación alemana de la Francia hasta entonces libre y de la frontera con España. Los nazis se establecieron en la estación aragonesa, aunque eso nunca detuvo a quienes lucharon por salvar el continente de su barbarie. Multitud de judíos, soldados aliados y franceses que huían de su país ocupado utilizaron también el paso fronterizo para ponerse a salvo y tratar de llegar al norte de África (vía Zaragoza y Madrid) o a Portugal (donde embarcaban rumbo al continente americano en busca de la ansiada libertad).

     La estación espía es un relato construido a partir de una investigación histórica realmente digna de alabar que recrea cómo era la vida en la estación, el pueblo y sus alrededores en una de las épocas más convulsas de la historia de la humanidad. Su autor, Ramón Javier Campo, periodista de El Heraldo de Aragón desde 1991, sigue el camino emprendido en El oro de Canfranc (2001). Oscense de nacimiento, no pudo negarse a investigar la gran cantidad de sucesos acaecidos tan cerca de su lugar de residencia, algo nada difícil de entender cuando uno ha leído las páginas de sus estudios.

     La estación fue también el lugar en el que los regímenes de Franco y Hitler intercambiaron mercancías de alto valor energético (wolframio y hierro) y económico (lingotes de oro y obras de arte). Pese a la neutralidad española a nadie escapa la intensa colaboración que hubo entre los dos dirigentes fascistas, en estrecha unión también con Salazar y Mussolini. El relato muestra, sin embargo, cómo los españoles fueron paulatinamente virando en su política exterior según el signo de la guerra fue cambiando en favor de los aliados.

     En el libro se tratan las varias y variadas redes de espionaje establecidas en la zona (de la Resistencia Francesa y de los republicanos españoles asentados en tierras vecinas), los asentamientos de maquis españoles en los montes de la parte francesa de la frontera e incluso de policías y guardias civiles españoles que trataban de impedir a toda costa que sus amigos los nazis vieran cómo sus expectativas de dominio europeo se vinieran abajo.            

     Dentro de la gran historia de la contienda militar hay multitud de historias o micro-historias que no por desconocidas son menos importantes. Y es gracias a obras como la reseñada que el lector puede asistir a escenas realmente conmovedoras en algunos casos y estremecedoras en otros. La lectura de La estación espía resulta muy agradable en cuanto a forma de escritura y también en cuanto a la vasta información aportada por su autor.

     A buen seguro este libro se convertirá - si no lo es ya - en fuente de información y documentación de primera mano tanto para historiadores y demás estudiosos como para escritores. De todo lo que ocurrió en la imponente y majestuosa estación modernista de Canfranc saldrán tesis, libros, artículos y novelas de gran interés. El tema da para mucho y no está demasiado tratado, por lo que lo que nos presenta Ramón Javier Campo es todo un filón que habrá que explotar. Y servidor, que ha paseado por tan magno edificio, puede asegurar que simplemente imaginar en el lugar a miembros de la Gestapo, espías de todo tipo, huidos de toda índole, vagones y vagones de lingotes de oro y obras de arte, etc produce una sensación realmente emocionante. 

     En definitiva, nos encontramos ante un documento de indudable interés para estudiosos pero también para curiosos y ávidos de adquirir nuevos conocimientos. Una lectura que nos hará reflexionar, más si cabe, sobre la época en que Canfranc vivió su época de mayor esplendor. Muy recomendable su lectura, al igual que la visita tanto al pueblo como a la estación misma y su entorno. Un entorno cambiante según la época del año, desde el extremo frío invernal hasta los calores del crudo verano. 


lunes, 17 de febrero de 2014

The Monuments Men. Robert M. Edsel. Destino. 2012. Reseña





     Casi todo el mundo ha escuchado o leído informaciones sobre el expolio cultural europeo perpetrado por la Alemania nazi durante la Segunda Guerra Mundial. Sin embargo, lo que casi nadie sabe (o sabía) es que hubo una serie de hombres (también denominados "soldados del arte") que, sin fusiles, ni tanques, ni bombas, pero sí con su conocimiento, su sigilo y su astucia lograron salvar el patrimonio artístico de la codicia de Hitler y sus gerifaltes pero también del poder ampliamente destructivo de los ejércitos contendientes. Uno de los temas menos conocidos de la Segunda Guerra Mundial es tratado en este ensayo divulgativo con gran detenimiento.

     Robert M. Edsel creó en 2007 la fundación Monuments Men buscando sensibilizar a la opinión pública sobre la conveniencia de proteger durante los conflictos el legado artístico de cada país. Además, dicha fundación informa sobre gran número de obras robadas, escondidas, deterioradas, o que, simplemente, se perdieron para siempre.

     Empresario dedicado al gas y al petróleo, ha invertido buena parte de sus ganancias en estudiar y documentar la vida y la actividad de personas que durante la Segunda Guerra Mundial consagraron sus vidas y sus esfuerzos a proteger y preservar las obras de arte europeas del expolio nazi. "The monuments men" es el resultado de trece años de investigación exhaustiva sobre una aventura tan fascinante como poco conocida del peor conflicto bélico que ha vivido la humanidad hasta la fecha. 

     En la misión participaron en total unos trecientos hombres y mujeres, aunque sólo una decena de ellos estuvieron en primera línea de combate (algo necesario para poder ponerse manos a la obra nada más reconquistar territorios y, así, evitar mayores problemas en forma de saqueo, destrucción o pérdida). La práctica totalidad de ellos eran británicos y estadounidenses y pertenecían a la "flor y nata" de oficios relacionados con la conservación, restauración y labores museísticas. Un par de ellos, por desgracia, murieron durante el conflicto.     
     Hitler y sus secuaces robaron obras de arte de todo el continente. Su intención, aparte de lucrarse, era construir el mayor museo del mundo (el Fürhermuseum) para mayor gloria del III Reich. Linz, ciudad austriaca origen del Fürher, sería el nuevo centro artístico mundial, desplazando en importancia a la Florencia renacentista. La maqueta del proyecto acompañó a Hitler en su búnker de Berlín hasta sus últimos momentos.

     Sin embargo, tras el desembarco de Normandía y la batalla de Stalingrado el curso de la guerra cambió progresivamente y los nazis comenzaron a transportar a Alemania las grandes obras de arte (como, por ejemplo, la Madonna de Brujas, de Miguel Ángel, o el retablo de Gante, más conocido como "la Adoración del Cordero Místico", de los hermanos van Eyck). Los lugares de destino fueron minas de carbón o de sal excavadas en las montañas más escondidas (Altaussee o Merkers) y palacios y grandes almacenes convertidos en depósitos de arte (castillo de Neuschwanstein, Siegen o Heilbronn).

     No obstante, lo peor llegó en los últimos meses del nazismo con el Decreto Nerón de Hitler, por el cual debían destruirse todas las infraestructuras alemanas (puentes, vías férreas, fábricas, almacenes, etc) para impedir el avance aliado. Durante las últimas semanas del conflicto en Europa, con Hitler refugiado en su búnker o ya muerto, se creó un vacío de poder que hizo que algunos pensaran en destruir también las obras de arte para que no volvieran a caer manos del enemigo. Algunas obras se perdieron para siempre.

     El ideólogo de los "Monuments Men" fue el teniente George Stout. Como oficial de campo fue el referente del resto de miembros del cuerpo de Museos: J. Rorimer, R. Posey, L. Kirstein, W. Huchthausen, W. Hancock, H. Ettlinger, R. Balfour, etc. Buena parte de la información manejada por todos ellos en su búsqueda de obras de arte por toda Europa provino de Jacques Jaujard, director de los museos nacionales de Francia, y Rose Valland, conservadora temporal del Jeu de Pomme, adyacente al Louvre, durante la ocupación alemana.

     Tomando como base la obra de Edsel el actor George Clooney ha producido, co-escrito y dirigido un film de idéntico título en el que participan, entre otros, el propio Clooney (en el papel de George Stout), Matt Damon (J. Rorimer) y Cate Blanchet (Rose Valland). Habrá que ver si Hollywood hace justicia con estos hombres o si, como es habitual, entrega la gloria a invenciones subjetivas carentes de interés histórico.
     

lunes, 10 de febrero de 2014

El Paciente. Juan Gómez-Jurado. Planeta. 2014. Reseña





     Voy a ser sincero. Cuando supe el argumento de esta novela no me llamó para nada. Una nueva novela sobre conspiraciones o planes para matar al presidente de los EE. UU.. Libros así hay a patadas, pensé en un principio. Sin embargo, le di una oportunidad por su autor. He leído (y reseñado, en este mismo blog) sus cuatro novelas anteriores. Y en todas me sorprendió positivamente. Así que me puse a leer, sin mucha convicción pero deseando ver cómo se las arreglaba Juan para volver a enredarme (dicho esto en el mejor sentido de la palabra) en sus historias.

     ¿Se habrá dado un batacazo en esta novela? Todos los escritores, por buenos que sean, escriben de vez en cuando alguna obra en la que la pifian. Esta tenía toda la pinta en mi opinión. Demasiado arriesgado apostar por una temática tan cansina por recurrente. ¡Qué le vamos a hacer! Quizás tuviera que bajar del altar en que tenía subido al bueno de Gómez-Jurado.

     Me equivoqué. Totalmente. Desde el prólogo (apenas una página) me enganché. Como me pasó con sus obras anteriores, sobre todo con "La leyenda del ladrón". Me van más las novelas históricas que los thrillers. Cuestión de gustos, claro. De hecho, creo que ello sirve para afirmar que el autor es un grande. Que yo haya leído cuatro thrillers es un milagro. No habré leído más de una veintena de ellos en los últimos años.

     Pero vayamos con "El Paciente". ¿Qué os puedo contar de la novela sin desvelar nada básico de su contenido? Varias cosas. En primer lugar, la acción te atrapa desde el principio. En cada página ocurre algo de importancia para la historia. No es que no haya descripciones. Las hay. Las justas, sin florituras ni alardes innecesarios. Al leer sus escenas escuchas los sonidos de tu corazón. Estás en vilo en todo momento.

     La trama, a diferencia de muchos thrillers, es absolutamente creíble. Está planteada al mínimo detalle y parece tan real como la vida misma. Los personajes exactamente igual. El doctor Evans, uno de los mejores neurocirujanos del mundo, se ve acorralado entre el principio hipocrático, su responsabilidad para con sus conciudadanos y su deber como padre. Y el drama personal que arrastra, por desgracia, es compartido por demasiadas personas en el mundo. Su hija es lo único que le queda y el hecho de estar cerca de perderla le hace reaccionar de una manera muy humana y comprensible: si hace falta, matará al paciente, nada más y nada menos que el presidente de los EE. UU..

     Kate, su cuñada, también es un personaje que resulta muy veraz desde el principio. Su historia de amor y sus celos y resquemores la ponen en una tesitura complicada. Debe decidir entre su bien profesional y lo que su corazón le dicta. Y el malvado White es un psicópata de la talla de aquellos que han pasado a la historia de la literatura y del cine.

     Otro aspecto que me ha llamado la atención es la manera de contar la historia. El doctor Evans narra en primera persona la mayor parte de la novela. De hecho, se presenta como un diario personal en el que cuenta los hechos cronológicamente. Sin embargo, las acciones de Kate, White y el resto de personajes aparecen narrados por el narrador omnisciente clásico. Este contraste le da un toque especial a la novela.

     Como lector, he disfrutado a la vez que sufrido. Lo primero, por deleitarme literariamente. Lo segundo, por lo agobiante que resulta la acción en determinados momentos. La incertidumbre y la angustia son difíciles de transmitir, aunque Gómez-Jurado lo ha conseguido de forma magistral. Y, en parte, ello se debe también a la veracidad de los ambientes y de los términos médicos empleados. Washington y sus alrededores están descritos a la perfección, de la misma manera que los vocablos médicos están explicados al detalle. Ambos aspectos son muy de agradecer como lector.

     Que una novela que se lee en unas doce horas te tenga en vilo dos noches seguidas para terminar leyéndola en apenas 24 horas dice mucho de la calidad de la misma. Por culpa de Juan he estado dos noches casi en vela, con la consiguiente rojez de ojos y dolor de cabeza. Pero la historia vale la pena. Y el desenlace, más todavía. Que un lector básicamente de novela histórica pierda horas de sueño por un thriller lo dice todo. De nuevo, el autor me ha sorprendido gratamente. Y esta vez era la más difícil sin duda. "El Paciente" es una novela altamente recomendable. Aprenderás, disfrutarás, sufrirás y te involucrarás en la historia de tal manera que hasta desearás la muerte del presidente de los EE. UU.. 

     Por cierto, os dejo con el book-trailer de la novela. Pronto, el trailer de la película. Antes de salir a la venta los derechos de "El Paciente" fueron comprados para ser llevada a la gran pantalla. Ahí es nada...


      

     

jueves, 6 de febrero de 2014

El médico. Philipp Stölzl. 2013.





     De entrada debo confesar que no pude con la novela. Sé que es un best-seller, sé que la han leído más de veinte millones de personas en todo el mundo. Pero son cosas que pasan. No pude pasar de la página 90. Lo mismo me ocurrió con "La bodega", otra obra del escritor Noah Gordon. Por tanto, aclaro que el presente artículo se ciñe únicamente a la película dirigida por Philipp Stölzl, dejando de lado la polémica sobre si está o no bien adaptada la novela en esta versión para la gran pantalla.

     El director alemán ("El último testigo" o "Goethe!") se apoya en el guión adaptado por Jan Berger ("Somos la noche" y "En busca de la piedra mágica") para acercarnos a la aventura épica que originó la medicina casi tal y como la conocemos a día de hoy. El personaje de Rob Cole, soberbiamente interpretado por un desconocido, Tom Payne, nos arrastra merced a sus ansias de conocer los secretos de la medicina. 

     Todo comienza a sus siete años de edad, a raíz de la muerte de su madre y a su instinto de supervivencia, lo que le llevará a conseguir que le acoja un viejo barbero inglés, también muy bien interpretado por el actor sueco Stellan Skarsgard ("El indomable Will Hunting" o "Mamma mía!"). Con él comenzará a aprender pequeños aspectos de la por entonces primitiva medicina británica. El gran cambio, sin embargo, se dará al asistir a cómo un joven judío cura la ceguera del barbero. Su interés le llevará a preguntar. Y de esa pregunta surgirán un lugar (Ispahan, Persia) y un nombre (Ibn Siná, más conocido por todos nosotros como Avicena).

     Tras no conseguir convencer a su acompañante para viajar hasta allí emprenderá el viaje en solitario. Un año de penurias. Pero también un año que cambiaría su vida. En ese viaje conocerá al amor de su vida, una joven judía española que viaja hasta Ispahan para casarse con un conocido mercader local. Emma Rigby, bellísima actriz inglesa también prácticamente desconocida, borda su personaje.

     Al llegar a tierras persas logrará ser admitido por Ibn Siná, el más gran sabio de su tiempo, magistralmente interpretado por el inglés Ben Kingsley ("La invención de Hugo", "Oliver Twist"), de la mano de quien aprenderá los mil y un secretos de la medicina oriental, la verdadera medicina en aquella época. Merced a su relación con el sabio, llegará a trabar amistadv personal con el Sha de Persia, encarnado por el francés Olivier Martínez ("Infiel", "Antes que anochezca").

     En la madraza de Ibn Siná se relacionará con estudiantes árabes y judíos por igual. Pero deberá guardar su gran secreto: obviamente, es cristiano. Se esforzará en aprender los ritos judíos para conseguir su gran propósito: convertirse en un gran médico. La película nos va ilustrando con sus progresos médicos, además de situarnos en el ambiente de gran intolerancia religiosa (cristiana, judía y musulmana) y de enseñarnos cómo su relación con la joven judía española se va estrechando más y más.

     Todo ello con un vestuario, una ambientación, una escenografía, una fotografía (Hagen Bondanski) y una música (Ingo Frenzel) que deleitan nuestros sentidos de inicio a fin. Y es que, pese a durar dos horas y media, el film no se hace largo ni pesado, sino que es fácil de ver y de digerir dada la belleza de sus imágenes y su colorido. Ciertamente, no es nada que no se haya visto antes (es más, recuerda ese cine de Hollywood de los años cincuenta o sesenta - nada que ver, por ejemplo, con "El reino de los cielos" y demás atrocidades cometidas en la actualidad -), pero uno se va a casa muy contento y satisfecho.

     De todo lo anterior surge una reflexión en forma de pregunta: ¿por qué se ha tardado 27 años en llevar esta historia al cine? La explicación más plausible es que la novela fue un éxito en todo el mundo, sobre todo en Europa, pero no en EE. UU.. De ahí que Hollywood no se haya lanzado nunca a la aventura. El dinero manda, como siempre. Por esa razón ha habido que esperar a que un director alemán y este maravilloso elenco de actores (europeos todos) se decidieran a dar el paso hacia adelante.   
                           
     En definitiva, y repitiendo que debo dejar de lado las críticas acerca del escaso acierto a la hora de adaptar la novela de Gordon al cine, debo aconsejar a todo el mundo ver esta magnífica película. No creo que nadie se arrepienta de pasar dos horas y media visionando una historia dramática pero épica desarrollada en el siglo XI, una época que, visto lo visto, no fue tan oscura. No en vano, alumbró las bases de la civilización moderna.


lunes, 3 de febrero de 2014

Luis Aragonés (1938-2014). Genio y figura...





     Recordar a Luis Aragonés únicamente por haber llevado a la selección española a vencer en la Eurocopa de 2008 es realmente injusto. El Sabio de Hortaleza ha significado para el fútbol español mucho, muchísimo más. Los triunfos no vienen de la nada. Nunca. Para conseguirlos hace falta un cambio de mentalidad, una nueva manera de ver las cosas y una nueva forma de afrontar las distintas situaciones. Luis hizo que la selección se convirtiera en un equipo, y que de la conocida Furia Española se pasara a jugar al fútbol con más cabeza que corazón.

     No obstante, Aragonés comenzó a gestar su leyenda hace muchos años. Cuando el fútbol era en blanco y negro, cuando la selección española optaba a todo para no ganar nunca nada. Y, sobre todo, cuando vestía los colores rojiblancos y lucía sus conocidos zapatones. Porque, más allá de sus éxitos con La Roja, Luis Aragonés siempre tuvo el corazón rojiblanco. 

     Llegó a la ribera del Manzanares a los 26 años de edad y lució la elástica colchonera durante diez temporadas, en las que consiguió 3 Ligas (66, 70 y 73), 2 Copas (65 y 72) y un subcampeonato de Europa (1974, tras marcar un gol de falta que pudo significar la primera Copa de Europa para su equipo). Pese a ser centrocampista, en 1970 ganó el trofeo Pichichi como máximo goleador de la Liga. El Atlético de Madrid le marcó tanto que nada más retirarse se puso a entrenar a sus ex-compañeros. Se sentó en el banquillo del Calderón durante 15 temporadas (hasta en cuatro épocas diferentes), consiguiendo 1 Liga (77), 3 Copas (76, 85 y 92), 1 Supercopa de España (85), 1 Copa Intercontinental (74) y la Liga de Segunda División (2002), con la que volvió a situar a su equipo en la Primera División.

     Además, logró la Copa del Rey del 88 con el F. C. Barcelona, el Premio Don Balón al mejor entrenador de la Liga en el 77 y la Medalla de Oro de la Real Orden del Mérito Deportivo en 2001. Luego, ya con la selección española, llegaron la Eurocopa del 2008, el trofeo al mejor entrenador según la IFFHS en el 2008 y el Premio Príncipe de Asturias de los Deportes en 2010 (junto al resto de los componentes de la selección española de fútbol).   

     Entrenó a otros siete equipos españoles de Primera División y hasta al Fenerbahce turco en la temporada 2008-9. Fue el último equipo al que entrenó (y el único fuera de nuestras fronteras), aunque no anunció su retirada hasta diciembre de 2013, ya enfermo de leucemia. Una enfermedad que mantuvo en silencio hasta el final. Porque, si algo tuvo siempre El Abuelo, fue el sentimiento de querer estar en un segundo plano. Sus jugadores recuerdan que siempre decía que cuando el equipo ganaba "lo hacía por sus jugadores" y que cuando perdía "era por culpa del entrenador". En las celebraciones se mantenía apartado de sus pupilos, cediéndoles todo el protagonismo. Y en las derrotas, salía a dar la cara por ellos y "a recibir las hostias se hacía falta".

     Indudablemente, Don Luis no fue ningún santo. Le gustaba disfrutar al máximo de la vida. Fumador incansable, bebedor un poco más que ocasional y jugador nato de quinielas (en más de una ocasión llegó a ser agraciado con algún que otro premio), primitivas y casinos (los trabajadores del Casino Monte Picayo de Valencia, ciudad en la que entrenó entre los años 95 y 97 pueden dar buena fe de ello), tenía un carácter muy marcado. En más de una ocasión tuvo alguna salida de tono bastante desafortunada. Pero siempre, siempre iba de cara hacia la persona que tenía enfrente.

     Sin embargo, todos sus jugadores hablan maravillas de él. Incluso hombres como Samuel Eto´o, camerunés al que empujó contra el banquillo del Mallorca tras una protesta del jugador posterior a un cambio; Raúl González, mítico jugador del Real Madrid al que "jubiló" de La Roja; o Paolo Futre, capitán atlético con el que tuvo en algunas ocasiones sus más y sus menos. Todos ellos han hablado de su míster como alguien sin el cual el fútbol - y ellos mismos - no serían como es en la actualidad. ¿Y quién no recuerda sus discusiones con presidentes de clubes (por ejemplo, con Jesús Gil, de quien fue amigo pese a defender posiciones diferentes en no pocas situaciones)?

     Ganador nato (para él, el fútbol era "ganar, ganar, ganar y volver a ganar"), pidió a los médicos que le atendieron de su corta pero demoledora enfermedad mortal que no hicieran público su estado. "Se marchó", en palabras de Pedro Guillén, su médico y colaborador en muchos de los clubes en los que militó como entrenador, "en silencio; sin hablar. Como el deportista que medita y se concentra antes de saltar al terreno de juego. En el anonimato de quien se va mirando de frente a la muerte". Genio y figura...  

     Don Luis se ha ido. Pero su leyenda, su carácter, su genio y su particular forma de ver y de vivir la vida y el fútbol permanecerán en todos los que pudimos disfrutar de él en vida. Sea desde la parcela que sea. Descanse En Paz, míster. 

    

viernes, 24 de enero de 2014

Sandro Rosell: el listo más tonto del país





     Sandro Rosell llegó a la presidencia del F. C. Barcelona en junio de 2010 tras arrasar en las elecciones (obteniendo más del 61% de los votos, más que ningún otro presidente en la historia del club). Sin embargo, sus dos primeras decisiones ya anticiparon que su presidencia iba a ser polémica y convulsa: retiró la presidencia de honor del club a Johan Cruyff y denunció judicialmente las cuentas económicas del club entre 2009 y 2010.

     Rosell fue vice-presidente de Joan Laporta entre 2003 y 2005 (aunque ya había "entrado" en el club en los noventa, cuando era el responsable de márketing de Nike en la Península Ibérica). De ser su escudero pasó a enfrentarse con él de forma airada. En 2005 dimitió y en 2008 presentó una moción de censura contra él. Fracasó, de la  misma manera que no llegó a ningún sitio su denuncia contra su "enemigo íntimo" en 2010. Desacreditar a Laporta fue la piedra angular de su proyecto. Mal inicio, ¿verdad? 

     Pero no todo acabó ahí. La mala relación con el entrenador, Pep Guardiola, conllevó la marcha del técnico más laureado de la historia del club en junio de 2012. No hace falta decir que la salida de Pep no fue la que este merecía tras una trayectoria tan exitosa. Las mentiras se generalizaron y su crédito fue menguando a una velocidad digna de reflexión.

     Mentiras ha dicho muchas. Demasiadas. Las que más llaman la atención son las referidas a los casos de Eric Abidal y de Pete Mickeal. Con ambos el club trató de dar una imagen que ensalzara los valores del barcelonismo. El futbolista francés, enfermo de cáncer de hígado, fue invitado a abandonar el club pese a que el club dijo en todo momento que contaba con él cuando se recuperase. Abidal actualmente juega en el Mónaco y en la selección francesa y no ha vuelto a tener problemas físicos. El jugador de baloncesto estadounidense, con tromboembolismo pulmonar, también hubo de dejar el club tras recuperarse de sus dolencias. Ahora, Mickeal ha fichado por el Murcia y tampoco parece tener problema alguno. Ambos salieron del F. C. Barcelona por la puerta de atrás después de casi dejarse la vida defendiendo sus colores. Pocos valores los demostrados por los directivos de nuevo.

     No obstante, lo que ha provocado la dimisión de Rosell ha sido el escándalo del caso Neymar. Jordi Cases, farmacéutico de Olesa de Montserrat (supuestamente relacionado con Cruyff y Laporta), socio del club y militante de la plataforma "GoBarça", demandó a Rosell ante la Audiencia Nacional por "apropiación indebida en su modalidad de distracción de dinero" tras pedir a la directiva la explicación pública de las cuentas del fichaje del jugador brasileño. 

     El 24 de diciembre, como regalo de Navidad, el club envió al socio un burofax en el que se le amenzaba con pedirle una indemnización en el caso de que el contrato del jugador fuera publicado. Además, el Barça solicitó que la demanda no fuera admitida a trámite por la Audiencia Nacional. Todo estalló el 20 de enero, día en que el diario ElMundo publicó que el fichaje del brasileño había costado 95 milllones de euros y no los 57 que se creía. De inmediato, la fiscalía instó al juez Pablo Ruz a admitir la querella por existir contratos "simulados".

     Rosell, acorralado, hubo de rectificar y pedir públicamente que "el señor juez admita la querella y me llame a declarar". Dicho y hecho. La querella fue admitida y el presidente decidió dimitir por no dañar la imagen del club. Bartomeu, su vice-presidente, se hará cargo del club hasta finalizar el mandato en 2016. Su defensa siempre se ha apoyado en amenazas y ataques hacia él y a su familia, en la desesperación y la envidia de sus enemigos (deportivos y extra-deportivos) y en la confidencialidad del contrato firmado con Neymar.   

     La pregunta clave es: ¿por qué se miente en las cifras del contrato del jugador? Hay varias respuestas a ella. Cada cual que elija la / s conveniente / s:

1- Que Messi no se enterase de cuánto iba a cobrar el brasileño y evitar, así, que el argentino pidiera un aumento de su nómina. Algo que ahora seguro que sí ocurrirá.
2- Sacar pecho ante un supuesto barcelonismo de Neymar, que prefería jugar en el Barcelona a mitad de precio (en su día, el propio Florentino afirmó que había decidido no fichar al brasileño "porque nos costaba casi 150 millones de euros"). De ahí que determinados sectores del barcelonismo quieran ver detrás de la querella la mano del conjunto merengue, olvidando que parte de un socio barcelonista. En fin, el FCB sufre de madriditis, algo muy grave, sobre todo en una época en la que su equipo ha sido el mejor del mundo con diferencia.
3- Defender de los valores del barcelonismo, es decir, no despilfarrar el dinero. Gareth Bale le costó cien millones al eterno rival, lo que fue criticado en todo el país, el Barça incluido. Por tanto, no podían dar las cifras reales y ponerse a la altura del Real Madrid. El FCB, más que un club, tiene valores diferentes. ¿Los mismos utilizados por su directiva con Eric Abidal o Pete Mickeal?
4- Estafar, robar, "chorizar" al Estado y a Hacienda, que somos todos: culés y no culés; futboleros y no futboleros.

     En los tres primeros casos los pecados de Rosell serían la soberbia, la chulería y la mentira. En el cuarto, mucho peor como resulta obvio a todas luces, si se demuestran todas las acusaciones, Rosell se convertiría, además, en un delincuente, y podría llegar a ir a prisión (hasta un máximo de seis años). De todo ello extraigo dos conclusiones básicas:

a) El fichaje de Neymar ha resultado caro, muy caro, carísimo. Sobre todo para el ya ex-presidente.
b) Rosell ha demostrado ser el listo más tonto del país. 


jueves, 16 de enero de 2014

La ladrona de libros. Markus Zusak. Lumen. 2007. Reseña





     El nazismo y la Alemania de la Segunda Guerra Mundial son aspectos de sobra conocidos y temas bastante recurrentes tanto en el mundo literario como en el del cine. Sin embargo, de vez en cuando aparecen pequeñas historias dentro de la gran historia de ese período histórico que logran emocionarnos y sobrecogernos. Sin ir más lejos, a mí mismo me ocurrió con Irena Sendler. Y me llamó tanto la atención que acabé escribiendo un libro (estoy con el segundo y definitivo) sobre su bondadosa gesta en el gueto de Varsovia.

     Novelas que traten el nazismo hay muchas. Buenas, bastantes menos. Excepcionales, poquitas. Magistrales, una entre un millón. La obra de Markus Zusak, en mi modesta opinión, debería encuadrarse a caballo entre las excepcionales y las magistrales. Y si no la ubico directamente entre las últimas es porque me costó entrar en la acción.

     No obstante, dudo de si la "culpa" de ello es del autor o mía. Porque me chocó, y mucho, que la narradora fuera la muerte. Me descolocó tanto que me costó ubicarme en la historia. Reconozco que tardé en reaccionar ante este hecho. Lo cual pudo originar mi demora a la hora de instalarme en las páginas de una novela que, por otra parte, va claramente de menos a más según transcurren sus diez capítulos.

     Y asevero que va in crescendo por varios motivos. Los personajes van progresivamente cambiando, desarrollando unos rasgos psicológicos, y hasta físicos (en los casos de Liesel Meminger y Rudy Steiner), que provocan simpatía o antipatía, aceptación o rechazo, según determinados capítulos. Es el caso de secundarios, como frau Hermann o frau Holtzapfel, pero también de algún principal, como ocurre con la madre de acogida de Liesel, Rosa Hubermann.        

     Los personajes están descritos casi al mínimo detalle (muchos de estos detalles van encajando poco a poco en el puzzle perfectamente diseñado por el autor para mostrarnos tan fantástica historia). He de confesar que Liesel, Rudy, Hans (el padre de acogida de Liesel) y Max Vandenburg son personajes que me va a costar olvidar. 

     Los ambientes (el sótano del 33 de Himmelstrasse o la biblioteca del 8 de Grandestrasse) y la ciudad de Molchning (las calles Himmel, Grande o München) rozan la perfección. Y la narradora, la muerte, está soberbia durante toda la novela, adelantando temas importantes, detallando las escenas más interesantes y reflexionando en voz alta sobre el régimen nazi e incluso sobre las bondades y las miserias de la condición humana. 

     Sin embargo, no puedo dejar de comentar la idea que, para mí, es la clave de esta novela: el poder de las palabras. La propia Liesel llega a odiar y a querer a la vez la biblioteca de la mujer del alcalde. ¿La razón? Está repleta de palabras. Y esas palabras son culpables tanto de las desgracias derivadas de la guerra (una guerra provocada por la - no debemos dejar de tenerlo claro nunca - lúcida retórica del siniestro Hitler) como de que, pese a todo lo horrible acaecido en ella, la protagonista considere ese período de su vida como el mejor. Y todo ello, gracias a los libros.

     Ese amor a los libros y a la lectura son los responsables de que la novela de Zusak exista. Porque, sin él, no habría creado jamás a personajes como Liesel, Hans Hubermann, Max Vandenburg o frau Hermann, auténticas almas de "La ladrona de libros". No en vano, alguien dijo que los libros no pueden cambiar el mundo, pero sí hacer más llevaderas nuestras vidas en él. 

     Actualmente está en los cines españoles la película de mismo título, dirigida por Brian Percival bajo guión de Michael Petroni, y protagonizada por Sophie Nélisse ("Profesor Lazhar"), Geoffrey Rush ("Piratas del Caribe" o "El discurso del rey") y Emily Watson ("Las cenizas de Ángela" o "The boxer"). Habrá que ver cómo han adaptado la historia a la gran pantalla. La novela, desde luego, es altamente recomendable.         

                  

martes, 14 de enero de 2014

High Hopes y la polémica en torno al Boss





     El décimo-octavo disco de estudio de Springsteen llega al mercado hoy. Y lo hace, como nunca antes, envuelto de polémicas más o menos justificadas en torno a su lanzamiento. Fanatismos al margen (tanto por parte de sus acérrimos seguidores como por sus detractores, que los tiene también, por supuesto), un nuevo trabajo del Boss siempre ocupa espacio en los grandes medios internacionales de todo tipo. 

     Aparte de desgranar los doce temas que componen "High Hopes", el presente artículo abordará las cuatro grandes polémicas que se ciernen sobre el lanzamiento del disco: Amazon y su inexplicable filtración, la inclusión de Tom Morello tanto en el disco como en la gira, la nueva forma de grabación del mismo, y la selección de canciones que forman parte del CD.

     Parece increíble que en pleno siglo XXI una plataforma tan seria como Amazon cometiera el mayúsculo error de "filtrar" los audios de los doce temas del disco. ¿Error o campaña de márketing? Esa es la pregunta que muchos se han hecho durante los días previos a la salida al mercado del CD. Desde luego, alguien debería haber dado mayores explicaciones sobre tan farragoso asunto. No me atrevo a pronunciarme sobre este tema, aunque tampoco pondría la mano en el fuego por nadie. Sobre todo viendo cómo funciona la publicidad en estos tiempos que nos han tocado vivir (o sufrir).

     Durante la pasada gira australiana uno de los guitarristas de la mítica E Street Band, Steven Van Zandt, causó baja temporal al encontrarse grabando la segunda temporada de la serie de televisión noruega "Lilyhammer" (algo nada nuevo, pues hace años ya participó en la mítica "Los Soprano"). El Boss decidió que Tom Morello (Rage Against The Machine y Audioslave) le sustituyera. En 2008 ya tocaron juntos una versión eléctrica (precisamente la que se recupera en este álbum) de "The Ghost Of Tom Joad". Aunque ya se comentaba que Bruce y Tom estaban preparando un trabajo juntos, lo que es indiscutible es que la influencia de Morello ha sido más que destacable en el resultado del disco. El propio Bruce ha afirmado que "no estoy seguro de que este disco existiera sin su influencia".

     Morello participa en ocho de las doce canciones de "High Hopes", dando un toque al resultado final que ha hecho las delicias de algunos pero no de otros. Para gustos, colores. El enfado de sus detractores se ha acrecentado al anunciarse que el guitarrista formará parte de la gira 2014, incluso aunque participe Van Zandt. Algo que, para algunos, no cuadra: Nils, Steven, Bruce y Morello. ¿Serán demasiadas guitarras sonando a la vez sobre un mismo escenario?

     Sea como sea, la inclusión de Tom me parece acertada en un principio. Aunque Bruce deberá hilar muy fino para que todos sus guitarristas estén contentos. Es decir, que todos deberán tener sus momentos de gloria y también de sombras a lo largo de una gira tan larga como la que se presenta este año. Personalmente, espero presenciar in situ el solo de Morello en "The Ghost Of Tom Joad". Eso sí, también miraré el gesto de Nils cuando este hecho se produzca. 

     A diferencia de lo que suele ser habitual en Springsteen y en la mayoría de músicos, el disco se ha grabado durante la gira "Wrecking Ball" de 2013. USA, Europa y Australia han asistido a la grabación del nuevo trabajo. Y todo ello con Ron Aniello, principal productor del mismo (también participa Brendan O´Brien en las cuatro canciones antiguas), escuchando todo el material vía internet. Una forma un tanto extraña, sin duda.

     No obstante, las críticas se han centrado sobre todo en la composición del álbum. En el mismo encontramos, junto a los temas nuevos ("Heaven´ s Wall", "Frankie Fell In Love", y "This Is Your Sword"), covers ("High Hopes", "Just Like Fire Would" y "Dream Baby Dream"), nuevas versiones de temas ya conocidos ("American Skin (41 Shots)" y "The Ghost Of Tom Joad") y descartes de discos anteriores ("Harry´s Place", "Down In The Hole", "Hunter Of Invisible Game" y "The Wall"). Una fórmula que rompe con la norma habitual del genio de Asbury Park. Personalmente, prefiero que los discos contengan material nuevo, aunque se puedan incluir viejos descartes de discos anteriores. Lo de los covers y las versiones distintas de temas ya conocidos me parece perfectamente prescindible. Sobre todo en el caso que nos ocupa: un compositor nato como Springsteen.

     Polémicas al margen, estas son las doce canciones de "High Hopes":

1- High Hopes: cover del tema de The Havalinas (1990) ya grabado por Springsteen y la E Street Band en 1995 para su EP titulado "Blood Brothers". La versión actual goza de una más amplia y rica instrumentación, con un gran Roy Bittan al piano y unos vientos y una percusión realmente potentes. ¡Hasta 19 músicos participan en el tema que abre el disco! La nueva versión fue sugerida por Tom Morello.
2- Harry´s Place: descarte del aclamado "The Rising" (2002) por cuestiones temáticas. Sus protagonistas parecen socios de la familia Soprano. Se trata de una historia de gangsteres, engaños, poder y secretos de pueblo pequeño. Clarence Clemons aparece tocando el saxo como nuevo homenaje póstumo de la banda a uno de sus sempiternos componentes (fallecido en 2011). 
3- American Skin (41 Shots): nueva versión de la canción de 2000, sin apenas cambios respecto a la original. Enorme poder instrumental y vocal, con un buen solo de guitarra de Morello. Tema polémico desde su composición (denuncia del caso de Amadou Diallo, vendedor callejero guineano acribillado (41 disparos) por hacer "un movimiento sospechoso" en 2000). Se recupera, para alegría de los fans y enfado de los medios policiales, a causa del asesinato de Trayvon Martin, chico de color, a manos de un vigilante amateur en Florida (2013). 
4- Just Like Fire Would: cover del tema de The Saints, uno de los grupos pioneros del punk australiano y, además, una de las bandas favoritas del Boss. Muy parecida a la versión original, con remembranzas claras del sonido de The Beatles.  
5- Down In The Hole: otro descarte de "The Rising" en el que alcanza gran importancia Patti Scialfa (y en la que aparecen, en los coros, los tres hijos del matrimonio Springsteen). Recuerda a algunos pasajes del álbum "Tunnel Of Love" por su poder evocador e inquietante. Aparece un solo de órgano de Danny Federici, componente de la E Street Band fallecido en 2008.
6- Heaven´s Wall: tema gospel al más puro estilo "Shackled And Drawn" y "Rocky Ground", ambos del "Wrecking Ball", con repetitivas letras bíblicas, aunque más marchoso y con un espectacular diálogo guitarrero Bruce-Tom en la parte final. 

7- Frankie Fell In Love: una de las canciones más lúdicas del álbum, muy en la honda de la Seeger Sessions Band. Suelta e informal, muestra al Springsteen más desenfadado y ronco.
8- This Is Your Sword: tradicional pieza gaélica muy del gusto de Springsteen en los últimos tiempos. Un banjo y varias gaitas acompañan el ritmo de esta balada de voz fuerte y potente musicalización.
9- Hunter Of Invisible Game: suave balada a medio tiempo, es una alegoría llena de imágenes bíblicas sobre viajeros en el desierto. Fue uno de los descartes del "Workin´ On A Dream" (2009). 
10- The Ghost Of Tom Joad: grabada en solitario y en acústico en 1995 en el álbum de idéntico título, se recupera la versión eléctrica con banda que ha hecho las delicias de los fans durante años. Supuso, como ya se ha reseñado, la primera colaboración Springsteen-Morello en 2008. Por tanto, se podría decir que fue el germen del actual trabajo. Morello incluso canta parte importante del tema en este disco. ¡Guitarras afiladas como nunca antes!
11- The Wall: grabada en 1998, recuerda a antiguos compañeros y músicos de Nueva Jersey que fueron a Vietnam y ya no regresaron (Walter Cichon, por ejemplo). Canción muy solemne con una magistral trompeta llevando el ritmo del tema en su parte final. 
12- Dream Baby Dream: cover del tema de los neoyorkinos Suicide con el cual Springsteen ya cerró sus conciertos de la gira "Devils & Dust" en 2005. Una cinta de bucles y un armonio transforman la oscuridad original en una balada clásica y cordial. La versión actual está más limpia y pulida que la interpretada en vivo en 2005. 

     El presente trabajo supone, visto lo visto, la certificación de un cambio en el rumbo de Springsteen durante los últimos años: generalización de programaciones, colchones ambientales, efectos de sonido, trucos de estudio y manipulaciones tímbricas de los instrumentos. Sin embargo, lo que todos tenemos claro es que el fuerte del Boss siempre ha sido, es y será su sonido en vivo, sus conciertos. Por todo ello, el 2014 comienza , para todos sus fans, con "grandes esperanzas".

  

jueves, 9 de enero de 2014

Intemperie. Jesús Carrasco. Seix Barral. 2013. Reseña





     Un par de personajes y una buena historia. Son las únicas cosas necesarias para escribir una gran novela. Parece fácil, ¿verdad? Y, sin embargo, no lo es. En absoluto. Si lo fuera, todo el mundo sería escritor. No, la realidad es mucho más complicada que todo esto. Lo que se necesita, ante todo, es ser un buen "juntaletras", un buen "expresador" de sentimientos, un buen descriptor de personajes, ambientes y objetos. Un gran escritor, vamos.

     Y, aún así, sigue siendo harto difícil conseguir construir una gran novela. Para ello, se requiere poseer un basto bagaje cultural y léxico, una maestría para saber cambiar el ritmo y el tono de la narración en cada escena, en cada situación. Señoras y señores: ante ustedes, Jesús Carrasco, escritor extremeño (Badajoz, 1972) afincado en Sevilla que, con "Intemperie", su primera novela, ha hecho que servidor se emocione leyendo una historia sencilla pero magníficamente construida y magistralmente escrita.

     Elena Ramírez, de Seix Barral, dice de él en la solapa interior de la novela, entre otras cosas, que tiene "la riqueza de Miguel Delibes". Estas palabras podrían entenderse como una  forma de márketing, de querer vender bien a un escritor hasta ahora desconocido. Pero yo, que nada tengo que ver con la editorial ni con el autor, no puedo estar más de acuerdo con las palabras de Ramírez. "Intemperie" bebe directamente de "Los santos inocentes" del genio vallisoletano. 

     Su riqueza léxica (recomiendo leer la novela con un diccionario a mano), sus grandes dosis de realismo, su alto valor descriptivo (de personajes, ambientes y objetos) y el hecho de que los diálogos entre los personajes sean los justos otorgan a la obra una originalidad extraordinaria en los tiempos que corren. Por todo ello, esta genialidad merece, desde ya mismo, ser elevada a la categoría de clásico de la literatura nacional.

     Y, por si todo lo anteriormente reseñado fuera poco, "Intemperie" constituye todo un manual de supervivencia en el campo y el desierto y del oficio del pastoreo; un compendio de, a la vez, todo el esplendor y la peligrosidad de una naturaleza cambiante que emociona pero que también puede matar; y una honda reflexión sobre la condición humana, de las buenas y de las malas personas.

     Una novela atemporal y ageográfica en la que no conocemos los nombres de los lugares ni de los personajes pero sí su naturaleza, su modo de vivir la vida y cómo se relacionan con el medio que los rodea. Que combina la violencia con la solidaridad, la codicia con la bondad, la malicia con la entrega a los demás. Un cruce de caminos entre dos personajes muy diferentes, pero a la vez parecidos, cuyas vidas ya no serán igual. 

     Una historia emocionante, íntima y psicológica. Dura, muy dura. Un fiel relato de la "España profunda" (¿probablemente de principios del sigo pasado?), con interesantes flash-backs que hacen entendibles los comportamientos de los personajes (sobre todo, del joven y del alguacil) y con algunos cambios de ritmo que nos hacen vibrar y no nos dejan cerrar el libro.

     Y, dentro de ese ambiente agobiante, tanto por el medio hostil como por la situación que viven el cabrero y el joven ante la persecución del alguacil y sus hombres, un sentimiento cristiano que no deja de asombrarnos. Entierros, cruces, promesas y un intento de evitar que los cadáveres sean pasto de los carroñeros.

     Parece fácil, pero no lo es. Y si Jesús Carrasco ha logrado esta obra maestra en su debut literario, ¿qué podemos esperar de él en el futuro? El tiempo lo dirá. Pero es un autor a seguir muy de cerca. Sin duda.      

         

jueves, 2 de enero de 2014

Resumen literario del 2013. Lista de títulos y autores favoritos





     El 2013 terminó y es hora de hacer balance literario del mismo. Hablaré de mis propios proyectos y también de esos títulos y autores preferidos del año. A nivel personal estoy contento en líneas generales. Los primeros meses de 2013 los dediqué a la ardua tarea de dar a conocer a la gente mi segunda novela, publicada a finales de 2012, Almas Suspendidas. Como siempre, recorrí diversas localidades, con distinta fortuna, reencontrándome con amistades gestadas con El Círculo de las Bondades y conociendo a gente nueva por la cual merece la pena dedicarse a esto de escribir y lanzarse a la carretera en busca de lectores.

     Mi segunda novela ha recibido a lo largo del año numerosas críticas. Casi todas positivas, aunque también ha habido tres o cuatro no tan satisfactorias para mí. Como curiosidad, cabe reseñar que ha recibido mejores críticas que su antecesora a pesar de que las ventas hayan sido menores. Casi todo el mundo ha coincidido en que el texto ha estado mejor escrito que el primero, algo que me reconforta pues ese es precisamente mi objetivo: que cada novela sea mejor que la anterior. 

     Porque lo que es obvio es que no todas son igualmente vendibles. Está claro que una historia real, con personajes reales y hechos verídicos es mucho más fácilmente comercializable que una obra más costumbrista e inspirada en la actual crisis económica y de valores. Por ello, me doy con un canto en los dientes con las críticas recibidas. Vivir de esto es cada vez más utópico, así que me conformo con comentarios como "vas progresando en cada novela" o "parece mentira que las dos novelas hayan sido escritas por la misma persona en menos de un año de diferencia".

     Pienso firmemente que todo escritor debe, antes de escribir, ponerse a leer, leer y leer. Y, básicamente, eso he hecho durante este año extinguido. Entre lo leído abunda material a nivel de documentación (para la segunda y definitiva parte de El Círculo de las Bondades). Sin embargo, la mayoría de lecturas han sido por puro placer. Así las cosas, puedo catalogar este 2013 como un año de transición, documentación y sosiego tras tres años de escribir más que leer. Necesitaba un parón antes de volver a la escritura con energías renovadas y horizontes más amplios.

     A continuación os detallo mis diez lecturas preferidas del año. Ojo: que estén entre las favoritas del 2013 no significa que hayan sido publicadas durante el referido año. Es más, la mayoría son anteriores, como es lógico y normal. Ahí va la lista:

10. La tabla esmeralda, de Carla Montero. Plaza & Janés, 2012. Dos historias de amor separadas en el tiempo pero unidas por el misterio de un cuadro del siglo XV desaparecido: El astrólogo, de Giorgione. La protagonista revive el pasado del París ocupado por los nazis y conoce la saga familiar de los Bauer, encargados de velar el secreto que oculta esa obra a lo largo de los siglos.

9. Holocausto Manhattan, de Bruno Nievas. Ediciones B, 2013. Como la anterior, enlaza dos escenarios diferentes (el campo de Auschwitz en 1944 y la Manhattan del décimo aniversario de los atentados del 11-S) pero interconectados por algo misterioso. ¿Conocéis las ondas binaurales y su enorme poder? Leed esta novela y os quedaréis sin respiración.

8. Dime quien soy, de Julia Navarro. Plaza & Janés, 2010. Un viaje épico y muy interesante por la Europa (y Sudamérica) de la primera mitad del siglo XX a través de la investigación de la vida de una mujer adictiva que abandonó a su marido y a su hijo justo antes de la Guerra Civil Española. Para aprender mucha historia y emocionarse con la gran Amelia Garayoa.

7. Canadá, de Richard Ford. Anagrama, 2013. La dramática historia de un chaval de quince años de la América profunda que debe huir a Canadá tras ser detenidos sus padres por atracar un banco. Una bellísima y profunda novela sobre la pérdida de la inocencia, sobre los lazos familiares y sobre el camino que uno recorre para alcanzar la madurez.

6. La elegancia del erizo, de Muriel Barbery. Seix Barral, 2010. Ni la portera de la finca ni una niña de doce años residente allí son lo que la sociedad dicta que deberían ser. Una novela exquisita en la que dos personas muy diferentes pero también parecidas (he ahí el misterio) harán que nos emocionemos en cada página con sus vidas y sus reflexiones. Maravillosamente bien escrita.

5. Butcher´s Crossing, de John Williams. Lumen, 2013. Un western en el pleno sentido de la palabra. Una aventura en la naturaleza más acogedora pero también hostil. Una lucha por la supervivencia. Pero, sobre todo, un viaje hacia las profundidades del alma y de la razón humana, con todo lo positivo y lo negativo, lo bueno y lo malo, que conlleva. 

4. La ridícula idea de no volver a verte, de Rosa Montero. Seix Barral, 2013. Marie Curie y Rosa Montero juntas en un libro que nadie debería dejar de leer. Una narración emotiva e intensa de las vicisitudes de la vida de la doble Premio Nobel que atrapa desde la primera página hasta la última. Amor, sexo, lucha, superación y vitalidad en estado puro.

3. Stoner, de John Williams. Baile del Sol, 2012. Para mí, el gran descubrimiento del año. Stoner es un hombre tan humano que cualquiera puede empatizar con él. Es una novela sobre la integridad y la renuncia; una historia que consigue que te impliques, que comprendas, que disculpes y admires en la misma medida el estoicismo y las debilidades de este entrañable, justo y digno profesor universitario.

2. El espíritu del lince, de Javier Pellicer. Pàmies, 2012. Extraordinaria novela sobre nuestros antepasados los íberos de la mano de Icorbeles, un personaje que ya forma parte de mi vida literaria. Una historia emocionante de la que se aprende historia y valores, algo de lo que no vamos sobrados tantos siglos después de los íberos. ¡Qué bien escribes, Javier Pellicer!

1. La justicia de los errantes, de Jorge Díaz. Plaza & Janés, 2012. Durruti y Ascaso, dirigentes anarquistas del primer tercio del siglo XX, son los grandes protagonistas de esta novela histórica. Su hondo calado histórico y su narración directa y magistral la han convertido en mi lectura preferida del año. He aprendido sobre la historia de España, sobre el anarquismo y, sobre todo, sobre cómo utilizar una novela para ayudarse a uno mismo a escribir mucho mejor que antes.

     Feliz 2014 a todos. Que sea mucho mejor que el 2013. En lo literario será difícil, pero en lo social y lo económico no tanto. Y si no es mejor, ¡siempre nos quedará el placer de la lectura! 





martes, 31 de diciembre de 2013

La ridícula idea de no volver a verte. Rosa Montero. Seix Barral. 2013. Reseña





     ¿Cómo calificar este libro desde el punto de vista de los géneros literarios? Desde luego, no es una novela. Tampoco una biografía al uso. Más bien, en mi modesta opinión, debería calificarse como ensayo; ensayo sobre la biografía de Marie Curie, la dos veces ganadora del Premio Nobel (una vez junto a su esposo Pierre y otra en solitario). Más allá del género literario en que lo encuadremos, sin duda, estamos ante un gran libro. Una maravilla de las letras y del razonamiento humano.

     Original, vibrante, emotivo, instructivo, reflexivo, íntimo, vital. Muchos calificativos podrían aplicarse a esta nueva obra de la periodista y psicóloga Rosa Montero. Y destaco sus estudios en psicología ya que, sin estas enseñanzas, esta maravilla no existiría. Porque en "La ridícula idea de no volver a verte" hay mucha psicología. Si a ello le añadimos la contrastada elocuencia de Montero y una historia real y altamente atractiva por lo emocional y lo ilustrativo (fotografías, entradas del diario personal de Marie Curie y referencias bibliográficas sobre la figura de aquella magnífica mujer) tendremos el caldo de cultivo perfecto para cocinar uno de los libros del año.

     Es original al incluir hashtags, al más puro estilo twittero, como nexo de diversas ideas a desarrollar a lo largo de la narración; y al incluir las referidas fotos, escritos personales y demás referencias bibliográficas. Es vibrante porque está escrito con un ritmo y una personalidad arrebatadora que hace que el lector devore sus páginas a gran velocidad. Es emotivo porque une la vida de la gran luchadora que fue Madame Curie con algunos pasajes de la vida de la propia Rosa Montero. Y las conexiones que se establecen entre ambas resultan escalofriantes en ocasiones.

     Es instructivo porque a través de sus páginas se aprende mucho más. Tanto de la ciencia, la cultura y la sociedad de la época tratada (último tercio del siglo XIX y primero del XX) como de Curie, su marido y la propia escritora madrileña. Es reflexivo porque está escrito desde el corazón pero también con mucha cabeza, analizando todo con la máxima objetividad posible (teniendo en cuenta la imposibilidad de alcanzar el cien por cien de la misma al hablar la autora incluso de sí misma). Es íntimo por todo lo explicado con anterioridad: se desnuda a los "protagonistas" del ensayo.

     Y es vital porque, pese a arrancar desde el diario que Curie escribió tras la muerte de Pierre y de la propia experiencia de Montero tras la muerte de su marido Pablo, no es un libro triste sino todo lo contrario. Es más, personalmente pienso que estamos ante un texto de enorme valor precisamente por el optimismo que desprende de principio a fin. Porque cuando algo surge de un torbellino (y para Rosa Montero eso es lo que supuso leer el diario de Manya Sklodowska tras perder a Pablo) el resultado ha de ser, por fuerza, algo de una fortaleza a prueba de bombas.

     Como se dice en la pestaña interior del libro, "son páginas que hablan de la superación del dolor, de las relaciones entre hombres y mujeres, del esplendor del sexo, de la buena muerte y de la bella vida, de la ciencia y de la ignorancia, de la fuerza salvadora de la literatura y de la sabiduría de quienes aprenden a disfrutar de la existencia con plenitud y con ligereza". Y estoy plenamente de acuerdo. De todo ello trata "La ridícula idea de no volver a verte".

     Como se suele decir, pero en este caso sí se cumple totalmente, te atrapa desde la primera página. Y no te deja hasta la última. E incluir como apéndice esas 18 páginas que componen el diario personal de Curie escrito durante el primer año después del fallecimiento de Pierre ha sido otro gran acierto por parte de la autora. La guinda a un pastel perfectamente cocinado. Quizás un postre perfecto para la cena de Nochevieja para todos aquellos que quieran cumplir aquello de "año nuevo, vida nueva". A lo mejor, así, "las trivialidades en que malgastamos las horas" caigan "sobre el suelo como polvo de purpurina".

     Volvamos al inicio: ¿cómo calificar este libro? Quizás sea mucho más fácil si nos atenemos a las famosas palabras de José Manuel Lara referentes al tema. Vino a decir que simplemente "los hay buenos y malos". Y yo os digo que este es de los primeros. Y de los buenos, de los mejores.  
         

martes, 24 de diciembre de 2013

Campo de amapolas blancas. Gonzalo Hidalgo Bayal. Tusquets. 2008. Reseña





     Lo mejor es cuando sucede por casualidad. Cuando lees una reseña sobre una novela de la cual jamás habías tenido noticias y cuyo autor es para ti un auténtico desconocido. Y así es como hace unos días conocí la existencia de esta novela. Se publicó en 2008 en la "colección andanzas" de Tusquets Editores. Es muy corta (no alcanza las cien páginas) pero llega directa al corazón. Cuando una catedrática de Lengua y Literatura castellana afirma que hacía tiempo que una novela contemporánea no me llegaba tan dentro es por algo. Así que, como ella, me hice con un ejemplar de la misma (creo que incluso el mismo) y me dispuse a leerla.
 
     Gonzalo Hidalgo Bayal nos cuenta, como si estuviera junto a nosotros, tomando un café, la historia de una amistad de juventud. Sin artificios, tirando de memoria pura y dura y sin demasiada elaboración previa nos desgrana los catorce capítulos que componen la evolución de dicha amistad, desde un principio casi borroso hasta un final todavía presente veinticinco años después.
 
     Por su escasa longitud y su enorme calidad se lee en menos de dos horas, de una sola sentada, y le deja a uno el corazón encogido. Es la vida lo que ocurre ante nuestros ojos. Con todo lo bueno y con todo lo malo. Y ello viene propiciado, sobre todo, por un final que no puede dejar indiferente a nadie. Por supuesto, no estamos ante una novela de suspense, pero el final nos hará ver cómo encajan en la historia diversas escenas que en un primer momento nos parecían "descartables", sobre todo en una novela corta, donde podemos pensar que "se debe ir directo al grano".
 
     Un viejo brigada de la Guardia Civil con el que se cruza el narrador y protagonista de la historia, un cuadro de Kandinsky recortado de una revista y otros pocos datos en principio inconexos llegarán a unirse en un final que nos dejará melancólicos, pesarosos y hasta tristes. Y, sin embargo, con ganas de releer ciertos pasajes de la novela. Y de volver a vernos reflejados en ellos.
 
     Porque todos hemos compartido alguna etapa de nuestra vida con alguien que fue un amigo especial y que, con el tiempo, se fue distanciando de nosotros (o nosotros de él) hasta dejar de verlo y acabar por no saber si está bien o mal o incluso si vive o no. Y es que "Campo de amapolas blancas" trata de los cambios que da la vida, de lo volubles que somos, de los caminos que se bifurcan o se cortan de repente. En definitiva, de sueños incumplidos, de un viaje hacia quién sabe dónde y por qué, de rebeldía, de cultura en el sentido más amplio de la palabra (porque se aprende sobre literatura, pintura, filosofía y música a través de constantes citas y referencias a grandes artistas nacionales y mundiales).
 
     A lo largo de esas cien páginas nos sumergimos en las profundidades de la psicología humana, con todas sus rarezas y contradicciones, pero también en las enseñanzas que H., el otro gran protagonista de la novela, nos irá dejando dispersas por esos campos imposibles de encontrar. A través de un soneto de catorce capítulos a modo de prosa (homenaje al inicio verdadero de la amistad entre el narrador y H.) Gonzalo Hidalgo Bayal nos mete de lleno en un mundo tan real como la vida misma: repleta de gran belleza, la cual nos hace más humanos, pero también de "elementos" que pueden apartarnos de ella (de la humanidad y hasta de la vida misma) para siempre.
 
     Podría citar muchas frases de la novela, pero me voy a detener en un par de ellas. Una es de Leopardi y dice así: "la felicidad es lo que tenemos antes de empezar a buscarla". La otra es obra de Camus: "los hombres mueren y no son felices". Y en el epílogo de Luis Landero se citan también unas palabras sobre el autor por parte de Rafael Sánchez Ferlosio: "jardinero de la lengua castellana que al cultivar un campo de amapolas blancas hizo extinguirse las rojas amapolas para que pudieran florecer las amapolas rojas". El referido epílogo finaliza así: "el corazón tiene sus secretos (...), y ese trémulo conocimiento es el que indaga este inolvidable y magistral relato: la humilde realidad de los campos de amapolas, y el desesperado sueño de su blancura".  
 
     El narrador finaliza su historia de esta manera: "A mí me quedan los eslabones del tiempo en la memoria; la espinela, los tribunos de la plebe, la náusea, ay, infelice, Butch Cassidy and the Sundance Kid, das Ewigweibliche, la mansarda de Les Halles, Charlie Parker, Lucy in the Sky with Diamonds, el sueño de la script, una sonrisa triste y bondadosa y la persistencia plural de la lluvia, la lluvia que se esconde en las palabras y los libros, la lluvia que azota la ciudad y las ventanas, la lluvia que cae sobre el olvido y la ceniza. Por mi parte, he contemplado campos de fresas, de trigo, de algodón, oigo a veces el sonido compacto de Strawberry Fields Forever, he sabido de campos de batalla, magnéticos y santos, pero, por más que miro a los lados de la carretera cuando viajo en coche por tierras de murgaños, aún no he encontrado campos de amapolas blancas".
 
     Sinceramente, no sé que podría albergar más belleza: si un campo de amapolas blancas o un relato como este. Un gran regalo de Navidad.
 
 

miércoles, 18 de diciembre de 2013

Canadá. Richard Ford. Anagrama. 2013. Reseña





     Me encantan las novelas con gran carga psicológica, aquellas en las que los sucesos narrados tienen menor importancia que el modo en que sus protagnistas los viven. Por eso he disfrutado tanto la lectura de la última novela del estadounidense Richard Ford. "Canadá" gira alrededor de varias ideas, conectadas entre sí, que componen una historia atractiva, emocionante y que en ocasiones libera y por momentos agobia.
 
     Dell Parsons, un adolescente de quince años que se ve obligado a madurar de forma inesperadamente abrupta tras ver cómo sus padres pierden la libertad después de atracar un banco, nos narra la historia de su vida (inmediatamente anterior y posterior al momento del golpe) desde los recuerdos que siguen poblando su mente cincuenta años después de los hechos. El joven pasa de esperar con ansias su ingreso en el instituto de Great Falls, donde vive junto a su familia, a verse al otro lado de la frontera con Canadá, solo, huyendo de los servicios sociales de Montana, que se empeñan en hacerse cargo de él y de su hermana Berner (quien había huido, también en solitario, al día siguiente de la detención de sus padres).
 
     La frontera entre USA y Canadá simbolizará mucho más que el simple paso de un país a otro. A saber: una huida hacia adelante sin posibilidad ninguna de poder regresar; la pérdida de la juventud y la inocencia del protagonista, que debe madurar rápidamente para sobrevivir en solitario y tratar de olvidar un pasado tormentoso; y la lucha entre el presente (Fort Royal, Saskatchewan, Canadá) y el pasado (Great Falls, Montana, USA).
 
     La idea de que "la vida se nos entrega vacía" y que somos nosotros quienes debemos ir llenando cada uno de sus huecos (con mayor o menor fortuna) es clave en esta historia. No se explica de otra manera cómo de diferente pueden reaccionar ante los hechos referidos los hermanos Dell y Berner. La segunda, mucho más madura en 1960 (año en que sus padres se convierten en criminales), decidirá huir en solitario, vagando sin rumbo fijo y sin orden el resto de sus días. El primero, que en un principio pensaba únicamente en las abejas y en el ajedrez, acabará venciendo todas las dificultades para cumplir su sueño de poder estudiar y labrarse un mejor futuro.
 
     Y ello nos conduce de forma inevitable a otro de los elementos clave de la novela: la dificultad de la toma de decisiones y su influencia sobre las vidas de quienes nos rodean (al margen, como es obvio, de las nuestras). Y es que las desgracias nunca suelen venir solas. Y la estancia de Dell en Fort Royal es una buena muestra de ello. Sin duda, como él mismo nos narra, su vida habría sido muy diferente si su madre se hubiera divorciado de su padre en lugar de dejarse arrastrar por él. Y tambien si Arthur Remlinger, el norteamericano que "cuidará" de él al otro lado de la frontera, no hubiera hecho que lloviera sobre mojado en el asombrado intelecto del joven.
 
     Sin embargo, "Canadá" es también una novela sobre las segundas oportunidades (y hasta terceras en ocasiones). Y, además, sobre las diferentes maneras de afrontarlas. Así, si en la primera parte de la historia asistimos a las contrapuestas reacciones de Dell y su hermana Berner ante el encarcelamiento de sus padres, en la segunda el punto de ebullición de la trama se trasladará hacia la relación entre el protagonista y Arthur Remlinger, cuyos pasados tienen también encuentros. Unos encuentros que, no obstante, guiarán un presente divergente que los llevará a un futuro diametralmente opuesto.
 
     Volviendo al inicio de la reseña, "Canadá" nos sumerge (y desmenuza) en la psicología del joven Dell. Y, por supuesto, en la del resto de personajes que comparten su vida. Desde sus padres (totalmente antagónicos) hasta la señora Mildred; desde el asqueroso Charley Quarters (empleado de Remlinger) hasta la bondadosa Florence (su amante); desde Great Falls hasta Fort Royal (ambos, también "personajes" de la novela). 
 
     En definitiva, nos encontramos ante una gran obra, sobre todo en la intimidad de los personajes y el realismo de los ambientes, cuyas descripciones, muchas veces magníficas y veraces, en ocasiones ralentizan en demasía el ritmo de la acción (único pero que soy capaz de verle), el cual es el único aspecto que me impide catalogarla como obra maestra. Aún así, plenamente recomendable.
 
             

lunes, 9 de diciembre de 2013

Butcher´s Crossing. John Williams. Lumen. 2013. Reseña





     En 1960 John Williams debutó en el mundo literario con un western. Sí, un western, pero de los de verdad. Una historia de sueños incumplidos, tenacidad, ceguera vital, supervivencia (ante todo, espiritual), cazadores de bisontes y alma, mucha alma. Una de esas historias que nos invitan a reflexionar sobre lo que somos y lo que queremos ser. Y es que, como demostraría más tarde Williams con su obra más conocida, "Stoner", la condición humana es harto compleja.
 
     En 1870 Will Andrews, estudiante de último curso en Harvard, decide abandonar su carrera, su familia y su Boston natal para emprender una huida hacia el oeste americano, una tierra repleta de bisontes, pueblos aburridos (de alcohol y prostitución) y grandes líneas de ferrocarril que buscan descubrir lugares donde establecer pueblos y ciudades de nueva creación. Una tierra donde oportunistas de todo tipo tratan de cumplir unos sueños que suelen acabar en pesadillas.
 
     El joven llega a Butcher´s Crossing, un pequeño pueblo de una única calle en el que comenzará a vivir una experiencia que roza la épica pero también la demencia. Su huida hacia la naturaleza más salvaje le hará conocer a Miller, un experimentado cazador de bisontes que afirma conocer un lugar donde conseguir pieles suficientes como para enriquecerse; Charley Hoge, su fiel acompañante, lector voraz de la Biblia y bebedor empedernido de whisky; y Fred Schneider, un desollador rápido y audaz a la par que amante de la buena comida y de las mujeres.
 
     Juntos, los cuatro hombres emprenden un viaje en el que John Williams nos descubre los más interesantes métodos de supervivencia en las más duras condiciones, el mundo de la caza de bisontes y cómo cocinar con poco más que alubias y harina. No me cabe la menor duda de que el genial escritor debió documentarse a conciencia a la hora de abordar un tema tan complicado de explicar únicamente con palabras.
 
     Los cuatro expedicionarios vivirán varias situaciones límite a lo largo de una historia magistralmente abordada por una de las prosas más realistas, bonitas y a la vez austeras pero ricas en vocabulario que quien escribe ha podido leer en su vida. En distintos momentos parece que todos ellos van a perecer, pero siempre aparece la experiencia de Miller para salir airosos de unas situaciones en las que su propia codicia les había metido.
 
     Descripciones de ambientes, personajes y animales al margen - todas ellas soberbias -, me ha encandilado la relación entre Miller y Schneider, quienes chocan prácticamente en cada una de las tomas de decisiones según se adentran en el corazón del todavía inexplorado oeste americano del siglo XIX. La codicia, la seguridad y la temeridad del primero contrastan con la coherencia y el sentido común del segundo. Esa pugna entre el "querer siempre más" y el "más vale pájaro en mano que ciento volando" me ha parecido de lo mejor de la novela. Sin desdeñar al viejo Hoge, cristiano convencido y gran cocinero y ordenanza de expediciones, y al joven Andrews, verdadera alma de la trama, con sus inseguridades y sus certezas (más o menos erróneas).
 
     ¡Y qué decir de la naturaleza! Aquellos lectores amantes de las descripciones de montes, ríos, praderas y llanuras disfrutarán de la lectura. Porque la naturaleza se llega a convertir en el quinto miembro de la expedición. Desde los cauces de los ríos hasta las altas cumbres de las montañas; desde el crudo sofoco de verano hasta las nevadas de pleno invierno; desde los bisontes hasta los lobos. Y cómo vive y siente todo ello Will Andrews constituye la otra parte importante de la historia creada por Williams.
 
     No obstante, más allá de todo lo anterior, de la obra subyace un cierto trasfondo filosófico sobre la condición humana, la iniciación a la vida y el egoísmo o la bondad de las almas de sus protagonistas. No sería de extrañar que Jon Krakauer, autor de "Hacia rutas salvajes", se hubiera inspirado en "Butcher´s Crossing" como punto de partida de su historia. Personalmente, en diversos momentos Will Andrews me ha recordado a Chistopher McCandless (salvando las distancias). La soledad de los corazones de ambos en plena inmensidad salvaje me ha permitido establecer esta especie de paralelismo entre ambos.
 
     En conclusión, nos encontramos ante otra obra maestra de este desconocido autor norteamericano que, sin duda, merece que su obra (por desgracia, muy corta) sea digna de análisis por parte de todos los jóvenes universitarios de lengua y literatura anglosajona. Como "Stoner", "Butcher´s Crossing" es altamente recomendable. Y os sugiero su lectura encarecidamente.
 
              

martes, 3 de diciembre de 2013

La elegancia del erizo. Muriel Barbery. Seix Barral. 2007. Reseña





     Hace unos días, tras informar a una persona muy cercana a mí sobre qué novela me disponía a leer, me preguntó por qué iba a hacerlo si ya había visto su adaptación cinematográfica (Mona Achache, 2009). Perdida la sensación de sorpresa del final ya conocido, consideré interesante comprobar hasta qué punto la formidable película había sido fiel a la novela original. Y, ante todo, me pareció una historia tan bien contada, diferente y original que pensé que sería una buena idea acercarme de nuevo a ella pero desde una perspectiva diferente. Por suerte, acerté. Y menudo acierto.
 
     "La elegancia del erizo" es una de esas novelas que nos hacen reflexionar sobre cuestiones que nos afectan mucho más de lo que nosotros mismos creemos a priori. De las que nos sumergen en el descubrimiento de la belleza de las pequeñas cosas y en la magia de los placeres efímeros. De las que nos hacen sentir bien y creer que un mundo mejor es posible. Por desgracia, no todo el mundo lee este tipo de historias.
 
     La segunda novela escrita por la francesa Muriel Barbery, nacida en Casablanca y afincada en Japón, profesora de filosofía y mujer culta e inteligente donde las haya (a las pruebas me remito), escribió una obra extraordinariamente rica en descripciones de todo tipo (ambientes, acciones, sentimientos y hasta pensamientos), consiguiendo emocionar a sus lectores a través de unas historias que podrían estar ocurriendo ahora mismo en cualquier finca, incluida la tuya misma.
 
     La acción se desarrolla en el número 7 de la calle Grenelle, en París (escenario también de su primera novela, "Una golosina", la cual espero leer nada más tenga ocasión), y tiene como protagonistas principales a Renée Michel, la portera del edificio, de 54 años de edad, viuda desde hace quince, y empeñada en ocultar ante los demás su gran secreto y a la vez gran debilidad: disfrutar de la belleza del Arte en todas sus disciplinas (luego volveremos sobre esta cuestión ya que es la clave de la historia); Paloma Josse, una adolescente de doce años amante de la cultura japonesa y superdotada que, ante el convencimiento de que la vida es una farsa, tiene decidido suicidarse e incendiar el piso (de la cuarta planta) en el que vive con su familia (a la que no aguanta) el día en que cumpla los trece; y Kakuro Ozu, un amable sexagenario japonés, rico y jubilado, que compra el piso de la quinta planta tras fallecer el cabeza de familia de sus anteriores habitantes.  
 
     La novela trata, entre otras cosas, de la curiosidad por los demás. Del desconocimiento que tenemos de nuestros vecinos y de la facilidad con la que los etiquetamos sin saber nada de ellos en realidad. De hasta qué punto algunos de ellos pueden volverse casi invisibles ante nuestros ojos mientras que otros están siempre bien presentes. Y también de los motivos y criterios, inconscientes o no, que hacemos valer para hacernos esa imagen, casi siempre irreal, de ellos.
 
     El catalizador de la obra es, como ya he avanzado, el gusto por las diversas manifestaciones del Arte. A través de sus páginas el libro nos presenta el mejor cine japonés (con Yasujiro Ozu, director de "Las hermanas Manukata" entre otras, a la cabeza), la pintura italiana (Miguel Ángel) y holandesa (Vermeer), la música clásica (Mozart y Purcell), la literatura rusa (Tolstoi y su "Anna Karenina") y la filosofía (Guillermo de Ockham, por ejemplo). 
 
     Alrededor del referido hilo conductor se apoya Barbery en otros elementos aglutinadores de la acción: la constante presencia de gatos y perros, la viudedad de Renée y Ozu (en ambos casos a causa del maldito cáncer), la soledad de cada uno de los personajes, la existencia de las almas gemelas (como queda demostrado en los tres protagonistas centrales de la trama), la conveniencia de rodearse de personas adecuadas (de nuevo me remito al trío protagonista), el implacable destino que nadie conoce pero que se acerca de manera inexorable, y el tema de la muerte (muy presente de principio a fin).
 
     Cierro esta reseña con unas frases que pueden (y deben) indicar al lector por dónde vas los tiros en una novela inteligente, culta y reflexiva:
 
- "quizá sea eso la vida: mucha desesperación pero también algunos momentos de belleza donde el tiempo ya no es igual. Es como si las notas musicales hicieran una suerte de paréntesis en el tiempo, una suspensión, otro lugar aquí mismo, un siempre en el jamás".
- "la señora Michel tiene la elegancia del erizo: por fuera está cubierta de púas, una verdadera fortaleza, pero intuyo que, por dentro, tiene el mismo refinamiento sencillo de los erizos: que son animalillos falsamente indolentes, tremendamente solitarios y terriblemente elegantes".