LIBROS

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viernes, 8 de noviembre de 2013

Gravity. Alfonso Cuarón. 2013. Reseña





     El director y productor mexicano Alfonso Cuarón ("Y tu mamá también", "El laberinto del fauno" y "Harry Potter y el prisionero de Azkabán", entre otras) ha dado un paso más en su carrera en el mundo del celuloide con "Gravity", una película de ciencia ficción y suspense cuyo guión también ha sido escrito por el propio Alfonso junto a su hermano Jonás.

     La doctora Ryan Scott (Sandra Bullock) se encuentra reparando el telescopio Hubble en su primera misión espacial. La acompaña, entre otros, el veterano comandante Matt Kowalsky (George Clooney). Una lluvia de basura espacial provocada por un accidente en uno de los satélites rusos (caemos nuevamente en el tópico de que siempre son los rusos los culpables de todos los males del mundo, como si todavía no hubiera terminado la guerra fría) provoca la destrucción de su nave, la muerte del resto de su tripulación y el aislamiento, tanto personal como a nivel de comunicación, de los dos protagonistas.

     Ambos quedan solos, flotando a seiscientos kilómetros de altura respecto a la Tierra y con la urgencia de regresar de inmediato a casa ya que su oxígeno se va a agotar en un espacio de tiempo bastante corto y la tormenta espacial se repetirá cada hora y media aproximadamente. Kowalsky, gracias a su contrastada experiencia y su sangre fría, ayudará a Scott a tranquilizarse y buscar una solución al problema surgido.

     El proyecto, abandonado por Universal Pictures tras varios años de infructuosos intentos, fue comprado por Warner Bros en diciembre de 2010. En mayo de 2011 comenzó a rodarse en los estudios Shepperton de Londres. El rodaje fue largo y estuvo repleto de problemas. La post-producción resultó muy costosa ya que hubo que pasar el material grabado del formato digital al 3D. El director James Cameron aconsejó a Cuarón sobre la utilización de nuevas tecnologías digitales para crear el film. Al visionar la cinta ya finalizada afirmó que "es la mejor película del espacio que jamás se ha hecho". En su presentación, en el festival de Venecia, Cuarón aseguró que su objetivo era "que tú sientas que eres ese astronauta perdido en el espacio".

     Sin duda, el resultado final nos asegura que ha cumplido con creces sus pretensiones iniciales. "Gravity" es un todo festín para los sentidos. Personalmente, jamás he alucinado en un cine como visionando el film de Cuarón. Nunca antes se había descrito tan fielmente una nave Soyuz o la ISS (estación espacial internacional). Ni tampoco el interior de las mismas. Las sucesivas explosiones y accidentes en los diferentes satélites son de lo más espectacular que servidor ha visto hasta ahora. Y los planos y secuencias, en ocasiones de varios minutos de duración, me parecen sublimes. Y muy difíciles de conseguir del tirón.

     Pero, como siempre sucede, hay varios gazapos o errores en la película. Los podéis leer en mayor extensión (y precisión) en estos artículos de Daniel Marin  (astrofisico español) y de Neil de Grasse Tysson (famoso astrofísico y divulgador científico estadounidense). Pero os avanzo los más fácilmente identificables. A saber: el pelo de Sandra Bullock no flota libremente sobre su cabeza; los satélites orbitan la Tierra de oeste a este pero la basura espacial de la película lo hace de este a oeste; el telescopio lo debería arreglar un técnico y no un médico (Ryan Scott, es decir, Sandra Bullock); el Hubble, la ISS y la estación espacial china se ven en el mismo plano visual cuando, en realidad, hay doscientos kilómetros de altura de diferencia entre ellas; la ISS está desierta cuando llega a ella la doctora (¿dónde están en realidad los astronautas que faltan?); y el propulsor que utiliza Matt Kowalsky (George Clooney) para moverse por el espacio no se usa desde hace más de veinte años.

     No obstante, los firmantes de los artículos referidos no dudan en afirmar que estamos ante una gran película, bastante cercana a la realidad de cómo se trabaja allá arriba, tan lejos de la Tierra, con elementos tan convincentes como el silencio, las dinámicas y realistas vistas de la Tierra (con auroras boreales, puestas y salidas de sol, luces de las ciudades y reflejos del sol en los océanos) y multitud de escenas que despiertan nuestros sentidos y hasta nuestras conciencias.

     En definitiva, pienso que todo el mundo debería ver este film. Tanto los amantes del género espacial como los no tan seguidores del mismo (entre los cuales me encuentro yo mismo). Desde luego, la recomiendo a todo el mundo. "Gravity" me ha impresionado y emocionado, haciéndome sentir como si estuviera realmente a seiscientos kilómetros de altura respecto a la Tierra. Me ha sorprendido y sobrecogido, incluso hipnotizado, gracias a una forma de hacer cine que creo que marcará el camino a seguir en lo que será el cine del futuro.




          

miércoles, 6 de noviembre de 2013

Sobre el cierre de Canal 9: una responsabilidad colectiva





     Recuerdo como si fuera ayer mismo aquel 9 de octubre de 1989. El día en que nació la televisión pública valenciana. Poco después llegó su hermana, la radio. Todos los valencianos, grandes y pequeños, castellano y valenciano parlantes, anhelábamos una televisión nuestra, sólo nuestra. Prácticamente todo el mundo pasó aquella tarde frente a su tele para ver nacer a una criatura a la que se le auguraba una vida feliz y larga. Qué ignorantes éramos. ¿He escrito éramos? No, somos.
 
     Han pasado 24 años que se nos han antojado apenas 24 horas. Y no porque no hayan pasado cosas sino por la velocidad a la que han sucedido. El cierre de Nou no es algo que haya sucedido ayer. Se veía venir desde hace tiempo. Era un enfermo terminal que hacía ya tiempo que vegetaba. Es muy fácil culpar de lo sucedido al PP o al President Fabra. Estamos indignados y buscamos alguien en quien descargar nuestra ira. Pero, como ciudadanos que somos, debemos ser también mínimamente objetivos y reflexionar. Y, sin duda, la responsabilidad de lo sucedido es colectiva.
 
     Nou enfermó cuando los sucesivos gobernantes de nuestra Comunitat (Zaplana, Camps, Fabra) comenzaron a enchufar a sus amigos en el ente público, como si de una agencia de colocación se tratase. Algo que, huelga decir, no sólo ha ocurrido en Nou sino en multitud de empresas. Empeoró cuando comenzó la manipulación de los informativos de la cadena, cuando pasó a ser, en definitiva, la tele del PP valenciano. Los periodistas, que desde ayer critican cada gesto de Fabra o de sus consellers al más mínimo detalle, callaron durante demasiados años lo que ahora están destapando sin tanto pudor ni miramiento: el caciquismo y la verguenza del gobierno valenciano. No les culpo ni les juzgo: cuando lo que está en juego es el plato de sopa de nuestros hijos todos actuamos de igual manera. Lo cual no nos exime de nuestra parte de responsabilidad.
 
     Nou fue desconectado de la máquina que lo mantenía con vida ayer, cuando el TSJ ordenó la readmisión de los mil trabajadores afectados por el ERE. La totalidad de los trabajadores del ente público, tanto los afectados como los no afectados, hicieron piña en defensa de sus derechos colectivos. Y Nou cierra como venganza. Venganza del gobierno ante quienes durante tantos años habían cedido a sus presiones, ante quienes ya comenzaban a no callar ante tanta injusticia. No, Fabra no cierra Nou por temas económicos.
 
     Esta misma mañana el President ha afirmado que "es mejor cerrar Nou que un hospital o un colegio". Hipocresía pura y dura. Por la misma regla de tres, habría sido mejor no traer a Valencia la Copa América o la Formula 1 e invertir ese dinero en cosas de mayor interés público. Y, ya puestos, también sería mejor dejar morir a otro enfermo terminal, el Valencia Club de Fútbol, un saco con un enorme agujero en su fondo. Pero el fútbol no se toca. Entonces se armaría una revolución, claro. Y no conviene exaltar a las masas. 
 
     Antes he hecho referencia a la responsabilidad colectiva. Y ahora es el momento de volver a ello. Cada valenciano es responsable, no sólo del cierre de Nou, sino de permitir que nuestros gobernantes nos roben. Porque nos roban a todos, sin distinción. Y no me refiero únicamente a nuestras carteras. Como ciudadanos y telespectadores, hemos dejado que camparan a sus anchas aquellos a los que estamos gobernando (que no ellos a nosotros), aquellos quienes han terminado con lo que tanto costó de levantar hace 24 años. Lo que nació como un nexo de unión de todos los valencianos (lengua, cultura, identidad) acabó siendo un elemento de discordia entre nosotros. Y todos somos corresponsables de ello. Nuestro "meninfotisme" (pasotismo), una vez más, vuelve a condenarnos al ostracismo cultural, lingüistico e identificativo.
 
     Cierto es que del Canal 9 de hace 24 años al Nou de hoy hay mucha diferencia, demasiada diferencia. De "El show de Joan Monleón" y "Babalà" se fue pasando a "Tómbola" o "Tela marinera". En la actualidad, pocos programas se salvaban de la quema (¿"L´Alqueria blanca"?). Y los informativos, como ya he comentado, se habían convertido en "Nodos peperianos". Evidentemente, no se podía seguir así. No se debía seguir así.
 
     Una vez más, en lugar de actuar, de luchar, los valencianos hemos dejado que otros decidan por nosotros. Entre agotar las oportunidades de curación y desconectar la máquina hemos optado por la segunda opción. "Muerto el perro se acabó la rabia", pensarán muchos. Pero no. La muerte de este perro simboliza un nuevo fracaso de la sociedad valenciana en su conjunto. Y es responsabilidad también tuya y mía.
 
  

martes, 5 de noviembre de 2013

The Wild, The Innocent And The E Street Shuffle cumple 40 años





     El 5 de noviembre de 1973, hace justamente cuarenta años, se publicó el segundo disco de Bruce Springsteen. Llevó por título "The wild, the innocent and the E street shuffle" y se grabó entre los meses de mayo y septiembre en los 914 Blauvelt Sound Studios de Nueva York. Compuesto por sólo siete piezas se catalogó como LP al tener una duración total de casi 47 minutos.
 
     Escuché por primera vez este disco en 1988. Por aquel entonces tenía trece años y acababa de conocer al Boss por "Tunnel of love" y sus directos recogidos en aquella maravillosa caja titulada "1975-1985", en la que se había recopilado lo mejor de lo mejor de su primera década de conciertos. He de reconocer que la escucha de este segundo LP me dejó frío, muy frío. Durante años, fue uno de sus discos que menos escuché. No me decía nada. Por suerte, las personas solemos madurar con el paso de los años. Hasta que, tras sucesivas escuchas y el transcurrir de la vida, fue escalando posiciones dentro de la discografía del Boss y, a día de hoy, se ha convertido en mi disco preferido (junto a "Darkness on the edge of town").
 
     De la mano de Columbia, Jim Cretecos y Mike Appel, Springsteen nos dejó la máxima expresión de la música hecha arte, poesía y sentimientos a flor de piel. En mi opinión, el trabajo más cercano a la perfección que puede realizar un artista. Y todo ello a sus escasos 24 años de edad. Todo un prodigio de la naturaleza.
 
     "The E Street Shuffle" abre el disco con el sonido de varios instrumentos de viento embriagados a los cuales releva una endemoniada guitarra acompañada del bajo, la mandolina, el saxo y el acordeón. Bruce canta sobre los acontecimientos de la calle E, donde vivía el componente de su banda David Sancious, en Nueva Jersey. Curiosamente, de ahí tomó su nombre la famosa banda de acompañamiento del Boss, la E Street Band, aunque Sancious abandonó el grupo no demasiado tiempo después. El tema narra los bailes y los ligues de los adolescentes en los calurosos veranos.
 
     "4th Of July, Asbury Park (Sandy)" supone un paso en la maduración de los adolescentes, el momento en el que del deseo de diversión y desenfreno (de perseguir "a todo ese montón de vírgenes tontas de New York") se llega a un estado de mayor quietud en el que se siente la necesidad de decir que "esta vida del paseo marítimo se ha acabado y tú también deberías dejarla", para acabar con un "ámame esta noche y prometeré amarte siempre". En la canción se cita por primera vez a Madame Marie, una conocida pitonisa que trabajaba en pleno paseo marítimo de Asbury Park. Y lo hizo hasta no hace demasiados años.
 
     "Kitty´s Back", de más de siete minutos de duración, es una obra épica (musicalmente hablando) en el pleno sentido de la palabra. Una auténtica sinfonía llevada al rythm and blues de mayores quilates de la historia de la música. Sus numerosos giros y el estremecedor sonido de sus pianos, órganos y sus múltiples instrumentos de viento la han convertido en mi pieza favorita de toda la carrera del Boss (con el permiso de "Jungleland"). Su guitarra hiriente al inicio del tema nos anticipa lo que viene a continuación. Sus coros, más bien alaridos en ocasiones, le otorgan un toque dramático que pone los pelos de punta. La letra supone una continuación de la parábola del "hijo prodigo" que retorna destrozado y con "el rabo entre las piernas". No queda claro si se hace referencia a una gata o a una mujer. Cualquier tipo de interpretación en este sentido puede ser perfectamente válida.     
 
     "Wild Billy´s Circus Story" cierra la cara A en sus versiones LP y cassette. Cuenta las pequeñas historias que componen el día a día de los miembros del circo. Y no se deja a ningún personaje en el tintero. Es una balada cuyo ritmo, también dramático, viene marcado por la guitarra, el órgano y los instrumentos de viento. Bruce casi recita la letra.             




     "Incident On 57th Street", de casi ocho minutos de duración, abre la cara B. El piano y la punzante guitarra otorgan a la pieza un toque de solemnidad que poco a poco se irá diluyendo ante el órgano y el acordeón, quienes conducen la canción en la mayor parte del tema. Los coros y la batería de Vini "Mad Dog" López, el otro componente que abandonaría poco después la formación, marcan el ritmo. Al final se vuelve a la guitarra y al piano, a la solemnidad del comienzo. La letra narra la complicada relación entre un español (Johnny) y una puertorriqueña (Jane) en el mundo de navajas automáticas, prostitutas y dinero fácil al que se han visto abocados.
 
     "Rosalita (Come Out Tonight)" es uno de los temas estrella de la carrera discográfica del Boss. Toda una declaración de intenciones ante la protagonista femenina de la historia, cuya madre odia a su pretendiente "porque toco en una banda de rock and roll" y cuyo padre "sabe que yo no tengo dinero". El cantante se muestra como el libertador de su chica, a la cual pretende "requisar" de las garras de sus padres para hacerla suya y llevarla al sur de California, donde existe un café "donde tocan las guitarras toda la noche y todo el día". Los coros acompañan la voz de Springsteen, que se desgarra por momentos en su intento de convencer a Rosalita para que salga con él por la noche.
 
     "New York City Serenade" es la pieza que pone fin a un disco pletórico. Una balada de esas que apetece escuchar con las luces apagadas para no tener la tentación de perderse ningún detalle de la misma. Sus dos primeros minutos se desarrollan como si de música clásica se tratara. Los ocho minutos restantes componen otra sinfonía en la que los instrumentos y los coros entran y salen de la escena cuando así lo requiere la letra, que cuenta la relación imposible entre Billy y Jackie, una mujer cuyos temores e inseguridades echan por tierra la posibilidad de estar con el protagonista del tema (¿quizás el propio Bruce?).
 
     Como su predecesor, "Greetings from Asbury Park, NJ", "The wild, the innocent and the E street shuffle" recibió muy buenas críticas desde el principio, aunque vendió bastantes menos ejemplares que aquel. Algo que hace bueno aquello de que no siempre lo más vendido es mejor. Estamos, sin duda, ante un disco excepcionalmente elaborado, melódico, agitado, con solos de guitarra épicos y unos coros que lo mismo son guerreros como románticos. Un cóctel musical que, como el mejor vino, gana con el paso de los años. La combinación de temas rockeros y hasta bailables con otros mucho más realistas y personales (historias que construyen música desde la anécdota más simple) acabarían consagrando a Bruce Springsteen como el genio al que hoy todo el mundo idolatra.  
 
                        

lunes, 28 de octubre de 2013

Nowhere Boy. Sam Taylor-Wood. 2010. Reseña





     La figura de John Lennon no necesita presentación. O quizás sí si retrocedemos hasta 1955. Rodada en 2009, estrenada en Reino Unido y en EE.UU. en 2010 y en España en 2011, "Nowhere Boy" narra la traumática adolescencia del genio de Liverpool, el germen responsable de la formación de la desanfadada personalidad de uno de los músicos más grandes de la historia del rock and roll.
 
     El film nos presenta a un joven Lennon de tan sólo quince años de edad tan inteligente como rebelde, tan introvertido como sediento de vida y de acción. Ciertamente, un adolescente más preocupado por la bebida y el sexo que por los libros. Y no es para menos dada la situación en que se hallaba su vida por aquel entonces.
 
     John vivía en una familia conflictiva, sin padre, y entre dos mujeres diametralmente opuestas tanto en estilo de vida como en forma de educar al joven Lennon: su rígida tía Mimi, con quien se había educado hasta entonces; y Julia, su madre, una mujer que, como su hijo, busca vivir la vida de la mejor manera posible pese a los fantasmas que la atormentan. Fantasmas del pasado que irán interfiriendo en la vida cotidiana de los protagonistas de la historia.
 
     La historia que nos cuenta la película está basada en una biografía (Imagine This: Growing Up With My Brother John Lennon) escrita por Julia Baird, medio hermana de Lennon por parte de madre. Sobre ella, Matt Greenhalgh elaboró el guión definitivo que sería llevado a la gran pantalla. Un guión en el que el rock y las ganas de vivir salvarán a nuestro protagonista de caer no sólo en el olvido sino quizás también en la misma muerte en vida.
 
     Tras una decena de años alejado de su madre la relación entre ambos se irá estrechando a lo largo de la acción del film. Hasta el punto de ser ella quien enseñe al joven Lennon a admirar a la figura de Elvis Pressley y a tocar el banjo primero y la guitarra después. Poco a poco el adolescente irá comenzando una nueva vida en la que el rock será pieza central. Primero, con la formación de The Quarrymen, en la que irá poniendo a punto la maquinaria que luego explotaría con The Beatles.
 
     Aaron Johnson interpreta el papel del joven Lennon. Pese a su lejanía desde el punto de vista físico cabe destacar que sí llega a alcanzar esa mezcla de travesura y dolor que se le presupone a aquel. Y lo hace de forma admirable. Por contra, Thomas Brodie-Sangster, quien interpreta a Paul McCartney, sí guarda un gran parecido con el otro Beatle. Resulta muy curiosa la contraposición entre los jovenes John y Paul. Ambos, genios, se comportan de manera bien diferente en muchas de las situaciones, compartiendo, eso sí, su amor por la música. 
 
     Kristin Scott Thomas (tía Mimi) y Anne-Marie Duff (Julia, la madre) también contraponen sus actuaciones y sus puntos de vista en múltiples situaciones del metraje, lo que les valió a ambas sendas nominaciones a los Premios BAFTA por sus papeles secundarios. La rigidez y el milimetraje frente al desenfado y la improvisación. La represión frente a la libertad, quizás llevada al extremo. En mi opinión, sin duda, la frase de la película es la que pronuncia tía Mimi en referencia a su hermana Julia: "es de esa clase de mujeres que no pueden estar solas". Lo cual explica buena parte de los secretos que encierra la cinta.
 
     Seguramente no estemos ante una película formidable, pero sí ante un buen debut, el de la directora británica Sam Taylor-Wood. Y, sobre todo, ante una historia que hará las delicias de los fans, seguidores y curiosos que quieran conocer los orígenes de una de las mejores formaciones de la historia de la música. Porque la leyenda es de sobra conocida, pero no así el joven Lennon anterior a la formación de The Beatles. Y siempre merece la pena conocer el origen de los mitos... 
 
 
 
 
             

lunes, 21 de octubre de 2013

El príncipe destronado. Miguel Delibes. Destino. 1973. Reseña





     De vez en cuando es conveniente y necesario recuperar viejas obras de los grandes clásicos de la literatura española. Miguel Delibes estuvo cincuenta años publicando un sinfín de obras. La que me dispongo a reseñar fue escrita en 1973, justo hace cuarenta años. El genio de Valladolid escribió su undécima novela poco después de ingresar en la Real Academia Española de la Lengua, en el momento de su mayor apogeo literario.
 
     En ella cabe destacar, entre otros, dos aspectos que caracterizan también la mayoría de sus narraciones: el estricto realismo de cada una de sus páginas y el estudio milimétrico de la psicología de los personajes. Las 186 páginas que la componen narran un día en la vida de Quico y su familia, concretamente, el tres de diciembre de 1963. Salvo en un par de escenas (una en una tienda de la misma calle y otra en el médico) el escenario donde se desarrolla la acción se circunscribe a la casa familiar.
 
     La ambientación es formidable, destacando el mobiliario de la cocina, con el calentador de agua como gran estrella; diversos objetos, como el tocadiscos alrededor del cual los hermanos mayores de Quico bailan el twist; el lenguaje de los personajes; la manera en que los mayores guardan las apariencias; y la religiosidad imperante en la casa.
 
     Delibes nos cuenta los hechos acaecidos durante la jornada mediante un narrador externo en tercera persona. Este se centra en la figura de Quico, el gran protagonista de la acción. La familia es una de las acomodadas de la ciudad, llegando a contar hasta con tres asistentas (la Vítora, la Domi y la Seve). Quico tiene cuatro hermanos mayores y una menor (Cristina), la cual centra las atenciones de los mayores. De ahí el título, sin duda. Quizás la única crítica que le haría a Delibes respecto a esta novela es la excesiva madurez de su protagonista. Se nos dice que tiene tres años de edad, algo bastante difícil de entender por los diálogos, los pensamientos y las acciones del mismo.
 
     Básicamente, dividiría la obra en dos partes bien diferenciadas: mañana y tarde. La hora de comer marca el paso de una a otra. La pelea entre Papá y Mamá, en la parte central de la acción, nos explica algunos aspectos que hasta entonces no se habían aclarado, a la vez que nos presenta otros que serán desarrollados a continuación. El matrimonio, con seis hijos, algo nada extraño en aquella época, hace aguas desde hace tiempo. Pero, como se ha dicho más arriba, las formas y las apariencias debían ser guardadas de puertas hacia afuera.
 
     La llegada de los hermanos mayores de Quico, que ya han acabado las clases, otorga mayor variedad de temas a la trama. Incluso acelera la lectura de la obra (si bien estamos ante un libro de esos que se leen en dos o tres sentadas). La inocencia del pequeño marca muchas de sus acciones a lo largo de la novela. Si embargo, sus ansias de ser mayor le acercan a Juan, el más próximo a él en cuanto a edad. E incluso le llevan a querer formar parte de la educación de Cristina, que apenas cuenta con un año de edad. Eso sí, una de las partes más importantes de la trama es la que hace referencia al hecho de querer llamar la atención para reclamar el trono perdido con la llegada al mundo de la pequeña.
 
      Como buen descriptor de la realidad que fue el vallisoletano, aquí deja claros reflejos de la misma: el autoritarismo del cabeza de familia, la sumisión y el quemazón de una madre agobiada ante el hecho de tener que criar prácticamente sola (pese a disponer de la ayuda de sus tres sirvientas) a sus seis hijos, el despertar a la vida de los más mayores, las relaciones extra-matrimoniales como vía de escape a la triste realidad, la guerra en el norte de África, etc.
 
     En 1977 Antonio Mercero adaptó la novela al cine bajo el título "La guerra de papá", que fue interpretada por Lolo García, Teresa Gimpera y Vicente Parra, entre otros. Quizás muchos recuerden aquellas escenas en las que el pequeño y revoltoso Quico gritaba aquello de "mierda, cagao, culo". Pese a tener un gran éxito comercial en su día, basta una nueva revisión para pensar que está sacada del baúl de los recuerdos... 
 
 

lunes, 14 de octubre de 2013

La voz dormida. Dulce Chacón. Alfaguara. 2002. Reseña





     Un año antes de fallecer, a la temprana edad de 49 años, la extremeña Dulce Chacón escribió su novela más reconocida, por la cual recibió el premio Libro del Año, concedido por el Gremio de Libreros de Madrid en 2003. "La voz dormida" fue el resultado de cuatro años de reunir documentación, entrevistarse con personajes reales de todo el país y escribir una historia sobre la dura represión a la que fueron sometidas multitud de mujeres españolas durante los infames tiempos de la posguerra española.
 
     Estamos ante una novela histórica documentada con una precisión milimétrica, lo cual, narrativa y estilo aparte, la convierte en un documento de gran interés desde el punto de vista histórico. La prisión de Ventas y una pequeña pensión de la calle Atocha, junto a diversos escenarios extremeños, constituyen el ambiente en el que toman forma las diferentes historias individuales que componen la novela.
 
     La narración abarca, cronológicamente hablando, el período comprendido entre 1939 y 1963. Un narrador omnisciente palpitante y pasional, en ocasiones hasta desesperado, narra el innecesario sufrimiento de las mujeres republicanas en las cárceles franquistas. Un grupo de mujeres, con Hortensia, Reme, Tomasa y Elvira a la cabeza, enarbola la bandera de la libertad como única arma ante la humillación, la tortura y la muerte. Su dignidad y su coraje emocionarán en ocasiones - y exasperarán, en otras - a los lectores, quienes buscarán en el texto más información sobre las protagonistas: cómo llegaron a la prisión, por qué, cómo viven el día a día en su estado de privación de libertad y, sobre todo, cómo acabarán.
    
     Chacón divide la historia en tres partes. En la primera, que consta de treinta y cinco capítulos, se recrea en los personajes, a los cuales caracteriza con gran detallismo, sobre todo psicológico, y en los espacios o ambientes. El tiempo transcurrido en estas primeras páginas es muy breve, a diferencia de lo que ocurrirá en las siguientes. En mi opinión, es la parte más complicada de leer. En ocasiones cuesta reconocer a cada mujer en la narración, lo cual puede llegar a agobiar o cansar al lector.
 
     La segunda parte es la más breve, pues tan sólo se compone de dieciocho capítulos. La figura de Hortensia cobra el mayor protagonismo. Conocemos su sentencia, y también que vivirá sólo hasta que su hija nazca. Su fusilamiento marca el final de esta parte y el punto de inflexión en el resto de personajes, cuya suerte será bien dispar.
 
     La tercera parte - y definitiva - consta de treinta y dos capítulos. Son las páginas de mayor interés de la novela ya que el tiempo se acelera más si cabe (ya en la parte central ha tomado una mayor velocidad) y viviremos hasta dieciocho años de la vida de Pepita y Jaime, recluido en Burgos durante un período de dieciseis años.
 
     Personalmente, el personaje con el que más he conectado ha sido Pepita. Emigrante cordobesa, se instala en la pensión de la calle Atocha para estar cerca de su hermana Hortensia, presa en Ventas. Su historia de amor con "El chaqueta negra" y su relación con su sobrina-hija constituyen el punto central de la trama, sin desdeñar la relación entre la propia Hortensia y Felipe.
 
     En 2011 la historia fue llevada al cine por Benito Zambrano como director y María León, Marc Clotet e Inma Cuesta como principales intérpretes. Como la novela, trata una historia en la que se mezclan elementos tan importantes e interesantes como el amor, la libertad, la dignidad y la represión franquista. Una historia que la propia Dulce Chacón no dudó en dedicar "a quienes se vieron obligados a guardar silencio".
 
 

lunes, 7 de octubre de 2013

La predicción del astrólogo. Teo Palacios. Ediciones B. 2013





     Como su propio autor reconoce en los agradecimientos de esta obra, escribir una novela histórica es complicado. Y más todavía si se desea que el resultado final sea lo más aproximado posible a la que fue la realidad de la época tratada. La Sevilla del siglo XI, las taifas, los reinos cristianos y el imperio almorávide son temas de gran dificultad, pues no se conocen demasiadas obras documentales que permitan profundizar demasiado.
 
     Todo ello conlleva tomar una serie de decisiones nada fáciles. En el caso concreto de "La predicción del astrólogo" Teo Palacios decidió, dado que su proyecto era escribir una novela y no ejercer de historiador, acompañar a los personajes reales de otros ficticios que sirvieran para explicar de forma práctica la teoría extraída de sus estudios sobre la época en cuestión. Sin duda, todo un acierto. 
 
     La novela narra uno de los siglos más apasionantes de la historia de nuestro país. Los reinos de taifas, los reinos cristianos del norte y las amenazas del norte de África fueron el caldo de cultivo de alianzas inverosímiles, traiciones desgarradoras, asesinatos viles, guerras sinsentido e intrigas palaciegas diarias. Pero, si hay unas palabras que definen mejor todo lo que Teo Palacios nos cuenta en su obra son, sin duda, venganza y violencia.
 
     Debido a que en la novela se describe de forma minuciosa la historia del reino de Sevilla durante más de medio siglo (1040-1092) es de lógica que algunos de los personajes vayan desapareciendo de la acción, siendo ocupado su lugar por otros más jóvenes. Por ello, creo acertada la decisión de contar la historia a través de cuatro partes bien diferenciadas. En la primera (1040-58) se centra la acción en Ibn Ammar, uno de los poetas más conocidos del siglo XI sevillano; Al-Mutammid, segundo hijo del rey Al-Mutadid, que introduce al poeta en la corte sevillana; e Ibn Zaydun, poeta y consejero del rey y principal enemigo de Ibn Ammar.
 
     En la segunda parte de la historia (1059-70) cobran protagonismo, además de los anteriormente citados, Itimad, esposa de Al-Mutammid; Al-Zarqali, matemático y astrólogo toledano; y Husaam, apodado Halcón Gris. En la tercera (1072-88), entra en escena Abu Becr, hijo de Ibn Zaydun, que seguirá la última voluntad de su padre, siendo el peor peligro para Ibn Ammar. 
 
     No obstante, sin duda, la gran sorpresa la encontramos en la cuarta parte, que se desarrolla en el imperio almorávide entre 1057 y 1086. A diferencia de las partes anteriores, contadas en tercera persona, aparece narrada en primera persona. Desarrolla las peripecias en el norte de África de Ibn Abdún, ceramista de Silves y sobrino de Ibn Ammar, secundario hasta entonces en la narración pero nexo de unión de muchas de las historias contadas con anterioridad.
 
     La poesía, el ajedrez y los rompecabezas que forman parte del tablero de las alianzas y las intrigas de la época están perfectamente pintadas en las páginas de "La predicción del astrólogo". Los personajes se nos muestran reales (lo sean o no) merced a una magnífica caracterización, lo mismo que ocurre con los ambientes en los que se desarrollan las distintas escenas. Ello hace posible que la novela de Palacios sea recomendable para todo tipo de público.
 
     Como único pero a este gran libro haría referencia a algunas faltas de ortografía y discordancias entre femenino-masculino y singular-plural. Ediciones B haría bien en cuidar estos aspectos en sucesivas ediciones (que, sin duda, las habrá, pues bien las merece su autor).
 
       

jueves, 3 de octubre de 2013

Tierra de libélulas. El desentierro. Ramón Cerdá y Nacho Ruipérez. Pre-edición limitada. 2013. Reseña





     Escribir un guión cinematográfico a partir de una novela es la manera habitual de hacer las cosas. O, al menos, la conocida. Pero a Ramón Cerdá le gusta innovar. Tanto que, junto al director Nacho Ruipérez, ha puesto en funcionamiento un novedoso proyecto consistente en novelar un guión cinematográfico de un film todavía no rodado. En efecto, Cerdá adapta a novela, bajo el título de "Tierra de libélulas", el guión original de "El desentierro", de Ruipérez, director de "La victoria de Úrsula" y "La ropavejera".
 
     La adaptación incluye el cambio en el título, que, eso sí, conserva como subtítulo el original de Ruipérez. Sin embargo, no todo queda ahí. En la pre-edición que acaba de presentar (la edición definitiva saldrá en octubre de 2014, justamente en un año), incluye la reproducción de las primeras páginas del guión original, fotografías de algunas de las localizaciones del film proyectado y hasta tres finales diferentes de la historia. Como es de esperar, la edición del año próximo contendrá un único final.
 
     Según el novelista y el director, ambos han disfrutado al máximo de esta experiencia única y hasta ahora desconocida. El escritor ha recibido del director total libertad de creación, con lo que los personajes y la historia han crecido y madurado, hasta el punto de evolucionar hasta un final diferente al inicialmente previsto por Ruipérez.
 
     El título, "Tierra de libélulas", encierra una de las diferencias principales entre el guión y la novela, y viene de la afición de Cerdá por titular sus obras con nombres de animales (mariposas, moscas, abejas, hormigas, etc). No obstante, las libélulas adquieren gran importancia en la obra reseñada.
 
     El argumento sí es común en ambos proyectos: Jordi regresa a su pueblo de nacimiento veinte años después de su partida tras recibir la angustiada llamada de su primo Diego. Su padre acaba de fallecer y su madre se encuentra en un coma irreversible a causa de un fatal accidente de tráfico. La tragedia actual recuerda en cierta medida a otra acaecida dos décadas antes. No obstante, ambas podrían estar relacionadas.
 
     Cuando ya se disponía a volver a Barcelona Jordi decide quedarse en el pueblo e investigar la muerte de su propio padre. Unas extrañas libélulas, un club de carretera abandonado y un mendigo que lo habita en la actualidad le hacen retornar junto a su primo y tratar de averiguar la verdad sobre su padre. "Tierra de libélulas. El desentierro" es una historia de negocios fraudulentos, manipulaciones, corrupción, pasiones desenfrenadas y personajes enigmáticos. Como en todos los thrillers, la verdad es diferente a lo que tenemos ante nuestras narices y el paso de las páginas nos traerá diversas sorpresas, no todas agradables precisamente.
 
     Jordi y Diego desenterrarán algo más que sus propios recuerdos, descubriendo aspectos de sus vidas y las de sus padres que quizás habrían preferido no llegar a conocer jamás. Sin embargo, una vez han comenzado a andar por ese camino ya no hay marcha atrás, por lo que deberán vencer a sus propios fantasmas y a otros rivales mucho más peligrosos, los cuales pondrán en serio riesgo sus vidas.
 
       La inclusión de los tres finales a partir de un común momento divisorio (al más puro estilo Stephen King) me parece una idea que, no siendo novedosa, podría comenzar a utilizarse de manera más continuada. ¿A quién no le gustaría poder elegir el final que crea más conveniente para cada historia? A mí sí. Si el autor te hace disfrutar con la lectura de su obra y, además, te prepara varios finales diferentes, dándote la opción de elegir, te puedes sentir incluso más cercano al escritor y a los personajes de la historia en cuestión. Esta cuestión sería objeto de un interesante debate, sin duda, pero será en otra entrada bloguera. De momento, leed esta pre-edición de "Tierra de libélulas". No os defraudará.
 
 

lunes, 23 de septiembre de 2013

Un bronce decepcionante pero meritorio





     Cuando un equipo viaja a en campeonato que ha ganado las dos últimas veces y regresa a casa con una medalla de bronce la decepción suele ser la nota más característica. Pero en muchas ocasiones ni lo bueno es tan bueno ni lo malo es tan malo. Estos chicos nos han acostumbrado tan mal (o tan bien) durante los últimos años que el hecho de no triunfar puede hacer parecer un fracaso algo que realmente no lo es.
 
     Cierto es que la selección española de baloncesto se ha mostrado demasiado irregular en el Eurobasket 2013. Ha jugado once partidos y ha perdido cuatro (contra Eslovenia, Grecia, Italia y Francia), algo impensable a priori. Sin embargo, más que demérito de los jugadores españoles, creo que perfectamente se puede achacar este hecho a la nefasta actitud de la FIBA a la hora de organizar este tipo de campeonatos.
 
     Demasiados equipos y demasiados partidos, más de la mitad de ellos total y absolutamente intranscendentes, han convertido la mitad del campeonato en un soberano aburrimiento más allá de los pocos estudiosos del tema baloncestístico. Todos sabemos, los equipos y los jugadores también, que cuando de verdad se juegan el ser o no ser es en el cruce de cuartos. ¿Para qué tantos equipos y tantos partidos si a la hora de la verdad son los mismos los que van a jugarse las medallas? Para muestra, tres botones: Francia, la selección campeona, se va con el oro tras haber perdido tres partidos (Alemania, Lituania y Serbia); Lituania, la subcampeona, cayó ante Serbia, Bosnia y Francia; y Serbia, séptima clasificada y eliminada en cuartos, ha ganado a los dos finalistas del torneo.
 
     Personalmente, me atraían muchísimo más los torneos de hace un par de décadas (quizás, no tanto). En aquella época todos los partidos eran interesantes. Participaban las dieciseis mejores selecciones, había menos partidos y los finalistas eran los que más partidos habían ganado durante el campeonato. En aquellos campeonatos una derrota condicionaba a ese equipo durante todo el torneo. Creo que era todo mucho más lógico. Y también emocionante. Pero la FIBA busca el negocio. Reunir a personas de muchas nacionalidades diferentes durante tres semanas (una barbaridad, desde luego) para llenar la saca es su objetivo principal. Y hasta eso hace mal. ¡Qué pena ver los pabellones vacíos durante todo el campeonato! Excepto cuando jugaba Eslovenia, claro. En fin, ellos mandan. Pero con su actitud y su sistema de competición sólo están consiguiendo aburrir hasta a las ovejas. Ellos mismos. Pero centrémonos en nuestra selección.
 
     Bronce, sí. Decepcionante, también. Pero si echamos un vistazo a las estadísticas podremos ver que España ha tenido el mejor ataque (78,3 puntos por partido, por encima de los 78,1 de Francia, los 78 de Grecia o los 74,6 de Italia) y la mejor defensa del campeonato (62,8 puntos por partido, por delante de los 68 de Lituania, los 71,5 de Eslovenia y los 71,6 de Francia). Es decir, que la actitud de los jugadores está fuera de toda duda, tanto en defensa como en ataque. Algo que queda demostrado con otros tres datos demoledores. España ha sido la tercera máxima reboteadora (38,7 por partido, sólo superada por Croacia, con 40,6, y Eslovenia, con 40,3), la que más balones ha robado (¡7 por partido!) y la cuarta en perder menos balones (11,8 por partido, por 11,6 de Francia, 10,8 de Italia y 10,7 de Eslovenia). 
 
     ¿Qué ha fallado entonces para no regresar a España con el ansiado oro? Pienso, desde mi modesto punto de vista, que básicamente han fallado estos aspectos:
1- el equipo no ha sabido jugar los minutos decisivos de los partidos igualados. Los cuatro partidos perdidos han sido los únicos que han llegado a los minutos finales muy igualados (Eslovenia, Grecia, Italia y Francia). Los dos últimos se resolvieron en las prórrogas.
2- los jugadores no han sabido matar, deportivamente hablando, esos cuatro partidos. En los cuatro se llegó al último cuarto con ventajas más o menos amplias en el marcador. Ventajas que se diluyeron como el azúcar en el agua a partir de malas decisiones y pérdidas de balón que se deberían haber evitado. Sobre todo cuando es el rival el que debe arriesgar para recuperar el terreno perdido.
3- la excesiva dependencia de Marc Gasol, probablemente el mejor pívot del mundo. Las diferencias de puntos encajados y convertidos cuando no estaba en pista han sido alarmantes, demostrando que no había las suficientes alternativas defensivas y atacantes. Siempre he pensado que por muy bueno que sea un jugador el juego no puede pasar por él siempre. 
4- la falta de un cuatro tirador (tipo Garbajosa). Aspecto básico en los éxitos del pasado que, por desgracia, ha perdido este equipo. Ni Claver ni Aguilar ni Gabriel son ese jugador clave en los esquemas de una selección que quiere ganar el oro. Y eso que los tres, cada uno en sus facetas, han estado a un gran nivel en este campeonato. Lástima que Mirotic no quisiera apuntarse a esta selección.
5- falta de fluidez en los ataques decisivos de los partidos. Y repetición hasta la saciedad de movimientos como el pick and roll. Las defensas pueden adelantarse a un equipo que casi siempre ataca igual, señor Orenga.
 
     En definitiva, que no conviene dramatizar nunca. Y menos cuando el equipo ha dado casi todo lo que tiene. Las ausencias de Pau Gasol, Navarro, Ibaka y Reyes se han notado. Con ellos todo habría sido diferente. Por eso mismo, debemos valorar lo que ha conseguido un equipo con cuatro caras nuevas (un tercio del equipo) y con varios jugadores ejerciendo un rol hasta ahora distinto (véase el ejemplo de Claver, que ha pasado de calentar banquillo a salir de titular). Lo más esperanzador de todo: que sin Gasol, Navarro e Ibaka se ha ganado una medalla en un campeonato, algo muy meritorio. Y, de entrada, el reto era enorme. Sólo la antigua URSS y la antigua Yugoslavia han sido capaces de ganar tres oros continentales seguidos. Y ni la URSS ni Yugoslavia existen ya.
 
     Además, más vale un bronce en el cuello que una coz en la cara...              

Todo lo que cabe en los bolsillos. Eva Weaver. Espasa. Reseña





     Un viejo y enorme abrigo y unas rudimentarias marionetas pueden cambiar la vida de las personas: acompañarlas y servirles de estímulo incluso en las peores situaciones imaginables (o inimaginables). Eva Weaver, alemana asentada en Inglaterra desde se juventud, debuta con esta primera novela, en la que, quizás, intenta quitarse de encima el peso de la losa que muchos germanos sienten sobre sus espaldas pese a haber nacido mucho tiempo después de terminar la II Guerra Mundial.
 
     Con una narrativa directa, sencilla y fácil de leer la escritora alemana construye una historia ficticia basada en escenarios reales (el gueto de Varsovia durante la ocupación nazi y los gulags siberianos de Stalin) que contiene interesantes reflexiones sobre los sucesos acaecidos durante la II Guerra Mundial y los años posteriores. Una novela que cabe leer y analizar con gran atención.
 
     "Todo lo que cabe en los bolsillos" tiene tres partes diferenciadas en cuanto a temática y técnica narrativa. En la primera de ellas, que ocupa dos tercios de su longitud y está narrada en primera persona, Mika cuenta a su nieto Danny un secreto que no conoce nadie, incluida su propia hija Hannah (madre de Danny): su vida como titiritero en el gueto de Varsovia y su relación con Max, un soldado alemán destinado en la capital polaca, con quien se encontró un buen (o mal) día. El alemán sentirá por él una fuerte atracción (le recuerda a su propio hijo, de su misma edad) y le proporcionará pan, mermelada y una cierta protección ante el resto de soldados del III Reich a cambio de que actúe para ellos en sus barracones. Las marionetas salvan a Mika en diversas ocasiones.
 
     Sin embargo, en el verano de 1942, el día antes de comenzar las deportaciones a Treblinka, el nazi y el joven Mika se despiden. El titiritero le ofrenda una de sus marionetas (el "doctor"), aunque Max habría preferido llevarse al "príncipe". No obstante, tras un nuevo encuentro, días después, como agradecimiento, el referido títere acabará en las manos del alemán tras salvar de la deportación a la madre y a la tía de Mika. Tras la guerra, el titiritero logra huir hasta Nueva York, donde vive el resto de su longeva vida.
 
     La segunda parte de la novela, escrita ya en tercera persona, narra el viaje del "príncipe" hasta los gulags siberianos. Una vez liberada Varsovia por los soviéticos los soldados nazis capturados fueron enviados a trabajos forzados al gran territorio de la nieve del norte soviético. Los alemanes viajaron en el mismo tipo de trenes en los que antes habían sido trasladados a los campos de concentración y exterminio los judíos, lo cual hará reflexionar ampliamente a Max: "se cosecha lo que se siembra".
 
     La historia se repetirá: las marionetas, que habían salvado la vida de Mika en el gueto de Varsovia, también conseguirán poner a salvo a Max en el gulag. La figura del "príncipe" llegará a tener tanta importancia en la historia narrada como los propios Max y Mika. Personajes y marionetas están descritos de una manera soberbia, lo que otorga a la acción todavía una mayor verosimilitud.
 
     Respecto a la tercera y definitiva parte de la historia, escrita de nuevo en tercera persona, no creo conveniente desvelar su contenido porque pienso que debe ser el lector quien descubra y viva con emoción estas últimas páginas. Simplemente diré que contiene escenas y sentimientos muy emotivos, aunque el final sea un poco previsible.
 
     Precisamente, esta es la única nota no tan positiva de un libro muy bien construido y documentado en el que aparecen, como secundarios, personajes reales que también tienen una gran importancia en mi primera novela, "El Círculo de las Bondades", como Janusz Korczak (pedagogo, escritor y director del orfanato de la calle Krochmalna), Mordejai Anilevich (líder del ZOB, quien comandó la rebelión judía en abril de 1943), Emanuel Ringelblum (historiador que recopiló los archivos conspiratorios anti-nazis denominados "Oneg Shabbat") o Irena Sendler (magnífica, querida y poco reconocida protagonista principal de mi obra de debut, salvadora de más de dos mil quinientos niños judíos del gueto).
 
     Mucho se ha escrito sobre el tema a lo largo de los últimos setenta y tantos años. Y muchas son las obras de referencia. Por lo apreciado, tanto Eva Weaver como yo hemos utilizado bastantes y muy parecidas. Por todo ello, no puedo concluir esta reseña sin recomendar la lectura de esta obra, también de debut, sobre unos acontecimientos que jamás deberían haber ocurrido y que tampoco debían repetirse (y, sin embargo, por desgracia, sí lo hacen...).       
 
      

lunes, 16 de septiembre de 2013

¿Quiénes sois? Mamen Fernández. Ediciones Hades. Reseña





     Licenciada en psicología por la Universidad Autónoma de Bellaterra, Mamen Fernández publicó a finales de 2012, de la mano de Ediciones Hades, su primera novela, titulada "¿Quiénes sois?". Como bien sabemos, la tarea de dar a luz una primera obra es siempre complicada. Sin embargo, de vez en cuando, nos encontramos ante la agradable sorpresa de leer una historia bien contada, intrigante y hasta absorvente. "¿Quiénes sois?" es un buen ejemplo de ello.
 
     Sin duda, el que la autora sea licenciada en psicología la habrá ayudado a describir tan minuciosamente a los personajes que forman parte de esta magnífica historia. Lucía, quien nos narra en primera persona la sucesión de acontecimientos que componen la novela, es una idealista que piensa, como la autora, que sí es posible un mundo mejor. Estudiante de biología, amante de los animales y amiga de sus pocas amistades verdaderas, decide dejar de lado a una familia que no le aporta nada en absoluto e iniciar una nueva vida en la que compagina sus estudios con un trabajo como cocinera y una colaboración con una protectora de animales, su verdadera pasión. No en vano, siempre se ha sentido atraída por Dian Fossey (cuya historia fue contada en la película "Gorilas en la niebla").
 
     La novela toca tantos temas interesantes que seguramente olvidaré abordar alguno de ellos en esta reseña. Lucía no se muestra nada sociable. Al contrario, odia las aglomeraciones de gente. Su timidez y sus creencias personales sobre la sociedad que la rodea marcan cada una de las acciones en su vida cotidiana. En la Universidad prefiere pasar desapercibida, igual que en su trabajo. Como cocinera, casi no se relaciona con nadie, lo cual agradece. Y con los animales de la protectora (la micro-historia de Nela, una perrita coja que vive en el lugar, es realmente enternecedora) se siente mejor que con la mayoría de las personas. Incluso con sus tres compañeras de piso mantiene una relación más bien distante, aunque respetuosa en todos los sentidos. Será Aida, una de ellas, la que tratará de arrastrarla a fiestas y eventos sociales. Sin demasiado éxito a decir verdad.
 
     De la mano de esta última, que llegará a ser su mejor amiga, Mamen nos describe cómo vive una mujer maltratada por su pareja. No me voy a extender demasiado en ello, pues no debo caer en el spoiler, pero me ha gustado mucho la descripción de la autora sobre cómo se sienten la maltratada (autoengaño, culpabilidad, falta de autoestima, autodestrucción, etc) y las personas queridas de su entorno (impotencia y desesperación). Para mí ha sido una de las partes más interesantes de la novela, sin ninguna duda.
 
     Otro de sus puntos fuertes es la historia de amor que vive Lucía con Álex. Un amor incondicional, intenso y pasional que a todo el mundo le gustaría vivir aunque fuera una sola vez en su vida. Implicación máxima, sinceridad, empatía y mirar el uno por el otro. ¡Casi nada! Y aquí llegamos al nexo de unión de todas partes de la historia de Lucía.
 
     La vida de nuestra protagonista cambiará para siempre desde que entren en ella Helena, Álex, Alberto y compañía. El título de la novela, "¿Quiénes sois?", es en mi opinión acertado ya que es una de las frases más repetidas a lo largo de la misma. El grupo provocará un giro de ciento ochenta grados en la existencia de una Lucía que tratará de explicar todo lo que le ocurre de la manera más racional posible, intentando no aceptar lo que poco a poco se va haciendo evidente ante sus ojos: como todos los demás miembros del grupo, también ella tiene capacidades digamos extrasensoriales, siendo capaz de dialogar telepáticamente.
 
     Como no creo demasiado en este tipo de cosas (telepatía, lectura de mentes, predicción del futuro, curación con las manos y la mente, etc) no me voy a detener demasiado en este punto. Lo que sí debo decir es que todo lo referente a estos temas está tan bien explicado que a uno llega a erizársele el vello en determinadas escenas, lo cual es un enorme mérito por parte de la autora. Tanto que en muchos momentos el lector llega a creer a pies juntillas todo lo que la narradora cuenta sobre ello.
 
     "¿Quiénes sois?" es un alegato contra la violencia en todos los sentidos que esta palabra implica: la crueldad hacia los animales, el maltrado machista y el desgobierno de las sociedades ante una clase política codidosa, corrupta e inhumana. En definitiva, una magnífica crítica hacia quienes no saben amar de forma incondicional el mundo en el que vivimos y todo lo que este contiene.
 
     Como primeriza que es, Mamen Fernández debe ser calificada como autora novel. Sin embargo, atendiendo a la enorme calidad (tanto literaria como humana) que se desprende de esta su primera novela publicada, pronto dejará de serlo. Por lo que a mí respecta, es, desde ya mismo, una de esas autoras a las que trataré de no perder de vista. Una escritora a la que conviene seguir bien de cerca...    
   
 

lunes, 9 de septiembre de 2013

Ladrones de historia. Pablo Núñez. Alrevés Editorial. 2010. Reseña





     A río revuelto, ganancia de pescadores. A través de un refrán español tan conocido como el referido se podría resumir el punto de partida de esta entretenida novela del gallego Pablo Núñez. En efecto, la Guerra Civil Española fue el escenario de una lucha fraticida por la libertad del pueblo español, pero también el objetivo de un codicioso coleccionista y ladrón de arte que en la ficción de esta novela responde al nombre de Rudolph van der Globber, un conde afincado en Suiza capaz de cualquier cosa por reunir las más grandes obras de arte del territorio español.
 
     Leonardo Mendoza, un argentino muy poco escrupuloso, es su fiel servidor. Complacer a su jefe le lleva a asesinar, extorsionar o secuestrar a quien sea necesario con tal de obtener los beneficios deseados. Así, rapta a un capitán republicano apellidado García para ofrecerle un gran negocio: conseguir para el conde todo tipo de obras de arte ubicadas en una España desgarrada por la guerra. El capitán reclutará para tan arriesgada pero bien pagada maniobra a los peores hombres que tiene a su mando.
 
     Una de las grandes tragedias ocurridas durante la guerra que asoló nuestro país fue el hecho de que enfrentó incluso a hermanos. Un ejemplo es el de los Núñez: tres hermanos gallegos que, en la novela, lucharán en los bandos enfrentados entre sí con la esperanza de no llegar a encontrarse cara a cara en el campo de batalla. Ni de recibir una carta anunciando la muerte de alguno de ellos.
 
     Manuel Núñez es reclutado por el bando nacional. Acabará en Valladolid, donde conocerá a un asturiano (Quino) con el que llegará a tener una gran relación de amistad pese a disputar entre ellos sobre la eterna cuestión de si Asturias o Galicia son la mejor tierra del norte español. Ambos serán llamados por Ordóñez, su jefe al mando en el cuartel pucelano, para recalar en una operación especial que tendrá por objeto capturar a los hombres de García, auténticos esquilmadores del patrimonio artístico nacional.
 
     Y al mando de estas operaciones especiales está Juan Vila, un agente sevillano que deberá acabar con las fechorías de García y compañía ayudado, además, por Candela, una de las mejores ladronas de la ciudad. Vila detiene a la ladronzuela tras uno de sus robos y se sentirá culpable de ello al saber los verdaderos motivos de la carrera delictiva de la guapa sevillana: huérfana de padre y madre debía mantener a sus seis hermanos y hermanas menores, algo muy difícil de conseguir simplemente trabajando.
 
     Tras darle vueltas a la situación, Juan conseguirá de Ordóñez que la joven le acompañe en la misión atendiendo a sus grandes dotes de inteligencia y a su maestría en todo lo referente al escondite y al disfraz. Poco a poco se enamorarán perdidamente el uno del otro dando a la novela una dimensión más humana, tierna e íntima.
 
     Las tres líneas argumentales citadas (Van der Globber-Mendoza-García, Manuel Núñez-Quino y Juan-Candela) se desarrollan de manera entretenida y sus personajes se ven envueltos en multitud de situaciones de máximo riesgo: robos, asesinatos, traiciones, dilemas morales y encuentros y desencuentros entre lo correcto y lo incorrecto. Los protagonistas jugarán al gato y al ratón durante toda la acción hasta llegar a un desenlace inesperado en algunos aspectos y algo predecible (único pero que le pongo a la novela) en otros.
 
     Pablo Núñez consigue en "Ladrones de historia" transportarnos a una España siempre bella pese a la crudeza de la guerra. Quizás sea esta una de las razones de peso para leerla. Galicia, Asturias, Madrid, Sevilla, Burgos, Valladolid, Badajoz, etc: sin duda, un viaje en el tiempo a una España que, aun devastada por la crueldad, se nos presenta desbordante de belleza en cada uno de sus puntos cardinales.
 
      

lunes, 2 de septiembre de 2013

El pianista del gueto de Varsovia. Wladyslaw Szpilman. 2000. Turpial & Amaranto. Reseña





     En 1945, una vez liberada Varsovia, el pianista judeo-polaco Wladyslaw Szpilman escribió "Muerte de una ciudad", una autobiografía sobre su supervivencia en una ciudad muerta como consecuencia de la barbarie nazi durante los cinco años y cuatro meses que duró la ocupación. La obra fue publicada en 1946 por la editorial polaca Wiedza. Sin embargo, muy pronto, los comunistas no se sintieron satisfechos con la visión que de la guerra daba el pianista, por lo que fue prohibida su venta y reedición.
 
     Fue en 1998 cuando su hijo se decidió a publicar las memorias de su padre. El título se tradujo rápidamente al alemán, como "La milagrosa supervivencia", y al inglés, como "El pianista". En el año 2000 Turpial & Amaranto trajo esta desgarradora historia a España bajo el título "El pianista del gueto de Varsovia", la cual paso a reseñar a continuación.
 
     Estamos ante uno de los mejores testimonios de los hechos acaecidos en la Varsovia ocupada por los nazis durante la II Guerra Mundial. Un revelador documento, no sólo literario sino ante todo histórico, sobre la política germana respecto al pueblo judío polaco. Pese a centrarse en su propia historia personal el autor describe de forma fidedigna cómo vivió el pueblo judío el exterminio al que fue condenado por las huestes nacionalsocialistas: el encierro en el gueto, la escasa alimentación, las sucesivas vejaciones y humillaciones, los trenes de la muerte, los asesinatos, la inhumanidad.
 
     Especialmente angustioso es el capítulo en el que Szpilman describe cómo su familia (padres, hermanas y hermano) fueron obligados a subir a uno de los trenes con destino a Treblinka. Él, por suerte, pudo evitar el temido viaje cuando estaba ya en la umschlagplatz (plaza de embarque). Pudo esquivar la muerte en repetidas ocasiones a lo largo de la guerra, como si Dios no quisiera que pereciera en el concflicto.
 
     Su trabajo en la radio polaca, sus conciertos en los cafés Nowoczesna, Sztuka o Pod Fontana, sus actividades clandestinas y sus continuas fugas y cambios de escondite nos adentran en su lucha por la supervivencia a toda costa, pasando hambre, frío y soledad extrema cada uno de los días que duró la contienda. La angustia de vivir en una gran prisión al aire libre rodeada de muros coronados por alambres de espino llega a esfixiarnos como lectores, sin poder ni imaginar lo que significaba la vida en tan indignas condiciones.
 
     Otros aspectos a destacar en el libro de Szpilman son el contrabando, las enfermedades contagiosas, los muertos esparcidos por las calles, los cada vez más demoledores decretos alemanes, las polémicas decisiones del Consejo Judío (entre la espada y la pared al tener que obedecer órdenes alemanas a la vez que tratar de defender a sus hermanos), las historias individuales (como la de Janusz Korczak, conocido director de un orfanato del gueto), el odio hacia la policía judía (tan peligrosa o más incluso que la Gestapo y las SS), la extraordinaria rebelión del gueto (1943) o la sublevación de Varsovia (1944).             
 
     No obstante, si hay una palabra que, para mí, sobresale entre toda la maraña de descripciones, sensaciones y situaciones angustiosas aparecidas en este texto es la esperanza. La de que, pese a todo, siempre se debe confiar en la suerte y, sobre todo, en la bondad de las personas. Si algo queda demostrado en "El pianista del gueto de Varsovia" es que nunca hay que perder la esperanza en seguir con vida, en que alguien aparezca para salvarnos del naufragio justo antes de perecer ahogados en la inmensidad del mar.
 
     En efecto, nunca se sabe quien puede lanzarnos un flotador que nos mantenga a flote. En este caso, uno de los salvadores de Szpilman es, justamente, un capitán alemán, Wilm Hosenfeld, quien, pudiendo acabar con su vida prefirió procurarle un escondite má seguro y alimentos para mantenerle con vida hasta la entrada de las tropas soviéticas en Varsovia en enero de 1945. No fue el pianista, sin embargo, el primero en recibir ayuda de Hosenfeld. Magníficos comentarios del capitán nazi a modo de entradas de diario ilustran las últimas páginas de un libro que no puedo dejar de recomendar a quien lea esta reseña.
 
     En 2002 Roman Polanski llevó a la gran pantalla esta historia protagonizada por Adrien Brodi. No obstante, como suele suceder en el 99% de los casos, pese a la espectacularidad de la película, pienso que es mucho mejor leer de primera mano las palabras escritas por el propio protagonista de una historia. Una cosa es arte. La otra, la vida pura y dura. Y siempre vale la pena vivirla...y leerla.
 
  

martes, 25 de junio de 2013

Stoner. John Williams. 1965. Baile del Sol (2012). Reseña





     Comienzo a escribir esta reseña con cierto temor, algo muy poco común en mí. Cuando un libro me gusta y decido reseñarlo en mi blog suelo tener bien claro lo que quiero decir sobre él. En este caso no es así. ¿Por qué? Pues muy sencillo: veo tremendamente complicado escribir todo lo que la lectura de esta novela me ha hecho sentir. Es una obra que toca tantos temas que se hace difícil expresar con palabras los sentimientos que de ella emergen en cada una de sus páginas. Y de todo ello surge en mi mente una pregunta: ¿cómo es posible que haya pasado desapercibida durante tantos años una novela que debería ser considerada un clásico de la literatura estadounidense (y mundial) del siglo XX?
 
     Lo primero que llama la atención en "Stoner" es su estilo narrativo. Se trata de una prosa elegante que crea una gran empatía con su protagonista principal. Williams demuestra tener una fuerza brutal para narrar historias cotidianas, quizás con la emoción contenida de quien ha amado y sufrido a partes iguales en su vida. La novela está escrita con sencillez, sin aspavientos ni alardes literarios, pero con una honestidad devastadora, cercana, reconocible y que sumerge al lector en un maremagnum de sentimientos y emociones que lo sobrecogen por su gran realismo.
 
     "Stoner" está escrita con el mejor estilo literario que pueda existir: la razón. Y su sencillez contribuye a crear una narración vibrante y genial que nos atrapa. Estamos, sin duda, ante una novela bien contada, bien escrita, conmovedora y fascinante que quita el aliento en muchos momentos de su desarrollo. Una obra de arte que debería ser más conocida (y reconocida). Un perfume exquisito: ese que sólo utilizamos en las ocasiones más especiales y que tratamos que nunca llegue a su final. 
 
     Cuando terminé de leer la novela de Williams lo hice con una doble pena: primero por el simple hecho de acabarla, lo cual puso fin a unas horas de enorme disfrute literario; y en segundo lugar por haber leído la historia de una vida intensa pero no suficientemente aprovechada y disfrutada. Y es que William Stoner es un personaje tímido, inocente, delicado, estoico y casi indolente que a lo largo de su vida va renunciando a vivir la vida en plenitud. Su estoicismo e indolencia nos deja perplejos en muchas de las escenas, viendo cómo acepta, con la máxima dignidad, eso sí, las miserias, las decepciones y los problemas que van apareciendo en su vida cotidiana.
 
     Y, sin embargo, pese a su imperfección, nos transmite una firme sensación de paz, quietud, equilibrio y reconfortante lucidez. Es un personaje muy intenso, inolvidable, entregado a los libros, al saber y a su trabajo que constituye un retrato magistral de un hombre válido, virtuoso y, como ya he dicho anteriormente, lleno de imperfecciones. Stoner es un personaje público (por ser profesor de la Universidad de Misouri) pero anónimo a la vez que tiene un calado excepcional.
 
     Uno de los puntos fuertes de la obra de Williams es la indudable fuerza de los personajes que la componen. Todos están retratados a la perfección, también con sencillez y honestidad, lo que hace que el lector los ame o los odie, involucrándose en la historia sin poder evitar sentir lo mismo que cada uno de ellos.   
    
     Archer Sloane, el profesor de literatura inglesa de Stoner, cambiará la vida de nuestro protagonista para siempre al transmitirle su amor por la literatura, algo que llevará a que Will decida no regresar a la granja de sus padres para dedicarse a estudiar literatura e introducirse en el mundo de la docencia. Este será uno de los pocos actos de rebeldía de Stoner durante toda su vida.
 
     El puzzle de "Stoner" se compone a base de historias corrientes: una esposa odiosa, una hija que se distancia de sus padres, un amor tan intenso como imposible, una amistad poco cercana pero siempre presente, corruptelas universitarias y la intromisión de la Universidad en la vida privada de sus profesores. No obstante, además, es un viaje a los EE. UU. de la primera mitad del siglo XX, con sus dos guerras mundiales y la crisis del ´29 como telón de fondo. Una crisis que pone de manifiesto una gran diferencia entre el pasdo siglo y el actual: en los EE. UU. del ´29 eran los banqueros quienes ponían fin a sus vidas debido a su mala gestión empresarial. Qué diferente a la actual situación, ¿verdad?
 
     John Williams nos presenta una Universidad de la América profunda del siglo pasado. Y lo hace de forma magistral, con todo lo bueno y lo malo que allí hubo, a través de un personaje que quizás sea un alter ego de su propia persona, pues la novela tiene un trasfondo autobiográfico bastante indudable: tanto Williams como su personaje Stoner fueron profesores de literatura inglesa en la Universidad de Misouri.
 
     Resulta increíble que una novela que pasó desapercibida durante tanto tiempo haya conseguido hacerse un hueco en el mundo literario muchos años después del fallecimiento de su autor. Un reflejo de que el futuro de una obra no siempre está ligado al éxito que tenga en los primeros meses después de ser publicada, algo de lo cual me alegro enormemente. 48 años después de su publicación "Stoner" está de plena actualidad en nuestro país gracias a una pequeña editorial tinerfeña llamada "Baile del Sol" que ha apostado por una joya costumbrista que ha de guardarse en un lugar bien especial.   
 
 

domingo, 16 de junio de 2013

Pedro Guerra celebra sus 30 años en la música en Gandia





     Pedro Guerra volvió a conmover al público de Gandia. Descalzó sus pies como en sus primeros años y fue dosificando los numerosos destellos de su innegable genialidad durante dos horas intensas y realmente emocionantes en el jardín de la Casa de la Marquesa. Sus toques de humor y sinceridad entre los temas aportaron más magia todavía a un recital que será recordado muchos años por todos los asistentes.

      Desde "Canciones" hasta "Cuando Pedro llegó" el músico de Güímar, Tenerife, islas Canarias, desgranó muchas de sus mejores composiciones a la vez que explicaba a la audiencia diversos aspectos de las mismas o de su propia vida. Las referencias a sus inicios con Taller Canario ("Nadie sabe" y "Contamíname"), a su tierra de nacimiento ("Siete puertas"), a Madrid ("Debajo del puente") y a su padre ("Papá cantó") fueron recurrentes a lo largo del concierto.
 
      Acompañado únicamente de su guitarra reivindicó la calidez de la gente canaria, rememoró la frialdad que sintió a su llegada a Madrid y recordó sus inicios en la capital en Libertad 8 ("Pasa"), donde comenzó a sentirse como en casa y también a hacerse más y más conocido semana tras semana. Sin duda, Libertad 8 fue para él en aquella época un refugio en el que "hace menos frío que en la calle".
 
      Además, el magnífico pero humilde cantautor tuvo tiempo de mostrar y tocar con la vieja mandolina de su padre (repleta de confeti en su interior, lo que utilizó para reflexionar irónicamente sobre algunos aspectos de la actualidad nacional) y también con un timple, instrumento típico canario con el que deleitó a los asistentes con el tema central de la banda sonora de la película "Mararía". "Raíz" volvió a ser un momento importante del recital, igual que "Ofrenda", tema que sirvió para que el tinerfeño comparara la festividad del uno de noviembre entre España y México, donde se celebra "de una manera mucho más especial y alegre que en nuestro país".
 
      Especialmente emotivos fueron los minutos en los que el de Güímar enlazó seguidas las canciones "Cuna vacía" y "La maestra", momento en que reflexionó sobre los niños robados, especialmente los de época franquista, cuando el colectivo de las maestras fue tan perseguido "por el delito de enseñar a leer y escribir a los niños para tratar de asegurarles un mejor porvenir". Sendos mensajes hacia la Iglesia, "que se negó a perder su poder en la educación de este país", y la monarquía, "que caerá por su propio peso" y que "está haciendo una gran labor por la III República", fueron ovacionados por la concurrencia.

     Y tuvo tiempo para referirse a la actualidad política europea. Así, dedicó "Mar de Mármara", otra de sus nuevas composiciones, a las cuatro víctimas de las manifestaciones en Estambul. Calificó al movimiento reivindicador del país euro-asiático como "el 15M turco; un 15M en el que hay muertos". 
 
      Entre la sinceridad, los guiños irónicos y los temas sensibles y humanos del maestro canario todo desembocó en un final de concierto en que sonó, como era de esperar, "Contamíname". Y en los bises llegaron, entre otras joyas, "Casas antiguas", tema capital para quien escribe estas líneas (de su letra salió el título de mi segunda novela, "Almas Suspendidas"), la dramática "El marido de la peluquera" y "Cuando Pedro llegó", también de notable importancia en la referida obra de un servidor.

     En un ambiente íntimo adornado por velas como ofrenda Pedro Guerra celebró en Gandia sus tres décadas en la escena musical. Desde aquí ya sólo cabe desearle otros treinta años más igual de exitosos y productivos para disfrute suyo y nuestro y que sus pies descalzos no tarden demasiado en volver a pisar uno de los escenarios gandienses. Maestro: ya te estamos esperando nuevamente. Gracias por tu música y tus maravillosas letras.



 

lunes, 10 de junio de 2013

La estepa de los malditos. Antonio Pascual-García. 2012. Reseña





     Tras su debut con "Entre dos mares", novela que aborda el poco conocido pero interesante tema del genocidio armenio, el escritor de Torrente Antonio Pascual-García vuelve con su segunda obra, "La estepa de los malditos". Ambas han sido publicadas por la Editorial Círculo Rojo. Y las dos son de temática histórica.
 
     María, sobrina de Lenin, acompañada de su novio Aran, armenio, regresa a Moscú, donde el flamante dirigente de la revolución bolchevique le ha conseguido un trabajo en una de las escuelas de la nueva capital soviética. Nadezhda Krupskaya, la mujer del bolchevique, introducirá a su sobrina en el arte de la docencia en una Rusia devastada por la revolución, el hambre y la guerra civil.
 
     Lo que parecía iba a ser un trabajo tranquilo se convertirá pronto en una ocupación angustiosa debido al envío de Marina, madre de una de sus alumnas, a un gulag de Siberia. Mijail, el amante anarquista de Marina, también es enviado al infierno de nieve del norte de la Unión Soviética. La esposa de Lenin se encargará de conseguir la huida de ambos, que se encontrarán y reharán su vida en un orfanato de Ucrania.
 
     A medida que la salud de Lenin se va deteriorando va cobrando protagonismo la figura de Jozef Stalin, quien tiene como propósito llegar al poder a toda costa y extender todavía más el terror rojo por todos los rincones de la nueva Unión Soviética. La revolución bolchevique no ha hecho más que comenzar.
 
     La novela recorre una serie de sucesos reales conocidos por todos nosotros: la muerte de Lenin y la llegada al Kremlin de Stalin, la persecución de éste hacia las figuras importantes del bolchevismo (León Trotsky (asesinado por Ramón Mercader en su exilio mejicano), la propia Nadezhda, Bujarin, etc), las hambrunas provocadas por las colectivizaciones, las deportaciones masivas a los gulags siberianos, el acercamiento a la Alemania de Hitler de cara a un futuro reparto de Polonia o los preparativos de lo que acabó siendo la II Guerra Mundial. En suma, Antonio nos propone un repaso de los hechos más destacables de la URSS de los años veinte y treinta.
 
     De entre todo ello emerge la sorprendente humanidad de Nadezhda, mujer altamente preocupada por el futuro de su país y de cada uno de sus ciudadanos. Hasta el punto de llegar a poner en grave peligro su propia vida por facilitar la de sus amigos más cercanos. Sin duda, uno de los puntos fuertes de la novela, al margen, claro está, de los sucesos históricos ya reseñados.
 
     "La estepa de los malditos" es un libro cuya historia se hace interesante y se lee con suma rapidez al estar estructuradas sus doscientas páginas en cuatro partes divididas en capítulos cortos y atractivos, lo cual consigue mantener el interés y querer continuar con el capítulo siguiente. Además, algo muy de agradecer, es que pese a ser la continuación de "Entre dos mares" se puede comprender todo perfectamente al estar escrito de manera que no sea estrictamente necesario haber leído la anterior. Dado el intrigante final de esta segunda novela, ¿acometerá el autor una tercera y definitiva? La respuesta, en los próximos meses...