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viernes, 25 de febrero de 2011

Baltasar Garzón: luces y...sombras

     Baltasar Garzón Real (nacido en 1955) es, sin duda, el magistrado español más conocido y reconocido. Asesor del Tribunal Internacional de La Haya y juez de la Audiencia Nacional hasta el 14 de mayo de 2010, fecha en que fue apartado de sus funciones de forma cautelar por el Consejo General del Poder Judicial después de que el magistrado del Tribunal Supremo Luciano Varela acordara la apertura de juicio oral contra él por presunta prevaricación por la decisión de declararse competente para investigar los crímenes del franquismo desde su juzgado de la Audiencia Nacional.

     Además, se han abierto contra él otras dos causas: por presunta prevaricación por escuchas ilegales en el Caso Gürtel y por supuesta prevaricación en favor del Banco de Santander. Respecto a la primera, el propio Garzón admitió en su declaración su participación al ordenar la intervención de las comunicaciones mantenidas en prisión por los cabecillas de la trama con sus abogados y otros letrados personados en la causa. Se justificó concluyendo que era su única vía para impedir la destrucción de pruebas.

     Respecto a la segunda, alegó que quién le pagó sus cursos fue la Universidad de Nueva York a través del Centro Rey Juan Carlos y negó tener relación con el Banco de Santander o con Emilio Botín. Se le acusa de haber sido patrocinado directamente por el Banco y del archivo de una causa contra Emilio Botín justo a su regreso de Nueva York. 

     Personalmente, pienso que todo esto forma parte de una campaña muy bien orquestada por la ultraderecha española (Falange y Manos Limpias) que lo que busca, en definitiva, es quitarse de en medio a un personaje repleto de luces y también de alguna que otra sombra. Vamos primero con las luces.

     A lo largo de su trayectoria judicial Baltasar Garzón ha llevado a cabo magistrales operaciones. Voy a destacar solo unas pocas para que el artículo no se alargue en exceso:
- Operaciones contra el narcotráfico, como las que acabaron con la organización gallega de Laureano Oubiña ("operación Nécora") o con "el clan de los Charlines" (operación "Pitón").
- Acusaciones contra Augusto Pinochet y las dictaduras chilena y argentina, por crímenes contra la Humanidad y por muerte y tortura de ciudadanos españoles durante su mandato.
- Acciones contra ETA y su entorno (Batasuna, Egin, Movimiento de Liberación Nacional Vasco, etc).
- El caso GAL : terrorismo de Estado contra ETA durante el gobierno socialista de Felipe González que causó la muerte de 23 personas, algunas de ellas sin relación alguna con la banda terrorista, entre 1983 y 1987. Durante el proceso se probó que la operación fue financiada por altos cargos del Ministerio del Interior. Acabaron en la cárcel, con mayores o menores penas, José Barrionuevo (Ministro del Interior), Rafael Vera (Secretario de Estado para la Seguridad), Ricardo García Damborenea (Secretario General del PSOE en Vizcaya), Enrique Rodríguez Galindo (General de la Guardia Civil) y los policías Amedo y Domínguez, entre otros.  
- El caso Gürtel: trama de corrupción que operaba en Madrid, Valencia y la Costa del Sol. A los implicados se les acusa de blanqueo de capitales, fraude fiscal, cohecho y tráfico de influencias. Actualmente hay 71 imputados relacionados con el Partido Popular.

     Ocupémonos ahora de las sombras. Principalmente son tres:
- Su carrera política: en 1993 decidió adentrarse en la política. Las malas lenguas dicen que con la intención de llegar a ser Ministro del Interior. Pero Felipe González "solo" le nombró delegado del Gobierno en el Plan Nacional sobre drogas, con rango de secretario de Estado, dentro del recién fusionado Ministerio de Justicia e Interior, con Juan Alberto Belloch como Ministro. Meses después dimitió como delegado del Gobierno y renunció a su escaño en el Congreso, aduciendo como motivo la pasividad de Felipe González ante la corrupción. Abandonó la política despechado y volvió a la judicatura.
- El caso Gal: en las investigaciones halló pruebas de que el "Señor X", el máximo responsable de todo lo ocurrido en torno al terrorismo de Estado contra ETA era el presidente del Gobierno, Felipe González, quién afirmó simplemente que "me enteré por la prensa". Durante su administración, el presidente González no permitió la investigación completa de los fondos reservados con los que se había financiado a los Gal. Sin embargo, a Baltasar Garzón le acabó temblando el pulso y el presidente no llegó a ser acusado de nada.
- Rechazo de la querella contra Santiago Carrillo, el PCE, el PSOE, la Comunidad de Madrid y el Estado español por delitos de genocidio, torturas y terrorismo por los sucesos conocidos como la Matanza de Paracuellos del Jarama: el juez rechazó de plano la querella alegando la «mala fe procesal» y «abuso del Derecho» por parte de los denunciantes, por lo que no admitió recurso alguno contra la resolución.

"Hay una preocupación de imparcialidad a la hora de enjuiciar hechos que ocurrieron hace tanto tiempo..., y la imparcialidad resulta imposible" (Santiago Carrillo hablando sobre las acusaciones del historiador socialista Ian Gibson sobre su conducta en el desarrollo de las matanzas de Paracuellos del Jarama en los últimos meses de 1936).

Gibson concluye que tanto Carrillo como su delegado, Segundo Serrano Poncela, prefirieron no darse por enterados del "sistema de terror y muerte implantado antes de su llegada al poder, de acuerdo, pero continuado durante su mandato. [...] A la vista de esta situación, tanto Carrillo como Serrano Poncela, a nuestro juicio, optaron por hacer la vista gorda".

     De todo lo anteriormente argumentado, y para finalizar con el artículo, he de decir que el magistrado está siendo vilmente perseguido por la ultraderecha española, que quiere hacerle pagar algunas de sus acciones pasadas y presentes. Sin embargo, igual de tajante he de ser respecto a una doble vara de medir por parte de nuestro protagonista. El franquismo cometió numerosos crímenes que, efectivamente, deben ser investigados hasta sus últimas consecuencias. Pero, de la misma forma, deberían ser investigados también los cometidos por los comunistas en Paracuellos del Jarama. Y la misma condena merecen. Todos son igual de criminales.

     Defendamos una injusticia, pero no convirtamos en santo a quien no lo es...

3 comentarios:

Josete dijo...

El problema de Garzón es el propio Garzón, el problema de Garzón es su propio ego. En un proceso judicial pasa como en un partido, el árbitro es mejor cuanto menos se habla de él, y el juez del que hablamos quiere ser el centro de todo. A partir de ahí, líos varios, como bien has relatado y tendencias, algo que en el poder judicial no debería existir.
La separación de poderes no existe desde el momento que hay jueces progresistas o conservadores, y así nos va, según seas mi amigo te ayudo o no.
Un saludo.

José Ferrandis Peiró dijo...

Buen apunte. Se me olvidó ese pequeño gran detalle. Saludos!

Abuelo dijo...

A partir de que el juez Garzón entró en política, es cuando se le vió el "plumero".