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lunes, 7 de marzo de 2011

La cuestión de Palestina en la actualidad. Las revueltas islámicas y sus posibles consecuencias.

     Estamos ante un tema que está de rabiosa actualidad desde hace casi un siglo. Palestina fue utilizada en el siglo pasado como un tablero de ajedrez por parte de las potencias europeas durante las dos Guerras Mundiales. Gracias a ello, a día de hoy no se han podido aclarar en una tierra que debería ser bendita y no maldita. Repasemos brevemente los acontecimientos pasados haciendo un poco de historia.

     En 1917 Palestina pertenecía al Imperio Otomano y era habitada por cristianos y musulmanes por igual. Había muy pocos judíos en sus territorios. Gran Bretaña, buscando alianzas en una contienda que para los aliados iba bastante mal, se mostró públicamente favorable a crear allí un hogar nacional judío (Declaración Balfour). El curso de la guerra cambió, no debido a esta maniobra precisamente, y al finalizar la contienda se estableció un Mandato de la Sociedad de Naciones (antecedente de la actual ONU) que implicaba el control británico sobre las tierras palestinas, lo que permitió que cada vez fueran llegando allí más judíos (entre ellos David Ben Gurión, futuro líder del independiente Estado de Israel).

     Merced a la persecución nazi de judíos durante la Segunda Guerra Mundial multitud de ellos huyeron desde diversas regiones de Europa a Palestina, provocando grandes recelos por parte de la población árabe. Sin embargo, en 1937, Gran Bretaña había abandonado su apoyo a la constitución del hogar judío. La situación había cambiado y el Libro Blanco británico estableció que habían de ser los árabes quienes decidieran sobre la admisión o no de nueva población judía en sus territorios. En realidad, lo que se pretendía era asegurar unas buenas relaciones con la comunidad árabe justo antes de comenzar la Segunda Guerra Mundial.

     Pero los árabes ya no estaban por la labor. No solo no aceptaron más judíos en sus territorios sino que el líder palestino, Amin al-Husayni, se alió con el Tercer Reich, enviando incluso una división de musulmanes bosnios para las SS. Por su parte, los judíos se radicalizaron en su postura de crear un Estado judío donde los judíos controlaran su propio destino. Incluso se llegó al asesinato de Lord Moyne, ministro británico de Oriente Medio. Es decir, que el movimiento británico originó una radicalización de las posturas de ambos bandos que llega hasta la actualidad.

     Cuando finalizó la Segunda Guerra Mundial la ONU acordó la partición de Palestina y la creación del Estado de Israel. Para Truman, "ningún problema es tan importante para quienes han conocido los horrores de los campos de concentración". Los árabes obtuvieron el 46% de los territorios y los judíos el 54% restante. Jerusalén y Belén quedaron bajo administración de la ONU, dando inicio a una serie de guerras que no han concluido aún en la actualidad. Ben Gurión aceptó la partición solo como un inicio para obtener la total absorción del país organizando un ejército de primera y utilizando la coerción y hasta la fuerza, algo que consiguió en 1967, con la ocupación militar de los territorios palestinos. Los árabes, por su parte, directamente se negaron a aceptar la partición. Años más tarde se constituyó la OLP (Organización para la Liberación de Palestina), un frente común de todos los árabes para defender la causa palestina, liderado por el presidente egipcio Nasser.

     Desde entonces se han sucedido las guerras, que han tenido como resultado una progresiva ampliación de los territorios palestinos ocupados por Israel, sobre todo Gaza y Cisjordania, donde se asientan colonos israelíes que no permiten a los palestinos libertad de movimiento en "sus territorios".

     El no reconocimiento del Estado de Palestina, la aparición de Hamás y el terrorismo islámico como único medio de lucha contra el poder opresor judío, el extremismo islámico y las prácticas suicidas desde la Segunda Intifada, con el uso generalizado de bombas suicidas en centros comerciales, restaurantes, transportes públicos, etc se utilizaron para crear una corriente de opinión favorable a Israel, que pasó a ser considerado como un islote de democracia rodeado por un mar repleto de fanáticos islamistas gobernados por dictadores autoritarios y corruptos. Así, Israel quedó como el único bastión de la democracia occidental en Oriente Medio.

     Sin embargo, la situación está cambiando en la actualidad. Las revueltas islámicas actuales no favorecen para nada al Estado de Israel. En primer lugar, porque se trata de revueltas no violentas que nada tienen que ver con golpes de Estado que dan paso al gobierno de un dictador tirano. Más bien al revés, son revueltas que acaban con estos tiranos y avanzan en la democracia. Porque las causas del movimiento actual son acabar con regímenes que impiden mejorar las condiciones de vida de sus ciudadanos: libertades democráticas, cambios políticos, sociales y económicos, desempleo, injusticias de todo tipo, corrupción, etc.

     En segundo lugar, porque cuentan como máximos exponentes y participantes de las mismas con los jóvenes, inmensamente más preparados que las juventudes de antaño. Jóvenes que desechan la violencia y se manifiestan pacíficamente contra sus opresores utilizando nuevas herramientas como las filtraciones de Wikileaks, ciberataques como los de Anonymous, redes sociales y telefonía móvil para comunicarse y citarse para las manifestaciones.

     Y, en tercer lugar, porque los ejércitos de estos países han estado a favor del pueblo y en contra de sus injustos gobernantes, provocando la caída de éstos. Solo en el caso de Libia el dictador Gaddafi ha conseguido que el ejército abra fuego contra los manifestantes, dando pie a una situación de guerra civil que sí conviene a Israel para poder seguir con sus mensajes de antaño. 

     De esta manera se ha conseguido acabar con los gobiernos de Ben Alí en Túnez, tras 23 años en el poder, Mubarak en Egipto, tras 30 años, y Samir Rifai en Jordania, cuyo gobierno ha sido tan funesto que solo ha podido mantener el poder por dos años. Y Gaddafi (43 años en el poder), en Libia, caerá...antes o después, por fin. Además, ha habido brotes de revueltas democráticas islámicas en otros países como: Albania, Argelia, Mauritania, Omán, Yemen, Líbano, Siria, Marruecos o Baréin.

     Así las cosas, Israel tiene muchos motivos de los que preocuparse desde ya mismo. Las prácticas del Estado que actualmente preside Netanyahu (Apartheid palestino, ocupación de territorios, racismo, etc,) se parecen cada vez más a las utilizadas hasta hace poco en los países árabes. Esos países árabes cuyos dictatoriales gobernantes están cayendo a manos de la democracia, dejando en entredicho las mentiras y las falsas pretensiones de los judíos. Y es que la existencia de democracia en Israel cada vez es más discutible, dicho sea de paso. El gran peligro para ellos ahora mismo es pasar a ser un islote de bárbaros y fanáticos rodeados por un mar de nuevos estados islámicos igualitarios y democráticos.

     ¿Qué papel jugará Estados Unidos si triunfa la democracia en los países árabes? ¿Seguirá dejando hacer lo que le de la gana a su amigo judío ya que es el único Estado "democrático" de Oriente Medio? ¿Se buscará nuevos amigos, dejando de lado a Israel?
¿Qué pasará con Palestina? ¿Se darán cuenta de una vez los terroristas islámicos de que es mejor camino la democracia para conseguir sus fines? ¿Se conseguirá alguna vez alcanzar la paz en Palestina? ¿Qué creéis vosotros sobre todo esto?

2 comentarios:

Armando Rodera dijo...

Exhaustiva recopilacion, José, con algunos datos que ignoraba. Muy interesante el tema que traes a debate, aunque algo peliagudo.

El problema está enquistado desde hace mucho tiempo y no sé si tendrá solución a corto o medio plazo. Entiendo que los judios sufrieron el Holocausto, eso es indudable, pero algunas de sus prácticas hacia los palestinos no se quedan muy atrás. El entendimiento es difícil, lo sé, pero como bien dices todo lo que está sucediendo en la zona debería hacer reflexionar a todas las partes.

Un saludo.

José Ferrandis Peiró dijo...

Cierto, Armando. A mi lo que más mal me sabe es que un pueblo que sufrió tanto durante el Holocausto, lejos de aprender de ello, hace pasar a los palestinos por una situación muy parecida a la que él mismo pasó hace apenas setenta años. Es una pena!