LIBROS

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miércoles, 27 de mayo de 2015

El cuaderno rojo. Paul Auster. 1994. Anagrama. Reseña





     El escritor de Nueva Jersey Paul Auster escribió una novela corta de título El cuaderno rojo en 1993. En ella recogió vivencias personales, familiares, de amigos y de conocidos que tienen que ver con la casualidad y sus consecuencias en nuestras vidas. Se podrá creer (o no) en una de las máximas del psicoanálisis que afirma que las casualidades no existen, pero el caso es que ocurrir, ocurren, y suelen tener mucho que ver en nuestras decisiones y actos en la vida cotidiana.

     La novela se compone de trece capítulos o relatos cortos que describen diversos hechos acaecidos en determinados momentos de la vida del propio autor. Un autor que se convierte en cazador de coincidencias, en traductor de las extrañas revelaciones del azar. En suma, en un escritor que, según Justo Navarro, escritor y prologuista de la edición reseñada, utiliza el idioma de los encuentros fortuitos que se convierten en destino.

     Auster recorre en esta novela los grandes momentos de su existencia: su niñez, su adolescencia, sus estancias en Canadá y en Francia, su frustrado matrimonio, su paternidad o su divorcio. Y nos lo cuenta con un lenguaje cercano, sencillo y sin ningún artificio. Como si nos estuviera narrando su vida ante un café en cualquier cafetería de nuestra ciudad. Es por esto que también se puede contemplar esta obra como una pequeña recopilación de memorias personales de uno de los autores más conocidos de nuestra época.

     A través de los capítulos o relatos vamos asimilando algo que no por conocido tenemos siempre presente: la tremenda fragilidad del ser humano. Algo que nos llega a asustar. Porque las coincidencias nos pueden hacer reír, incluso nos pueden divertir, pero también pueden llegar a desgraciarnos la vida (e incluso a acabar con ella). Y en el tema que nos ocupa, el literario, puede inspirar a un autor a escribir un libro. Algo que le pasó al propio Auster. Y, por qué negarlo, a mí mismo. De hecho, mi primera novela, El Círculo de las Bondades, nació de una casualidad. Nada sería como es si mi amiga Pilar no me hubiera enviado aquel mail con aquel power point sobre los milagros de Irena Sendler en el gueto de Varsovia. 

     La lectura de este conjunto de relatos me ha recordado una película que me impresionó mucho cuando la vi en su día. Me refiero a Morir (o no), del director, guionista y productor catalán Ventura Pons. En ella, siete historias se encadenan de forma que lo que ocurre en cada una de ellas interfiere en las demás, aunque no haya entre sí relación aparente. Y es que las casualidades sí influyen en nuestro día a día, por mucho miedo que nos dé reconocer el hecho de que somos dueños de nuestras decisiones pero no de nuestro destino. 

     La novela (incluyendo el prólogo de Justo Navarro de esta edición) se lee en menos de una hora y media, del tirón, y deja una sensación de extrañeza en el lector. En efecto, nos podemos llegar a sentir extraños en un mundo en que escapar de las coincidencias es imposible. Todos tenemos alguna historia que contar: un objeto perdido que aparece cuando menos se espera y donde menos se espera; ese tren o ese avión que no tomamos y que nos salvó la vida (o al revés); ese accidente mortal del que salimos indemnes; ese encuentro fortuito que nos cambió la vida.

     Estamos ante un libro, pues, muy indicado para quienes gustan de los relatos, de las anécdotas de la vida de los escritores y de historias reales contadas sin tapujos - recordemos aquello de que la realidad siempre supera la ficción -. Además, como decía Borges: mientras menos te alargues y más digas, tanto mejor. Y este es un ejemplo claro de algo que también defendieron autores como Poe, Cortázar o Kafka. Quizás no conocieras la existencia de este libro. Quizás sí, pero no te habías decidido a leerlo. Quizás hayas llegado a esta reseña por casualidad. Quizás acabes leyéndolo.

     Como he escrito más arriba, la novela viene precedida, en esta edición de Anagrama Quinteto, de un prólogo de Justo Navarro en que justifica la escritura de los relatos y nos presenta a un Auster desconocido hasta ahora. Pocas veces un prólogo es tan recomendable como la novela en sí. En definitiva, un librito interesante para pasar un rato agradable y distendido de la mano de un Auster volcado más que nunca hacia el extraño idioma del azar...

      

lunes, 25 de mayo de 2015

El cambio político se hace más visible tras el 24M





     El cambio político en España se hace más visible tras el 24M. Si bien es cierto que el PP (27%) ha aventajado en casi dos puntos a la segunda fuerza política nacional, el PSOE (25%), ambos partidos, en especial el primero, han retrocedido en prácticamente todo el territorio nacional. Hecho que deja patente que la ciudadanía se ha cansado del bipartidismo y ha optado por iniciativas que propicien un cambio bastante radical en la política española del presente y del futuro. Las agrupaciones izquierdistas han sido las grandes triunfadoras de estas elecciones.

     Sin duda, las grandes vencedoras de los comicios celebrados ayer han sido dos mujeres de reconocido valor activista en demanda de derechos sociales: Ada Colau y Manuela Carmena. Ambas accederán a las alcaldías de Barcelona y Madrid tras derrocar al CiU de Trias y al PP de Aguirre respectivamente. La líder del movimiento anti-desahucio y de Barcelona en comú ha obtenido un triunfo histórico y será la primera alcaldesa de la historia de la ciudad condal (previo pacto con algunas de las demás fuerzas de izquierdas representadas). En total, 176 mil barceloneses (el 25%  de los votantes, ni más ni menos) han apostado por ella. Sus 11 concejales le permitirán arrebatar a Trías una alcaldía que parecía imposible de alcanzar hasta hace muy poco. Tanto el PP como el PSOE han perdido a la mitad de sus votantes en tan solo cuatro años.

     La jueza Manuela Carmena también será alcaldesa de Madrid, dejando a Esperanza Aguirre - que ha perdido 200 mil votos respecto a los resultados obtenidos hace tan solo cuatro años - en la oposición. Ahora Madrid ha conseguido el apoyo de 517 mil madrileños, lo que supone una representación de 20 concejales. Los 9 del PSOE de Carmona le aseguran la alcaldía ante los 21 del PP y los 7 de Ciudadanos. Huelga decir que el varapalo para Aguirre es de los que hacen época. Algo generalizado en el conjunto del territorio español.

     Y es que el PP ha perdido todas las mayorías absolutas conseguidas cuatro años atrás y tan solo podrá gobernar en cuatro comunidades autónomas: La Rioja, Murcia, Castilla León y Madrid. Todo ello, con el permiso de Ciudadanos, partido clave en las cuatro autonomías. Especialmente grave es el caso de la comunidad madrileña, donde el PP de Cifuentes ha perdido hasta 24 escaños, pasando de 72 a tan solo 48. Los 37 del PSOE de Gabilondo - apuesta y fracaso personal, por cierto, de la cúpula directiva de Ferraz - y los 27 de Podemos obligan a Cifuentes a pactar con Ciudadanos (17) para alcanzar la mayoría absoluta por los pelos.

     Sin duda, el gran batacazo de la jornada electoral se vivió en Valencia. En la Generalitat, Fabra será desalojado de la presidencia tras perder la mitad de su apoyo de 2011 (¡de 1.211.000 a 645.000 votos!). Los 32 escaños obtenidos por el PP (por los 55 de hace cuatro años) le dejan sin opción de revalidar su poder. El PSOE de Ximo Puig, que también retrocede desde los 33 hasta los 23 escaños (casi 200 mil votos), gobernará junto a Compromís, que, de la mano de la otra gran mujer triunfadora de la noche, Mónica Oltra - ¿por qué no la futura presidenta de los valencianos? -, triplica sus votos y sus concejales respecto a 2011, y a Podemos, que ha conseguido 13 escaños (como Ciudadanos). Por si fuera poco, Rita Barberá tampoco repetirá como alcaldesa, pues también ha perdido a la mitad de sus votantes y deberá ceder su trono a Joan Ribó, líder de Compromís, quien deberá pactar con el PSOE y Podemos para hacer frente a una posible unión PP-Ciudadanos.

     La debacle del PP se hace patente también en la tierra de la secretaria general del partido, Cospedal. En Castilla La Mancha, los populares han cedido 11 puntos y 9 escaños. Los 16 obtenidos otorgarían el poder a una alianza PSOE-Podemos (14 y 3 respectivamente). Y eso que el PSOE también ha retrocedido allí 7 puntos y 10 escaños. Idénticos casos se dan en Aragón y Baleares. En Cantabria sería el PRC de Revilla el mejor situado para gobernar esta próxima legislatura.

     ¿Qué conclusiones se pueden extraer de todo lo anterior? Básicamente, cinco. A saber:
1- El PP debe reflexionar y, sobre todo, reaccionar ante estos resultados. Este batacazo puede ser la antesala del fin de su poder en las generales de noviembre. Rajoy no va a dimitir y tampoco adelantará las elecciones. Necesita tiempo - y también un milagro - para evitar el hundimiento total en las generales.
2- El PSOE tampoco debe dormirse en los laureles. Si su visión es que el 24M ha supuesto un gran triunfo se equivocará totalmente. También ha sufrido una gran regresión. Y solo se salva por el tremendo varapalo recibido por el PP. Ojo a las posibles tensiones internas desde Andalucía...
3- Podemos y Ciudadanos están en claro auge. Ciudadanos ha sido el tercer partido más votado en el 24M y tiene la llave en varias autonomías y en múltiples ayuntamientos. Pero no ha obtenido unos resultados espectaculares ni mucho menos. Podemos ha demostrado que la decisión de no presentarse en lugares donde no pudiera asegurar candidaturas dignas fue todo un acierto. Su unión con plataformas como Barcelona en comú, Ahora Madrid o Valencia en comú le puede volver a situar en una situación óptima para salir a por todas en noviembre.
4- Izquierda Unida y UPyD corren serio riesgo de desaparición, especialmente la formación dirigida por Rosa Díez, quien ya aseguró anoche que no se presentará a la reelección como secretaria general de la formación. Alberto Garzón tiene mucho trabajo. Pero su gran valía creo que puede reflotar a una IU acostumbrada ya a situaciones límite.
5- La ciudadanía española no termina de darse cuenta del importante momento que vive el país. A poco que esa tercera parte de españoles que decidió no votar ayer sí lo hiciera en noviembre el cambio ahora vislumbrado se haría mucho más patente. El país lo necesita, especialmente en un momento en que ese ansiado giro parece mucho más cercano. Todos debemos empujar con la máxima fuerza. ¡Es nuestra responsabilidad!          

       

Ciudadanos tendrá la llave del gobierno gandiense tras el 24M





     Ciudadanos y su líder, Ciro Palmer, tienen la llave del futuro gobierno de la ciudad ducal a tenor de los resultados obtenidos por las distintas fuerzas políticas del municipio en la jornada de ayer. El PP de Arturo Torró ha ganado las elecciones del 24M con un total de 16.800 votos, lo que le asegura 12 concejales (uno menos que hace cuatro años). El PSOE de Diana Morant no ha llegado ni a 10.000 votos (bajando de 10 a 7 ediles). La coalición MésGandia, liderada por la nacionalista Lorena Milvaques, ha obtenido 6.400 votos (doblando los obtenidos por Compromís en 2011 - presentándose entonces en solitario -, y pasando de 3 a 5 representantes). Por último, Ciro Palmer ha logrado entrar en el ayuntamiento de la mano de Ciudadanos (1.900 votos).

     Las otras cinco agrupaciones que buscaban su puesto en el ayuntamiento gandiense se han quedado sin representación. Sí se puede fue una de las sorpresas positivas de la noche electoral. La formación, que logró formar candidatura para los comicios en el último suspiro presentando las firmas necesarias el último día, peleó hasta el final con Ciudadanos por el último de los escaños, quedándose a las puertas (1.735 votos, a menos de 200 de C´s). Guanyem Gandia superó los 800 votos, aunque se quedó lejos de obtener representación. Lo mismo que Els Verds, que obtuvieron un escaso apoyo, no llegando a esos 800 votos. El PSdG se quedó en 400. Y UPyD en 300. 

     Así pues, una más que posible alianza PSOE/MésGandia (12 ediles entre ambas fuerzas) llegaría al empate técnico con el PP, por lo que depende de Palmer y C´s la formación del nuevo gobierno de Gandia. A priori, dicha formación defiende una ideología de centro-derecha, por lo que sería probable la alianza con el PP. Sin embargo, es bien sabido que muchos de sus componentes son antiguos militantes del PP y de Plataforma de Gandia, formación que hace ocho años, tras obtener también un concejal, dio la alcaldía al socialista Orengo como venganza ante Torró. Por lo tanto, cualquier cosa puede pasar en los próximos días.

     Y más teniendo en cuenta el cruce de declaraciones que hubo anoche mismo, ante los micrófonos de Radio Gandia SER, entre el propio Palmer y el todavía alcalde Torró. En ellas, un Torró simpático, felícito y casi suplicante hubo de pasar por el difícil trance de escuchar cómo su interlocutor le llamaba barriobajero y afirmaba no tener nada que hablar con él por no fiarse en absoluto. Tras las palabras de Palmer, Torró hubo de tragar saliva y trató de limar asperezas. Veremos en qué queda todo esto.

     Más allá de la conformación del nuevo gobierno municipal, me parece necesario analizar los resultados electorales. Primero vayamos con los ganadores. Porque los grandes ganadores han sido, sin duda, MésGandia y Ciudadanos. Como en el resto de España, las agrupaciones de varias fuerzas de izquierdas han obtenido grandes triunfos. Duplicar el número de votos es para estar muy feliz. Lo mismo que Ciudadanos, que pese a tener solo un concejal, decidirá con quién formar gobierno. Vamos, como un caramelo a la puerta de un colegio. Y, aun sin conseguir representación, también Sí se puede se debe dar por vencedor de estas elecciones, pues en muy poco tiempo ha estado a punto de entrar en el ayuntamiento.

     En el bando perdedor están los otros seis partidos que presentaban candidaturas. UPyD, PSdG y Guanyem Gandia lo tenían muy complicado de antemano y poco más han podido hacer. Els Verds aspiraban a volver al ayuntamiento en solitario, pero han sido una de las decepciones de la jornada, obteniendo la mitad de los votos necesarios para un objetivo que parecía más cercano de lo que al final estaba. El PP ha sido uno de los grandes perdedores de los comicios, pues ya es historia la mayoría absoluta de que gozaba, lo cual le obliga a un pacto complicado con Palmer. 

     Sin embargo, para gran sorpresa de muchos, los grandes perdedores electorales han sido Diana Morant y su PSOE. Y es que, si el PP ha perdido 2.500 votantes y un concejal respecto a 2011, el PSOE, desde la oposición, ha cedido la escalofriante cifra de 3.600 votos, perdiendo hasta 3 ediles. Algo que deja a su líder muy tocada de cara al futuro. Y no hablo solo como posible alcaldesa - veo injusto y muy complicado que acabe como alcaldesa una candidata que ha obtenido, con mucha diferencia, los peores resultados de la historia del PSOE en nuestra ciudad -, sino como cabeza visible de su formación local. ¡Qué diferente habría sido todo si Morant y sus compañeros hubieran incluido en su lista a Els Verds de Joan Francesc Peris! Con los 800 votos de los ecologistas el PSOE hubiera obtenido un escaño más (8). Y, de paso, habría dejado fuera del ayuntamiento a Palmer y a C´s. Un error imperdonable...

     Así las cosas, viendo la escasa voluntad de apoyo de Palmer hacia Torró, las paupérrimas cifras de votos alcanzados por Diana Morant y el PSOE y el hecho de que MésGandia se ha apostado como la gran alternativa al bipartidismo en la ciudad, ¿quién se atreve a descartar como futura alcaldesa de Gandia a Lorena Milvaques? E incluso, ¿por qué no un acuerdo PP-C´s para quitarse de encima a Torró - que podría poner rumbo a la Diputación (si es que el PP domina todavía la Diputación) - para que acabara como alcalde Víctor Soler, el número dos del PP? Recordemos aquel pacto PSOE/Bloc de 2003 que puso fin a la alcaldía de Pepa Frau, la nostra, y supuso la llegada de Orengo. Porque en política todo es posible. Y, en Gandia, más todavía...  

              

jueves, 21 de mayo de 2015

Pedro Páramo. Juan Rulfo. Anagrama. 2001. Reseña





     Cuando en 1955 Juan Rulfo escribió y publicó en su Méjico natal Pedro Páramo nadie, ni él mismo, podía pensar la importancia que la obra tendría en el conjunto de la literatura iberoamericana. Autores posteriores tan importantes como Carlos Fuentes o Jorge Luis Borges hablarían maravillas sobre la novela. Y Gabriel García Márquez diría que no había leído nada igual de impactante desde La metamorfosis de Kafka. Y es que la obra que nos ocupa se convirtió con el tiempo en fuente de inspiración para los representantes del realismo mágico. Veamos por qué.

     Tras publicar El llano en llamas, una recopilación de cuentos que también fue bien acogida por el pueblo mejicano de la época, Rulfo decidió dar un paso más en el realismo mágico. Y vaya si lo consiguió. Porque Pedro Páramo es una obra maestra digna de ser objeto de debate en cualquier club de lectura que se precie de ser realmente bueno. El lector debe implicarse por completo en la lectura, observación e interpretación de los hechos narrados. Y ello es totalmente necesario porque encontramos varias historias entrelazadas y fragmentadas que no deben pasarse por alto, pues ello supondría perderse partes importantes que explican el desarrollo de las distintas tramas.  

     En efecto, encontramos dos historias o cuentos centrales - los protagonizados por Pedro Páramo y Juan Preciado - y otros secundarios que nos ayudan a interpretar la realidad de los hechos. Mientras que la historia de Juan Preciado aparece narrada de forma lineal, la de Pedro Páramo y las demás se desarrollan de forma fragmentaria, insertadas a modo de puzzle, hasta completar los detalles más pequeños. Es por este hecho que, dependiendo del nivel de implicación de cada lector, cada cual puede interpretar la obra de maneras diferentes. 

     El ejemplo más claro de lo anterior lo encontramos en las diferentes maneras de describir el pueblo de Comala, donde acontecen las historias. Según Pedro Páramo se trata de una ciudad con vida, productiva y próspera. Para Juan Preciado, en cambio, es un pueblo muerto, fantasmal y poblado de susurros, ecos y sombras de almas en pena. Pero, obviamente, todo tiene su explicación. Y al lector le corresponde ir averiguando qué ha pasado para que un lugar como el descrito por Páramo se convierta en lo que ve Preciado. 

     La novela, que combina las narraciones en primera y tercera persona, el presente y el pasado y los vivos y los muertos, realiza una simbiosis perfecta entre Pedro Páramo y el pueblo de Comala. Así, la muerte de uno conllevará la del otro. Páramo es descrito como un cruel y abusador tirano que gracias a su astucia consigue hacerse con el poder en el pueblo. Capaz de idealizar de forma perpetua su amor hacia Susana y de adorar a uno de sus varios hijos ilegítimos, Miguel - asesino y violador -, no duda en casarse con Dolores Preciado con tal de aligerar las deudas familiares o en unirse a la revolución mejicana - aunque sea solo en materia económica - para poner a salvo sus tierras y su pueblo. 

     La novela trata, además, otros aspectos muy interesantes. Por ejemplo, el tema religioso. El padre Rentería es un personaje secundario pero importante en la trama. Así, pese a que evidencia el poder de la iglesia en el Méjico de la época tratada, pone también de manifiesto su supeditación a ciertos poderes caciquiles. En este sentido, me parece magnífica la escena en que, tras exculpar a Miguel Páramo - asesino de su hermano y violador de su sobrina - a cambio de unas pocas monedas recibidas de Pedro, es amonestado por su confesor, el párroco de la vecina Cotla, por no haber cumplido con su deber al negarse a darle al muerto la absolución de sus pecados. Además, el de Cotla le acusa de que Comala sea un pueblo devoto más por superstición que por verdadera adoración.

     El caciquismo también aparece muy bien retratado en Pedro Páramo. Fulgor Sedano, mano derecha y administrador del dueño del pueblo, no duda en conspirar con su jefe a la hora de concertar matrimonios y de preparar las muertes de quienes se interponen en su camino. El poder del cacique llega a tal extremo que incluso decide dejar morir de hambre al pueblo cuando, tras la muerte de su amada Susana, este sigue adelante con sus fiestas, sin respetar su duelo. 

     La revolución mejicana forma parte también de algunos de los pasajes de la novela. Páramo no duda en unirse a ella para poner a salvo sus propiedades. Y hasta logra colocar como líder local al Tilcuate, uno de sus matones particulares. Hecho que pone de manifiesto tanto la falta de escrúpulos del protagonista como la propia debilidad del movimiento revolucionario. 

     En definitiva, estamos ante una novela que, pese a sus apenas cien páginas, se convirtió, por méritos propios, en una de las joyas de la literatura iberoamericana y universal. Su éxito le sirvió, además, para ser llevada al cine hasta en cuatro ocasiones diferentes. Una lectura que nadie debería pasar por alto. Eso sí, no es apta para lectores no dispuestos a interpretar y reflexionar con hondura sobre aquello que están leyendo...      

           

jueves, 30 de abril de 2015

Demian. Hermann Hesse. Alianza Editorial. 1998. Reseña





     Hermann Hesse, Premio Nobel de Literatura en 1946, escribió Demian en 1917, a los cuarenta años de edad. La obra que nos ocupa es muy relevante en el mundo de la literatura por varios aspectos. El primero de ellos porque fue escrito en un momento de profunda crisis, tanto personal como social.  Al estallar la Gran Guerra Hesse se quiso alistar pero no pudo defender a su país debido a que fue declarado inútil por su ejército. A la impotencia de verse apartado de la batalla se le sumaron otros hechos si cabe más dramáticos para una persona que ya antes había sufrido instintos suicidas.

     Su escrito Amigos, dejemos nuestras disputas llamó a sus colegas alemanes a no caer en las polémicas nacionalistas. Sus conciudadanos no le entendieron y comenzaron a descalificarle y a llamarle traidor. Por primera vez en su vida se vio envuelto en trifulcas políticas, fue atacado por la prensa alemana y recibió amenazas anónimas y cartas de intelectuales que no le respaldaron. Todo ello provocó en él una crisis existencial mucho mayor de la hasta entonces habitual. Si a ello le sumamos la muerte de su padre, la grave enfermedad de su hijo y los brotes esquizofrénicos de su esposa es fácil entender que él mismo quedara al borde de la locura.

     Hubo de someterse a terapia psicoanalítica con un discípulo de Jung, a quien llegó también a conocer, y su vida y su obra dieron un giro bastante pronunciado, deslizándose más todavía hacia el simbolismo, el mundo de los sueños y el psicoanálisis. Esta introducción, extensa, es sin embargo absolutamente necesaria para tratar de entender la gran complejidad de la obra que tratamos. Porque Demian supuso un antes y un después no solo en la extensa obra de Hesse, sino en la literatura europea de la época.

     En Demian Hesse narra el proceso evolutivo de Emil Sinclair desde los diez hasta los veinte años de edad. Probablemente estemos ante la década más importante en la maduración de unos niños que se convierten en muchachos y acaso en hombres. El niño Sinclair distingue dos mundos opuestos: el bueno - la luz -,su casa, sus padres y sus hermanas; y el malo - la oscuridad -, la calle, el mundo, los demás. Y es que se siente solo, muy solo, y ve que no encaja con el resto de compañeros del colegio. Sus intentos por no quedar aislado le meten en el primer gran problema: Franz Kromer y sus chantajes económico-psicológicos. Y ahí es donde aparece su defensor, su guía, su hermano Max Demian. 

     De la relación entre Sinclair y Demian me quedo, ante todo, con la rigurosa crítica del sistema educativo y religioso alemán de la época tratada, coercitivo y excesivamente recto. Demian ayudará a su amigo a comenzar el peligroso pero necesario camino del auto conocimiento - nada le es más desagradable a un hombre que tomar el camino que conduce a sí mismo es la cita que abre el prólogo -. Hesse, con la conjunción de ideas del psicoanalista Jung, del demiurgo Abraxas y del escritor Novalis, pondrá a Sinclair en el camino del conocimiento de su propio Dios, de su propio ser como persona individual. Lo cual traerá el nacimiento de una nueva persona.

     También la influencia de Nietzsche es clara y evidente durante toda la obra. Ese pájaro que debe romper el cascarón (el mundo) para volar hacia Dios (Abraxas, que encarna el bien y el mal en un solo ser) es tomado de la idea de la construcción de un nuevo mundo emergido tras la destrucción del viejo. Además, el Dios tradicional debe morir para ser sustituido por Abraxas, el nuevo Dios del nuevo mundo. Estamos, por tanto, ante una obra de gran complejidad, tanto intelectual como formal.

     Y, sin embargo, Demian se lee prácticamente de tirón. Porque Hesse nos cuenta la historia en primera persona - muy probablemente Sinclair sea el propio autor en muchos de los pasajes: adolescente atormentado, polaridad, búsqueda de la realidad, sufrimiento, dolor, ideas suicidas, etc - y nos atrapa desde las primeras líneas. Sobre todo a quienes, por propia experiencia, tuvimos una adolescencia similar - salvando las distancias, claro - y comprendemos perfectamente la enorme capacidad de los niños para pensar, razonar, desesperarse y sentirse al borde del abismo. Y es que está claro: es de esos momentos de introspección, búsqueda, duda y ensayo y error de donde salen la personalidad y el carácter de las futuras personas adultas.

     La novela habla, además, de la necesidad de ser acompañados en la vida. Pese a la soledad que siente Emil Sinclair durante toda la acción de la misma, siempre tiene presentes las figuras de sus guías en ese camino del auto conocimiento y renacimiento personal: Demian, Pistorius (organista que le introduce en la figura de ese nuevo Dios llamado Abraxas) y Eva (madre de Demian). Ante cada paso a dar Sinclair piensa en ellos para auto afirmarse y tomar sus propias decisiones. De todo ello surgió también un nuevo Hesse, como persona y como escritor, y una nueva manera de hacer literatura. De ahí la suma importancia de esta obra en la Europa del período de entreguerras. Y, por cierto, no: ese nuevo mundo al que se refiere Hesse en Demian no tiene nada que ver con el ascenso y auge del nazismo. De hecho, el autor escribió en favor de los judíos y en contra de los secuaces de Hitler. E incluso sus obras dejaron de publicarse en su Alemania natal desde mediados de los años treinta.             

            

martes, 28 de abril de 2015

Donde el corazón te lleve. Susanna Tamaro. Seix Barral. 1994. Reseña





     Cometer errores es natural, irse sin haberlos comprendido hace que se vuelva vano el sentido de una existencia... Los muertos pesan no tanto por su ausencia como por lo que entre nosotros y ellos no ha sido dicho. Estas dos citas - de entre tantas y tantas grandes verdades que Tamaro escribe en esta novela epistolar intimista - son el punto de partida, el motivo, el objeto de la escritura de la misma. Y es que Olga, la octagenaria protagonista de Donde el corazón te lleve, sabe que su final está cerca debido a una enfermedad incurable recientemente detectada. 

     La larga carta que escribe a su nieta Marta - que se encuentra estudiando en América y no sabe nada de lo que le ocurre a su abuela - a modo de despedida y de relleno de los hondos silencios existentes entre ambas persigue el propósito de pacificar sus corazones antes de su partida. Lo cual conlleva contar aspectos de su vida que jamás había contado a nadie. Incluidos los secretos sobre su infancia, juventud, matrimonio, amores y pérdidas. Una enumeración de errores comprendidos casi en el lecho de muerte.

     La acción se desarrolla en Trieste, de donde es natal Susanna Tamaro, la polifacética escritora italiana de 58 años de edad que igual escribe cuentos para niños como sorprende a sus lectores con ensayos, artículos y novelas como la que nos ocupa. Donde el corazón te lleve fue la primera de sus obras reconocida internacionalmente por ser traducida a más de 35 idiomas. En ella muestra la vida tal y como es, retratando la sociedad italiana a lo largo de todo el siglo XX a través de tres generaciones femeninas de una misma familia: la propia Olga, su hija Ilaria y su nieta Marta. Tristeza, ternura y realismo para conmover hasta a los corazones más duros.

     A lo largo de sus 180 páginas la novela cuenta los aspectos más destacados de la vida de Olga: su infeliz infancia a causa de la rigidez y la falta de cariño por parte de sus padres; su solitaria juventud, por no encajar con los chicos y las chicas de su edad; su matrimonio de conveniencia, sin amor, con Augusto, un viudo mucho más enamorado de sus insectos que de sus esposas; su verdadero y único amor, Ernesto, padre de su hija; el nacimiento, la vida y la trágica muerte de Ilaria - se da la malévola circunstancia de que padre e hija mueren con 20 años de diferencia en sendos accidentes de circulación -; y las problemáticas relaciones tanto con Ilaria como con Marta, con la que pretende saldar esa especie de deuda contraída con los silencios. 

     La novela habla de lo difícil que resulta perdonarse los errores cometidos en la vida. Y, a la vez, de la necesidad de pasar página y seguir siempre hacia adelante, reconociendo los fallos, aceptándolos y obrando en consecuencia. Por tanto, nos ayuda a ser humildes - que no modestos - y valientes en la vida, dejando atrás tanto la cobardía como el orgullo del pasado. En efecto, la culpabilidad de nada sirve si no es para aprender de nuestros propios errores.

     Olga nos habla de los conflictos generacionales, de las dificultades de comunicación, de los silencios - la madre de casi todas las discusiones, aunque pueda parecer lo contrario -, de los vacíos existentes en nuestros espíritus y, en suma, de corazón. Pero en el pleno de sentido de la palabra corazón. Y lo hace de forma directa y sencilla, para que todo resulte bien entendible, y a la vez de forma plural. Y me explico: encontramos algunos parajes que parecen sacados de manuales de autoayuda, mientras que otros resultan puramente psicoanalíticos. Porque cualquier punto de vista es bueno si sirve para entendernos a nosotros mismos. Y esa es otra de las enseñanzas de Tamaro: ayudarnos a entendernos a nosotros mismos. 

     Por ejemplo, a Olga, el hecho de ser desgraciada en su matrimonio con Augusto no le impide disfrutar de la vida a su manera. Sin posibilidad de divorcio en la Italia de la posguerra, nada imposibilitará que conozca el amor verdadero con Ernesto, aunque sea a escondidas y a costa de una mentira que, como ella misma reconoce, arruina tres vidas. Las heridas sin cicatrizar, los secretos ocultos y esa mentira queman en el estómago de la protagonista. Precisamente por ello, al conocer la certeza de su inminente muerte, decide contar toda la verdad a Marta, para quedar en paz, expiar sus pecados y, sobre todo, ayudar a su nieta a entender el por qué de su comportamiento con ella.

     El notable éxito de este libro hizo posible su adaptación cinematográfica en 1996 de la mano de la también directora italiana Cristina Comencini. Virna Lisi, conocida como la Marilyn Monroe italiana, encarnó a Olga, mientras que Margherita Buy y Valentina Chico dieron vida a Ilaria y Marta respectivamente. Además, en 2007, Tamaro publicó la novela Escucha mi voz, presentada como la continuación o segunda parte de Donde el corazón te lleve. No sé vosotros, pero yo ardo en deseos de ver la película y de leer esa segunda parte...       

lunes, 27 de abril de 2015

Gandia ante el 24M. Candidaturas municipales





     La sociedad cambia y puede que la política haya de cambiar también. O quizá no. Este tema sería objeto de un debate mucho más largo de lo que una entrada bloggera permite. La cuestión es que en las listas electorales de los partidos políticos de la ciudad ducal proliferan, cada vez más, personas que poco o nada tienen que ver con la política. Vivimos en un mundo en el que el intrusismo está a la orden del día. Y esto afecta también al mundo de la política. Basta con repasar las listas de las candidaturas municipales para encontrar en ellas a periodistas, actores, deportistas y demás personas que, sin duda, en sus respectivas profesiones son excelentes ejemplos de valía, pero que deberán demostrar si lo son también en política. Repasemos las listas de los nueve partidos o coaliciones que concurren a las urnas el 24 de mayo en Gandia. Y es que, con tanta cara nueva, siglas diferentes, uniones, separaciones y cambios, no es de extrañar que el ciudadano se haga un lío y no sepa ya qué votar.

     La candidatura del PP es continuista. No solo por la presencia del alcalde como número uno, sino porque casi todos sus compañeros ya estaban en la lista de 2011. El gobierno de Torró ha sido el del turismo de chonis, el del monopolio televisivo, el de las grandes obras, el de la ampliación y refinanciación de la deuda, el del presupuesto no aprobado ni con mayoría absoluta y, ante todo, el del coste 0. Según el consistorio, la mayoría de las obras emprendidas en nuestra ciudad no han costado un solo euro a los gandienses. Sí han costado muchos euros, demasiados, readmitir a las trabajadoras de les escoletes - despedidas de forma improcedente según el juez -, las boleras y los cines del Palace, cambiar de lugar esculturas que reivindican aspectos no compartidos por el gobierno, y un largo etcétera. ¿Continuismo, he dicho? Será por sus propuestas de futuro: campos de golf, parque acuático o palacio de congresos. Desde luego, si algo hay que reconocerle al PP de Gandia es que se mantiene fiel a su estilo de hacer política.

     La gran alternativa a Torró es Diana Morant, la nueva líder del PSOE. A simple vista parece que el partido ha cambiado. En la lista hay muchas caras nuevas. De hecho, solo repiten tres, y se ha dado paso a muchos independientes. Sin embargo, son demasiadas las dudas sobre la veracidad de esos cambios. ¿Son reales o se deben a una limpieza estética que encubra los pecados del pasado, aquellos que le llevaron a perder la alcaldía por primera vez en la historia de la democracia de nuestra ciudad? Recordemos aquel proyecto del tranvía a la mar o el archiconocido y todavía nada aclarado crucero de los Borja. ¿Es Diana Morant la líder municipal verdadera? ¿O alguien, desde la sombra, mueve sus hilos? ¿Los pequeños cambios son necesarios para que todo siga igual? 

     Antes de seguir con las otras siete listas presentadas, hagamos un inciso que creo conveniente. Si no ocurre algún cataclismo parece claro que Torró o Morant gobernarán Gandia a partir del 24M. Lo cual me obliga a recordar el que, hasta la fecha, ha sido el único debate entre ambos contendientes. Tal vez la palabra debate quede grande en este caso, la verdad. Porque lo ocurrido aquel fatídico viernes 27 de febrero fue una burla y un atentado. Una burla a la sociedad gandiense en su conjunto, que pudo comprobar cómo ninguno de los dos candidatos son lo que la ciudad necesita para salir de este embrollo en el que ambos (partidos) nos han metido. Y un atentado contra la libertad de prensa en la ciudad. Porque hubo monopolio informativo y porque se vetó la presencia del resto de medios. Todo ello, perpetrado a cuatro bandas por ambos partidos, el Grupo Radio Gandia - y no es el primer ni el último caso protagonizado por la empresa de la que es gerente Paco Sanz - y Fomento. Así, un interesante debate sobre presupuestos y deuda quedó en un circo de descalificaciones, mala organización y, desde luego, ninguna vía de escape para los endeudados ciudadanos gandienses. Con decir que la única ganadora del debate fue su moderadora queda dicho todo...

     Més Gandia es la tercera de las candidaturas presentadas. Una extraña conjunción de Compromís (antiguo Bloc Nacionalista Valencià), EUPV, ERPV y algunos independientes. La coalición abarca, o trata de abarcar, aspectos como las personas, el desarrollo sostenible, la cultura y el medio ambiente. Con Lorena Milvaques como gran cara visible del partido o coalición, la formación se propone recuperar Gandia desde la indignación con un bipartidismo que más que servir a la ciudad se ha servido de ella. Habrá que ver, si llega el caso, cómo alguien que abarca tantos campos puede acabar cumpliendo con todos ellos sin crear susceptibilidades entre sus tantos y tan diferentes componentes.

     Guanyem Gandia está liderado por Eloi Pomar, ex de Iniciativa PV y de Podemos. La polémica ha acompañado a esta formación desde su mismo nacimiento. Algo lógico, visto lo visto. Desde el PP se le ha denominado escisión de Compromís; desde la oposición marca blanca del PP; y ellos mismos se han vinculado a Podemos, algo que ha quedado en entredicho con la presentación de la candidatura de Sí se puede Gandia, esta sí, nacida del germen de Podemos Gandia. Sea como sea, Guanyem está compuesto por ex militantes de varias formaciones diferentes, lo que hace también complicada la convivencia interna de miembros de ideologías tan diferentes. Su caso es muy parecido al del Partido Social de Gandia, PSdG, liderado por la ex socialista Mónica Richart. Como en los dos casos anteriores, el transfuguismo y el baile de siglas, ideologías y militancias deja boquiabiertos a los ciudadanos gandienses.

     UPyD está comandado por Fernando Gómez. La crisis nacional que sufre el partido y la aparición de Podemos y Ciudadanos, que están dándole bocados desde la izquierda y desde la derecha, amenazan seriamente su continuidad. A nivel local lo tienen todavía más complicado, pues ya en 2011 no consiguieron representación en el consistorio. Lo mismo le ocurre a Ciudadanos, aunque con matices diferenciadores. El partido está en claro auge a nivel nacional. Sin embargo, su clara vinculación - lógicamente negada por el partido - con Plataforma de Gandia, de Fernando Mut, puede hacer que Ciro Palmer se quede fuera del ayuntamiento o, como mucho, con una representación mucho menor que en otros lugares. Aquellos cuatro años de Mut en el último gobierno socialista de Orengo les va a pasar factura, sin duda. Sí se puede Gandia es la gran incógnita. Ha presentado su lista a un mes escaso de las elecciones y la falta de información y de conocimiento de sus candidatos, con Belén Sánchez como cabeza visible, jugará en su contra. No obstante, ha conseguido reunir las más de mil quinientas firmas necesarias para poder registrar su candidatura, algo notable en tan poco tiempo.

     Els Verds de Gandia es, quizás, la formación más valiente de todas las presentadas. En plena vorágine de transfuguismo político, cambios de nombres y de siglas de los partidos, de formación de coaliciones extrañas difíciles de sostener y de estrategias para simular ser quien en realidad no se es, el partido de Joan Francesc Peris ha apostado, por fin, por ir en solitario y poner las cartas sobre la mesa. Tras haber ido de la mano de EUPV, PSOE y Bloc, Peris salta sin red en busca de una representación en el consistorio que se presenta más reñida que nunca pero, tal vez - debido a la más que previsible dispersión de voto ante la aparición de tantas fuerzas nuevas -, también más posible que nunca. Desde luego, ¡sin riesgo no hay éxito!

     Hasta aquí el repaso a las nueve candidaturas a la alcaldía. Como ha quedado claro, el mapa político gandiense actual es difícil de descifrar e interpretar. Lo cual hace necesario que el ciudadano se informe sobre quién es quién. Sobre todo porque, vista la situación económica de la ciudad, en estas elecciones nos jugamos mucho más que nunca. Que Dios nos pille confesados...  


jueves, 23 de abril de 2015

Como una novela. Daniel Pennac. Anagrama. 1992. Reseña





     Hoy no es un día cualquiera. No es uno más. Porque hoy es el Día del Libro. El día de Sant Jordi. El de la rosa y el libro. Un día para reivindicar el placer de la lectura por encima de todo dogma intelectual o educativo. Por eso, precisamente hoy, quiero hablaros de una obra que, en su día, me reconcilió con la lectura. Me refiero a un ensayo de un autor al que muchos conoceréis. Se trata de Daniel Pennac, un escritor y profesor de instituto francés nacido en Marruecos. Comenzó escribiendo cuentos y libros infantiles antes de alcanzar un gran éxito con novelas negras y ensayos educativo-pedagógicos. Su Mal de escuela (2007), Premio Renaudot ese mismo año, y Como una novela (1992), obra que me dispongo a presentaros, son sus dos aportaciones más reconocidas. 

     Como he comentado, Como una novela me reconcilió con el gozo de los libros. En efecto, yo fui uno de esa amplia mayoría de adolescentes que aborrecen cada día la lectura por culpa de las malditas obligaciones académicas. Unas obligaciones que acaban con el placer y nos llevan al tedio, al aburrimiento y a la dejadez. Y es que pretender que un niño de 15 años lea El Quijote es un atentado contra lo que se supone que este acto pretende, es decir, fomentar el hábito lector en los adolescentes. Este es el punto de partida de Daniel Pennac en esta obra.

     Estamos ante un libro insólito que estimula la lectura. Y lo hace ayudando al lector a perder el miedo a la lectura, consiguiendo embarcarle en una aventura personal de libre elección que le llevará al disfrute. Decía Kafka en su diario que jamás haremos entender a un muchacho que, por la noche, está metido de lleno en una historia cautivadora que debe interrumpir su lectura e ir a acostarse. Y es que todos, niños y adultos, necesitamos nuestra ración diaria de ficción. Así, la obligación de leer no nos viene impuesta por nadie más que por nosotros mismos. Porque, como bien dice Pennac, el verbo leer no soporta el imperativo. Porque la lectura es placer.  

     Y en el fomento de ese gozo en la mente adolescente (o adulta) tienen tanta importancia la escuela como los padres. La escuela porque ha de retornar a la palabra, dejando de lado análisis, resúmenes, trabajos y fichas de comprensión lectora que en poco o nada ayudan a nuestra tarea. Y los padres porque leer cuentos en voz alta cada noche a nuestros hijos es regalarles la palabra, introducirles en un universo de diversión del que no querrán huir jamás. ¿Cuántos padres castigan a sus hijos que no leen el libro impuesto en el colegio a no ver la televisión? ¡Error! Así lo único que se consigue es elevar a la TV a la dignidad de recompensa y rebajar a la lectura al papel de tarea. Y leer no es un deber, ¡sino un derecho!

     Como una novela es un monólogo alegre, entusiasta y desenfadado, fruto de que quien lo escribe, sin duda, siente y cree a pies juntillas en lo que escribe. Pese a tratarse de un ensayo, se lee como una novela. De ahí su título. Corto, de prosa directa y sencilla, muy bien estructurado y destilando un gran sentido común, convierte lo que en principio se presenta como un ensayo sobre el amor por la lectura en otro sobre pedagogía, aprendizaje y enseñanza de la lectura. Porque queda por entender que los libros no han sido escritos para que mi hijo, mi hija, la juventud, los comente, sino para que, si el corazón se lo dice, los lean. Nuestro saber, nuestra escolaridad, nuestra carrera, nuestra vida social son una cosa. Nuestra intimidad de lector y nuestra cultura otra.

     Y, como leer no es una obligación ni un deber sino un derecho y una libertad, Pennac presenta un decálogo de los derechos fundamentales del lector. A saber: 1-el derecho a no leer; 2-el derecho a saltarnos las páginas; 3-el derecho a no terminar un libro; 4-el derecho a releer; 5-el derecho a leer cualquier cosa; 6-el derecho al bovarismo (enfermedad de transmisión textual); 7-el derecho a leer en cualquier sitio; 8-el derecho a hojear; 9-el derecho a leer en voz alta; 10-el derecho a callarnos. Huelga decir que esta manera de afrontar el mundo de la lectura es capaz de desinhibir a cualquier temeroso de los libros.

     Pennac desgrana tópicos y típicas excusas argüidas por los no lectores para explicar el por qué de su actitud acerca de la lectura. La que más me llamó en su día la atención - citar más alargaría demasiado la reseña - es la referente a la falta de tiempo. El autor responde así: el tiempo de leer es tiempo robado, y el problema no es si tengo tiempo o no, sino si me regalo o no ese tiempo. Nunca un enamorado deja de encontrar tiempo para amar. Lo dicho anteriormente: de gran sentido común. 

     Esta reseña es mi pequeña y humilde contribución a este Día del Libro. Si eres de los que aman la lectura, espero que hayas disfrutado de ella. Aunque lo harás mucho más leyendo o releyendo Como una novela. Si, por el contrario, eres de los que siempre encuentran excusas para no leer, tienes dos opciones: seguir sin leer y perderte el gustazo que supone hacerlo o darte una nueva oportunidad desde la libertad de elección personal. Tú elijes. 



miércoles, 1 de abril de 2015

El corazón de las tinieblas. Joseph Conrad. Alianza Editorial. 1997. Reseña





     Joseph Conrad fue un capitán de la marina mercante británica que siempre admiró la literatura. Tanto que finalmente se hizo escritor. Nacido en la Ucrania polaca de mediados del siglo XIX y huérfano de madre a edad temprana - algo que le marcó inevitablemente -, abandonó su casa para vivir en Francia y Gran Bretaña, cuya nacionalidad adquirió en 1886. A principios del siglo XX publicó su obra más conocida, El corazón de las tinieblas. Se trata de una novela inspirada en su viaje, de seis meses de duración, al Congo colonizado y explotado por Leopoldo II de Bélgica.

     Pese a que no cita en ningún momento de la novela el referido país ni tampoco a su explotador, la ambientación invita a pensar, sin posibilidad de error, que la localización y la trama de la historia ficticia narrada coinciden con los parajes por él recorridos tiempo atrás. Sin duda, el diario que escribió durante su estancia en el Congo le sirvió de mucho a la hora de dar vida a la novela que nos ocupa. Una obra en la que critica el expolio y la explotación africana por parte de las potencias europeas en nombre del progreso y la civilización. 

     A bordo de una embarcación en pleno Támesis, el capitán Charlie Marlow cuenta una de sus historias a sus cuatro acompañantes: el director de la compañía comercial, un abogado, un contable y un marinero cuya identidad se desconoce y que hace a su vez de narrador de la historia. Una historia que supone un viaje iniciático hacia el salvaje comienzo de los tiempos, dominado por el primitivismo, la frondosa y peligrosa selva, unos nativos espeluznantes y, lo peor de todo, una desesperante soledad. Y es que los personajes de las novelas de Conrad son solitarios, se hacen a sí mismos a través de una mezcolanza de miedo pero también de valentía - hecho este que puede obedecer a la manera de vivir la vida por parte del propio autor (huérfano de madre, como ha quedado indicado con anterioridad) -. La selva y lo inhóspito se encargan del resto.

     Y el resto es, básicamente, la eliminación de frenos morales, la barbarie y el horror. Porque El corazón de las tinieblas no es tan solo un viaje al Congo sino otro viaje paralelo al interior del ser humano alejado de la civilización. A un estado natural en el que las tinieblas, la maldad y las atrocidades pierden su sentido negativo en pos de extraer la mayor cantidad de marfil posible, lo cual debe acarrear, a la vuelta del infierno, un reconocimiento en su país de origen. Todo, por el poder y la gloria, está permitido.

     Los dos personajes principales de la novela - el capitán Marlow y el agente Kurtz - son parecidos en algunos aspectos y diferentes en otros. Ambos son solitarios, valientes, aventureros y, por todo ello, dignos de todo tipo de elogios. Sin embargo, sus formas de actuación, sus métodos, son diametralmente opuestos. El primero, recién llegado, todavía muestra signos de civilización y respeto hacia los indígenas. El segundo, tras varios años en la región, da claras muestras de haber perdido algo más que eso. El hombre que más marfil ha conseguido enviar a la metrópoli es odiado y adorado por igual, incluso por parte de los nativos, que le obedecen a pies juntillas. 

     El capitán Marlow llega al Congo - insisto en la localización pese a que la novela no hace referencia a él en ningún momento - con un contrato de una compañía comercial británica para buscar a Kurtz. Es un viaje peligroso en un viejo vapor medio destartalado que amenaza con dejar de navegar en cualquier momento. Una naturaleza salvaje, un calor sofocante, una suciedad que impregna el lugar y unos nativos que vigilan desde las orilas del río ¿Congo? otorgan a la narración altas dosis de inquietud. Hasta que llegan a la estación donde se encuentra el mejor agente de la compañía.

     Kurtz se nos muestra como un personaje enigmático. El narrador no es omnisciente sino simple observador, lo que crea dudas respecto a lo que nos cuenta. ¿Debemos creer a quienes elogian a Kurtz? ¿O tal vez odiarlo? Combina una demostrada gran valía y unos métodos salvajes hacia quienes le rodean. La locura y la avaricia le han apartado de la civilización a la que representa, arrojándolo en brazos de un primitivismo mucho mayor del que muestran los nativos a los que ha esclavizado. Toda la estación está sumida en la barbarie, el horror, las tinieblas.

     Y Marlow lo ve todo. Y no se explica cómo alguien tan válido puede llegar a cometer semejantes atrocidades. Su avaricia no tiene fin y solo piensa en "su" marfil, "su" estación, "sus" esclavos y "su" prometida. Porque todo es "suyo". Todo le pertenece. La relación entre ambos, sin embargo, será amigable y Marlow se debatirá entre los ataques al agente y una especie de lealtad que llegará hasta sus últimas consecuencias, comprendiendo que la locura es la verdadera causante de las obras del otro. Una locura que imprime a un lugar luminoso un carácter tenebroso...        


miércoles, 25 de marzo de 2015

Niebla. Miguel de Unamuno. Espasa-Calpe (Colección Austral). 1939. Reseña





     Cuando Don Miguel de Unamuno escribió Niebla en 1907 - publicada en 1914 y reescrita y re-publicada en 1939 - era plenamente consciente de la magnitud de su obra. Algo muy poco común. Salvo en contados casos. En casos como el que nos ocupa: el de un genio de las letras. Conocedor de las maneras de escribir y presentar las creaciones de su época, en la que el realismo dominaba la escena literaria y artística en general, y sabedor de las críticas que recibiría esta obra maestra, hubo de crear para su original puesta en escena un género literario nuevo denominado nivola.

     Como él mismo explica, en boca de uno de los personajes de la obra que nos ocupa, la nivola es un neologismo que define a una creación literaria que decide apartarse de los principios encorsetados del realismo de fines del siglo XIX y comienzos del XX, es decir, de la caracterización psicológica de los personajes, la ambientación descriptiva de cada detalle y de la narración omnisciente en tercera persona. En este nuevo género el argumento, la trama y los personajes se van haciendo a sí mismos según avanza la historia. Una historia que se mueve a través de los abundantes diálogos que explican los hechos, los caracteres de los personajes y la propia trama. 

     En febrero de 1935, cuando el autor había terminado de reescribir la obra - que finalmente sería re-publicada en 1939, ya fallecido Don Miguel -, incluyó un prólogo escrito por uno de los personajes de la historia, Víctor, el mismo que definiera casi treinta años atrás el término de nivola. En él, el personaje llega a disentir del propio autor sobre el fin del protagonista, Augusto Pérez, prueba más que fehaciente de que, en efecto, los personajes se hacen a sí mismos, llegando incluso a discutir las acciones descritas por el dios creador-narrador, en este caso, Don Miguel. Hecho este que, quienes escribimos, aunque sea de forma no profesional, conocemos de primera mano, pues, no en pocas ocasiones, nuestros protagonistas se empeñan en llevarnos la contraria y actuar por cuenta propia, echando por tierra nuestros esquemas previos de la obra.

     La originalidad de Niebla es manifiesta por lo expuesto. Pero también por incluirse el propio autor como personaje de la nivola. No obstante, este apartado no va a ser más comentado en la presente reseña, puesto que supondría revelar aspectos importantes del desarrollo de la trama de la obra. Un error que jamás debe cometer un reseñador, en este caso, yo. Lo importante es que, como en toda buena nivola - tenemos otros ejemplos en obras unamunianas como La tía Tula, Amor y pedagogía o Abel Sánchez -, el contenido domina sobre la forma, los personajes son planos y muestran únicamente el rasgo más básico que los define como personas y se nos hace presente lo que Unamuno calificó como gestación vivípara, es decir, un nacimiento de la historia rápido, urgente, sin documentación, preparación ni planificación.

     Toda la obra es una confusión, una niebla perpetua que se cierne sobre la mente de Augusto Pérez y, por extensión, sobre el lector. Un lector que también se siente confundido en muchos de los pasajes del libro. Los constantes juegos de palabras y hasta de personajes nos hacen reflexionar sobre el rol que cada uno de nosotros jugamos en nuestras vidas y las de quienes nos rodean. Augusto es un rebelde, pero es visto por los demás como un pelele, un hombre que no había sentido la necesidad de conocer hembra hasta dos años después de fallecer su santa madre. Nuestra existencia, física y espiritual, es otro de los temas tratados en la obra. La certidumbre de la muerte se nos hace presente a los humanos en un momento determinado de la vida. 

     Un momento que Unamuno califica en Niebla como segundo nacimiento. Y es esa certidumbre, y su miedo, la que nos hace despertar del sueño en que hasta entonces vivíamos. El hecho de que la muerte sea algo ineludible para todos nosotros nos puede llevar a buscar una especie de inmortalidad a través de nuestras obras en vida. Sin duda, Unamuno es un gran ejemplo de ello, pues tres cuartos de siglo después de su muerte estamos escribiendo o leyendo sobre una de sus mejores creaciones. Sin embargo, para quienes no somos genios, la inmortalidad se circunscribe a ser recordados, o soñados, por quienes nos sobrevivan en este mundo. Una inmortalidad que tiene fecha de caducidad: el del día de la muerte de nuestro último familiar, amigo o conocido.

     A través de sus treinta y tres capítulos se vislumbran otras temáticas que, aunque menores, no dejan de aportar riqueza y variedad a la historia: la falta de decisión de los humanos, la igualdad de la mujer respecto al hombre, la mezcla de realidad y ficción en las mentes de casi todos nosotros, la hipocresía humana o la lealtad hacia los humanos de parte de los animales (ejemplificada en el perro de Augusto: Orfeo). Todo ello explicado desde la peculiar teoría literaria unamuniana. Una teoría que le otorgaba al autor el poder de escribir lo que quisiera y como le diera la real gana. 

     Niebla es una de las obras más insignes de Don Miguel. Y por méritos propios. No es de extrañar que, a comienzos del siglo XX, fuera tan bien acogida por el público - que no por la crítica, al menos por parte de ella -. Enseñó el camino a seguir a todo autor novel que quisiera ser original y abandonar el dogmatismo literario de su época. Y así fue. Sin ir más lejos, tenemos ejemplos actuales de esa originalidad en La mujer loca, de Juan José Millás - en cuyas páginas cobra vida el propio autor valenciano -, e incluso en Un millón de gotas, de Víctor del Árbol - en cuyo epílogo el magnífico escritor catalán realiza un excelente ejercicio de mezcla de realidad y ficción -. Y es que los maestros siempre sientan cátedra...           

  

miércoles, 18 de marzo de 2015

Un verano en la casa azul. David Casado Aguilera. Editorial Círculo Rojo. 2014. Reseña





     Cuando uno finaliza la lectura de un libro y siente un nudo en la garganta es que la historia que acaba de terminar le ha dejado huella. Sé, por experiencia propia, que lo mejor que le puede pasar a un escritor es que alguien que ha dado buena cuenta de su obra le comente este hecho. Sin duda, David tiene motivos para sentirse orgulloso de Un verano en la casa azul. Si hace tres años escribí una reseña sobre El grito del silencio en la que recomendé su lectura, ahora me siento en la obligación de compartir con los lectores de este blog otra historia emocionante y conmovedora.

     Desde un presente indeterminado, Leonardo, un anciano nostálgico y melancólico, narra la historia de amor interrumpida con el primer y único gran amor de su vida, Valeria, acaecida en los veranos de 1960 y 1961 en un pequeño pueblo de la Costa Brava. Ya en las primeras páginas se nos deja claro que la pareja de adolescentes no está ya junta, y que la causa de ello es un suceso trágico cuyo desarrollo se nos irá presentando de forma gradual, a base de pequeñas píldoras que nos mantendrán atados a las páginas del libro sin que el lector desee deshacerse de las ligaduras. Al contrario, uno disfruta con las idas y venidas de las acciones contadas por el narrador, sintiéndose feliz en la maraña de sucesos, emociones y bellas y certeras frases ilustrativas. Uno de los puntos fuertes de la novela, sin duda.

     Un verano en la casa azul es un canto a la vida, a la libertad y a la dignidad humana. Una novela de contrastes entre la inocencia y las ganas de comerse el mundo de la juventud y la madurez y la añoranza de la vejez. Una amalgama de sentimientos, muchas veces contradictorios, como la vida misma, que van de la valentía a la cobardía, de la cordura a la locura adolescente, de la razón a los modales. Una historia que deja claro algo que sabemos pero queremos a menudo ignorar: que "el pasado jamás regresa" y que "se necesita toda una vida para comprender que la vida es un instante, un suspiro".

     La ambientación de la novela es exquisita. El pueblo y sus alrededores cobran vida ante nuestros ojos, de tal manera que podemos llegar a sentir el calor veraniego, el sofocante sol, la brisa de los atardeceres, el frío de las noches estivales, el olor a naturaleza de los montes, la forma de vida de los pueblerinos - dicho esto con el mayor de los respetos - del lugar y hasta los hormonas de los adolescentes protagonistas. En efecto, David consigue que el pueblo sea un personaje de la novela. Y no uno más, sino uno de los centrales. Al terminar la lectura cuesta despedirse de lugares tan fascinantes como la Cala de La Tortuga, el Acantilado de los Cuchillos, la Casa Azul, el faro, la Plaza de la iglesia y hasta del banco del jardín de la casa de los padres de Valeria. Otro tanto en favor del libro.

     Según vamos leyendo vamos comprobando cómo la vida no es una sucesión de veranos, tal y como se nos dice en las primeras páginas del libro, sino que el verano de 1961 va a suponer un punto y aparte en la vida de la mayoría de los protagonistas de la historia. Para el pueblo será así por la explosión turística del lugar, lo cual queda reflejado en esa desconfianza de sus moradores respecto a los primeros visitantes desconocidos. El boom turístico de los años 60 se encargaría, como reconoce desde el presente Leonardo, de cambiar por completo la fisonomía de un pueblo al que cuesta reconocer.

     Lo mismo ocurre con el resto de protagonistas de la novela. El abuelo de Leonardo, su gran sustento moral y psicológico por ser el único que comprende al joven - los recuerdos de niñez, pesca, barca y mar son recurrentes a lo largo y ancho de la narración -, muere en el invierno que separa los dos veranos objeto de la narración. La historia de amor de Leonardo y Valeria cambiará para siempre la vida de ambos. A Leonardo, un buen chico bastante tímido de solo 17 años, le hará madurar a marchas forzadas y le obligará a tomar decisiones cuyas consecuencias le acompañarán hasta el fin de sus días. A Valeria, una jovencita a la que, por razones obvias que no desvelaré en la reseña, la vida obliga a vivir de forma diferente al resto de chicas de su edad, le hará creer que la felicidad sí existe. En este sentido, el personaje de Valeria es toda una oda a la libertad, a la dignidad y a la vida misma.

     Los protagonistas secundarios también aparecen perfectamente caracterizados psicológicamente. Santos, Enrique y Beatriz, cada uno a su manera, son ejemplos vivos de lealtad y de amistad. De modales y apariencias marcadamente diferentes, todos ellos juegan un papel importante en la historia tan bien narrada por Leonardo. Enrique aparece como el típico líder del grupo de jóvenes, siendo un personaje que finalmente se quitará la careta con la que vive. Santos es ese amigo que todos quisiéramos tener y que tan pocas veces se encuentra en la vida. Un amigo que acompaña sin hacer demasiadas preguntas ni recriminaciones. Beatriz podría ser la versión femenina de Santos. Rafael, en cambio, es un personaje que va variando más en cuanto a percepción por parte del lector. Tampoco en este caso comentaré mucho más al respecto, pues ha de ser precisamente el lector quien averigüe el por qué de mis afirmaciones.

     La política de la época - pleno franquismo - marca las formas de vida del pueblo. La existencia de las dos Españas queda bien patente en diversos fragmentos de la obra, algo que a nadie ha de extrañar, pues ese enfrentamiento, por desgracia, todavía a día de hoy sigue presente en nuestra sociedad. Como no podía ser de otra manera, la política tendrá importancia en el desarrollo de algunos de los pasajes de la historia. Quizá convendría olvidar de una vez el odio y la amargura subyacentes de aquella guerra que jamás debió acontecer. Justamente lo contrario que el recuerdo de nuestros seres queridos ausentes. Porque una de las enseñanzas que podemos destacar de la novela es que la muerte no es el fin de todo. Porque la verdadera muerte es el olvido...    

       

lunes, 16 de marzo de 2015

La Ropavejera, el génesis del mal. Ramón Cerdá. El fantasma de los sueños. 2014. Reseña





     La Ropavejera, la génesis del mal, última novela del ontinyentí Ramón Cerdá, forma parte de un ambicioso proyecto completado con el corto, de idéntico título, dirigido por Nacho Ruipérez. Sin embargo, a diferencia del film, abarca toda la vida de la protagonista de la historia, Enriqueta Martí, más conocida como La Ropavejerala Vampira del Raval de Barcelona. Personaje real, la prostituta, proxeneta, secuestradora de niños y asesina en serie natal de Sant Felíu de Llobregat, estuvo a punto de poner en jaque a la alta burguesía barcelonesa de principios del siglo XX. De ahí, quizás, su polémica muerte en la prisión de mujeres Reina Amalia de la ciudad condal.

     La historia de La Ropavejera es un conjunto de situaciones que explican unas a partir de otras. Y es que en la psique humana nada sucede por casualidad. Probablemente Enriqueta no hubiera sido como fue si su padre, alcohólico y maltratador, no hubiera abusado de ella desde temprana edad. Ante las repetidas vejaciones sufridas, la protagonista de la novela hubo de huir de casa y buscarse la vida en la capital catalana de finales del XIX y principios del XX. Y lo hizo como pudo: prostituyéndose en la calle y en burdeles y utilizando a los hombres dejando que éstos pensaran que era realmente al revés. 

     Enriqueta fue un monstruo cruel, despiadado y sin ningún tipo de escrúpulos. Su inteligencia y su frialdad, altamente elevadas, hicieron el resto. Siempre tuvo claro cuáles eran sus propósitos y los métodos para alcanzarlos. Consciente de que algunos hombres gustan de los placeres sexuales con jovencitas y niños, dedicó su vida a conseguir regentar un burdel de alto standing para la gente rica de la ciudad. Su dinero le serviría para alcanzar la libertad tan anhelada desde su infausta niñez. Y no escatimó gastos ni depravadas acciones.

     En su lujoso meublé de la calle Ponent La Ropavejera supo ofrecer a la alta burguesía barcelonesa de la época todo aquello que fuera capaz de proporcionarle placer: sexo con mujeres, sexo con niños / as y toda clase de ungüentos y elixires elaborados con la sangre y la grasa de los niños de la casa. Quizás lo más llamativo de esta asesina en serie sea que estaba convencida de que los niños eran más felices con ella en esa casa que en la calle. Y es que la mayoría de niños que ofrecía a sus adinerados y pervertidos clientes habían sido previamente recogidos e incluso secuestrados y adoctrinados.

     Pero todo ello no habría sido posible sin que la madame de la casa, ¡que llegaba a vender la virginidad de los niños y niñas hasta por cien pesetas de hace más de un siglo!, tuviera una ayudante fiel y dispuesta a todo. Y esa era Angelita. La joven era, en realidad, hija de la cuñada de Enriqueta, quien se la robó nada más nacer con la ayuda de otra mujer tan poco escrupulosa como ella. Angelita fue educada como hija de Enriqueta, quien siempre pensó en ella como su heredera en el negocio del meublé. La Ropavejera, sin duda, lo tenía todo muy bien pensado. Angelita era una pieza básica tanto en el engranaje de adoctrinamiento de los rapaces como en el propio funcionamiento de la casa.

     En previsión de futuros problemas, Enriqueta llevaba registro, en un diario personal, de todo cuanto acontecía en la casa. Todo aparecía en él: nombres de clientes, servicios prestados a ellos, elixires y ungüentos vendidos, etc. Todo ello podía servirles a ella y a su hija en caso de ser detenidas algún día. Esperaba que, en caso de extrema necesidad, sus clientes les echaran una mano, aunque solo fuera para salvar sus identidades y escapar de cualquier acusación por parte de la justicia. No obstante, como suele ocurrir, hasta en los mejores planes siempre falla algo. Y Enriqueta acabó con sus huesos en la cárcel en 1912. Y allí falleció, en muy extrañas circunstancias, en 1913. Probablemente, a esos burgueses clientes suyos no les interesó que la causa llegara a juicio.

     La novela atrapa al lector desde el principio, algo ya acostumbrado en Ramón Cerdá, autor ya conocido por los seguidores de este blog. Con un lenguaje directo, sin artificios y con las descripciones justas, Cerdá desgrana la historia de manera original, empleando hasta tres narradores diferentes a lo largo de la narración: el clásico omnisciente en tercera persona, la propia Enriqueta en primera persona (lo que otorga a la obra una mayor dosis de verosimilitud) y Angelita, también en primera persona, que aclara en última instancia un final sorprendente.  

     Y he dejado para el final el retrato psicológico de la protagonista porque me parece lo más acertado de una novela ya de por sí magnífica. Cerdá pinta un retrato profundamente realista de La Vampira del Raval. Tanto es así que llegamos a comprender - ¡nunca a justificar ni a compartir, por supuesto! - sus acciones. Y en ocasiones, hasta a admirarla. No evidentemente sus crímenes, pero sí su tenacidad, su confianza en sí misma y su capacidad para conseguir todo aquello que se propone. Tengamos en cuenta que le tocó vivir una época (finales de siglo XIX y principios del XX) y una sociedad (la revolucionaria barcelonesa) en que las mujeres, sobre todo las de origen modesto, estaban destinadas a mendigar y a malvivir. Enriqueta, en cambio, llegó a codearse con la alta burguesía. 

     Lástima que todo ello no fuera usado para hacer el bien a la sociedad, sino para servir a una clase social (políticos, comerciantes, banqueros, etc) corrupta, enferma y despreciable. Porque los verdaderos monstruos de la historia tan bien llevada por Cerdá son precisamente ellos: unos seres depravados que usaron su poder para vivir por encima de la ley a la que en ocasiones representaban en su actividad diaria. Quizás algún día se haga justicia con ellos y aparezca el diario de Enriqueta. Más de uno de aquellos ricos y famosos personajes, cuyas identidades se desconocen todavía a día de hoy, pasen a ser conocidos por motivos bien diferentes a los de la actualidad...        

         

lunes, 9 de marzo de 2015

Cinco horas con Mario. Miguel Delibes. Destino. 1966. Reseña





     Cinco horas con Mario es una de las novelas más conocidas de Delibes. Publicada hace casi medio siglo, no ha perdido vigencia, ni literaria ni humanamente. Es lógico que el país haya cambiado mucho desde entonces. También la mentalidad de sus ciudadanos. Sin embargo, los sentimientos de los personajes, salvando las distancias, sí permanecen. Y, desde luego, el monólogo interior que cada uno de nosotros mantiene en las horas y días posteriores a la pérdida de un ser querido existe de forma innegable. ¿Quién no ha hablado con un muerto, sobre todo en esas primeras horas sin él, aunque todavía con su cuerpo visible y con algo de calor en su interior? ¿Quién no le ha agradecido lo bueno y reprochado (en menor medida, pues parece que la muerte casi todo lo perdona) lo malo?

      La novela comienza con la impresión de la esquela aparecida en los periódicos de marzo de 1966, fecha del extraño y desde luego inesperado fallecimiento de Mario Díez Collado, a la temprana edad de 49 años. Además de informar de la muerte de Mario, la esquela nos sirve para conocer a su familia: su esposa Carmen, sus hijos Mario, María del Carmen, Álvaro, Borja y María Aránzazu y hermanas, cuñadas, etc. Esto es importante, pues todos los personajes citados en la esquela, y algunos más, irán apareciendo en el monólogo de Carmen ante el féretro de su esposo.


     El monólogo, de 27 capítulos, va precedido de una introducción y seguido de un epílogo o desenlace en el que aparecen los signos y gestos más o menos típicos de momentos tan desagradables como el que la novela trata. Los besos, los pésames, los apretones de manos, los golpecitos en la espalda, las frases que vienen (o no) a cuento en esos instantes, los reconocimientos, los susurros, las alabanzas, las críticas, el recogimiento de unos, la entereza de otros, los aspavientos de los más exagerados, etc. Todo ello, para realzar, más si cabe, la parte central de la obra, esa especie de diálogo entre Carmen y su esposo ya fallecido.

     Lo primero que llama la atención de la novela es la forma en que la esposa se dirige a Mario. Le habla como si aquel todavía estuviera vivo y, por tanto, pudiera escucharla. Algo que se mantiene hasta la última línea del monólogo, que conmueve y sobrecoge a la vez. Algo que indica que Carmen se resiste a la idea de que su marido, con sus mil y un defectos, no volverá ya a la vida. La impotencia que siente al ver que él no le responde irá creciendo a lo largo de novela, hasta un final que no desvelaré (por si alguien todavía no la ha leído).

     Del monólogo, por no demorarme demasiado - pues daría para muchos párrafos -, me centraré en la presentación de las dificultades y momentos tensos del matrimonio, que los ha habido, desde luego; y en la crítica social que Delibes hace de la sociedad de la época: hipócrita, fingida y vivida de la cara a los demás. Carmen es presentada como una mujer conservadora, estricta, intransigente, defensora a ultranza de su familia y de la moral y los valores cristianos y criticona de todo lo que atente contra lo anteriormente expuesto. Por contra, Mario representa el polo opuesto: luchador, comprometido, inconformista, intelectual, moderno y no expuesto a la norma de la época. Las discusiones entre ambos, pues, serán la norma durante el casi cuarto de siglo de convivencia en común.

     La novela aborda temas tan importantes e interesantes como la falta de comunicación en el matrimonio, la necesidad de compartir aspectos básicos sobre la educación de los hijos, el machismo (visto desde ambas perspectivas, la femenina y la masculina), el conflicto de las "dos Españas" - recordemos que la época abordada por la novela es 1966, en pleno franquismo - y hasta la lucha de clases. El lenguaje coloquial de la época, el desorden temporal en la exposición de los hechos y las repeticiones de los más importantes (para Carmen) otorgan a la novela mayor verosimilitud, agobio y también carácter cómico.

     Los largos párrafos de cada capítulo - todos ellos comienzan con introducciones sacadas de la Biblia que Mario leía a menudo y que descansaba en su mesita de noche, con algunos pasajes subrayados -, con muchas comas pero pocos puntos, imprimen una velocidad a la lectura y a los pensamientos que en ocasiones llegan a provocar vértigo. Un vértigo que es, precisamente, el que debe sentir la propia Carmen al pronunciar su soliloquio. Una amalgama de hechos, acciones y sentimientos que amenazan con desprenderse de su boca y perderse para siempre. De ahí esa urgencia en sacarlos a toda velocidad antes de que sea demasiado tarde.

     Con todo, pese a que Carmen es presentada de forma que caiga mal al lector - sobre todo de género masculino -, tampoco Mario sale bien parado en algunos temas: desatención de su esposa y de sus hijos, falta de ímpetu en las tareas domésticas, incomprensión hacia su mujer, depresión, etc. Y es que cuando un matrimonio fracasa - y lo hace con mayor facilidad de la mostrada por el número de divorcios -, aunque una de las partes tenga más responsabilidad que la otra, ambas son copartícipes del mismo. Eso sí, como bien demuestra Carmen a lo largo de las cinco horas que pasa a solas con su esposo, siempre quedan los "te quiero", los "cariño" y los "amor". Sobre todo cuando uno siente la pérdida...     

           

lunes, 2 de marzo de 2015

El héroe discreto. Mario Vargas Llosa. Alfaguara. 2013. Reseña





     Con El héroe discreto, Mario Vargas Llosa vuelve a su Perú natal tras recibir el Premio Nobel de Literatura y publicar El sueño del celta, novela también reseñada en este mismo blog en su momento. Para ello, retoma algunos personajes que ya aparecieran en trabajos anteriores: Lituma (Lituma en los Andes o ¿Quién mató a Palomino Molero?), Rigoberto (Elogio de la madrastra o Los cuadernos de don Rigoberto), Lucrecia (Elogio de la madrastra) y Fonchito (Elogio de la madrastra). La novela viene a recuperar algunos de los valores humanos que parecen perderse por momentos en esta profunda crisis social y humana que venimos padeciendo durante más años de los que en principio apreciamos.

     Realmente en la historia podemos encontrar a varios héroes discretos. El primero de ellos, Felícito Yanaqué, transportista y dueño de Transportes Narihualá. Casado con Gertrudis y padre de dos hijos (Tiburcio y Miguel, cuya paternidad pone en duda desde siempre), decide seguir el consejo de su padre - Nunca te dejes pisotear por nadie, hijo. Este consejo es la única herencia que vas a tener - y poner en manos de la policía un caso de extorsión por el cual uno o varios individuos le exigen el pago de una cuota para preservar su seguridad y la de su familia. Negarse a pagar la referida cuota le pondrá entre la espada y la pared. Solo su coraje le hará salir del entuerto.

     El segundo héroe discreto de la novela es el millonario Ismael Carrera, dueño de la aseguradora más prestigiosa de Lima, que decide tomar como esposa a su criada, de nombre Armida, para vengarse de sus hijos, Miki y Escobita, quienes ansían tanto disponer de su herencia que llegan a festejar su muerte antes de tiempo, mientras su padre se debate entre la vida y la muerte víctima de un infarto. El matrimonio deja a sus hijos sin herencia, lo que provoca un escándalo de grandes dimensiones en todo el país. 

     El tercer héroe discreto es don Rigoberto, gerente de la aseguradora, que firma como testigo para el enlace de su antiguo jefe. Se verá acosado por los hijos de aquel, verá cómo su jubilación queda paralizada y deberá anular un viaje ya pagado a Europa con su mujer y su hijo, Fonchito. Su casa se convertirá, como la de Felícito Yanaqué, en el centro de la noticia y será rodeada por los periodistas de todos los medios. Por cierto, parte importante de la novela es esa crítica velada a unos medios cada vez más sensacionalistas y asquerosos que confunden la libertad de expresión con el atosigamiento y el agobio.

     Y el cuarto héroe discreto es Narciso. Chófer personal y hombre de confianza de Ismael Carrera, será el segundo de los testigos de boda de su jefe, con lo cual también habrá de sufrir el incordio de las hienas, adjetivo calificativo de los hijos del millonario. Su situación será mucho peor que la de los demás, pues su posición económica, mucho menos acomodada, no le permitirá actuar de igual manera en las causas judiciales a las que debe enfrentarse por culpa de los despechados desheredados. La lealtad de Narciso y don Rigoberto hacia su jefe y amigo es el otro valor que Vargas Llosa busca destacar en su última novela.

     Cada uno de los referidos héroes discretos trata de vivir su vida según sus respectivos anhelos e ideales, dejando de lado las mezquinades humanas. Sus vidas se convertirán en laberintos de los que solo su astucia, temple y valores les sacarán. Para ello, deberán enfrentar lo peor de las personas: la avaricia, la traición, la maldad. Los escenarios, Piura y Lima, son otros personajes importantes de la novela, en los que también encontramos la maldad y la bondad en sus habitantes. Y es que los personajes principales no dudan en ayudarse los unos a los otros con tal de derrotar a quienes se empeñan en amargar sus vidas. Por tanto, El héroe discreto es una historia moral y ejemplar.

     La novela es un retrato fiel del Perú actual. Con su prosperidad (sobre todo en su capital) y también su atraso. En efecto, Lima y Piura se nos muestran como son, con sus virtudes y sus defectos. Como lugares habitados, vivos. Como recipientes de mezquindades y maldades; de bondades y valores. Lugares donde resistirse al chantaje y a los convencionalismos sociales se convierten en actos de valentía, como si se pretendiera rescatar del olvido viejos valores olvidados por sus respectivas sociedades. Donde se pueden encontrar, aunque para ello haya que escarbar a gran profundidad en la tierra, algo más que dinero y poder.

     A pesar de todo lo expuesto con anterioridad, lo que más me ha gustado de la novela, al margen de esos valores destacados por su autor, es cómo enlaza las historias. La narración es fluida y amena, y va incluyendo personajes, situaciones y diálogos con una gran maestría, narrando a la vez ¡hasta tres situaciones diferentes! Una maestría al alcance de muy pocos escritores. No en vano, Mario Vargas Llosa fue uno de los más grandes escritores latinoamericanos del siglo XX. Y, por lo visto en El sueño del celta y El héroe discreto, también lo es del XXI...