LIBROS

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miércoles, 21 de diciembre de 2011

Paula. Isabel Allende. 1994. Reseña

     Pese a ser la escritora en lengua española más leída en el mundo he de reconocer que nunca había leído a Isabel Allende. Tenía la extraña sensación de que no iba a entender sus escritos. Ahora sé el por qué de mi gran error. El único referente de esta escritora que tenía en mi mente era la película de 1993 "La casa de los espíritus". Todo el mundo fue a verla cuando se estrenó. Yo, con mis 18 años recién cumplidos, no entendí nada. Por eso tengo un recuerdo muy oscuro sobre ella. De ahí el prejuicio negativo que tenía sobre la escritora chilena.

     "Paula" ha sido mi debut allendino. Las gracias he de dárselas a quien me regaló hace unos meses el libro. Alguien muy especial para mí que quiso compartir conmigo a una de sus escritoras preferidas. Nunca podré agradecérselo como toca. Ella sabía lo que me había regalado. Yo, en aquel momento, no tenía ni idea de lo que iba a leer en unos meses. "Paula" ha resultado ser pura magia blanca.

     Paula cayó enferma de porfiria en diciembre de 1991. Isabel, a los pies de la cama de su hija en el hospital de Madrid, comenzó a escribir en los demasiados ratos muertos que tenía mientras cuidaba de ella. Este libro nació de la desesperada necesidad de una madre de poder seguir comunicándose con una hija en estado de coma. Un libro autobiográfico-familiar en el que la autora trata de enraizar a una hija que parece querer echar el vuelo hacia otro mundo.

     En "Paula" se cuenta la historia de la familia durante cinco generaciones (desde la bisabuela de Isabel hasta su hija enferma). Un recorrido que nos llevará desde la Chile del siglo XIX hasta la California actual (de 1992) pasando por Perú, Líbano, Bélgica, Suiza, España, Venezuela y Estados Unidos. A través de sus páginas la autora nos narra su vida con una claridad de detalles que nos deja un tanto noqueados, reconociendo toda clase de dudas, miedos, premoniciones e incluso infidelidades.

     En la primera parte de la novela Isabel le cuenta a su hija cómo transcurrió su vida. Su finalidad es que Paula pueda leer su historia familiar con todo lujo de detalles. Personalmente, como licenciado en historia que soy, me ha llamado poderosamente la atención todo lo que tiene que ver con su tío, Salvador Allende: su personalidad, su llegada al poder tras dos elecciones perdidas y su muerte (el 11 de septiembre de 1973) tras un golpe militar auspiciado por unos Estados Unidos que extendían por Latinoamérica una auténtica dictadura anti-comunista.

     Sin embargo, en la segunda, Isabel escribe ya para ella misma, consciente de que su hija no sanará y no podrá leer sus escritos. Y es en ésta parte en la que la autora hace magia: pasa del desesperado sentimiento del principio a la sosegada resignación y aceptación de la realidad final. Y lo hace de una manera tan positiva que llega a emocionar a quien la lee. Desde su exilio en Venezuela hasta su presente en California (donde termina de escribir esta grandísima novela ya que, finalmente, decide meter a su hija en un avión para poder cuidarla mejor y en familia), pasando por su divorcio y los inicios de su relación con su esposo actual, Isabel nos transmite cómo en su interior va aceptando, poco a poco, que debe dejar partir a su hija.

     A través de apariciones en sueños y de otras señales, que para el resto de mortales serían imposibles de sentir, Paula consigue convencer a su madre de que su deseo es irse de este mundo. Aquí ya nada tiene que hacer. De esta manera, llegamos al esperado desenlace con tal naturalidad que cuesta hasta asimilar por parte del lector. A mí se me ha puesto un nudo en la garganta en las últimas páginas. Eso debe ser magia. No veo otra explicación al proceso por el cual se puede pasar de la tristeza, desolación y desesperanza inicial a un estado de paz, esperanza y vitalidad. Sin duda, asistir a los últimos momentos en este mundo de Paula es como dejar volar a una paloma a la que tenías presa sin justificación alguna.

     En definitiva, y para concluir, "Paula" me ha encantado tanto que, desde este preciso momento, erradico de raíz mi erróneo prejuicio inicial sobre la autora y me declaro un incondicional enamorado de Isabel Allende. ¿Lo mejor de todo? casi una veintena de novelas suyas que tengo por delante para disfrutar de su magia...

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