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viernes, 7 de junio de 2013

La familia Moskat. Isaac Bashevis Singer. 1950. Reseña





     Isaac Bashevis Singer fue un escritor polaco de origen judío que emigró a Estados Unidos en 1935, cuando comenzó a insinuarse el interés de Hitler en el corredor polaco. Hijo y nieto de rabinos vivió en el barrio judío de Varsovia, donde se hablaba yiddish (idioma con el que él mismo escribió todas sus obras) y pudo observar el creciente antisemitismo en forma de pogroms (destrucción y expolio de sus propiedades por parte de la población polaca). En 1978 se le concedió el Premio Nobel de Literatura.
 
     La aquí reseñada "La familia Moskat" está considerada su mejor novela. Constituye, sin duda, una enorme crónica de la vida de los judíos de la capital polaca durante el primer tercio del siglo XX. Un homenaje a una sociedad y una cultura que serían arrasadas por la barbarie (no sólo) nazi. Singer describe en ella la complejidad de una cultura donde se podían encontrar filósofos, negociantes, sionistas acérrimos, rabinos tradicionalistas, modernos librepensadores, etc. El contraste entre la tradición y la modernidad será una de las características más llamativas de la trama a lo largo del libro.
 
     Multitud de historias, escenas y personajes se entrelazan a base de capítulos y apartados cortos en los que la narrativa constante y rítmica y los diálogos fluidos y vivos mantienen el interés en todo momento, describiendo con soltura el bullicio de las calles, todo tipo de celebraciones judías e incluso los distintos tipos de vestuarios y platos típicos de la sociedad judía de la época tratada. Una sociedad en la que tuvieron que convivir personajes bien variopintos.
 
     Alrededor de la familia Moskat, capitaneada por Meshulam Moskat, un hombre muy hábil en las finanzas que edificó, invirtió y especuló en bolsa hasta llegar a poseer una gran multitud de edificios de los alquileres de los cuales vivían sus hijos y nietos, iremos conociendo todo tipo de personajes. Desde el depresivo existencialista Asa Heshel hasta el disoluto y vividor tío Abram Shapiro, pasando por el oportunista administrador y consejero de los Moskat, Koppel Berman, la dulce enferma Hadassah, la carente de autoestima Adele o el resto de familiares sanguíneos o políticos.
 
     El único aspecto que lastra un poco la acción de la novela es la gran cantidad de personajes que en ella aparecen. En ocasiones uno ha de detenerse y pensar sobre ellos para poder seguir la trama de forma adecuada. Sin embargo, finalmente, el lector no se pierde entre sus páginas debido a que Singer se centra en sólo algunos de ellos, dejando al resto como secundarios que aparecen en momentos más puntuales.
 
     Desarrolada durante treinta años la novela plasma a la perfección los profundos cambios acontecidos en la sociedad judía del primer tercio del siglo pasado: la huida de muchos de ellos a Estados Unidos (el propio escritor entre ellos), los fanáticos tradicionalistas que siguen opinando que el Mesías llegará para ayudarles a salvar todas sus dificultades, y los más modernos, los sionistas, quienes, esperando al Mesías, deciden forzar una solución para su pueblo en forma de emigración a Palestina, su tierra prometida.
 
     Todos estos constrastes dan un gran colorido al barrio judío de Varsovia de hace un siglo. Entre las mujeres encontramos a las que se peinan con trenzas enroscadas hasta que se casan y se rapan el pelo para ponerse las famosas pelucas de matrona, pero también a las que lucen por siempre sus cabellos originales y las costumbres tradicionales se las traen al pairo. Y entre los hombres, tres cuartos de lo mismo: podemos ver a los clásicos judíos de ropajes negros y largas barbas y también a otros afeitados y, por tanto, desafiantes.
 
     "La familia Moskat" no es una novela alegre. Básicamente por tres motivos: el personaje principal, Asa Heshel, verá cómo se quedan por el camino todas sus ansias vitales para dejar paso a una especie de nihilismo en el que sólo el placer y el presente cuentan en un mundo egoísta; la tradicionalista sociedad judía y la propia familia Moskat se irán desintegrando y enfrentando, sobre todo al morir su alma mater, Rob Meshulam; y la idea de pareja parece también ir desapareciendo ya que no hay ni un solo matrimonio feliz en toda novela: al contrario, los divorcios están a la orden del día, al igual que las infidelidades.
 
     La más conocida obra del más popular escritor judío ha de servirnos para reflexionar sobre la historia, sobre la humanidad y sobre el Holocausto. Sólo así será posible evitar sucesos como los que acaecieron justo en el momento en que se pone el punto y final a esta formidable novela. Muy recomendable, sin duda.
 
          

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