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miércoles, 24 de junio de 2015

Once minutos. Paulo Coelho. Planeta. 2003. Reseña





     El escritor brasileño Paulo Coelho es sobradamente conocido por todos los lectores del mundo. Nacido en Río de Janeiro en 1947, ha vendido más de 150 millones de libros en más de 150 países, siendo sus obras traducidas a más de 80 lenguas. Novelista, dramaturgo, letrista y articulista, ha sido reconocido con varios de los premios literarios más importantes del planeta, aunque no con el Nobel de Literatura. Actualmente es consejero especial de la Unesco en el programa de convergencia espiritual y diálogos interculturales y Mensajero de la Paz de las Naciones Unidas. 

     Planeta editó en 2003 la novela Once minutos, su mayor aportación al mundo literario desde El alquimista (1988), su obra más conocida. En Once minutos narra la historia de sueños incumplidos, engaños y demás penalidades pasadas en Ginebra por María, joven brasileña que viaja hasta Río de Janeiro en busca de fama y bienestar. Allí conoce a un empresario que la embauca para que viaje hasta la ciudad suiza, donde parecía que iba a trabajar en el mundo de la moda, aunque finalmente deberá adaptarse a unas circunstancias poco parecidas a las anheladas. Así, acabará bailando samba en un club nocturno y ejerciendo la prostitución.

     María odia el amor. Varios desengaños amorosos durante su juventud le hacen ser fría con los hombres. Algo que, de paso, le facilita el trabajo en su nueva profesión. La ayuda de Nyah y Milán, bibliotecaria y dueño del Copacabana, burdel de la rue de Berne, le permitirá ir perfeccionando en su trabajo. Su rápido ascenso en su oficio la hará conocida en toda la ciudad, aunque también le acarreará los celos de sus compañeras. Cuestión esta que le causará grandes problemas en su día a día. No obstante, lo que parecía una vida tranquila, lujosa y cómoda cambiará de forma radical tras conocer a Ralf, un joven pintor suizo que asegura haber visto su luz interior.

     Pese a sus reticencias iniciales, María se enamorará de él perdidamente. Y su vida se convertirá en un continuo sube y baja de emociones, sentimientos y contradicciones, con ella misma y con el mundo que la rodea. Con Ralf conocerá el verdadero amor, lo cual pondrá a prueba sus sueños y su nuevo estilo de vida. Tanto que decidirá regresar a Brasil - con la excusa de que pertenecen a dos mundos diferentes y que no tienen ningún futuro juntos -, no sin antes entregarse en cuerpo y alma al pintor. Su objetivo es reavivar el fuego sexual de ambos, apagados tiempo atrás. Con este acto, ambos acabarán aprendiendo sobre la naturaleza del sexo sagrado, una intensa y perfecta unión entre cuerpo y alma, entre sexo y amor.

     La lectura de Once minutos invita a reflexionar sobre varias cuestiones. Entre ellas: el sexo, la prostitución, el amor, el sadomasoquismo y la vida. Como expresa Coelho desde un principio, el título hace referencia a la duración del acto sexual en condiciones poco favorables para el amor, es decir, cuando se practica sin amor verdadero (o amor sagrado, como él mismo lo define). María camina a lo largo de la narración sobre la delgada línea de la autodestrucción, dejando que la vida guíe sus siguientes pasos.

     La protagonista recorre algunos de los capítulos más significativos de su vida, los cuales explican en buena parte su actual situación. Su firme decisión de no volver a perder las cosas que más quiere le enseña a manipular a los hombres - aunque ella misma será también engañada por el empresario suizo que la lleva a Ginebra -, aprendiendo a no enamorarse nunca más con el fin de no volver a sufrir por causas amorosas. Sin embargo, se dará de bruces con la realidad al entender al fin que el amor nace dentro de nosotros, y que la otra persona no es responsable de nuestro sentimiento. Y es que uno no se enamora de quien quiere, ni puede evitar enamorarse de quien no quiere, por más que se empeñe en ambos casos.

     Con todo ello, lo que otorga a la novela su mayor verosimilitud es el hecho de que buena parte de ella está directamente narrada por la propia protagonista. María busca aventura y libertad; placer y superación; volver a sentir y ser amada. Por ello, como les ocurre a la mayoría de los neuróticos obsesivos, se deprime al ver que es posible alcanzar ese fin Y, ante tal hecho, decide huir. Algo que puede parecer contradictorio - y lo es, de hecho - pero le ocurre a multitud de personas en su vida cotidiana. Así somos las personas.

     Como sucede en todas las obras de Coelho, también de Once minutos podemos extraer multitud de frases que nos pueden servir en determinados momentos de nuestras vidas. Estas son algunas de las que han llamado mi atención: "a veces la vida separa a las personas para que puedan darse cuenta de cuánto significan el uno para el otro", "nadie pierde a nadie, porque nadie posee a nadie. Esa es la verdadera experiencia de la libertad: tener lo más importante del mundo, sin poseerlo" o "si busco el amor verdadero, antes tengo que cansarme de los amores mediocres que encuentre". Coelho en estado puro.                     

          

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