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lunes, 1 de enero de 2024

Mis diez mejores lecturas de 2023

 






10. Basilisco. Jon Bilbao. Impedimenta. 2020 Consta de ocho relatos autoconclusivos pero también interconectados que abarcan el presente de las vidas de Jon y Katharina y los sucesos acaecidos un siglo atrás en el Lejano Oeste en torno a las figuras de Basilisco y Araña. Una mezcla original y sugerente que alterna la actualidad, que bebe de la novela costumbrista contemporánea, y el western, al más puro estilo clásico (y no tan clásico). Casualmente, en ambos contextos, la vida parece desmoronarse por momentos. Con una prosa perturbadora y de gran potencia visual y descriptiva, Jon Bilbao pone en jaque nuestra realidad combinando a la perfección lo clásico, la cultura popular y las responsabilidades y frustraciones propias de la edad mediana de un personaje que vive insatisfecho como ingeniero porque en realidad quiere ganarse la vida como escritor.

9. Contar lo mínimo. Agustina Pérez. Lletra Impresa. 2022 En sus páginas encontramos multitud de resonancias literarias, guiños y referencias a obras y autores de todo tipo -García Márquez, Borges, Víctor Mora, Unamuno, Vicente Aleixandre, Manuel Altolaguirre, José Hierro, John Berger, Antonio Gramsci y un largo etcétera-, lo que hace de la obra un compendio, una especie de pequeña enciclopedia temática de la cual podrá echar mano el lector en cualquier otro momento de su vida. Todo ello con la máxima de que la literatura debe ser incisiva pero educada para decir verdades, aunque escuezan. Porque, como decía Borges, uno no es por lo que escribe, sino por lo que ha leído. La curiosidad, pues, se antoja como el inicio del camino literario. Una curiosidad que a Agustina le viene de su abuela -a la que rinde homenaje desde la propia portada del libro-, empedernida lectora de cuentos troquelados, calendarios taco -con sus citas y frases célebres-, revistas y libros de todo tipo, y de su padre, un fanático de la radio que la enseñó a leer antes de que lo hicieran en el colegio. Estamos ante un OLNI -Objeto Literario No Identificado-, como lo definió la misma autora, dividido en tres partes compuestas por relatos, microrrelatos y aforismos (o vilanos, como diría Vicente Aleixandre). Una obra que defiende la lectura como acicate de la vida.   

8. Nadie en esta tierra. Víctor del Árbol. Destino. 2023 Cuando todo está perdido solo quedan dos caminos: hacer el bien o hacer el mal. Intentar irse con la cabeza alta y la conciencia tranquila o arrasar con todo y con todos. Este es uno de los puntos de partida de la nueva novela de Víctor del Árbol. Una novela policiaca de las que atrapan al lector hasta introducirlo en sus páginas y no dejarlo marchar hasta terminada la última de sus frases. Con personajes de los que a uno lo marcan. Como el protagonista principal, Julián Leal, un inspector de policía que se debate entre la vida y la muerte a causa de un cáncer que no parece tener ya solución y que acaba de ser expedientado por dar una paliza casi mortal a un miembro de la alta sociedad barcelonesa. Y, por si todo ello fuera poco, tras una breve visita a su pueblo natal de la costa de Galicia comienzan a aparecer cadáveres de personas que tuvieron mucho que ver con él treinta años atrás. Y, claro, el principal sospechoso de los crímenes es él. Todos los dedos lo señalan y ya ni su compañera Virginia parece fiarse de él.

7. Hijos de la fábula. Fernando Aramburu. Tusquets. 2023 El autor guipuzcoano retorna a la temática de ETA con una sátira que, tirando de ironía y humor, nos muestra la reacción de dos jóvenes vascos que quedan abandonados a su suerte al otro lado de la frontera con Francia tras el abandono de las armas por parte de la banda terrorista en octubre de 2011. La novela demuestra que es posible hacer sátira hasta de las grandes desgracias. Que en cualquier lugar y situación, por dramática que esta sea, cabe lo cómico. Que algunos escritores son capaces de construir una historia desde la nada. Que algunas de estas historias pueden tener finales inesperados y magistrales. Y que Fernando Aramburu es un escritor valiente que, cuando se pone a escribir, no puede evitar meterse en estanques llenos de caimanes. Por su originalidad, virtuosismo y comicidad, nos recuerda a la más reciente obra de Luis Landero, Una historia ridícula (2022, misma editorial). Y es que solo dos genios como el extremeño y el vasco son capaces de sacar de donde parecía no haber nada unas historias tan peculiares.

6. Novela de ajedrez. Stefan Zweig. Acantilado. 2002 La tranquilidad de un viaje en barco desde Buenos Aires hasta Nueva York salta por los aires por un simple juego. Un juego que acabará enfrentando a todo un campeón del mundo con un enigmático vienés que huye del nazismo. Un contrincante que lleva más de veinte años sin jugar a ese juego, pero que es capaz de poner contra las cuerdas al vigente campeón mundial. Dos seres absolutamente antagónicos, en todos los sentidos, que dirimen sus diferencias sobre un tablero de ajedrez. Que han de hacer frente a una extraordinaria presión. Una presión para la que, tal vez, no están preparados. Todo ello descrito de una manera magistral por una pluma mágica que provoca que también el lector lea la historia con una tensión que le impide cerrar el libro hasta llegar a su final. Habiendo de resistirse a la tentación de echarse una partidita. Algo que yo mismo hice nada más terminar la lectura.

5. Mendel, el de los libros. Stefan Zweig. Editorial Alma. 2022 Entrañable relato breve que narra la vida de un librero ambulante judío de origen ruso que atendía a sus clientes en su cuartel general, el Café Gluck. Se sentaba junto a una pequeña mesa de mármol cuadrada del salón de juego y, mientras esperaba a sus clientes, leía compulsivamente, absorto por completo al ruido del salón. De memoria prodigiosa, recordaba títulos, autores, ediciones, años de publicación, precios, etc de cada libro. La novela, además, nos muestra el terrible impacto causado por la Gran Guerra en la vida y la cultura vienesa de la época. Aúna, pues, un emotivo homenaje al mundo de los libros y un claro alegato contra el terror de la guerra. Y lo hizo tan solo una década antes de que Europa saltara por los aires a causa del nazismo en 1939. La preciosa edición ilustrada de Editorial Alma otorga a la lectura una sensación todavía más fantástica.    

4. Cuando era divertido. Eloy Moreno. Ediciones B. 2022 Dice el propio autor que esta es una novela incómoda. Quizás la más incómoda que he escrito hasta la fecha. Pero precisamente por eso creo que es necesaria. Este es un libro que habla de algo que todos hemos vivido o podemos vivir en algún momento. Y, desde luego, no le falta razón a Moreno. A estas alturas ya todos sabemos que la vida es complicada. Y la vida en pareja, más todavía. Porque no todo es del color de rosa. Y la pasión inicial y la sensación de estar viviendo a tope pueden dar paso a la muerte en vida en forma de rutina, monotonía, tedio, hastío. Y hasta de odio. ¡Ay, esa delgada línea que separa antónimos mucho más cercanos de lo que jamás podríamos llegar a pensar! Que se lo digan, sin ir más lejos, a los protagonistas de esta novela: Ale y Ale. Sí, Alejandro y Alejandra. El mismo nombre. Algo muy original. Porque en muchas ocasiones a lo largo de la novela el autor se refiere a ellos de una manera que cuesta distinguirlos. Porque en realidad ambas partes de una pareja pueden sentirse de una determinada manera. A veces no sabemos qué Ale está pensando y actuando. Y la verdad es que da igual: lo importante es lo que piensa y cómo actúa.

3. Los ingratos. Pedro Simón. Espasa. 2021 Magnífica radiografía familiar. También histórica y social. Veníamos de la España que escuchaba un serial radiofónico. Íbamos hacia esa España que se sentaba a mirar una pantalla. Aquella España donde se viajaba sin cinturones de seguridad en un Simca y la comida no se tiraba porque no hacía tanto que se había pasado hambre. De la España de 1961 pasamos a la de 1975 para llegar, finalmente, a la de 2020, momento en que la historia narrada llega a su fin de una manera emocionante, muy conmovedora, que deja al lector con el libro abierto entre sus manos, sin ánimo para cerrarlo definitivamente. Porque Emérita ha aprendido de los hijos de la maestra que perfectamente podría haber criado. Que tengo más paciencia que otras. Que sé alejar a un niño de los peligros. Que soy sorda, pero no soy un animal. En suma, ha aprendido todo sobre la dignidad y la gratitud. Por eso se pasa años y años enviando cartas a la familia, interesándose por ella, preguntando por David. Recordando la mejor época de su vida con un eterno agradecimiento.

2. Nosotros. Manuel Vilas. Destino. 2023 Qué mal visto ha estado siempre el placer, siempre perseguido por todas las civilizaciones, condenado por todas las religiones, y sin embargo protegido por la naturaleza y la vida, cómo explicar semejante hipocresía, reflexiona el narrador de Nosotros en las últimas páginas de la novela ganadora del Premio Nadal 2023. Una novela existencialista desgarradora de principio a fin. Especialmente en sus últimas páginas. Una últimas páginas que, sin embargo, son de una belleza sin igual. Como prácticamente todo lo que lleva escribiendo Manuel Vilas durante estos últimos años de una carrera literaria ya envidiable. Una carrera literaria repleta de historias y personajes en los que dominan la tristeza, la melancolía, la profundidad de las almas humanas y, paradójicamente, también  el placer, la belleza y la alegría de vivir. De estar vivo pese a todo. Como le ocurre a Irene, la mujer de cuarenta y muchos años que protagoniza Nosotros. Un ángel mortal y corriente, de una vulgaridad excepcional, pero que da belleza a este planeta. 

1. Todo lo que importa sucede en las canciones. Fernando Navarro. Pepitas de calabaza. 2022 A través de la lectura de los capítulos el lector, además de disfrutar de la trama propiamente dicha de la novela, muy destacable ya de entrada, aprende aspectos relevantes y a menudo no muy conocidos sobre los cantantes y grupos que aparecen en ellos (por ejemplo, Bob Dylan, Bruce Springsteen, Elvis Presley, Patti Smith, Aretha Franklin, The Beatles o The Beach Boys). Una banda sonora de lujo --que recomiendo ir escuchando de fondo mientras se lee la novela-- para acompañar a un joven cuarentañero en un período de crisis personal que lo llevará a refugiarse en su música preferida. Si es cierto aquello de que con la buena literatura puede uno entretenerse y aprender, este es un claro ejemplo de ello. Cumple con ambos objetivos. Y lo hace con creces. Hasta el punto de convertirse, por derecho propio, en mi mejor lectura de este año. Lo dicho: a leerla y a darle volumen a la lista de reproducción. 






viernes, 30 de junio de 2023

Mis diez mejores lecturas del primer semestre de 2023

 




10. La desconocida. Rosa Montero y Olivier Truc. Alfaguara. 2023 Novela, corta y escrita a cuatro manos, surgida de un proyecto colaborativo entre dos editoriales, una española y otra francesa, en el que la condición era escribir capítulos alternativos, tomando la acción donde la dejaba el otro escritor. Así, un francés y una española se enfrentan a las diferencias culturales entre sus dos países con la intención de contribuir a un mejor entendimiento mutuo. Para Montero fue una aventura fascinante y trepidante. Con un estilo enérgico, directo y vigoroso, esta novela negra está escrita para todo tipo de lectores, está desprovista del más mínimo artificio superfluo y de toda floritura y pone el acento en la corrupción policial y en el problema de la trata de mujeres en el mundo. Problemas que, desafortunadamente, no forman parte de la ficción sino de nuestro día a día. Problemas que, por tanto, a todos nos atañe tratar de erradicar.

9. Del color de la leche. Nell Leyshon. Sexto Piso. 2013 Es una historia rebelde, por cuanto el mero hecho de ser escrita demuestra las ansias de alcanzar la libertad denegada. Es necesaria y rescatadora por el hecho de dar voz a tantas y tantas mujeres anónimas que perecieron en la lucha por alcanzarla. Es un golpe en la conciencia de quienes, desde el presente, creen que aquello es solo ficción, literatura y no la pura realidad de la vida de las mujeres a lo largo de la Historia. Historia de desencanto, desengaños, malos tratos, opresión y anonimato. Si a todo ello añadimos la originalidad y la frescura, estamos ante una gran novela. De esas que remueven conciencias. De esas de las que no se sale como se entró. De esas de las cuales recuerdas a su protagonista largo tiempo. Quizás para siempre. Porque la Mary de esta novela ya es un personaje clásico de la literatura inglesa, europea y mundial. Si no la conoces todavía, preséntate ante ella y conócela. Es probable que se quede contigo.

8. Malaventura. Fernando Navarro. Impedimenta. 2022 En los relatos que componen Malaventura hay varios elementos coincidentes que marcan el ambiente. La acción de todos ellos se desarrolla en el sur de España. En Andalucía, para más señas. Los pueblos de Granada, Almería, Córdoba, Málaga o Sevilla se convierten en escenarios de los cuentos. Unos cuentos en los que el gran protagonista es el espacio, el medio físico. Así, encontramos, además de los pueblos y las aldeas propiamente dichos, montañas, colinas, ríos, pantanos, cuevas y paisajes desérticos. Sobre todo, mucho desierto. Sin duda, el lugar idóneo para albergar las quince historias que componen el libro. Como complemento de todo ello, por un lado, la flora y la fauna características de las zonas en cuestión. Y, por otro, el habla andaluza. Esa forma de hablar un castellano gracioso, con arte. La mezcla de todo ello, magistral por otra parte, consigue el efecto deseado: el lector se hace presente en los distintos ambientes y hasta aprende a hablar de la misma manera en que lo hacen los personajes.

7. Basilisco. Jon Bilbao. Impedimenta. 2020 Consta de ocho relatos autoconclusivos pero también interconectados que abarcan el presente de las vidas de Jon y Katharina y los sucesos acaecidos un siglo atrás en el Lejano Oeste en torno a las figuras de Basilisco y Araña. Una mezcla original y sugerente que alterna la actualidad, que bebe de la novela costumbrista contemporánea, y el western, al más puro estilo clásico (y no tan clásico). Casualmente, en ambos contextos, la vida parece desmoronarse por momentos. Con una prosa perturbadora y de gran potencia visual y descriptiva, Jon Bilbao pone en jaque nuestra realidad combinando a la perfección lo clásico, la cultura popular y las responsabilidades y frustraciones propias de la edad mediana de un personaje que vive insatisfecho como ingeniero porque en realidad quiere ganarse la vida como escritor.

6. Contar lo mínimo. Agustina Pérez. Lletra Impresa. 2022 En sus páginas encontramos multitud de resonancias literarias, guiños y referencias a obras y autores de todo tipo -García Márquez, Borges, Víctor Mora, Unamuno, Vicente Aleixandre, Manuel Altolaguirre, José Hierro, John Berger, Antonio Gramsci y un largo etcétera-, lo que hace de la obra un compendio, una especie de pequeña enciclopedia temática de la cual podrá echar mano el lector en cualquier otro momento de su vida. Todo ello con la máxima de que la literatura debe ser incisiva pero educada para decir verdades, aunque escuezan. Porque, como decía Borges, uno no es por lo que escribe, sino por lo que ha leído. La curiosidad, pues, se antoja como el inicio del camino literario. Una curiosidad que a Agustina le viene de su abuela -a la que rinde homenaje desde la propia portada del libro-, empedernida lectora de cuentos troquelados, calendarios taco -con sus citas y frases célebres-, revistas y libros de todo tipo, y de su padre, un fanático de la radio que la enseñó a leer antes de que lo hicieran en el colegio. Estamos ante un OLNI -Objeto Literario No Identificado-, como lo definió la misma autora, dividido en tres partes compuestas por relatos, microrrelatos y aforismos (o vilanos, como diría Vicente Aleixandre). Una obra que defiende la lectura como acicate de la vida.   

5. Nadie en esta tierra. Víctor del Árbol. Destino. 2023 Cuando todo está perdido solo quedan dos caminos: hacer el bien o hacer el mal. Intentar irse con la cabeza alta y la conciencia tranquila o arrasar con todo y con todos. Este es uno de los puntos de partida de la nueva novela de Víctor del Árbol. Una novela policiaca de las que atrapan al lector hasta introducirlo en sus páginas y no dejarlo marchar hasta terminada la última de sus frases. Con personajes de los que a uno lo marcan. Como el protagonista principal, Julián Leal, un inspector de policía que se debate entre la vida y la muerte a causa de un cáncer que no parece tener ya solución y que acaba de ser expedientado por dar una paliza casi mortal a un miembro de la alta sociedad barcelonesa. Y, por si todo ello fuera poco, tras una breve visita a su pueblo natal de la costa de Galicia comienzan a aparecer cadáveres de personas que tuvieron mucho que ver con él treinta años atrás. Y, claro, el principal sospechoso de los crímenes es él. Todos los dedos lo señalan y ya ni su compañera Virginia parece fiarse de él.

4. Hijos de la fábula. Fernando Aramburu. Tusquets. 2023 El autor guipuzcoano retorna a la temática de ETA con una sátira que, tirando de ironía y humor, nos muestra la reacción de dos jóvenes vascos que quedan abandonados a su suerte al otro lado de la frontera con Francia tras el abandono de las armas por parte de la banda terrorista en octubre de 2011. La novela demuestra que es posible hacer sátira hasta de las grandes desgracias. Que en cualquier lugar y situación, por dramática que esta sea, cabe lo cómico. Que algunos escritores son capaces de construir una historia desde la nada. Que algunas de estas historias pueden tener finales inesperados y magistrales. Y que Fernando Aramburu es un escritor valiente que, cuando se pone a escribir, no puede evitar meterse en estanques llenos de caimanes. Por su originalidad, virtuosismo y comicidad, nos recuerda a la más reciente obra de Luis Landero, Una historia ridícula (2022, misma editorial). Y es que solo dos genios como el extremeño y el vasco son capaces de sacar de donde parecía no haber nada unas historias tan peculiares.

3. Cuando era divertido. Eloy Moreno. Ediciones B. 2022 Dice el propio autor que esta es una novela incómoda. Quizás la más incómoda que he escrito hasta la fecha. Pero precisamente por eso creo que es necesaria. Este es un libro que habla de algo que todos hemos vivido o podemos vivir en algún momento. Y, desde luego, no le falta razón a Moreno. A estas alturas ya todos sabemos que la vida es complicada. Y la vida en pareja, más todavía. Porque no todo es del color de rosa. Y la pasión inicial y la sensación de estar viviendo a tope pueden dar paso a la muerte en vida en forma de rutina, monotonía, tedio, hastío. Y hasta de odio. ¡Ay, esa delgada línea que separa antónimos mucho más cercanos de lo que jamás podríamos llegar a pensar! Que se lo digan, sin ir más lejos, a los protagonistas de esta novela: Ale y Ale. Sí, Alejandro y Alejandra. El mismo nombre. Algo muy original. Porque en muchas ocasiones a lo largo de la novela el autor se refiere a ellos de una manera que cuesta distinguirlos. Porque en realidad ambas partes de una pareja pueden sentirse de una determinada manera. A veces no sabemos qué Ale está pensando y actuando. Y la verdad es que da igual: lo importante es lo que piensa y cómo actúa.

2. Los ingratos. Pedro Simón. Espasa. 2021 Magnífica radiografía familiar. También histórica y social. Veníamos de la España que escuchaba un serial radiofónico. Íbamos hacia esa España que se sentaba a mirar una pantalla. Aquella España donde se viajaba sin cinturones de seguridad en un Simca y la comida no se tiraba porque no hacía tanto que se había pasado hambre. De la España de 1961 pasamos a la de 1975 para llegar, finalmente, a la de 2020, momento en que la historia narrada llega a su fin de una manera emocionante, muy conmovedora, que deja al lector con el libro abierto entre sus manos, sin ánimo para cerrarlo definitivamente. Porque Emérita ha aprendido de los hijos de la maestra que perfectamente podría haber criado. Que tengo más paciencia que otras. Que sé alejar a un niño de los peligros. Que soy sorda, pero no soy un animal. En suma, ha aprendido todo sobre la dignidad y la gratitud. Por eso se pasa años y años enviando cartas a la familia, interesándose por ella, preguntando por David. Recordando la mejor época de su vida con un eterno agradecimiento.

1. Nosotros. Manuel Vilas. Destino. 2023 Qué mal visto ha estado siempre el placer, siempre perseguido por todas las civilizaciones, condenado por todas las religiones, y sin embargo protegido por la naturaleza y la vida, cómo explicar semejante hipocresía, reflexiona el narrador de Nosotros en las últimas páginas de la novela ganadora del Premio Nadal 2023. Una novela existencialista desgarradora de principio a fin. Especialmente en sus últimas páginas. Una últimas páginas que, sin embargo, son de una belleza sin igual. Como prácticamente todo lo que lleva escribiendo Manuel Vilas durante estos últimos años de una carrera literaria ya envidiable. Una carrera literaria repleta de historias y personajes en los que dominan la tristeza, la melancolía, la profundidad de las almas humanas y, paradójicamente, también  el placer, la belleza y la alegría de vivir. De estar vivo pese a todo. Como le ocurre a Irene, la mujer de cuarenta y muchos años que protagoniza Nosotros. Un ángel mortal y corriente, de una vulgaridad excepcional, pero que da belleza a este planeta. 





jueves, 23 de febrero de 2023

Cuando era divertido. Eloy Moreno. Ediciones B. 2022. Reseña

 



    

    Cada nueva novela de Eloy Moreno es un golpe directo a nuestras conciencias. A nuestros cerebros. A nuestros corazones. El escritor castellonense se las ingenia para sorprendernos con cada una de sus obras. En Cuando era divertido, su séptima novela -conviene no olvidar sus ya famosas recopilaciones de cuentos-, reconoce de entrada que no es apta para todas las edades ni para todos los públicos. Todos tenemos a nuestro lado algún que otro fantasma que preferimos ignorar. Y puede que esta obra -o cualquiera de los de este autor- nos lo ponga justo delante y nos obligue a enfrentarnos a él de una vez. Sin embargo, también puede ocurrir todo lo contrario: que la historia nos haga felices sabiendo valorar aquello que tenemos. Como cada lector es un mundo y sus circunstancias también son diferentes y variadas, es lógico pensar que este libro pueda convertirse en una gran felicidad o en una enorme pesadilla. Y, en ambos casos, lo más seguro es que convenga ser leído con atención a la acción narrada pero sobre todo a los detalles. Porque muy a menudo son los detalles los que pueden marcar la diferencia.

    Dice el propio autor que esta es una novela incómoda. Quizás la más incómoda que he escrito hasta la fecha. Pero precisamente por eso creo que es necesaria. Este es un libro que habla de algo que todos hemos vivido o podemos vivir en algún momento. Y, desde luego, no le falta razón a Moreno. A estas alturas ya todos sabemos que la vida es complicada. Y la vida en pareja, más todavía. Porque no todo es del color de rosa. Y la pasión inicial y la sensación de estar viviendo a tope pueden dar paso a la muerte en vida en forma de rutina, monotonía, tedio, hastío. Y hasta de odio. ¡Ay, esa delgada línea que separa antónimos mucho más cercanos de lo que jamás podríamos llegar a pensar! Que se lo digan, sin ir más lejos, a los protagonistas de esta novela: Ale y Ale. Sí, Alejandro y Alejandra. El mismo nombre. Algo muy original. Porque en muchas ocasiones a lo largo de la novela el autor se refiere a ellos de una manera que cuesta distinguirlos. Porque en realidad ambas partes de una pareja pueden sentirse de una determinada manera. A veces no sabemos qué Ale está pensando y actuando. Y la verdad es que da igual: lo importante es lo que piensa y cómo actúa.

    Un ejemplo de ello es este párrafo: cada noche, Ale y Ale, marido y mujer, miran hacia un mismo televisor pensando en cosas demasiado distintas. Uno de ellos ahora mismo tiene en la punta de la lengua la respuesta correcta del concurso que ven cada noche. La otra parte de la pareja piensa desde hace unas semanas en una persona que no es la que ahora mismo se sienta a su lado. Una persona que le hace sentir una ilusión que ya creía perdida. O en este otro: ambos saben que hace tiempo que ese ¿vamos a la cama? no significa nada más, porque hay cosas que, con el tiempo, se van dejando en cualquier rincón de la casa. Llegan a la habitación y, tras un beso y un buenas noches, se acuestan espalda contra espalda, mirando hacia universos contrarios. Puede que para la historia que se narra sea importante saber cuál de los dos Ale siente algo hacia otra persona, sí, pero este hecho resulta no tener ninguna importancia desde el punto de vista del mensaje que el autor quiere darnos a través de dicha historia. De ahí la originalidad de dar a ambos el mismo nombre. Ale y Ale. 

    Todos hemos buscado en algunos momentos de nuestra juventud los rincones más apartados y oscuros, aquellos que quedan lejos de las miradas más indiscretas, para dar rienda suelta a nuestros sentimientos junto a nuestra pareja. Un banco, un parque, un rellano, la cima de una montaña, una playa, un río. Cualquier lugar en el que poder sentirnos a salvo de los demás pero no de nuestras ansias. Sin importar las circunstancias, el calor o el frío. Porque, como afirma el narrador de la historia, quizás sea cierto eso de que el frío llega con la edad. Y, a propósito del frío, creo conveniente hacer un pequeño inciso musical en este punto. Todos sabemos del gusto de Eloy Moreno por la música. De hecho, suele compartir en Spotify las bandas sonoras de sus novelas. Las canciones que lo han acompañado durante su escritura. Pues bien, aunque ninguna de estas canciones aparezca en la lista de esta novela, en mi cabeza todavía resuenan los temas Fuego apagado y Corazón de mudanza, del genial cantautor vasco Tontxu. Porque ojalá no quiera hacerlo esta noche, piensan a la vez.

    Son muchos los factores que pueden contribuir a que una relación se vaya apagando. Moreno nos habla de unos cuantos en Cuando era divertido. En lo que casi todos podemos coincidir es en que la falta de sexo es uno de los rasgos que más evidencian que las cosas se han puesto muy mal entre la pareja. ¿Cuándo algo tan placentero se convirtió en algo incómodo? Quizás fue cuando ambos dejaron de cuidarse y dos cuerpos que se atraían tanto dejaron de hacerlo; quizás fue cuando olvidaron imaginar pequeñas historias en las que ellos eran los protagonistas; quizás fue cuando dejaron de jugar en la cama, en el sofá, en la cocina; o cuando dejaron de comprarse y regalarse ropa interior.... Quizás fue cuando la televisión en la habitación comenzó a sustituir el sexo; o cuando dejaron que el niño durmiera en su misma cama, entre los dos... Un niño que al final les sirvió de trinchera para evitar el contacto. Y, sin querer, volvemos al frío. Mala señal cuando uno ya no se desnuda ante su pareja porque hace frío.

    La culpa es uno de los puntos clave a tratar a la hora de poner fin a una relación. Sobre todo si hay hijos de por medio. Ale, al ver a su hijo, piensa en el futuro, en los momentos que todos se perderán como familia. Se imagina al pequeño preguntando por qué no están los tres en casa. Piensa en la vida del niño junto a otra persona, quizás en otro hogar... ¿Cómo será todo a partir de ahora? ¿Qué cosas se perderá? ¿Por qué ha tenido que hacerlo? Y es en el interior de ese huracán de preguntas cuando aparece la culpa. La culpa por haber conocido a otra persona, por haberse enamorado de nuevo, por querer ser feliz de nuevo. En efecto, la culpa atenaza a ambos, pero más a la parte de la pareja que ha decidido poner punto y final a una vida en común. Y lo que acontece a continuación, como los títulos de los capítulos de esta novela, es una mezcla y sucesión de sentimientos encontrados, de tormentas, de esperanzas, de sexo, de oportunidades, de odio, de guerra, de finales más o menos inesperados. De recuerdos de cuando todo era diferente, de cuando todo era divertido.

    Y de reproches: ¿Cuánto tiempo hace que no viajamos? ¿Cuánto tiempo hace que no nos llamamos al trabajo para decirnos un te quiero? ¿Desde cuándo no recibes un mensaje bonito mío, cuándo fue el último que me enviaste tú a mí? ¿Cuánto tiempo hace que no nos sorprendemos el uno al otro? ¿Cuándo fue la última vez que nos reímos juntos? Y de certidumbres: De vez en cuando juntamos los labios pero ya no nos besamos. Cuando salimos por ahí es con amigos porque si vamos solos no sabemos ni qué decirnos. Nos hemos convertido en unos compañeros de piso que tienen un niño en común. Y de violencia (o casi): y dos personas que se han llegado a querer como una sola, que hubieran llegado a dar su vida por el otro, ahora se odian como nunca han odiado a nadie. Pero, como en todo, conviene no perder la perspectiva nunca. Y hay un personaje secundario que viene a tratar de poner cordura en la locura en que se convierte la relación de los Ale. Alguien que ya ha pasado por ello antes. Alguien que sabe de lo que habla.

    Alguien mucho más objetivo que afirma que no te imaginas el daño que ha hecho eso de hasta que la muerte nos separe. Las personas cambian, y eso hace que las relaciones también cambien. Algunas se adaptan y otras no. Comprendí que cuando una tercera persona entra en una relación es porque uno de los dos le ha dejado entrar. Y si lo ha hecho es porque algo no funciona ya en esa pareja. ¿Conoces a alguien que esté enamorado y piense en terceras personas? Nunca. Ale no ha hecho esto para hacerte daño, lo hace porque se ha enamorado de otra persona, pero su finalidad no es hacerte daño a ti. ¡Qué bien nos iría a todos si tuviéramos a una persona tan cabal en nuestras vidas! Alguien que nos mostrara que no somos el ombligo del mundo; que no todo gira en torno a nosotros; que cada persona tiene vida propia, ¡incluso nuestras parejas!; que cada cual es libre de buscar su camino en la vida, ¡aunque sea lejos de nosotros!; que el hecho de no querernos ya más en su vida ¡nos es por jodernos la nuestra! Cuando era divertido es una novela muy incómoda, sí, pero también necesaria. Por eso, desde aquí, mil gracias a Eloy Moreno por haberla escrito.

    

 

lunes, 8 de febrero de 2021

Jungleland cumple 10 años: los 10 mejores libros nacionales de la década



    Este blog está de aniversario. Una década de vida. Ni más ni menos. Más de cuatrocientas entradas en total. Casi nada. La mayoría de ellas, como es lógico, reseñas de muchos de los libros que voy leyendo. No todos, puesto que jamás reseño un libro que no me haya gustado (algunos pocos son abandonados a mitad de lectura; otros, pese a ser finalizados, no acaban de llamar especialmente mi interés). La cuestión es que nunca publico una reseña crítica con ningún libro, pues no me considero quién para escribir mal sobre el trabajo de ningún escritor. Pienso que hasta el peor de los libros conlleva muchas horas de trabajo y la ilusión y la pasión de quien lo escribe. También opino que hasta del peor de ellos se puede aprender --¡aunque sea cómo no hay que escribir uno!--. De manera que solo reseño en este blog los libros que me dicen algo. Que me aportan algo. Aunque sea un poquito solamente. 


    El otro día se me ocurrió una idea: ¿qué mejor manera de celebrar la década de existencia del blog que recuperando los mejores libros de estos últimos diez años? Y decidí, además, acotar la lista únicamente a aquellos publicados durante esta última década. Porque la celebración de Jungleland coincide con el fin de la década 2011-2020. Buena coincidencia, por cierto. Así que, allá van, mis diez libros preferidos de todos los que he leído durante estos diez años y que han sido publicados también durante este lapso de tiempo. 



10. Lerna. El legado del minotauro. Javier Pellicer. Edhasa. 2020. La última obra del escritor valenciano ha desbancado de la presente lista a El espíritu del lince, la que fue su primera novela histórica publicada (y que sería la número once de la lista si ésta no tuviera más que los referidos diez puestos). En cualquier caso, y por méritos propios, el bueno de Javier no podía faltar en estas líneas. En Lerna supo aunar muy convincentemente la Historia, la arqueología, los mitos, las leyendas y las distintas culturas --la minoica-cretense y la celta-irlandesa-- para construir una novela en la que se entremezclan magistralmente la épica, las aventuras, las intrigas palaciegas y uno de los puntos fuertes de este autor: el descuartizamiento psicológico de cada uno de los personajes, incluidos muchos de los secundarios. Quien no conozca todavía a Javier que esté muy atento a él, porque la década que ahora comienza amenaza con ser la de su consagración en el mundo de las letras. Méritos acumula ya para ello.    

9. Un verano en la casa azul. David Casado Aguilera. Editorial Círculo Rojo. 2014. David ha sido una de las grandes sorpresas y alegrías de la década. Tanto que me parece increíble que recurra a la autoedición a la hora de dar a conocer sus obras. Estoy seguro de que varias editoriales convencionales estarían más que dispuestas a publicarlas. O deberían, sin duda, si no quieren cometer un grave error. Ya con su anterior novela, El grito del silencio, me cautivó. Pero me terminó de atrapar con Un verano en la casa azul. Sabe perfectamente cómo presentar sus personajes al lector. También mantener su interés en todo momento por unas historias que siempre emocionan y tocan la fibra sensible. La novela que nos ocupa, como la anterior, nos deja con un nudo en el estómago. Nos marca de una manera tal que demuestra aquello de que la verdadera muerte es el olvido. Imposible olvidar a personajes como Leonardo, su abuelo (y gran sustento moral) y sus amigos, Santos, Enrique y Beatriz. Un verano en la casa azul rebosa ternura, libertad, dignidad, vida. Como en el caso anterior, espero que esta nueva década traiga a David todo aquello con lo que sueña, todo aquello que también merece.  

8. Tierra de campos. David Trueba. Anagrama. 2017. Aparte de un gran director de cine, Trueba ha demostrado en varias ocasiones ser también un magnífico escritor. Puede que Tierra de campos sea su mejor obra. O puede que no. Cuestión de gustos, claro. El caso es que es una novela que también deja al lector noqueado. Y es que es muy complicado encontrar obras que cuenten y entrelacen de esta manera historias de amor, desamor, amistad, pérdida y unas hambrientas ganas de comerse la vida hasta no dejar ni sus migajas. El protagonista, Dani Mosca, es un conocido músico (¡gran homenaje el de Trueba a este género cultural!) cuyas letras han ido variando con el tiempo a la par que sus experiencias vitales. Ya no puede escribir canciones de amor, las que de verdad lo han hecho famoso, porque sus relaciones con Oliva y Kei han fracasado y el desamor se ha impuesto en la batalla. La desaparición de su amigo y compañero Gus termina por sumirlo en un mundo de soledad insoportable que solo la presencia constante de sus hijos puede mitigar. La movida madrileña cobra vida en forma de novela. Y Trueba demuestra que es un autor auténtico y genuino.  

7. Tierra. Eloy Moreno. Ediciones B. 2020. La mejor novela española de 2020 según este mismo blog es un golpe directo a nuestra conciencia. Un llamamiento general, casi desesperado, para combatir de una vez por todas el ya ineludible problema del cambio climático. Tierra es una novela necesaria que apareció en las librerías justo antes de la pandemia. Curiosamente, uno de los protagonistas de la trama dice que el planeta está enfermo y los humanos son su virus. El autor de, entre otras, El bolígrafo de gel verde construye una novela cruda y mordaz en la que los protagonistas, los humanos, no salimos precisamente bien parados. Así, somos colocados ante el espejo, y nos obliga a ver nuestras culpas y nuestros pecados. Nos presenta una gran verdad. Y muy incómoda. ¿Qué hacer, pues, con ella una vez descubierta? La realidad está ahí afuera, en la calle, en las montañas, en los pueblos y ciudades de todo el mundo. No en nuestros dispositivos móviles. Y, dado que solo tenemos un planeta, debemos cuidarlo. Porque es un hecho demostrado que, en él, cada vez hay más agua y menos hielo. Y salvar el mundo no es ningún juego. 

6. La justicia de los errantes. Jorge Díaz. Plaza & Janés. 2012. El conocido guionista y escritor alicantino afincado en Madrid ha escrito varias muy buenas novelas durante esta década. Antes de Cartas a Palacio y de Tengo en mí todos los sueños del mundo me ganó con La Justicia de los Errantes, una inolvidable obra que recoge las aventuras y desventuras de los famosos anarquistas españoles de los años veinte y treinta Buenaventura Durruti, Francisco Ascaso y Joan García Oliver. Estamos ante una mezcla de novela histórica --por tratar hechos verídicos y personajes reales-- y novela negra y de suspense --por la descripción que hace del periplo iberoamericano de los protagonistas, que está salpicado de tiros, persecuciones, asesinatos, etc-- que puede servirnos para entender mucho mejor los años inmediatamente anteriores a la Guerra Civil Española y para conocer a unos personajes que el autor nos presenta de manera tan cercana que hasta podemos compartir con ellos algunos momentos de su vida y el origen e inquietudes de su ideología. A lo mejor su lectura nos sirve para comprobar que noventa años después este país sigue estando a merced de un capitalismo burgués que explota a los obreros.

5. Antes de los años terribles. Víctor del Árbol. Destino. 2019. Dignísimo homenaje a la obra El corazón de las tinieblas, de Joseph Conrad, y probablemente la mejor novela del autor barcelonés, uno de los grandes protagonistas literarios de la pasada década. Prácticamente cualquiera de sus anteriores novelas --especialmente La tristeza del samurái, Un millón de gotas o La víspera de casi todo-- podría estar en esta lista. Asegura Víctor que el noventa por ciento de lo que cuenta en esta obra es cierto. La soledad, el desarraigo, la necesidad de un abrazo, la inseguridad de todos esos niños africanos que son como el ficticio personaje de Isaías Yoweri, llevan al lector a empatizar con ellos (con él). Las novelas de Del Árbol se caracterizan por el desarraigo psicológico de los personajes, que se hacen entendibles, amados u odiados, por quienes las leen. Se sufren por sus temáticas, que atacan a todo tipo de corazones, pero se disfrutan porque están escritas de manera fascinante. Por explicarlo con una sola frase, se podría decir que Víctor es un escritor de historias de satanases narradas por ángeles. Historias duras narradas desde la dignidad de sus personajes y desde la honestidad de un escritor que se supera con cada nueva novela. 

4. Lluvia fina. Luis Landero. Tusquets Editores. 2019. Apartado de los focos mediáticos y de los grandes medios, el escritor de Alburquerque está construyendo, poco a poco, obra a obra, una carrera literaria fascinante. En sus novelas nos habla a través de los corazones y los cerebros de cada uno de sus personajes. Razón y pasión pugnan entre sí en todos ellos para dilucidar cuál es el vencedor a la hora de que sus poseedores actúen en el gran teatro que Landero ha ido solidificando bajo la más firme de sus bases: la honestidad hacia sus propios personajes y hacia los lectores. Algo que los segundos agradecemos y sabemos poner en valor a la hora de leer y recomendar sus obras. Pues bien, pese al valor alcanzado por el autor de Badajoz --El balcón en invierno y La vida negociable, por ejemplo--, Lluvia fina es hasta ahora su mejor obra. Porque remueve conciencias. Cualquiera de nosotros puede apreciar en el texto aspectos que reflejan nuestra propia personalidad y la de nuestros familiares, amigos y conocidos. La lluvia fina que va mojándonos a cada uno de nosotros se puede convertir en un chaparrón de época al entrar en conjunción con las lluvias finas que soportan también quienes nos rodean. Y eso es precisamente lo que ocurre en esta espectacular novela. 

3. La leyenda del ladrón. Juan Gómez-Jurado. Planeta. 2012. El autor madrileño es básicamente conocido, ya en todo el mundo, por sus hipnóticos thrillers. Cualquiera de ellos podría formar parte de este all star de novelas españolas de la década. Sobre todo las que forman la trilogía Reina Roja o la pentalogía del malvado señor White. Sin embargo, me quedo con La leyenda del ladrón como la mejor de sus obras. Es su única novela histórica, pero es la elegida por mí por sus personajes --Sancho de Écija debería hacerse tan famoso, literariamente hablando, como Alatriste, el Lazarillo, la Celestina o el mismísimo Quijote--, sus ambientes, sus aventuras, sus intrigas y el enorme proceso de documentación al que hubo de hacer frente su autor para documentar la Sevilla del siglo XVI. Una Sevilla que cobra vida ante nuestros ojos gracias a la veracidad resultante de esa vastísima documentación manejada por Gómez-Jurado. Cada barriada, cada calle, cada casa de la ciudad más importante del mundo hace cinco siglos aparecen ante nosotros como si de un milagro se tratara. Llegamos a oler, tocar y ver todo lo que en ella ocurrió hace tantos y tantos años. ¿No es eso digno de ocupar un puesto en el pódium de esta lista? 

2. Ordesa. Manuel Vilas. Alfaguara. 2018. Muchas de las grandes novelas de todos los tiempos nacen de los momentos más complicados de sus autores. Ejemplos de ello podemos encontrar un sinfín a poco que naveguemos por los libros o por internet. Claramente, estamos ante un nuevo caso. Por lo de mal momento y por lo de gran novela. Porque Manuel Vilas escribió Ordesa en un momento crucial de su vida: recién divorciado y tras fallecer su madre, hechos que cerraban el círculo iniciado unos años atrás con la pérdida de su padre. El autor hace un magnífico ejercicio de introspección, individual, familiar y hasta nacional, para transportarnos, sin ningún tipo de orden cronológico, a los años 60, 70 y 80 de esta España nuestra. Y lo hace a pecho descubierto, desnudándose por completo ante todos nosotros. Escribir con valentía y originalidad y ser capaz de asumir el riesgo de contar su verdad --con sus luces y, sobre todo, con sus sombras-- está al alcance de muy pocas personas. Pero hacerlo, además, con las palabras justas y las frases adecuadas a un estilo que a menudo se convierte en poético eleva a la obra a los altares de la literatura española contemporánea. Si no la has leído, hazlo. Si lo has hecho, lee también Alegría. En ella cuenta lo que le faltó por contar en Ordesa. 

1. Patria. Fernando Aramburu. Tusquets Editores. 2016. La historia del País Vasco durante los últimos cuarenta y tantos años se ha escrito no con tinta sino con sangre. Gran cantidad de sangre. La violencia desatada no dio lugar a demasiada literatura. Hasta que ETA anunció que abandonaba las armas. Desde entonces, los escritores se atrevieron a abordar la situación sin miedo a las posibles consecuencias. Lógico. Por eso, una obra como Patria resulta tan interesante para quienes sentimos lo ocurrido en una de las tierras más bonitas de nuestro país. A los que siempre creímos que la verdadera Euskal Herria nada tenía que ver con las armas, las bombas, los tiros en la nuca, las extorsiones, los impuestos revolucionarios o los autobuses ardiendo. Aramburu no trata de juzgar individualmente a nadie en esta novela. Sin embargo, lo hace de forma colectiva, como sociedades. Aborda temas como la lucha armada, el encarcelamiento de sus héroes, la mentalidad de pueblo perseguido, el escalofriante papel jugado por la Iglesia católica, la dispersión de los presos y la perpetua división entre buenos y malos. Unas sociedades --la vasca y la española--, a la postre tan similares que ponen los pelos de punta. Existen historias que nos emocionan por lo que se nos cuenta. Otras lo consiguen a través de un lenguaje exquisito. Y solo unas pocas aúnan ambos aspectos. Son lo que solemos llamar obras maestras. Muy raras veces estas se convierten en bestsellers. Pues bien, Patria es todo ello a la vez. El fenómeno literario de toda una década. Como para no ser el número uno en cualquier lista literaria. 





domingo, 3 de enero de 2021

Mis diez mejores lecturas de 2020

 


    Como cada año por estas fechas publico hoy la lista de mis mejores lecturas de un año para olvidar pero que, sin duda, no olvidaremos en mucho, mucho tiempo. La pandemia, males aparte, ha tenido también algo mínimamente positivo --haciendo bueno aquello de que no hay mal que por bien no venga--. Casi todos hemos tenido un poco más de tiempo libre en casa. Por ejemplo, para emplearlo en leer. Esperemos que el 2021 nos permita ir volviendo de forma paulatina a esa ansiada normalidad. De momento, aún estamos a tiempo de comprar algún libro como regalo de Reyes. Quizás esta lista sirva a alguien a la hora de realizar, con la máxima prudencia, seguridad y responsabilidad posible, esas compras de última hora. ¡Feliz año nuevo a todo el mundo! ¡Y felices lecturas nuevas!





10. Loba negra. Juan Gómez-Jurado. Ediciones B. 2019. Antonia Scott y el agente Jon Gutiérrez viven una nueva experiencia vital que vuelve a poner a prueba sus límites físicos, intelectuales y emocionales. Ambientado tan solo siete meses después de Reina Roja, el nuevo thriller del escritor madrileño, considerado el gran autor del género a nivel europeo y uno de los más importantes también a nivel mundial, nos presenta a una Antonia Scott más nerviosa que nunca, incapaz de reponerse al estado vegetativo de su esposo Marcos, a la desaparición de Sandra Fajardo y a la sempiterna presencia-ausencia del señor White, sin duda, el principal fantasma del pasado y del presente de la Reina Roja. 

9. El infinito en un junco. Irene Vallejo. Siruela. 2019. Este ensayo nos hace viajar desde la Alejandría fundada por Alejandro Magno hasta la Roma imperial pasando por las ciudades griegas con Atenas a la cabeza. Un viaje a través de todos los soportes utilizados en cada época para plasmar las palabras sobre piedra, arcilla, juncos, seda o papel. Treinta siglos de continuo esfuerzo para utilizar, transportar, almacenar y conservar de la mejor manera posible los pensamientos de cada personaje, lugar y época. Todo tipo de gente del libro tiene cabida en estas páginas: narradores orales, escribas, sabios, copistas, miniaturistas, iluminadores, traductores, vendedores ambulantes, espías, maestras, monjes, esclavos, bibliotecarios, etc. Personas, casi todas ellas anónimas, que durante siglos han hecho posible la realización, divulgación y protección de los conocimientos y las diversas formas de arte y entretenimiento. Todos los que salvaron a los libros de la desaparición se convierten en protagonistas de un relato indispensable para aquellos quienes, de una forma u otra, seguimos formando parte este bendito mundo. 

8. Absolución. Luis Landero. Tusquets Editores. 2012. Existe en este mundo una gran cantidad de seres atormentados. Personas que viven atemorizadas por la sociedad, por sus familias o por ellos mismos. Uno de ellos es Lino, el protagonista de esta novela, que parece haber alcanzado la felicidad tras una vida errática, tediosa e insatisfecha. En cuatro días, sin embargo, Lino se va a casar con su amada Clara. Landero describe con gran detalle la psicología humana. Pero, además, introduce una alta dosis de aventura, de viaje iniciático, de búsqueda de la felicidad. También nos hace apreciar el entorno natural que nos envuelve. De todos los personajes se aprenden diferentes maneras de ver la vida. Filosofías de vida. Hacia ellos se acerca el lector, que empatiza con ellos y los comprende a la perfección, quedándose al final con ganas de saber qué ocurre con sus vidas una vez finalizada la magistral narración de este escritor del que habría que leerlo todo. Absolutamente todo. 

7. Siempre preparado. Víctor Rubio Estarlich. NPQ Editores. 2020. Sucede en numerosas ocasiones que cuando uno deposita grandes ilusiones en un libro éste acaba defraudándolo. Dejándolo frío. Poner el listón demasiado alto puede conllevar darse un buen batacazo. Pues bien, las altas expectativas suscitadas en mí por este libro no solo no me han defraudado sino que, muy al contrario, me han hecho comprobar que el listón ha sido superado con creces, dejándome muy gratamente sorprendido. Sabía de buena tinta que Víctor tenía cosas muy interesantes que contarnos. Pero cómo las ha contado, combinando con gran fluidez teoría, práctica y experiencias personales y vitales, incluso dejando en evidencia al lector en ocasiones --¡es muy difícil no verse retratado en sus páginas, a veces para bien; otras no tanto!--, que es imposible no recomendar su lectura. Pocas veces ciento sesenta páginas ponen las pilas a todo el mundo. Motiva a trazar planes y a llevarlos a cabo. Y eso es mucho. Muchísimo.

6. pequeñas mujeres rojas. Marta Sanz. Anagrama. 2020. Empequeñecidas ya desde el título, con esa p inicial en minúscula, esas pequeñas mujeres rojas cierran la trilogía (que no fue concebida como tal en un inicio, por cierto) dedicada al inspector Arturo Zarco, personaje que se ha convertido en los últimos años en uno de los más importantes de la novela negra española. Tras Black, black, black (2010) y Un buen detective no se casa jamás (2012), la autora madrileña, elogiada hace ya unos años por el gran y añorado Rafael Chirbes, nos sumerge en una novela tan negra como política --toda literatura es política aunque nos hayan hecho creer que la política mancha la concepción literaria, afirmó en una entrevista cuando fue lanzada la novela, justo una semana antes de decretarse el estado de alarma en España por la pandemia del coronavirus--. Novela negra, en muchos momentos, más que el betún, sobre una de las etapas más negras de nuestra historia. Necesaria. Muy necesaria.

5. Rey blanco. Juan Gómez-Jurado. Ediciones B. 2020. El señor White da un paso más en su permanente hostigamiento a Antonia Scott y a Jon Gutiérrez. Y, de paso, a todo el proyecto Reina Roja a nivel europeo, que parece tambalearse sin solución. Antonia está tocada: acaba de dejar morir a su marido tras decidir desconectarlo de las máquinas de soporte vital que lo mantenían desde años atrás atado a una vida inexistente, y a su abuela, muy anciana ya, no le queda mucho tampoco. Además, le llega la noticia de que Jon ha sido secuestrado. El señor White está, por supuesto, detrás de la desaparición de su fiel escudero. Otro problema más para una Antonia para la que el suicidio --en el que sigue pensando tres minutos cada día-- es la última solución para poner fin a su vida. El infierno en que se ha convertido ésta es una verdad vista demasiado tarde. Un error del pasado. Pese a su extremada inteligencia, a Antonia se le ha pasado por alto una verdad que finalmente comprenderá muy evidente.

4. Lerna. El legado del minotauro. Javier Pellicer. Edhasa. 2020. No solo supone un viaje espacial y temporal entre la Creta minoica y la formación de los mitos sobre los orígenes de Irlanda recogidos en el Libro de las Invasiones. Además, Pellicer nos transporta a lo más recóndito de cada uno de los seres humanos que vamos conociendo al ir pasando páginas. Porque el ser humano es muy diverso. Y cada uno de ellos es muy diferente al resto. Y saber caracterizar a cada uno de ellos como lo hace este autor en sus novelas es algo muy complicado que requiere grandes dosis de paciencia y de conocimiento de la psicología humana. Más allá de los vastos conocimientos en Historia, arqueología, mitos y demás aspectos temáticos, uno de los fuertes del escritor valenciano es precisamente ese descuartizamiento psicológico de sus personajes. Porque, como dijo Oscar Wilde, los grandes acontecimientos del mundo suceden en el cerebro. Es también en él, y sólo en él, donde se cometen los grandes pecados. Por eso, tras los grandes hechos históricos, siempre hay (salvo accidentes) grandes pensadores o maquinadores. Y de eso trata también esta novela. 

3. Madame Bovary. Gustave Flaubert. Alianza Editorial. 2012. Publicada a mediados del siglo XIX, aunque inspirada en la Francia de principios de siglo, se convirtió muy pronto en claro exponente de la literatura realista francesa y universal. También de un romanticismo ya algo tardío en el momento de su escritura. Crítica tanto de la burguesía como de la iglesia católica francesa, ésta introdujo a la obra en su Índice de Libros Prohibidos a causa de la promiscuidad de su protagonista. Censurada, pues, por ser considerada perniciosa para la fe, su popularidad, sin embargo, creció rápidamente. Este clásico inmortal bebe directamente de la Revolución Francesa, de la monarquía autoritaria napoleónica, del emergente poder burgués y de la feroz pugna entre la firme doctrina católica y la cada vez más consolidada filosofía de Voltaire. Además, la novela está considerada como pionera del futuro ideario feminista.

2. Alegría. Manuel Vilas. Planeta. 2019. Todo aquello que amamos y perdimos, que amamos muchísimo, que amamos sin saber que un día nos sería hurtado, todo aquello que, tras su pérdida, no pudo destruirnos, y bien que insistió con fuerzas sobrenaturales y buscó nuestra ruina con crueldad y empeño, acaba, tarde o temprano, convertido en alegría. Con estas palabras arranca la nueva novela de Manuel Vilas, finalista del Premio Planeta 2019, que bebe y sigue los pasos de Ordesa, el gran éxito literario de 2018 --designado en este mismo blog como mejor novela de ese año--. Alegría recoge las vivencias, anhelos, carencias, pensamientos y sentimientos del escritor de Barbastro. Escrita entre mediados de 2018 y mediados del 2019, narra momentos de la gira de presentaciones, firmas de libros y demás actos en torno al lanzamiento y promoción de Ordesa. Original, valiente y organizada en torno al mismo caos narrativo que su antecesora, vuelve a ser una obra honesta y humilde alejada de todo tipo de complejos y ataduras. Y, como la novela que la precedió, vuelve a calar muy hondo en los corazones de los lectores. 

1. Tierra. Eloy Moreno. Ediciones B. 2020. El planeta está enfermo. Y, como dice uno de los protagonistas de Tierra, William Miller, el hombre más rico y poderoso del mundo, los humanos son su virus. Precisamente nosotros, los humanos, somos los grandes protagonistas de la novela. Y no salimos en absoluto bien parados de las reflexiones que Moreno, en boca de los personajes de su historia, nos presenta de manera cruda, mordaz y necesaria. Porque el autor nos coloca ante el espejo para mostrarnos todos y cada uno de nuestros pecados. Tierra nos presenta una gran verdad. Y muy incómoda. ¿Qué hacer, pues, con ella, una vez descubierta? Debemos afrontar una realidad que está ahí afuera, en la calle, en las montañas, en los pueblos y ciudades de todo el mundo. No en nuestros dispositivos móviles. Y, dado que sólo tenemos un planeta, debemos cuidarlo, olvidando el turismo depredador y abordando, de una vez, el problema del cambio climático. Porque es un hecho demostrado que en nuestro planeta cada vez hay más agua y menos hielo. La novela de Eloy Moreno supone un soplo de aire fresco, un nuevo punto de vista sobre el gran problema. Por ello, entre otras cosas, merece el número uno de esta lista. 






jueves, 1 de octubre de 2020

Tierra. Eloy Moreno. Ediciones B. 2020. Reseña


 



    Qué difícil resulta a veces reseñar una novela. Eloy Moreno ha escrito una historia necesaria, oportuna e imprescindible. El azar quiso, además, que viera la luz en febrero, justo antes de la pandemia. Sin duda, el planeta está enfermo. Y, como dice uno de los protagonistas de Tierra, William Miller, el hombre más rico y poderoso del mundo, los humanos son su virus. Precisamente nosotros, los humanos, somos los grandes protagonistas de la novela. Y no salimos en absoluto bien parados de las reflexiones que Moreno, en boca de los personajes de su historia, nos presenta de manera cruda, mordaz y necesaria. Porque el autor de, entre otras, El bolígrafo de gel verde y Lo que encontré bajo el sofá --ambas reseñadas en este blog--, nos coloca ante el espejo para mostrarnos todos y cada uno de nuestros pecados. Todas y cada una de nuestras culpas. Y enfrentarse a todo eso, al lector, no le resulta nada cómodo. Tierra, pues, nos presenta una gran verdad. Una gran verdad incómoda. ¿Qué hacer, pues, con ella una vez descubierta?


    Nuestro planeta ha sobrevivido a todo. Y nos sobrevivirá también a nosotros --y a nuestro turismo depredador--. Sin duda. Negar el cambio climático no lo destruirá, pero sí destruirá las condiciones necesarias para que pueda ser habitado por nosotros, los humanos. Y esa es, pienso yo, una de las pretensiones de Eloy Moreno a la hora de abordar esta novela: denunciar un capitalismo salvaje que induce al consumismo a través del márketing, la publicidad, las redes sociales, la manipulación de la realidad, las mentiras, la destrucción de la ética y los valores y, en suma, la deshumanización del ser humano. Todo ello, en aras de crear una sociedad idiotizada, con una educación progresivamente degradada, que genera una serie de adicciones que crean unas necesidades absolutamente superfluas pero que favorecen negocios que hacen cada vez más y más ricos a los poderosos. El plan que se nos presenta en Tierra es este: una educación mediocre, un empleo de mierda que te hace llegar cansado a casa y una televisión que manipula y favorece el consumo. Una rueda perfecta.


    William Miller se ha hecho rico a costa de jugar con las personas. Es un hombre sin escrúpulos. Sabe que la información es poder. Y que ese poder puede crecer y crecer a través del consumismo. Por eso, no ceja en su empeño a la hora de crear empresas que se apoyan en otras --todas suyas, obviamente-- para construir finalmente un imperio que convierte a los gobernantes en sus títeres. Es el amo del mundo. Y no está dispuesto a perder semejante botín. ¿En qué se apoya para ello? En el enorme poder de la televisión, en las ilimitadas mentiras, en la manipulación y en la gran capacidad que descubre un día para generar audiencia. Una audiencia que atrae también a los publicistas, cuyas empresas invierten ingentes cantidades de dinero para que sus productos aparezcan en pantalla en el momento más oportuno para sus intereses. Las redes sociales, fácilmente manipulables también a partir de perfiles falsos y una serie de logaritmos no tan difíciles de descubrir si uno tiene dinero, acaban de sumarse a los instrumentos que generan poder.


    Tierra es una crítica despiadada --porque así debe ser en este caso-- al conjunto de la sociedad y a la forma de vida de los humanos que la componen. A la crueldad, el ensañamiento, el anonimato y la desfachatez de muchos de los usuarios de las redes sociales. A los influencers, a los selfies y a la necesidad de cada vez más personas de contar su vida a través de las redes sociales. A la creación, con todo lo anterior, de una realidad paralela cada vez más alejada de la verdadera realidad. De la única realidad. Porque cada vez vivimos más de cara a la galería, fingiendo ser lo que no somos. La verdad queda soterrada bajo las mentiras. Y se pierden los valores humanos. La soledad se nos hace más y más irresistible. Y ello nos provoca unas irreprimibles ansias de encontrar a quien nos haga caso y compañía, aunque sea a través del mundo digital. Virtual. No real. Y de ello se aprovechan personas como William Miller. ¿Quién en su sano juicio va a pasarse el tiempo viendo la vida de otras personas cuando podría estar viviendo la suya?, le pregunta a su amigo Dmitri. La respuesta es demoledora: todos los que no tienen vida.


    Miller lanza el programa más visto de la historia de la televisión mundial. Un reality total y absolutamente dirigido en el que ocho personas --cuatro mujeres y cuatro hombres-- se van a vivir a Marte para crear allí una colonia. Quizás un nuevo lugar al que acudir cuando este planeta sea definitivamente inhabitable para la especia humana. Todo está preparado para generar audiencia, publicidad e ingresos. Pero el pasado, que siempre nos persigue, va condicionando las acciones de los concursantes en su nuevo y último aposento (porque saben que de allí jamás podrán volver). Los ocho tienen los perfiles sociales con más seguidores del planeta. Y tratan de superar la soledad que sienten allí arriba a través de las redes sociales. Todo se retransmite en directo, incluso los encuentros sexuales entre ellos. A más morbo, más audiencia. Y a más audiencia, más beneficios. Pero, como explica más tarde su propio creador, todo lo que ocurre allí es mentira. Absolutamente todo está manipulado. Ante tal afirmación, el mundo se tambalea durante unos instantes. Solamente. Es lo que tienen las adicciones.


      Nel, la hija pequeña del multimillonario, se distancia de su padre. Nuestra relación hacía aguas por todos lados, su carácter autoritario comenzó a sustituir al cariño. Solo nos necesitaba para sus experimentos, para hacer pruebas de cámara; ya casi no nos abrazaba, ya casi nunca jugábamos a salvar el mundo juntos. Su hermano mayor, Alan, le recuerda que a veces pienso en todo lo que te molestaba de papá: su poco respeto por los seres humanos y por su intimidad, cómo jugaba con los sentimientos de los demás para hacer dinero, jugando con las personas, mostrando imágenes que no deberían aparecer. Pero los periodistas, de alguna forma, hacéis lo mismo, sois capaces de mostrar cualquier imagen por dura que sea, por violenta que sea, y también por dinero. A lo que Nel responde: hay una pequeña diferencia. Nosotros nos ganamos la vida mostrando la verdad y él lo hacía mostrando la mentira. En otra escena, el tema queda zanjado. Alan le dice a su hermana que solo hay que tener dinero, mucho dinero, más dinero del que nunca tendrá ningún periódico, por eso siempre es más fácil ocultar la información que encontrarla. 


    Tierra es también una historia sobre la familia y sus interioridades. Todos conocemos historias familiares desgarradoras. Litigios en un principio inconcebibles. Padres e hijos que no se hablan. Hermanos que pierden el contacto, como si no llevaran la misma sangre corriendo por sus venas. Es el caso de Nel y Alan. Treinta años después de la escena de inicio de la novela, sus destinos vuelven a mezclarse de la mano de su padre, ya muerto. Una vez más, la última, William Miller ha manipulado las cosas. Pero, en esta ocasión, su finalidad sí es positiva. Una especie de redención desde el más allá para conseguir que sus hijos vuelvan a quererse como en su infancia. Como cuando, juntos, jugaban a salvar el mundo. Algo que luego quedó en el olvido. El acto final de Miller es una forma de darse cuenta de que la muerte no solo se lleva a la persona; con ella desaparece también la posibilidad de nuevos recuerdos. A veces, pues, no queda otra que preservar los ya existentes con anterioridad. Aferrarse a ellos. Aunque tengan hasta treinta años de antigüedad.


    En definitiva, la nueva novela de Eloy Moreno supone un soplo de aire fresco, un nuevo punto de vista, una nueva manera de afrontar una realidad que debemos enfrentar desde ya. Porque la realidad está ahí afuera, en la calle, en las montañas, en los pueblos y ciudades de todo el mundo. No en nuestros dispositivos móviles. Y, dado que solo tenemos un planeta, hemos de cuidar de él, olvidando el turismo depredador y abordando, de una vez, el problema del cambio climático. Un problema que, por incómodo que resulte, debemos comenzar a solucionar. Hoy, mejor que mañana. Porque es un hecho demostrado que, en nuestro planeta, cada vez hay más agua y menos hielo. Y salvar el mundo no es ningún juego.  


    

lunes, 30 de junio de 2014

Resumen literario de enero a junio de 2014





     Llegan las vacaciones estivales y es el mejor momento para resumir lo que llevamos de año en lo que al mundo literario se refiere. Como siempre, hablaré primero de mis propios proyectos y pasaré después a enumerar mis diez mejores lecturas a modo de recomendación como lecturas veraniegas. Lo que llevamos de 2014 está siendo muy atractivo en todos los sentidos.

     A nivel personal ha habido dos novedades importantes. En primer lugar, en marzo, vio la luz Jungleland. Las 50 mejores entradas (2011-2013). Se trata de una recopilación de los 50 mejores artículos publicados en mi blog personal. En ella podréis encontrar reseñas de libros leídos durante esos tres años de actividad bloggera, críticas de películas y música, algunos escritos sobre deporte y artículos sobre los temas más interesantes en cuanto a política (nacional e internacional) se refiere. El libro está disponible en versión digital a un precio de 0,89 euros y en papel, por solo 4,94 euros. 




     La otra novedad apareció a renglón seguido. Con motivo del Día del Libro o Sant Jordi, y una vez finalizado el contrato editorial que me unía a Ediciones Hades, publiqué la segunda edición de El Círculo de las Bondades, novela que rinde homenaje a Irena Sendler, salvadora de 2500 niños judíos del gueto de Varsovia durante la Segunda Guerra Mundial. Es una edición reescrita, corregida y mejorada que ya está haciendo las delicias de quienes se han hecho con un ejemplar. Mejor escrita y presentada, con papel y tamaño de letra más atractivos e incluso más barata que la anterior pese a ser de mayor formato.

     La novela sigue funcionando bien tanto en formato digital, a un precio de 2,68 euros, como en papel, por 19 euros. Sus 540 páginas narran las vicisitudes que hubieron de pasar Irena y sus compañeros de aventura (muy peligrosa aventura, por cierto) para salvar a todos esos niños, corazones tiernos condenados a muerte por el III Reich, así como las formas de vida de los judíos encerrados entre ese atroz muro que los apiñó en espera de ser asesinados allí mismo o en los campos de concentración y exterminio.

     La aparición tanto de Jungleland. Las 50 mejores entradas (2011-2013) como de El Círculo de las Bondades ha retrasado el que sigue siendo mi proyecto más inmediato: terminar de contar la historia de Irena en un segundo libro que está todavía algo retrasado. Pero, como siempre se dice, las prisas nunca son buenas consejeras, por lo que me lo estoy tomando con mucha paciencia. Algo de lo que ya os habréis dado cuenta. Tranquilos: sé que estoy en deuda con muchos de vosotros y mi propósito es saldarla en forma de una novela que ha de ser la mejor de las escritas por mí hasta ahora.

     


     Y, ahora sí, en la segunda parte de esta entrada, paso a hablar de mis diez lecturas preferidas de lo que llevamos de año. Como siempre digo, se trata de los libros que más han gustado de los leídos hasta la fecha, lo cual no quiere decir que todos ellos sean novedades. Como veréis, en la lista hay algún que otro clásico. No solo de novedades vive el lector, claro.

10: El síndrome del delfín. Ramón Cerdá. El fantasma de los sueños. 2013.
09: Quedaos en la trinchera y luego corred. John Boyne. Nube de tinta. 2013.  
08: El hereje. Miguel Delibes. Círculo de Lectores. 2013.
07: Lo que encontré bajo el sofá. Eloy Moreno. Espasa. 2013.
06: Intemperie. Jesús Carrasco. Seix Barral. 2013.
05: El sueño del celta. Mario Vargas Llosa. Alfaguara. 2010.
04: El mundo de Sofía. Jostein Gaarder. Siruela. 1991.

     En el número 3 de la lista he colocado a La ladrona de libros. Markus Zusak. Lumen. 2007. La novela se ha puesto de actualidad hace unos meses gracias a la película, de mismo título, basada en ella. Una historia conmovedora, costumbrista y dramática a partes iguales digna de aparecer en el pódium de esta lista.

     En el número 2 se sitúa la recientemente publicada Cartas a Palacio. Jorge Díaz. Plaza & Janés. 2014. El autor hispano-portugués se convierte así en un referente para quien os escribe. La justicia de los errantes (2012) ya fue mi lectura preferida de 2013. Un escritor a seguir muy de cerca. Una auténtica delicia.

     Y en el número 1, otra de mis debilidades en los últimos años. Si en 2012 ya arrasó con La leyenda del ladrón, ha vuelto con más fuerza si cabe en este 2014. El paciente. Juan Gómez-Jurado. Planeta. 2014. Una historia que me robó muchas horas de sueño pocas semanas después de su publicación. Si te gustan las emociones fuertes, este es tu libro.


  

     Y esto es todo por el momento. Como sabéis, Jungleland también se toma unas merecidas vacaciones estivales. Pasadlo bien y leed mucho. Feliz verano. Nos leemos, si Dios quiere, en septiembre...



lunes, 5 de mayo de 2014

Lo que encontré bajo el sofá. Eloy Moreno. Espasa. 2013. Reseña





     La venden como la novela indignada de Eloy Moreno. Ciertamente, lo es. La segunda novela del joven autor castellonense confirma lo que ya se vio en El bolígrafo de gel verde - también reseñada en este mismo blog hace un par de años -, es decir, que este creador de historias debe ser seguido muy de cerca ya que, al margen de sus grandes dotes para contar varias historias encadenadas en las mismas páginas, se está erigiendo en un agitador (en el buen sentido de la palabra) de conciencias.

     Durante buena parte de las páginas de esta novela Moreno critica la sociedad en la que vivimos. Y lo hace con crudeza y sencillez a la vez, no dejando títere con cabeza ni siquiera entre los propios ciudadanos, los primeros que tratamos de ahorrarnos unos eurillos fotocopiando cosas particulares en nuestros lugares de trabajo, sustrayendo cartuchos de impresora o paquetes de folios de nuestras oficinas, o estafando - aunque sea en menor medida - a esa Hacienda que se supone que somos todos aunque se libran siempre unos cuantos (generalmente, los mismos).

     En efecto, tras la lectura de la obra uno llega a ver con total claridad que si los políticos son unos corruptos y unos ladrones es debido a que el pueblo también lo es: que cada cual roba en la medida de sus posibilidades. Lógicamente, esto no exime en absoluto a unos políticos que deberían buscar el bien común y no el particular. En el libro encontramos un compendio de los grandes males de nuestra sociedad. Prácticas ilícitas, recortes injustificados, corruptelas y amiguismos entre (se supone) enemigos políticos a ultranza, pasotismo (y hasta colaboracionismo, más o menos pasivo) ciudadano, indignación, etc.

     Subyace, además, la cada vez más extendida idea de que todo esto debe cambiar y que, por desgracia (o quizás por fortuna, que nunca se sabe), puede que sea de manera violenta. Y es que la clase política vive amparada por una policía entre la que también es probable encontrar a personas - que lo son, aunque a veces se nos olvide - igual de indignadas que nosotros los ciudadanos. Sin duda, no estamos ante una novela pesimista, ni mucho menos. Más bien al contrario: se dejan ver recovecos para la esperanza de un futuro mejor para este país.

     El referido contexto de la obra sirve para presentarnos a unos personajes que dudan hasta de sí mismos. Unos personajes que viven de la mejor manera posible pese a los acontecimientos a los que deben hacer frente. Unos personajes que aman, que sufren, que toman decisiones o que se dejan llevar por los sucesos que acontecen a su alrededor. Todos ellos forman una serie de historias cotidianas, de las que a cualquiera de nosotros les podría ocurrir, lo que crea una empatía que atrapa al lector de principio a fin. 

     Las relaciones son complejas. La distancia entre amor y desamor en ocasiones es tan corta que cuesta dilucidar en qué momento de nuestra existencia dejó de hacernos reír nuestra pareja. Una ausencia de risas que desemboca, antes o después, en el aburrimiento, el tedio, la dejadez y el alejamiento de la persona que tenemos al lado. ¿Qué ocurre si aparece, de la noche a la mañana, una persona que nos vuelve a hacer reír, que nos hace volver a sentir, que nos vuelve a enamorar? De ello trata también Lo que encontré bajo el sofá: de todos esos secretos que casi todo el mundo guarda bajo su cerebro, junto a su corazón...o debajo del sofá.

     Dentro de las evidentes diferencias existentes entre los protagonistas de la novela sí hay algo que todos comparten sin saberlo si quiera: todos ellos guardan secretos que condicionan el resto de sus vidas. En ocasiones, para bien; en otras, para mal. Cada persona reacciona de forma diferente ante un mismo hecho. Y ello es debido a que no hay dos personas iguales. Y también a que la realidad - si es que existe la realidad absoluta - se puede analizar desde tantos puntos de vista, más o menos interesados, que cuesta demasiado hacerse un juicio objetivo sobre ella. De esto trata también la segunda novela de Eloy Moreno.

     El qué dirán y los convencionalismos sociales nos llevan a actuar en numerosas ocasiones - muchas más de las deseables - de manera diferente a como nuestro corazón nos indica. Este hecho ocupa determinados pasajes de las historias que componen esta gran obra. Como con El bolígrafo de gel verde, en Lo que encontré bajo el sofá Eloy Moreno nos invita a reflexionar sobre nuestras propias vidas, sobre nuestras relaciones y sobre lo fácil (y, por supuesto, absurdo e injusto) que nos resulta a los humanos enjuiciar los actos de los demás para sentirnos mejor con nosotros mismos.

     ¿Sobre el argumento? Prefiero no entrar. Sólo es sugiero que os hagáis de inmediato con un ejemplar de esta novela. Os indignaréis, sí, pero también reflexionaréis y hasta disfrutaréis de una de las mejores narrativas actuales en el panorama nacional. ¡Ah! Y comprobaréis el embrujo de Toledo, sobre todo cuando el sol se pone y los fantasmas salen a pasear por la ciudad... 
                   

lunes, 11 de junio de 2012

Crónica sobre la Feria del Libro de Madrid 2012


     ¡Magnífica experiencia! No puedo calificar de ninguna otra manera lo que he podido vivir este fin de semana en el Parque de El Retiro de Madrid en esta edición de la Feria del Libro más importante de España. El motivo de mi viaje a la capital fue doble: por un lado, firmar algunos ejemplares de mi novela, "El Círculo de las Bondades"; por otro, conocer en persona a amigos escritores con los que mantenía contactos vía redes sociales pero a los cuales no tenía el gusto en conocer personalmente.

     Hace un año, por estas fechas, acababa de registrar la novela y estaba empezando a enviarla a algunas editoriales de todo el país con la esperanza de poder publicarla en algún momento. El destino me tenía deparadas un montón de gratas sorpresas para este año. Si hace 365 días alguien me hubiera dicho que iba a publicar y que iba a poder estar en la Feria de Madrid le habría llamado loco como mínimo. Pero, a veces, las cosas suceden. Y así ha sido. Vayamos por partes.

     El viernes por la tarde, entre las 19:30 y las 21:00, firmé ejemplares de mi novela en la caseta 43, de la distribuidora Latorre Literaria. Este hecho sirvió para poder reencontrarme con personas a las que hacía años no veía, como mi aniga Conchi Payares (¡veinte años han pasado ya!) o Carla Soriano. Y pude conocer en persona a amigas facebookeras como Claudia o Cristina. Sin duda, fue un gran placer compartir con ellas unos minutitos de nuestro tiempo.

     Si bien no firmé demasiados ejemplares, sólo cinco, la experiencia fue muy positiva. Además, según me contaron allí mismo, este año las ventas han bajado entre un treinta y un cuarenta por cien respecto al año pasado, que ya fue muy malo en cuanto a ventas. Por poner un ejemplo: Javier Moro, ganador del Premio Planeta de 2011 por "El Imperio Eres Tú" firmó siete ejemplares de dicha novela. La crisis, sin duda, afecta, y mucho, al sector editorial.
     
     Poder estar en la Feria presentando mi trabajo es lo mejor que me ha pasado este último año. No sé si volveré como autor (espero que sí) pero, como se suele decir, "que me quiten lo bailao". Os puedo asegurar que el viernes dormí tremendamente satisfecho. No todo es vender muchos libros. Sobre todo en un momento de crisis extrema como el actual, siendo novel y perteneciendo a una editorial que lleva diecinueve obras editadas a día de hoy. Por ello, me considero todo un afortunado.

     Sin embargo, lo mejor estaba por llegar el sábado. La mañana comenzó con un sol abrasador, pero eso era lo de menos. Así, pude estar charlando con escritores tan notables como Víctor Fernández Correas, Juan Gómez-Jurado o Jorge Díaz y con personajes tan ilustres como Luis Eduardo Aute o Julio Anguita.

     Que Víctor, Juan y Jorge me reconocieran incluso por mi apellido fue algo que me sorprendió y me halagó. Me sonrojé en varias ocasiones a lo largo de la mañana. Me sentí como un niño al que le regalan su juguete favorito. Víctor Fernández Correas, autor de "La tribu maldita", estuvo encantado de hacerse fotos conmigo. Además, me firmó un ejemplar de su novela y dialogamos unos minutos sobre lo difícil que es abrirse camino en este cada día más competitivo mundo editorial. Jorge Díaz, autor de "La justicia de los errantes", también me reconocío (por la perilla me dijo), y charlamos sobre su novela, la cual también me firmó. Por supuesto, el momento también quedó inmortalizado.

     Uno de los momentos más especiales de la mañana fue cuando saludé a Juan Gómez-Jurado, que acaba de editar su novela "La leyenda del ladrón". Me atendió muy amablemente, casi como si fuéramos amigos de verdad, y salió del stand para darme un caluroso abrazo que me emocionó notablemente. Me escribió una dedicatoria muy especial y, por supuesto, nos hicimos una foto en la que ambos hemos salido con caras de emocionados (¡sobre todo yo, claro!). Juan es el ejemplo más claro de la cercanía de los autores jovenes hacia sus lectores a través de las redes sociales. Casi siempre contesta a los mensajes que se le envían. Me hizo prometer que le escribiría una nueva reseña sobre su novela. Evidentemente, pensaba hacerlo aunque no me lo hubiera pedido...

     Por la tarde viví un momento muy entreñable para mí. Aunque Paco Gómez-Escribano no sea un autor tan afamado como los anteriores (por el momento) he de reconocer que conocerle en persona era algo especial para quien os escribe. Él me guió cuando acabé de escribir "El Círculo de las Bondades" y  no tenía ni idea de qué debía hacer a partir de ese momento. Sin su ayuda no sé si mi novela estaría editada. Fue mi guía en un momento de dudas. Y, a partir de él, he ido conociendo a otros autores también muy interesantes.

     Paco y yo estuvimos tomando algo en una cafetería de la Feria e intercambiamos nuestros círculos, puesto que su novela lleva por título "El círculo alquímico". Nos los dedicamos in situ y, claro, también se registró el momento en una foto para la posteridad. Tal y como imaginaba desde hace tiempo Paco resultó un tipo agradable, atento y modesto, lo cual le hace grande. Conocerle ha sido una de las mejores cosas que me ha pasado en este intenso fin de semana.

     Además, pude saludar a escritores de la talla de Eloy Moreno ("El bolígrafo de gel verde"), Anne Smith ("Memorias de una prostituta"), Javier Reverte o Fernando Savater y ver de cerca a Almudena Grandes, Ángel Gabilondo, Santiago Posteguillo o la mismísima Camilla Lackberg.

     En resumen, una experiencia que me llenó plenamente, me hizo sentir muy cercano a todos/as y cada uno/a de estos/as magníficos/as escritores/as y me confirmó que la literatura es algo maravilloso que se debe preservar, sobre todo en tiempos de crisis de valores como el actual (por más que nos la presenten sólo como económica). ¡Leed! Yo, como veis, me traje la maleta llena de historias maravillosas...