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lunes, 27 de mayo de 2019

Carta abierta a mis compañer@s de Els Verds de Gandia





     Compañeros y compañeras:

     Anoche fue una noche dura. Muy dura. Durísima. Como veis, hoy ha vuelto a salir el sol. Y, aunque me he despertado como si me hubiera pasado por encima un tráiler, quiero dirigiros unas palabras que creo que pueden venirnos muy bien a tod@s. 

     Estábamos muy esperanzados ante la ocasión de devolver a Els Verds al ayuntamiento de nuestra ciudad. Soñábamos con hacer concejal a Joan Francesc. Incluso a Rosa. Hemos trabajado mucho estos últimos meses y estas últimas semanas con toda la ilusión del mundo. Nos han puesto zancadillas, nos han gastado algunas putadas y han dicho cosas de nosotros que todos sabemos y no hace falta repetir. Hemos hecho frente a todo ello y hemos seguido nuestro único camino: el de nuestras convicciones progresistas, ecologistas y animalistas. 

     Finalmente no ha sido posible entrar en el ayuntamiento. Pero sí hemos logrado algunos triunfos. Más allá de las valoraciones meramente políticas, sabemos que hemos conseguido el mejor resultado histórico en Gandia. Hay 1075 personas que confían en nosotr@s. Con tres carteles en toda la ciudad, y no muy visibles, por cierto. Con una sola pancarta. Sin coches con megáfonos, ni pantallas gigantes, ni carpas, ni globitos, ni menciones en la mayoría de medios de comunicación de la ciudad. Solo con nuestro díptico, nuestras camisetas y nuestra honestidad.

     Simplemente por presentar nuestra candidatura y reivindicar y exigir que la recogida de animales debía volver a la protectora comarcal hemos conseguido que el gobierno rectifique y anuncie que así va a ser. Una de nuestras grandes reivindicaciones ha sido conseguida sin ni quiera lograr entrar en el ayuntamiento. Sé que puede parecer poco. Pero no lo es. Demuestra que haciendo bien las cosas se puede conseguir mucho. Desde dentro es más fácil, obviamente. Pero, aunque cueste mucho más, se puede hacer también desde fuera.

     Anoche, en la sede, mientras íbamos conociendo los resultados --cada uno de nosotros era consciente de ellos ya mientras ejercíamos como apoderados en las respectivas mesas asignadas--, estábamos muy apenados, afectados y hasta cabreados. No voy a entrar en detalles, porque lo que allí ocurrió y se dijo solo nos atañe a nosotros y allí debe quedar. Es lógico sentirse así. Por supuesto que sí. Cuando uno trabaja y no se le reconoce su esfuerzo se indigna. Faltaría más. Y es absolutamente lícito plantearse dejarlo todo y salir corriendo. Claro que sí. Pero no hay nada que un sueño reparador no cure.   

     Cada uno de nosotr@s tiene su propia historia. No os quiero cansar con la mía, pero ahí van unas pocas pinceladas. No tengo librería, pero soy librero. Vendo libros en mercados y rastros. Muchas veces acabo los mercados con ganas de prender fuego a todo: a los libros, a las mesas, a la furgoneta y hasta al mundo entero. A menudo pierdo el tiempo --mañanas o tardes-- en mercados en los que no logro vender casi nada. Nunca me voy de vacío, cierto, pero muchas veces quedarme en casa me saldría más barato. ¿Me frustra? Por supuesto. Pero me gustan los libros. Y hablar de literatura con esos clientes que me voy encontrando y por los que sí vale la pena salir cada día a la intemperie. Aunque pase frío o calor. A pesar del viento o la lluvia, que me impiden trabajar y ganarme la vida más veces de las que desearía.

     A veces siento que mi parada es invisible. La gente pasa de largo sin ni siquiera mirar, o mira y pone cara extraña. ¿Una parada de libros? ¿Quién va a comprar libros? ¿Quién va a leer algo? ¿Está loco ese tío? Me gustaría saber lo que piensan de mí, aunque me lo puedo imaginar. La cuestión es que sé que estoy haciendo una pequeña-gran labor social. Estoy vendiendo cultura. La mía propia --los libros que yo mismo escribo-- y la del resto de escritores del mundo entero. Y, además, a precios modestos, pues son libros seminuevos y/o de segunda mano.

     Acabo con mi historia personal con otros datos muy rápidos (repito que no os quiero cansar): nunca he votado al PP ni al PSOE, sino a partidos progresistas o que yo entendía como tales; no soy ni del Madrid ni del Barça, sino del Atleti, del Estudiantes y del Bàsquet Gandia, que ganan algo solo de uvas a peras; no soy de escuchar la música de moda ni de ver las películas más premiadas que todo el mundo quiere ver. Voy contra corriente. Lo cual implica recibir hostias como panes muy a menudo. A veces casi a diario. Como la que recibimos tod@s anoche. 

     ¿Adónde quiero llegar con todo esto?, os estaréis preguntando. Pues a algo mucho más sencillo de lo que pueda parecer a priori. A que hay cosas que son necesarias y por las que hay que luchar. Aunque sea contra corriente. Aunque implique que has de recibir mil y una hostia. Porque todos nosotr@s, progresistas, ecologistas y animalistas, debemos seguir luchando por lo que consideramos justo. Porque si es justo es también necesario. Y debemos hacerlo por nosotros mismos y también por esa mayoría de gente que no entiende la problemática de un mundo y una sociedad criticables por muchísimos aspectos. 

     Incluso debemos hacerlo por quienes nos ponen la zancadilla y nos ningunean, pobres almas de cántaro, que no entienden que también luchamos por ellos. Y no me refiero a los políticos, que esos sí saben lo que hacen, el porqué lo hacen y cómo lo hacen, sino por sus votantes. Esos votantes ciegos, autómatas, cuya conciencia hay que despertar. Porque, si no lo hacemos nosotr@s, nadie lo hará. Alguien me ha dicho hace un rato que "sois necesarios". Y tiene toda la razón. Somos necesarios. Por eso, pese a esas mil y una hostia que todos nosotr@s podamos recibir, debemos seguir. Por un mundo progresista, ecologista y animalista que luche contra el cambio climático y la injusticia social.

     Nos queda el consuelo de ver los resultados de Los Verdes en Europa. Es un partido de futuro que está en pleno auge (segunda fuerza en Alemania y Francia y cuarta en la Eurocámara). Sabemos que a España, desde siempre, todo llega con retraso. Sobre todo lo realmente necesario. Pero en un momento no tan lejano Los Verdes será un gran partido. Pero, antes, debemos seguir recibiendo hostias. Y, por supuesto, levantándonos. Algún día la gente despertará --la habremos despertado nosotr@s-- y hará caso de nuestro lema de campaña: #PONLOSVERDES. Un abrazo a tod@s. ¡Es un placer haberos conocido y compartir con vosotr@s esta inolvidable campaña!   

jueves, 16 de mayo de 2019

#PonLosVerdes el 26M en Gandia





     El próximo domingo 26 de mayo los gandienses decidirán cuál ha de ser su gobierno durante los cuatro años que están por venir. Habrá ocho candidaturas --cuatro de derechas (el PP del imputado Víctor Soler, Ciudadanos y su escisión Demòcrates Valencians y el partido ultraderechista Vox) y otras cuatro de izquierdas (PSOE, Compromís Més Gandia Unida, Podemos y Els Verds)--, entre las cuales los ciudadanos deberán elegir a los veinticinco concejales que conformarán el nuevo ayuntamiento. Els Verds de Gandia han apostado por una candidatura abierta a la ciudadanía en la que encontramos a candidatos que representan a muchos de los diferentes sectores de la ciudad.  

     Joan Francesc Peris será su candidato a la alcaldía. Otra vez Peris, se ha criticado desde algunos de los restantes partidos que concurren a los comicios. Otros partidos en los que, por cierto, hay varios candidatos que llevan en el ayuntamiento entre veinte y treinta años. Muchos más que el candidato ecologista. Además, estos partidos olvidan que son los miembros de cada partido --y no los competidores o rivales-- quienes eligen a su máximo representante con total libertad e independencia. Faltaría más, ¿verdad? 

     También se le ha criticado a la dirección del partido el hecho de no ser unitarios, en referencia a su no inclusión en la candidatura formada por Compromís, Esquerra Unida y Esquerra Republicana de Catalunya. Una coalición en la que tampoco está Podemos y a la que nunca se invitó a entrar a Els Verds, ni hace cuatro años ni ahora. Además, varios de los partidos que la conforman no se han dirigido a los ecologistas durante estos cuatro años y realmente no ha habido ninguna propuesta concreta para integrar en ella a Els Verds. Sobre el PSOE debo decir una cosa: que critique a alguien por no ser unitario es digno de ser respondido con una amplia sonrisa. Como mínimo. Ellos, que no ofrecen nada a nadie y que pretenden que los demás batallen para luego investir a su candidato/a, olvidando por completo aquello de que la tierra es de quien la trabaja

     Els Verds, en cambio, saben que entrar ahora en una coalición que se formó hace cuatro años significa dar por buenos todos los actos realizados por esta durante dicho período de tiempo. Máxime cuando ha formado parte muy activa del gobierno de la ciudad. Lo cual supone, por tanto, un silencio cómplice ante temas tan importantes como las injusticias sociales, las carencias políticas o los incumplimientos de anteriores promesas electorales. Algo a lo que alguien honesto y digno jamás se prestaría. Por contra, Els Verds se muestran muy críticos con el actual gobierno gandiense.

     Los ecologistas, acompañados por los animalistas --la número dos de la lista es la profesora Rosa Tormos--, uno de los sectores más perjudicados por el gobierno de los últimos cuatro años, ven incomprensible que la gestión de recogida de animales abandonados haya sido adjudicada a una empresa privada en detrimento de SPAMA, la protectora comarcal. Asimismo, critican que no se haya encontrado una solución para la playa-can, servicio del que finalmente carecerá la playa gandiense durante la próxima temporada estival, con el perjuicio turístico consiguiente. La propia falta de dinamización turística y económica es otro de los aspectos que cabe mejorar a partir del 26M.

     Els Verds denuncian que la tarifa del agua potable no haya bajado en 8 euros mensuales desde el 2015, tal y como correspondía. El aumento de la tarifa era en principio transitoria durante diez años (2005-2015) con la finalidad de pagar las dos plantas potabilizadoras que garantizan que la ciudad cuente con una de las mejores aguas potables del país. Los 55 millones del canon recibidos por el ayuntamiento en el momento de la concesión no se gastaron, además, en lo que se debía --mejora de la red de distribución del agua, disminución de las pérdidas, eliminación del fibrocemento o finalización de los depósitos contra inundaciones en la playa--, sino en la cuenta general. Es decir, en el funesto crucero del quinto centenario y en demás dudosas partidas.

     La urbanización de los terrenos de Sancho Llop --donde se ubica el nuevo hospital comarcal-- constituye, para Els Verds, un auténtico escándalo. Tras años y años de agónico y doloroso proceso urbanizador para los propietarios de la zona, este ha sido recuperado por el ayuntamiento, sin que haya quedado claro en absoluto qué va a pasar, cómo se va a solucionar el problema o qué responsabilidades se van a pedir a la empresa urbanizadora apartada del proceso y al resto de los agentes implicados (incluido el propio ayuntamiento).

     Otro de los grandes escándalos de los últimos cuatro años es el de la zona azul (ORA). Esta ha sido casi duplicada, su horario ampliado y su precio subido sin ni siquiera modificarse su Ordenanza fiscal. Así, se han pintado de azul calles sin justificación y no se han borrado otras que ya no requieren de esta medida (como la zona comprendida alrededor del viejo hospital). Además, no se han cumplido las promesas gubernamentales de febrero de 2018 respecto a las bonificaciones en el precio a los residentes de dichas zonas.

     Pese a la más que gravosa carga impositiva a la que el gobierno saliente ha sometido a la ciudadanía --entre la que encontramos a siete mil parados (la mitad de ellos sin cobrar ningún subsidio ni ayuda, por cierto)--, todavía no se han iniciado las necesarias obras ni rehabilitaciones de colegios e institutos públicos de la ciudad. Tampoco se ha visto al gobierno muy interesado en crear empleo, apoyar al maltrecho sector agrícola y exigir mejoras como el tren Gandia-Denia, la duplicación de la vía en el tramo Gandia-Cullera o la desaparición del peaje de la autopista AP-7. 

     Por no hablar de otras promesas incumplidas: Gandia no ha sido reintegrada en la Mancomunidad de Municipios de La Safor, de la que es capital; en los terrenos del viejo hospital no se va a ubicar finalmente un Hospital de Crónicos; de la reforma de la Carta de Participación Ciudadana no se sabe nada de nada; tampoco del cumplimiento del artículo 103 de la Constitución de mérito y capacidad, que garantizaría la no profesionalización de los cargos públicos y la no creación de muchos puestos de trabajo de designación directamente partidista (los conocidos enchufados, para mejor comprensión). 

     Por todo ello, Els Verds no ven que Gandia brille ni funcione como debería. Más bien al contrario. Así, piden a la ciudadanía una honda reflexión a la hora de acudir a votar el 26M, dejando de lado los pretendidos votos útiles, que muy a menudo acaban siendo estériles, y valorando los programas de los partidos, sus hechos --tanto por acción (lo hecho durante estos cuatro últimos años por el gobierno y la oposición) como por omisión (promesas incumplidas)-- y sus propuestas. Así que: si eres ecologista, progresista y animalista y te interesan temas como la justicia social, la economía sostenible, el fomento del turismo o el correcto funcionamiento interno del ayuntamiento, esta es tu papeleta para las elecciones municipales del 26M... #PonLosVerdes.  
                         
                                  



lunes, 25 de mayo de 2015

Ciudadanos tendrá la llave del gobierno gandiense tras el 24M





     Ciudadanos y su líder, Ciro Palmer, tienen la llave del futuro gobierno de la ciudad ducal a tenor de los resultados obtenidos por las distintas fuerzas políticas del municipio en la jornada de ayer. El PP de Arturo Torró ha ganado las elecciones del 24M con un total de 16.800 votos, lo que le asegura 12 concejales (uno menos que hace cuatro años). El PSOE de Diana Morant no ha llegado ni a 10.000 votos (bajando de 10 a 7 ediles). La coalición MésGandia, liderada por la nacionalista Lorena Milvaques, ha obtenido 6.400 votos (doblando los obtenidos por Compromís en 2011 - presentándose entonces en solitario -, y pasando de 3 a 5 representantes). Por último, Ciro Palmer ha logrado entrar en el ayuntamiento de la mano de Ciudadanos (1.900 votos).

     Las otras cinco agrupaciones que buscaban su puesto en el ayuntamiento gandiense se han quedado sin representación. Sí se puede fue una de las sorpresas positivas de la noche electoral. La formación, que logró formar candidatura para los comicios en el último suspiro presentando las firmas necesarias el último día, peleó hasta el final con Ciudadanos por el último de los escaños, quedándose a las puertas (1.735 votos, a menos de 200 de C´s). Guanyem Gandia superó los 800 votos, aunque se quedó lejos de obtener representación. Lo mismo que Els Verds, que obtuvieron un escaso apoyo, no llegando a esos 800 votos. El PSdG se quedó en 400. Y UPyD en 300. 

     Así pues, una más que posible alianza PSOE/MésGandia (12 ediles entre ambas fuerzas) llegaría al empate técnico con el PP, por lo que depende de Palmer y C´s la formación del nuevo gobierno de Gandia. A priori, dicha formación defiende una ideología de centro-derecha, por lo que sería probable la alianza con el PP. Sin embargo, es bien sabido que muchos de sus componentes son antiguos militantes del PP y de Plataforma de Gandia, formación que hace ocho años, tras obtener también un concejal, dio la alcaldía al socialista Orengo como venganza ante Torró. Por lo tanto, cualquier cosa puede pasar en los próximos días.

     Y más teniendo en cuenta el cruce de declaraciones que hubo anoche mismo, ante los micrófonos de Radio Gandia SER, entre el propio Palmer y el todavía alcalde Torró. En ellas, un Torró simpático, felícito y casi suplicante hubo de pasar por el difícil trance de escuchar cómo su interlocutor le llamaba barriobajero y afirmaba no tener nada que hablar con él por no fiarse en absoluto. Tras las palabras de Palmer, Torró hubo de tragar saliva y trató de limar asperezas. Veremos en qué queda todo esto.

     Más allá de la conformación del nuevo gobierno municipal, me parece necesario analizar los resultados electorales. Primero vayamos con los ganadores. Porque los grandes ganadores han sido, sin duda, MésGandia y Ciudadanos. Como en el resto de España, las agrupaciones de varias fuerzas de izquierdas han obtenido grandes triunfos. Duplicar el número de votos es para estar muy feliz. Lo mismo que Ciudadanos, que pese a tener solo un concejal, decidirá con quién formar gobierno. Vamos, como un caramelo a la puerta de un colegio. Y, aun sin conseguir representación, también Sí se puede se debe dar por vencedor de estas elecciones, pues en muy poco tiempo ha estado a punto de entrar en el ayuntamiento.

     En el bando perdedor están los otros seis partidos que presentaban candidaturas. UPyD, PSdG y Guanyem Gandia lo tenían muy complicado de antemano y poco más han podido hacer. Els Verds aspiraban a volver al ayuntamiento en solitario, pero han sido una de las decepciones de la jornada, obteniendo la mitad de los votos necesarios para un objetivo que parecía más cercano de lo que al final estaba. El PP ha sido uno de los grandes perdedores de los comicios, pues ya es historia la mayoría absoluta de que gozaba, lo cual le obliga a un pacto complicado con Palmer. 

     Sin embargo, para gran sorpresa de muchos, los grandes perdedores electorales han sido Diana Morant y su PSOE. Y es que, si el PP ha perdido 2.500 votantes y un concejal respecto a 2011, el PSOE, desde la oposición, ha cedido la escalofriante cifra de 3.600 votos, perdiendo hasta 3 ediles. Algo que deja a su líder muy tocada de cara al futuro. Y no hablo solo como posible alcaldesa - veo injusto y muy complicado que acabe como alcaldesa una candidata que ha obtenido, con mucha diferencia, los peores resultados de la historia del PSOE en nuestra ciudad -, sino como cabeza visible de su formación local. ¡Qué diferente habría sido todo si Morant y sus compañeros hubieran incluido en su lista a Els Verds de Joan Francesc Peris! Con los 800 votos de los ecologistas el PSOE hubiera obtenido un escaño más (8). Y, de paso, habría dejado fuera del ayuntamiento a Palmer y a C´s. Un error imperdonable...

     Así las cosas, viendo la escasa voluntad de apoyo de Palmer hacia Torró, las paupérrimas cifras de votos alcanzados por Diana Morant y el PSOE y el hecho de que MésGandia se ha apostado como la gran alternativa al bipartidismo en la ciudad, ¿quién se atreve a descartar como futura alcaldesa de Gandia a Lorena Milvaques? E incluso, ¿por qué no un acuerdo PP-C´s para quitarse de encima a Torró - que podría poner rumbo a la Diputación (si es que el PP domina todavía la Diputación) - para que acabara como alcalde Víctor Soler, el número dos del PP? Recordemos aquel pacto PSOE/Bloc de 2003 que puso fin a la alcaldía de Pepa Frau, la nostra, y supuso la llegada de Orengo. Porque en política todo es posible. Y, en Gandia, más todavía...  

              

lunes, 27 de abril de 2015

Gandia ante el 24M. Candidaturas municipales





     La sociedad cambia y puede que la política haya de cambiar también. O quizá no. Este tema sería objeto de un debate mucho más largo de lo que una entrada bloggera permite. La cuestión es que en las listas electorales de los partidos políticos de la ciudad ducal proliferan, cada vez más, personas que poco o nada tienen que ver con la política. Vivimos en un mundo en el que el intrusismo está a la orden del día. Y esto afecta también al mundo de la política. Basta con repasar las listas de las candidaturas municipales para encontrar en ellas a periodistas, actores, deportistas y demás personas que, sin duda, en sus respectivas profesiones son excelentes ejemplos de valía, pero que deberán demostrar si lo son también en política. Repasemos las listas de los nueve partidos o coaliciones que concurren a las urnas el 24 de mayo en Gandia. Y es que, con tanta cara nueva, siglas diferentes, uniones, separaciones y cambios, no es de extrañar que el ciudadano se haga un lío y no sepa ya qué votar.

     La candidatura del PP es continuista. No solo por la presencia del alcalde como número uno, sino porque casi todos sus compañeros ya estaban en la lista de 2011. El gobierno de Torró ha sido el del turismo de chonis, el del monopolio televisivo, el de las grandes obras, el de la ampliación y refinanciación de la deuda, el del presupuesto no aprobado ni con mayoría absoluta y, ante todo, el del coste 0. Según el consistorio, la mayoría de las obras emprendidas en nuestra ciudad no han costado un solo euro a los gandienses. Sí han costado muchos euros, demasiados, readmitir a las trabajadoras de les escoletes - despedidas de forma improcedente según el juez -, las boleras y los cines del Palace, cambiar de lugar esculturas que reivindican aspectos no compartidos por el gobierno, y un largo etcétera. ¿Continuismo, he dicho? Será por sus propuestas de futuro: campos de golf, parque acuático o palacio de congresos. Desde luego, si algo hay que reconocerle al PP de Gandia es que se mantiene fiel a su estilo de hacer política.

     La gran alternativa a Torró es Diana Morant, la nueva líder del PSOE. A simple vista parece que el partido ha cambiado. En la lista hay muchas caras nuevas. De hecho, solo repiten tres, y se ha dado paso a muchos independientes. Sin embargo, son demasiadas las dudas sobre la veracidad de esos cambios. ¿Son reales o se deben a una limpieza estética que encubra los pecados del pasado, aquellos que le llevaron a perder la alcaldía por primera vez en la historia de la democracia de nuestra ciudad? Recordemos aquel proyecto del tranvía a la mar o el archiconocido y todavía nada aclarado crucero de los Borja. ¿Es Diana Morant la líder municipal verdadera? ¿O alguien, desde la sombra, mueve sus hilos? ¿Los pequeños cambios son necesarios para que todo siga igual? 

     Antes de seguir con las otras siete listas presentadas, hagamos un inciso que creo conveniente. Si no ocurre algún cataclismo parece claro que Torró o Morant gobernarán Gandia a partir del 24M. Lo cual me obliga a recordar el que, hasta la fecha, ha sido el único debate entre ambos contendientes. Tal vez la palabra debate quede grande en este caso, la verdad. Porque lo ocurrido aquel fatídico viernes 27 de febrero fue una burla y un atentado. Una burla a la sociedad gandiense en su conjunto, que pudo comprobar cómo ninguno de los dos candidatos son lo que la ciudad necesita para salir de este embrollo en el que ambos (partidos) nos han metido. Y un atentado contra la libertad de prensa en la ciudad. Porque hubo monopolio informativo y porque se vetó la presencia del resto de medios. Todo ello, perpetrado a cuatro bandas por ambos partidos, el Grupo Radio Gandia - y no es el primer ni el último caso protagonizado por la empresa de la que es gerente Paco Sanz - y Fomento. Así, un interesante debate sobre presupuestos y deuda quedó en un circo de descalificaciones, mala organización y, desde luego, ninguna vía de escape para los endeudados ciudadanos gandienses. Con decir que la única ganadora del debate fue su moderadora queda dicho todo...

     Més Gandia es la tercera de las candidaturas presentadas. Una extraña conjunción de Compromís (antiguo Bloc Nacionalista Valencià), EUPV, ERPV y algunos independientes. La coalición abarca, o trata de abarcar, aspectos como las personas, el desarrollo sostenible, la cultura y el medio ambiente. Con Lorena Milvaques como gran cara visible del partido o coalición, la formación se propone recuperar Gandia desde la indignación con un bipartidismo que más que servir a la ciudad se ha servido de ella. Habrá que ver, si llega el caso, cómo alguien que abarca tantos campos puede acabar cumpliendo con todos ellos sin crear susceptibilidades entre sus tantos y tan diferentes componentes.

     Guanyem Gandia está liderado por Eloi Pomar, ex de Iniciativa PV y de Podemos. La polémica ha acompañado a esta formación desde su mismo nacimiento. Algo lógico, visto lo visto. Desde el PP se le ha denominado escisión de Compromís; desde la oposición marca blanca del PP; y ellos mismos se han vinculado a Podemos, algo que ha quedado en entredicho con la presentación de la candidatura de Sí se puede Gandia, esta sí, nacida del germen de Podemos Gandia. Sea como sea, Guanyem está compuesto por ex militantes de varias formaciones diferentes, lo que hace también complicada la convivencia interna de miembros de ideologías tan diferentes. Su caso es muy parecido al del Partido Social de Gandia, PSdG, liderado por la ex socialista Mónica Richart. Como en los dos casos anteriores, el transfuguismo y el baile de siglas, ideologías y militancias deja boquiabiertos a los ciudadanos gandienses.

     UPyD está comandado por Fernando Gómez. La crisis nacional que sufre el partido y la aparición de Podemos y Ciudadanos, que están dándole bocados desde la izquierda y desde la derecha, amenazan seriamente su continuidad. A nivel local lo tienen todavía más complicado, pues ya en 2011 no consiguieron representación en el consistorio. Lo mismo le ocurre a Ciudadanos, aunque con matices diferenciadores. El partido está en claro auge a nivel nacional. Sin embargo, su clara vinculación - lógicamente negada por el partido - con Plataforma de Gandia, de Fernando Mut, puede hacer que Ciro Palmer se quede fuera del ayuntamiento o, como mucho, con una representación mucho menor que en otros lugares. Aquellos cuatro años de Mut en el último gobierno socialista de Orengo les va a pasar factura, sin duda. Sí se puede Gandia es la gran incógnita. Ha presentado su lista a un mes escaso de las elecciones y la falta de información y de conocimiento de sus candidatos, con Belén Sánchez como cabeza visible, jugará en su contra. No obstante, ha conseguido reunir las más de mil quinientas firmas necesarias para poder registrar su candidatura, algo notable en tan poco tiempo.

     Els Verds de Gandia es, quizás, la formación más valiente de todas las presentadas. En plena vorágine de transfuguismo político, cambios de nombres y de siglas de los partidos, de formación de coaliciones extrañas difíciles de sostener y de estrategias para simular ser quien en realidad no se es, el partido de Joan Francesc Peris ha apostado, por fin, por ir en solitario y poner las cartas sobre la mesa. Tras haber ido de la mano de EUPV, PSOE y Bloc, Peris salta sin red en busca de una representación en el consistorio que se presenta más reñida que nunca pero, tal vez - debido a la más que previsible dispersión de voto ante la aparición de tantas fuerzas nuevas -, también más posible que nunca. Desde luego, ¡sin riesgo no hay éxito!

     Hasta aquí el repaso a las nueve candidaturas a la alcaldía. Como ha quedado claro, el mapa político gandiense actual es difícil de descifrar e interpretar. Lo cual hace necesario que el ciudadano se informe sobre quién es quién. Sobre todo porque, vista la situación económica de la ciudad, en estas elecciones nos jugamos mucho más que nunca. Que Dios nos pille confesados...