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jueves, 20 de diciembre de 2012

La música de "Almas Suspendidas"



     Estos días previos a la presentación de mi segundo libro me están preguntando a través de diversas entrevistas y demás medios por la importancia que en ella tiene la música. Y siempre estoy respondiendo lo mismo: sin ella, la novela no sería la misma. Como bien es sabido, hay una parte de la misma que es autobiográfica. Como a Jaime, el protagonista de "Almas Suspendidas", la música me sirvió de terapia en los primeros meses después de divorciarme. Todos los cantautores cuyas letras aparecen en mi nuevo trabajo formaron parte de mi vida - y siguen haciéndolo, por supuesto, aunque ya de otra manera - en mi peor momento.
 
     Las canciones que aparecen en este libro lo hacen principalmente por tres motivos: el ya aludido a modo de terapia pura y dura (creedme: es cierto aquella afirmación de que "la música puede cambiar el mundo"); porque ilustran perfectamente cómo se siente Jaime en las diversas escenas y situaciones que describe la historia narrada; y porque es una manera simbólica de devolver a estos cantautores el favor que, a lo mejor sin saberlo, me hicieron en una situación tan angustiosa como la vivida por mí en primera persona y por Jaime en la novela.
 
     La mayoría de los temas aparecen en el momento idóneo de la trama de la novela. Y digo trama porque a partir de una base autobiográfica, como es lógico, he debido trazar diferentes historias paralelas en torno a Jaime. Como comprenderéis, es imposible escribir una novela que trate únicamente de la relación entre un padre recién divorciado y su hijo de escasos meses de edad. El resto de situaciones narradas son ficticias o están convenientemente disfrazadas respecto a la realidad. Como he repetido en numerosas ocasiones, se trataba de escribir una novela, no una auto-biografía ni mis memorias. 
 
     Seguidamente, paso a enumerar los músicos que han tenido a bien autorizarme a incluir fragmentos de sus canciones en "Almas Suspendidas":
 
- Luis Eduardo Aute: en mi opinión, sin ninguna duda, el mejor cantautor que ha dado nuestro país en los últimos cuarenta años. Un genio en el pleno sentido de la palabra. Su variedad temática y su manera de cantar, tanto por la textura de su voz como por cómo recita sus propias poesías - porque, entre otras genialidades, Aute es un gran poeta - lo convierten en un auténtico placer para los sentidos (no sólo para el oído). En el libro aparecen dos temas bien diferentes en cuanto a temática: "Abrázame" y "Mojándolo todo".
 
- Tontxu: el cantante vasco afincado desde hace años en la capital de España me acompañó, de la mano de su maravilloso disco "En el nombre del padre", en los referidos tiempos de desguace (como diría Aute) en que mi nuevo hogar de alquiler se me venía encima. Antes he aludido a la música como terapia. Pues bien, el disco de Tontxu fue, literalmente, la banda sonora de mi vida durante bastantes meses. Aparecen en la novela sus temas "Marinero madrileño", "Monedita de mamá", "Te amaré mejor", "Dejar de quererte" y "Corazón de mudanza".  
 
- Andrés Suárez: uno de los grandes descubrimientos de los últimos años. En aquella época, una promesa. Hoy, toda una realidad. Estamos, seguro, ante otro auténtico genio. Y cuando digo auténtico me refiero a que este gallego de Pantín (El Ferrol) es un tipo así: auténtico. Todo carácter a veces, todo ternura cuando la ocasión lo requiere. Tiene ante sí una carrera musical larga y muy fructífera, comenzando por un disco en vivo que ya está grabando. En "Almas Suspendidas" he introducido fragmentos de sus canciones "A oscuras", "Marinero" y "Números cardinales", todas ellas de su primer trabajo, titulado "Maneras de romper una ola".
 
- Luis Ramiro: el madrileño es otro de los cantautores que dominarán el panorama musical de los próximos años. En la novela aparecen sus canciones "Romper", "La distancia", "La sirena" y "El tiovivo". Todas pertenecen a sus dos primeros trabajos (salvo la última, que sólo es interpretada en vivo). Está grabando ya su cuarto disco. Las letras de sus temas son básicos en la novela por razones que no debo desvelar pero que descubrirá el lector según avance en la lectura.
 
- Alfredo González: músico asturiano que participa en la novela con sus temas "Golfo" y "Piernas de marioneta", de su álbum "Dudas y precipicios". Su aparición en el libro es también importante porque hace reflexionar a Jaime y a su hermano Manolo acerca de sus respectivas vidas.
 
- Manolo Tarancón: paisano mío, es un enorme ejemplo de lucha y tenacidad. Su disco "Imperfectos" también sonó en multitud de ocasiones en mi piso de alquiler. "Alfama", "Con la magia a otro lugar" y "Cómo me acuerdo de ti" son los tres temas elegidos para formar parte de esta novela-homenaje. Su ya dilatada carrera parece que, por fin, está devolviéndole todo lo que él merece.
 
- Celtas Cortos: grupo que a estas alturas no necesita ninguna presentación. Con las referencias a sus temas "Skaparate nacional" y "Lluvia en soledad" ilustro perfectamente el contexto en que viven los personajes de nuestra historia, así como los sentimientos de su principal protagonista.
 
- Pedro Guerra: para mí, el que más se acerca a la genialidad de Luis Eduardo Aute. Sus canciones "5.000 años", "Alma mía", "Cuando Pedro llegó", "El aire en que no estás", "El marido de la peluquera" y "Casas antiguas" van ilustrando, a modo de cita (sin incluir fragmentos de las letras), muchas de las escenas de la novela. No poder incluir dichas letras ha supuesto la espina clavada en mi corazón de este libro. 
 
- Bruce Springsteen: los que me conocéis ya sabéis mi fanatismo - eso sí, sano - que tengo por el Boss. Pese a no ser español debía aparecer en esta novela. Ha sido mi banda sonora desde que lo conocí - musicalmente hablando, claro - con sólo doce años, allá por 1987. Su presencia en esta historia viene dada por la asistencia de Jaime y compañía a un concierto suyo en Benidorm en 2009. Si "Almas Suspendidas" es un homenaje a mis músicos favoritos el Boss debía tener cabida de forma obligatoria. Aparecen citadas en ella sus obras maestras "Land of hope and dreams", "Waitin´ on a sunny day" y "Jungleland".
 
     "Almas Suspendidas" es un libro con banda sonora, lo cual no quiere decir que incluya un CD con las canciones que forman parte de ella. Pero para quien quiera entretenerse y conocer a cada uno de los músicos con mayor profundidad sólo debe visitar el apartado "banda sonora" del blog de la novela. Que la disfruten...
 

martes, 29 de marzo de 2011

En el nombre del padre. Tontxu (2008)


     El pasado viernes, 25 de marzo, Tontxu dio un maravilloso concierto en Elvaradero de Gandía dentro del ciclo Gandiautor 2011. Tras el concierto me firmó-dedicó el disco que me dispongo a reseñar, nos hicimos una foto juntos y charlamos unos minutos. Me contó que su nuevo trabajo discográfico, grabado en unos paisajes idílicos en la Patagonia argentina, saldrá a la luz en un par de meses. Se trata de una caja con dos cds en acústico, un dvd, un libreto y diversas postales. Se llamará "Tontxu Solo" y constará de guitarra y voz.

     Hasta entonces, "En el nombre del padre" sigue siendo su séptimo y último trabajo. Grabado en los estudios CATA de Madrid y coproducido por el propio Tontxu, Txarlie Solano y Andrés Suárez (un tipo muy a tener en cuenta: para mí, la revelación musical de los últimos años en España), el disco nos habla de un tema que está de rabiosa actualidad últimamente: la custodia compartida y los derechos (y no solo obligaciones) del padre divorciado respecto a su hijo. Además, como no puede ser de otra manera, se abordan temas tradicionales como el amor, el desamor o las diversas caras que una misma persona puede ofrecer en según qué situaciones y escenarios.

     La portada del disco evidencia, de entrada, la división o separación existente en muchos casos entre la madre y el padre de una misma criatura. La madre sostiene a su hijo en brazos. Tontxu aparece, separado y aislado de su hijo, cabizbajo, en el otro extremo de la portada. En mi opinión, pocas veces una carátula es elegida de forma tan admirable como en este caso. Es, por desgracia, el caso más típico en los casos de divorcio. En un momento del concierto, el cantautor pide a las mujeres un favor: "no olvidéis que vuestros hijos son también nuestros".

     El disco, en cuanto a sus letras, lo podría haber firmado el mismísimo Sigmund Freud. Y me explico. Constituye toda una terapia para el alma de cualquier hombre, y por qué no mujer, que haya pasado o esté pasando por una situación de divorcio con hijo / s. Remueve sentimientos para crear una catarsis de la que, después de llorar a lágrima viva, salimos victoriosos. Para los que creáis que exagero os diré que yo mismo he experimentado esas sensaciones. Cuando Tontxu sacó este pedazo de disco hace dos años y medio yo estaba recién divorciado y con un niño de escasos meses de vida. Y os aseguro que "En el nombre del padre" fue la mejor terapia que me pude encontrar en unos tan dramáticos momentos. Este disco fue mi banda sonora durante todo un año. Y me ayudó a reflotar. 

     Como en "Marinero madrileño", también yo veía a mi hijo "la tarde de los martes y los jueves", vivía "de alquiler" y jugaba con él "menos de lo que soñé". Nadie que no haya pasado por esa situación puede entender bien la letra de esta canción. Para mí, el alma del disco. Sin duda, la que más lágrimas me hizo derramar. Y aún hoy, casi tres años después, lo consigue en ocasiones gracias a la estrofa en que Tontxu escribe "Verás cuando se arranque a hablar. Prepárate. Preguntan niños índigo, ¿por qué?, y ¿con quién?...Y yo no sé qué responder".  

     "Monedita de mamá" es otra de las grandes canciones del disco. En ella explica a su hija Leire, a quien dedica todo el trabajo (honor compartido con el abuelo de la pequeña y padre del artista), por qué no ha podido "disfrutar" de ella tanto tiempo como él mismo desearía y que "estaré siempre a tu lado, viva o muera, cerca o lejos" porque "no habrá sentencia que nos pueda separar jamás". Sin duda, padre e hij@ "somos víctimas, verdugos, fruto de un "big bang", y el resto sólo una mentira de la sociedad". La canción termina con "un beso fuerte" para ella. 

     El disco comienza con un mensaje muy optimista: "Te amaré mejor". Una canción en la que se nos indica cómo hemos de amar: "mejor, porque mucho y demasiado es un error". Eso sí, a renglón seguido viene la canción más dura y desgarradora del álbum. Porque "Dejar de quererte" es un tema para cantar a gritos en el salón de casa y echar toda esa "mierda", en palabras del propio Tontxu, que llevamos dentro. Una canción en la que "el mar es infinito, como tu mala suerte. Que me has perdido, tonta, por querer tenerme. Querer cortar mis alas y el fruto de mi vientre...Qué buena idea fue dejar de quererte". Una canción cien por cien terapéutica y llena de desamor y rencor ("tus ojos no merecen mirar lo que yo miro, sentir lo que yo siento, vivir lo que yo vivo") y, sobre todo, de esperanza: "sin ti yo soy más grande, mucho mejor que antes".

     El amor también se trata en "Libre", en la que "a su lado me siento grande como el mar, libre como el viento" y "cegado de amor, miro a mi alrededor y ninguna más veo". No obstante, el elemento más repetido a lo largo del disco es el cinismo y la mala leche, tal y como afirma el mismo cantautor. Canciones como "Yo no he sido", "La otra cara del amor", "Canciones prudentes de amor" o "Doble moral" son auténticos alegatos de rabia, para nada contenida, contra todo bicho viviente, "hipócritas, falsos". Sin duda, un disco escrito en un momento de gran amargura y cabreo en el que se abre, sin embargo, el camino a un futuro mejor, con amor y felicidad. Es evidente que tras un divorcio todos necesitamos un período de cinismo y rabia contra la humanidad. Superado este paso, estamos sobradamente preparados y capacitados para amar ni mucho ni demasiado, pero sí mejor.

     Por ser uno de mis cantantes favoritos y por ser este disco mi banda sonora durante el peor trago que he vivido hasta ahora en mis 36 años de existencia, debía a Tontxu una reseña. No soy profesional de la música, así que deberéis perdonar mis más que posibles errores y deslices. Eso sí, todo lo que habéis leído está escrito desde mi corazón. Igual que el disco.
    
     Por cierto, antes de acabar, ¿sabéis qué me escribió Tontxu en la dedicatoria del disco? Pues ahí va:

Jose & Tiago!
Ya pasó!
Ahora a ser felices
Siempre!
Tontxu
2011

Muchas gracias! ¡Te la debía, maestro! ¡Hasta la próxima!