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viernes, 27 de diciembre de 2019

Mis diez mejores lecturas de 2019



     Finalizado un nuevo año, Jungleland despide sus publicaciones con su ya clásica lista de libros preferidos de entre todos los leídos durante los últimos doce meses. En esta ocasión, se incluyen hasta siete novedades editoriales (2017-19) y tres clásicos de la literatura universal. Como siempre, os deseo un feliz año nuevo a todos. Nos leemos, Dios mediante, en 2020. 




10. Más allá de mis canciones. Andrés Suárez. Aguilar. 2017 En su primer libro, el cantautor de Ferrol repasa esos momentos, esas sensaciones, esos sucesos que han ido originando algunas de las mejores canciones de sus siete discos de estudio, desde aquel lejano De ida (2002) hasta Desde una ventana (2017). La colección reúne una quincena de temas, entre los que destaca quizá el más autobiográfico de ellos, Tengo 26, en el que nos narra cómo era su vida en 2009, momento de composición de la canción, y nos cuenta la importancia que para él tienen sus padres y su familia. Auténtico artesano de la música que hace diez años tocaba para cuatro personas y hoy llena pabellones de grandes aforos, ya no tiene 26 sino 36, pero sigue siendo igual de pasional, original, enérgico y vital. y, aunque afirma no ser poeta, sus letras son pura poesía. 

9. El fotógrafo de Mauthausen. Salva Rubio, Pedro J. Colombo y Aintzane Landa. Norma Editorial. 2018 Norma Editorial lanzó el pasado 2018 esta novela gráfica sobre el guión del escritor, guionista e historiador Salva Rubio y los dibujos y coloreados del matrimonio formado por Pedro J. Colombo y Aintzane Landa. La obra narra las proezas realizadas por Francisco Boix, un joven fotógrafo español que sobrevivió a la barbarie nazi en el campo de concentración de Mauthausen entre el 27 de enero de 1941 y el 5 de mayo de 1945, cuando fue liberado por los aliados. En total, cuatro años, tres meses y diez días. Toda una eternidad teniendo en cuenta el modo de vida --y de muerte-- del temible escenario de sus gestas. Su gran documentación histórica y el realismo de sus dibujos y colores nos llevan de la mano a esta cruda pero magnífica historia. 

8. Un mundo que agoniza. Miguel Delibes. Plaza & Janés. 1979 Brillante ensayo en el que el genio castellano reflexionó sobre los problemas del mundo en aquella ya lejana década de los setenta. Resulta muy llamativo leerlo en la actualidad, en plena crisis climática, más de cuarenta años después. Cierto es que la problemática actual viene de lejos, pero pensar que hace casi medio siglo Delibes ya vaticinó, siempre apoyado en los últimos estudios científicos de su época, lo que estaba por venir, habla de su gran compromiso con la naturaleza y también de su manifiesto interés por documentarse e informarse sobre la problemática. No en vano, en su texto, que se lee en un par de horas, cita a numerosos especialistas de diversos campos para ilustrar sus opiniones. La escritura de Delibes permanece vigente. Normal al tratarse de un genio. 

7. Sidi. Arturo Pérez-Reverte. Alfaguara. 2019 El académico narra en su última novela las vivencias de Ruy Díaz de Vivar desde el momento de su destierro de tierras castellanas (principios de 1081) hasta su victoria ante las tropas del conde de Barcelona y de al-Mundir, rey de la taifa de Lérida, en la batalla de Almenar (1082). Tras dejar en su Vivar natal a Jimena y sus tres hijos (dos hembras y un varón), Rodrigo hubo de buscarse la vida (y la de su fiel hueste) en tierras fronterizas. Se convirtió, pues, en un mercenario que servía a quien le pagara por guerrear por su causa. Leal siempre a su rey, Alfonso VI, contra quien prometió no luchar jamás a pesar de todo lo ocurrido con anterioridad, y rechazado por el conde de Barcelona, hubo de servir a Yusuf al-Mutamán, rey de la taifa de Zaragoza. 

6. Largo pétalo de mar. Isabel Allende. Plaza & Janés. 2019 La escritora chilena Isabel Allende ganó el Premio Internacional de Novela Histórica Barcino 2019 con esta obra, que salió a la venta a finales de mayo del presente año. La novela rinde homenaje a la travesía del Winnipeg ochenta años después de que transportara a tierras chilenas a más de dos mil republicanos españoles exiliados de su patria tras la finalización de la Guerra Civil Española. El trayecto duró un mes exacto (cuatro de agosto-tres de septiembre), tiempo que tardó el barco en recorrer la distancia entre Pauillac (Francia) y Valparaíso (Chile). El viaje fue gestionado por el canciller Abraham Ortega Aguayo y el cónsul y poeta Pablo Neruda, simpatizante del bando republicano que decidió poner su granito de arena para sacar a los refugiados españoles de los campos de concentración franceses. 

5. Jaque al psicoanalista. John Katzenbach. Ediciones B. 2018 Quince años después del éxito mundial de El psicoanalista, el escritor y periodista judicial estadounidense John Katzenbach resucitó al temible Rumpletiltskin para volver a poner entre la espada y la pared al doctor Ricky Starks. No obstante, en la novela no han transcurrido tres lustros, sino tan solo cinco años. Tiempo en el que el psicoanalista ha rehecho su vida y retomado su actividad profesional. No en Nueva York sino en Miami. Un lugar en el que comenzar desde cero una nueva existencia repleta de sol, trabajo, paz y tranquilidad. Hasta que una noche, el hombre que quiso acabar con él cinco años atrás --y al que creía muerto desde entonces-- reaparece como si nada en su consulta. Los amantes del género del thriller pensarán que la espera bien ha valido la pena.

4. El lobo estepario. Hermann Hesse. Edhasa. 2017 Viaje filosófico-psicoanalítico por el interior de un alma dolida con un mundo en el que no encaja. Un alma que se distancia de un mundo falso e hipócrita, pero que se odia a sí misma precisamente por no encajar en él. Es un claro ejemplo de que la auto indulgencia ayuda poco o nada a superar una situación dolorosa. Al contrario, en lugar de encerrarse en uno mismo, lo que se debe hacer es, aunque le cueste horrores a uno, abrirse y conocer otras almas. Independencia, soledad y libertad son algunos de los temas que brillan en las páginas de esta novela, que combina el género autobiográfico (Harry Haller, el protagonista, es un alter ego del propio autor, cuyas iniciales coinciden) y la fantasía (a través de lo que se da en llamar el teatro mágico). 

3. Nueva visita a un mundo feliz. Aldous Huxley. Seix Barral. 1984 En 1958, veintiséis años después de la publicación de la distopía Un mundo feliz, Aldous Huxley recopiló una docena de ensayos sobre su novela original en la revista estadounidense Newsday. De ese conjunto de ensayos nació Nueva visita a un mundo feliz, a partir de la cual revisitamos los contenidos de la novela, verificando sus muchos aciertos y sus pocas equivocaciones sobre lo que en ella se vaticinó en relación a la evolución de la civilización occidental durante ese cuarto de siglo. Además, se comparan algunos hechos respecto a la otra gran distopía del momento: 1984, de George Orwell (1948). En cambio, obvia --el autor sabría sus motivos, los cuales desconozco-- la tercera en discordia: Fahrenheit 451, de Ray Bradbury (1953).

2. Antes de los años terribles. Victor del Árbol. Destino. 2019 Para contar la verdad hay que tener coraje. Sobre todo cuando esa verdad atenta directamente contra la forma de vida de toda una civilización. Y es que en la nuestra cuenta mucho más el valor de un producto que la forma en la que éste ha sido producido. Poco nos importan los genocidios, asesinatos y demás atrocidades perpetradas en el mundo. Sobre todo, si estas suceden en otro mundo. Uno tan lejano como, por ejemplo, África (Uganda, más concretamente). Por eso, ante el silencio cómplice general, debemos poner en valor la valentía de algunas personas a la hora de dar a conocer historias como las de Isaías Yoweri, Lawino, Joel o Samuel Abu. Porque, como dice el autor de esta gran novela que trata sobre los niños soldado de Joseph Kony, a través de ellas podemos también aprender mucho sobre nosotros mismos.

1. Lluvia fina. Luis Landero. Tusquets Editores. 2019 Una historia familiar que encierra en sí misma muchas más. Las de cada uno de los personajes que la componen. Los lectores se verán identificados en muchos de los momentos y hechos narrados y reflexionarán sobre sus propias vidas, la personal y la familiar, y deberán extraer sus propias conclusiones. Porque, si ningún relato es inocente, tampoco lo es quien lo relata. Y eso nos incluye a cada uno de nosotros. Lean y disfruten de esta narración, pues nos recuerda al El jugador, de Dostoyevski, a Stoner, de John Williams, y a La elegancia del erizo, de Muriel Barbery. Lluvia fina es la obra cumbre de uno de los grandes escritores españoles de los últimos años. No en vano, Fernando Aramburu aconseja leer de Landero hasta su lista de la compra. Y esta historia merece, por méritos propios, acabar siendo la mejor novela del año en este modesto blog. 





lunes, 16 de diciembre de 2019

Un mundo que agoniza. Miguel Delibes. Plaza & Janés. 1979. Reseña





     El uno de febrero de 1973 el escritor vallisoletano Miguel Delibes fue elegido miembro de la Real Academia Española. Ocupó la silla e. Su discurso de ingreso se demoró más de dos años, hasta el 15 de mayo de 1975. Llevó por título El sentido del progreso desde mi obra. Dámaso Alonso, uno de los grandes representantes de la generación del 27 y director de la Academia, le entregó su medalla de académico. Dicho discurso, ampliado y actualizado, se editó como libro en 1979 bajo el título Un mundo que agoniza. Por aquel entonces, Delibes ya había publicado obras tan notables como La sombra del ciprés es alargada, El camino, Las ratas, Cinco horas con Mario o El disputado voto del señor Cayo. En cambio, estaban por venir Los santos inocentes, Señora de rojo sobre fondo gris y El hereje.  

     Un mundo que agoniza es un brillante ensayo en el que el genio castellano reflexiona sobre los problemas del mundo en aquella lejana ya década de los setenta. Resulta muy llamativo leerlo en la actualidad, más de cuarenta años después, y en plena crisis climática. Cierto es que la problemática actual viene de lejos, pero pensar que hace casi medio siglo Delibes ya vaticinó, siempre apoyado en los últimos estudios científicos de su época, lo que estaba por venir, habla de su gran compromiso con la naturaleza y también de su manifiesto interés por documentarse e informarse sobre la problemática. No en vano, en su texto, que se lee en un par de horas, cita a numerosos especialistas de diversos campos para ilustrar y justificar sus opiniones.

     En estas páginas, que no solo no han perdido vigencia con el paso de los años sino que se muestran tan actuales como necesarias, habla Delibes de sus personajes en relación con la naturaleza y el progreso. Así, se muestra sencillo pero contundente: si el progreso moderno, el de la técnica y el consumismo, equivale a la destrucción de la naturaleza, mis personajes renuncian a ese progreso. Y pone ejemplos concretos de cada una de sus obras anteriores en los que estos exponen sus motivos para negar el progreso. Afirma, de esta manera, que mis personajes declinan un progreso mecanizado y frío, pero simultáneamente este progreso los rechaza a ellos, porque un progreso competitivo, donde impera la ley del más fuerte, dejará ineludiblemente en la cuneta a viejos, tarados y débiles.

     Sus personajes, como él, su creador, son conscientes de que el progreso ha venido a calentar el estómago del hombre pero ha enfriado su corazón. Al presentárseles la dualidad Técnica-Naturaleza como dilema, optan resueltamente por ésta que es quizá la última oportunidad de optar por el humanismo. No porque la máquina me parezca mala en sí, sino por el lugar en que la hemos colocado con respecto al hombre. Y es que el progreso ha traído aspectos negativos. Como afirmó Erich Fromm, para conseguir una economía sana hemos producido millones de hombres enfermos. Algo que solo puede revertirse si los hombres nos convencemos de que navegamos en un mismo barco y todo lo que no sea coordinar esfuerzos será perder el tiempo.

     Buena parte de la culpa de nuestra situación viene a cuenta de la contaminación. Critica Delibes que el hombre de hoy antepone a la cultura el goce material y la seguridad. Mas el daño de la contaminación no es solo directo sino que se complementa con el desarrollo de ciertas afecciones psíquicas como la ansiedad, la angustia, la tensión y la agresividad. Apela, para superar esta difícil situación y poder volver a vivir en armonía con los medios ambientales terrestres y marítimos, a una combinación de inteligencia y razón para escapar de la amarga profecía de Roberto Rossellini: nuestra civilización morirá por apoplejía porque nuestra opulencia contiene en sí las semillas de la muerte. Porque todo cuanto sea conservar el medio es progresar; todo lo que signifique alterarlo es retroceder.  

     La desenfrenada carrera armamentística tras la denominada guerra fría creó, según el autor, una paz fría mucho peor que la anterior, pues apela al miedo como garantía de supervivencia. Y la televisión se ha constituido como un juguete de alienación, a menudo único alimento espiritual de un elevadísimo porcentaje de seres humanos que, incapacitados para pensar por su cuenta, y víctimas de la civilización del consumo, acaban comprando productos innecesarios que se nos han presentado como absolutamente necesarios. Productos que, además, han de durar poco tiempo, ser efímeros, pues el progreso exige que la carrera del desarrollo no finalice nunca. El dinero se erige así en símbolo e ídolo de una civilización. Se antepone a todo; llegado el caso, incluso al propio hombre.

     La medicina tampoco se libra del férreo análisis de Delibes, quien afirma lo siguiente: ha cumplido con su deber, pero al posponer la hora de nuestra muerte, viene a agravar, sin quererlo, los problemas de nuestra vida. ¿Va a dar para tantos la despensa? A este respecto, el autor expone su particular credo: el verdadero progresismo no estriba en un desarrollo ilimitado y competitivo, ni en fabricar cada día más cosas, ni en inventar necesidades al hombre, ni en destruir la Naturaleza, ni en sostener a un tercio de la Humanidad en el delirio del despilfarro mientras los otros dos tercios se mueren de hambre, sino en racionalizar los recursos y la técnica, facilitar el acceso de toda la comunidad a lo necesario, revitalizar los valores humanos, hoy en crisis, y establecer las relaciones Hombre-Naturaleza en un plano de concordia.

     Su ensayo finaliza con una posible solución al dilema que se nos presenta desde ya: el primer paso para cambiar la actual tendencia del desarrollo y preservar la integridad del Hombre y de la Naturaleza radica en ensanchar la conciencia moral universal por encima del dinero, la comodidad y los intereses políticos. Porque si el progreso se traduce por más tiempo en un aumento de la violencia y la incomunicación, de la autocracia y la desconfianza, de la injusticia y la prostitución de la Naturaleza, de la competitividad y del refinamiento de la tortura, de la explotación del hombre por el hombre y la exaltación del dinero, yo, gritaría ahora mismo, con el protagonista de una conocida canción americana: ¡Que paren la Tierra, quiero apearme! 

     Un mundo que agoniza, por tanto, mantiene la frescura del primer día, pero ha aumentado su trascendencia. No hace falta cumbre climática ninguna para ver la realidad del problema y sus posibles soluciones. Evidentemente, la economía prima sobre la sociedad, mucho más ahora que hace casi medio siglo, y falta voluntad política para poner rumbo al camino que nos lleve hacia un mundo sostenible. Por eso, leer a Delibes, por ejemplo, es un ejercicio muy necesario. Y además, se disfruta de uno de los genios de la literatura universal. Ahí es nada...             
  

miércoles, 28 de noviembre de 2018

Los santos inocentes. Miguel Delibes. Planeta. 1981. Reseña





     En 1981 el genio vallisoletano Miguel Delibes publicó la que, con el tiempo, se convirtió en su obra más aclamada. Los santos inocentes es una novela corta pero compleja, muy compleja, en cuanto a trama y temática. Porque solo está al alcance de unos pocos escritores condensar en unas pocas páginas (aproximadamente 150) una serie de temas tan variados como ricos. Así, esta historia se convirtió en una crónica de la España profunda (más concretamente, de la Extremadura profunda) en pleno franquismo. Algo que también supo hacer --y muy bien-- Mario Camus en 1984 en su versión cinematográfica, que les valió a Paco Rabal y a Alfredo Landa el premio ex aequo en Cannes.  

     En la novela se plasman a la perfección hasta ocho temáticas que darían para, como mínimo, una novela cada una. A saber: la opresión de los señores --al más puro estilo medieval--; el desprecio y la falta de atención respecto a sus criados por parte de los señoritos; las continuas humillaciones a las que se veían sometidos los sirvientes; el analfabetismo generalizado de las clases bajas; la resignación de buena parte de estas --que aceptaban ser consideradas poco menos que como animales--; la caza --práctica a la que, por descontado, solo podían acceder las clases pudientes--; el estorbo que suponía la presencia en la familia de un deficiente mental --en este caso, Azarías--; y el papel de la mujer en la sociedad --reducida al ámbito doméstico, pero sin voz ni palabra en el propio hogar.  

     Como ha quedado dicho más arriba, entrelazar todas estas temáticas en tan poco espacio está solo al alcance de un genio de la talla de Delibes. Y es que, además de sus grandes dotes como novelista, debemos sumar su amplio bagaje cultural, plasmado en sus obras a través del conocimiento de la flora y la fauna, del mundo rural y del mundo de la caza. Todos estos aspectos hicieron del vallisoletano uno de los grandes escritores españoles del siglo XX. Buena prueba de ello son los numerosos galardones que recibió en vida --entre ellos, el Nadal, el Nacional de Narrativa, el Nacional de las Letras Españolas, el Cervantes o el Príncipe de Asturias--, aunque no le fuera otorgado nunca el Nobel de Literatura.

     En Los santos inocentes nos narra la historia de una familia de campesinos extremeños de los años sesenta. El matrimonio formado por Régula y Paco el Bajo y sus cuatro hijos, Rogelio, Quirce, Nieves y Charito (la Niña Chica, deficiente mental que no sale de la cuna), ha de hacerse cargo del hermano de Régula, Azarías, también deficiente mental, despedido por su señorito al alcanzar los sesenta años de edad y no poder servirle como antaño. Toda la familia debe obedecer a sus señores mientras es sometida a todo tipo de humillaciones y vejaciones. Los padres, Régula y Paco el Bajo, solo sueñan con poder dar una educación a sus hijos que les sirva para llevar una vida mejor en el futuro.

     La vida en el cortijo es rutinaria hasta el aburrimiento, el miedo a que los señoritos puedan enfadarse y tomar medidas contra sus sirvientes por cualquier tontería siempre está presente y cada día resulta más insoportable seguir viviendo en unas condiciones tan duras y ajenas a la libertad humana. Incluso para el inocente Azarías, cuya única distracción --cuidar de su milana bonita, una pequeña grajilla que ha criado desde casi su mismo nacimiento-- le es arrebatada por el señorito Iván, un hombre egoísta y sin ningún tipo de escrúpulos para el que es mucho más importante la caza del día que la salud de su mejor sirviente. 

     La obra es una denuncia moral contra el mundo del latifundio, su inherente injusticia social y las consecuencias que todo ello tiene sobre la vida de unos individuos que viven subyugados, casi más como animales que como humanos, y sin posibilidad de alcanzar una vida nueva. Así, el lector llega a sentir una gran empatía por los personajes sencillos, puros, humanos e inocentes --especialmente Paco el Bajo y el deficiente Azarías-- y una enorme antipatía por los acomodados, pretenciosos y orgullosos señores. Un componente, el de los valores, muy presente en la mayoría de las obras de Delibes. No en vano, una de sus pretensiones literarias siempre fue ese aspecto moralizante de sus escritos.

     La narrativa de la obra es amena, ágil y adictiva. Apenas encontramos en el texto puntos y aparte. Las líneas se siguen a una velocidad de vértigo, lo que le otorga una rapidez de lectura muy elevada. Sus seis capítulos o libros, de una extensión de unas 25 páginas cada uno, presentan a los personajes y los hechos que nos llevarán hasta un final inesperado pero a la vez deseado por el lector. Los dos primeros libros son sobre todo descriptivos, mientras que los dos últimos se centran en los hechos que constituyen la trama de la novela. El narrador es externo, omnisciente y en tercera persona, y el estilo, básicamente oral, hace juicios de valor de los personajes.

     El texto corre todo seguido, sin guiones ni cursiva ni comillas en los diálogos, que aparecen, además, sin verbos introductorios o aclaratorios. Todo ello, en pos de acelerar el ritmo narrativo y la rapidez de lectura. Los personajes se hacen escuchar, mostrándosenos mucho más cercanos. Algo que hace que la historia llegue al lector con una viveza y una frescura mucho mayores. Escribir de esta manera, haciendo además entendible --y no empalagosa-- la lectura, es algo extraordinariamente difícil de lograr. A no ser que el escritor sea Delibes. Todo un artista, un mago de las palabras, del léxico y de los sentimientos.                                         


lunes, 30 de junio de 2014

Resumen literario de enero a junio de 2014





     Llegan las vacaciones estivales y es el mejor momento para resumir lo que llevamos de año en lo que al mundo literario se refiere. Como siempre, hablaré primero de mis propios proyectos y pasaré después a enumerar mis diez mejores lecturas a modo de recomendación como lecturas veraniegas. Lo que llevamos de 2014 está siendo muy atractivo en todos los sentidos.

     A nivel personal ha habido dos novedades importantes. En primer lugar, en marzo, vio la luz Jungleland. Las 50 mejores entradas (2011-2013). Se trata de una recopilación de los 50 mejores artículos publicados en mi blog personal. En ella podréis encontrar reseñas de libros leídos durante esos tres años de actividad bloggera, críticas de películas y música, algunos escritos sobre deporte y artículos sobre los temas más interesantes en cuanto a política (nacional e internacional) se refiere. El libro está disponible en versión digital a un precio de 0,89 euros y en papel, por solo 4,94 euros. 




     La otra novedad apareció a renglón seguido. Con motivo del Día del Libro o Sant Jordi, y una vez finalizado el contrato editorial que me unía a Ediciones Hades, publiqué la segunda edición de El Círculo de las Bondades, novela que rinde homenaje a Irena Sendler, salvadora de 2500 niños judíos del gueto de Varsovia durante la Segunda Guerra Mundial. Es una edición reescrita, corregida y mejorada que ya está haciendo las delicias de quienes se han hecho con un ejemplar. Mejor escrita y presentada, con papel y tamaño de letra más atractivos e incluso más barata que la anterior pese a ser de mayor formato.

     La novela sigue funcionando bien tanto en formato digital, a un precio de 2,68 euros, como en papel, por 19 euros. Sus 540 páginas narran las vicisitudes que hubieron de pasar Irena y sus compañeros de aventura (muy peligrosa aventura, por cierto) para salvar a todos esos niños, corazones tiernos condenados a muerte por el III Reich, así como las formas de vida de los judíos encerrados entre ese atroz muro que los apiñó en espera de ser asesinados allí mismo o en los campos de concentración y exterminio.

     La aparición tanto de Jungleland. Las 50 mejores entradas (2011-2013) como de El Círculo de las Bondades ha retrasado el que sigue siendo mi proyecto más inmediato: terminar de contar la historia de Irena en un segundo libro que está todavía algo retrasado. Pero, como siempre se dice, las prisas nunca son buenas consejeras, por lo que me lo estoy tomando con mucha paciencia. Algo de lo que ya os habréis dado cuenta. Tranquilos: sé que estoy en deuda con muchos de vosotros y mi propósito es saldarla en forma de una novela que ha de ser la mejor de las escritas por mí hasta ahora.

     


     Y, ahora sí, en la segunda parte de esta entrada, paso a hablar de mis diez lecturas preferidas de lo que llevamos de año. Como siempre digo, se trata de los libros que más han gustado de los leídos hasta la fecha, lo cual no quiere decir que todos ellos sean novedades. Como veréis, en la lista hay algún que otro clásico. No solo de novedades vive el lector, claro.

10: El síndrome del delfín. Ramón Cerdá. El fantasma de los sueños. 2013.
09: Quedaos en la trinchera y luego corred. John Boyne. Nube de tinta. 2013.  
08: El hereje. Miguel Delibes. Círculo de Lectores. 2013.
07: Lo que encontré bajo el sofá. Eloy Moreno. Espasa. 2013.
06: Intemperie. Jesús Carrasco. Seix Barral. 2013.
05: El sueño del celta. Mario Vargas Llosa. Alfaguara. 2010.
04: El mundo de Sofía. Jostein Gaarder. Siruela. 1991.

     En el número 3 de la lista he colocado a La ladrona de libros. Markus Zusak. Lumen. 2007. La novela se ha puesto de actualidad hace unos meses gracias a la película, de mismo título, basada en ella. Una historia conmovedora, costumbrista y dramática a partes iguales digna de aparecer en el pódium de esta lista.

     En el número 2 se sitúa la recientemente publicada Cartas a Palacio. Jorge Díaz. Plaza & Janés. 2014. El autor hispano-portugués se convierte así en un referente para quien os escribe. La justicia de los errantes (2012) ya fue mi lectura preferida de 2013. Un escritor a seguir muy de cerca. Una auténtica delicia.

     Y en el número 1, otra de mis debilidades en los últimos años. Si en 2012 ya arrasó con La leyenda del ladrón, ha vuelto con más fuerza si cabe en este 2014. El paciente. Juan Gómez-Jurado. Planeta. 2014. Una historia que me robó muchas horas de sueño pocas semanas después de su publicación. Si te gustan las emociones fuertes, este es tu libro.


  

     Y esto es todo por el momento. Como sabéis, Jungleland también se toma unas merecidas vacaciones estivales. Pasadlo bien y leed mucho. Feliz verano. Nos leemos, si Dios quiere, en septiembre...



lunes, 16 de junio de 2014

El hereje. Miguel Delibes. Círculo de Lectores. 2013. Reseña





     Quince años después de su publicación original por Ediciones Destino, y tres más tarde de la muerte del autor, Círculo de Lectores editó el pasado año una edición de lujo conmemorativa del décimo quinto aniversario del lanzamiento de la última obra publicada por el genial escritor vallisoletano. La incursión de Delibes en la novela histórica constituyó toda una novedad en su momento. Y logró una descripción magistral de cómo fue su ciudad natal cuatro siglos antes.

     Cipriano Salcedo es el protagonista de la novela. Dos hechos marcarán su vida desde el mismo día de su nacimiento: su madre fallece pocas horas después del parto a causa de unas fiebres y su padre le considera por ello un parricida, lo que origina su eterno odio; y la coincidencia de todo lo anterior con la publicación de las 95 tesis de Witternberg a las puertas de la catedral alemana. Su padre, por quitárselo de encima y como acto de venganza, lo interna en un colegio de niños expósitos de la capital vallisoletana, separándolo de Minervina, la joven que lo había amamantado y cuidado desde la muerte de su madre.

     La tierna juventud de Cipriano cuenta únicamente con el amor de Minervina y la atención de Ignacio, oidor de la Chancillería de Valladolid y tío suyo - hermano de su padre -, quien lo toma como hijo propio al carecer de descendencia. Este hecho se verá reafirmado al fallecer Bernardo Salcedo, el padre de Cipriano. El joven se verá forzado a madurar de forma precoz ante las desgracias que se suceden en su vida. Eso sí, como hijo único, hereda todas las posesiones y negocios de su padre, pudiendo llevar una vida cómoda al menos en lo económico. 

     En uno de sus viajes por sus posesiones conoce a Teodomira, apodada la reina del Páramo al ser considerada la mejor esquiladora de la región del Páramo. Acaban casándose e incluso serán felices unos años, hasta que la obsesión de su esposa de ser madre chocará frontalmente con la escasa fertilidad de los hombres de la familia Salcedo. La obsesión se convertirá en enfermedad y la convivencia será casi insoportable hasta el internamiento de la enferma en un hospital. 

     Pese a su gran visión de los negocios - amplía enormemente las riquezas heredadas en pocos años -, su corazón está vacío. Y sus contactos con la familia Cazalla - el párroco Pedro, el doctor Agustín y Leonor de Vivero, madre de ambos, personajes todos ellos reales de la Valladolid y sus alrededores del siglo XVI, que aparecen también en otras geniales obras ambientadas en la época, como La conspiración de Yuste, del gran escritor extremeño Víctor Fernández Correas - le permitirán ir adentrándose en el círculo luterano de la ciudad. 

     Su discreción y su fe inquebrantable en las enseñanzas de Lutero harán que los Cazalla vean en él un vehículo óptimo de cara a viajar hasta Alemania y reunirse con Melanchton, seguidor de las enseñanzas de Lutero a la muerte del precursor de la doctrina de la bendición de Cristo, de la crítica de los sacramentos imperantes y defensor de la inexistencia del purgatorio y la necesidad de terminar con viejas supersticiones como la venta de indulgencias. Esa nueva espiritualidad llenará de verdad el corazón y la vida de Cipriano.

     Los diecisiete capítulos de la novela explican detalladamente las inmorales prácticas inquisitoriales, sus inhumanos métodos de tortura, la estancia de los herejes en sus cárceles, el desarrollo de los autos de fe contra ellos e incluso el inapelable cumplimiento de las condenas. Asimismo, el clima y el entramado social de la Valladolid del siglo XVI está descrito magistral y minuciosamente, al igual que las estancias y los ambientes. En sus tres partes - los primeros años, la herejía y el auto de fe - Delibes nos cuenta cómo cayó el primigenio núcleo luterano de la por entonces capital castellana.

     La novedad de la inclusión de Delibes en el género histórico se ve acompañada de las características que tuvo el genio castellano del siglo XX a lo largo de su extensa obra: un lenguaje sencillo y coloquial, una continua aparición de motes o malnombres de los distintos personajes y una exquisita descripción psicológica tanto de cada uno de los personajes como de la sociedad de la que estos formaron parte. En definitiva, una novela absolutamente recomendable que todo el mundo debería conocer y disfrutar.          
       

jueves, 9 de enero de 2014

Intemperie. Jesús Carrasco. Seix Barral. 2013. Reseña





     Un par de personajes y una buena historia. Son las únicas cosas necesarias para escribir una gran novela. Parece fácil, ¿verdad? Y, sin embargo, no lo es. En absoluto. Si lo fuera, todo el mundo sería escritor. No, la realidad es mucho más complicada que todo esto. Lo que se necesita, ante todo, es ser un buen "juntaletras", un buen "expresador" de sentimientos, un buen descriptor de personajes, ambientes y objetos. Un gran escritor, vamos.

     Y, aún así, sigue siendo harto difícil conseguir construir una gran novela. Para ello, se requiere poseer un basto bagaje cultural y léxico, una maestría para saber cambiar el ritmo y el tono de la narración en cada escena, en cada situación. Señoras y señores: ante ustedes, Jesús Carrasco, escritor extremeño (Badajoz, 1972) afincado en Sevilla que, con "Intemperie", su primera novela, ha hecho que servidor se emocione leyendo una historia sencilla pero magníficamente construida y magistralmente escrita.

     Elena Ramírez, de Seix Barral, dice de él en la solapa interior de la novela, entre otras cosas, que tiene "la riqueza de Miguel Delibes". Estas palabras podrían entenderse como una  forma de márketing, de querer vender bien a un escritor hasta ahora desconocido. Pero yo, que nada tengo que ver con la editorial ni con el autor, no puedo estar más de acuerdo con las palabras de Ramírez. "Intemperie" bebe directamente de "Los santos inocentes" del genio vallisoletano. 

     Su riqueza léxica (recomiendo leer la novela con un diccionario a mano), sus grandes dosis de realismo, su alto valor descriptivo (de personajes, ambientes y objetos) y el hecho de que los diálogos entre los personajes sean los justos otorgan a la obra una originalidad extraordinaria en los tiempos que corren. Por todo ello, esta genialidad merece, desde ya mismo, ser elevada a la categoría de clásico de la literatura nacional.

     Y, por si todo lo anteriormente reseñado fuera poco, "Intemperie" constituye todo un manual de supervivencia en el campo y el desierto y del oficio del pastoreo; un compendio de, a la vez, todo el esplendor y la peligrosidad de una naturaleza cambiante que emociona pero que también puede matar; y una honda reflexión sobre la condición humana, de las buenas y de las malas personas.

     Una novela atemporal y ageográfica en la que no conocemos los nombres de los lugares ni de los personajes pero sí su naturaleza, su modo de vivir la vida y cómo se relacionan con el medio que los rodea. Que combina la violencia con la solidaridad, la codicia con la bondad, la malicia con la entrega a los demás. Un cruce de caminos entre dos personajes muy diferentes, pero a la vez parecidos, cuyas vidas ya no serán igual. 

     Una historia emocionante, íntima y psicológica. Dura, muy dura. Un fiel relato de la "España profunda" (¿probablemente de principios del sigo pasado?), con interesantes flash-backs que hacen entendibles los comportamientos de los personajes (sobre todo, del joven y del alguacil) y con algunos cambios de ritmo que nos hacen vibrar y no nos dejan cerrar el libro.

     Y, dentro de ese ambiente agobiante, tanto por el medio hostil como por la situación que viven el cabrero y el joven ante la persecución del alguacil y sus hombres, un sentimiento cristiano que no deja de asombrarnos. Entierros, cruces, promesas y un intento de evitar que los cadáveres sean pasto de los carroñeros.

     Parece fácil, pero no lo es. Y si Jesús Carrasco ha logrado esta obra maestra en su debut literario, ¿qué podemos esperar de él en el futuro? El tiempo lo dirá. Pero es un autor a seguir muy de cerca. Sin duda.      

         

lunes, 21 de octubre de 2013

El príncipe destronado. Miguel Delibes. Destino. 1973. Reseña





     De vez en cuando es conveniente y necesario recuperar viejas obras de los grandes clásicos de la literatura española. Miguel Delibes estuvo cincuenta años publicando un sinfín de obras. La que me dispongo a reseñar fue escrita en 1973, justo hace cuarenta años. El genio de Valladolid escribió su undécima novela poco después de ingresar en la Real Academia Española de la Lengua, en el momento de su mayor apogeo literario.
 
     En ella cabe destacar, entre otros, dos aspectos que caracterizan también la mayoría de sus narraciones: el estricto realismo de cada una de sus páginas y el estudio milimétrico de la psicología de los personajes. Las 186 páginas que la componen narran un día en la vida de Quico y su familia, concretamente, el tres de diciembre de 1963. Salvo en un par de escenas (una en una tienda de la misma calle y otra en el médico) el escenario donde se desarrolla la acción se circunscribe a la casa familiar.
 
     La ambientación es formidable, destacando el mobiliario de la cocina, con el calentador de agua como gran estrella; diversos objetos, como el tocadiscos alrededor del cual los hermanos mayores de Quico bailan el twist; el lenguaje de los personajes; la manera en que los mayores guardan las apariencias; y la religiosidad imperante en la casa.
 
     Delibes nos cuenta los hechos acaecidos durante la jornada mediante un narrador externo en tercera persona. Este se centra en la figura de Quico, el gran protagonista de la acción. La familia es una de las acomodadas de la ciudad, llegando a contar hasta con tres asistentas (la Vítora, la Domi y la Seve). Quico tiene cuatro hermanos mayores y una menor (Cristina), la cual centra las atenciones de los mayores. De ahí el título, sin duda. Quizás la única crítica que le haría a Delibes respecto a esta novela es la excesiva madurez de su protagonista. Se nos dice que tiene tres años de edad, algo bastante difícil de entender por los diálogos, los pensamientos y las acciones del mismo.
 
     Básicamente, dividiría la obra en dos partes bien diferenciadas: mañana y tarde. La hora de comer marca el paso de una a otra. La pelea entre Papá y Mamá, en la parte central de la acción, nos explica algunos aspectos que hasta entonces no se habían aclarado, a la vez que nos presenta otros que serán desarrollados a continuación. El matrimonio, con seis hijos, algo nada extraño en aquella época, hace aguas desde hace tiempo. Pero, como se ha dicho más arriba, las formas y las apariencias debían ser guardadas de puertas hacia afuera.
 
     La llegada de los hermanos mayores de Quico, que ya han acabado las clases, otorga mayor variedad de temas a la trama. Incluso acelera la lectura de la obra (si bien estamos ante un libro de esos que se leen en dos o tres sentadas). La inocencia del pequeño marca muchas de sus acciones a lo largo de la novela. Si embargo, sus ansias de ser mayor le acercan a Juan, el más próximo a él en cuanto a edad. E incluso le llevan a querer formar parte de la educación de Cristina, que apenas cuenta con un año de edad. Eso sí, una de las partes más importantes de la trama es la que hace referencia al hecho de querer llamar la atención para reclamar el trono perdido con la llegada al mundo de la pequeña.
 
      Como buen descriptor de la realidad que fue el vallisoletano, aquí deja claros reflejos de la misma: el autoritarismo del cabeza de familia, la sumisión y el quemazón de una madre agobiada ante el hecho de tener que criar prácticamente sola (pese a disponer de la ayuda de sus tres sirvientas) a sus seis hijos, el despertar a la vida de los más mayores, las relaciones extra-matrimoniales como vía de escape a la triste realidad, la guerra en el norte de África, etc.
 
     En 1977 Antonio Mercero adaptó la novela al cine bajo el título "La guerra de papá", que fue interpretada por Lolo García, Teresa Gimpera y Vicente Parra, entre otros. Quizás muchos recuerden aquellas escenas en las que el pequeño y revoltoso Quico gritaba aquello de "mierda, cagao, culo". Pese a tener un gran éxito comercial en su día, basta una nueva revisión para pensar que está sacada del baúl de los recuerdos...