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jueves, 19 de octubre de 2023

Saga Los mentideros del destino. Libro Primero: La hermandad de los huérfanos. Javier Ávila. Ediciones Digitales Anteo. 2023. Reseña

 



    Algunos autores noveles se atreven a escribir novelas tan densas y extensas que no son publicables en un único volumen, lo cual obliga a autor y a editorial a presentar la obra a través de diversos fanzines o entregas separadas en el tiempo. Es el caso de la saga que lleva por título Los mentideros del destino, de un escritor zaragozano que escribe bajo el pseudónimo de Javier Ávila. Se trata de una saga compuesta por cinco libros divididos en catorce fanzines y en una novela corta que es precuela de toda la historia. Entendiendo el apuro que para el lector puede constituir el seguimiento de la publicación da cada uno de los fanzines, el autor complementa la saga con sus redes sociales y una librería virtual o web del autor en la que se pueden ir adquiriendo los diferentes números según se vayan publicando. A día de hoy, están disponibles ya los tres primeros, que completan el primero de los cinco libros de la saga, que se titula La hermandad de los huérfanos

    Los mentideros del destino no es una historia de relatos sueltos, sino una novela tan compleja como pueda serlo la mentira. Las segundas intenciones de los protagonistas forman buena parte del argumento. Un argumento constituido por mentiras sobre mentiras. En definitiva, una historia de un mundo, una creación fantástica que se ubica en nuestro entorno terrenal o al menos en una parte de nuestra realidad. Porque, como suele ocurrir en las buenas novelas, no todo es lo que parece en esta historia. Y las piezas del puzzle que debe ser completado para esclarecer los diferentes misterios e intrigas que se nos presentan en cada uno de los fanzines se nos pueden mostrar en cualquiera de sus numerosas páginas. Para seguir los lanzamientos y el desarrollo de la historia, como ya ha quedado dicho más arriba, se puede y debe visitar la web losmentiderosdeldestino.com, y se puede contactar con su autor a través del correo electrónico info@losmentiderosdeldestino.com. 

    La saga tiene seis grandes protagonistas, tres masculinos y tres femeninos. Todos ellos son personajes de la peor calaña, pero a la vez poseen también buenos sentimientos. Las historias vividas por ellos armonizan las de ellas. Fátima, la princesa de Alepo, consigue liberarse de su destino; Marcela busca vengarse de la nobleza aragonesa; y Elena es una pícara, una farsante, una asesina letal e invisible a los ojos de la justicia que se esconde tras una encantadora sonrisa. Por su parte, Ginés y Gilberto son dos fiemeros --harapientos y sucios limpiadores de letrinas-- que se encuentran debido a las mentiras de un pirata tunecino de nombre Nicetas, el último maese de su hermandad. Un embaucador que ha creado su propia devoción, que responde al nombre de los hermanos de la luz. Será él quien enseñe a los fiemeros a estafar, falsificar, manipular y robar todo tipo de documentos y hasta identidades. Viven unas vidas ficticias y continúan la saga de los mentideros del destino.

    El primero de los fanzines, que es el que servidor ya ha leído, lleva por título El uno por el otro. A través de un estilo directo y una narración sugerente Javier Ávila nos lleva a la Zaragoza de marzo de 1156. No en vano, el objetivo del autor es contarnos la historia de los maños. No la de sus reyes y sus gobiernos, sino la del pueblo llano. La de ciudadanos que serían anónimos de no ser por esta narración o conjunto de narraciones que componen Los mentideros del destino. Unos ciudadanos que luchan contra las noblezas árabe y cristiana para defender sus deseos y sus ansias de libertad. Realidad, mentiras y leyendas medievales de todo tipo se mezclan para crear una especie de teatro de papel que transita por el tiempo de las primeras cruzadas. Una época en la que, como todos ya sabemos a estas alturas, a menudo debía recurrirse a la picaresca para poder llevarse a la boca al menos un triste mendrugo de pan. 

    La historia desarrollada en este primer fanzine nos presenta a los tres principales personajes masculinos de la saga. Comienza con el entierro de uno de ellos, Nicetas, que es enterrado como fiemero --aunque a lo largo de su vida, repleta de embustes, ha sido rico, caballero y esclavo, según le conviniera en cada caso--. Un entierro demasiado pomposo para tratarse de alguien de tan baja escala social, observa el funcionario del censo zaragozano Marcelino Saputo. Sus pesquisas para desentrañar el misterio de cómo alguien como él era enterrado de esa manera finalizan de forma abrupta al ser muy bien obsequiado con una generosa compensación por don Gilberto, conde de Mesana, un hombre que rara vez abandona su mansión y que nunca se junta con el resto de nobles de la región. Algo muy extraño, y que también encierra un secreto. Ginés, huérfano acogido por el conde, antes ahijado de Nicenas, completa el trío de protagonistas masculinos de la historia.

    Los capítulos de este primer fanzine nos narran algunos pasajes sobre las vidas pasadas de los protagonistas. Cómo se conocieron Nicetas y don Gilberto después del naufragio de un navío acaecido en pleno enfrentamiento entre cristianos y árabes en plena Guerra Santa. Cómo don Gilberto salvó la vida de Nicetas y este, a cambio, le cedió todas sus riquezas y se convirtió en su siervo, quedando sellado para siempre un destino común que los iba a hacer inseparables incluso más allá de la muerte. Cómo ambos se instalaron en Zaragoza y don Gilberto fue recompensado con el condado y un buen puñado de monedas y de tierras por Fernando I de Aragón por los servicios prestados en las distintas guerras. Cómo Ginés se convirtió en ahijado primero de Nicenas y luego de don Gilberto. Cómo Nicenas creó la hermandad basada en los libros del destino, que predicen todo lo que todavía está por venir.

    Algo muy a destacar de la escritura de Javier Ávila es la magnífica descripción psicológica --y también física-- de cada uno de los personajes. No solo de los principales, sino también de los secundarios. Aspecto, como digo, a reseñar. Sobre todo tratándose de un escritor novel. Cada detalle mostrado contribuye a encajar esas piezas de puzzle que finalmente nos enseñan quién es quién y qué papel juega en el desarrollo de la trama de la novela. También describe con amplitud los ambientes y los lugares. Y explica concienzudamente la importancia que para el futuro de la saga tendrán los libros del destino, los hures --quienes, eruditos y criminales al mismo tiempo, no dudan en matar o hacer matar a los más altos dirigentes políticos para cambiar el rumbo de los acontecimientos--, la fe y la fantasía. Porque la religión, la Historia, la filosofía y la fantasía se dan la mano en Los mentideros del destino

    Habrá que estar bien atentos a las publicaciones de los próximos fanzines --como ha quedado dicho ya más arriba, están publicados el segundo y el tercero, que completan el libro La hermandad de los huérfanos, el primero de los cinco libros que componen la saga completa--, porque prometen emociones, dramas y también humor. Todo ello de la mano de este nuevo escritor dedicado a la docencia desde hace casi dos décadas. Para finalizar la presente reseña, recuerdo nuevamente cómo conocer los próximos lanzamientos de los fanzines de la saga: la web losmentiderosdeldestino.com y el correo electrónico info@losmentiderosdeldestino.com.   

     

lunes, 21 de marzo de 2022

Queridos niños. David Trueba. Anagrama. 2021. Reseña

 




    Llegamos al parador con el tiempo justo para sentarnos a la comida. De nuevo esa mezcla de fuerzas vivas y de empresariado local, arracimados por la curiosidad de escuchar a la candidata. El Mastuerzo había pasado la tarde anterior por esa misma plaza y había prometido el tren de  alta velocidad desde Madrid. Así que nosotros prometimos el tren y un plan de choque de infraestructuras turísticas rurales. Supongo que el siguiente aumentaría la apuesta y por suerte solo éramos cinco candidatos porque si no los cacereños habrían llegado a pensar que la NASA se instalaría en la ciudad al mes siguiente para desarrollar su nuevo plan de conquistar Marte desde Trujillo. Así, con semejante lucidez, ironía y atrevimiento el cineasta y escritor madrileño David Trueba (1969) plasma sobre el papel de su nueva novela, Queridos niños, una ácida crítica a las campañas electorales, los políticos, la ciudadanía y el país en general. Una novela que por momentos divierte, entretiene y hasta indigna al lector.

    Queridos niños es el resumen del diario de campaña que Basilio escribe a Amelia, la candidata a la presidencia del gobierno de un partido democristiano que no cuesta nada reconocer en nuestra realidad cotidiana. Basilio --apodado El Hipopótamo debido a sus 119 kilos de peso, que él considera síntoma no de gordura sino de firmeza-- le escribe a Amelia los discursos más llamativos de sus actos electorales. Se trata de un hombre altamente mordaz e inteligente, pero también solitario --la soledad es el triunfo de la madurez, afirma--, deshumanizado, que construyó un muro a los trece años de edad para llegar vivo a casa cada día después del cole. Alguien para quien la idea de suicidarse es una fantasía secreta desde que tres compañeros de colegio me patearon mientras los demás niños arremolinados reían. Un hombre que practicó la eutanasia --a la que ahora debe oponerse por programa político-- a su querido padre enfermo de muerte, a petición suya, eso sí, diluyendo pentobarbital en su helado de vainilla.

     De la crítica de Trueba no se salva nadie. Desde luego, no el partido. Pagos inflados con dinero público sirven para pagar a Basilio; sistemático reparto de banderitas del partido y del país, como si ambas cosas fueran lo mismo; aparición de viejas rencillas internas entre los ladronzuelos de siempre y los regeneracionistas --muy pocos, en realidad--; recurso a las malas artes durante la campaña --el empleo de las oscuras prácticas del Tano Allegri, que ataca a los rivales políticos; el aprovechamiento de accidentes y del dolor ajeno para beneficio propio electoralista; las negociaciones bajo mano para desacreditar de todas las maneras posibles a los rivales, con pruebas o incluso sin ellas--; uso de mil y una triquiñuelas para tapar las miserias propias sacadas a la luz por los rivales o por la prensa; permanente manipulación a través de los centenares de cuentas falsas en redes sociales que bombardean cada minuto sus propagandas; o las falsas carreras de la candidata que simula hacer ejercicio y que apenas constan de una vuelta a la manzana para reentrar al hotel por la puerta de atrás.

    Todo, por imposible que parezca, sirve para atraer a los queridos niños, como define Basilio a los ciudadanos, a las urnas. Unas urnas que, desde la propia portada de la novela --toda una declaración de intenciones y una gran muestra de lo que realmente contiene--, está repleta de pirañas --entre pirañas es mejor no ser de carne y hueso, afirma un Basilio que además añade que el salto a la política es un rito de paso al lado oscuro, entrar en la bañera de pirañas, y no se puede salir vivo--. Y es que Basilio se compadece de Amelia. Tanto si pierde como si gana las elecciones. ¿Y qué sabemos de Amelia, por cierto? Pues poca cosa y mucho a la vez. Lo que le confiesa a Basilio en un momento ya cercano a las elecciones: tengo la demoledora sensación de que he tirado mi vida a la basura. He estudiado como una demente para no llegar a otra cosa que transmitir a mis alumnos tres ideas subrayadas y facilonas que condensan los cinco mil años que nos precedieron. He vivido toda mi vida con el mismo hombre --quince años mayor que ella, ya casi en la senectud-- al que he visto hacerse mayor a mi lado. Y si me tiras de la lengua te diré que ni ser madre ni ser esposa ni profesora siquiera han sido aspiraciones que doy por saciadas. Pues ese vacío se llena con esta aventura, te lo creas o no. A mí me llena la idea de que puedo ayudar a mi país.

   Como era de esperar, tampoco los ciudadanos salen nada bien parados de este particular diario de campaña. Mis queridos niños respetan las reivindicaciones laborales si afectan a su sector profesional, pero las desprecian cuando complican su vida cotidiana, afirma Basilio en relación a la falta de solidaridad de estos. Y, a su vez, el único que verdaderamente curra de toda la comitiva que sigue a la caravana del partido, Rómulo, el conductor del autobús, paga a los políticos con la misma moneda: ya lo verás. A medida que avance la gira, os iréis comportando como niños en el viaje del colegio. No sé lo que tiene el autobús, es una especie de vuelta a la placenta de la infancia, como un encantamiento mágico. Y, de alguna manera, Basilio le da la razón al reflexionar ante Amelia que tras conocer la política desde dentro, he comprendido que sucede al revés de lo que creía antes. Es la gente corrupta la que encuentra en la política un campo por explotar y les atrae ese sector para progresar en su maldad.  

    Tampoco la prensa y los periodistas se libran de las críticas de Queridos niños. Así, escribe Basilio que los periodistas ya no son inquisitivos ni impertinentes. Ahora aspiran a una vida cómoda, parecida a la que se pegan sus jefes. Y habla de un claro ejercicio de hipocresía al reconocer que cuando se trabaja para los partidos políticos conservadores, ya sea como político o como escribidor, lo que era mi caso, tienes que identificarte con un tipo de votante fiel y encastillado. Por eso, durante años, fue imprescindible mantener un discurso político contra el divorcio, mientras los representantes del partido se divorciaban sin problemas. Sucedió lo mismo con el aborto, había que combatirlo, pero no renunciar a ese derecho en el ámbito privado. Luego fue idéntica la posición con el matrimonio homosexual, tan protestado como utilizado, o la investigación con células madre. Y lo mismo con la eutanasia. Una cosa era pedir el voto por unos motivos y otra muy distinta convertir esos motivos en tu pensamiento íntimo. Eso lo tuvimos claro desde el principio en nuestro acuerdo, ¿verdad, Amelia?

    Respecto a la relación entre la política, la psicología y la manipulación cabe destacar un párrafo demoledor: en la política funcionan los condicionantes psicológicos, y cuando se dice de uno mismo que se es humilde, se disfraza la soberbia, cuando se advierte de que vas a decir la verdad, se miente, y cuando se asegura que algo es lo que todo el mundo piensa, en realidad no lo piensa nadie pero se pretende inducir a que todo el mundo lo piense. La clave está en hacerlo sin que se perciba esa constante manipulación. Y, para ello, añado yo, luchar para que los ciudadanos, los queridos niños, prefieran comer de la mano de los políticos antes que buscarse el pan por sí solos, es decir, ejercer el derecho que jamás deberían dejar perder: el de analizar, contrastar y verificar las informaciones y extraer las pertinentes conclusiones. Algo en lo que ayuda poco tener una misma empresa de televisión propietaria de un canal de derechas y otro de izquierdas, que maneja como un asador de dos parrillas para caldear el espíritu de sus audiencias.

     En definitiva, para el equipo de campaña de Amelia, hay tres aspectos básicos que conseguir durante la campaña electoral: recordar el abandono, las catástrofes, los dramas, y presentarse como salvadores y solucionadores; ser capaces de generar la imagen del día cada día; y, ante todo, no dudar, no decir la verdad y no rectificar. Porque ganar lo justifica todo, lo disculpa todo y lo hace olvidar todo. Y es que Queridos niños es una novela que bebe directamente de la pandemia y del clima político tan polarizado que existe en nuestra triste actualidad. Y la campaña que tan magistralmente describe David Trueba bien podría ser la de 2023. Es de esperar que esta obra abra los ojos a cuantas más personas mejor. Es una novela muy necesaria que ilustra a la perfección la realidad de nuestro país y de nuestra clase política. Ojalá sirva como alerta ante lo que puede que se nos venga encima muy, muy pronto ya. 


lunes, 6 de septiembre de 2021

El hijo del padre. Víctor del Árbol. Destino. 2021. Reseña

 




    La maldad, la desgracia y las maldiciones juegan un papel muy importante en la trama de la última novela de Víctor del Árbol. Como comenta, en varias ocasiones además, Alma Virtudes a lo largo del transcurso de las acciones que componen la historia de El hijo del padre, los hombres de su familia están infectados con el virus de la infelicidad y la autodestrucción. No importaba la generación, ni el momento, al final esa maldición se manifestaba y era una lengua de fuego que abrasaba cuanto tenía alrededor. Justos y pecadores. Todos acababan pagando esa rabia insensata, esa ira contra una vida que nunca era como debería ser. Y Diego Martín, el protagonista principal de la novela, reconoce que su abuela tenía toda la razón. Él, que durante años había tratado de ser diferente a sus progenitores, que había levantado puentes levadizos para que la infelicidad no le alcanzase, vislumbra al fin, apesadumbrado, que era como su padre, como su abuelo. De los que se marchaban, de los que huían.


     El conjunto de historias familiares con las que el escritor catalán teje la trama de su nueva novela arranca en el presente de 2010. Diego ha secuestrado a Martin Pearce, el enfermero de su hermana Liria, ingresada en un psiquiátrico desde hace varios años, lo ha metido en el maletero de su coche y ha conducido más de mil kilómetros hasta la Casa Grande, donde lo ha torturado durante tres días y finalmente  lo ha matado disparándole dos veces en la cabeza. Ahora, él mismo está también ingresado, como su hermana, en una unidad de psiquiatría. Muchas preguntas inquietan al lector desde las primeras páginas. ¿Quién es Martin Pearce y qué ha hecho para que Diego haya acabado de esa manera tan maquiavélica con su vida? ¿Por qué ha conducido más de mil kilómetros? ¿Qué es la Casa Grande y por qué es allí donde mata al enfermero? ¿Por qué está encerrada en un psiquiátrico su hermana Liria? ¿Cómo un padre de familia, esposo y respetado profesor universitario como Diego ha sido capaz de cometer semejante crimen?


    Como en todas las novelas de Víctor del Árbol el autor nos hace recorrer intrincados círculos concéntricos repletos de píldoras informativas, enormes puzzles casi imposibles de resolver y escondidos rincones de las memorias de sus personajes para ir rellenando poco a poco los huecos que nos permiten ir vislumbrando la resolución de cada uno de los enigmas que nos propone desde las primeras páginas. Y lo hace de forma paulatina, contando partes inconexas de las historias, situándonos en lugares tan diferentes como la Siberia de los gulags estalinistas, el norte de África español de época franquista, la Barcelona de la primera década del siglo XX o el Pueblo. Un pueblo sin nombre, situado en la provincia de Badajoz, dominado desde tiempos inmemoriales por la familia Patriota. Asentados en la Casa Grande, los Patriota se erigirán en los archi enemigos de los Martín, la familia de Simón, Antonio y Diego. Tres hombres, abuelo, hijo y nieto, que no podrán ya huir de la desgracia.


    Y si el presente de la historia nos sitúa en la Barcelona y el Pueblo de 2010, el pasado más remoto nos hace retroceder en el tiempo hasta el Pueblo de 1936, justo al momento del golpe militar y del inicio de la Guerra Civil. Las diferencias políticas y económicas y un acercamiento amoroso entre un miembro de cada una de las familias reseñadas desembocará en el comienzo de la desgracia de la familia menos poderosa, la de los Martín. Simón, abuelo de Diego, deberá huir de España y acabará en el frente ruso durante la Segunda Guerra Mundial. Y terminará, por rocambolescas vicisitudes de la vida y de la mala suerte, en un gulag de Siberia. Desde 1936 la vida familiar de los Martín ya no será la misma. Ni siquiera dos generaciones después. Tampoco en el otro extremo del país. Porque el lugar no es lo más importante. Nunca. Sobre todo cuando uno tiene cuentas pendientes con demasiada gente. Incluso con uno mismo.


    El miedo --un hombre sin miedo dejaría de ser humano, escribe el propio Diego en su diario durante su estancia en el psiquiátrico--, los traumas y las huidas hacia adelante --de Simón, de su hijo Antonio y de su nieto Diego--, las malas decisiones --¡quien esté libre de pecado que tire la primera piedra!--, el sentimiento de culpabilidad --¡qué difícil resulta a veces perdonarse a uno mismo!-- y la maldad --propia y ajena--, son los principales ejes sobre los que giran las numerosas sub tramas de El hijo del padre. También la desesperanza y la imposibilidad de seguir haciendo frente a la vida debiendo sostener el insoportable peso de la mochila del pasado --el pasado vive en ti pero tú no perteneces al pasado, escribe no obstante Diego en el mismo diario--. Frase lapidaria escrita para el futuro familiar que quizás debería haberse aplicado a sí mismo con mucha anterioridad. Y es que a veces se necesita toda una vida (o incluso varias) para aprender ciertas cosas.


    Las cuatrocientas páginas de que consta la novela se dividen en cuatro partes y en cuarenta y seis capítulos más una introducción y un epílogo. Las cuatro partes --Tierra de barro, Kalinka, Hasta que llueva en el desierto y Liria-- hacen referencia a aspectos y lugares importantes de las diferentes historias como son el Pueblo, Siberia, el Sáhara Oriental y Liria, la hermana enferma de Diego. En efecto, pese a que los distintos capítulos se centran en lugares y épocas diferentes las distintas partes hacen referencia más concreta a esos momentos exactos de la trama. Una forma de ordenar los sucesos más acorde a la cronología lineal con que tuvieron lugar. La parte más extensa es la que hace referencia a las desventuras de Simón en la Siberia de la Segunda Guerra Mundial, mientras que la más corta nos explica la historia que tiene que ver con los años pasados por Antonio en África durante la ocupación española del Sáhara. Tierra de barro hace referencia al Pueblo, básicamente en los hechos acaecidos en él durante el siglo XX, y Liria se ocupa a grandes rasgos de los hechos más actuales en el tiempo.


    El hijo del padre nos habla de cómo a menudo nuestras vidas nos llevan a acercarnos a aquello que odiamos, a aquello que quisiéramos dejar atrás para siempre. O quizás de cómo precisamente somos nosotros mismos los causantes directos de que ello suceda así y no de otra manera. Porque en realidad la línea que divide ambos conceptos --causa y efecto-- es mucho más delgada de lo que quisiéramos. También de que a veces las cosas y las personas no son o somos como parecen o parecemos. Y de que puede darse la situación de descubrir la verdad --si es que esta en realidad existe-- de la peor manera posible. Y, por supuesto, de que llega un momento de nuestra vida en que debemos dejar de ver los sucesos de nuestra niñez con la mirada del niño que fuimos para verla con nuevos ojos, los de la adultez de aquellos que fueron nuestros progenitores. Pero, sobre todo, nos habla de que escondernos en nuestras propias mentiras --o en las de los demás-- no suele tener consecuencias positivas. Ni para nosotros ni para quienes nos rodean.


    Víctor del Árbol posee muchas cualidades literarias. La mayor de ellas, en mi opinión, es la gran capacidad que tiene para transmitir los pensamientos, las frustraciones, las luchas internas y el dolor que sienten sus personajes. Desde esa abuela impotente ante tanta tragedia como es Alma Virtudes hasta la progresiva transformación de Diego en un criminal sin escrúpulos. Resulta tan dramático (a nivel de trama) como admirable (literariamente hablando) observar cómo un hijo de la emigración, un hombre que se ha hecho a sí mismo renunciando a sus orígenes y familiares va sucumbiendo a esa incapacidad de liberarse de un pasado que le persigue en el tiempo y en el espacio. Lo que pasó entre él y su padre, entre su familia y la Patriota nos es mostrado sin prisa pero sin pausa de una manera tal que el lector cree vivir in situ las diversas situaciones narradas. Y sufre. Y disfruta. ¿Cómo se puede calificar un libro que hace sentir a los lectores sentimientos tan enfrentados a la vez? ¿Qué tienen esos libros que al ser terminados de leer dejan al lector en silencio durante minutos? Es difícil de explicar, la verdad. Así que mejor leed El hijo del padre y comprobadlo por vosotros mismos.


jueves, 1 de octubre de 2020

Tierra. Eloy Moreno. Ediciones B. 2020. Reseña


 



    Qué difícil resulta a veces reseñar una novela. Eloy Moreno ha escrito una historia necesaria, oportuna e imprescindible. El azar quiso, además, que viera la luz en febrero, justo antes de la pandemia. Sin duda, el planeta está enfermo. Y, como dice uno de los protagonistas de Tierra, William Miller, el hombre más rico y poderoso del mundo, los humanos son su virus. Precisamente nosotros, los humanos, somos los grandes protagonistas de la novela. Y no salimos en absoluto bien parados de las reflexiones que Moreno, en boca de los personajes de su historia, nos presenta de manera cruda, mordaz y necesaria. Porque el autor de, entre otras, El bolígrafo de gel verde y Lo que encontré bajo el sofá --ambas reseñadas en este blog--, nos coloca ante el espejo para mostrarnos todos y cada uno de nuestros pecados. Todas y cada una de nuestras culpas. Y enfrentarse a todo eso, al lector, no le resulta nada cómodo. Tierra, pues, nos presenta una gran verdad. Una gran verdad incómoda. ¿Qué hacer, pues, con ella una vez descubierta?


    Nuestro planeta ha sobrevivido a todo. Y nos sobrevivirá también a nosotros --y a nuestro turismo depredador--. Sin duda. Negar el cambio climático no lo destruirá, pero sí destruirá las condiciones necesarias para que pueda ser habitado por nosotros, los humanos. Y esa es, pienso yo, una de las pretensiones de Eloy Moreno a la hora de abordar esta novela: denunciar un capitalismo salvaje que induce al consumismo a través del márketing, la publicidad, las redes sociales, la manipulación de la realidad, las mentiras, la destrucción de la ética y los valores y, en suma, la deshumanización del ser humano. Todo ello, en aras de crear una sociedad idiotizada, con una educación progresivamente degradada, que genera una serie de adicciones que crean unas necesidades absolutamente superfluas pero que favorecen negocios que hacen cada vez más y más ricos a los poderosos. El plan que se nos presenta en Tierra es este: una educación mediocre, un empleo de mierda que te hace llegar cansado a casa y una televisión que manipula y favorece el consumo. Una rueda perfecta.


    William Miller se ha hecho rico a costa de jugar con las personas. Es un hombre sin escrúpulos. Sabe que la información es poder. Y que ese poder puede crecer y crecer a través del consumismo. Por eso, no ceja en su empeño a la hora de crear empresas que se apoyan en otras --todas suyas, obviamente-- para construir finalmente un imperio que convierte a los gobernantes en sus títeres. Es el amo del mundo. Y no está dispuesto a perder semejante botín. ¿En qué se apoya para ello? En el enorme poder de la televisión, en las ilimitadas mentiras, en la manipulación y en la gran capacidad que descubre un día para generar audiencia. Una audiencia que atrae también a los publicistas, cuyas empresas invierten ingentes cantidades de dinero para que sus productos aparezcan en pantalla en el momento más oportuno para sus intereses. Las redes sociales, fácilmente manipulables también a partir de perfiles falsos y una serie de logaritmos no tan difíciles de descubrir si uno tiene dinero, acaban de sumarse a los instrumentos que generan poder.


    Tierra es una crítica despiadada --porque así debe ser en este caso-- al conjunto de la sociedad y a la forma de vida de los humanos que la componen. A la crueldad, el ensañamiento, el anonimato y la desfachatez de muchos de los usuarios de las redes sociales. A los influencers, a los selfies y a la necesidad de cada vez más personas de contar su vida a través de las redes sociales. A la creación, con todo lo anterior, de una realidad paralela cada vez más alejada de la verdadera realidad. De la única realidad. Porque cada vez vivimos más de cara a la galería, fingiendo ser lo que no somos. La verdad queda soterrada bajo las mentiras. Y se pierden los valores humanos. La soledad se nos hace más y más irresistible. Y ello nos provoca unas irreprimibles ansias de encontrar a quien nos haga caso y compañía, aunque sea a través del mundo digital. Virtual. No real. Y de ello se aprovechan personas como William Miller. ¿Quién en su sano juicio va a pasarse el tiempo viendo la vida de otras personas cuando podría estar viviendo la suya?, le pregunta a su amigo Dmitri. La respuesta es demoledora: todos los que no tienen vida.


    Miller lanza el programa más visto de la historia de la televisión mundial. Un reality total y absolutamente dirigido en el que ocho personas --cuatro mujeres y cuatro hombres-- se van a vivir a Marte para crear allí una colonia. Quizás un nuevo lugar al que acudir cuando este planeta sea definitivamente inhabitable para la especia humana. Todo está preparado para generar audiencia, publicidad e ingresos. Pero el pasado, que siempre nos persigue, va condicionando las acciones de los concursantes en su nuevo y último aposento (porque saben que de allí jamás podrán volver). Los ocho tienen los perfiles sociales con más seguidores del planeta. Y tratan de superar la soledad que sienten allí arriba a través de las redes sociales. Todo se retransmite en directo, incluso los encuentros sexuales entre ellos. A más morbo, más audiencia. Y a más audiencia, más beneficios. Pero, como explica más tarde su propio creador, todo lo que ocurre allí es mentira. Absolutamente todo está manipulado. Ante tal afirmación, el mundo se tambalea durante unos instantes. Solamente. Es lo que tienen las adicciones.


      Nel, la hija pequeña del multimillonario, se distancia de su padre. Nuestra relación hacía aguas por todos lados, su carácter autoritario comenzó a sustituir al cariño. Solo nos necesitaba para sus experimentos, para hacer pruebas de cámara; ya casi no nos abrazaba, ya casi nunca jugábamos a salvar el mundo juntos. Su hermano mayor, Alan, le recuerda que a veces pienso en todo lo que te molestaba de papá: su poco respeto por los seres humanos y por su intimidad, cómo jugaba con los sentimientos de los demás para hacer dinero, jugando con las personas, mostrando imágenes que no deberían aparecer. Pero los periodistas, de alguna forma, hacéis lo mismo, sois capaces de mostrar cualquier imagen por dura que sea, por violenta que sea, y también por dinero. A lo que Nel responde: hay una pequeña diferencia. Nosotros nos ganamos la vida mostrando la verdad y él lo hacía mostrando la mentira. En otra escena, el tema queda zanjado. Alan le dice a su hermana que solo hay que tener dinero, mucho dinero, más dinero del que nunca tendrá ningún periódico, por eso siempre es más fácil ocultar la información que encontrarla. 


    Tierra es también una historia sobre la familia y sus interioridades. Todos conocemos historias familiares desgarradoras. Litigios en un principio inconcebibles. Padres e hijos que no se hablan. Hermanos que pierden el contacto, como si no llevaran la misma sangre corriendo por sus venas. Es el caso de Nel y Alan. Treinta años después de la escena de inicio de la novela, sus destinos vuelven a mezclarse de la mano de su padre, ya muerto. Una vez más, la última, William Miller ha manipulado las cosas. Pero, en esta ocasión, su finalidad sí es positiva. Una especie de redención desde el más allá para conseguir que sus hijos vuelvan a quererse como en su infancia. Como cuando, juntos, jugaban a salvar el mundo. Algo que luego quedó en el olvido. El acto final de Miller es una forma de darse cuenta de que la muerte no solo se lleva a la persona; con ella desaparece también la posibilidad de nuevos recuerdos. A veces, pues, no queda otra que preservar los ya existentes con anterioridad. Aferrarse a ellos. Aunque tengan hasta treinta años de antigüedad.


    En definitiva, la nueva novela de Eloy Moreno supone un soplo de aire fresco, un nuevo punto de vista, una nueva manera de afrontar una realidad que debemos enfrentar desde ya. Porque la realidad está ahí afuera, en la calle, en las montañas, en los pueblos y ciudades de todo el mundo. No en nuestros dispositivos móviles. Y, dado que solo tenemos un planeta, hemos de cuidar de él, olvidando el turismo depredador y abordando, de una vez, el problema del cambio climático. Un problema que, por incómodo que resulte, debemos comenzar a solucionar. Hoy, mejor que mañana. Porque es un hecho demostrado que, en nuestro planeta, cada vez hay más agua y menos hielo. Y salvar el mundo no es ningún juego.  


    

lunes, 30 de mayo de 2011

Quince días de "Democracia Real Ya"



     Se cumplen quince días desde el inicio del movimiento conocido como 15M. Mucho se ha hablado de ello durante estas dos últimas semanas. Pero, por desgracia, más que informar se ha desinformado. Veamos en qué consiste dicho movimiento a través de su Manifiesto y de sus Propuestas (ambos puntos, desarrollados íntegramente al final de esta entrada, para quien esté interesado en saber más) y las mentiras que acerca de él se han extendido desde esferas poco interesadas en que tuvieran repercusión social.

     Vayamos primero con las mentiras:

- Es un movimiento desorganizado, espontáneo y sin propuestas. Falso totalmente. Basta ver el apartado B de esta entrada para ver multitud de propuestas concretas. Es difícil, por no decir imposible, ver esta concreción en cualquier programa político de ningún partido en época electoral.

- Es un movimiento que ataca a todos los políticos. Falso también. Simplemente, pide que éstos sean honestos y responsables y miren el interés general y no solamente el suyo particular.

- Es un movimiento que no acepta la democracia como sistema de gobierno. Otra falacia más. Precisamente, lo que demanda es mayor democracia. Pero una democracia en la que el pueblo tenga la última palabra y no solo la primera (su voto cada cuatro años) para que luego los mercados y los banqueros presionen a los gobiernos para su interés particular.

- Es un movimiento que predica que no hay que ir a votar. Otra mentira. Es justo al revés. Exige una reforma de la ley electoral para que más partidos tengan cabida en los parlamentos de todo tipo y para que el voto de cada ciudadano valga lo mismo, independientemente de a qué partido se vote y en qué lugar se realice el voto.

- Es un movimiento antisistema. Con perdón: ¡hay que ser gilipollas para afirmar algo así! Lo que demanda es un buen funcionamiento del sistema. Lo que es antisistema es la corrupción, el lucro y el enriquecimiento a costa del ciudadano.

- Es un movimiento de jóvenes violentos, drogadictos y borrachos. He asistido personalmente a alguna de sus asambleas, y puedo dar fe de que hay gente de mediana edad también. E incluso he visto con mis propios ojos a algún que otro jubilado. Las plazas están limpias como patenas porque los acampados son los primeros que quieren estar cómodos en dichas plazas. ¿Violencia? Solo cabe ver las imágenes del pasado viernes para ver la actuación de los jóvenes ante la brutal actuación de los mossos de esquadra...

     ¿Quiénes son los que buscan desinformar a la opinión pública sobre la realidad de este movimiento? Muy fácil. Los mismos que defienden que el sistema debe continuar como hasta ahora: las grandes multinacionales, las bancas, el PP, el PSOE y los medios de comunicación que estos últimos controlan y manipulan para su propia conveniencia. Porque si algo es ejemplo de sinvergüencería elevada a puntos desorbitados es el seguimiento del movimiento 15M por parte de las televisiones, públicas y privadas, de este país.

     Se suele decir, erróneamente por cierto, que las elecciones son la "fiesta de la democracia". Otra mentira más. O la democracia pasa a ser algo más que ir a votar cada cuatro años, tomando mucha mayor importancia el pueblo, o la verdadera "fiesta de la democracia" es la que se está dando estos días en las plazas de tu pueblo y de tu ciudad. Eso sí, ¡una democracia real!  

     Para quien quiera saber más sobre este maravilloso movimiento pro-democrático, transcribo a continuación su manifiesto y sus principales propuestas. Juzgad vosotros mismos tras su lectura...   

A) MANIFIESTO: Somos personas normales y corrientes. Somos como tú: gente que se levanta por las mañanas para estudiar, para trabajar o para buscar trabajo, gente que tiene familia y amigos. Gente que trabaja duro todos los días para vivir y dar un futuro mejor a los que nos rodean. Unos nos consideramos más progresistas, otros más conservadores. Unos creyentes, otros no. Unos tenemos ideologías bien definidas, otros nos consideramos apolíticos… Pero todos estamos preocupados e indignados por el panorama político, económico y social que vemos a nuestro alrededor. Por la corrupción de los políticos, empresarios, banqueros… Por la indefensión del ciudadano de a pie. Esta situación nos hace daño a todos diariamente. Pero si todos nos unimos, podemos cambiarla. Es hora de ponerse en movimiento, hora de construir entre todos una sociedad mejor. Por ello sostenemos firmemente lo siguiente:
  • Las prioridades de toda sociedad avanzada han de ser la igualdad, el progreso, la solidaridad, el libre acceso a la cultura, la sostenibilidad ecológica y el desarrollo, el bienestar y la felicidad de las personas.
  • Existen unos derechos básicos que deberían estar cubiertos en estas sociedades: derecho a la vivienda, al trabajo, a la cultura, a la salud, a la educación, a la participación política, al libre desarrollo personal, y derecho al consumo de los bienes necesarios para una vida sana y feliz.
  • El actual funcionamiento de nuestro sistema económico y gubernamental no atiende a estas prioridades y es un obstáculo para el progreso de la humanidad.
  • La democracia parte del pueblo (demos=pueblo; cracia=gobierno) así que el gobierno debe ser del pueblo. Sin embargo, en este país la mayor parte de la clase política ni siquiera nos escucha. Sus funciones deberían ser la de llevar nuestra voz a las instituciones, facilitando la participación política ciudadana mediante cauces directos y procurando el mayor beneficio para el grueso de la sociedad, no la de enriquecerse y medrar a nuestra costa, atendiendo tan sólo a los dictados de los grandes poderes económicos y aferrándose al poder a través de una dictadura partitocrática encabezada por las inamovibles siglas del PPSOE.
  • El ansia y acumulación de poder en unos pocos genera desigualdad, crispación e injusticia, lo cual conduce a la violencia, que rechazamos. El obsoleto y antinatural modelo económico vigente bloquea la maquinaria social en una espiral que se consume a sí misma enriqueciendo a unos pocos y sumiendo en la pobreza y la escasez al resto. Hasta el colapso.
  • La voluntad y fin del sistema es la acumulación de dinero, primándola por encima de la eficacia y el bienestar de la sociedad. Despilfarrando recursos, destruyendo el planeta, generando desempleo y consumidores infelices.
  • Los ciudadanos formamos parte del engranaje de una máquina destinada a enriquecer a una minoría que no sabe ni de nuestras necesidades. Somos anónimos, pero sin nosotros nada de esto existiría, pues nosotros movemos el mundo.
  • Si como sociedad aprendemos a no fiar nuestro futuro a una abstracta rentabilidad económica que nunca redunda en beneficio de la mayoría, podremos eliminar los abusos y carencias que todos sufrimos.
  • Es necesaria una Revolución Ética. Hemos puesto el dinero por encima del Ser Humano y tenemos que ponerlo a nuestro servicio. Somos personas, no productos del mercado. No soy sólo lo que compro, por qué lo compro y a quién se lo compro.
Por todo lo anterior, estoy indignado.
Creo que puedo cambiarlo.
Creo que puedo ayudar.
Sé que unidos podemos.
Sal con nosotros. Es tu derecho.

B) PROPUESTAS:

1. Eliminación de los privilegios de la clase política:
  • Control estricto del absentismo de los cargos electos en sus respectivos puestos. Sanciones específicas por dejación de funciones.
  • Supresión de los privilegios en el pago de impuestos, los años de cotización y el monto de las pensiones. Equiparación del salario de los representantes electos al salario medio español más las dietas necesarias indispensables para el ejercicio de sus funciones.
  • Eliminación de la inmunidad asociada al cargo. Imprescriptibilidad de los delitos de corrupción.
  • Publicación obligatoria del patrimonio de todos los cargos públicos.
  • Reducción de los cargos de libre designación. 
2. Contra el desempleo:
  • Reparto del trabajo fomentando las reducciones de jornada y la conciliación laboral hasta acabar con el desempleo estructural (es decir, hasta que el desempleo descienda por debajo del 5%).
  • Jubilación a los 65 y ningún aumento de la edad de jubilación hasta acabar con el desempleo juvenil.
  • Bonificaciones para aquellas empresas con menos de un 10% de contratación temporal.
  • Seguridad en el empleo: imposibilidad de despidos colectivos o por causas objetivas en las grandes empresas mientras haya beneficios, fiscalización a las grandes empresas para asegurar que no cubren con trabajadores temporales empleos que podrían ser fijos.
  • Restablecimiento del subsidio de 426€ para todos los parados de larga duración.
3. Derecho a la vivienda:
  • Expropiación por el Estado de las viviendas construidas en stock que no se han vendido para colocarlas en el mercado en régimen de alquiler protegido.
  • Ayudas al alquiler para jóvenes y todas aquellas personas de bajos recursos.
  • Que se permita la dación en pago de las viviendas para cancelar las hipotecas.
4. Servicios públicos de calidad:
  • Supresión de gastos inútiles en las Administraciones Públicas y establecimiento de un control independiente de presupuestos y gastos.
  • Contratación de personal sanitario hasta acabar con las listas de espera.
  • Contratación de profesorado para garantizar la ratio de alumnos por aula, los grupos de desdoble y los grupos de apoyo.
  • Reducción del coste de matrícula en toda la educación universitaria, equiparando el precio de los posgrados al de los grados.
  • Financiación pública de la investigación para garantizar su independencia.
  • Transporte público barato, de calidad y ecológicamente sostenible: restablecimiento de los trenes que se están sustituyendo por el AVE con los precios originarios, abaratamiento de los abonos de transporte, restricción del tráfico rodado privado en el centro de las ciudades, construcción de carriles bici.
  • Recursos sociales locales: aplicación efectiva de la Ley de Dependencia, redes de cuidadores locales municipales, servicios locales de mediación y tutelaje.
5. Control de las entidades bancarias:
  • Prohibición de cualquier tipo de rescate o inyección de capital a entidades bancarias: aquellas entidades en dificultades deben quebrar o ser nacionalizadas para constituir una banca pública bajo control social.
  • Elevación de los impuestos a la banca de manera directamente proporcional al gasto social ocasionado por la crisis generada por su mala gestión.
  • Devolución a las arcas públicas por parte de los bancos de todo capital público aportado.
  • Prohibición de inversión de bancos españoles en paraísos fiscales.
  • Regulación de sanciones a los movimientos especulativos y a la mala praxis bancaria.
6. Fiscalidad:
  • Aumento del tipo impositivo a las grandes fortunas y entidades bancarias.
  • Eliminación de las SICAV.
  • Recuperación del Impuesto sobre el Patrimonio.
  • Control real y efectivo del fraude fiscal y de la fuga de capitales a paraísos fiscales.
  • Promoción a nivel internacional de la adopción de una tasa a las transacciones internacionales (tasa Tobin).
7. Libertades ciudadanas y democracia participativa:
  • No al control de internet. Abolición de la Ley Sinde.
  • Protección de la libertad de información y del periodismo de investigación.
  • Referéndums obligatorios y vinculantes para las cuestiones de gran calado que modifican las condiciones de vida de los ciudadanos.
  • Referéndums obligatorios para toda introducción de medidas dictadas desde la Unión Europea.
  • Modificación de la Ley Electoral para garantizar un sistema auténticamente representativo y proporcional que no discrimine a ninguna fuerza política ni voluntad social, donde el voto en blanco y el voto nulo también tengan su representación en el legislativo.
  • Independencia del Poder Judicial: reforma de la figura del Ministerio Fiscal para garantizar su independencia, no al nombramiento de miembros del Tribunal Constitucional y del Consejo General del Poder Judicial por parte del Poder Ejecutivo.
  • Establecimiento de mecanismos efectivos que garanticen la democracia interna en los partidos políticos.
8. Reducción del gasto militar.