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viernes, 20 de junio de 2025

Verdades a la cara. Recuerdos de los años salvajes. Pablo Iglesias. Navona Editorial. 2022. Reseña

 




    Apenas nueve meses después de dejar la primera línea de la política Pablo Iglesias publicó en forma de libro una compilación de una serie de entrevistas realizadas por Aitor Rivero (eldiario.es), periodista que siguió a Podemos desde sus inicios y, por tanto, uno de los que más sabe sobre la formación morada. Rivero solo tuvo que tirar de la lengua de Iglesias para conseguir revivir los recuerdos del ex vicepresidente segundo y ministro del gobierno de España. Lo último que me apetecía era escribir un libro de memorias, reconoce en el mismo prólogo. Sin embargo, Ernest Folch, periodista y presidente de la Asociación de Editores en Lengua Catalana, y Jaume Roures, productor de cine y antiguo accionista de LaSexta y coeditor del diario Público, lo convencieron de que el acoso que había vivido desde que entré al gobierno había que contarlo. Tras hablar con los también periodistas Andrés Gil (eldiario.es) y Pedro Vallín (La Vanguardia), decidieron que Aitor Rivero era el encargado idóneo para realizar y editar lo más destacado de las entrevistas. 

    Los tres primeros de los seis capítulos que conforman el libro están dedicados a la persecución mediática-jurídica-policial sufrida tanto por él como por los demás miembros del partido político que creo en 2014. Bajo los títulos El acoso, La cacería y Dina, hacen referencia a muchos de los bulos, falsas noticias y falsos casos judiciales que se fueron abriendo y vertiendo sobre Podemos a lo largo de los años. Casos todos ellos archivados que, aunque quedaron en nada judicialmente, cumplieron con su objetivo real: debilitar a un partido que llegó a encabezar las encuestas de intención de voto de cara a las elecciones generales. Una manera vil y rastrera de subvertir el orden democrático de un país que todavía está bastante lejos de ser democrático. A no ser que uno entienda por democracia el simple y sencillo hecho de ir a votar cada cuatro años. Está claro que para una parte muy importante de los ciudadanos mundiales la democracia consiste en muchísimo más que eso.

    No cabe duda de que la persecución hacia Podemos se intensificó sobremanera desde que se conformó el primer gobierno español de coalición desde la Segunda República, en enero de 2020. Afirma Iglesias que la romería a Galapagar, originariamente promovida por Carlos Herrera y secundada por hordas de la extrema derecha, es una hecho insólito que jamás habría ocurrido a miembros del gobierno del PSOE o del PP. Sin duda, algo tan grave no se habría permitido en ningún país democrático. Afirma que en más de una ocasión tanto él como su mujer, Irene Montero, pensaron en dimitir de todos sus cargos y dejar la política. Algo que habría sido ceder ante las presiones y las malas artes. A veces, detrás de las grandes decisiones, no hay cálculos complejos ni análisis brillantes. A veces, simplemente, hay un nudo en la garganta, asegura. Este libro va de eso: mi vulnerabilidad, mis amores y mis odios, mis enfados y mis bromas.

    A nivel personal y familiar, los tres primeros capítulos, junto al cuarto, La decisión, son los más interesantes. A nivel político, por contra, los que más relevancia alcanzan son los dos últimos: La pandemia y El legado. La decisión es el capítulo que mejor combina ambos aspectos, la política y la familia. La decisión a la que hace referencia es a la de abandonar la primera línea política. Algo que, asegura, ya había estado a punto de hacer en varias ocasiones: tras las europeas de 2014 -no le dejaron hacerlo sus propios compañeros-, antes del Congreso de Vistalegre 2 -finalmente se echó atrás debido a la postura tomada por Errejón-, en el verano de 2019 -cuando Sánchez dijo que el principal problema para llegar a un acuerdo para un gobierno de coalición era un Iglesias que dio un paso al lado para que lo sustituyera Irene Montero, aunque al final Sánchez prefirió tratar de formar gobierno con Ciudadanos (Albert Rivera)-, en enero de 2020 -estaba de nuevo preparado para dejarlo pero los propios militantes del PSOE gritaron aquello de Con Iglesias sí- y con el adelanto electoral en Madrid en mayo de 2021.

    A lo largo del libro se contraponen los temas familiares -la incredulidad, la angustia, el temor, el sentimiento de soledad, desamparo e indefensión ante el acoso recibido a las puertas de su propia casa, la desesperación al comprobar la injusticia y la total impunidad por parte de los agresores y las dudas acerca de si vivir todo aquello realmente les valía la pena- y los políticos -la responsabilidad que tenían ante sus compañeros, sus militantes y sus votantes, las complejas negociaciones internas y externas de cara a conseguir un acuerdo de gobierno de coalición con el PSOE, los errores cometidos, los cálculos políticos fallidos, los éxitos electorales, los logros políticos alcanzados durante ese gobierno de coalición y la elección de un sucesor o una sucesora para Podemos-. En este sentido, Verdades a la cara. Recuerdos de los años salvajes es una auténtica y apasionada montaña rusa de sentimientos, pensamientos, dudas, certezas, satisfacciones, decepciones, alegrías, tristezas y miedos. 

    El capítulo titulado La pandemia es bastante esclarecedor. El relato de Iglesias muestra cómo Podemos pareció estar siempre más preparado y/o interesado que el PSOE respecto al Covid-19. Así, cuando el PSOE no mostraba mayor interés por lo que estaba sucediendo, Podemos pidió en el Consejo de Ministros la formación de un equipo situacional que buscara anticipar respuestas ante las distintas situaciones que se podían presentar. Algo que fue denegado por el ala socialista del gobierno (que era mayoritaria). Podemos pidió la declaración del Estado de Alarma varios días antes de que Sánchez lo decretara finalmente. En definitiva, Podemos se mostró proactivo. Y el PSOE, reactivo. Los ataques hacia el gobierno por parte de la oposición forman parte importante del capítulo, así como las falsas y burdas acusaciones vertidas por Ayuso hacia Iglesias en referencia a las competencias de las residencias madrileñas. Tema que, me temo, quedará en el olvido. Y por el que la verdadera culpable de todo lo sucedido se irá de rositas. 

    El legado es el título del capítulo final del libro. Hace referencia a los éxitos políticos conseguidos por Podemos. A saber: el Ingreso Mínimo Vital (que no fue más amplio debido a las reticencias del PSOE), la subida del salario mínimo, la Ley de Eutanasia o La Ley Trans. Asimismo, Iglesias se enorgullece de haber formado parte del grupo de políticos que echó del gobierno a M. Rajoy, de conseguir formar ese gobierno de coalición y de haber podido conformar un nuevo bloque histórico, conformado por PSOE, Unidas Podemos, ERC, EH Bildu y BNG. Además, pone en valor la independencia de su partido respecto a los bancos, a los que no debe un solo euro, ya que Podemos se financia a base de donaciones legales y microcréditos. Y afirma sentirse especialmente satisfecho de haber ayudado a conseguir que una buena parte de los ciudadanos españoles pongan en duda aquello que aparece en los medios. Unos medios que no sirven a los ciudadanos sino a sus dueños.

    Verdades a la cara. Relatos de los años salvajes nos muestra a un Iglesias más humano y familiar. Alguien que durante unos años se preguntó: ¿Por qué me he metido en esto? Si yo antes era súper feliz. Yo ganaba más pasta antes de meterme en Podemos que después. Ganaba dinero, iba en moto, salía por la noche, me tomaba unas cervezas cuando quería y era un tío súper feliz. Alguien que aunque no lo parezca, soy una persona súper tímida y que la gente me tocara por la calle o las señoras me pararan para darme besos no me gustaba. Era una enorme putada. Alguien que, después de haber vivido esos años salvajes, el día después de las elecciones de Madrid y de su dimisión final, estuve leyendo por la mañana. Sentía una enorme felicidad porque, aunque le he puesto toda mi pasión a mi trabajo como secretario general de Podemos, no era lo que yo quería. No es lo que a mí me motiva en la vida. Ahora sí hago lo que me gusta. Ponerme a escribir sobre una cosa que me estimule, preparar cada programa de La Base. Que haya gente que te lea y te escuche. Y que, encima, me paguen por eso. ¡Ahora sí que soy un privilegiado! Alguien que, por fin, afirma que ahora sí puedo decir que me encanta mi vida. A mí lo que me encanta es escribir, comunicar, hacer un poco el gamberro, estudiar y dar mis clases. Ahora hago lo que me gusta hacer, con un nivel de reconocimiento mucho más manejable en lo humano que la locura de ser un líder político. Ahora estoy feliz. Y, simplemente, he vuelto a hacer lo mismo que hacía antes.                         

                

lunes, 11 de noviembre de 2019

10-N. Del "con Rivera NO" al "con Iglesias SÍ"


     El pueblo español está harto de sus políticos. También de ir a votar para nada. Más de dos millones de personas que sí votaron en abril han decidido no hacerlo este 10-N. Así, de los 26.361.000 (75,75% de participación) de españoles que depositaron su voto hace siete meses, solo 24.359.863 han repetido (69,87%). Existe una regla no escrita que afirma que cuando los índices de participación decrecen (y lo han hecho nada más y nada menos que en un 5,88%), la izquierda se resiente. Y así ha sido de nuevo en esta ocasión. Y era de esperar, claro. O no tanto. Porque Sánchez y el PSOE buscaron estos nuevos comicios con la intención de fortalecer su posición y facilitar la formación de un gobierno. Cálculos erróneos, visto lo visto.

     El PSOE ha perdido en siete meses casi 730.000 votantes (0,7 puntos) y tres escaños, pasando de 123 a 120. Exhumar a Franco del Valle de los Caídos solo quince días antes de los comicios no ha favorecido a los socialistas, sino a VOX. Si el propósito de Ferraz era frenar a la extrema derecha parece claro que ha fracasado de forma estrepitosa. El endurecimiento del discurso de Sánchez respecto a los independentistas durante la campaña, asegurando que controla a la fiscalía y que se compromete a traer de vuelta a Puigdemont y los ex consellers para que respondan ante la justicia tampoco ha favorecido a su partido, sino a los independentistas catalanes y, por añadidura, a los nacionalistas vascos.

     La futura gobernabilidad del país queda en peor situación que tras las elecciones del 28-A. Entonces, había dos posibilidades: un pacto con Cs, que habría dado una mayoría absoluta de 180 diputados, u otro con Unidas Podemos, que habría impedido el feliz descanso del presidente Sánchez. Ahora, el líder socialista deberá elegir qué le produce más insomnio, si la presencia de algunos ministros de Unidas Podemos en su gobierno o la amenaza de unas terceras elecciones que podrían acabar aupando a la ultra derecha al poder de nuestra nación. La elección parece bastante sencilla. Pero no sería de extrañar que las presiones de las empresas del Ibex 35, la CEOE, otros poderes fácticos y sus propios barones acabaran por imponerse. La pelota, no cabe duda, está en su tejado.

     Vox ha sido el gran vencedor de esta nueva llamada a las urnas. Ha logrado 3.639.000 votos (casi un millón más que hace siete meses), lo que se traduce en el 15,1% de los votos (4,9% más) y 52 escaños (28 más que en abril). La errática estrategia socialista y el radical viraje hacia postulados extremistas de PP y Cs en sus políticas y discursos han provocado que el esperado crecimiento de los de Casado (soñaban con llegar a los cien y se han quedado en 88) se viera frenado por los de Abascal, quienes además se han llevado por delante a la formación naranja. Si VOX ha crecido 28 escaños y el PP 22, los de Rivera ha perdido 47, pasando de 57 a tan solo 10. Cuestión esta que pone de manifiesto que apoyarse en la extrema derecha solo beneficia a esta.

     El PP ha conseguido 650.000 votos más (llegando a los cinco millones de sufragios), un 20,8% del total, y 88 escaños. Lejos de ese centenar de sillones que ansiaba. Algo sobre lo que reflexionar y decidir. ¿Seguirán los de la calle Génova apoyándose en VOX aún a riesgo de ser engullidos también ellos mismos? Porque eso es exactamente lo que le ha ocurrido a Cs. No se puede explicar de otra manera el hecho de pasar en tan solo siete meses de 4.136.000 votos (15,8%) a apenas 1.637.000 (6,79%). De aquellos 57 escaños que auparon a los de Rivera a la tercera posición nacional han pasado a únicamente 10, siendo superados incluso por la ERC de Rufián. Sorprendente y, sin duda, humillante. Y Rivera parece que no piensa en dimitir pese a semejante tsunami. ¡Ver para creer!

     Si el otro objetivo socialista en este 10-N era acabar definitivamente con Unidas Podemos, también ha fracasado en esta cuestión. Si bien es cierto que los de Iglesias han perdido 600.000 votos (curiosamente, Más País, el nuevo partido de Errejón, ha obtenido 579.000 votos, logrando 3 escaños), continúan confiando en ellos más de tres millones de ciudadanos (el 12,84% de los votantes) y se constituye como la única alternativa de Sánchez para la constitución del próximo gobierno habida cuenta de la eliminación de Cs. La política no suele dar dos oportunidades. En este caso, Sánchez podrá tratar de repetir --más bien, podrá ponerse manos a la obra de una vez-- su intento de configurar un gobierno progresista estable.

     Los independentistas y los nacionalistas también salen fortalecidos y serán claves en las negociaciones de cara a formar ese nuevo gobierno. ERC, pese a perder 150.000 votos, ha sido el ganador de las elecciones en Cataluña. Pasa de 15 a 13 escaños, en parte por la irrupción, por primera vez, de las CUP, que han obtenido doble representación en el Congreso. Además, Junts per Catalunya, el partido de Puigdemont, pasa de 7 a 8 escaños. Y en el País Vasco, tanto el PNV como EH Bildu también han conseguido reforzar sus posiciones. Los primeros pasan de 6 a 7 escaños; los segundos, de 4 a 5. Entre ambos, suman más de 650.000 sufragios. Cifra a tener muy en cuenta. Otro fracaso más del PSOE de Sánchez en este 10-N.

     Si la frase de la noche electoral del 28-A fue la de "con Rivera NO", la de anoche fue "con Iglesias SÍ". La militancia socialista parece tener claro cuál ha de ser el camino a seguir por sus dirigentes. El lema de campaña de su partido para estos comicios ha sido "Ahora SÍ". Es de esperar pues que, ahora sí, los líderes de Ferraz escuchen a quienes los sostienen de verdad y se pongan desde ya mismo a negociar un gobierno de coalición con Unidas Podemos. Porque Sánchez, pese a que parece tener una flor en el culo, no haría bien en tentar a la suerte nuevamente. Anoche, Errejón habló de esta inesperada segunda ocasión y de la necesidad de no dejarla pasar. Iglesias, por su parte, afirmó que si en abril hubo una oportunidad histórica, ahora hay una urgencia histórica. Si, de verdad, el PSOE pretende acabar con el avance de la extrema derecha, no debe desaprovechar este momento para, urgentemente, ponerse manos a la obra. O el hartazgo de la ciudadanía se incrementará todavía más...                  




lunes, 29 de abril de 2019

28A: España dice NO al fascismo





     La imagen que ilustra las siguientes reflexiones es muy significativa. El pueblo español, que habló alto y claro ayer, parece haberla asumido hasta las últimas consecuencias. Y lo ha hecho como es debido: de forma democrática. Votando y botando del gobierno de este país a quienes han hecho del discurso del odio y del miedo su particular bandera. Así es como se combate al enemigo en democracia. Quizás, visto lo visto, este país todavía tenga arreglo. Aunque habrá que esperar para ver qué gobierno se forma a partir de las negociaciones que desde anoche mismo están ya en marcha. Sin prisa pero sin pausa. Pero una cosa está clara: gracias a la amplia movilización de los votantes de izquierda y al denominado voto útil antifascista, gobernará Pedro Sánchez, y los fascistas estarán en la oposición. Una oposición que amenaza con seguir agitando sus banderas en aras de una mayor crispación.  

     El PP obtuvo anoche su peor resultado histórico con gran diferencia --4,3 millones de votos, el 16,7% del total y tan solo 66 escaños--, puesto que la antigua Alianza Popular de Fraga jamás contó menos papeletas. El liderazgo de Casado queda en tela de juicio a las primeras de cambio y, según sus propios tesoreros, las cuentas del partido están tan poco claras que quizás haya de venderse la sede central de la calle Génova. Casi nada. Los populares solo han ganado en cuatro provincias, han desaparecido del País Vasco (Javier Maroto, jefe de campaña, se ha quedado fuera del Congreso), solo cuentan con un escaño en Cataluña (el de Cayetana Álvarez de Toledo) y han quedado emparedados, como si de un sándwich se tratara, entre VOX por la derecha y Cs por el centro. Aunque no está muerto --no vendamos la piel del oso todavía--, ni mucho menos, su futuro político se presenta muy complicado. Sobre todo, económicamente.

     Ciudadanos ha estado a punto de arrebatar a los populares el liderazgo de la derecha española. Sus 4,1 millones de votos, sus 57 escaños y su 15,9% del total de los sufragios --a tan solo 0,8 puntos del PP-- hacen de Rivera el segundo gran ganador de la noche electoral. Y eso que las últimas encuestas no le daban tan buen resultado. Suma 25 escaños a los 32 que ya tenía, resiste el embate de VOX, que por momentos parecía incluso con opciones de superarle, y se afianza con claridad como probable sucesor del PP como principal partido de la oposición al gobierno socialista. Eso sí, analizando los resultados, puede que los miembros de la dirección del partido se muerdan las uñas de manos y hasta de pies, puesto que si en lugar de escorarse hacia la derecha y colocar el cordón sanitario al PSOE de Sánchez, dejándole el centro en exclusividad a los socialistas --otra de las claves de estos resultados, sin duda--, hubieran optado por seguir en el centro, podrían haber recogido una cosecha mucho mayor todavía.

     Capítulo aparte merece VOX. La formación de Abascal, viendo la situación actual del país y sabiendo lo que consiguió hace tres años Podemos (73 escaños partiendo desde cero), pensó que podía repetir el éxito de los morados. Pero ni VOX es Podemos ni Abascal es Iglesias. Podemos estuvo a punto de superar entonces al PSOE, sin embargo, VOX se ha quedado a años luz de Cs y PP. Sus 24 escaños le apartan de sus notables aspiraciones iniciales, pero muy mal haremos todos si seguimos despreciándolos. Su presencia en el Congreso es un paso atrás para todos los demócratas, y 24 diputados es un cifra que debemos poner en valor. Con el PP en caída libre, VOX tiene mucho margen para seguir creciendo. Demasiado. Y la izquierda deberá gobernar bien estos cuatro años para conseguir mantener la movilización de sus votantes. Porque si esta baja, VOX crecerá de forma imparable en 2023, tal y como sucedió en Andalucía. Y eso sí sería una noticia trágica para España.
     
     La fragmentación de la derecha, la movilización izquierdista contra la amenaza fascista y el voto útil han aupado al gobierno a los socialistas. El PSOE recupera votos y escaños, pero está por ver si consigue lo mismo con el crédito político perdido durante los últimos años. No podrá gobernar en solitario, por lo que deberá elegir con quién pactar o aliarse. Así, Sánchez, presionado ya por el IBEX35, FAES, los propios barones de su partido, la banca y demás poderes fácticos, deberá elegir entre el conservadurismo junto a Cs o el progresismo junto a Podemos. Dependiendo de su decisión, nos encontraremos ante un acto de cobardía y traición hacia sus propios militantes --que le votaron como secretario general y que anoche le gritaron aquello de Con Rivera no y Sí se puede-- y hacia Podemos --que organizó junto a él la moción de censura que eliminó políticamente a Rajoy y le dio la presidencia-- o, al contrario, ante un doble acto de valentía y agradecimiento hacia ellos --militantes y Podemos--, exactamente por los motivos ya reseñados.

     Podemos ha obtenido 3,7 millones de votos, 42 escaños y el 14,3% de los votos totales. Ha perdido, pues, casi millón y medio de votos y 29 escaños. Tras el PP, es el segundo gran perdedor de estas elecciones. No obstante, en ocasiones, menos es más. Los 73 escaños de la anterior legislatura lo dejaron fuera del gobierno, pero sus 42 actuales pueden acercarle a él. Pese a contar con la mitad de votos y la tercera parte de escaños que el PSOE, se sitúa como la muleta más recomendable del gobierno socialista según sus propios militantes. Iglesias, que tras su paternidad --la cual, por cierto, parece haberle sentado de maravilla--, se está mostrando más precavido, tranquilo, sosegado, ha evitado mediante una gran campaña lo que perfectamente podría haber sido una verdadera catástrofe para él y su partido. Se le ve más errejoniano en algunos aspectos, mucho más hombre de estado, lo cual le puede venir muy bien a la formación morada.

     Sigo con Podemos. Varios factores explican su caída electoral. A saber: sus errores propios y batallas internas; el Watergate contra ellos ejercido por las cloacas del Estado --no me cansaré jamás de decirlo y de repetirlo las veces que haga falta: es una auténtica vergüenza y una enorme anormalidad democrática que el resto de los partidos políticos de este país, especialmente el PSOE, hayan guardado silencio ante una trama criminal-política-policial-mediática de semejante envergadura para impedir que un partido político pueda llegar al poder--; el ya mencionado voto útil contra el fascismo; y la no continuación de la política de las conocidas confluencias, que tan bien funcionaron en 2015 y 2016 y que inexplicablemente no se han renovado en esta ocasión (salvo la excepción catalana de En Comú Podem). 

     Este último aspecto requiere una mayor atención, pues es muy llamativo en mi humilde opinión. En Marea ha obtenido 17 mil votos en Galicia, perdiendo sus cinco escaños; Compromís ha sumado 172 mil papeletas, perdiendo tres de sus cuatro escaños (solo Baldoví repetirá como diputado); PACMA --cuya confluencia con los morados llegó a sonar en un momento dado-- no ha conseguido representación parlamentaria pese a sumar 325 mil votos. En total, un solo diputado (Baldoví) con más de medio millón de votos tirados a la basura. Con esa cantidad de votos, Podemos habría llegado hasta los 4,2 millones, y habría estado junto a PP (4,3) y Cs (4,1), luchando por ser segundos o terceros en estas elecciones. Aún así, Podemos sigue siendo el principal baluarte del verdadero progresismo, puesto que sin él, el timón del PSOE puede volver a desviarse hacia el centro o el centro-derecha.

     En definitiva: el fascismo ha sido derrotado, al menos por el momento, y corresponde al PSOE elegir entre una política conservadora u otra progresista durante los cuatro años de una legislatura que se nos antoja la más crispada de la historia: con 24 diputados de extrema derecha; con una derecha más radicalizada que nunca; con los nacionalismos catalán y vasco claramente al alza --PNV sube de 5 a 6 escaños; Bildu, de 2 a 4; ERC, de 9 a 15; y JXCat mantiene sus 7 escaños--; y con una convivencia parlamentaria que puede ser más que complicada. Así las cosas, que Sánchez tenga mayor o menor valentía marcará claramente la agenda política durante los próximos años.                               


lunes, 7 de marzo de 2016

Investidura fallida de Pedro Sánchez. Y... ahora, ¿qué?





     El pasado viernes, por primera vez en la historia de la todavía corta democracia española, un candidato a la presidencia del gobierno fue rechazado, también en segunda votación, por 219 diputados. Y ahora, ¿qué? El líder del PSOE y el resto de su órgano de dirección siguen sin hacer la más mínima autocrítica. No la hicieron tras el 20D, cuando obtuvieron los peores resultados electorales de su historia pese a haber estado cuatro años en la oposición de un gobierno, el del PP, que ha resultado una enorme infamia para nuestra nación. Y siguen sin hacerla tras el 4M pese a haberse quedado solos debido a un NO rotundo por parte de la totalidad de la izquierda española.

     En lugar de ello, la estrategia de los socialistas es echar la culpa de sus propios fracasos a Podemos. Olvidando, dicho sea de paso, que los compañeros de Pablo Iglesias no han sido los únicos en darle la espalda a él y a su deslumbrante pacto con Ciudadanos. Ese que, además, fue votado en contra por el 21% de los propios militantes del PSOE en una votación en la que solo participó el 51% de la militancia. ¿Para qué?, debieron pensar el resto de sus militantes. Total, una vez firmado dicho acuerdo con Rivera, ya no había marcha atrás.

     Dicen desde el PSOE que 130 suman más que 161 y que Podemos --y el resto de diputados de izquierdas, me permito añadir yo ya que no lo quieren hacer ellos-- ha votado con el PP en contra de su investidura. Y, digo yo: por la misma regla de tres --parece que de matemáticas no van muy bien los socialistas--, los populares han votado con ERC, Democràcia i Llibertat o Bildu, por lo que Rajoy se ha convertido en independentista como por arte de magia. En fin, que olvidan también que no es que Podemos no quiera nada con Ciudadanos, sino que tampoco estos entrarían en un pacto en el que estuviera Podemos. ¿Padecen también los socialistas de memoria selectiva?

     Sánchez ha estado empeñado en un acuerdo imposible desde el primer momento. Unir a Podemos y a Ciudadanos es algo impensable, imposible. ¿Cómo se pueden coordinar las políticas sociales de los primeros con las económicas de los segundos? Nunca el aceite y el agua se han disuelto. Tampoco este hecho parece ser conocido en Ferraz. Quizás se viva allí en otro mundo, un universo paralelo en el que todo es posible. Pero, por si todo esto fuera poco, afirma el PSOE que las causas del no acuerdo con los morados se basa en la indivisibilidad del Estado español. Y llegamos, probablemente, a la gran falacia del asunto.

     Porque decir que Podemos es un partido político independentista es querer engañar a la ciudadanía. Una cosa es defender el derecho a decidir y otra muy distinta abogar por la independencia. ¿Tampoco esto se puede entender en Ferraz? Pues claro que sí. Idiotas no son. Faltaría más. No obstante, el PSOE ha de buscar cualquier diferencia con Podemos para justificar su negativa a sentarse de verdad a negociar con él. Porque, lo que le ocurre al PSOE es que tiene miedo. Un pánico indescriptible a dejar de ser el partido mayoritario de la izquierda española.

     Y, de nuevo, en lugar de hacer balance interno, dejar de mirarse el ombligo y tratar de discernir el por qué de sus debacles electorales y en el debate de investidura el PSOE prefiere marcar muy bien las diferencias e intentar hacer ver a la opinión pública que los de Podemos son los malos de la película. Como lo son los indios en las películas del oeste. Incluso, se atreven a afirmar que no entienden por qué Iglesias los odia tanto. Todo menos pararse a pensar un instante un hecho de sobra ya constatado: no solo los odia Iglesias. Cada vez somos más los españoles que nos sentimos traicionados por un partido que ya hace años dejó de ser socialista y obrero para iniciar un viaje al centro-derecha que parece no tener ya vuelta atrás. Algo que deja bien patente ese pacto con el partido de Rivera.

     Pese a todo lo anterior, Sánchez sigue teniendo una gran ocasión para ser presidente. Eso sí, ha de ser valiente y dejar de seguir los dictámenes de los grandes barones de su partido --todos sabemos quienes son y lo que opinan sobre la gran coalición junto a Ciudadanos y PP-- para apostar decididamente por retornar al camino de progreso que jamás debió abandonar. Porque, de seguir por él, no debería extrañar a nadie que Podemos le coma definitivamente la tostada y pase a ser ese referente de izquierdas que tanto perseguimos los ciudadanos que hemos mamado desde nuestra infancia la ideología socialista en este momento perdida.

     Seré sincero. Estoy muy pesimista. Creo que al final la gran coalición se hará efectiva. Ahora o después del verano (suponiendo que, como todo parece indicar, haya nuevas elecciones en junio). Las presiones que nos acercan a ella son muy fuertes. Y no me refiero solo al PP --que, además, tiene mayoría absoluta en el Senado y podría bloquear muchas de las medidas salidas del Congreso--, a Ciudadanos y a una buena parte del PSOE. También a las grandes empresas y a los bancos les interesa. Y no digamos a las instituciones europeas y hasta mundiales. Porque --y esta es otra cuestión trascendental--, los anteriores gobiernos (tanto del PP como del PSOE) han dejado que la economía y la capacidad de decisión nacional sea secuestrada y dirigida desde fuera de nuestras fronteras. En definitiva: seguimos camino del desastre...       
                       

lunes, 21 de diciembre de 2015

El Congreso tras el 20D





     La imagen de cabecera de este artículo ilustra a la perfección -así, sobre fondo negro, además- cómo queda el Congreso de los Diputados tras las elecciones del 20D. Como cabía esperar, no hay mayorías absolutas fácilmente alcanzables. A no ser que se de ese gran pacto nacional entre PP y PSOE, algo muy poco probable y que significaría el suicidio político de ambos, sobre todo en el caso socialista. Varias son las conclusiones que podemos sacar de los resultados electorales alcanzados en estos nuevos comicios generales.

     La primera: que el bipartidismo, herido de muerte, se resiste como gato panza arriba. Pese a que el PP ha alcanzado sus peores resultados desde 1989 (pierde 16 puntos, 63 escaños y más de tres millones y medio de votantes) y el PSOE ha bajado, por vez primera en nuestra todavía breve historia democrática, de los 100 escaños (perdiendo 7 puntos, 20 escaños y más de millón y medio de votantes) suman, entre ambos, más del 50% de los votos totales. Lo cual podría propiciar esa gran coalición nacional que diera mayoría absoluta (213 escaños) a esa unión sin duda anti natura y que tendría como consecuencia la formación de un gobierno que, además de indecente, sería también ruin, mezquino y deleznable.

     La segunda: se hace definitivamente urgente una reforma del sistema electoral en nuestro país. Un par de ejemplos claros y concisos ejemplifican tal afirmación: Unidad Popular-Izquierda Unida ha necesitado más de 450 mil votos para asegurarse un escaño, mientras que PP y PSOE lo han conseguido con tan solo 58 y 60 mil respectivamente; la diferencia entre PSOE y Podemos ha sido de tan solo 350 mil votos (menos de 1,5 puntos), lo que, sin embargo, ha supuesto un reparto de escaños muy desigual (90 por 69). 

     Podemos, con bastante más de 5 millones de votos, ha irrumpido con gran fuerza en el Parlamento, obteniendo más del 20,5% de los votos totales. Sin duda, un gran éxito para los de Pablo Iglesias, que se han quedado a menos de 1,5 puntos del PSOE y han aventajado a C´s en casi 7 puntos, lo que le convierte en el gran vencedor de la noche. O, al menos, en el partido que más cosas tenía que celebrar. Y todo ello pese a no culminar su ansiada remontada tras una campaña electoral digna de elogios y estudios. 

     El intento de algunos de crear un Podemos de derechas no ha terminado de cuajar del todo. La formación de Albert Rivera se ha quedado lejos de los resultados que la mayoría de encuestas le otorgaban. Aún así, se puede calificar de un buen resultado: 3,5 millones de votos, un 14% del total, para 40 escaños parlamentarios. Eso sí, cifras que no permiten ni de lejos formar gobierno con el PP: 40+123=163 escaños. Una campaña electoral con muchas contradicciones ha penalizado mucho, muchísimo al partido españolista catalán.

     Así las cosas, alcanzar los 176 escaños que dan una mayoría absoluta en el Congreso se antoja prácticamente imposible. Máxime cuando el PP sí ha obtenido la mayoría absoluta en el Senado, lo que complica mucho más las cosas en el caso de que las izquierdas consiguieran acercarse a esa cifra mágica. Y, para acabar de completar este complicado puzzle, es absolutamente imposible llegar a ella sin contar con los nacionalistas vascos (PNV y EH Bildu) y los independentistas catalanes (ERC y Democràcia i Llibertat).

     A tenor de todo lo anterior se vislumbra en el panorama inmediato una nueva convocatoria de elecciones anticipadas. Algo que solo se podría evitar mediante una serie de acuerdos anti natura y de carambolas casi imposibles: la ya referida alianza PP-PSOE; un acuerdo multi partito de izquierdas con apoyo nacionalista e independentista; o, ya puestos, un gobierno de amplia minoría del PP de Rajoy solo posible con la abstención del PSOE de Pedro Sánchez.

     Y, al margen de lo remarcado anteriormente, este 20D hemos asistido a la constatación de dos hechos que se veían venir durante los últimos dos años: por un lado, la desaparición del Congreso de la ex formación de Rosa Díez, UPyD -superada incluso por PACMA-, y el hundimiento de una Izquierda Unida casi condenada a muerte pese a la gran valía política y personal de su candidato, Alberto Garzón; y, por otro, un ansioso deseo de cambios urgentes por una parte muy importante de los ciudadanos de este país. Quizá sea este el gran consuelo de la noche. Un motivo para la esperanza y la sonrisa. Porque, si bien el Congreso ha quedado prácticamente ingobernable, la inestabilidad permitirá, como menos, que se acaben los plasmas, las corruptelas y las indecencias.           

domingo, 14 de junio de 2015

Diana Morant y el pentapartito de Gandia





     Se resolvió la incógnita. Diana Morant fue investida este sábado como nueva alcaldesa de la ciudad ducal tras unas frenéticas horas de negociaciones que terminaron con el pacto de gobierno final a tres bandas PSOE-MésGandia-C´s. Han sido tres semanas de dimes y diretes, de rumores, de certezas y de sorpresas. Como la final, por supuesto. Y el resultado de todo ello es que vamos a vivir una legislatura no apta para cardíacos. En este artículo voy a resumir las distintas posturas de los futuros pactantes a lo largo de los veinte días de la discordia.

     Comencemos por Diana Morant y el PSOE. Desde un primer momento no supieron encajar la dolorosa derrota en las urnas. En lugar de hacer autocrítica y reflexionar sobre las causas reales de la pérdida de casi 4.000 votos y 3 ediles en el nuevo ayuntamiento, se dedicaron a descargar las culpas en otros partidos, principalmente en Els Verds, Guanyem, PSdG y Sí Se Puede. De forma pública, Morant insistió una y otra vez en realizar llamamientos a los demás partidos con representación para pactar para echar a Torró de la alcaldía. Incluso dándosela a Ciro Palmer, único edil electo de C´s. Mientras tanto, desde Valencia, el ex alcalde Orengo trataba de negociar desde la sombra.

     La coalición MésGandia, formada por Compromís, Izquierda Unida, ERPV y otros sectores sociales e independientes de la ciudad, optó por votarse a sí misma, negándose a dar la alcaldía a Palmer. Aunque es bien sabido que quien realmente se negó a este hecho fue la propia líder de la coalición, Lorena Milvaques, quien hubo de soportar las fuertes presiones del resto de concejales electos y demás militantes de las respectivas asambleas, que buscaban también echar a Torró a toda costa.

     Ciro Palmer, de C´s, tenía la llave del nuevo gobierno desde la noche del 24M. Su decisión era clave. No obstante, su obstinación a la hora de postularse como futuro alcalde, negándose a votar a Milvaques y a Morant como alcaldesas, y asegurando una y otra vez que se votaría a sí mismo, bloqueó las negociaciones desde muy pronto. Cabe recordar que ya en la noche del 24M se había encargado de dejar muy claro que jamás apoyaría al PP de Torró. Además, indignado por el caso de intento de compra de UPyD por su jefa de prensa, pedía su cabeza en bandeja de plata como primera medida ante futuras posibles negociaciones. Algo que no sucedió.

     Cuando el 9 de junio, martes, dos agentes de la Guardia Civil se personaron en el ayuntamiento, por orden del juez Eloy Velasco, recabando información acerca de las facturas extendidas a nombre de Alejandro De Pedro, dentro de las investigaciones de la Operación Púnica, el PSOE vio su momento. Así que aceleró los contactos con todos sus interlocutores para tratar de dar un vuelco a la situación. Al día siguiente, la noticia de la imputación del todavía alcalde hizo saltar todas las alarmas en el seno de un PP hasta entonces convencido de que volvería a gobernar otros cuatro años, aunque fuera en minoría.

     Y así, llegamos al día clave, el viernes 12 de junio. Por la mañana, un medio local publicaba un artículo en el cual Palmer denunciaba las fuertes presiones a las que le estaba sometiendo J. M. Orengo para que en lugar de votarse a sí mismo, invistiera a Morant. Y algo, como mínimo extraño e inquietante, debió de suceder a lo largo de la jornada, pues a última hora de la noche el de C´s cedió y cambió su intención de voto, admitiendo que votaría a Morant. Lo cual provocó, a su vez, que MésGandia se reuniera de urgencia, la misma mañana de la investidura, para tratar el tema. En una tensa votación, la mayoría de la coalición, otra vez con la oposición de Milvaques y de Facund Puig (que intentaron, sin éxito, hacer entender a sus compañeros de coalición que era un grave error entregarse a un PSOE que ya les traicionó en 2007, cuando pactó con Plataforma de Gandia en lugar de con ellos), decidió votar también a Morant como nueva alcaldesa.

     La cuestión es que la socialista Diana Morant es la nueva alcaldesa. Muchos afirman, y no les falta razón, que se ha hecho justicia. Que un gobernante como Torró no merecía seguir como alcalde un minuto más. Yo mismo comparto tal afirmación a pies juntillas. Además, creo también en los pactos post electorales - al menos mientras la ley los permita -, y que el hecho de que los acuerdos tarden en llegar no tiene por qué ser malo; es más, parece que esa tardanza demuestra que se está hablando y reflexionando mucho sobre el futuro de la sociedad. Pero es que la sensación que servidor tiene sobre lo que ha sucedido en Gandia es algo distinto. Me gusta la filosofía política de remar todos juntos en favor de algo. Y en este caso, se ha remado contra algo (el ya ex alcalde).

     Los gestos dicen mucho en la vida. También en política. Y los semblantes de Palmer y Milvaques en el plenario del sábado denotan claramente las coacciones sufridas por ambos. Supongo que nunca llegaremos a saber qué hizo cambiar de opinión a un Palmer categórico durante los diecinueve días anteriores. Quizás no haga falta ver fantasmas - desde el PP ya se habla de compra de voto, etc - y simplemente se trató de una orden llegada desde arriba (Barcelona o Valencia), algo que, por otro lado, ya sería esperpéntico de por sí. Quizás el PP demuestre con su reacción aquello de que "se cree el ladrón que todos son de condición" (recordemos de nuevo el escándalo con UPyD durante la reciente campaña electoral). Quizás el PSOE haya hecho bueno lo de "quien no llora no mama", llevándose al final el gato al agua. ¡Quién sabe lo que ocurre en las alcantarillas de la política!

     En mi modesta - y puede que inexperta - opinión, la solución más lógica a esta situación habría sido dejar gobernar a Torró en minoría. Con las cuentas casi intervenidas, sin apoyos externos (el PP ha perdido la Diputación de Valencia y la Generalitat y puede que en noviembre pierda también el gobierno de la nación) y atado de pies y manos por una oposición que podía ponerse de acuerdo de forma puntual para tumbar la mayoría de sus propuestas, el popular podría haber terminado dimitiendo o, lo más seguro conociéndolo, desangrándose (políticamente hablando, por supuesto) ante la imposibilidad de gobernar a su antojo, que es lo que, según ha demostrado, más le gusta. De ahí que servidor opine que el pacto ha sido un error, un error muy grave. Teniendo en cuenta la crispación que se avecina durante esta legislatura, la cruda realidad económica que nos rodea, la movilización de votantes de derechas de cara a los próximos comicios y la más que probable mayor diversificación de votantes de izquierdas en el futuro más cercano, ¿por qué no pensar en una mayoría absoluta del PP dentro de cuatro años? Puede que lo que se hizo el sábado suponga para la ciudad "pan para hoy y hambre para mañana". Espero, sinceramente, equivocarme de cabo a rabo.  

     La cuestión que a los ciudadanos ha de importarnos a partir de ahora es la siguiente: Y AHORA, ¿QUÉ? ¿Aguantará el nuevo gobierno la legislatura entera? Porque es lógico que surjan muchas dudas al respecto. Algunas de ellas son estas: ¿Será posible el entendimiento entre el pentapartito formado por PSOE, Compromís, IU, ERPV y C´s? ¿Qué pasará con las discrepancias internas aparecidas entre los miembros de la coalición MésGandia? ¿Se fía realmente Compromís del PSOE? ¿Hace bien el PSOE en cantar victoria por tener la alcaldía, olvidando los escándalos de Orengo y la caída en picado de sus apoyos electorales en las dos últimas elecciones? ¿Tiene en realidad la nueva alcaldesa el liderazgo en su partido, o alguien la maneja desde la sombra? ¿Cómo reaccionarán Torró y el PP ante lo sucedido? ¿Estallará todo por los aires a la más mínima chispa y tendremos alguna traición en forma de moción de censura? Demasiadas incógnitas que solo el tiempo podrá despejar. Lo que está claro es que hoy mismo comienza la madre de todas las legislaturas crispadas... 
     


lunes, 25 de mayo de 2015

El cambio político se hace más visible tras el 24M





     El cambio político en España se hace más visible tras el 24M. Si bien es cierto que el PP (27%) ha aventajado en casi dos puntos a la segunda fuerza política nacional, el PSOE (25%), ambos partidos, en especial el primero, han retrocedido en prácticamente todo el territorio nacional. Hecho que deja patente que la ciudadanía se ha cansado del bipartidismo y ha optado por iniciativas que propicien un cambio bastante radical en la política española del presente y del futuro. Las agrupaciones izquierdistas han sido las grandes triunfadoras de estas elecciones.

     Sin duda, las grandes vencedoras de los comicios celebrados ayer han sido dos mujeres de reconocido valor activista en demanda de derechos sociales: Ada Colau y Manuela Carmena. Ambas accederán a las alcaldías de Barcelona y Madrid tras derrocar al CiU de Trias y al PP de Aguirre respectivamente. La líder del movimiento anti-desahucio y de Barcelona en comú ha obtenido un triunfo histórico y será la primera alcaldesa de la historia de la ciudad condal (previo pacto con algunas de las demás fuerzas de izquierdas representadas). En total, 176 mil barceloneses (el 25%  de los votantes, ni más ni menos) han apostado por ella. Sus 11 concejales le permitirán arrebatar a Trías una alcaldía que parecía imposible de alcanzar hasta hace muy poco. Tanto el PP como el PSOE han perdido a la mitad de sus votantes en tan solo cuatro años.

     La jueza Manuela Carmena también será alcaldesa de Madrid, dejando a Esperanza Aguirre - que ha perdido 200 mil votos respecto a los resultados obtenidos hace tan solo cuatro años - en la oposición. Ahora Madrid ha conseguido el apoyo de 517 mil madrileños, lo que supone una representación de 20 concejales. Los 9 del PSOE de Carmona le aseguran la alcaldía ante los 21 del PP y los 7 de Ciudadanos. Huelga decir que el varapalo para Aguirre es de los que hacen época. Algo generalizado en el conjunto del territorio español.

     Y es que el PP ha perdido todas las mayorías absolutas conseguidas cuatro años atrás y tan solo podrá gobernar en cuatro comunidades autónomas: La Rioja, Murcia, Castilla León y Madrid. Todo ello, con el permiso de Ciudadanos, partido clave en las cuatro autonomías. Especialmente grave es el caso de la comunidad madrileña, donde el PP de Cifuentes ha perdido hasta 24 escaños, pasando de 72 a tan solo 48. Los 37 del PSOE de Gabilondo - apuesta y fracaso personal, por cierto, de la cúpula directiva de Ferraz - y los 27 de Podemos obligan a Cifuentes a pactar con Ciudadanos (17) para alcanzar la mayoría absoluta por los pelos.

     Sin duda, el gran batacazo de la jornada electoral se vivió en Valencia. En la Generalitat, Fabra será desalojado de la presidencia tras perder la mitad de su apoyo de 2011 (¡de 1.211.000 a 645.000 votos!). Los 32 escaños obtenidos por el PP (por los 55 de hace cuatro años) le dejan sin opción de revalidar su poder. El PSOE de Ximo Puig, que también retrocede desde los 33 hasta los 23 escaños (casi 200 mil votos), gobernará junto a Compromís, que, de la mano de la otra gran mujer triunfadora de la noche, Mónica Oltra - ¿por qué no la futura presidenta de los valencianos? -, triplica sus votos y sus concejales respecto a 2011, y a Podemos, que ha conseguido 13 escaños (como Ciudadanos). Por si fuera poco, Rita Barberá tampoco repetirá como alcaldesa, pues también ha perdido a la mitad de sus votantes y deberá ceder su trono a Joan Ribó, líder de Compromís, quien deberá pactar con el PSOE y Podemos para hacer frente a una posible unión PP-Ciudadanos.

     La debacle del PP se hace patente también en la tierra de la secretaria general del partido, Cospedal. En Castilla La Mancha, los populares han cedido 11 puntos y 9 escaños. Los 16 obtenidos otorgarían el poder a una alianza PSOE-Podemos (14 y 3 respectivamente). Y eso que el PSOE también ha retrocedido allí 7 puntos y 10 escaños. Idénticos casos se dan en Aragón y Baleares. En Cantabria sería el PRC de Revilla el mejor situado para gobernar esta próxima legislatura.

     ¿Qué conclusiones se pueden extraer de todo lo anterior? Básicamente, cinco. A saber:
1- El PP debe reflexionar y, sobre todo, reaccionar ante estos resultados. Este batacazo puede ser la antesala del fin de su poder en las generales de noviembre. Rajoy no va a dimitir y tampoco adelantará las elecciones. Necesita tiempo - y también un milagro - para evitar el hundimiento total en las generales.
2- El PSOE tampoco debe dormirse en los laureles. Si su visión es que el 24M ha supuesto un gran triunfo se equivocará totalmente. También ha sufrido una gran regresión. Y solo se salva por el tremendo varapalo recibido por el PP. Ojo a las posibles tensiones internas desde Andalucía...
3- Podemos y Ciudadanos están en claro auge. Ciudadanos ha sido el tercer partido más votado en el 24M y tiene la llave en varias autonomías y en múltiples ayuntamientos. Pero no ha obtenido unos resultados espectaculares ni mucho menos. Podemos ha demostrado que la decisión de no presentarse en lugares donde no pudiera asegurar candidaturas dignas fue todo un acierto. Su unión con plataformas como Barcelona en comú, Ahora Madrid o Valencia en comú le puede volver a situar en una situación óptima para salir a por todas en noviembre.
4- Izquierda Unida y UPyD corren serio riesgo de desaparición, especialmente la formación dirigida por Rosa Díez, quien ya aseguró anoche que no se presentará a la reelección como secretaria general de la formación. Alberto Garzón tiene mucho trabajo. Pero su gran valía creo que puede reflotar a una IU acostumbrada ya a situaciones límite.
5- La ciudadanía española no termina de darse cuenta del importante momento que vive el país. A poco que esa tercera parte de españoles que decidió no votar ayer sí lo hiciera en noviembre el cambio ahora vislumbrado se haría mucho más patente. El país lo necesita, especialmente en un momento en que ese ansiado giro parece mucho más cercano. Todos debemos empujar con la máxima fuerza. ¡Es nuestra responsabilidad!          

       

Ciudadanos tendrá la llave del gobierno gandiense tras el 24M





     Ciudadanos y su líder, Ciro Palmer, tienen la llave del futuro gobierno de la ciudad ducal a tenor de los resultados obtenidos por las distintas fuerzas políticas del municipio en la jornada de ayer. El PP de Arturo Torró ha ganado las elecciones del 24M con un total de 16.800 votos, lo que le asegura 12 concejales (uno menos que hace cuatro años). El PSOE de Diana Morant no ha llegado ni a 10.000 votos (bajando de 10 a 7 ediles). La coalición MésGandia, liderada por la nacionalista Lorena Milvaques, ha obtenido 6.400 votos (doblando los obtenidos por Compromís en 2011 - presentándose entonces en solitario -, y pasando de 3 a 5 representantes). Por último, Ciro Palmer ha logrado entrar en el ayuntamiento de la mano de Ciudadanos (1.900 votos).

     Las otras cinco agrupaciones que buscaban su puesto en el ayuntamiento gandiense se han quedado sin representación. Sí se puede fue una de las sorpresas positivas de la noche electoral. La formación, que logró formar candidatura para los comicios en el último suspiro presentando las firmas necesarias el último día, peleó hasta el final con Ciudadanos por el último de los escaños, quedándose a las puertas (1.735 votos, a menos de 200 de C´s). Guanyem Gandia superó los 800 votos, aunque se quedó lejos de obtener representación. Lo mismo que Els Verds, que obtuvieron un escaso apoyo, no llegando a esos 800 votos. El PSdG se quedó en 400. Y UPyD en 300. 

     Así pues, una más que posible alianza PSOE/MésGandia (12 ediles entre ambas fuerzas) llegaría al empate técnico con el PP, por lo que depende de Palmer y C´s la formación del nuevo gobierno de Gandia. A priori, dicha formación defiende una ideología de centro-derecha, por lo que sería probable la alianza con el PP. Sin embargo, es bien sabido que muchos de sus componentes son antiguos militantes del PP y de Plataforma de Gandia, formación que hace ocho años, tras obtener también un concejal, dio la alcaldía al socialista Orengo como venganza ante Torró. Por lo tanto, cualquier cosa puede pasar en los próximos días.

     Y más teniendo en cuenta el cruce de declaraciones que hubo anoche mismo, ante los micrófonos de Radio Gandia SER, entre el propio Palmer y el todavía alcalde Torró. En ellas, un Torró simpático, felícito y casi suplicante hubo de pasar por el difícil trance de escuchar cómo su interlocutor le llamaba barriobajero y afirmaba no tener nada que hablar con él por no fiarse en absoluto. Tras las palabras de Palmer, Torró hubo de tragar saliva y trató de limar asperezas. Veremos en qué queda todo esto.

     Más allá de la conformación del nuevo gobierno municipal, me parece necesario analizar los resultados electorales. Primero vayamos con los ganadores. Porque los grandes ganadores han sido, sin duda, MésGandia y Ciudadanos. Como en el resto de España, las agrupaciones de varias fuerzas de izquierdas han obtenido grandes triunfos. Duplicar el número de votos es para estar muy feliz. Lo mismo que Ciudadanos, que pese a tener solo un concejal, decidirá con quién formar gobierno. Vamos, como un caramelo a la puerta de un colegio. Y, aun sin conseguir representación, también Sí se puede se debe dar por vencedor de estas elecciones, pues en muy poco tiempo ha estado a punto de entrar en el ayuntamiento.

     En el bando perdedor están los otros seis partidos que presentaban candidaturas. UPyD, PSdG y Guanyem Gandia lo tenían muy complicado de antemano y poco más han podido hacer. Els Verds aspiraban a volver al ayuntamiento en solitario, pero han sido una de las decepciones de la jornada, obteniendo la mitad de los votos necesarios para un objetivo que parecía más cercano de lo que al final estaba. El PP ha sido uno de los grandes perdedores de los comicios, pues ya es historia la mayoría absoluta de que gozaba, lo cual le obliga a un pacto complicado con Palmer. 

     Sin embargo, para gran sorpresa de muchos, los grandes perdedores electorales han sido Diana Morant y su PSOE. Y es que, si el PP ha perdido 2.500 votantes y un concejal respecto a 2011, el PSOE, desde la oposición, ha cedido la escalofriante cifra de 3.600 votos, perdiendo hasta 3 ediles. Algo que deja a su líder muy tocada de cara al futuro. Y no hablo solo como posible alcaldesa - veo injusto y muy complicado que acabe como alcaldesa una candidata que ha obtenido, con mucha diferencia, los peores resultados de la historia del PSOE en nuestra ciudad -, sino como cabeza visible de su formación local. ¡Qué diferente habría sido todo si Morant y sus compañeros hubieran incluido en su lista a Els Verds de Joan Francesc Peris! Con los 800 votos de los ecologistas el PSOE hubiera obtenido un escaño más (8). Y, de paso, habría dejado fuera del ayuntamiento a Palmer y a C´s. Un error imperdonable...

     Así las cosas, viendo la escasa voluntad de apoyo de Palmer hacia Torró, las paupérrimas cifras de votos alcanzados por Diana Morant y el PSOE y el hecho de que MésGandia se ha apostado como la gran alternativa al bipartidismo en la ciudad, ¿quién se atreve a descartar como futura alcaldesa de Gandia a Lorena Milvaques? E incluso, ¿por qué no un acuerdo PP-C´s para quitarse de encima a Torró - que podría poner rumbo a la Diputación (si es que el PP domina todavía la Diputación) - para que acabara como alcalde Víctor Soler, el número dos del PP? Recordemos aquel pacto PSOE/Bloc de 2003 que puso fin a la alcaldía de Pepa Frau, la nostra, y supuso la llegada de Orengo. Porque en política todo es posible. Y, en Gandia, más todavía...  

              

lunes, 27 de abril de 2015

Gandia ante el 24M. Candidaturas municipales





     La sociedad cambia y puede que la política haya de cambiar también. O quizá no. Este tema sería objeto de un debate mucho más largo de lo que una entrada bloggera permite. La cuestión es que en las listas electorales de los partidos políticos de la ciudad ducal proliferan, cada vez más, personas que poco o nada tienen que ver con la política. Vivimos en un mundo en el que el intrusismo está a la orden del día. Y esto afecta también al mundo de la política. Basta con repasar las listas de las candidaturas municipales para encontrar en ellas a periodistas, actores, deportistas y demás personas que, sin duda, en sus respectivas profesiones son excelentes ejemplos de valía, pero que deberán demostrar si lo son también en política. Repasemos las listas de los nueve partidos o coaliciones que concurren a las urnas el 24 de mayo en Gandia. Y es que, con tanta cara nueva, siglas diferentes, uniones, separaciones y cambios, no es de extrañar que el ciudadano se haga un lío y no sepa ya qué votar.

     La candidatura del PP es continuista. No solo por la presencia del alcalde como número uno, sino porque casi todos sus compañeros ya estaban en la lista de 2011. El gobierno de Torró ha sido el del turismo de chonis, el del monopolio televisivo, el de las grandes obras, el de la ampliación y refinanciación de la deuda, el del presupuesto no aprobado ni con mayoría absoluta y, ante todo, el del coste 0. Según el consistorio, la mayoría de las obras emprendidas en nuestra ciudad no han costado un solo euro a los gandienses. Sí han costado muchos euros, demasiados, readmitir a las trabajadoras de les escoletes - despedidas de forma improcedente según el juez -, las boleras y los cines del Palace, cambiar de lugar esculturas que reivindican aspectos no compartidos por el gobierno, y un largo etcétera. ¿Continuismo, he dicho? Será por sus propuestas de futuro: campos de golf, parque acuático o palacio de congresos. Desde luego, si algo hay que reconocerle al PP de Gandia es que se mantiene fiel a su estilo de hacer política.

     La gran alternativa a Torró es Diana Morant, la nueva líder del PSOE. A simple vista parece que el partido ha cambiado. En la lista hay muchas caras nuevas. De hecho, solo repiten tres, y se ha dado paso a muchos independientes. Sin embargo, son demasiadas las dudas sobre la veracidad de esos cambios. ¿Son reales o se deben a una limpieza estética que encubra los pecados del pasado, aquellos que le llevaron a perder la alcaldía por primera vez en la historia de la democracia de nuestra ciudad? Recordemos aquel proyecto del tranvía a la mar o el archiconocido y todavía nada aclarado crucero de los Borja. ¿Es Diana Morant la líder municipal verdadera? ¿O alguien, desde la sombra, mueve sus hilos? ¿Los pequeños cambios son necesarios para que todo siga igual? 

     Antes de seguir con las otras siete listas presentadas, hagamos un inciso que creo conveniente. Si no ocurre algún cataclismo parece claro que Torró o Morant gobernarán Gandia a partir del 24M. Lo cual me obliga a recordar el que, hasta la fecha, ha sido el único debate entre ambos contendientes. Tal vez la palabra debate quede grande en este caso, la verdad. Porque lo ocurrido aquel fatídico viernes 27 de febrero fue una burla y un atentado. Una burla a la sociedad gandiense en su conjunto, que pudo comprobar cómo ninguno de los dos candidatos son lo que la ciudad necesita para salir de este embrollo en el que ambos (partidos) nos han metido. Y un atentado contra la libertad de prensa en la ciudad. Porque hubo monopolio informativo y porque se vetó la presencia del resto de medios. Todo ello, perpetrado a cuatro bandas por ambos partidos, el Grupo Radio Gandia - y no es el primer ni el último caso protagonizado por la empresa de la que es gerente Paco Sanz - y Fomento. Así, un interesante debate sobre presupuestos y deuda quedó en un circo de descalificaciones, mala organización y, desde luego, ninguna vía de escape para los endeudados ciudadanos gandienses. Con decir que la única ganadora del debate fue su moderadora queda dicho todo...

     Més Gandia es la tercera de las candidaturas presentadas. Una extraña conjunción de Compromís (antiguo Bloc Nacionalista Valencià), EUPV, ERPV y algunos independientes. La coalición abarca, o trata de abarcar, aspectos como las personas, el desarrollo sostenible, la cultura y el medio ambiente. Con Lorena Milvaques como gran cara visible del partido o coalición, la formación se propone recuperar Gandia desde la indignación con un bipartidismo que más que servir a la ciudad se ha servido de ella. Habrá que ver, si llega el caso, cómo alguien que abarca tantos campos puede acabar cumpliendo con todos ellos sin crear susceptibilidades entre sus tantos y tan diferentes componentes.

     Guanyem Gandia está liderado por Eloi Pomar, ex de Iniciativa PV y de Podemos. La polémica ha acompañado a esta formación desde su mismo nacimiento. Algo lógico, visto lo visto. Desde el PP se le ha denominado escisión de Compromís; desde la oposición marca blanca del PP; y ellos mismos se han vinculado a Podemos, algo que ha quedado en entredicho con la presentación de la candidatura de Sí se puede Gandia, esta sí, nacida del germen de Podemos Gandia. Sea como sea, Guanyem está compuesto por ex militantes de varias formaciones diferentes, lo que hace también complicada la convivencia interna de miembros de ideologías tan diferentes. Su caso es muy parecido al del Partido Social de Gandia, PSdG, liderado por la ex socialista Mónica Richart. Como en los dos casos anteriores, el transfuguismo y el baile de siglas, ideologías y militancias deja boquiabiertos a los ciudadanos gandienses.

     UPyD está comandado por Fernando Gómez. La crisis nacional que sufre el partido y la aparición de Podemos y Ciudadanos, que están dándole bocados desde la izquierda y desde la derecha, amenazan seriamente su continuidad. A nivel local lo tienen todavía más complicado, pues ya en 2011 no consiguieron representación en el consistorio. Lo mismo le ocurre a Ciudadanos, aunque con matices diferenciadores. El partido está en claro auge a nivel nacional. Sin embargo, su clara vinculación - lógicamente negada por el partido - con Plataforma de Gandia, de Fernando Mut, puede hacer que Ciro Palmer se quede fuera del ayuntamiento o, como mucho, con una representación mucho menor que en otros lugares. Aquellos cuatro años de Mut en el último gobierno socialista de Orengo les va a pasar factura, sin duda. Sí se puede Gandia es la gran incógnita. Ha presentado su lista a un mes escaso de las elecciones y la falta de información y de conocimiento de sus candidatos, con Belén Sánchez como cabeza visible, jugará en su contra. No obstante, ha conseguido reunir las más de mil quinientas firmas necesarias para poder registrar su candidatura, algo notable en tan poco tiempo.

     Els Verds de Gandia es, quizás, la formación más valiente de todas las presentadas. En plena vorágine de transfuguismo político, cambios de nombres y de siglas de los partidos, de formación de coaliciones extrañas difíciles de sostener y de estrategias para simular ser quien en realidad no se es, el partido de Joan Francesc Peris ha apostado, por fin, por ir en solitario y poner las cartas sobre la mesa. Tras haber ido de la mano de EUPV, PSOE y Bloc, Peris salta sin red en busca de una representación en el consistorio que se presenta más reñida que nunca pero, tal vez - debido a la más que previsible dispersión de voto ante la aparición de tantas fuerzas nuevas -, también más posible que nunca. Desde luego, ¡sin riesgo no hay éxito!

     Hasta aquí el repaso a las nueve candidaturas a la alcaldía. Como ha quedado claro, el mapa político gandiense actual es difícil de descifrar e interpretar. Lo cual hace necesario que el ciudadano se informe sobre quién es quién. Sobre todo porque, vista la situación económica de la ciudad, en estas elecciones nos jugamos mucho más que nunca. Que Dios nos pille confesados...  


lunes, 26 de mayo de 2014

La zozobra del bipartidismo en España y la crisis europea





     Interesante. Muy interesante se presenta el próximo año político en nuestro país y en el resto de la Europa comunitaria. El bipartidismo, que tanto daño ha hecho, se ve abocado a un fin radicalmente inesperado hasta hace muy poco tiempo. En el presente artículo me propongo resumir los resultados de los comicios europeos del 25 de mayo, extraer conclusiones y, asumiendo el riesgo que ello conlleva, tratar de analizar sus consecuencias en un futuro a corto-medio plazo. 

     La primera conclusión a extraer es muy sencilla: la zozobra del bipartidismo. El PP ha perdido 8 de los 24 eurodiputados que obtuvo en 2009, es decir, un tercio de sus representantes, quedándose en un 26% de los votos totales. Peor le ha ido todavía al PSOE, que pasa de 23 a 14 eurodiputados, es decir, pierde a 9 de sus representantes. Alcanza un 23% de los votos. En definitiva, la gran coalición PPSOE, de la que han hablado en los últimos días el candidato Cañete (PP) y el ex-presidente Felipe González (PSOE), no llegaría ni al 50% de los votos totales. Y ello teniendo en cuenta la gran abstención (55%), dato este también muy a tener en cuenta, por cierto. Lo cual indica que a poco que los partidos pequeños sean capaces de arrastrar a más personas a las urnas en las generales de 2015 el batacazo de los dos grandes dominadores de la política española podría ser todavía peor.

     El descalabro del PP era de esperar debido a sus políticas destructoras del estado de bienestar. Sus reformas y sus recortes, además de sus malos modos, debían pasarle una cara factura, como así ha sido. Panorama sombrío para Rajoy y sus compañeros para este próximo año político. El caso del PSOE, no obstante, es más sangrante si cabe. Perder votos hasta estando en la oposición es algo que no había ocurrido nunca en la historia de la democracia española moderna. ¿Están contadas las horas de Rubalcaba como número uno de su partido? Es más que probable. Y también necesario.

     Resulta curioso que los 9 eurodiputados perdidos por el PSOE sean los mismos que suman Podemos (5), la formación de Pablo Iglesias creada tan solo hace cuatro meses, e IU o Izquierda Plural (que triplica los 2 eurodiputados de 2009 para alcanzar la actual cifra de 6). Dato a analizar con profundidad por parte de Rubalcaba, Valenciano, etc. Las matemáticas no suelen fallar. De igual manera, los votos perdidos por el PP han ido a parar, mayoritariamente, a UPyD, que pasa de 1 a 4 eurodiputados, y a Ciudadanos, que irrumpe en la política europea merced a sus 2 representantes.




     Excepto PP y PSOE, todos los restantes partidos han subido en cuanto a votos y número de eurodiputados. Sin embargo, los grandes vencedores son UPyD, formación liderada por Rosa Díez, que cuadruplica su representación; Ciudadanos, que consigue doble representación; y Podemos, que se convierte, en tan solo cuatro meses de vida política, en la cuarta fuerza del estado español aglutinando más de un millón y cuarto de votos, algo inaudito en la historia de este país. Habrá que ver qué logros consigue en este año que se avecina, pero amenaza con claridad la preponderancia de PSOE e IU en la izquierda española. Tanto unos como otros tienen motivos de sobra para temer a la formación encabezada por Pablo Iglesias.

     En Andalucía ha ganado el PSOE, pero a costa de perder 13 puntos (pasando del 48% de los votos de 2009 a los 35% actuales). Lo mismo le ocurre al PP (baja del 39% al 25% de los votos). En Madrid, más de lo mismo: gana el PP (bajando, eso sí, 18 puntos, del 48% al 30%), mientras que el PSOE también pierde notablemente sus apoyos (16 puntos, del 35% al 19%). Podemos pasa a ser la tercera fuerza política de la Comunidad. ¿Y en Cataluña? ¿Qué resultados se han dado allí? Pues los electores catalanes han apostado de forma mayoritaria por la vía soberanista, complicando todavía más el panorama al gobierno de Rajoy. Así, ERC ha desbancado a Artur Mas y su CiU. ERC ha triplicado sus votos respecto a 2009, aglutinando el 24% de las papeletas. CiU, por contra, pierde cien mil votantes, quedándose en el 22%. El PSC ha perdido por el camino a la mitad de sus votantes (14%). Y el PP se pierde prácticamente en la lista de partidos votados, ocupando la quinta posición (perdiendo hasta 8 puntos y no llegando ni al 10% del total de los votos emitidos).


     No obstante, cabe advertir que los referidos comicios deben enmarcarse obligatoriamente en la Europa comunitaria. ¿Qué ha ocurrido en el resto de la Unión? Pues el panorama allí es menos halagüeño que aquí, la verdad. A la pérdida de votos y eurodiputados por parte de democristianos (del 36% al 28%), socialdemócratas (del 25% al 24%), conservadores (del 7% al 5%) y liberales (del 11% al 9%), hay que sumar dos resultados que amenazan claramente la estabilidad y el futuro de la Unión. A saber: el avance de la extrema-derecha en casi todos los países miembros (sobre todo en Francia, donde ha pasado a ser la fuerza más votada, con el brutal 25% de los votos totales) y el rotundo éxito del populista euroescéptico UKIP en Reino Unido.  

     La victoria del partido de Nigel Farrage (29% de los votos, por el 24% de los laboristas y el 23% de los tories) podría ser la base de una posible independencia del Reino Unido respecto a la Unión, lo que supondría un duro golpe para todas las partes implicadas. 

     Peor panorama se presenta en Francia, donde la clara victoria del Frente Nacional de Marine Le Pen amenaza tanto al actual gobierno de Hollande - qué poco le ha durado la alegría a los socialistas franceses (tan solo el 14% de los votos) - como a la propia estabilidad europea. No en vano, Le Pen ha pedido a Hollande la disolución inmediata de la Asamblea Nacional y la convocatoria de nuevas elecciones. Y Manuel Valls, jefe del gobierno francés, ha asegurado que vivimos un momento grave para Francia y Europa, un seísmo político. 

     La situación global se agrava con los resultados de la extrema-derecha en muchos otros países: Austria (20% de los votos), Dinamarca (gran victoria), Grecia (2 eurodiputados para Amanecer Dorado), Alemania, Bulgaria, Hungría, Rumanía, Finlandia, Suecia, Bélgica, Holanda, etc. 

     En definitiva: se avecinan tiempos convulsos, tanto en España como en Europa. Una España donde el bipartidismo parece querer pasar a mejor vida - lo que supone una gran noticia para todos sus ciudadanos - y la vía soberanista catalana, lejos de decrecer, sigue tomando mayor consistencia y fuerza; y una Europa donde los avances del euroescepticismo y la extrema-derecha amenazan claramente el futuro de la Unión a corto-medio plazo. ¿Está o no apasionante el panorama político comunitario?
      

      

domingo, 23 de marzo de 2014

Adolfo Suárez González (1932-2014): hasta siempre, Presidente





     Sonriente, tranquilo y acompañado de sus hijos, nietos y resto de familiares y amigos más íntimos. Así nos ha dejado el primer Presidente del Gobierno de España (1976-1981) posterior a la dictadura franquista. Desde hace años no recordaba que había sido el hombre encargado de liderar la transición democrática de nuestro país. Da igual. Nosotros, el pueblo, lo haremos por él. Y digo nosotros porque prefiero excluir de todo ello a tantos y tantos periodistas y políticos que ahora, tras su muerte, se suben al barco de la defensa de la figura del que fuera Presidente. Sin duda, existe un alzheimer periodístico y político que causa, si cabe, males mayores que el alzheimer como enfermedad degenerativa.

     Retirado de la escena pública desde 2003 a causa de la enfermedad neurológica que finalmente se lo ha llevado, por sus servicios al país, le fue concedido el ducado de Suárez, con grandeza de España (1981), y fue nombrado caballero de la insigne Orden del Toisón de Oro (2007), además de ser reconocido con el Premio Príncipe de Asturias de la Concordia (1996) por su importante contribución a la transición democrática española, de la que se le considera el gran artífice.

     No fue un buen estudiante. Le costó Dios y ayuda licenciarse en Derecho por la Universidad de Salamanca, doctorándose finalmente por la Complutense de Madrid. Vinculado al Opus Dei y a FET y de las JONS, ascendió en el Movimiento de la mano del falangista Herrero Tejedor, quien le nombró Vicesecretario General del Movimiento (1975). Meses después, la muerte en accidente de tráfico del propio Herrero Tejedor, le llevó a la Secretaría.

     En 1976 el Rey Juan Carlos I le encargó formar un gobierno que desmontara las estructuras franquistas. Suárez aglutinó en él a liberales, socialdemócratas, democristianos y falangistas conversos (como él mismo se autodenominaba). Además, se ganó la complicidad de los dos grandes perseguidos por el franquismo: el PSOE y el PCE. El mismísimo Santiago Carrillo le calificó de anticomunista inteligente tras la legalización de su partido en abril de 1977. La concordia, el respeto a los ideales diferentes y el diálogo fueron siempre sus señas de identidad como político. La colaboración del Teniente General Manuel Gutiérrez Mellado, a quien Suárez se empeñó en nombrar vice Presidente, fue clave para aplacar a las altas esferas militares proclives al régimen franquista.

     En las primeras elecciones generales democráticas españolas desde 1936, celebradas en junio de 1977, venció la UCD (Unión de Centro Democrático), lo que le encumbró por fin como Presidente electo por el pueblo, tal y como él siempre pensó que debía ser elegido el Presidente de un gobierno democrático. Las Cortes emanadas de dicho proceso electoral prepararon el texto de la todavía vigente Constitución Española de 1978, refrendada el 6 de diciembre por sus conciudadanos. Sin embargo, en las nuevas elecciones generales, celebradas en marzo de 1979, pese al nuevo triunfo de la UCD, las cosas se torcieron para él debido a la victoria de la izquierda en las municipales - PSOE y PCE se aliaron para hacerse con la mayoría de las grandes alcaldías del país - y a la traición de muchos de sus compañeros de partido - quienes ya viraban hacia la derecha representada por la Alianza Popular de Fraga Iribarne.

     El incremento de la presión de las fuerzas militares - había incesantes rumores que hablaban de un posible golpe de Estado - y la cada vez más deteriorada sintonía con el Rey Juan Carlos I - quién lo habría dicho en 1976 - provocó, junto a lo anteriormente referido, la dimisión del Presidente (enero de 1981). El intento de golpe de Estado de febrero de 1981, durante la investidura de Leopoldo Calvo Sotelo como sucesor de Suárez, nos dio la oportunidad de asistir quizás a la imagen más recordada por todos nosotros: aquella en la que él y Gutiérrez Mellado se negaron a echarse al suelo ante Tejero y sus compañeros golpistas. Suárez hizo gala, hasta el último momento, de cuál debe ser el comportamiento de un Presidente de gobierno ante un intento de destruir una democracia recientemente implantada.

     Ocupó su escaño de diputado en las Cortes hasta 1991, año en que dimitió como Presidente del CDS (Centro Democrático y Social), partido que él mismo había fundado tras su salida del gobierno en 1981. Los cada vez peores resultados electorales de esta nueva formación provocaron su definitiva retirada de la política. Luego llegarían los malos momentos familiares - las muertes a causa del cáncer de su esposa (2001) y su hija Marian (2004) y las dolencias, también de cáncer, de otra de sus hijas, Sonsoles - y su propio deterioro a causa del alzheimer (desde 2003).

     Adolfo Suárez se ha ido en un fin de semana de grandes noticias: las Marchas por la Dignidad de ayer sábado y el Clásico Madrid-Barça de esta noche dominical. Como no queriendo hacer ruido. Como queriendo pasar desapercibido. No obstante, la noticia, por muy esperada que fuera desde hace años - más todavía desde el pasado viernes -, no ha quedado ensombrecida por todo ello. El Rey Juan Carlos I le ha definido como un leal amigo y un excepcional colaborador. Sería en un principio, porque en los ochenta la situación cambió, vaya usted a saber por qué... Rajoy ha afirmado que Suárez es un ejemplo a seguir para todos los políticos que quieren lo mejor para su país. A ver si es cierto y hace lo mejor para España y dimite de una vez... Y Rubalcaba, miembro del PSOE desde 1974, ha hablado de él como el padre de la democracia española, pareciendo olvidar que su partido presentó una moción de censura contra él en 1980, tan sólo dos años después de aprobarse la Constitución Española. En fin, volvemos al alzheimer político del que hablaba en un principio. Pero ahí lo dejo. Más que nada porque no vale la pena hacer un mayor hincapié. 

     Su conocida frase puedo prometer y prometo se ha convertido en una de las más famosas de la escena política nacional de todos los tiempos. Y su persona ya es historia de nuestro país. Y es que, más allá de ideologías y del evidente fracaso - visto lo visto en la actualidad - de la mal llamada transición democrática, Adolfo Suárez González será recordado siempre por su integridad, su gran sentido de la responsabilidad, su enorme carisma, su sencilla honestidad y su sensata elocuencia. Además, claro está, por ser uno de los pocos políticos capaces de dimitir por el bien de España. Algo que, en estos tiempos que corren, es digno de admirar. Por todo ello, desde aquí, gracias, DEP y hasta siempre, Presidente.    
         


lunes, 26 de noviembre de 2012

Cataluña y España tras el 25N. Los 3 pecados capitales de Mas



     Apasionante. Así queda la situación política tanto en Cataluña como en España tras las elecciones catalanas del 25N. La opinión pública celebra el gran fracaso de Artur Mas y CiU en unas elecciones que se presentaron más como un plebiscito que como unas autonómicas. Ciertamente, desde el punto de vista meramente catalán, el mensaje soberanista e independentista de Mas no ha calado en el pueblo catalán. Sin embargo, desde el punto de vista español, la cosa cambia: la vía independentista queda hoy mucho más abierta que ayer.
 
     El propio líder de CiU reconoció anoche que la situación queda ahora más complicada que antes. Sin embargo, pese a su descalabro en su lucha por conseguir la mayoría absoluta, añadió que "la suma de las formaciones políticas que están a favor del derecho a decidir es mayoritaria", haciendo un guiño tanto a Esquerra Republicana de Catalunya (ERC) como al mismísimo Partit Socialista de Catalunya (PSC).
       
     En efecto, sobre los resultados electorales de ayer caben dos interpretaciones bien diferentes. Por un lado, CiU ha padecido una auténtica debacle al quedarse muy lejos de la ansiada mayoría absoluta (perdiendo 90 mil votos y hasta 12 diputados, pasando de 62 a sólo 50). No obstante, sumando sus cifras a las de ERC (con posibilidad también de añadir al PSC y otras formaciones menores pero que han aumentado muy satisfactoriamente el número de votantes y de diputados obtenidos) podemos ver con meridiana claridad que el proyecto independentista, lejos de perder fuerza, la va a ganar. Y mucho.
 
     Así las cosas, CiU y Artur Mas han sucumbido en la superfície (al no alcanzar la mayoría absoluta), pero, sin duda, han triunfado en el fondo (abriendo, más si cabe, la vía soberanista). Y ello supone, para el Estado español, un peligro enorme. Es decir, dentro del fracaso, no les han salido tan mal las cosas como a mucha gente le pueda parecer.
 
     Y todo ello después de que hayan cometido, siempre en mi modesta opinión, hasta tres pecados capitales. Tres pecados capitales que, dicho sea de paso, no les han pasado excesiva factura. A saber:
1- Artur Mas ha traicionado los ideales políticos de su partido, el cual, desde ahora, ya no puede calificarse de moderado sino de todo lo contrario. Además, deja de ser tan derechista como hasta hace bien poco se autocalificaba.
2- no conocer al pueblo al que se gobierna es el segundo gran error cometido. Pensar que su mensaje soberanista iba a confundir al pueblo catalán demuestra no ser conocedor de la inteligencia, rigor y cordura de sus gentes, las cuales no han mordido el anzuelo presentado por su President.
3- querer engañar es el peor pecado de todos. Sin duda, el tema independista y soberanista, siendo importantísimo para multitud de catalanes, no era más que una cortina de humo destinada a esconder los verdaderos problemas de la sociedad catalana actual: recortes en sanidad y educación, paro, políticas económicas y sociales, etc.
 
     Aún con todo, como he recalcado anteriormente, han salido muy bien parados de este embrollo. No obstante, se les presenta un problema con el que habrán de lidiar de ahora en adelante. Dando por hecha una coalición con ERC, algo lógico tras ver los resultados de ayer, a Mas le será complicado gobernar, a base de recortes, de la mano de un partido, nacionalista, sí, pero plenamente de izquierdas después de todo.
 
     ¿Y en España? Pues eso: peligro. El independentismo catalán, con CiU y ERC juntos de la mano, se va a radicalizar sin ninguna duda, algo que en nada favorecerá a la situación actual de nuestro país. Por tanto, lejos de arreglarse las cosas tras el fiasco electoral de Mas, el panorama se va a complicar en demasía. Será muy interesante, sociológicamente hablando, ver cómo lidian con estas situaciones los partidos nacionales españoles, PP y PSOE.
 
     Hablando en clave catalana, el PP ha subido en 84 mil votos, lo que se ha traducido en un diputado más (pasa de 18 a 19), algo insignificante viendo cómo va a quedar el mapa político catalán. Sin embargo, el PSC sí debe meditar hondamente. Ha perdido 52 mil votantes, lo que se traduce en una pérdida de 8 diputados (pasa de 28 a 20). Nada que ver con hace 20 años, con aquel PSC de Maragall en una Barcelona Olímpica centro del universo. El partido ha perdido, en sólo diez años, 30 diputados y está en caída libre.
 
     En definitiva, parece claro que la gente se ha cansado ya de los partidos mayoritarios y busca ampliar el color de los escaños de su Parlament. Así lo atestiguan las subidas, tanto en votos como en escaños, de partidos como Iniciativa Per Catalunya Verds (de 10 a 13), Ciutadans (de 3 a 9) y Candidatura D´Unitat Popular (de 0 a 3). Por otra parte, el SI (Solidaritat Catalana per la Independència) pierde sus 4 escaños al no contar ya con la presencia de Joan Laporta.
 
     Vienen tiempos convulsos en lo político, tanto en Cataluña como en España. Preparémonos pues...