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lunes, 29 de junio de 2015

Mis diez libros preferidos de la primera mitad del 2015





     Como cada año por estas fechas Jungleland se toma un par de meses de vacaciones veraniegas. Pero antes, como también es costumbre, se despide con la lista de los diez libros preferidos de lo que llevamos de año. Y, siguiendo la tradición, aviso de que se tratan de libros leídos este año, lo cual no quiere decir que sean novedades. Y es que no solo de novedades vive el lector. Esta es la lista de mis diez libros preferidos de estos últimos seis meses: 

10. El corazón de las tinieblas. Joseph Conrad. Uno de esos clásicos contemporáneos e inolvidables. Un viaje al Congo, pero, ante todo, al interior del ser humano alejado de la civilización. Un ser humano capaz de cometer atrocidades impropias de su especie. Todo por el poder y la gloria tras su viaje de retorno a su país de origen. Un horror colonial que todos debemos conocer para evitar su repetición en el futuro.

09. Sultana. Jean Sasson. Una trilogía que también todo el mundo debería leer y conocer. Una historia verídica a través de la cual se llega a odiar y amar a la vez a una sociedad tan diferente de la nuestra - y, sin embargo, ni mejor ni peor -. Los tres libros tratan sobre la lucha por la libertad y contra la opresión de una princesa saudí que no duda en contar su historia para llevar a todo el mundo su triste realidad.

08. Como una novela. Daniel Pennac. Ensayo que se lee, como su título indica, como una novela. Es un monólogo alegre, entusiasta y desenfadado que busca resaltar el placer por la lectura sin condiciones. Para su autor, la lectura no es una obligación sino un derecho irrenunciable del ser humano. Y desgrana las excusas argüidas por los no lectores para explicar el por qué de su actitud acerca de los libros y la cultura. 

07. Once minutos. Paulo Coelho. Una desgarradora historia sobre los sueños rotos, la adaptación de las personas a las nuevas circunstancias, el amor sagrado (espiritual), el sexo, la prostitución, el sadomasoquismo y la vida en general. Como siempre, una historia que invita a la reflexión sobre diversos aspectos de nuestra vida cotidiana. Coelho en estado puro.

06. Los girasoles ciegos. Alberto Méndez. A su autor le bastó esta novela o recopilación de cuatro relatos para dejar huella en la literatura española contemporánea. Se trata de cuatro historias de vencidos, pero no derrotados, que dejan testimonio de algunos de los capítulos más olvidados - y a la vez dignos de ser recordados - de la Guerra Civil Española.

05. La Ropavejera, el génesis del mal. Ramón Cerdá. Un estudio pormenorizado y muy documentado sobre la figura de Enriqueta Martí, más conocida como la Vampira del Raval de Barcelona. Una novela negra que trata de explicar lo inexplicable: cómo es posible que una persona en apariencia normal pueda convertirse en una de las más grandes criminales de la historia de nuestro país.

04. La gente feliz lee y toma café. Agnès Martin-Lugand. Novela adictiva, original y ágil de cuyos personajes resulta difícil despedirse al terminar sus líneas. Un viaje iniciático al interior del ser humano. Una constatación más de que el amor se abre siempre camino en nuestras vidas, a pesar de los pesares. Porque siempre vale la pena vivir la vida. 

03. El último judío. Noah Gordon. Novela histórica y de aventuras que mantiene en vilo al lector durante cada una de sus páginas. Uno de los capítulos más oscuros de la historia de España. Un retrato fiel de la España de los siglos XV y XVI, dominada por la corrupción, el robo y tráfico de reliquias de santos, la superstición, una brutal represión y una intolerancia bárbara. Yoel Toledano es todo un héroe, sin duda.  

02. El héroe discreto. Mario Vargas Llosa. Retrato fidedigno del Perú actual, con sus atrasos y su prosperidad. Conjunto de historias protagonizadas por hombres de recta moral y gran afán de lucha y superación que deberán hacer frente a lo peor de las personas: la avaricia, la traición y la maldad. Una narración fluida y amena que entrelaza varias historias a la vez, algo solo al alcance de un genio como este. 

01. Un verano en la casa azul. David Casado Aguilera. Si El grito del silencio fue en su día la revelación del año (2012), esta novela es la gran confirmación de un autor que debería ser mucho más conocido y reconocido. Personajes entrañables, situaciones reales como la vida misma y una narración cuidada y gratamente disfrutable hacen de este obra y de su autor lo mejor que servidor ha leído en estos primeros seis meses de 2015. Ampliamente recomendable, ¡sin duda alguna!  


miércoles, 1 de abril de 2015

El corazón de las tinieblas. Joseph Conrad. Alianza Editorial. 1997. Reseña





     Joseph Conrad fue un capitán de la marina mercante británica que siempre admiró la literatura. Tanto que finalmente se hizo escritor. Nacido en la Ucrania polaca de mediados del siglo XIX y huérfano de madre a edad temprana - algo que le marcó inevitablemente -, abandonó su casa para vivir en Francia y Gran Bretaña, cuya nacionalidad adquirió en 1886. A principios del siglo XX publicó su obra más conocida, El corazón de las tinieblas. Se trata de una novela inspirada en su viaje, de seis meses de duración, al Congo colonizado y explotado por Leopoldo II de Bélgica.

     Pese a que no cita en ningún momento de la novela el referido país ni tampoco a su explotador, la ambientación invita a pensar, sin posibilidad de error, que la localización y la trama de la historia ficticia narrada coinciden con los parajes por él recorridos tiempo atrás. Sin duda, el diario que escribió durante su estancia en el Congo le sirvió de mucho a la hora de dar vida a la novela que nos ocupa. Una obra en la que critica el expolio y la explotación africana por parte de las potencias europeas en nombre del progreso y la civilización. 

     A bordo de una embarcación en pleno Támesis, el capitán Charlie Marlow cuenta una de sus historias a sus cuatro acompañantes: el director de la compañía comercial, un abogado, un contable y un marinero cuya identidad se desconoce y que hace a su vez de narrador de la historia. Una historia que supone un viaje iniciático hacia el salvaje comienzo de los tiempos, dominado por el primitivismo, la frondosa y peligrosa selva, unos nativos espeluznantes y, lo peor de todo, una desesperante soledad. Y es que los personajes de las novelas de Conrad son solitarios, se hacen a sí mismos a través de una mezcolanza de miedo pero también de valentía - hecho este que puede obedecer a la manera de vivir la vida por parte del propio autor (huérfano de madre, como ha quedado indicado con anterioridad) -. La selva y lo inhóspito se encargan del resto.

     Y el resto es, básicamente, la eliminación de frenos morales, la barbarie y el horror. Porque El corazón de las tinieblas no es tan solo un viaje al Congo sino otro viaje paralelo al interior del ser humano alejado de la civilización. A un estado natural en el que las tinieblas, la maldad y las atrocidades pierden su sentido negativo en pos de extraer la mayor cantidad de marfil posible, lo cual debe acarrear, a la vuelta del infierno, un reconocimiento en su país de origen. Todo, por el poder y la gloria, está permitido.

     Los dos personajes principales de la novela - el capitán Marlow y el agente Kurtz - son parecidos en algunos aspectos y diferentes en otros. Ambos son solitarios, valientes, aventureros y, por todo ello, dignos de todo tipo de elogios. Sin embargo, sus formas de actuación, sus métodos, son diametralmente opuestos. El primero, recién llegado, todavía muestra signos de civilización y respeto hacia los indígenas. El segundo, tras varios años en la región, da claras muestras de haber perdido algo más que eso. El hombre que más marfil ha conseguido enviar a la metrópoli es odiado y adorado por igual, incluso por parte de los nativos, que le obedecen a pies juntillas. 

     El capitán Marlow llega al Congo - insisto en la localización pese a que la novela no hace referencia a él en ningún momento - con un contrato de una compañía comercial británica para buscar a Kurtz. Es un viaje peligroso en un viejo vapor medio destartalado que amenaza con dejar de navegar en cualquier momento. Una naturaleza salvaje, un calor sofocante, una suciedad que impregna el lugar y unos nativos que vigilan desde las orilas del río ¿Congo? otorgan a la narración altas dosis de inquietud. Hasta que llegan a la estación donde se encuentra el mejor agente de la compañía.

     Kurtz se nos muestra como un personaje enigmático. El narrador no es omnisciente sino simple observador, lo que crea dudas respecto a lo que nos cuenta. ¿Debemos creer a quienes elogian a Kurtz? ¿O tal vez odiarlo? Combina una demostrada gran valía y unos métodos salvajes hacia quienes le rodean. La locura y la avaricia le han apartado de la civilización a la que representa, arrojándolo en brazos de un primitivismo mucho mayor del que muestran los nativos a los que ha esclavizado. Toda la estación está sumida en la barbarie, el horror, las tinieblas.

     Y Marlow lo ve todo. Y no se explica cómo alguien tan válido puede llegar a cometer semejantes atrocidades. Su avaricia no tiene fin y solo piensa en "su" marfil, "su" estación, "sus" esclavos y "su" prometida. Porque todo es "suyo". Todo le pertenece. La relación entre ambos, sin embargo, será amigable y Marlow se debatirá entre los ataques al agente y una especie de lealtad que llegará hasta sus últimas consecuencias, comprendiendo que la locura es la verdadera causante de las obras del otro. Una locura que imprime a un lugar luminoso un carácter tenebroso...