LIBROS

LIBROS
Mostrando entradas con la etiqueta Nuccio Ordine. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Nuccio Ordine. Mostrar todas las entradas

domingo, 28 de junio de 2026

Mis diez mejores lecturas del primer semestre de 2026





10. Memorias del subsuelo. Fiodor Dostoievski. Arpa Editores. 2026. Una de las obras más conocidas del autor. Una obra filosófica considerada la primera gran novela existencialista y que aborda con crudeza y detalle la conciencia humana y sus contradicciones. Una novela que, más que nunca, conviene estudiar en relación a la situación de su autor en el momento de su escritura (1864). Porque refleja con claridad sus trastornos emocionales a raíz de perder a su mujer y a su hermano y los problemas derivados de la clausura de sus revistas por parte de las autoridades, de sus enfermedades y de sus adicciones al juego (de los que nos hablaría posteriormente en El jugador), que le acarrearon durante años graves problemas financieros.

9. Insolación. Emilia Pardo Bazán. Mondadori. 2000. Publicada por primera vez en 1889 y recibida con ferocidad por parte de la crítica y la sociedad de su época, se ha ido revalorizando con el paso del tiempo. Su feminismo resultó transgresor y crítico con la doble moral decimonónica y fue objeto de comentarios y críticas durísimas. Alguna de ellas calificó a la obra como un lugar intermedio entre la obra artística y la pornografía. Hecho que evidencia la malísima acogida que hubieron de soportar obra y autora. La falta de decoro y el exceso de libertad -rayando el libertinaje- fueron las peores críticas. Lo cierto es que cuesta creer que se pueda aludir al desenfreno o a la falta de respeto hacia los demás, ya que la protagonista busca siempre hacer las cosas de la manera más recatada e invisible posible. 

8. Hambre de gloria. Víctor Fernández Correas. Edhasa. 2024. Divertida novela histórica y de aventuras con varias tramas y sub tramas que convergen en diferentes puntos de la narración. El autor, a través de todas ellas, a modo de puzzle, refleja con todo detalle la sociedad del siglo XVI. Uno de los más convulsos de la Historia de la Humanidad. Y, como punto central, la campaña de 1580 para incorporar los territorios portugueses a un imperio en el que nunca se ponía el sol. Una campaña dirigida por el duque de Alba, gran protagonista de la novela, secundado por su hijo bastardo Hernando, el que más se le parece de todos sus hijos. Estrategias, reuniones, órdenes, escala de mando y traiciones descritas con gran minuciosidad. Pero, en lo humano, la novela es más. Muchísimo más. 

7. Clásicos para la vida. Una pequeña biblioteca ideal. Nuccio Ordine. Acantilado. 2017. Magnífico ensayo que enlaza la educación y los clásicos bajo el lema Si no salvamos los clásicos y la escuela, los clásicos y la escuela no podrán salvarnos. No hay que leer a los clásicos para aprobar los exámenes. La primera tarea de un buen profesor debería ser no producir hornadas de diplomados y graduados, sino formar ciudadanos libres, cultos, capaces de razonar de manera crítica y autónoma. El autor critica la pedagogía obsoleta y tradicional, la excesiva burocracia que deben atender los profesores, la deriva empresarial de la enseñanza, el actual tratamiento de los bienes de interés cultural como yacimientos turísticos y la sociedad de la inmediatez que premia el aquí y el ahora y no la investigación y la crítica verdadera.  

6. Elogio de las manos. Jesús Carrasco. Seix Barral. 2024. Todo un alegato del arte que puede surgir del trabajo manual. De la belleza que nace de las manos de las personas amantes de actividades más o menos cotidianas como el bricolaje, la elaboración de útiles, la construcción de estructuras de cierta complejidad o las reparaciones de todo tipo. Todo ello a través de una narrativa, en parte biográfica, llevada de la mano de una pasión que llega a contagiar incluso a quienes aborrecemos el mero hecho de desatornillar un tornillo. Una tarea que nos provoca desasosiego e inquietud. Para la que nunca encontramos tiempo y sí cualquier excusa. Y, como digo, el autor, con esta obra, llega a hacernos admirar y amar, aunque sea de desde cierta distancia, todo esta clase de actividades. Muy humana. 

5. Florentino Pérez. El poder del palco. Fonsi Loaiza. Akal. 2022. Libro de investigación periodística que retrata lo que para el autor es una red corrupta de intereses comunes a todos los niveles: político, económico, empresarial, policial, judicial, mediático y periodístico. Una red fundamentada en el miedo -o terror- en la que o se está con sus miembros o se está contra ellos. Y ¡ay de quienes estén contra ellos! Porque han caído torres tan altas como los periodistas José Antonio Abellán, Santiago Segurola o el mismísimo José María García. Algo que explica que nuestra época esté dominada por bufones, monos de feria, chiringuitos y demás desinformadores y hooligans (que nunca periodistas) vendidos a un sistema podrido y nauseabundo dominado por unas élites que se creen por encima de la ley (y lo están).

4. El nombre de la rosa. Milo Manara/Umberto Eco. Lumen. 2026. Adaptación gráfica de la famosa novela de Umberto Eco de la mano de uno de los mejores ilustradores y dibujantes de nuestra época: el también italiano Milo Manara. Coincidiendo con el décimo aniversario de la muerte de Eco y con el cuarenta aniversario del estreno de la no menos famosa película de Jean-Jacques Annaud, la editorial Lumen completó el esperado segundo volumen de la novela gráfica, cuya primera parte había sido publicada en 2023. Las ilustraciones de Manara complementan y completan el texto de Eco. Muestran toda la oscuridad original y, a la vez, iluminan zonas que antes estaban tan oscuras que a muchos lectores se les pasaban por alto. El resultado es una obra deslumbrante que mezcla lo mejor de dos auténticos genios en lo que desde ya es una auténtica obra de arte, todo un clásico del noveno arte. 

3. El tiempo de las fieras. Víctor del Árbol. Destino. 2024. El sicario mexicano sin nombre regresa en la segunda parte de su trilogía -que comenzó con Nadie en esta tierra (2023) y finalizará con Las buenas intenciones (2026)- para acabar un trabajo que dejó deliberadamente pendiente tres años atrás en Barcelona. El Oso Dávila, una especie de mentor de sicarios pero sobre todo un malnacido sin escrúpulos, lo tiene cogido por donde más le duele -lo poco que queda de su familia- y lo obliga a regresar a España, esta vez a Lanzarote, para cumplir con un encargo que esta vez sí deberá ser finiquitado. Como en todas las obras de este autor, la acción, el suspense y el estudio psicológico de cada uno de los personajes convierten a sus novelas en mucho más que meros thrillers. En verdaderos estudios de la condición humana.

2. La península de las casas vacías. David Uclés. Siruela. 2024. Más de una década de viajes, documentación y lectura de libros le llevó al escritor, músico y dibujante de Úbeda la escritura de una de las obras más novedosas, originales, aplaudidas y premiadas del panorama español contemporáneo. La obra se ha convertido, dos años después de su publicación por Siruela, en un fenómeno literario. Y su autor, en todo un fenómeno de masas. La Guerra Civil Española contada a través del realismo mágico con gran profusión de detalles, una estética muy peculiar y una sensibilidad de tono elevadísimo. Y todo a través de los sucesos acaecidos a una familia -los Ardolento- y a sus vecinos del ficticio pueblo de Jándula -en realidad, Quesada (Jaén)-. Un viaje por una España dividida y enfrentada a la que, por desgracia, muchos siguen queriendo regresar.

1. Los siguientes. Pedro Simón. Espasa. 2024. Las relaciones familiares constituyen el punto central de las novelas de este autor. Las historias de sus trabajos literarios parten siempre de un núcleo familiar que acaba diseccionado a base de cortes de un bisturí profesional que nos muestra con crudeza el interior de cada uno de los miembros de la familia en cuestión. Con el mismo estilo mostrado ya en Los ingratos (2021) y Los incomprendidos (2022), esta novela trata un tema por el que casi todos hemos pasado o pasaremos: cómo afrontan los distintos miembros de un núcleo la inevitable decadencia y muerte de sus mayores. Carmen, Darío y Gabriel tratan de sobrevivir a la muerte de su madre, Olivia, y al deterioro de su padre, Antonio, cuyas constantes vitales galopan hacia abajo y sin freno. Asumir la futura y próxima orfandad no es fácil nunca. Menos todavía cuando existen viejas rencillas que quitan la paz. 




lunes, 15 de junio de 2026

Clásicos para la vida. Una pequeña biblioteca ideal. Nuccio Ordine. Acantilado. 2017. Reseña

 




    Entre septiembre de 2014 y agosto de 2015 Nuccio Ordine seleccionó fragmentos de clásicos de todos los idiomas, lugares y épocas para comentarlos en el semanario Sette, del diario italiano Corriere della Sera. Se trata de los mismos fragmentos que durante años leyó a sus alumnos en las distintas aulas en las que impartió clases. La idea de compilar dichos textos en un libro llegó algo más tarde. El objetivo de la columna semanal, que llevaba por título ControVerso, y también el del libro, era acercar esos clásicos a los lectores, especialmente a los jóvenes. No hay que leer a los clásicos para aprobar los exámenes, escribe el propio Ordine en la introducción del libro. La primera tarea de un buen profesor debería ser reconducir la escuela y la universidad a su función esencial: no la de producir hornadas de diplomados y graduados, sino la de formar ciudadanos libres, cultos, capaces de razonar de manera crítica y autónoma. Misma idea que le sirvió para escribir el manifiesto La utilidad de lo inútil (2013), ya reseñado en este mismo blog, y Los hombres no son islas. Los clásicos nos ayudan a vivir (2022). 

    La trilogía que forman los dos libros citados y este que nos ocupa parten de un pensamiento común: que los clásicos sean, en un momento difícil para su existencia, un precioso instrumento de conocimiento de lo que es la vida y una especie de guía sobre la manera de resistir a la dictadura del utilitarismo y el lucro. La introducción de este segundo volumen lleva por título Si no salvamos los clásicos y la escuela, los clásicos y la escuela no podrán salvarnos. Título sugerente y significativo, sin duda. Para ello, es básico el papel del profesor: muchas veces hemos constatado que nuestro amor por la literatura o la filosofía, por la historia o las matemáticas, es inseparable de un profesor o una profesora en concreto. Sin embargo, no se puede entrar en clase sin una buena preparación. No se puede hablar al alumnado sin amar lo que se enseña. Una pedagogía rutinaria acaba por matar cualquier forma de interés. Resulta obvio que todos sabemos a lo que se refiere Ordine con estas afirmaciones.

    Porque un verdadero maestro puede cambiar la vida de un alumno. Que se lo digan a Albert Camus, quien agradeció públicamente a su antiguo maestro, Louis Germain, la oportunidad de llegar a ser lo que era. Incluso le dedicó el discurso pronunciado al recoger su Nobel de Literatura en 1957. Y, si en algo coincidirían Germain, Ordine y la mayoría de docentes del planeta, es en que la buena escuela no la hacen las tablets ni los programas digitales, sino los buenos profesores. Unos docentes que han de afrontar montañas de papeleo burocrático y que reciben grandes cantidades de dinero en escuela digital mientras asisten al drama diario que les supone tener en las aulas a demasiados alumnos y con muy diferentes y variadas necesidades. A una precariedad que a menudo acaba con sus huesos -y los de sus alumnos- en barracones o en colegios que se caen a pedazos. Unos alumnos a los que conviene explicarles bien que lo importante no es la meta, sino el viaje que debemos llevar a cabo para alcanzarla. En este sentido, Ordine asegura que la curiosidad y la creatividad corren grave peligro a causa de la excesiva y demasiado temprana profesionalización impuesta por los currículums actuales. 

    Otra crítica importante lanzada por Ordine en este libro es la que hace referencia a los denominados yacimientos culturales, un calificativo que compara al oro negro -o petróleo- con los bienes culturales. Para ellos, el Partenón y el Coliseo, el Louvre y el Prado son petróleo en la medida en que constituyen una fuente potencial de ingresos. Nadie pretende subestimar la importancia del aspecto económico -la lógica empresarial ha invadido ya el ámbito de los bienes culturales-, pero: ¿es posible considerar los monumentos y las obras de arte como meras fuentes de ingresos con independencia de su valor cultural? ¿Cómo puede ofenderse a siglos de cultura y de historia comparando nuestro patrimonio artístico y monumental , con un producto, el petróleo, que apesta y contamina? Razón no le falta al autor, desde luego. Seguro que muchos de los lectores, cuando viajan a lugares y monumentos históricos o culturales, asisten perplejos e indignados a la presencia de la marabunta de turistas a los que, sin importarles lo más mínimo la historia del lugar o del monumento en cuestión, se acercan a ellos solo por hacerse un selfie que poder colgar luego en sus redes sociales. Postureo capitalista-consumista.

    Volviendo al tema de la educación en la escuela, otro punto central del discurso de Ordine es el que hace referencia a la deriva empresarial de la enseñanza. Aspecto que se ejemplifica a la hora de elegir entre bachillerato y formación profesional al terminar la enseñanza secundaria obligatoria y que se acentúa, más tarde, al elegir una carrera universitaria. Un gran número de estudiantes se siente desgarrado por un terrible dilema: ¿qué hacer?, ¿seguir libremente sus intereses o dejarse condicionar por una opción basada exclusivamente en las oportunidades de mercado?, ¿vivir una pasión o pensar únicamente en el empleo? El mercado, sin duda, olvida que trabaja mejor quien trabaja con pasión. Que para trabajar con pasión es necesario amar ese trabajo, no solo el sueldo que lo acompaña. Que se puede uno sentir feliz con una retribución menor si se ama lo que se hace y que se puede ser un infeliz viviendo en una mansión pagada con un trabajo que a uno no le gusta. Cuestión de elección, claro. Y de pasión.

    Así, continúa Ordine, la escuela y la universidad deberían sobre todo educar a las nuevas generaciones para la herejía, animándolas a tomar decisiones contrarias a la ortodoxia dominante. En vez de formar pollos de engorde criados en el más miserable conformismo, habría que formar jóvenes capaces de traducir su saber en un constante ejercicio crítico. Lo cual nos lleva a otra cuestión no menor. En plena época de la inmediatez, del aquí y ahora, de la consecución de cosas sin el esfuerzo adecuado, Ordine cita a Nietzsche y su elogio de la lentitud y de la filología. En efecto, la pericia de los orfebres de la palabra es hoy más necesaria que nunca. De esta manera, la filología debe enseñar a leer bien, es decir, lenta, profunda, respetuosa, cuidadosamente, con cierta malicia y con las puertas siempre abiertas, con sensibilidad en la mirada y en el tacto. Para ello es necesario invertir más en educación y en cultura: educar a los jóvenes en el respeto a la justicia, en la solidaridad humana, en la tolerancia, en el rechazo de la corrupción, en la democracia, con el fin de mejorar crecimiento del país. 

    La avidez y el egoísmo son dos de los principales males que nos están separando y atrasando. Ordine apuesta por una Europa solidaria y unida. Porque solo así, de la mano, se puede erradicar el auge del extremismo. Los gobiernos deben cumplir con su parte. Los docentes deben reencontrar su entusiasmo y motivación. Los padres deben pensar más en la educación de sus hijos que en sus futuras cuentas bancarias. Frenando la deriva utilitarista y empresarial ayudaremos a nuestros estudiantes a entender mejor que el conocimiento no debe abrazarse para ganar dinero, sino ante todo para ayudarnos a convertirnos en hombres y mujeres libres, capaces de rebelarnos contra los egoísmos del presente para tratar de hacer que la humanidad sea más humana. Es preciso partir de los clásicos, de la escuela, de la universidad, de aquellos saberes injustamente considerados inútiles (la literatura, la filosofía, la música, el arte, la investigación científica de base) para formar a las nuevas generaciones de ciudadanos. Porque todo depende del primer botón: abrocharlo en el ojal equivocado significará, irremediablemente, seguir cometiendo error tras error. En definitiva, como dice el autor al comienzo de esta obra: si no salvamos los clásicos y la escuela, los clásicos y la escuela no podrán salvarnos.                                    


viernes, 29 de septiembre de 2023

La utilidad de lo inútil. Nuccio Ordine. Acantilado. 2013. Reseña

 




    El pasado mes de mayo se conoció que el profesor y escritor italiano Nuccio Ordine --considerado el ensayista italiano más conocido del mundo por su conocimiento de la época, el arte y la literatura del Renacimiento y una de las personalidades más significativas del panorama cultural internacional-- había sido distinguido con el Premio Princesa de Asturias de Comunicación y Humanidades 2023, galardón que debía recoger el 20 de octubre. Apenas un mes después, en junio, falleció a causa de un accidente cerebrovascular. Su manifiesto La utilidad de lo inútil, probablemente su obra más conocida, la que le hizo llegar al gran público, algo que él no pareció buscar nunca, reflexiona sobre la situación marginal de las Humanidades en el mundo actual. En ella, las reivindica como disciplinas necesarias en la formación cívica del ser humano y en la creación de un pensamiento crítico fundamental para el desarrollo y el bienestar social. 

    El manifiesto repasa opiniones de filósofos, escritores y científicos sobre la importancia de apostar por una educación que cultive el afán de saber y de indagar sin el objetivo inmediato utilitarista o práctico que parece estar imponiéndose en los últimos años. Así, defiende que no solo lo que es inmediatamente útil lo es en realidad. También que en tiempos de crisis no se debe recortar jamás en educación, sino al revés. Porque, cuanto peor vienen dadas, más necesaria es la educación, pues solo una apuesta definitiva por ella conducirá a la sociedad a superar esa crisis. Puede que no de forma automática e inmediata, pero sí de manera más satisfactoria para el conjunto de la sociedad afectada por ella. Una educación que debe ser libre --que no quiere decir ociosa-- y alejada de las actuales pretensiones mercantilistas o económicas. Por una eficiencia que amenaza con erradicar la libre creación y el libre pensamiento.

    A lo largo de las ciento setenta páginas del manifiesto, que incluye un amplio y recomendable apartado bibliográfico y un apéndice en forma de ensayo de Abraham Flexner titulado La utilidad de los conocimientos inútiles, el escritor y filósofo nos lleva de la mano a recorrer los pensamientos de muchos conocidos filósofos, científicos y escritores de todas las épocas. Todo ello para insistir en la importancia de preservar la libertad educativa y cultural en aras de estimular la curiosidad y la imaginación de todos ellos con la finalidad de, a partir de conocimientos, avances e inventos más o menos inútiles, poder alcanzar avances que en ocasiones pueden comportar grandes cambios en la vida de los humanos. Y se sirve de los testimonios de los clásicos y de los estudiosos de todas las épocas para darnos numerosos ejemplos. Así, reivindica que nunca deberíamos atribuir el invento de tal o cual artilugio a un solo hombre, puesto que anteriormente siempre ha habido otro u otros que han avanzado en la materia en cuestión.

    La obra, que se divide en una introducción y tres partes (amén del referido apartado bibliográfico y del apéndice de Flexner), tituladas La útil inutilidad de la literatura, La universidad-empresa y los estudiantes-clientes y Poseer mata: "dignitas hominis", amor, verdad, nos sumerge en la que debe ser nuestra gran lucha actual y futura: defender la educación por sí misma ante los avances del utilitarismo. Es decir, apostar por toda la educación, no solo por la que comporta rendimientos inmediatos. O, dicho de otra forma, hacer frente a la sistemática destrucción de toda forma de humanidad y solidaridad. Así lo explica Ordine al principio del manifiesto: la lógica del beneficio mina por la base las instituciones (escuelas, universidades, centros de investigación, laboratorios, museos, bibliotecas, archivos) y las disciplinas (humanísticas y científicas) cuyo valor debería coincidir con el saber en sí, independientemente de la capacidad de producir ganancias inmediatas o beneficios prácticos. 

    Ordine nos explica que la utilidad dominante, en nombre de un exclusivo interés económico, mata de forma progresiva la memoria del pasado, las disciplinas humanísticas, las lenguas clásicas, la enseñanza, la libre investigación, la fantasía, el arte, el pensamiento crítico y el horizonte civil que debería inspirar toda actividad humana. Es decir, el capitalismo salvaje, como sistema preeminente, deshumaniza cada vez más a los seres humanos, eliminando las diferencias entre ellos, sus particularidades, sus originalidades y sus especificidades, en aras de un pensamiento único, una actuación única, unos intereses únicos y una motivación única: solo interesan la economía, la posesión, el poder. Para el profesor, es doloroso ver a los seres humanos ignorantes entregados a acumular dinero y poder en una insensata carrera hacia la tierra prometida del beneficio, en la que todo aquello que los rodea --la naturaleza, los objetos, los demás seres humanos-- no despierta ningún interés.

    Por ello mismo, sobre todo en los momentos de crisis económica, cuando las tentaciones del utilitarismo y del más siniestro egoísmo parecen ser la única estrella y la única ancla de salvación, es necesario entender que las actividades que no sirven para nada podrían sacarnos de la prisión, a salvarnos de la asfixia, a transformar una vida plana, una no-vida, en una vida fluida y dinámica, una vida ordenada por la curiositas respecto al espíritu y las cosas humanas. Y añade que: sin esta conciencia, sería difícil entender una paradoja de la historia: cuando prevalece la barbarie, el fanatismo se ensaña no sólo con los seres humanos sino también con las bibliotecas, y las obras de arte, con los monumentos y las grandes obras maestras. La furia destructiva se abate sobre las cosas consideradas inútiles. Cosas inútiles e inermes, silenciosas e inofensivas, pero percibidas como un peligro por el simple hecho de existir. Cosas que, por tanto, sí son útiles. Y por eso mismo se eliminan.

    Ordine nos advierte del gran peligro que supondría para el futuro de la humanidad el triunfo final de la actual tendencia basada únicamente en el provecho económico, en lo útil: si dejamos morir lo gratuito, si renunciamos a la fuerza generadora de lo inútil, si escuchamos únicamente el mortífero canto de sirenas que nos impele a perseguir el beneficio, sólo seremos capaces de producir una colectividad enferma y sin memoria que, extraviada, acabará por perder el sentido de sí misma y de la vida. Y en ese momento, cuando la desertificación del espíritu nos haya ya agostado, será en verdad difícil imaginar que el ignorante homo sapiens pueda desempeñar todavía un papel en la tarea de hacer más humana la humanidad... Por tal motivo, es mejor proseguir la lucha pensando que los clásicos y la enseñanza, el cultivo de lo superfluo y de lo que no supone beneficio, pueden de todos modos ayudarnos a resistir, a mantener viva la esperanza, a entrever el rayo de luz que nos permitirá recorrer un camino decoroso. 

    El manifiesto La utilidad de lo inútil es un libro absolutamente necesario. Una pequeña obra maestra original y esclarecedora que muestra el camino que debe seguir el ser humano para intentar seguir siéndolo. Un bálsamo, una medicina, un soplo de aire fresco, un respiro, una visión. Una visión clarísima sobre las amenazas actuales y sus terribles consecuencias si no actuamos de forma inmediata y con todas nuestras fuerzas. La fuerza de la cultura, la educación, la curiosidad, el trabajo, la tenacidad, la libertad. La humanidad. Lean a Nuccio Ordine y reflexionen sobre ustedes mismos y sobre el mundo en el que vivimos. Y luego, ya de paso, sigan leyendo y leyendo otros buenos libros. Porque, como decía John Maynard Keynes ya en 1928, lo bueno es siempre mejor que lo útil. La auténtica esencia de la vida coincide con lo bueno (con aquello que las democracias comerciales han considerado siempre inútil) y no con lo útil.