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miércoles, 15 de marzo de 2017

En tiempos del papa sirio. Jesús Sánchez Adalid. Ediciones B. 2016. Reseña





     Cuando estudié la carrera de Historia una de las primeras cosas que me enseñaron es la teoría de los ciclos. Aquella que dice que los procesos históricos se rigen por un extraño carácter cíclico que provoca que los sucesos se vayan repitiendo cada cierto tiempo. Aunque ello tarde en darse mil doscientos años. Pues bien: una vez más, dicha teoría se cumple. Como ejemplo, la actualidad siria. Una guerra civil y un éxodo de refugiados que parecen no tener fin. Ni solución. A diferencia, en este caso sí, de lo ocurrido en el siglo octavo. El propio autor, Sánchez Adalid, asegura que ahora tenemos mayores facilidades para ayudar a los refugiados. Cosa que, por cierto, no estamos haciendo. 

     En el Bizancio posterior a la fragmentación del Imperio Romano los cristianos fueron libres. Sin embargo, la muerte del emperador Heraclio provocó una serie de luchas intestinas por el poder que trajo, como consecuencia, la invasión musulmana, la conquista y el entronamiento de Abú Kakr (quien mantuvo la libertad de culto de judíos y cristianos, denominados gentes del Libro, es decir, depositarios, como los árabes, de los libros de la Revelación). No obstante, este fue sucedido por Omar el Grande.  El conocido como Pacto de Omar otorgó a los cristianos libertad de culto, pero también les impuso una serie de condiciones opresivas que, en suma, los privó de esa libertad de la que habían gozado hasta entonces. 

     Muchos cristianos aceptaron las obligaciones del pacto con tal de poder seguir con sus vidas de la mejor manera posible. Otros adoptaron el islam y la lengua árabe para eludir el pago de impuestos y el resto de obligaciones del compromiso. Y otros, no soportando la humillación de las obligaciones contraídas, emigraron hacia las provincias cristianas de Occidente. El protagonista de la novela, Efrén, pertenece al primero de los grupos. Pero ansía el momento de poder recuperar la dignidad perdida por su pueblo y su familia. Hecho este que le lleva a tratar de liberar su Damasco natal del poder ismaelita. A cualquier precio.

     Tanto es así que, acompañado de familiares y conocidos, cree llegado el momento de hacer cumplir la profecía de Metodio de Patara, quien había vaticinado el fin del poder califal, y también de todos los tiempos, a manos del poder de alguien a quien nombra Constante, el rey que debía devolver la paz al mundo antes del definitivo regreso de Cristo. Curiosamente, este hecho parece sustentarse en el hecho de que el papa de la época había elegido como nombre Constantinus I. Y también de que, como Efrén, era un sirio exiliado de su país.

     A nuestro protagonista alguien le dice: Efrén de los Sarjun de Damasco y de los Flavianos de Pisidia. En ti se juntan la antigua sangre de Grecia, la savia de Roma y la pasión de Bizancio... Perteneces a la tercera generación  sometida al agravio de la dominación agarena. También yo pertenezco a esa descendencia, y aunque lo tengo todo, me falta lo principal, que es la libertad... Esta frase, unida a todo lo anterior y, sobre todo, a la ignorancia propia de la juventud y a su espíritu de aventura, lo llevarán a embarcarse en una conspiración contra el poder califal.

     Efrén pasa por una serie de vicisitudes a lo largo de su vida que lo llevarán hasta Biblos, Constantinopla y Roma. Estamos también, pues, ante una novela de ciudades, pues describe minuciosamente los ambientes de cada una de las urbes que va visitando su protagonista a través de los 61 capítulos de que consta su trama (especialmente la Damasco del califa Walid). Dichas descripciones nos presentan las similitudes, las diferencias, las especificidades y las particularidades de cada una de ellas, poniendo de manifiesto las diferencias culturales, religiosas y de carácter de todas ellas.   

     La firme creencia en que los cristianos recibieron su nombre en Siria (los Hechos de los Apóstoles dicen que los discípulos fueron llamados cristianos por primera vez en Antioquía, que se convirtió en el centro más importante para la primera Iglesia), que Dios jamás los había abandonado pese a no responder a sus súplicas y que sus verdaderas palabras están recogidas en las Sagradas Escrituras son aspectos que están bien presentes en las páginas de esta novela. Quizás la novela más dogmática, filosófica y de fe de todas cuantas ha escrito hasta ahora el párroco extremeño.

     Los orígenes monásticos y eremíticos del cristianismo en Siria (presentes en la novela con todo lujo de detalles en el capítulo 39 de la misma, donde se describe en profundidad Ouadi Qadisha) deben de haber requerido un riguroso y duro trabajo de documentación por parte del autor. Algo que hace de En tiempos del papa sirio no solo una novela histórica y de aventuras sino también una explicación de cómo ha ido evolucionando el fanatismo musulmán hasta la actualidad (con Al Qaeda y el Estado Islámico a la cabeza) y las claves para comprender lo que está sucediendo en aquel país en nuestros días. Una novela que, como se anuncia en sus panfletos propagandísticos, es necesaria en estos tiempos que nos ha tocado vivir...           

        

jueves, 30 de junio de 2016

Recomendaciones veraniegas del 2016. Mis próximos proyectos literarios para el mes de septiembre y el 2017



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     Como cada año, justo antes de las esperadísimas vacaciones estivales --afortunado quien las tenga--, aprovecho para recomendar a los lectores de este blog las lecturas que más me han gustado en estos primeros seis meses del año. Como siempre, incluyo libros que no son precisamente novedades literarias. Simplemente, forman parte de la lista los que más han llamado mi atención. Aunque algunas de las obras tengan más de medio siglo --o más incluso--. Esta es la lista:

10. Recuerdos. Ramón Cerdá. El escritor de Ontinyent, especializado en el género negro o thriller, también ha escrito un par de novelas eróticas. Esta es una de ellas. Ideal para una mañana o una tarde suelta, se lee del tirón y es corta pero divertida. 

9. La torre de los siete jorobados. Emilio Carrere. Una de esas rarezas desconocidas que cae en tus manos por una recomendación que intuyes has de seguir. No defrauda en absoluto. Aventuras, ciencia ficción y altas dosis de emoción de la mano del que fuera considerado el Julio Verne español

8. Firmin. Sam Savage. Me encantan los libros que buscan fomentar el amor por la lectura. Firmin es una ratita de librería muy entrañable y también una extraordinaria lectora. Referencias continuas a los grandes clásicos de todos los tiempos amenizan la trágica historia y vida de una protagonista muy original.

7. La mediadora. Jesús Sánchez Adalid. Cuando un escritor se sale de su ámbito temático y lo borda de nuevo debe recibir un gran aplauso. Este monstruo de la novela histórica medieval y moderna nos presenta aquí una figura --la de la mediadora-- cada vez más importante en los tiempos que corren.

6. La tierra que pisamos. Jesús Carrasco. La segunda novela de este extremeño afincado en Sevilla, pese a no alcanzar las altísimas cotas de su primera obra, vuelve a emocionarnos con una historia sobre un desarrapado que entra en la vida de una mujer incapaz de apartarlo a pesar a sus múltiples extrañezas.

5. El peso de los muertos. Víctor del Árbol. La primera obra de un escritor plenamente consolidado en el panorama español y europeo. Publicada hace diez años por Castalia y reeditada ¡por fin! hace muy pocas semanas por Alrevés Editorial, anticipaba lo que estaba por venir: un fenómeno literario de alto voltaje.

4. Lo que el hielo atrapa. Bruno Nievas. El escritor almeriense cambia también de registro para ofrecernos la escalofriante pero muy humana historia de Ernest Shackleton, uno de los primeros expedicionarios del continente helado. Te puedo asegurar una cosa: pasarás frío aunque la leas en pleno verano.

3. El tambor de hojalata. Günter Grass. Un clásico de un escritor inmortal. Una obra maestra del siglo XX. Una historia imprescindible para conocer la Alemania y la Polonia de antes, durante y después de la II Guerra Mundial. Un lujo que nadie debería perderse. Su protagonista te irritará y te conmoverá por igual. 

2. La víspera de casi todo. Víctor del Árbol. La confirmación definitiva de uno de los grandes escritores españoles contemporáneos. Desgarradora novela sobre el dolor no superado que le valió el Premio Nadal. No supera a su antecesora, Un millón de gotas, ni falta que le hace. Y es que lo imposible es imposible.

1. Tengo en mí todos los sueños del mundo. Jorge Díaz. El guionista y escritor alicantino-portugués nos sumerge --nunca mejor dicho-- en algunas de las intra-historias de la verdadera historia --valga la redundancia-- del buque tristemente conocido como el Titanic español, hundido hace un siglo frente a las costas brasileñas. Altamente recomendable. Eso sí: ¡ni se te ocurra leerla si vas a ir de crucero!


     Jungleland se despide de sus seguidores hasta septiembre. Un mes muy importante para mí, ya que lanzaré, por fin, mi tercera novela. Titulada Primera mujer, primer amor, trata sobre el amor primerizo, el psicoanálisis, las ansias por alcanzar una vida mejor, la capacidad de sufrimiento de las personas y la lealtad hacia aquellos que nos procuran el bien por encima de cualquier otra cosa. En septiembre, a la vuelta del descanso veraniego, os informaré sobre todo lo que tenga que ver con esta nueva novela: presentaciones, clubs de lectura y demás actos promocionales. 

      Además, para enero tengo previsto sacar una nueva recopilación de artículos de este blog --como ya hice en 2014 con Jungleland 2011-2013-- que llevará el original y sugerente título --nótese el tono irónico, por supuesto-- de Jungleland 2014-2016. De nuevo, será una edición super-limitada de tan solo cincuenta ejemplares. Así que, si lo queréis, deberéis estar muy atentos.

     Para acabar, en algún momento de 2017, si Dios quiere y me manda unas altas dosis de inspiración, tranquilidad y salud, espero tener lista la esperada --por vosotros y también por mí, no lo dudéis-- segunda parte de El Círculo de las Bondades. En ella, por fin, podréis saber cómo acaban las increíbles andanzas de la trabajadora social Irena Sendler en el gueto de Varsovia.

     Todo esto ya vendrá cuando haya de venir. De momento, felices vacaciones y mejores lecturas... 


lunes, 2 de mayo de 2016

La mediadora. Jesús Sánchez Adalid. Ediciones Martínez Roca. 2015. Reseña





     Jesús Sánchez Adalid me ha sorprendido con un cambio de registro absolutamente inesperado. Cuando me enteré, allá por el mes de marzo del pasado 2015, de que había ganado el VI Premio Abogados de Novela con una obra tan alejada a lo que nos tiene tan bien acostumbrados me quedé boquiabierto. No por nada: simplemente por ese giro tan repentino e impredecible. Porque que es un gran escritor es algo fuera de toda duda. Que sus novelas históricas son todo un éxito -y muy merecido, por cierto-, es de dominio público. Y que el autor es cura y abogado y que ejerció incluso como juez -aspectos, quizás, menos conocidos por el amplio público- lo instruían de sobra para abordar una obra como esta. Lo que servidor no esperaba era que se atreviera a abandonar por un tiempo su brillante carrera como novelista histórico para adentrarse en temas tan delicados. Y actuales.

     La novela introduce un aspecto jurídico que puede ser desconocido por la mayoría de la gente: la figura del mediador como herramienta de resolución de conflictos familiares: separaciones, divorcios, rupturas de parejas de hecho, custodia de hijos, decisiones sobre la patria potestad, modificación de medidas, liquidación del régimen económico matrimonial, ejecución de resoluciones judiciales, etc. Un mecanismo alternativo de resolución pacífica de los conflictos que para nada busca suplantar al sistema judicial sino, más bien, ayudarlo. Y todo, sobre la que debe ser de manera inexcusable la base del proceso: el restablecimiento de la comunicación entre los litigantes. Lo cual, obviamente, debe ser algo voluntario por ambas partes.

     La mediación familiar es algo todavía novedoso en el sistema judicial español. No le faltan detractores y defensores. Pero, como queda claro en la novela, cuenta con las enormes ventajas de ser ejercida por grandes profesionales que tienen los pies en el suelo y que dan a conocer a las partes las ventajas de una solución pacífica y consensuada. En un mundo como el actual, en el que todos conocemos casos como el de Mavi y Agustín, protagonistas del libro junto a Marga, la mediadora, se hace necesario contar con este tipo de gestión de conflictos.

     Mavi y Agustín formaban un matrimonio nada convencional: ella, ex jueza reconvertida en exitosa escritora de bestsellers de misterio, vive la mitad del tiempo en Madrid, donde afirma poder documentarse y concentrarse de manera conveniente para la escritura de sus novelas; él, aparejador venido a menos a causa de la crisis del ladrillo y amo de casa, pues se hace cargo de la misma y de las dos hijas del matrimonio, vive en Cáceres. La cuestión es que Mavi, que se mueve en círculos sociales mucho más amplios, conoce a otro hombre en Madrid y se enamora de él, decidiendo poner fin a un matrimonio que ha durado más de un cuarto de siglo. 

     Agustín -que sigue perdidamente enamorado de Mavi- se queda, de un plumazo, sin casa, sin su estudio de aparejador (situado en una de las habitaciones del domicilio matrimonial), sin hijas y con la obligación de pasar a su hija pequeña una pensión de manutención de 300 euros mensuales. Sin trabajo y debiendo pagar el alquiler de su nuevo lugar de residencia y la pensión de su pequeña se desespera al verse objeto de una gran injusticia. Una injusticia que le provoca mayor indignación al comprobar que los jueces no atienden a sus sucesivas reclamaciones. Su abogado, en vista de su situación personal y judicial, decide poner el caso en manos de Marga, mediadora familiar que da título a la novela.

     Desde sus primeras páginas la historia de Agustín y Mavi atrapa al lector. Con un lenguaje claro y conciso, cercano y a la vez alejado a lo habitual en Sánchez Adalid, este nos desgrana los acontecimientos que han llevado al matrimonio a una situación sin salida. La primera parte -Voy detrás de ti- describe la humillación e indignación de Agustín y el estado de las cosas. En la segunda -Cuando todo cambia- se centra en la vida de Mavi en Madrid y en esa nueva relación que pone fin a su matrimonio. La tercera -La vida- narra la historia en común de la pareja, así como el último viaje juntos a Grecia. La cuarta y última parte -El tiempo ganado- hace referencia a la resolución de la historia, algo que, por razones obvias, no contaré aquí.

     Uno de los fuertes de este autor es que maneja perfectamente la psicología de los personajes de sus novelas. Aspecto que cobra mayor importancia si cabe en una historia como esta. Agustín, Mavi y Marga se nos presentan de una manera que es imposible no verse reflejado en ellos. Con sus virtudes y defectos, son tan humanos y cercanos que nos hacen sentir lo mismo que ellos en cada una de las escenas. Sus incertidumbres, sus desconciertos, sus fracasos y sus pequeños ataques de locura son también los nuestros durante las 270 páginas de la novela. Y ello se debe, sin duda, a la buena mano del autor a la hora de presentarnos a sus personajes.

       La historia de La mediadora es la de un cada vez mayor número de matrimonios rotos, hundidos y fracasados. También la de una sociedad y toda una generación que probablemente no estaba preparada para afrontar tantos y tan profundos cambios. Y, ante todo, la mirada lúcida y esperanzadora de un autor que además es abogado y párroco. Como él bien dice en su nota final, esta historia se la debe a quienes me han contado, generosamente, sus propias experiencias vitales. Debe ser un lujo tener un confesor así. Porque Sánchez Adalid ha demostrado de nuevo que, además de saber escuchar a sus feligreses, escribe como los ángeles.  


lunes, 4 de enero de 2016

Mis diez libros preferidos de 2015. Resumen literario





     Como viene siendo habitual en este blog cada vez que llegamos a mitad o final de año hago una especie de resumen literario del mismo y expongo, según mi criterio personal, los diez mejores libros del período referido. Que vivimos tiempos complicados para el mundo de la cultura en general y de la literatura en particular es algo que todos tenemos bastante claro a estas alturas. No obstante, cada uno de los que amamos los libros hemos de tratar de dar un empujoncito a aquellos que no lo son tanto. Animarlos a dar el pequeño gran paso de abrir un libro y leerlo. Valga este humilde artículo para poner mi pequeño granito de arena en tan complicada pero apasionante labor.

     Antes de recomendaros los diez mejores libros leídos durante este 2015 he de confesaros algo que los seguidores del blog vais a notar a partir de ya mismo. La producción de entradas va a decrecer notablemente desde hoy mismo. El motivo es que, como muchos sabéis, me encuentro en plena fase de escritura de la que será segunda parte de El Círculo de las Bondades. Ello requiere mi máxima atención y dedicación. Creo -o deseo- que los que me seguís entenderéis que es algo necesario. Para mí y para quienes hace ya cuatro años esperáis esa segunda parte. El compromiso que adquirí entonces con todos vosotros no admite ya mayores dilaciones. Habéis tenido ya demasiada paciencia, y merecéis que cumpla con mi parte en 2016.

     Durante sus cinco años de vida Jungleland ha mantenido escrupulosamente -y no os podéis imaginar lo que me ha costado en varias ocasiones- un nivel que considero alto tratándose de un blog mantenido por una única persona: cinco artículos al mes. En total, han sido publicadas, contando la presente, 251 entradas. Sin embargo, las prioridades mandan y ha llegado el momento de ocuparme de la escritura de una novela que para mí se ha convertido ya en todo un reto, en toda una obsesión. Así las cosas, desconozco el número de publicaciones futuras, pero va a ser sensiblemente menor que la conocida en estos cinco años.

     Sin mayores rodeos, os dejo la lista de los 10 mejores libros que he leído en el pasado 2015. Como siempre, debo recalcar que la mayoría de ellos no son las últimas novedades -aunque también las hay-, encontrándose en ella incluso algún que otro clásico del siglo pasado:

10. La gente feliz lee y toma café. Agnès Martin-Lugand. Novela adictiva, original y ágil de cuyos personajes resulta difícil despedirse al terminar la lectura. Un viaje iniciático al interior del ser humano. Una constatación más de que el amor se abre siempre camino en nuestras vidas. Y de que siempre vale la pena vivir la vida. A pesar de los pesares.

9. Chesil Beach. Ian McEwan. Dos personajes, una habitación de hotel y una playa vista desde la ventana son los ingredientes con los que este autor construye una novela magnífica sobre la incomunicación humana, la represión sexual y la soledad. Una noche de bodas que no se desarrolla según el guión previsto. El miedo a lo desconocido. Una historia sobre la que Freud se habría frotado las manos. Dos casos casi clínicos.

8. Matar a un ruiseñor. Harper Lee. Un clásico inmortal de los años 60 que sigue dando que hablar incluso medio siglo después de su publicación. Una autora a la que le bastó una sola novela para alcanzar la gloria. Un espíritu indomable (Scout) muy bien guiado por un padre (Atticus) amante de sus hijos que no dudará en defender la libertad, la justicia, la igualdad y, ante todo, la consecución de una conciencia limpia. 

7. Y de repente, Teresa. Jesús Sánchez Adalid. En el quinto centenario del nacimiento de Santa Teresa de Jesús el autor líder indiscutible de la novela histórica española actual aborda uno de los capítulos menos conocidos de la vida de la monja: sus turbias relaciones con una parte importante de los miembros de la Santa Inquisición. Una novela basada en la realidad para aprender historia, disfrutar y entretenerse.

6. El último judío. Noah Gordon. Novela histórica y de aventuras que mantiene en vilo al lector durante cada una de sus páginas. Uno de los capítulos más oscuros de la historia de España. Un retrato fiel de la España de los siglos XV y XVI, dominada por la corrupción, el robo y tráfico de reliquias de santos, la superstición, una brutal represión y una intolerancia bárbara. Yoel Toledano es todo un héroe. 

5. El héroe discreto. Mario Vargas Llosa. Retrato fidedigno del Perú actual, con sus atrasos y su prosperidad. Conjunto de historias protagonizadas por hombres de recta moral y gran afán de lucha y superación que deberán hacer frente a lo peor de las personas: la avaricia, la traición y la maldad. Una narración fluida y amena que entrelaza varias historias a la vez, algo solo al alcance de un genio como este. 

4. La ley del menor. Ian McEwan. Una nueva maravilla de uno de los escritores actuales más brillantes, lúcidos y comunicativos. Una exquisita radiografía de la sociedad en que vivimos. Un dilema moral que tiene en vilo a una gran profesional de la magistratura. Y otro, en este caso de índole personal, que desestabilizaría al más pintado. Un escritor cualquiera no podría escribir una obra así de directa. Directa al corazón. 

3. Cicatriz. Juan Gómez-Jurado. La nueva novela del madrileño vuelve a atar literalmente al lector a sus páginas. Un thriller eléctrico, de alta tensión, en el que cuesta mucho encontrar un resquicio por el que poder respirar. Se disfruta y se sufre por igual. Una genialidad más del rey español del thriller. Una extraña cicatriz que puede cambiar la vida de las personas de alrededor. Acción trepidante.  

2. Hombres buenos. Arturo Pérez-Reverte. Probablemente estemos ante la novela que mejor defina a su autor como escritor e intelectual. Una historia a su medida. Dos académicos buscando los 28 volúmenes de la primera edición de la Enciclopedia para traerlos a España. El París pre revolucionario adquiere de nuevo vida ante nuestros ojos. Una obra maestra de la narrativa española actual. Futuro clásico indiscutible.

1. Un verano en la casa azul. David Casado Aguilera. Si El grito del silencio ya fue la revelación de 2012, esta novela es la confirmación de un autor que debería ser mucho más conocido y reconocido. Personajes entrañables, situaciones reales como la vida misma y una narración cuidada y gratamente disfrutable hacen de esta obra y de su autor lo mejor que servidor ha leído este último año. Ampliamente recomendable. 

     Y hasta aquí la lista. Feliz 2016 a todos los seguidores de Jungleland y nos leemos -aunque menos- por estas páginas.          

jueves, 5 de noviembre de 2015

Y de repente, Teresa. Jesús Sánchez Adalid. Ediciones B. 2014. Reseña





     Con motivo del quinto centenario del nacimiento de Santa Teresa de Jesús, el reconocido autor de novelas históricas Jesús Sánchez Adalid recibió la petición del padre Emilio Martínez, vicario general de la orden Carmelita Descalza, de escribir una nueva obra sobre la figura de la santa de Ávila. Pese a la enorme responsabilidad que ello conllevaba, el padre -porque, para quien no lo sepa, Adalid es párroco en una pequeña ciudad extremeña- decidió aceptar la propuesta y se puso a documentarse sobre tan insigne protagonista.

     Dado que en la obra aparecen personajes reales de la España de la segunda parte del siglo XVI, algunos de ellos tan conocidos como la propia Teresa, la tarea de documentación fue ardua e intensa. Hasta tal punto que el propio autor ha manifestado que es el mayor esfuerzo de investigación y documentación que he hecho desde que empecé a escribir novelas. De manera que, si ya de por sí, los trabajos de este magnífico escritor cuentan con una vasta documentación, uno no puede llegar a saber cuántas horas habrá invertido en este nuevo y duro trabajo.

     Sin duda, Teresa de Jesús fue una mujer adelantada a su tiempo. No solo por sus tareas cotidianas de fundación y predicación, sino en el sentido de la valentía, la fortaleza y la intrepidez. Como resalta Adalid en esta novela, no dudó nunca de su fe, ni de sus métodos ni de su misión en este mundo. Pero, además, ello tuvo lugar en un momento -el siglo XVI- en que las mujeres no debían destacar en ninguna faceta que no fuera mantener una casa y una familia. En cambio, Teresa no solo no siguió la norma, sino que se aventuró a desafiar a la mismísima Santa Inquisición, que siempre anduvo tras ella. Alumbradismo, dejadez y excesivo atrevimiento fueron sus causas.

     Y es que la vida y los escritos de Teresa constituyen una defensa permanente del derecho de la mujer a pensar por sí misma y a tomar sus propias decisiones. Su Libro de la Vida fue incluido en la lista de libros prohibidos por el Santo Oficio, lo cual no amedrentó a una mujer para la que la muerte en la hoguera no sería más que el camino más directo para reunirse al fin con Su Amado, como ella misma definía a Dios, de quien se declaraba siempre fiel esposa. Sus éxtasis y su atrevimiento para contarlos por escrito le granjeó no pocos enemigos. Enemigos poderosos que bien podrían haber puesto fin a su vida. Pero la providencia, quizás, se encargó de que ello no ocurriera.

     Personajes tan ilustres como fray Luis de León o el obispo de Toledo, Bartolomé de Carranza, fueron presos por la Inquisición. Y otros, como Juan de Ávila, Ignacio de Loyola o Francisco de Borja, fueron también objeto de las sospechas y subsiguientes pesquisas por parte de una Inquisición que veía nacer focos de alumbrados por doquier. ¡Qué no iban a hacer, pues, con una mujer! El inquisidor general, el cardenal Espinosa; don Rodrigo de Castro, jefe inquisitorial de Madrid; y Sancho Bustos de Villegas, gobernador de Toledo, tenían ya preparados los documentos para apresar a la futura santa. Pero la muerte del cardenal Espinosa y su sustitución por Gaspar de Quiroga, el único de los citados que realmente conocía en persona a Teresa e intercedió por ella, lo impidieron.

     La novela trata básicamente de uno de los temas menos conocidos de la vida de la monja: la persecución a la que la sometió la Santa Inquisición. Desde Ávila hasta Sevilla, pasando por el resto de lugares en donde esta consiguió, no sin antes vencer multitud de negativas y obstáculos, fundar pequeños conventos que debían vivir únicamente de la limosna. Pastrana y Toledo fundamentalmente. Lugares, todos ellos, donde dejó huella en sus habitantes: para bien en la mayoría de los casos; para mal, en otros pocos. Y es que la envidia ya era, por aquella época, uno de los deportes nacionales españoles.

     Uno de los capítulos que más llama la atención de Y de repente, Teresa es el que hace referencia a las relaciones entre la protagonista y la princesa de Éboli. La futura santa consiguió fundar un convento en Pastrana de la mano de la princesa. Pero la segunda quiso inmiscuirse demasiado en el funcionamiento interno del mismo, lo que provocó distensiones y disputas entre ambas. Huelga decir que Teresa, lejos de amilanarse, volvió a salirse con la suya. Pero eso deberá leerlo el interesado en la historia.

     Fray Tomás y su acompañante Monroy serán los designados por el Santo Oficio para indagar en la vida de la de Ávila. A través de sus pesquisas consiguen información interesante. Como su ascendencia judía. Algo que servirá para ampliar las investigaciones y estrechar el cerco sobre ella. Sin embargo, la referida divina providencia hará que todo cambie merced a la muerte del cardenal Espinosa justo cuando se iba a cursar la orden de detención en Sevilla. La historia de Fray Tomás y de Monroy también es digna de ser leída. 

     Como siempre, con su lenguaje característico, su narración amena y su extensa documentación, Sánchez Adalid consigue, con esta novela también, entretener, divertir, enseñar historia -y hasta teología- y, lo más importante, impartir un mensaje en el que los valores se hacen presentes en cada una de sus páginas. La honestidad, la bondad y la solidaridad se imponen a las fuerzas del mal, por mucho que estas se disfracen en ocasiones de supuestos defensores del dogma y de la fe de la cristiandad. De nuevo, estamos ante una gran novela que servidor no puede dejar de recomendar a todo buen lector que se precie.      

                  

jueves, 1 de enero de 2015

Mis diez libros preferidos de 2014





     El recientemente extinguido año 2014 ha sido uno de los más lectores de mi vida. He finalizado la lectura de 33 libros. Y he abandonado unos cuantos a medias por falta de interés o de calidad. Como no me considero nadie como para criticar negativamente la labor de escritura de mis compañeros de letras solo reseño y comento en este blog los libros que me han gustado, obviando aquellos que he dejado sin terminar, sea por el motivo que sea.

     En la presente entrada, primera de 2015, paso a hablaros de los diez que mejor sabor de boca me han dejado. Por desgracia, es complicado entrar entre los mejores, por lo que he debido dejar fuera de esta lista obras que me han deleitado, como Quedaos en la trinchera y luego corred, de John Boyne, Lo que encontré bajo el sofá, de Eloy Moreno, Yonqui, de Paco Gómez Escribano, Besos de arena, de Reyes Monforte, Días de Nevada, de Bernardo Atxaga, El viaje del elefante, de José Saramago, El síndrome del delfín, de Ramón Cerdá o incluso El hereje, de Miguel Delibes. Sin duda, todas ellas podrían estar entre las más destacadas en cualquier otra lista. Mil perdones.

     Estas han sido mis diez mejores lecturas de 2014, siempre dejando claro que no todos los libros leídos han sido publicados en el citado año.      

10. Intemperie. Jesús Carrasco. Seix Barral. 2013. Jesús Carrasco debutó con una novela redonda que recuerda al mejor Delibes de Los santos inocentes, al cual incluso supera en riqueza léxica. Una historia sencilla muy difícil de escribir. Un escritor a seguir muy de cerca en lo sucesivo.

9. El sueño del celta. Mario Vargas Llosa. Alfaguara. 2010. Una novela histórica y de viajes que rescata al gran Joseph Conrad de El corazón de las tinieblas. La biografía de Roger Casament, figura clave en la lucha contra el imperialismo británico de comienzos de siglo y sus atrocidades coloniales.

8. El mundo de Sofía. Jostein Gaarder. Siruela. 1991. Obra maestra que acerca la Filosofía y su historia a los estudiantes de secundaria. Una lectura obligada para todos los profesores y alumnos de la disciplina. Muchas de nuestras preguntas quedan respondidas en esta maravillosa novela. 

7. El hijo de César. John Williams. Ediciones Pàmies. 2008. La biografía del emperador Octavio Augusto contada, de forma tan original como magistral, a través de cartas y escritos de quienes le acompañaron, quisieron y hasta odiaron. Un escritor poco conocido para lo grande que fue, es y será.

6. Treinta doblones de oro. Jesús Sánchez Adalid. Ediciones B. 2013. Una nueva genialidad del gran dominador de la novela histórica española actual. Un fiel retrato de la Sevilla que pierde su otrora grandeza. Pobreza, corrupción y ruina moral y económica. Una historia que parece más actual ahora.

5. La ladrona de libros. Markus Zusak. Lumen. 2007. Una novela narrada por la muerte en persona. Una historia que crece hasta devorarnos. Unos personajes construidos con una maestría digna de elogio. Conmueve y enamora tanto que nos hace amar la lectura y los libros. Una maravilla.

4. El abogado de pobres. Juan Pedro Cosano. Ediciones Martínez Roca. 2014. Una de las revelaciones del año. Una alegría comprobar que la novela histórica y de abogados está bien viva. Una obra de documentación minuciosa, escritura impecable, mensaje claro y valores rectos. 

3. Cartas a Palacio. Jorge Díaz. Plaza & Janés. 2014. Novela coral en la que personajes, tramas y escenarios acaban confluyendo en el momento preciso, sin florituras ni encorsetamientos, para traernos una historia poco conocida pero digna de ser llevada a las pantallas en breve.

2. Un millón de gotas. Víctor del Árbol. Destino. 2014. Otra de las grandes alegrías de este 2014 que se nos fue. Un conjunto de historias y personajes caracterizados al mínimo detalle que golpea nuestra conciencia. Una novela que hay que leer sí o sí. Un escritor que amenaza con reinar en nuestra literatura.

1. El paciente. Juan Gómez-Jurado. Planeta. 2014. Como ya hiciera en 2012 con La leyenda del ladrón, Gómez-Jurado ha vuelto a hacerme pasar horas de sueño. Una novela que involucra al lector de tal manera que uno llega a querer acabar con el mismísimo presidente de los EE.UU. Thriller, en mayúsculas, que hace que los corazones lectores bombeen con mayor fuerza de la habitual.

     Como siempre sucede, estas listas pueden ser rebatidas, criticadas o compartidas. En cualquier caso, cada una de las obras que aparecen - o no - en ella, son dignas de ser leídas y disfrutadas. Para gustos, colores. Pero leer es lo principal, sin duda. ¡Feliz 2015 de lecturas!


lunes, 22 de diciembre de 2014

Treinta doblones de oro. Jesús Sánchez Adalid. Ediciones B. 2013. Reseña





     El extremeño Jesús Sánchez Adalid, sin duda el gran dominador de la novela histórica en nuestro país durante los últimos años merced a sus numerosos relatos sobre la libertad y la convivencia entre los distintos credos y razas durante la Edad Media y Moderna, narra en Treinta doblones de oro la historia de Cayetano Almendro Calleja, joven escribano y contable de una familia arruinada de la también venida a menos Sevilla de 1680. El ganador de varios premios de novela histórica por trabajos como Alcazaba, El alma de la ciudad, La sublime puerta o El mozárabe, utiliza la técnica del relato omnisciente en primera persona para que sea el propio protagonista de la historia, Cayetano, quien nos cuente de primera mano sus desventuras por la Sevilla de fines del siglo XVII.

     Treinta doblones de oro es, como siempre sucede en las novelas de Adalid, un fiel relato de la España de la época tratada. Un cuadro realista de los sucesos que en nuestras tierras acontecieron en un pasado que nunca conviene olvidar. En este caso, nos lleva a una decadente Sevilla, desplazada de su pretérita preponderancia por Cádiz, cuyo puerto sustituyó al sevillano como centro de operaciones desde mediado el siglo XVII. De esa Sevilla deben salir él, su amada Fernanda, su ama, doña Matilda, viuda de don Manuel de Paredes y Mexía, y el administrador de la casa, don Raimundo, para hacerse cargo en la isla de La Palma de una herencia en forma de finca que debe ser el comienzo de una nueva vida para todos ellos tras ser desahuciados de la que había sido su hogar durante los últimos tiempos.

     La extrema ruina económica tanto de la familia como de todo el país, cuya situación recordará al lector la España actual de tal manera que quedará perplejo, les obliga a navegar hacia Canarias vía norte de África, acompañados por dos frailes trinitarios que deben hacerse cargo del puesto que ha quedado vacante en La Mamora, una población-fortaleza española de apenas tres cientos habitantes cristianos que viven aislados de los árabes, que los rodean y sitian de vez en cuando en busca de cautivos. Su forma de vida. 

     La desgracia querrá que justo durante la que iba a ser breve estancia en la fortaleza se produzca el mayor de todos los ataques, que pondrá fin de forma dramática a la dominación española del enclave norte-africano. Las tropas del sultán Mulay Ismail los apresarán y los llevarán a Mequinez, la capital de su sultanato. Allí deberán subsistir de la mejor manera posible en espera del pago de su rescate por los frailes trinitarios que, según se dice, viajan ya hasta tierras africanas para hacer efectivo el pago que los redima.

     La exacerbada religiosidad de los cristianos de fines del siglo XVII se hace patente a lo largo de toda la novela. Pese a las cada vez mayores dificultades y situaciones límite a las que se ven sometidos los protagonistas, siempre aparecen la fe y la esperanza para iluminar el camino hacia un futuro mejor para todos. La imagen del Jesús Nazareno de La Mamora emergerá en cada ocasión para mantener los ánimos cristianos en territorio beréber. 

     Y es que, en medio de tanta pobreza, corrupción y ruina - tanto moral como económica -, el siglo XVII vio nacer lo que se conoce como Siglo de Oro de las letras y las artes españolas, destacando figuras como las de Góngora, Quevedo, Cervantes, Lope de Vega o Calderón de la Barca; y también las de Juan Martínez Montañés y Juan de Mesa, máximos exponentes de la imaginería barroca española y autores de varias de las más importantes imágenes de Cristos y Nazarenos. Otro fiel retablo de las creencias de los españoles de la época.

     Estamos ante una novela muy bien escrita, que utiliza la narración en primera persona y presenta el vocabulario de la época de manera precisa. Una narración amena, descriptiva, reflexiva y hasta apasionada en diversos momentos de la trama. Con unos personajes que resultan cercanos y totalmente creíbles. Y que muestra con pelos y señales las vivencias de un país para el que cualquier tiempo pasado fue, sin duda, mejor. Mucho mejor.

     Además, como anexo, el autor incluye unas notas históricas que harán las delicias de los lectores más ávidos en dicha materia y que, en caso contrario, tampoco aburrirá, al explicar y hacer entender mejor todo aquello leído en la novela. Todo ello para ilustrar mejor si cabe las desventuras de Cayetano, Fernanda, etc, y hacer bueno aquel manido dicho español que afirma que Dios aprieta pero no ahoga. Que este botón sirva de muestra...