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jueves, 13 de septiembre de 2012

La tribu maldita. Víctor Fernández Correas. TH Novela. 2012. Reseña



     Escribir una novela es algo sumamente costoso. Si se trata de una novela histórica la cosa se complica ya que el autor necesita empaparse de una serie de archivos de documentación que suele ser bastante amplia. Pero tratar de narrar la historia de una tribu de homo heidelbergensis que vivió en la sierra de Atapuerca hace 400 mil años supone, además, un extra de valentía y de seguridad en sí mismo. Sin duda, Víctor ha demostrado con esta novela ser un gran escritor y tener unas capacidades y unas aptitudes que casi nadie puede alcanzar.
 
     Para escribir este magnífico libro el autor se rodeó de los máximos entendidos en la materia. Ni más ni menos que los tres codirectores del proyecto de investigación de Atapuerca: Juan Luis Arsuaga, Eudald Carbonell y José María Bermúdez de Castro. Además del resto de personal que forma parte de la investigación. El estudio de los yacimientos, fósiles, flora y fauna resulta fantástico. Víctor consigue dar vida a individuos cuyos restos han sido encontrados en las excavaciones arqueológicas de Atapuerca como Miguelón (Kamu en la novela), Agamenón (Kiru), Benjamina (Nira) y el resto de la tribu.
 
     ¡E incluso los hace hablar! Evidentemente, estos homínidos no hablaban como nosotros, pero sí emitían gruñidos por los cuales se comunicaban entre sí. A partir de sus investigaciones el autor supo que éstos podían articular las tres vocales esenciales: a, i, u. Así, creó un lenguaje que reflejara cómo debían comunicarse los primeros pobladores de nuestras tierras. El resultado de todo esto ha sido realmente excelente. En la novela encontraremos pequeños diálogos entre los principales protagonistas.
 
     Y ese es, precisamente, uno de los fuertes del libro. Pese a no haber casi diálogos la acción se nos presenta tan interesante que no nos damos cuenta de su ausencia. Las descripciones de lugares, situaciones, animales y plantas nos sitúan justo en el centro de la sierra de Atapuerca. Lógicamente, esto sería imposible de alcanzar sin un estilo de narrativa sencillamente colosal.
 
     En la novela encontramos un auténtico compendio de la flora y la fauna, cobrando vida ante nuestros ojos animales que ya no pueblan nuestras tierras pero que sí lo hicieron hace 400 mil años: megaceros, bisontes, rinocerontes, panteras, leones de las cavernas y hasta cuones. Y a través de sus páginas conoceremos cómo vivían aquellas tribus de cazadores (hombres) y recolectoras (mujeres), que ya se dividían el trabajo e incluso se ocupaban de los impedidos (viejos y jóvenes con malformaciones) en una sociedad plenamente solidaria, organizada y jerarquizada.
 
     En efecto, toda tribu tenía un líder, habitualmente el jefe de los cazadores (como sucede en las tribus de Kamu y de Kiru), aunque en la toma de decisiones siempre se tenía en cuenta a los viejos sabios, quienes sabían mucho sobre todos los temas gracias a esos años de más vividos. Ellos decidían si el clan debía permanecer en el mismo lugar o buscar otro más cómodo para cada época del año.
 
     El autor incluye, al final, un vocabulario básico y unas notas aclaratorias sobre la documentación de la novela que aconsejo leer a todo el mundo ya que es casi tan interesante como la historia contada en "La tribu maldita". Es como asistir a una clase de prehistoria en la universidad. Y, creedme, sé de lo que os hablo, pues soy licenciado en historia.
 
     Sobre el argumento no os voy a contar gran cosa porque lo importante es que os hagáis ya con esta fabulosa novela y la devoréis hasta los huesos. Simplemente os adelanto que encontraréis tres clanes diferentes, liderados respectivamente por Kamu, Kiru y Ur, que buscarán lo mejor para ellos y sus grupos. Pero la vida en aquella época era tan complicada que el más viejo de los homínidos en alcanzar el gran sueño (Anar) apenas llegó a los cuarenta y cinco años de edad. Viajad a Atapuerca y asistid a imposibles cacerías, situaciones extremas de supervivencia, mágicos eclipses, descomunales tormentas y al descubrimiento del fuego. No os arrepentiréis de comenzar el increíble viaje en busca del gran río...y de nuestros más viejos antecesores...