LIBROS

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miércoles, 31 de diciembre de 2025

Mis diez mejores lecturas de 2025

 




10. Verdades a la cara. Recuerdos de los años salvajes. Pablo Iglesias. Navona Editorial. 2022. Nos muestra a un Iglesias más humano y familiar. Alguien que durante unos años se preguntó: ¿Por qué me he metido en esto? Si yo antes era súper feliz. Yo ganaba más pasta antes de meterme en Podemos que después. Ganaba dinero, iba en moto, salía por la noche, me tomaba unas cervezas cuando quería y era un tío súper feliz. Alguien que aunque no lo parezca, soy una persona súper tímida y que la gente me tocara por la calle o las señoras me pararan para darme besos no me gustaba. Era una enorme putada.


9.  Hozuki, la librería de Mitsuko. Aki Shimazaki. Nórdica Libros. 2017. La narración de Mitsuko comienza el día de la hatsuyuki, es decir, la primera nevada del invierno. Taro, su hijo sordomudo de siete años, juega en la calle delante de la librería cuando comienzan a caer los primeros copos de nieve. Viven una vida tranquila y humilde, pues una librería nunca suele dejar grandes márgenes económicos. Sobre todo si se trata de una librería de lance o de segunda mano. Por ello, los viernes por la noche, Mitsuko trabaja como camarera en un bar de alterne de alta gama, donde consigue completar ingresos y charlar desanimadamente con los intelectuales que frecuentan el establecimiento.


8.  Blitz. David Trueba. Anagrama. 2015. Novela que se desarrolla casi por completo en Múnich, Beto nos narra, en primera persona, una historia de naufragio personal, profesional y sentimental. El joven, de treinta y pocos años de edad, un arquitecto paisajista que acude a la capital bávara para concursar en un congreso internacional con un innovador proyecto de jardín decorado con bonitos relojes de arena, se verá envuelto, de repente, en una crisis personal global de la que no es capaz de encontrar una salida. A no ser que la solución pase por un cambio radical de vida.


7.  Desde la sombra. Juan José Millás. Seix Barral. 2016. Damián es un cuarentón solitario que solo vivía para trabajar. Sin trabajo, confundido, hundido y perdido, comete un pequeño hurto en un mercadillo de antigüedades y, perseguido por un vigilante de seguridad, se esconde dentro de un viejo armario. Y acaba en un dormitorio cualquiera. Millás nos disecciona la vida cotidiana familiar, la de cada uno de sus miembros y la mente enferma de un joven reconvertido en un fantasma bienhechor que acaba protegiendo a la mujer de la casa.


6.  El testigo invisible. Carmen Posadas. Planeta. 2013. La política interna y externa, las relaciones internacionales, las guerras, la vida en la corte imperial, los constantes choques entre el mundo rural y la ciudad, la complicada situación de la economía rusa, su sociedad piramidal y las luchas entre los revolucionarios, divididos en varios bloques, son temas que trata la autora en las páginas de la novela. No lo hace de forma directa, pero el lector que sepa leer entre líneas podrá utilizar esta historia como una manera de aprender cómo era la Rusia del primer cuarto del siglo XX. Una Rusia en la que jugó un papel primordial Grigori Efimovich, más conocido como Rasputín. Personaje que bien merecería un capítulo aparte merced a su gran capacidad para influir en su amiga personal Alejandra Fiodorovna, esposa consorte de Nicolás II, quien influía a su vez en su esposo.


5.  El mejor libro del mundo. Manuel Vilas. Destino. 2024. Vilas comenzó a escribir este libro en el momento de cumplir los sesenta. Edad en la que hay más certeza de pasado que de futuro. El paso del tiempo, la incertidumbre respecto al futuro, la muerte y la necesidad de perpetuarse -por ejemplo, escribiendo el mejor libro del mundo- son temas recurrentes a lo largo de una obra que podríamos calificar como claramente existencialista. Con continuas alusiones a autores que podríamos enmarcar dentro de esta corriente filosófica -e incluso en la denominada literatura del absurdo- como Kafka, Kierkegaard, Nietzsche, Camus o Sartre, explora, hasta sus últimas consecuencias, los recovecos del alma humana. 


4.  El maestro que prometió el mar. Francesc Escribano (y otros). Blume. 2024. A Antoni Benaiges lo asesinaron los gloriosos revolucionarios -como todavía hoy se les llama en determinados círculos- durante los primeros días del levantamiento golpista contra la República. Fue en julio de 1936, muy pocos días antes de que el maestro cumpliera la promesa de llevar a sus alumnos desde Bañuelos de Bureba (Burgos) hasta Mont-roig del Camp (Tarragona) para que vieran el mar. Según los defensores de la nación los delitos de Benaiges fueron traicionar y pervertir España y sus cimientos y no enseñar a sus alumnos como Dios manda. La filosofía de Benaiges era que los niños deben ser ante todo niños. Deben aprender divirtiéndose. Fue uno de los difusores en nuestro país de la conocida técnica Freinet, ideada por el maestro y pedagogo francés Célestin Freinet, cuya síntesis proponía la autogestión, cooperación y solidaridad entre el alumnado y se materializaba en la introducción de la imprenta en la escuela, el texto libre y el método natural de lectura y escritura.


3.  Lunar Park. Bret Easton Ellis. Random House Mondadori. 2006. Novela que se podría calificar, más que como meta literatura, como psycho ficción. Se mezclan la realidad y la ficción del Ellis persona con la realidad y la ficción del Ellis protagonista. También las alucinaciones con la sabiduría. El amor con la pérdida. La seguridad con el sentido de culpa. La casi-locura con los sucesos paranormales. En definitiva, es una novela adictiva, humana, entretenida y también fantasmagórica. Una novela que comienza con algo humano y hasta mundano y que acaba con algo que no es de este mundo. Con un terror que muy bien podría firmar el mismísimo Stephen King. Bret Easton Ellis es un autor irreverente, escabroso, polémico y que, desde luego y leído lo leído, entiendo que no deje a nadie indiferente.    


2.  El olvido que seremos. Héctor Abad Faciolince. Alfaguara. 2017. Veinte años después de que su padre, Héctor Abad Gómez, médico y activista en pro de los derechos humanos colombiano, fuera asesinado por unos sicarios en Medellín, Héctor Abad Faciolince pudo escribir, tras varios intentos fallidos, una especie de biografía novelada con el propósito de reflejar el poder de la familia, por un lado, y el infierno de la violencia que durante cinco décadas golpeó a Colombia. Como él mismo nos explica: como niño yo quería que mi padre no se muriera nunca. Como escritor quise hacer algo igual de imposible: que mi padre resucitara. 


1.  La edad de hierro. J. M. Coetzee. Mondadori. 2002. La señora Curren es una mujer mayor que ya solo espera la muerte. Divorciada hace muchísimos años y enferma terminal de un cáncer de huesos que pronto acabará con ella, en sus numerosos ratos libres escribe una larga carta -toda la novela, que abarca los años 1986-9- a su única hija, que vive a veinte mil kilómetros. Una hija que llegó hace ya años a EE. UU., donde reside junto a su esposo e hijos, huyendo de una Sudáfrica en la que el apartheid -sistema de segregación racial que imperó entre 1948 y 1991- causaba estragos en una sociedad opresiva, inquietante e impredecible que vivía al borde de una guerra civil.  






lunes, 29 de diciembre de 2025

Lunar Park. Bret Easton Ellis. Random House Mondadori. 2006. Reseña

 




    El considerado como l´enfant terrible y máximo exponente de la Generación X de la literatura contemporánea estadounidense, Bret Easton Ellis (1964), publicó su sexta novela hace exactamente veinte años, aunque llegó a España de la mano de Random House Mondadori ya en 2006. Lunar Park fue presentada tras los éxitos de Menos que cero (una primera novela que lo hizo millonario ya en 1988, cuando todavía era un estudiante universitario), Las leyes de la atracción (1990), American Psycho (que lo confirmó definitivamente a nivel mundial en 1992), Los confidentes (1994) y Glamourama (1999). De todas ellas nos habla el protagonista de Lunar Park, el propio autor, en las primeras páginas de la obra. En una especie de biografía que mezcla realidad y ficción, Ellis disecciona su vida pública y privada antes de adentrarse en la acción de una novela que comienza de forma humana -describiendo la vida de alguien que no puede alejarse de las drogas, el alcohol y el sexo desenfrenado- para dar paso a un universo de horror y terror del que ni siquiera el lector es capaz de escapar.

    El personaje Bret Easton Ellis, en realidad un anti héroe, un villano, un paria pese a ser un hombre millonario, nos narra en primera persona cómo el hijo escritor de un padre maltratador y abusador consigue un repentino éxito profesional que paradójicamente lo aboca al fracaso personal. En efecto, la publicación y posterior conversión en best seller de su primera novela, Menos que cero, que le dio la independencia económica respecto de su padre por un lado, pero que por otro lo lanzó en manos del alcohol, las drogas y el sexo, pasando quizás de libertad a libertinaje en un tiempo récord, es el punto central de la ficción -entendiendo que Lunar Park es una biografía con parte de ficción o directamente una biografía ficticia o inventada-. Una ficción en la que la vida otorga al protagonista una segunda oportunidad. Una ocasión única en la que puede convertirse en marido -de la conocidísima actriz Jayne Dennis- y en padre de familia -de Robby (hijo común) y de Sarah (hija de su esposa)-. ¿De verdad es posible redimirse tras tantos años de excesos?

    Ellis lo intenta con todas sus fuerzas. Sin embargo, la huida hacia adelante comenzada años atrás a base de todo tipo de drogas lo lleva a tocar fondo. Un fondo del que trata de salir gracias al amor y la fortaleza de su esposa. Jayne Dennis ansía lograr la felicidad conyugal y familiar con un Bret al que obliga a acudir semanalmente a la consulta de una terapeuta. Una terapeuta que busca que su paciente supere el narcisismo situacional adquirido, un trastorno que se refiere a patrones de comportamiento -la grandiosidad, la necesidad de sentirse admirado o la falta de empatía- que surgen o se identifican en respuesta a situaciones específicas como el éxito, el poder o una crianza que solo validó la apariencia. Todo ello agravado, por supuesto, por el abuso de bebidas alcohólicas y de las drogas. En su despacho no faltan nunca las botellas de todo tipo de alcohol ni las papelinas. Y en su vida siempre aparece alguna mujer, normalmente joven. Como Aimee Light, una estudiante universitaria que prepara su tesis doctoral precisamente sobre la obra literaria de Ellis. Un cóctel explosivo que puede estallar en cualquier momento.

    En la acción de la novela Ellis lleva cuatro meses viviendo en una zona residencial de clase alta junto a su esposa, su hijo y su hijastra. Intenta en vano adaptarse a una situación que nada tiene que ver con la que ha sido hasta entonces la suya. Su matrimonio hace aguas, su relación con su hijo es casi inexistente y su hijastra pasa de él. Poco a poco vuelve a consumir todo tipo de sustancias nocivas, se toma su terapia como un incordio y busca a todas horas a Aimee Light con la única finalidad de llevársela a la cama. Lucha entre dos mundos que son antitéticos. Las responsabilidades conyugales y familiares pesan demasiado para un hombre dado al placer y a la huida. Lo intenta. Se esfuerza. Patalea. Llora. Pero sucumbe. Una y otra vez. No obstante, lo peor no es eso. Lo peor es que a raíz de la fiesta de Halloween comienzan a ocurrir sucesos extraños. Unos sucesos que amenazan no solo al protagonista sino al resto de la familia. Ellis intenta preservar a su familia de los peligros que se ciernen sobre ella. Pero ni su mujer, ni su terapeuta ni la policía le creen. Y todos le echan la culpa al alcohol y a las drogas.  

    ¿Cuáles son esos sucesos? A saber: la casa comienza a sufrir extrañas transformaciones, los muebles de su despacho se cambian de sitio ellos solos, las luces del pasillo titilean solo a su paso y la fachada se descascarilla; el Terby, un muñeco que le regaló a Sarah, parece cobrar vida propia y resulta amenazante; comienza a recibir e-mails misteriosos; aparece un personaje perturbador que se parece demasiado al protagonista de American Psycho -Patrick Bateman-, a la vez que se desata una oleada de horribles crímenes que recuerdan a los perpetrados por él en la novela; comienzan a sucederse desapariciones de niños a lo ancho y largo de la ciudad; y Aimee Light desaparece de la noche al día, sin dejar ni rastro ni responder a sus llamadas. La narración resulta por momentos agónica. La sucesión de los hechos demuestra que lo que Bret nos cuenta es real. No obstante, nadie lo cree. Y tanto el narrador como el lector llegan a pensar que en realidad todo son alucinaciones provocadas por las sustancias.            

    Lunar Park es una novela que se podría calificar, más que como meta literatura, como psycho ficción. Se mezclan la realidad y la ficción del Ellis persona con la realidad y la ficción del Ellis protagonista. También las alucinaciones con la sabiduría. El amor con la pérdida. La seguridad con el sentido de culpa. La casi-locura con los sucesos paranormales. En definitiva, es una novela adictiva, humana, entretenida y también fantasmagórica. Una novela que comienza con algo humano y hasta mundano y que acaba con algo que no es de este mundo. Con un terror que muy bien podría firmar el mismísimo Stephen King. Un terror que también podría ser cinematográfico. ¿Por qué no, si ya se adaptaron a la gran pantalla sus obras Menos que cero (1987), American Psycho (2000), Las reglas del juego (2002) o Los confidentes (2009)? No será, Dios mediante, lo último que lea de este autor. Un autor irreverente, escabroso, polémico y que, desde luego y leído lo leído, entiendo que no deje a nadie indiferente.